Los personajes son de SM. La historia es mía.
Capitulo 14
- Amor… Bella, amor abre los ojos
La voz de Edward se estaba haciendo la mejor fórmula para despertar, se que solo habían sido un par de veces pero podría acostumbrarme fácilmente a esto. Me removí de un lado a otro con mucho cuidado ya que la bolita en mi pancita estaba cada día más grande y no me gustaba para nada la idea de aplastarla, así que después de cuatro vueltas encontré una posición cómoda para desperezarme y abrir los ojos.
- Buenos días – me estiré con una sonrisa y los ojos solo un poquito abiertos
- Buenos días cariño – sonreí aun mas en cuanto sus labios tocaron gentilmente los míos – se que vienes recién despertando pero tienes una llamada. – me mostró su teléfono inalámbrico. No necesité mayores explicaciones para saber quién era – Si quieres le digo que estas durmiendo aun
- No – negué perdiendo mi buen humor de la mañana. Me senté en la cama y acomodé a un lado las sabanas. Después de suspirar pesadamente estiré mi mano en donde Edward dejó el teléfono, a eso le agregó un beso en mi frente antes de salir de su propio cuarto para darme privacidad
Suspiré nuevamente mirando el teléfono, estaba en espera así que mi madre no había escuchado nada. Ahora, tenía dos opciones, aceptar la llamada o terminarla, por supuesto que la segunda era la más atractiva pero aunque esta pelea debió ser cuando yo tenía quince años ya no los tenía y debía comportarme como la mujer que era. Además, si mi bebé algún día me colgara el teléfono y yo no supiera nada de él creo que me sentiría pésimo.
- Mamá…
- Hija… menos mal – mis propios ojos me traicionaron cuando la escuché llorar
Yo no peleaba con mi mamá, teníamos discusiones, altercados y muchos cambios de opiniones pero no peleábamos. Durante toda mi vida mi madre supo equilibrar muy bien el papel de papá, de amiga y de mamá, nunca tuvimos problemas porque se metiera de mas ni porque no estuviera presente en algún momento importante. Por mucho tiempo fuimos solo nosotras dos y quizás eso nos obligó a ser mucho más dependientes la una de la otra pero fueron esos sucesos mismos los que me hicieron la mujer que soy hoy.
Creo que nunca fui mala con nadie ni tampoco mártir. Era solo una chica normal que trataba de sacar las cosas buenas de la vida, ni la típica niña inocente que todos le pasan por encima ni la mujer fatal que le pasa por encima al resto. Solo fui yo, Isabella Swan, una chica común y corriente a quien nunca le dio para ser la heroína de una historia, porque seamos sinceros… ¿Quién quiere escribir sobre alguien normal?, bueno, supongo que ahora sí que alguien quisiera escribir mi historia y creo que por eso estoy tan molesta, me encantaba mi vida como la estaba llevando, era todo seguro, con penas mortales y alegrías inigualables, pero ahora… ahora era la chica que tenía una muy buena y sorprendente historia para contar.
- Hija… háblame por favor… se que te mentí y te oculté cosas pero tienes que entenderme, todo ha sido muy difícil y cada vez que iba a decírtelo pasaba algo que me hacia retroceder – suspiró sobre el teléfono pero aun así no supe que decir – mi amor, no te puedo pedir que me entiendas ni que olvides todo de un momento a otro, solo quiero pedirte que pienses las cosas y después me des la oportunidad de explicarte las cosas con mayor detalle
- Bien – apreté los labios entre mis dientes para no soltar aquellas lágrimas que estaban al borde de mis pupilas
- Edward es un buen chico mi niña… se que te va a cuidar… ahora… solo llámame si quieres hablar. Te amo
- Adiós… mamá
Corté al mismo tiempo que dejaba caer las lágrimas por mis mejillas, odiaba esto pero no podía hacer nada a cambio. Lloré hasta que Edward se sentó a mi lado y me rodeó con sus brazos. Acarició mi cuerpo y besó mi rostro consiguiendo que se me pasara bastante la pena.
- Ya mi niña… tranquila. Ya verás como todo se soluciona – me apreté más a su pecho y rezongué sobre él – todos guardamos secretos y aunque a veces dañan a otros por algo se llaman así… son secretos y no siempre son contados
Dejé caer un par de lágrimas más antes de tensarme por completo. De pronto las imágenes de Edward hablando con su madre, con el doctor Scott y de mi propio Jasper llegaron a darme un azote sobre el rostro. Sabía que Jazz me guardaba un secreto grande y ahora que lo pensaba había muy grandes posibilidades de que fuera este. Con reticencia solté la camiseta de Edward para poder verlo a los ojos, aun las lágrimas me tapaban un poco la visión pero logré enfocarla.
- Amor… - quiso acariciar mi mejilla pero me corrí
Su mueca de dolor me hizo sentir mal pero no olvidé lo que estaba pensando - Edward… - me puse seria – Lo que Jasper me escondía… ¿Tenía que ver con mi papá?
- ¿Tu papá? – la cara de confusión de Edward fue suficiente respuesta para mí – acaso la pelea con Renée… Bella – me tomó las dos manos entre las suyas – acaso ese hombre…
- No – negué con rapidez – está muerto… solo me enteré de quien es
- ¿Quién?... ¿es alguien que conozcas? – negué porque era verdad - ¿Jasper lo conocía?
Hice una mueca que mi chico supo descifrar ya que solo asintió y volvió a pegarme a su pecho – No quiero hablar sobre eso… lo siento, solo quería saber si lo que me escondía Jasper tenía algo que ver con esto. – Cerré los ojos con fuerza pero esta vez de rabia – No sé si es para mejor o peor ya que eso significa que aún me quedan secretos por descubrir de la gente que amo
- ¿Y porque no hablas con él?... con Jasper – me reí irónicamente por su broma tan mala – no estoy bromeando – ahora fue él quien me separó de su pecho - ¿No ibas a ir a verlo hoy? – asentí – entonces prepárate mientras yo te hago el desayuno. Ahí podrás decirle todo lo que quieres y aunque no obtendrás una respuesta consistente quizás… - estaba poniéndole mi mayor atención cuando se rio demasiado fuerte y comenzó a pasear las manos por sus cabellos – creo que ya estoy desvarando. No me hagas caso
- No, tienes razón… iré y le diré lo que tengo que decirle – besé sus labios para después correr por completo las sabanas y ponerme de pie
Ya sabía dónde estaba el baño y Edward se había encargado de tenerme una muda de ropa limpia, suponía que no fue él quien la compró sino la señora que le venía a hacer el aseo pero de todas formas de agradecía mucho la preocupación ya que no me faltaba nada indispensable. Sé que tenía que volver a mi casa en algún momento pero ahora no quería hacerlo. Además, estaba más que cómoda aquí y sabía que Edward también estaba feliz con nuestra presencia.
Me arreglé con calma, pese a que ya pasaba del medio día no tenia mayor prisa - ¡Oh mierda! – me tiré de los cabellos mientras corría a buscar mi teléfono celular que descansaba en la mesita de noche - ¿Alec?
Hablé ni bien me contestaron del otro lado de la línea – Oh, Bella… no te preocupes tu madre ya me llamo
- No, de verdad lo siento, he sido una completa irresponsable desde que comencé a trabajar contigo… de hecho estaba pensando que lo mejor sería dejarle el puesto libre a alguien más – me senté en la cama porque pese a que era lo correcto no me gustaba decirle esto. ¡Amaba mi trabajo! – tú no necesitas a una asistente que este faltando cada dos por tres y ni siquiera se tome la molestia de avisarte con tiempo
- Bueno, si te sientes así creo que lo mejor sería que dejaras el trabajo. No quiero que te sientas incomoda ni mucho menos tu novio
Cerré los ojos y apreté los puños porque la conversación se estaba desviando nuevamente – Sabes que no te lo digo por eso Alec, si te hablo de dejar el trabajo es porque tú necesitas a alguien que te ayude no que te genere problemas
- Pero tú no me generas problemas Bella – su tono de voz cambio considerablemente – solo…
- Me caes muy bien Alec – lo corté – y sé que me tienes estima pero esto no es justo… soy una pésima asistente
- ¿Sabes que estás cerca de los seis meses de gestación no?... si fueras una fanática del trabajo que sobrepone cualquier cosa antes que a su hijo si me preocuparía y tendría que pedirte la renuncia, pero cuando te contraté conté con esto y más… es normal y tu como doctora lo sabes
- Si… - aun no estaba muy convencida – supongo que tienes razón – doblé los labios en una mueca. No había pensando en eso – pero si me quedo me gustaría que cuando dé a luz me hagas trabajar dobles turnos – por lo menos así me resarciría un poco y ya no me sentiría como una inútil malagradecida
- ¿O sea que prefieres hacer dobles turnos antes que estar con tu bebé recién nacido?
- ¡NO! – chillé un poquito demasiado fuerte – es solo que… amo a mi bebé Alec pero esto no está saliendo como lo tenía planeado – no me di cuenta que mi cabeza estaba sobre mis manos hasta que la alcé de golpe ya que el teléfono celular me fue arrancado de repente
- Creo haberte dicho claramente que dejaras a mi mujer en paz – la mandíbula de Edward estaba tensa y la vena de su cuello palpitaba mientras la sangre le fluía - ¡ME IMPORTA UNA JODIDA MIERDA! – no sé que le estaba diciendo Alec pero tampoco atiné a nada más que ver la escena de un hombre extremadamente sacado y posesivo al teléfono – SI NO QUIERES UN DIA AMANECER SIN UNA PIERNA MAS TE VALE QUE COMIENCES A TOMAR EN SERIO MIS PALABRAS MALDITO
Cuando cortó estrelló mi teléfono sobre la cama, solo rebotó pero no se rompió. Aun así, la imagen de Edward sacado por completo me asustó, jamás lo había visto de esa forma y sentí que si no salía de ese cuarto en seguida podía pasar algo de lo que nos íbamos a arrepentir ambos, así que sin que se diera cuenta me deslicé por un lado tomando mi cartera y me celular.
- ¿A dónde vas? – me detuve en la puerta y me giré a mirarlo
Su voz era mucho más calidad y su semblante pese que aun tiritaba un poco estaba comenzando a ser normal. Edward sufría de bipolaridad y creo que no sería tan malo ver a un especialista en algún momento.
- Voy a salir de aquí y darte tiempo para que pienses y te calmes porque siento que esto solo fue un arranque muy malo y no quiero decir o hacer algo de lo que después me puedo arrepentir
Cerré al puerta de un portazo que estoy segura lo hizo estremecerse. O si, no tenía miedo de la reacción de Edward, sino de la mía.
Quizás mis hormonas era las que me decían que le fiera una patada en sus partes nobles pero agradecí que mi parte racional supiera que aunque pudiera verse extremadamente mal desde afuera, Edward no era mala persona, él solo es alguien que necesita ser amado por completo y yo ahora iba por esa parte de mi corazón que aun no podía siquiera ofrecerle.
A penas salí de su departamento me monté en el primer taxi que pasaba, pensé en tener un tiempo para pensar camino al cementerio pero Edward vivía en Beverly Hill así que solo le tomó un par de minutos al hombre antes de dejarme afuera de esas puertas dobles de fierro forjado. No tenía una flor favorita en el mundo pero esta vez me pareció lindo comprarle un par de rosas, no era comunes y probablemente tampoco masculinas pero se veían lindas y me gustaron. Le pagué a la chica y como en toda la escena de una película romántica me llevé las rosas a la nariz, siempre pensé que era un cliché eso de que olieran rico y no me equivoqué… las rosas no huelen. Con mi reciente descubrimiento mejoré mi estado anímico y me di fuerzas para caminar por el extenso camino de parqué que me separaba de la tumba de Jasper.
Cuando llegué a su lado lo primero que hice fue sacar las flores secas, las odiaba y le daban un aspecto tétrico al lugar.
- Hola
Una brisa cálida pasó por mi lado removiendo los pocos cabellos que no pude amarrar en mi coleta. Para mí esa era mi respuesta así que seguí poniendo las flores y ordenando las que ya estaban.
- ¿Sabes?, hace un tiempo que no venia porque la ultima vez no la pase bien pero no me olvido de ti – puse una mano donde estaba escrito su nombre "Jasper Cullen Platt" - y tampoco quiero que nuestro pirigüín lo haga, – dejé una mano sobre su tumba y me llevé otra a mi vientre – sé que es un nombre extraño pero aun no se muestra y Edward se lo puso. Hablando de Edward… yo, supongo que ya sabes que estamos juntos – alcé los ojos que había mantenido fijos en mi bebé – y se que también sabes que es lo mejor, que es lo que ambos queremos ¿no?
No pude seguir. Sin quererlo me quebré soltando mi llanto, no lloraba de pena, lo hacía por los recuerdos, me había costado mucho superar la muerte de Jasper y aun no estaba segura de hacerlo por completo algún día. De hecho, quizás si no hubiera estado embarazada habría caído en una depresión peor, pero mi pirigüín me dio las fuerzas necesaria, la vida sigue y aunque mi Jazz ya no esté físicamente a mi lado se que siempre lo estará… aunque suene cliché.
- Yo… no quiero que pienses mal pero si estas en un plano divino debes saber lo que de verdad siento y siento que quiero a tu hermano. Te amo Jasper, juro que será así por siempre… aunque sé que hay cosas que no me contaste. – quise que sonara como una broma pero no hice muy bien mi trabajo – Te amaré por siempre… pero necesito volver a amar y quiero amar a Edward pero no puedo hacerlo por completo si antes no te lo digo. Tú fuiste mi todo y eres el padre de mi primer hijo, pero Edward es mi futuro… ¿lo entiendes no? – se que podía parecer una loca hablándole sin cesar a una tumba pero necesitaba sacar todo esto para poder seguir adelante
No obtuve respuesta pero aun así me quedé por unos segundos en silencio, sé que eso de las señales como que justo cayera un papel con una par de palabras a mi lado era otro cliché mas. Yo lo que necesitaba era sentirme bien conmigo misma y lo estaba logrando.
- Conoces a tu hermano – reí – sabes que es medio bipolar pero estoy tratando de controlarlo y él hace su mayor esfuerzo cuando está conmigo aunque a veces se descontrola – pensé en hoy y negué con la cabeza – hoy me hizo una escena y pese a que debería asustarme solo hace que me den ganas de golpearlo. Tranquilo – reí con mayores ganas – no pienso convertirme en una golpea hombres, se que la solución es otra y empezaremos a trabajar en ello pero para eso tenemos que estar los dos completamente comprometidos en esta relación y yo no puedo estarlo si no hablo contigo antes… ¿Raro no?
Apreté los puños al pensar en la segunda parte de mi visita. Esto me daba rabia.
- Se que me ocultaste muchas cosas y aunque eso no me haga amarte menos si me hace pensar que tan bien te conocí… que tanto me amaste tu. No quiero dudar porque no estás aquí para defenderte pero… saber que hay secretos me da miedo porque si alguien me hubiera preguntado en quien confiaba plenamente en el mundo hubiera dicho que en tú pero tú no pensabas lo mismo de mi. Jasper… me cuesta decir esto – me limpie las lagrimas con ambas manos porque se desbordaron de un momento a otro – lo siento pero llegó la hora de dejarte ir… necesito entender que no vas a volver y que yo sigo viva… ¿Es lo que hubieras querido no?
- Si… es lo que hubiera querido – estaba en una posición tan incómoda que solo pude alzar la vista para ver a Edward
- ¿Qué haces acá?
- Pensé que era un buen momento para darte esto… tómalo como una señal o no sé que – se encogió de hombros – pero creo que es momento ideal para que lo leas
Tomé el sobre blanco que Edward extendía ante mí con reticencia - ¿Qué es esto? – le di una vuelta para ver escrito con una letra demasiado conocida para mí: Para ti mi amor
Me tuve que llevar ambas manos a la boca para calmar mis sollozos, era la letra de Jasper – Siento no habértela dado antes pero él me dijo que esperar el momento perfecto y creo que es esto… yo… te esperaré en el auto
No pude responderle nada a Edward, solo lo vi irse antes de volver mi vista al sobre. Era blanco y tenía esa letra extraña de mi Jazz, jamás en la vida pensé en que algo como esto pasara pero aquí estaba. Volví a mirar la tumba y me quedé así por otro momento, apreté el sobre esperando que el contenido se me leyera solo pero eso no iba a pasar a menos que yo lo abriera. Tomé varias respiraciones antes de romper el sello que traía. Era un corazón.
Bella, amor:
Sé que cuando leas esto yo ya no estaré y por mas bizarro que suene espero que sea una especie de mensaje del mas allá porque estoy segurísimo que tienes dudas por montón y que no vas a poder seguir si no te las respondo.
No sé si tuve una larga agonía o todo pasó rápido, ahora escribiendo esto no sé si te alcancé a decir la verdad o te enteraste por el doctor Thomas pero creo que lo mejor es suponer que sabes justo lo necesario así que lo primero es darte una enorme disculpa por no haberte contado todo pero supongo que después de verme en una cama de hospital entendiste la razón de porque preferí ocultarte esta verdad.
No quiero entrar en detalles porque sé que Edward te podrá explicar todo mucho mejor pero si tengo que decirte algo… sé lo de tu embarazo y aquí tengo que pedirte disculpas de nuevo. Después de la fiesta cuando hicimos el amor sabía que podías quedar embaraza y me encantó la idea, lamento no habértelo consultado pero mi vida tenia fecha de vencimiento y no quería irme y dejarte sola, eso es lo que me consuela ahora, saber que estas con un pedacito mío dentro de tu cuerpo.
Lo siento mi amor, fui un maldito débil pero ambos sabemos que no tenia salvación, otro trasplante hubiera sido un calvario para mis padres, mi hermano y para ti, ellos ya pasaron por esto y no quería volverlos sufrir por mi causo. Yo debería haber muerto a los 7 años pero tuve 17 hermosos años de adicionales que me sirvieron para realizarme como persona y para conocer a la mujer más maravillosa del mundo, no me odies por elegir no operarme pero amor… ambos sabemos cómo esto, el riesgo, el dolor, la pena y sobre todo el poco tiempo extra que te da. Yo quería vivir para verte a ti y a nuestro bebé crecer pero no puedo… mi corazón es débil y estoy seguro que hubiera fallado antes si no te hubiera conocido, tu lo hiciste fuerte y grande en los últimos años de mi vida.
Mi Bella… se feliz, ama y ¡Mierda!, me rio con esto, pero mi hermano es una buena persona. Me vas a odiar más cariño pero lo de mi enfermedad no es lo único que te oculté, también hay una parte egoísta de mi que nunca conociste, le quité mucho a Edward y él nunca se quejó así que si en algún momento sientes algo por él o no se… solo quiero que sepas que ustedes dos, después de mi hijo claro (carita feliz), son las personas que más amo en el mundo y no hay nada mejor para mí que verlos feliz… estoy hablando pendejadas ¿No?... por favor, no pienses que te estoy diciendo que te acuestes con mi hermano ni nada… solo que… no se… supongo que esta carta perfectamente hermosa tenía que tener un final raro y no entendible así que terminaré esto aquí.
Te amo Bella Swan. Cuídate y cuida a nuestro pequeño, muéstrale fotos mías y si tu quieres tienes todo mía poyo desde el cielo, por supuesto, para buscarle un padre, claro que si ese hombre desaparece misteriosamente es porque el cielo, o sea yo, pensó que no era correcto para ustedes.
Ah, también te pido que le hagas los exámenes, mientras antes se descubra la enfermedad mejor, pero no creo que nuestro campeón tenga nada, yo también me encargaré de eso desde el cielito.
Bueno, ahora sí que termino esto porque me duele la muñeca.
Te amo, te amo, te amo… los amo más que a la vida que ya no tengo.
PD: Obvio que tiene una posdata porque una carta no es carta sin posdata ¿no?... mierda, no entiendo esto porque si quieres decir algo mas solo tienes que escribir otro par de líneas pero a la gente le encanta poner la P al ladito de la D como para que le de alcurnia y sofisticación a esto. En fin, como ya la carta esta rara no pienso borrar nada porque de verdad que me duele la mano escribir de nuevo y me duele más de seguir escribiendo estas cosas que nos pura mierda. En fin…
Ahora, olvida la posdata, lo que quería decirte es que le dejé otra carta a Edward para nuestro hijo, quiero que tu se la entregues cuando estimes necesario, no me gusta que no tenga nombre ni siquiera sexo pero dile a que a su padre vinieron a buscarlo los angelitos porque era demasiado bueno para la tierra (carita feliz) mentira, yo solo… Bells, amor, no me recuerden con pena, recuérdenme siempre como el niño que tuvo 17 años de mas para vivir que los aprovechó a concho.
TE AMO!
Jasper Cullen. Un hombre que fue feliz gracias a ti y a mi hijo.
¿Qué puedo decir o siquiera pensar después de leer estas líneas?
Hola!
Chicos, nuevo capitulo
Los invito a que se pasen por Casualidad del destino, un nuevo OS y me digan si ven que puede continuar como fic o no
Besos, Joha!
