Hola, que bien se siente volver después de tanto tiempo lejos, sé que muchos están molestos por no haber actualizado antes (que tampoco es novedad, aunque sé que ésta vez si me pasé) pero iba a actualizar antes del tercer mes "reglamental", el capitulo estaba casi listo, solo faltaban un par de escenas y revisar la ortografía, pero mi computadora se murió, le dio un ataque al disco duro, mismo que no pudo sobrevivir y que fue imposible conseguir un donante por el tipo y antigüedad y hasta que no pude conseguir otra computadora (no me siento del todo cómoda escribiendo en una computadora que no me pertenece, lo sé, soy rara u.u) o tener un poco más de confianza a la oficina a la que me cambiaron no lo pude seguir, total que pasaron los meses (donde mi único entretenimiento fue leer la saga completa de Crepúsculo por ni idea de que vez, hasta que conseguí el libro de Huésped- de Stephenie Meyer- que leí ya como tres veces o más, esta increíble les recomiendo el libro) y cuando volví de vacaciones fue cuando lo pude seguir y posteriormente terminar. Aunque para publicarlo fue otra historia, ya que sigo sin tener computadora propia, y tuve que usar la de mi hermano (que aún no está configurada en español, por lo que me desespero por los acentos, las eñes y demás signos ortográficos que no encuentro en el teclado) hasta que finalmente aquí está. En cuanto al One-shot ya está en línea (la idea original era subirlo el 14 de febrero, pero dudo que me preste la computadora en ese día o en otro más cercano u.u).

Ahora me toca agradecer a todas aquellas personas que me dejaron sus reviews (gracias chicos, me subieron el ánimo cada vez que iba al ciber a revisar mi correo y los leía, si continúo con ésta historia es por ustedes):Saku, sweet_starfire,mariaengaxia, AAnukita16, Guaditta, only Black lover, johnn23,me gustan mucho tus historias,sweet_starfire (gracias por tus 4 reviews), Donpimpon (gracias por tus 2 historias), Diana_chan, vergil ansen, AutoSama, yess, Raven_Sakura, claudia skyangel, Solariz, your-way-to-death, dragon titanico, el angel de la oscuridad, anuza, X.x-Anemone-x.X, Luchyrct, PelusitaBlack93, Arlet, lorena, CuttingEdfe19.


Capítulo 14

Retazos de Esperanza

El portal desapareció a sus espaldas y una fría ventisca los recibió, provocando que se frotaran los brazos para calentarse.

Hot Spot observó a su alrededor, había pequeñas montañas de nieve que el no recordaba haber visto antes, a su lado Cyborg avanzó un par de pasos seguido de los demás, sin embargo el paisaje era tan distinto al que recordaban que se sentían perdidos.

-Me estoy congelando-se quejó Chico Bestia temblando.

Raven rodó los ojos mientras los demás lo ignoraron.

-Muy bien, Chico Bestia busca el olor de Star, Kid Flash, Más y Menos hagan lo suyo, Cyborg intenta encontrar la base- ordenó Robin, de inmediato los titanes acataron las ordenes.

Chico Bestia se transformó en un lanudo perro verde olfateando entre la nieve, Cyborg revisaba las graficas que su brazo mecánico mostraba y Kid Flash, Más y Menos peinaban la zona.

Tras echar un rápido vistazo a su alrededor, tratando de soportan otros 5 minutos a la espera de los resultados Robin se giró hacia Hot Spot.

-¿Logras sentir a Starfire?-apretó los puños, esperando con ansias la respuesta, pero el titán se limitó a avanzar con las manos extendidas junto a Chico Bestia entre la nieve, probablemente tratando de localizar el calor corporal de la titán pelirroja.

-No puede ser- musitó débilmente Cyborg.

-¿Qué pasa?-

-Robin, esos montones de nieve son los escombros de la base, dudo mucho que logremos encontrar algo que nos lleve a Starfire, o a su... cuerpo.

-¿Qué has dicho?- preguntó con un hilo de voz Herald.

-Escucha Cyborg, sé que Star está con vida, puedo sentirlo y unos montones de escombros cubiertos por nieve no me detendrán.

-¿Encontraron algo?- preguntó Raven al ver como Kid Flash, Más y Menos se detenían junto a ella, evitando cruzarse con Robin.

-Sí, montañas de escombros y unos débiles rastros de sangre congelada que desaparecen a varios metros.

-¿Creen que ese rastro de sangre…?

-No estamos seguros, Raven, tomé algunas muestras para revisarlas en la torre, pero por la forma de las manchas y los ángulos, apostaría a que el dueño o- tragó saliva- … dueña, logró escapar... o desaparecer- terminó Kid Flash.

-¿Cómo?- preguntó Raven observando de reojo a Cyborg y Aqualad arreglándoselas para deshacerse de la nieve y retirar una gran cantidad de escombros.

-Hay algunas manchas de combustible quemado, usaron 2 naves para escapar, además de algunos de los vehículos que nos vimos obligados a abandonar durante la misión.

-¿Cuán resientes son?

-Me arriesgo a decir que solo tienen algunos minutos de diferencia de cuando escapamos nosotros.

El perro verde ladró dos veces, para después recuperar su forma humana.

-Puedo sentir el aroma de Star con mayor intensidad en esta zona

Todos se acercaron de inmediato hacia el lugar donde se encontraba el titán verde.

-¿Estas seguro Bestita?

-Sí, ayúdenme a levantar estos escombros-pidió el titán para después transformarse en un gorila gigante verde, enterró sus grandes manos en la nieve y de un rápido movimiento logró sacar lo que en el pasado había sido un gran trozo de pared metálica.

-Entremos- exclamó decidido Robin, adentrándose dentro de aquel oscuro y frío agujero, seguido de sus compañeros.

El aire era denso y terriblemente helado, Cyborg encendió la luz de su hombro, alumbrando el camino, parecía alguna clase de túnel y en varias zonas se podía escuchar el sonido de las gotas estrellándose en el suelo.

-Estamos dentro del túnel de escape de la base, en 20 metros debemos girar a la derecha-informó Cyborg revisando los gráficos.

-Esta bloqueada-exclamaron al mismo tiempo Más y Menos

Aqualad extendió sus brazos y usando sus poderes logró derretir y apartar la nieve al instante Hot Spot derritió el metal, consiguiendo que continuaran avanzando según las indicaciones de Cyborg.

Hot Spot se detuvo en seco al igual que el perro verde lanudo, quien hizo un extraño gesto, como si hubiese olido algo desagradable.

-¿Qué pasa?- preguntó Robin

-Radiación- respondió Hot Spot

-¿Radiación?- preguntó Raven sin comprender.

-Puede percibiste en esta zona una gran cantidad de radiación alterada que fue liberada, aun quedan restos de ésta- contestó Cyborg uniéndoseles.

-¿A qué te refieres con radiación alterada?

-Esta radiación… es extraña, Kid Flash.

-¿En qué sentido?

-Fue alterada con elementos desconocidos, no consigo descubrir cuales- contestó Cyborg revisando su brazo-Debemos volver- continuó con voz alerta.

-¿Volver?- repitieron todos al unísono

-El resto de la base se desplomó, ésta es una ruta de escape pero a unos metros lo único que encontraran serán escombros, si el aire es denso aquí, allá será imposible respirar-

El perro volvió a su estado humano, tembló y con los dientes titiritando por el frío exclamó:

-El a-aro-roma. d-de Sta-ta-tarfire es-está di-di-disperso po-por to-todo el lu-lugar- frunció la nariz- es vi-vi-viejo.

Hot Spot se acercó a él para calentarlo con sus poderes, el titán verde le agradeció con un leve movimiento de cabeza.

-Lo que Chico Bestia quiso decir es que Starfire no está aquí, el rastro disperso es viejo, el más reciente es el que se percibe en el túnel, así que salió por aquí, logrando escapar de la base-les informó Hot Spot con una pequeña sonrisa, Chico Bestia asintió dándole la razón.

Un pequeño temblor los alertó, levantaron la vista viendo con horror como el túnel dentro de poco se vendría abajo.

-Entonces, salgamos de aquí-dijo Raven creando una burbuja de energía oscura y atrapando dentro a los otros 9 titanes, atravesando la nieve.

La burbuja aterrizó suavemente sobre la blanca y mullida nieve, para segundos después desaparecer.

Herald observó a su alrededor, viendo a lo lejos la nieve que cubría a la tierra y al hielo, todo era blanco, varios metros más alejados pudo ver como la nieve volaba al haberse derrumbado el túnel, una brisa helada los golpeó, Chico Bestia se removió inquieto a su lado, se giró hacia Kid Flash y medio segundo después desaparecieron, los gemelos Más y Menos los siguieron, ante la confusa mirada de los demás.

-¿Qué pasa?

Cyborg se encogió de hombros, curioso por saber lo que estaban haciendo los otros 4.

Robin corrió en la dirección a la que se habían dirigido los otros titanes, siendo observado por sus amigos.

Hot Spot y Aqualad se miraron entre si, ambos reflejando una expresión preocupada, Raven se unió a ellos, su expresión era fría, pero su mirada reflejaba lo mismo que las de los demás.

La nieve le llegaba a las rodillas, entumeciéndolas, apretó los dientes y soportó la fría ventisca que lo golpeó, su corazón latía de forma vertiginosa, la nieve era cada vez más difícil de atravesar, una nueva ventisca lo hizo retroceder un paso, obligó a sus piernas a continuar, solo unos metros lo separaban de Chico Bestia, Kid Flash, Más y Menos, debía esforzarse, se preguntó brevemente cuánto había estado caminando, quizás medio kilómetro, tenía un extraño presentimiento, giró su rostro, no podía ver a sus amigos, se ajustó la gorra de la chaqueta y siguió avanzando.

Varios metros más alejados, Kid Flash, Más y Menos apartaban la nieve de forma desesperada, siendo ayudados por el perro verde que olisqueaba en la nieve y a base de ladridos les decía donde seguir cavando.

-¿Qué encontraron?-preguntó jadeando, restándole importancia al hecho de que había dejado de sentir los dedos de los pies por el frío.

Ninguno respondió, sólo continuaron cavando en la nieve, al ver que no le respondían, se acercó a ellos y les ayudó a cavar, la desesperación y la gran concentración que vio en los rostros de los sus amigos, lo asustó y lo hizo cavar con mayor rapidez.

Chico Bestia dejó de escarbar con sus patas para aullar al cielo, sonaba sumamente fuerte, probablemente para llamar a los demás, Menos observó su comunicador, dándose cuenta de que éste no funcionaba, una fina capa de hielo comenzaba a cubrirlo, observó el de su hermano que estaba en el mismo estado que el suyo, Robin los observó, así que por eso había aullado en lugar de llamar a los demás por el comunicador.

Un pensamiento alarmista cruzó su mente. Si Chico Bestia había corrido de ese modo transformado en un perro y no en otro animal más resistente a ésta temperatura, sólo podía significar una cosa, Chico Bestia debió haber olido el aroma de Starfire, probablemente ella se encontraba sepultada entre la nieve, un escalofrío que no tenía nada que ver con la temperatura corrió cruelmente por su espalda y fue incapaz de contener el respingo al descubrir lo que la nieve ocultaba.

-Hay que seguir cavando-ordenó Robin al ver como Más y Menos se detenían y no respondían, completamente paralizados por lo que veían, se giró hacia Chico Bestia, quien cavaba sin detenerse-Ve por los demás, podríamos necesitar de su ayuda-

El perro verde ladró y corrió para acatar la orden de su líder.

Más y Menos se detuvieron volteando sus manos enguantadas, intentando abrirlas y cerrarlas, pero prácticamente no las sentían.

-Más… Menos- los llamó Robin al ver que dejaban de cavar.

-Lo sentimos-se disculpó Menos

-Temo que se nos congelaron las manos-se disculparon los titanes, frotándose las manos para tratar de descongelarlas.

-Traten de calentarse, nosotros continuaremos-

Los gemelos asintieron, volvieron a frotarse las manos, mientras observaban a Robin y a Kid Flash apartando la nieve, hubiese sido más fácil de haber traído una pala. Escucharon como alguien se acercaba, sus manos ya estaban recuperando la sensibilidad.

Tres minutos después pudieron ver como un enorme oso polar verde llegaba a ellos y bajaba a Herald, Cyborg, Aqualad y Hot Spot. Raven, que venía volando, levitaba junto a ellos.

-¿Encontraron algo?

El oso verde gruñó señalando el lugar donde Kid Flash y Robin seguían apartando la nieve.

Cyborg se acercó de inmediato observando casi con horror lo que veía, grandes manchas de sangre que la nieve había absorbido y algunos pedazos de tela quemada atrapada en la nieve y el hielo, ayudó a Robin al ver que éste había llegado al hielo, la sangre se había congelado y algunos cabellos rojos ahora eran visibles, Hot Spot y Aqualad lo apartaron y extendieron sus manos, derritiendo la nieve y el grueso hielo donde se podían vislumbrar los cabellos, Aqualad escuchó un curioso sonido a su espalda, por lo que miró sobre su hombro, encontrando a Cyborg extendiendo su brazo, ahora con forma de cañón y apuntando a la dura capa de hielo.

-No lo hagas, podrías destruirla, déjamelo a mí- lo atajó Hot Spot observando a Aqualad deteniendo el brazo de Cyborg.

Cyborg regresó su brazo a su forma convencional, observando impaciente a Aqualad y Hot Spot derritiendo la gruesa capa de hielo, sin embargo, por más que trataban de derretirla, una gran parte de ésta parecía no querer ceder.

-Es hielo sólido-les informó Cyborg

Robin se acercó a ellos, apartándolos, se agachó, y pasó su mano por aquella fría capa, apartó el agua nieve y palpó la superficie, un par de segundos después se giró hacia los demás.

-No es hielo

-¿Qué?

-Es un vidrio sucio-explicó poniéndose de pie- Hay que retirarlo.

Los demás asintieron, por lo que una vez más Hot Spot y Aqualad se encargaron de derretir la nieve alrededor de aquel grueso cristal, una vez localizados los bordes entre todos lo retiraron, al acercarse descubrieron con horror lo que el cristal cubría.

Partes de cuerpos humanos, algunos completamente calcinados, otros mutilados, Más y Menos de inmediato se cubrieron los ojos para dejar de ver aquella terrible escena, mientras Herald se encontraba paralizado observando uno de los cuerpos decapitados, Robin cayó de rodillas, incapaz de mantenerse de pie por más tiempo.

-No-susurró Robin como si de ese modo lograra borrar lo que veía, se negaba a creer que aquellos pedazos de tela chamuscada y los largos cabellos rojos que aun flotaban en el agua semi congelada fueran de ella, le horrorizaba lo que significaba.

-No- repitió con fuerza, como si hacerlo le diera más firmeza a sus palabras.

Kid Flash avanzó con paso veloz y en un parpadeo ya se encontraba junto a los demás, sosteniendo una bolsa transparente donde se podían ver los cabellos rojos.

-Robin- lo llamó Cyborg, sintiendo como el nudo en su estómago se apretaba, pero su amigo no se movió-Robin, se terminó- su voz sonó temblorosa y apenas se pudo escuchar entre los sollozos que algunos trataban de retener sin éxito, sin embargo el líder titán permanecía sin moverse.

Un sollozo femenino llamó la atención de los demás, girándose en su dirección encontrando a Raven ligeramente temblando, sus manos estaban cerradas en puños y sus labios apretados, los ojos mostraban un profundo dolor, solo comparado con el que los ojos de Robin ocultaban bajo el antifaz, un nuevo gemido escapó de su garganta, y de forma sorprendente pudieron ver como una gruesa lágrima resbalaba desde la esquina de su ojo derecho deslizándose por su mejilla, hasta llegar a la barbilla, más lágrimas siguieron a la primera, acompañadas casi en sinfonía por las de Más, Menos, Chico Bestia y Robin, un temblor bajo sus pies los alarmó, el llanto se liberó y con una pequeña serie de hipidos Raven cayó de rodillas en la esponjosa nieve, cubriéndose el rostro con las manos, los temblores cobraron fuerza, Cyborg tuvo que tragarse su dolor para tratar de comprender lo que sucedía.

-Star- sollozó Robin, golpeando con fuerza el suelo cubierto de hielo.

Otra sacudida los golpeó al cobrar fuerza el llanto de Raven, Cyborg continuaba observando a su alrededor y verificando datos en su brazo mecánico, mientras los demás se lamentaban en silencio, ignorando los temblores bajo sus pies, finalmente fue un crujido cerca de ellos lo que los alertó, obligándolos a que levantaran la vista y se dieran cuenta de que los escombros y el suelo empezaban a sacudirse y agrietarse.

Raven gritó de forma estrangulada y las grietas empeoraron, un gran montículo de hielo cayó aproximadamente a 10 metros de ellos, provocando que el hielo se resquebrajara y se rompiera, avanzando peligrosamente hacia donde estaban, los pedazos de hielo se iban alejando por la corriente helada del agua, Herald soltó una exclamación y se apresuró a sacar su trompeta mística, Kid Flash se apresuró a ir por Hot Spot y Robin que trataban de saltar los frágiles pedazos de hielo para reunirse con los demás, aunque el grueso pedazo de hielo en el que flotaban parecía querer alejarse cuanto antes de los demás ayudado de la fría corriente, trajo primero a Robin y segundos después recuperó a Hot Spot, el portal apareció frente a ellos y lo atravesaron justo a tiempo antes de que uno de los grandes montones de escombros los aplastaran.


Red X esperó a los hombres que había enviado hacía poco más de 6 días a la base Antártica con la esperanza de que la localizaran o que encontraran algo que le ayudara a rastrearla, hubiese ido él mismo de no ser por que de momento no tenía permitido salir del país, no sin exponerse.

La secretaria se acercó por tercera vez a él, ofreciéndole un café, un té, agua o alguna otra bebida, mostró la sonrisa más amable que su impaciencia le permitía y agradeciéndole por su atención se negó de forma educada, la joven rubia asintió casi de forma aturdida y volvió a su puesto.

No era ningún secreto que era un hombre joven y atractivo para el sector femenino, una cualidad que había aprovechado muchas veces en sus anteriores misiones, una sonrisa sínica se asomó en las comisuras de sus labios al recordar el momento en que conoció a Starfire, sin embargo el recuerdo de su desaparición lo golpeó, provocando que la sonrisa se borrará antes de formarse por completo.

Echó un nuevo vistazo al pasillo, varias personas se acercaban, y detrás de ellas logró ubicar a los dos hombres que esperaba, por lo que se puso de pie, al vigilar por el rabillo del ojo descubrió a la secretaria rubia mirándolo de forma soñadora, no le prestó atención, estaba demasiado impaciente y nervioso por escuchar las novedades que le traían.

Los hombres le hicieron una seña para que los siguiera, por lo que los acompañó, al entrar en la oficina se sentó en la misma silla que en días anteriores había ocupado, luchando contra la desesperación y con las esperanzas en sus manos, para escuchar lo que habían descubierto.

Tragó saliva, y observó a los dos hombres de forma serena, ocultando el caos de emociones que habitaban en su interior, la espera había sido demasiado difícil y éste era el momento de la verdad, el momento en que la duda y la esperanza se batirían en un doloroso duelo por ver quien saldría vencedora.


Los titanes estaban estupefactos por lo que veían, hacía escasamente un par de minutos que el portal había aparecido, expulsando a los 10 titanes que habían ido a la nueva búsqueda de su compañera y amiga Starfire, las miradas llenas de dolor y de terror de algunos hizo que se les encogiera el corazón a todos, Red Star y Bee se acercaron a Cyborg, preguntando en silencio por Starfire, el titán mitad robot se limitó a negar con la cabeza, Bee se cubrió la boca con su mano derecha, Raven volvió a emitir un gemido estrangulado, varias cosas de cristal temblaron y segundos después se rompieron, recordándoles a los demás su presencia, el llanto ahogado de la titán no habían parado, ella sabía que esto era solo el comienzo y que debía controlar sus emociones si no quería destrozar la torre y acabar con la vida de sus amigos, pero ¿Cómo hacerlo cuándo acabas de comprobar que tu mejor amiga había muerto?

Es cierto que no habían encontrado su cadáver entre los que flotaban en la superficie, pero nadie había comprobado si debajo de había más, ninguno tuvo el valor, y aun así, los restos de sangre, los cabellos en el agua semi congelada y la ropa chamuscada de su amiga, eran viles pruebas de que ella no había sobrevivido a la explosión y respectivamente escapado del continente invernal, esa aplastante evidencia no dejaba mucho espacio para la pequeña esperanza que peleaba por mantenerse.

La torre se sacudió, los muebles ya estaban levitando y amenazaban con ser lanzados en cualquier dirección, los cristales de las enormes ventanas temblaron de forma estridente, un nuevo foco estalló, esta vez el del pasillo principal, las luces del elevador parpadearon, subiendo y bajando, totalmente fuera de control, un olor de madera y polvo impregnó el aire, varios aparatos electrodomésticos estallaron, haciendo que el olor a quemado se uniera a los demás aromas de forma desagradable.

-Raven, contrólate- le suplicó desesperado Cyborg.

El sonido de su voz era difícil de escuchar ante el bullicio que envolvía al lugar, Speedy se sujetaba con fuerza de una de las puertas para evitar salir disparado, las ventanas crujieron y los muebles finalmente se lanzaron en todas direcciones, Chico Bestia se apresuró a convertirse en un poderoso gorila verde para proteger a los más pequeños titanes que lloraban asustados por lo que sucedía, una vez teniéndolos bajo su protección se los entregó a Bee y a Red Star, quienes estaban resguardados, todos los demás corrían y trataban de ponerse a salvo excepto Robin que no se había movido ni un poco de su lugar a pesar del caos que reinaba, Bushido se lanzó contra él, estrellándose ambos contra el suelo, medio segundo después el sofá salió disparado en la dirección donde anteriormente se encontraban para finalmente atravesar una de las amplias ventanas, los cristales volaron sin dirección fija y entre el disturbio a Argent le pareció escuchar a Cyborg gritar algo parecido a "Nooooooooo, mi amado sofá, Nooo" acompañado de un suave lloriqueo.

Robin parecía demasiado afectado por lo que habían descubierto como para reaccionar como el líder que era y tratar de detener aquella situación, misma que se les estaba hiendo de las manos, Chico Bestia se acercó a Herald y le murmuró algo que sólo ellos pudieron escuchar debido al ruido de los gritos y de las cosas rompiéndose y estrellándose contra lo primero que tenían en frente, el gorila verde apareció de nuevo, atrapando a Raven con una de sus colosales manos, Herald proyectó un portal, absorbiéndolos a los tres.

Los muebles cayeron al suelo de golpe, las ventanas dejaron de convulsionarse y el elevador dejó de agitarse; la calma sustituyó al caos que anteriormente gobernaba, todos se miraron los unos a los otros, preguntándose en silencio ¿qué había sucedido?, Después de todo, muchos de los titanes eran extranjeros y desconocían el hecho de que Raven no podía mostrar sus emociones sin causar graves consecuencias.

Para sorpresa de todos Robin fue el primero en reaccionar, recogió las muestras que habían logrado obtener durante su pequeña búsqueda y sin mirar a nadie se dirigió al laboratorio para hacer los análisis correspondientes y verificar la autenticidad de las mismas.

-¿Qué pasó exactamente?- preguntó Phanta, escuchando el sonido de la puerta del laboratorio cerrarse.

-Raven perdió el control de sus emociones- respondió Cyborg con una voz que denotaba tristeza y cierto temor.

-No me refiero a lo que acaba de suceder, sino a lo que sucedió en la Antártica-

-No la encontramos- esta vez quien respondió fue Aqualad.

-Por más que buscamos y peinamos todo el continente lo único que encontramos al principio fueran manchas de combustible quemado y sangre… - explicó Kid Flash

-Chico Bestia encontró el aroma de Starfire en un túnel de escape de la Base, descubrimos que lo usó para huir, pero al salir de ahí, Bestita encontró otro rastro de su aroma, Más, Menos y Kid Flash salieron disparados persiguiéndolo, y entre la nieve y el hielo…

-Encontramos sangre, cabellos y algunos pedazos de tela quemada, creemos que pertenecen a Starfire- terminó Aqualad.


Las palabras de aquellos hombres resonaron en su mente "Ella no se encuentra en aquel lugar, no conseguimos localizar su cuerpo, así que existe la probabilidad de que haya huido en alguno de los vehículos que se encontraban en ese momento"

La esperanza había cobrado fuerza, y vencido esta batalla, pero la guerra seguía en pie y aun no había ningún ganador, debía esperar, por duro que fuera. Pero aun tenía mucho por investigar, debía averiguar dónde habían aterrizado esos vehículos y quienes eran los pasajeros


El lugar era extraño, una parte de Chico Bestia se preguntaba dónde estaban, el paisaje era completamente desconocido, no lograba encontrar algún árbol o alguna otra forma de vida además de ellos tres.

El llanto de Raven continuaba, aunque por extraño que pareciera no afectaba a nada de su entorno, Herald le hizo una pequeña seña dirigiéndose a la titán quien permanecía en un rincón llorando sin poder detenerse, Bestita asintió, aunque con algo de nervios, finalmente el titán moreno desapareció dejándolos solos.

-Rae- la llamó sentándose a su lado, pero la joven no se movió y los sollozos se hicieron más audibles, se estrujó los sesos y puso a trabajar a su cerebro, tratando de encontrar las palabras adecuadas para sacar de ese estado a su amiga.

- No encontramos su cuerpo, Rae, aun puede estar con vida- su voz sonó llena de esperanza, ya que era a lo que él se aferraba para evitar desmoronarse, era el único camino que incluía luz y se mantenía alejado de la oscuridad impregnada de la desolación. Pasó su brazo por los hombros de la chica y la acercó a su pecho, ella se abrazó a él como si fuera su tabla de flote en medio del mar abierto, aferrándose a aquella esperanza que junto a él brillaba como un faro en medio de la absoluta oscuridad del océano.


Cyborg se encontraba esperando a que la computadora emitiera los tan ansiados resultados, mientras los demás titanes trataban de ordenar el desorden de la sala, la cocina y las demás habitaciones que se habían visto afectadas por la magia de Raven. Robin permanecía lívido a su lado, esperando los resultados casi con terror, la computadora produjo un sonido, para un segundo después mostrar los resultados.

Todos dando como resultado: Positivo.

Realmente el cabello y la sangre pertenecían a Starfire y las fibras de la ropa daban un 98 % de probabilidad de pertenecer a las de ella.

Escuchó a Robin sentarse agobiado en una de las sillas, Jinx entró observando a los hombres con las expresiones impregnadas de dolor y tristeza.

-Ya volvieron, Raven luce más calmada ahora, al igual que Herald y Chico Bestia- les avisó, los continuó mirando por un par de minutos más y con un nudo en la garganta cerró la puerta para continuar limpiando el lugar.


Madame Rouge observó el pequeño frasco, el líquido verde esmeralda que éste contenía se agitó dentro del cristal, lo contempló desde otro ángulo observando como el líquido se movía, lo colocó frente a la luz de la lámpara de noche, el líquido brilló al reflejarse los rayos de luz en el cristal, atravesando el líquido luminoso, era suyo, únicamente suyo, y aunque por una parte se sentía molesta por no tener más de ese magnifico suero, se sentía orgullosa de no haber acabado con las manos vacías, no se cansaba de contemplarlo, sin embargo nadie debía saber que estaba en su poder, ni siquiera Slade, por lo que finalmente decidió ocultarlo en la caja fuerte.

Desafortunadamente sólo había logrado rescatar 5 ml. del suero, lo suficiente para una dosis, el resto se había perdido en la destrucción de la base, no le convenía utilizarlo en ese momento, sólo lo desperdiciaría, lo mejor era guardarlo para cuando fuese realmente necesario, sería perfecto para su venganza.

Les haría pagar el hecho de por poco haber muerto, sí, se vengaría de los Jóvenes Titanes, especialmente de Starfire, en cuanto la encontrara le quitaría todos sus poderes y después la mataría frente a su amado Robin.

Sus labios formaron una sonrisa maléfica, no podía esperar para llevar a cabo su magnifico plan, pero para eso, primero debía encontrar al objeto de su venganza, a Starfire.


Los Días pasaban con rapidez, y para cuando se dieron cuenta ya habían pasado 4 semanas- probablemente las más difíciles de sus vidas- desde que habían huido de aquella base científica de la Antártica.

-¿Cómo está Robin?- preguntó Aqualad.

-No ha salido de la sala de entrenamiento, se la ha pasado despedazando el equipo, ya ha roto 10 sacos de boxeo, 5 perillas y 3 máquinas especiales.

-¿Qué esta haciendo ahora?- preguntó Bushido.

-Va por el onceavo saco de arena- respondió Cyborg ampliando la imagen que recibía de las cámaras de seguridad.

Nadie se había atrevido a hablar con Robin, él se los impedía, tras averiguar por si mismo que el lugar había quedado irreconocible e imposible de encontrar algún rastro de vida y comprobar que la poca evidencia que habían conseguido solo hundía sus esperanzas, Robin se había encerrado en su habitación y cuando salía era solo cuando creía que los demás estaban durmiendo, todas las madrugadas él se dirigía al gimnasio y se ponía a entrenar, golpeando los sacos con las manos desnudas. Había perdido el interés de pelear contra el crimen o de convivir con sus amigos, la única compañía que aceptaba era la de la gatita Nightfire, quien aparentemente nunca conocería a su verdadera dueña.

-Me siento mal por espiarlo- murmuró Argent cruzándose de brazos.

-El no sabe que lo espiamos y Dios quiera que nunca se entere, no quiero ni imaginarme lo que sería capaz de hacernos, especialmente ahora que no esta Star para defender...nos- la frase de Chico Bestia perdió intensidad, sus ojos soñadores y alegres se mostraron opacos y oscuros al recordar a su amiga, la cual quizás nunca volverían a ver.


-¿Qué es lo realmente planeas?

-Todo a su debido tiempo, Warp, no desesperes

-Llevamos ocultándonos de los titanes más de un mes, y ¡¿me dices que no me desespere?!- exclamó indignado Warp arrojando al suelo varios montones de informes de los movimientos de los titanes.

-No he impedido que te vayas, eres libre de hacer lo que te plazca- dijo Slade abrumadoramente tranquilo.

-Cuando te busqué fue por que según los informes históricos fuiste uno de los principales enemigos de los titanes, un aterrador villano, pero...

-Solo te diré que el plan ya está en marcha, el primer paso ya fue superado, ahora solo queda esperar.

-¿Y cuál fue el primer paso?

- Quitarle a Robin lo más preciado, aquello sin lo cual no puede vivir, en otras palabras "Divide y vencerás"- respondió Slade.

-¿Cómo puedes estar tan seguro de que cualquiera que sea tu plan, resultará?

- Warp, tú vienes del futuro y has comprobado por ti mismo que el futuro no puede cambiarse, puedes intentarlo pero los resultados siempre serán iguales, y según los registros históricos ellos se separarán, es un hecho que ocurrirá, alteramos un poco los hechos, pero el futuro no cambiará.

-¿Qué es lo que estamos esperando?

-Haces demasiadas preguntas, sólo permítele al destino que haga lo suyo, el futuro estará en nuestras manos- le aseguró recargándose en su cómodo asiento de cuero negro.

Warp lo observó fijamente, prestándole atención a cada expresión que su cuerpo hacía, tratando inútilmente de averiguar los oscuros secretos que Slade mantenía guardando tan fieramente, finalmente se encogió de hombros, restándole importancia -solo por ahora- giró sobre sus talones y salió de la habitación, dejando a Slade solo en aquella enorme habitación con múltiples monitores.

En cuanto escuchó como las puertas metálicas se cerraban, se puso de pie, se acercó a la computadora principal, tecleando algunas palabras y números, esperó pacientemente por varios minutos hasta que finalmente la computadora mostró los resultados.

Los mismos que las veces anteriores había mostrado, ningún rastro de Starfire, no existía ningún registro médico que indicara que hayan encontrado su cuerpo o que haya sido internada en algún hospital, cerró las aplicaciones que había abierto y eliminó el historial de la computadora, no podía dejar algún rastro, ninguna pista que lo pudiese perjudicar.

-Se que estás por ahí escondida, Starfire, ¿en verdad crees que puedes escapar de mi? Nunca podrás, el destino está de mi lado- exclamó Slade con una malvada sonrisa grabada en sus labios.

Acarició con sus dedos la pantalla de uno de los monitores que mostraba una imagen de Starfire, misma que había tomado durante el tiempo en que la había secuestrado.

-Puedo sentirte, no sé dónde estás, pero me aseguraré de encontrarte, ahora más que nunca, especialmente cuando tienes algo que me pertenece- murmuró, sus dedos resbalaron y una sonrisa extraña apareció en sus labios.

Sí, el plan ya estaba en marcha, su plan, éste había comenzado desde el momento en que Starfire había caído en sus manos y no faltaba mucho para que éste siguiera avanzando, solo debía ser paciente, estaba seguro de que la espera valdría la pena.

-Nuestro encuentro esta cada vez más próximo, Starfire- le susurró a la imagen de Starfire que aparecía en la pantalla.


Las dos primeras semanas fueron duras, estaba demasiado conmocionado para reaccionar, era como un zombi, caminando entre ellos, pero muerto en vida.

Era extraño definir con exactitud como me sentía, ¿cómo hacerlo?

Por Dios, sentía como si algo dentro de mí se hubiese roto, no sabía si era mi corazón o mi alma, probablemente ambos, la soledad que dejó Starfire fue asfixiante, por más que insistí en convencer a mis amigos de lo contrario, ¡no estoy bien!.

Y es por que ella no está, no puedo verla, no puedo escucharla, no puedo tocarla, no puedo sentirla, ¡no puedo encontrarla!.

Lo estoy perdiendo todo, hay tanto por lo que luchar, pero ¿cómo hacerlo?

Starfire se llevó toda mi fuerza, cada vez que intento luchar la punzada del dolor por no tenerla cerca, duele más.

Y las pocas esperanzas que aun permanecían en el equipo se desvanecieron con las pesadillas o visiones de Raven.

¿Tendrá ella razón?

¿Debo dejarte ir, Starfire?

¿Qué sería más fácil: dejarte ir o dejarte conmigo?

¿Cómo dejar ir lo mejor que me ha pasado en la vida?

¿Cómo renunciar a volver a verte? Si el solo imaginarlo aprieta el nudo en mi garganta y debo hacer grandes esfuerzos para evitar llorar.

No, no podía dejarla ir, eso sería un grave error, sería como triturar los restos de mi alma rota y después quemarlos pedazo por pedazo. Necesitaba salir, necesitaba buscarla, aunque me llevara el resto de mi vida, no podía permanecer más en la torre, sintiendo las miradas llenas de pena y lástima, no, no podía, estar con ellos sería un error, solo los dañaría con mi presencia.

-No puedo ser más un titán, sólo los expongo al peligro.

Me había tomado un mes para decidirme definitivamente, mi presencia solo los perjudicaba en lugar de beneficiarlos, ellos no querían creer, se negaban a hacerlo, basándose en la aplastante evidencia.

Preferían guiarse por su cordura en lugar de lo que sus corazones les indicaban, por que lo sabía, ellos muy dentro de sí mismos tenían una pequeña esperanza de que Star se mantuviera con vida, pero habían tomado el camino fácil, darse por vencidos y no era así, debían tener fe en sus corazonadas, por Dios, debían confiar en Starfire.

Abrí uno de los cajones de mi escritorio, saqué una hoja y un bolígrafo, las palabras se amontonaron en mi mente, pero mi mano se había quedado quieta, flotando sobre la hoja hasta que pudiese ordenarlas primero, cuando lo conseguí, las plasmé en la hoja, le di una rápida leída y al comprobar que no faltaba nada, la firmé, la doblé en tres partes y la metí en un sobre.

Me pregunté a quien la dirigiría, a todos o a uno en general, Cyborg sería el más indicado, pero sería injusto para los otros, por lo que escribí las palabras "Jóvenes Titanes", la coloqué en la cama, de tal modo que llamara la atención cuando vinieran a buscarme para desayunar en la mañana.

Miré con tristeza a la gatita naranja que descansaba cerca del sobre, extrañaría su compañía, pero no podía permitir que nada ni nadie se vieran afectados por mi estado, ni siquiera aquella bella gatita que por momentos imaginaba que se trataba de Starfire, aquella Starfire a la que Mumbo había transformado en una gatita tan similar a la que ahora ronronea en la cama. Me pasé la mochila al hombro y salté por la ventana, abajo me esperaba mi motocicleta, con algo de suerte los demás no se darían cuenta de mi partida hasta mañana.


Ésta era una misión completamente absurda, aburrida y carecía de importancia para él, prefería continuar con su búsqueda, pero si quería continuar con los privilegios y los informantes que tenía gracias a su asociación, debía cumplir con sus responsabilidades, habían pasado dos meses, y la única pista que consiguió fue la de los vehículos semi-destrozados de los Titanes que habían usado varios integrantes de la Hermandad del Mal para huir, algo irónico recordó haber pensado en ese momento, pero desafortunadamente ninguno de los pasajeros se trataba de Starfire.

Desvió la vista observando el desolado paisaje que se presentaba ante sus ojos, un paisaje con el que al parecer tendría que lidiar por varias semanas o quizás más, emitió un involuntario respingo y maldijo una vez más su mala suerte al verse atacado por uno de los pacientes, abalanzándose sobre él suplicándole ayuda.

El otro enfermero -quien no había parado de parlotear explicándole sus funciones y los pacientes que necesitaban más atenciones, así como uno que otro chisme- sujetó al pobre hombre llevándolo de nuevo hacia el gran sillón que estaba frente al televisor, el anciano se quedó quieto, como si las imágenes que trasmitía la televisor lo hubiesen hipnotizado.

-Él es el General Miller, sufrió un gran trauma tras casi ser asesinado en la guerra, cree que los espíritus de los hombres que asesinó intentan vengarse de él.

-¿Todos los pacientes son así?

-No, los que te mencioné antes son los más violentos- me respondió el enfermero, no lograba recordar su nombre, sin duda mis superiores se molestarían por mi falta de interés en este caso si me vieran, fingí prestarle atención a una anciana que "jugaba" ajedrez con otro enfermero, y observé a los dos mastodontes que protegían la puerta que daba al jardín, suprimí un suspiro de resignación y volví la vista hacia mi compañero de guardia, leyendo rápidamente su nombre en la placa dorada, vaya así que su nombre es Jack, menos mal que es un nombre fácil de recordar.

-Hola chicos, le enseño al nuevo el edificio y los pacientes-

Fingí algo de timidez ante la palabra "nuevo", reprimiendo la mueca de enfado que en otras circunstancias usaría.

Los dos hombres nos permitieron el acceso al jardín en donde pude observar como un par de mujeres arrullaban unos muñecos de plástico y les hablaban como si fueran bebés reales, en otra zona, solo unos metros detrás estaba un hombre luchando contra un árbol al que llamaba "Hitler", Jack corrió apartándolo del árbol, lo ayudé a sostenerlo mientras él le colocaba la camisa de fuerza.

Lo dicho, este lugar es deprimente.

-Vamos señor Ruark lo llevaremos a su habitación para que descanse, acompáñanos Mark, sirve que te muestro las demás instalaciones

Asentí, por lo que vigilando al señor Ruark lo seguí, atravesando una vez más la puerta custodiada por aquellos mastodontes, ni siquiera mostraron alguna expresión, reacción o algo, nada. Seguramente ya se habían acostumbrado.


Raven se despertó jadeando, aun recordando aquella terrible pesadilla, no lograba comprender por qué se repetía continuamente, recargó la espalda en el respaldo de la cama tratando que el frío aire nocturno la refrescara, se pasó la mano por la frente, limpiando el sudor que aun resbalaba.

¿Qué significaba ese sueño?

¿Era acaso una visión?

¿Una visión del pasado o el futuro?

¿O simplemente una conexión entre los dos mundos para trasmitirle ese mensaje?

¿Realmente Starfire había muerto?

Pateó las sábanas, colocándose en su posición para meditar, se concentró en su amiga, alejando cualquier otro pensamiento que no se tratará de ella, intentando sentir la conexión que las unía, implorado en silencio sentirla con vida.

Nada, no sucedió nada, no pudo ver aquel punto de luz brillante que representaba a su amiga, no lo pudo sentir, solo había un gran vacío.


Podía ver su propia sangre manchando sus ropas y formando un charco carmesí a su alrededor, se sujetó el abdomen, tratando de detener la hemorragia, inclinándose de forma inconsciente hacia el frente, colocándose casi en posición fetal, su largo cabello rojo fuego cayó como una cortina sobre su rostro, impidiendo ver las lágrimas que derramaba, se mordió los labios para evitar gritar por el dolor y se movió de tal forma que quedara completamente oculta en su escondite, no quería que la encontrara, no quería volver a pasar por aquello otra vez, escuchó un ruido cerca de donde se encontraba, y tuvo que ahogar un gemido, ¿es que esto no acabaría nunca?.

Segundos después logró escuchar como algo caía al suelo, trató de moverse un poco para ocultarse mejor, pero el dolor se lo impidió, tuvo que tomar grandes bocanadas de aire, para intentar calmarse y no gritar, revelando su ubicación.

-¿Hay alguien ahí?

Se congeló por un momento ante aquella voz, le era completamente desconocida pero al mismo tiempo lejanamente familiar, esto era verdaderamente confuso.

El sonido de pasos acercándose la sacó de sus vagos pensamientos, seguidos de otros que venían de la dirección opuesta, se alarmó, su pulso se aceleró, su pecho subía y bajaba tratando de retener el oxígeno en sus pulmones, dos perfumes distintos fueron captados por su nariz, uno agradable y el otro completamente desagradable, un aroma que le inspiraba pavor, el mismo aroma de aquel de quien se escondía y que parecía estar demasiado cerca, se giró aterrada y liberó el grito de terror que desde hacía varios instantes había obligado a su garganta a retener.

El hombre con el pijama sucio y ensangrentado se lanzó contra ella con el cuchillo aun manchado de sangre en la mano, volvió a gritar y cerró los ojos por auto reflejo.

Un nuevo grito se escuchó, un grito de furia, pero no provenía de ella, era una voz masculina, seguido de un nuevo golpe, se negó a si misma abrir los ojos, no solo para evitar volver a ver ese cuchillo y a su portador, sino también por que sentía que todo le daba vueltas, no cabía duda, la inconsciencia se apoderaba de ella.

-¡Oh por Dios!- escuchó exclamar a la voz masculina -Por favor, abre los ojos- le suplicó.

Lo intentó, pero su debilidad se lo impedía, quería hacerlo, se lo debía, la había salvado, por lo que haciendo un esfuerzo sobrehumano atravesó aquel huracán de colores y luces que intentaban llevarla con desesperación hacia la oscuridad.

Logró vislumbrar el rostro atónito del joven que la sostenía en brazos, las emociones cruzaron por su rostro en tan solo segundos: sorpresa, confusión, perplejidad y finalmente pánico.

-Jack, llama a un médico, rápido- le ordenó al otro enfermero.

Parpadeó, dos lágrimas resbalaron de sus ojos, los parpados cada vez le pesaban más, se preguntó cuantos segundos más podría resistir y evitar que las sombrar la atraparan, pero apartó ese pensamiento innecesario, cerró los ojos, la oscuridad la absorbió, la inconsciencia había ganado, finalmente se había desmayado.


Un suave e inseguro golpeteo en su puerta la sacó de sus reflexiones, salió de la cama levitando, preguntándose quien podría llamar a su puerta a esas altas horas de la noche o de la madrugada.

-Rae, soy yo, si estás despierta ábreme y… si estás dormida no me abras.

No lo pudo evitar, rodó los ojos ante tal brillante deducción de Chico Bestia y las comisuras de sus labios subieron casi formando una sonrisa, usó sus poderes para abrir la puerta, encontrando a Chico Bestia rascándose la cabeza y preguntándose en voz baja si debería esperar a que abriera o salir corriendo por su vida, puso los ojos en blanco.

-¿Qué pasa?

-Eh… bueno… yo, te escuché gritar- vaciló Chico Bestia, bajando tiernamente sus orejitas y rascándose la cabeza de forma nerviosa.

-Fue solo una pesadilla- se limito a decir Raven, dándole la espalda a su amigo para colocarse su capa, ocultando su pijama azul oscuro.

-¿La misma?- preguntó Chico Bestia, su voz era más seria.

Se giró hacia él y se limitó a asentir.

-¿Crees que sea por… Robin?- se atrevió a preguntar.

-Ya pasó un mes de su partida- le recordó Raven, acordándose brevemente del momento en que encontraron su nota de despedida, no había ni un "Hasta Pronto" ni nada que hiciera pensar que lo volverían a ver.

-Si, el tiempo se ha pasado tan rápido que cuesta trabajo darse cuenta- observó por la ventana-¿Cómo estará?- se preguntó en voz alta.

-Él aun se niega a creer que Star murió, pero la evidencia es aplastante, Chico Bestia- respondió Raven sin emoción.

No podía culparlo, Robin era el más cercano a Starfire y el vacío que ella había dejado lo estaba consumiendo por completo, alejarse probablemente había sido la mejor solución que había encontrado, era una verdadera lástima que no hubiese reparado en que con su partida el dolor que albergaba en los demás aumentaría.


-Llevémosla a la enfermería- respondió mi compañero con voz seca y sin expresión.

Miré a Jack con odio, pero él ya se había dado la vuelta, por lo que me limité a seguirlo, echando continuos vistazos a la chica desmayada en mis brazos, me estaba impacientando, si no nos dábamos prisa, ella podría morir, me arrepentí de solo haber noqueado a ese loco y de no haberlo matado, al levantar la vista me di cuenta de que ya había entrado a la enfermería, por lo menos lucía limpia, con cuidado deposité el cuerpo de la joven en la camilla, la enfermera y la doctora nos hicieron salir.

¿Cómo había pasado esto? Por más que le daba vueltas al asunto no lograba comprenderlo.

Caminé de un lado a otro, impaciente, mientras Jack, apoyado sobre la pared, se limitaba a verme con una indiferencia que daba rabia.

Durante meses la estuve buscando por cielo, mar y tierra, y cuando menos la esperé encontrar, la encuentro, sin embargo a pesar de las múltiples ocasiones en las que imaginé éste momento, ninguna de ellas se parecía remotamente a ésta.

-Deberías lavarte

Cuento mentalmente hasta 10 apretando con fuerza los puños, mis nudillos se vuelven blancos debido al esfuerzo por controlar el impulso de girarme y estamparlo contra la pared hasta romperle el cráneo por su incompetencia.

¿Cómo es posible que se preocupe por las manchas de sangre en mi ropa y manos y no por detener al lunático que casi le arrebata la vida a ella a cuchillazos?

Intento colocar la máscara de seriedad y de ocultar la expresión de furia de mi rostro, de lo contrario podría sospechar y en este momento es lo último que necesito.

-Lo haré en cuanto la doctora me diga del estado de la joven- le respondo con mi mejor tono de voz neutral, colando solo un poco de preocupación.

Se encoge de hombros sin darle importancia y me da la espalda, dispuesto a irse.

-Volveré a mis rondas, aprovecha tu tiempo libre que en cuatro horas te tocará relevarme.

-De acuerdo-

En cuanto veo que desaparece del pasillo, observo a mí alrededor en un intento por calmar mi impaciencia, dándome cuenta de que ésta Institución no cuenta con cámaras de seguridad, perfecto, eso acelerará más éste asunto. Me giro hacia la puerta cerrada de la enfermería e intento por cuarta vez oír lo que sucede ahí dentro, pero como en los anteriores intentos no consigo escuchar nada.

Resignado me dejo caer en una de las incómodas sillas, con las manos cubriéndome el rostro. Nunca he sido un gran creyente, pero recé en silencio por ella.

Dios no podía ser tan cruel para que después de meses de intensa búsqueda ahora que la encuentro ella… muera.

No soy consciente de cuanto tiempo permanezco así, hasta que una mano en mi hombro me saca de mis silenciosas oraciones, por lo que aparto las manos que me cubrían el rostro, dándome hasta ese momento cuenta de que algunas lágrimas resbalaban ya por mis mejillas, con un disimulado movimiento me limpio las lágrimas, por suerte la delgada mujer albina de cabello color miel cree que solo me froté el rostro para despejarme.

-Está fuera de peligro, el cuchillo no perforó ninguna arteria o músculo importante- me informa la doctora, sobre su hombro logro distinguir a la enfermera espiándonos desde la puerta.

-Gracias- mi voz apenas es audible, pero es algo que no importa, de momento, mi cuerpo esta recibiendo las ondas tranquilizadoras del alivio.

-Es usted uno de los pocos hombres sensibles que aun quedan, no muchos arriesgan su vida por una desconocida y se preocupa tanto por ella- me dice la doctora sentándose en la silla contigua a la mía.

-Dios dice que debemos preocuparnos por los demás- le digo, recordando que según ésta identidad soy un fiel cristiano.

-Sí, es una lástima que no todos lo hagan.

Ambos permanecemos por unos segundos en silencio, ella mirándome el rostro, seguramente tratando de adentrarse en mis pensamientos, pero fallando en su intento, hace tiempo que oculto mis emociones.

Los ojos son las ventanas del alma y yo las he cerrado con varios candados para evitar que alguien se adentre a ella.

-¿Por qué está ella aquí?- le pregunto finalmente viendo a la nada, tratando de no mostrar mucho interés.

-No lo sé a ciencia cierta

-Usted es Doctora, ¿Qué quiere decir con eso?

Observo como suspira sonoramente, se gira hacia la puerta viendo a la enfermera, quien segundos después sale corriendo a acomodar medicamentos, creo.

-Acompáñeme, lo llevaré a que se limpie esas manos- me dice poniéndose de pie y haciéndome señas para que la siga, lo hago, llegamos a un amplio baño, y me espera junto al lavamanos.

Me acerco y abro el grifo, metiendo las manos en el agua caliente, ella me pasa el jabón, por lo que la miro esperando a que continúe, mientras termino de limpiarme los brazos.

-En esta institución, pasan muchas cosas que están fuera del reglamento, cosas que nos vemos obligados a callar por temor- me dice.

Observo los restos de sangre mezclados con agua y espuma deslizándose por el lavamanos hasta desaparecer por el drenaje, cierro el grifo y le pongo más atención. Preguntarle a qué clase de temor se refiere, sería algo tonto, es bastante obvio que los amenazan con lo usual, su empleo, su carrera, su vida y la de su familia.

-¿Qué clase de cosas?

-Un ejemplo es ella- me dice refiriéndose a la chica que salvé- un día los hombres de la entrada al jardín la trajeron, por su aspecto la sacaron a la fuerza de algún hospital, sus heridas apenas comenzaban a cicatrizar, ella gritaba en un idioma completamente desconocido, al menos estoy segura de que no era inglés, intentó liberarse, pero con los enormes músculos de esos tipos fue imposible, la primer semana la tenían completamente sedada, cuando despertaba, el director del hospital se encerraba con ella, la golpeaba tratando de hacer que le dijera algo, no se qué la verdad pero dudo que haya conseguido lo que quería, días después recibió una llamada a su oficina y dejó de golpearla, pero…

Le hice una seña, animándola a que continuara.

-La llevaron a la sala de electroshock-

Su voz sonó amarga, un espasmo de furia ondeó en mi interior, quería matar a ese tipo, asesinarlo a sangre fría, someterlo a electroshock hasta matarlo y después cortarlo en pedazos y desperdigarlos en algún río cercano.

-Desde entonces no habla con nadie, cada vez que se le acercan les teme y trata de alejarse, evita que la toquen a todo lugar.

-Siguen…

-No, hace una semana el director recibió un aviso

-¿Qué decía ese aviso?

-Que se limitará a tenerla controlada y que bajo ninguna circunstancia permitiera que escapara.

Observo las pequeñas manchas de humedad que se están formando en el techo, me ha costado mucho trabajo, pero he conseguido mantener una expresión neutral, las suposiciones de mis superiores eran acertadas.

Utilizan ésta clínica para retener a personas importantes, o que les darían problemas, ésta noche, aprovechando que estaré solo durante mi guardia me las arreglaré para entrar a la base de datos y al archivo.

Sin embargo, lo que no comprendo es: ¿Qué hace Starfire en un lugar como éste?

¿Quién pudo haberla mandado aquí?

¿Por qué?

-¿Cómo se llama?- sin darme cuenta hago esa pregunta en voz alta, cierro la boca deseando que no me haya escuchado, pero la doctora Dashwood se gira hacia mi casi sorpresivamente.

-Ella no tiene nombre- me responde.

Ante su respuesta no logro disimular mi gesto de confusión, un segundo después comprendo que por fortuna, ella cree que pregunté por el nombre de Starfire y no por la persona que la mandó traer a un lugar como éste.

-Lo sé, es extraño, pero como dije antes, cuando llegó hablaba en un lenguaje extraño y ahora no habla con nadie

-Pero existe su archivo, su historial médico ¿o no?

-No, ella es uno de ellos- me responde bajando la mirada hacia sus manos.

-¿Una de las que traen a la fuerza para ocultar de los demás y evitar que les den problemas?- pregunto observando nuestro reflejo en el espejo.

-Exacto- me contesta dirigiéndose a la puerta para que salgamos.

-Me parece extraño que nadie le haya puesto nombre o un alías además de "Ella"-por el rabillo del ojo veo como la doctora sonríe levemente, cierra la puerta y avanzo a su paso esperando que continúe.

-Algunos la llaman el Ángel Triste un apodo que le queda bastante bien considerando su situación.

El Ángel Triste, repito varias veces el alías que le han puesto a Starfire, saboreándolo lentamente, consiguiendo un sabor agridulce al pronunciarlo en voz alta.

Un verdadero ángel, literalmente caído del cielo y que solo ha encontrado dolor y sufrimiento en la Tierra aun cuando ha dado cariño y compasión a los que más lo necesitan. Sin duda un apodo que le viene bastante bien.

-¿Por qué la atacó ese hombre?- la cuestiono, para despejar una de mis dudas.

-El señor Bright fue un asesino serial bastante peligroso, desafortunadamente su familia consiguió mandarlo a éste lugar antes de que lo sentenciaran a muerte por inyección letal.

-Recuerdo ese juicio, fue un gran alboroto en los medios, el abogado logró convencer al jurado de que era un enfermo mental y que no era dueño de sus actos, los familiares de las victimas y mucha gente quedo inconforme- le comento al recordar los periódicos que leí al llegar a éste país.

-Sí-murmura suspirando, levanta la mirada y al imitarla me doy cuenta de que ya hemos llegado a la enfermería y mira el reloj de la pared.

-¿Se da cuenta de que hemos estado charlando durante casi 30 minutos y no sabemos el nombre del otro?

Sonrío de lado ante eso, lo que ella no sabe es que en realidad si sé su nombre, investigué a todos los empleados de ésta Institución, ella es la Doctora Sara Dashwood y la enfermera metiche se llama Amber Olsen.

Ahora que me intereso en el caso, puedo recordar todos los informes que me ví obligado a memorizar a la perfección.

-Soy la Doctora Sara Dashwood- se presenta extendiéndome su mano.

-Mark Bradley-me presento tomando su mano a modo de saludo.

Observo sobre su hombro notando como la enfermera metiche fulmina a Sara con la mirada, al verse descubierta por mí, enrojece de golpe y se aclara de un modo bastante ruidoso la garganta, atrayendo la atención de mi acompañante.

-La paciente acaba de despertar y el director me ha ordenado trasladarla a su habitación- nos comunica Amber.

Me las arreglo para permanecer con el rostro impasible, a pesar de que por dentro quiero explotar.

¿Cómo es posible que tras el ataque que acaba de sufrir la manden a su habitación?

Voy a arreglármelas para hundir a ese infeliz, lo haré pagar muy caro todo el daño que le ha hecho a Starfire.

-De acuerdo, yo la llevaré-dice Sara sin poder evitar hacer una mueca de molestia ante la injusticia.

-Si no te importa, iré contigo, Jack no pudo terminar de explicarme donde quedan las habitaciones de los pacientes.

-Me parece perfecto, en 5 minutos inicia mi descanso, así que después de comer terminaremos el recorrido que inició Jack.


Starfire era el corazón del equipo y Robin el Líder, casi se podía decir que era el Cerebro, la mente maestra del grupo.

¿Podrían sobrevivir sin el corazón y el cerebro del equipo?

¿Por cuánto tiempo?

¿Volverían a ver a Robin algún día?

¿Por qué demonios tuvo que quedarse Starfire en aquella base?

¿Por qué rayos tenía que ser justamente ella?

¿Quién mantendría unido al equipo, como solía hacerlo su amiga?

-Rae-

Levantó la vista, encontrando a Chico Bestia sentado junto a ella en su cama, la observaba con preocupación.

-¿En que piensas?

Bajó la mirada hacia sus manos pálidas, sintiendo las yemas de los dedos completamente frías.

-En el equipo, Chico Bestia- respondió tras un largo minuto.

-La historia se está haciendo realidad- exclamó una varonil voz desde la puerta, tanto Raven como el chico verde se giraron observando a Cyborg apoyado en el marco de la puerta, Raven tuvo que resistir el impulso de chocar su mano contra la frente al darse cuenta de que no había cerrado la puerta de su habitación tras dejar entrar a Chico Bestia.

-¿A que te refieres, Cy?

-¿Recuerdan la historia que nos contó Starfire cuando regresó del futuro?

Ambos titanes asintieron, invitándolo a que continuara con su explicación.

-Los Jóvenes Titanes estamos destinados a separarnos

-Pero Cy, Star lo evitó, ella nos volvió a reunir en el futuro- intervino Chico Bestia poniéndose de pie.

- Starfire ya no está para unirnos, Chico Bestia, ella murió.

Pronunciar en voz alta aquellas palabras le provocó un agudo dolor en el pecho, pero alguien debía de hacerlo, no podía permitir que continuaran conservando aquellos retazos de esperanza, debían enfrentar la realidad, no importaba cuantos corazones desgarraría, las esperanzas que albergaban sólo los dañarían, evitando que algún día aquellas heridas lograran cicatrizar, era lo mejor para todos.


No hay nadie cerca, por lo que logro entrar con facilidad a la habitación de Starfire, el cuarto está oscuro y sombrío lo único que hay es una cama individual de metal equipada con varias correas de cuero para detener a los pacientes, un escalofrío me recorre al pensar que las han usado con ella.

A parte de la cama el único mobiliario es una vieja silla sucia de metal mohosa y una pequeña ventana bastante cerca del techo custodiada con gruesas rejas que apenas y permite que los rayos de la luna se deslicen a hurtadillas e iluminen débilmente.

Con mucho cuidado cierro la puerta, asegurándome de hacer el menor ruido posible, la observo acostada sobre la cama, durmiendo de lado, con el rostro hacia la pared.

Me acerqué, deteniéndome a un paso de su cama. ¿Estará durmiendo? ¿Hablaría conmigo? ¿Confiaría en mí?

El susurro de la sábana me sacó abruptamente de mis pensamientos, ella estaba despierta, se había dado la vuelta y se encontraba mirándome fijamente, como si me estuviera evaluando, su mirada esmeralda me perforó. Había algo extraño en sus ojos, un gran vacío, como un mar sin peces o una noche sin luna y estrellas, su mirada trasmitía tanta tristeza y resignación, que con una punzada de dolor me hizo preguntarme si ésta joven en verdad sería Starfire.

Pero por difícil que era de aceptar, sabía que era ella, avancé el paso que me separaba de su cama, y vi como una chispa de pánico brillaba en su mirada, moviéndose en su cama, tratando de alejarse.

-¿Me reconoces?- le pregunté en un suave murmullo.

Estúpido, ella nunca te ha visto sin la máscara, ¿Cómo diablos esperas que te reconozca?- me reclamé mentalmente al darme cuenta de mi error, ella me conoce como Red X, no está al tanto de mi verdadero nombre ni ha visto mi rostro, y ahora que lo ve por primera vez esta tan cambiado por otra máscara y el maquillaje que aun conociéndome no me reconocería.

Sin embargo, para mi sorpresa, su rostro hizo una extraña mueca de desconcierto, me moví un poco, y la chispa de pánico reapareció.

-No te haré daño, lo prometo- le aseguré.

Su rostro permaneció tranquilo, pero sus ojos revelaban sospecha, ignoré sus intentos por alejarse de mí y atrapé su mano entre las mías, la chispa de pánico creció, pero no se movió.

-Te sacaré de aquí, muy pronto-le prometí.

Me perdí en sus ojos, tratando de descifrar la respuesta que estaría pensando, intentando saber si creía en mis palabras, sentí la calidez de su mano al moverse entre las mías, un calor reconfortante que curiosamente no había sentido al principio, a pesar del peligro que sabía correría, extrañamente me sentí tranquilo, quizás por la calma de saber que ahora la tengo conmigo. Lucía tan asustada e indefensa que no pude suprimir el impulso de abrazarla, sintiendo su paralizado cuerpo sobre mi pecho, acaricié su largo cabello, oliendo su aroma celestial, ella era un ángel, no había duda, no permitiría que nadie más la dañara, mataría si fuese necesario, la protegería con mi propia vida si con eso ella se mantenía a salvo, haría pagar a aquellos que tanto la habían lastimado.

Continuará...


¿En que consiste la pesadilla de Raven?

¿Qué pasará con Robin y los Titanes?

¿El Equipo sobrevivirá?

¿Qué planea Slade?

¿Qué es eso tan importante que Starfire tiene y que, según Slade le pertenece?

¿Quien llevo a Starfire a ese lugar y por que?

Éstas y mas preguntas sólo podrán resolverlas en los siguientes caítulos.

Les agradezco enormemente que continúen leyendo este fanfic, ¿Qué les puedo decir del capítulo? Eliminé y corté un montón de escenas (algunas probablemente podrán verlas en el capítulo 15) y las sustituí con otras y creo que le cambié más veces de nombre al capítulo que a cualquier otro, el primer título iba ser "Quiero Creer" en honor a la película "Los Expedientes Secretos X: Quiero Creer" (The X Files: I Want to Believe), pero conforme se iba desarrollando el título provisional no tenía mucho sentido con la trama (aunque eso no me impidió hacerle un pequeño guiño a la película en una de las escenas, los que la han visto sabrán a cual me refiero), así que lo cambié a "Piezas de un sueño", pero no terminaba de convencerme, lo cambié a "Cambios" pero tengo en mente otro capitulo donde ese titulo se ajusta mejor y lo cambié a "Tiempos de Tempestad", pero tampoco me convenció, después de ese le siguieron como 5 o 6 títulos más que actualmente no recuerdo, hasta que finalmente quedó "Retazos de Esperanza" (Me encanta como suena).

No pondré una Dama-Aventura

-Sí, ¡no habrá más Dama-torturas!- exclama feliz Chico Bestia corriendo de un lado a otro siendo imitado por Cyborg que lanza fuegos artificiales y confeti.

A veces me pregunto cómo es que aun no he cometido ningún personajicidio.