Ahora sí, este capítulo me costó mucho escribirlo, más que nada porque debía ser la explicación cúspide que todos esperaban y no quería quedarme corto o exagerar demasiado. En fin espero que sea de su agrado y nos leemos en el siguiente cap

Ah! Y mil gracias a mi nueva fan…

Lamento no poner nombre… pero estoy en un café internet y estoy que llevo prisa. Será para la próxima.

Capitulo 14 La razón de la guerra.

Kari se sintió de verdad aliviada cuando después de dos horas, las cuales creyó suficientes, salió de la habitación para encontrarse con que su hermano sonreía mientras intentaba preparar algo decente sin que Akira derramara la mitad de lo preparado, y es que el futbolista parecía que de verdad jamás entro a una cocina.

Ambos al verla la invitaron a participar y ella gustosa acepto porque ya era tiempo de volver a ser ellos, de sonreír y olvidar a quien no vale la pena.

Akira se despidió a eso de las ocho de la noche prometiendo ir a recogerlos el día siguiente después de la escuela y llevarlos a comer para pagar la exquisita cena.

—Fueron solo sándwiches. —Dijo Tai.

—La compañía fue la mejor de mi vida. —Concluyo el futbolista dando una ligera caricia en los cabellos castaños del mayor de los hermanos.

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Izzy entro con total calma a la escuela contento de que ese lunes había logrado que Tai y él llegaran tranquilamente, aunque al parecer eso era merito de alguien más porque el Yagami estaba ya listo para la escuela cuando él toco el timbre de su casa.

—¿Y bien? ¿Me vas a decir porque esa gran sonrisa?

La verdad Izzy esperaba algo como: Me reconcilie con Yama pero si fuera eso el rubio hubiera acudido a recogerlo. Así que su natural curiosidad le estaba matando.

Tai le conto con lujo de detalle su viernes, el encuentro con Yasuyuki Konno que termino con la derrota total del defensa y una amplia invitación para el club deportivo, la visita de Matt y muchos pero muchos comentarios acerca de Akira Kaji quien ese día lo llevaría a comer.

Izzy levanto una ceja incomodo, era obvio para él que ese tal Akira no estaba viendo solo el talento de Tai, ese sujeto estaba buscando algo mas, pero también lo estaba de que si fuera alguien remotamente sospechoso Kari ya lo hubiera despachado como hizo con Kanata, sin embargo el que lo estuviera solapando solo quería decir que el sujeto en cuestión era un buen tipo.

Izzy dio un suspiro no tenía nada en contra del tal Kaji, pero… había ese "pero" que no te deja estar tranquilo, era como si fuera inconcebible ver a Taichi con alguien más que no fuera Yamato.

¡Vamos, ni que fuera su novio! Se dijo mentalmente, para luego recordarse que aunque lo fueran, Matt se había pasado de idiota y sin duda no merecía que le perdonaran.

Una vez término de platicarle toda su aventura Tai salió disparado rumbo al área de entrenamiento, muy dispuesto a repetir su historia al entrenador del equipo.

Izzy miro en todas direcciones buscando entre los estudiantes de la escuela de al lado a cierta chica castaña que podría corroborar y eliminar ciertas dudas.

—Y bien ¿ya se reconciliaron? —Pregunto Ken a su espalda casi provocándole un infarto.

—¿Quién? —Izzy intento sonar lo más calmado posible y no dejarse llevar por la molestia que el repentino susto le provoco.

—¿Cómo que quien? Pues Tai y Matt.

—No, y la verdad dudo que después del encontronazo del viernes tengan ganas de volver a verse.

—¿Cómo que encontronazo? Izzy tu…

—Claro, te cuento, pero será hasta el descanso porque no voy a perderme la primera hora de clase solo para ponerte al tanto de la telenovela.

Ken rio por las narices aceptando que era cierto eso de: el que con lobos anda... Nunca pensó tener el privilegio de escuchar al siempre ecuánime, taciturno y hasta flemático Izzy hacer un chiste, y seguramente eso se debía a la influencia de cierto alegre castaño.

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Ken miro reprobatoriamente a Matt antes de soltar un suspiro resignado tras escuchar la versión oficial de todo lo que aconteció el viernes, de verdad no podía creer la mala suerte que se cargaba el rubio. Y lo peor de todo era que en este preciso momento ante los tristes y coléricos ojos azules de Matt, Taichi Yagami corría cual colegiala enamorada a subirse en el deportivo rojo de Akira Kaji.

Matt gruño de tal forma que a Ken le pareció más el lamento de un animal herido, un lobo lastimado. Esto estaba yendo de mal en peor.

—¿Por qué no vamos todos a casa de Tai y hablamos con él? Así, si vemos a Akira podemos distraerlo nosotros para que ustedes hablen con los Yagami.

Matt puso cara de cachorro, casi dejando salir lágrimas de gratitud.

—Nos vemos a las cinco. —Dijo dando media vuelta, evitando contemplar más aquella mueca que en el cool Yamato Ishida se veía ridículamente cómica.

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Davis pasó su brazo sobre el hombro de Ken para acercarlo más a él y susurrarle al oído.

Ken rio asintiendo y la mirada picara en sus ojos denotaba que ya había pensado una buena contestación para lo que sea que Davis le dijo, estaba por decirlo cuando noto la presencia de Matt.

Matt sonrió ante la estampa que representaban esos dos, se parecían tanto a ellos en varios aspectos, Matt de verdad extrañaba a Tai, toda ese cercanía y confidencialidad, aquellos susurros que no eran secretos pero que solo les pertenecían a ellos, esas miradas cómplices que expresaban más que mil palabras.

—¿Dónde está Tk? —Pregunto Davis mirándolo incomodo por la forma en que fue sorprendido y deseando desviar la atención a cualquier otro punto.

—No sé, pero no debe tardar. —Concluyo levantando los hombros para restarle importancia.

Mientras esperaban Matt decidió recargarse contra el edificio dejando un poco de intimidad a la parejita. Yamato rio discretamente, Davis y Ken eran muy buenos amigos y si escuchaban que los nombraba así se molestarían, además les debía mucho tan solo por el hecho de estar apoyándolo con su reconciliación con Tai aun después de saber la verdad; pero es que entre más los mirara no podía quitarse de la mente eso de PAREJITA.

Davis juguetonamente le picaba las costillas a Ken quien se removía inquieto, luego de un rato de esa constante molestia por fin se decidía a contraatacar logrando únicamente iniciar una pelea por ver quién lograba poner más veces sus manos en el cuerpo del otro.

—¿Así nos veíamos Tai y yo? —Se sonrojo de solo imaginarse lo que la gente a su alrededor pensaba de ellos.

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Tai miro a sus visitas inesperadas, Davis sonreía nerviosamente y Ken parecía mirar a su izquierda disimuladamente. Apenas habían cruzado un saludo en el umbral de entrada y ya sentía que debía cerrar la puerta.

—¿Podemos hablar un momento? —Pregunto Ken sin quitar la vista de lo que sea que estuviera viendo.

Tai lo dudo un momento, luego sin más acepto dejándolos pasar, sin prever que detrás de ellos iban Matt y Tk. Taichi abrió grande los ojos como si aquello fue una especie de pesadilla, pero no, ahí estaban los rubios causantes de sus penas.

—¿Quien era hermano? —Pregunto Kari saliendo de la cocina y quedando con la misma espantosa sorpresa dibujada en su rostro.

—Tai, esto no se va a solucionar si solo se siguen evitando es mejor que hablen y…—Intento razonar Ken

—No tenemos nada de qué hablar. —Corto Kari indignada y casi asesinando con la mirada a Yamato. —Largo de aquí.

—Kari, mira se que… —Intervino Motomiya trastocado por la tajante forma en que los estaba echando de su casa.

—¡No me puedo creer que tú los apoyes a ellos Davis! —Reclamo la chica.

—Los apoyo a ustedes. Por eso sé que este pleito los está lastimando a ti y a Tai.

—Nada que el tiempo no pueda curar. —Por fin hablo el castaño a quien le había tomado un poco mas hacer que su voz saliera normal y no entrecortada.

—Tai, estoy seguro que extrañas a Matt, porque no… —Intento sosegar la situación ken.

—¿Por qué no lo perdono? ¿Eso era lo que ibas a decir Ken? —El nombrado asintió. —Te diré porque, porque no estoy molesto, ni tan siquiera ofendido. No, simplemente creo que es lo mejor. Ya lo dijo el viernes Ishida-san. Creo que sus palabras exactas fueron. "A mí no me molesta ni me interesa en lo más mínimo lo que haga o con quien este, es más, venía a darte las gracias Yagami por dejar de entrometerte en mi vida, al fin puedo hacer lo que quiera sin necesidad de andar de niñera, te lo juro, me has hecho el hombre más feliz de la tierra. — Imito Tai intentando parecer sereno y fracasando miserablemente porque sus ojos se estaban enrojeciendo debido al llanto que se negaba en dejar salir, ya sentía suficiente humillación como para darle el gusto de verlo llorar. —Ahora está mejor sin mí, y si me jacto de ser su amigo entonces, por todas las cosas buenas que recibí de él al menos le debo dejar de ser un estorbo en su vida. —Dijo con sonrisa triste controlándose lo más que podía.

—Tai yo no quise…

—¿No quisiste que Yamato? ¿Decir que soy tu mascota, que te siente como una niñera o que simplemente no podías dejarme solo porque no tengo más amigos? —Grito ya completamente fuera de sí, esta situación era más de la que podía soportar.

Ken y Davis se miraron mutuamente, esa parte no la sabían y Tai y Kari lo notaron de inmediato.

—¡Ah! Veo que solo les contaste lo que te convenía, pues bien, ya que están aquí y que desean hablar, hablemos, les diré exactamente todo lo que mi mejor amigo escupió a mi espalda.

—Tai. —Casi suplicaba Yamato.

—Deja de decir mi nombre, si no tienes nada más que decir entonces vete. No lo entiendes, el solo hecho de que estés aquí me incordia, me irrita y lacera, deja de joderme Ishida.

—Yo no quería decir todo eso.

—¿Entonces porque lo dijiste?

—Porque me sentí acorralado, nervioso y completamente expuesto.

—Excelente explicación, entonces ahora te sientes libre, tranquilo y a salvo. ¡Genial! sigues estando mejor sin mí y habiendo dejado salir todo aquello que te perturbaba.

—¡Maldición Tai! deja de acomodar mis palabras a tu conveniencia.

—Yo no acomodo nada, solo te digo lo que entiendo, ¡Ah! Pero espera, con eso de que soy un retrasado y un lerdo no creo que debas tener muchas expectativas en que comprenda tu tan intrínseco discernimiento.

—Tai, Matt. Cálmense, vamos a hablar esto. Si nos sentamos y… —Ken los miraba suplicantes.

—Ken tiene razón, solo gritando no vamos a solucionar nada. —Apoyo Tk mirando molesto a Tai por su repentino ataque de histeria.

—¡Si, claro! decir las cosas calmadamente hace que las palabras ofendan y duelan menos. —Soltó Kari dando en el blanco porque Tk levanto la ceja y apretó los puños. Nunca se imagino que Kari pudiera ser tan venenosa con sus palabras, pero claro había malmirado a Tai y eso en si ya era una falta imperdonable.

Kari dio un suspiro y todos sintieron como se relajaba haciendo que Tai hiciera lo mismo.

—Se quedan en su casa, cuando salgan cierran la puerta con seguro. Tai y yo llevamos llave así que no se preocupen. Nos vemos. —Kari tomo la mano de su hermano dispuesta a salir de ahí dejando a los otros cuatro muchachos sorprendidos.

—Kari deja huir y enfrenta por una maldita vez tus problemas sin depender de Tai. —Tk apenas cerrar la boca se dio cuenta que no debió decir eso porque la chica de sus sueños lo miraba con un deseo asesino contenido en sus exquisitos ojos color vino.

—Para tu información Takaishi, ya teníamos planes antes de que llegaran, eso les pasa por no llamar antes. Y bueno, eso de enfrentar mis problemas, quizá sea mejor evadirlos si solo voy a decir puras estupideces que agravan la situación ¿no crees?

Tk no sabía que contestar, sin duda la chica tenia recursos.

—¿Adonde van? —Matt no quería creer que Tai ya lo hubiera remplazado.

—No debería importarte Yamato, digo no tengo muchos amigos ni motivos para salir así que debería ser evidente que voy con el único con el que cuento, Akira nos llevara a…

—¿Otra vez Akira? ¿No los había llevado a comer hoy saliendo de la escuela? —Interrumpió Matt sorprendido y dolido por el tiempo que Tai le dedicaba al futbolista

—¿Tu como sabes eso?

—Yo se lo dije. —Se apresuro a intervenir Ken.

Tai miro a Ken sorprendió, negó con la cabeza y sin más reanudo su marcha tomando su chaqueta.

—¿No crees que pasas mucho tiempo con él? ¿No será que te gusta?

—Claro que debe gustarme, por algo es mi novio. —Respondió como si nada Tai, como si lo que acaba de decir fuera: mira ya casi anochece. —Con su permiso.

Tk miro la escena como si fuera ajeno a ella, Tai se iba dejando a un Matt abatido y él perdería a su amiga, porque después de esta pelea no tendrían el valor de volver a buscarlos, si iban a arreglar el conflicto debía ser ahora.

Tk corrió deprisa, no permitiría que salieran hasta que hablaran.

—Tai, Kari, se que hemos hecho y dicho muchas cosas, pero por favor hablemos, estoy seguro que si no podemos regresar a lo que éramos antes al menos terminemos, no digo que como amigos, pero sí sin rencores. Tai cuantas veces has tenido errores, nadie es perfecto ¿verdad kari? Denos una hora, solo una hora.

Ambos hermanos se miraron, Tai dio un suspiro y camino a la sala siendo seguido por Kari.

—Habla rápido Ishida.

Tk internamente festejo su pequeño triunfo y Matt lo miraba gradecido.

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Matt miro a Haruka sin entender del todo su amabilidad de querer ayudarle a llevar el equipo de audio cuando siempre encontraba un motivo para no cargar. El ensayo de ese día se estaba retrasando debido a que su ayudante parecía no tener otra velocidad aparte de la de caracol.

—Date prisa Ishida o Tai se casara de esperar y se ira. —Comento Haruka risueño como si no fuera él quien daba uno o dos pasos y se detenía a descansar.

—Él no aria eso. —Contesto el rubio con tranquilidad.

—Lo dices muy seguro. Y a todo esto, el otro día no me contestaste, ¿te gusta Tai? Porque tienes toda la cara de put…

—No comiences Haruka, sabes que nada bueno sale cuando tú y yo peleamos. — Gruño Matt

—Quien está peleando, el hecho de que te conceptué como marica no cambia mi trato asía ti, además, que te den por el culo a mi me va y me vine. ¿O es al revés? Tai a cuatro patas debe lucir sexy.

—¿Y dices que soy yo el joto? —Matt intento darle a su oración un tono burlón que disfrazara la ira que sentía al pensar lo que ese idiota se estaba imaginando hacer con su mejor amigo.

—Pues eres tu quien todo el día está hablando de él, quien no se le despega. Ya cásate, fállatelo o deja oportunidad al siguiente, lo que sea que haga que nos dejes de hartar con tus cuentos que ciertamente suenan a niña enamorada; a veces hasta creo que están pegados, o es que el futbolista solo te ve como amigo y tu eres el arrastrado. Deja de rogarle Ishida, a todas luces eres un urgido de mierda, ¿que no tienes a nadie más? El titulo de lobo solitario no era para tomárselo tan apecho. —Rio tras su muy locuaz discurso y mirando disimuladamente a su alrededor, una sonrisa solaz se dibujo en sus labios cuando percibió una pequeña sombra temblorosa.

—Mira, para tu información si alguien sigue ese es Tai, parece un cachorro detrás de su dueño, es mi mascota, me entretiene y la verdad no podría dejarlo solo porque no tiene más amigos.

—Quien lo diría, pensé que el capitán del equipo de futbol, el número uno del deporte en la escuela tendría filas y filas de personas luchando por llamar su atención.

—Si como no, su ineptitud y estupidez opaca cualquier otra cualidad. A veces me hace sentir como una niñera porque no puede hacer nada él solo, es torpe, retrasado, un lerdo que incluso para las asignaturas más simples necesita asesoría, es un despistado, un peso muerto que cargo por compromiso. Es más, hay ocasiones en que he estado a punto de tirar la toalla, me cansa el solo recordar las reiteradas veces que tengo que repetirle las cosas para que las aprenda, la verdad estoy arto.

—Bueno, como su novio tienes que aguantarlo. —Haruka lo miro satisfecho, un poco más, solo un poco más, Ishida estaba cavando su tumba y ni cuenta se había dado.

—No es mi novio, créeme tengo malos ratos pero no malos gustos. —Comento sonriendo socarronamente. —Además se supone que somos amigos pero déjame decirte que Tai sin mí no es nadie, lo único que sabe hacer es jugar al futbol y piensa dejarlo porque para tu información el muy iluso cree que puede pasar el examen para la Nación de Abogados, como su amigo no puedo dejarlo solo, así que me quedare a consolarlo y a darle ánimos cuando repruebe. — Levanto las manos en forma resignada antes de anexar. — Sé que con eso solo me estaré ganando un porvenir en donde él seguirá ahí, mirándome y esperando quizá por un sentimiento que no llegara pero soy un hombre que sabe tenderle la mano a quien lo necesita y lidiar con la situación.

—Vaya que caritativo. Pero si eso es lo que realmente piensas porque no simplemente lo alejas, digo ¿no sería mejor? Kanta estaría muy gustoso de hacerle compañía y darle un poco de cariño y no creo que sea el único.

—Por eso mismo, porque los pervertidos abundan, alguien debe hacerse responsable del inocente y retrasado Taichi Yagami para que no abusen de él. Su mentalidad de niño de tres años lo hace el blanco perfecto para toda esa panda de brabucones que solo obtendrá lo que desea para después votarlo, nadie se merece ese trato.

—Claro súper hombre. —Haruka claramente se burlaba. —Te apuesto a que no puedes pasar un día sin estar con él.

—Primero dime qué piensas perder. Porque debe ser algo increíble para que deje a mi mascota a merced de las hienas.

—¿Qué te parece mi lugar en la banda?

—¿Estarías dispuesto a renunciar?

—Claro, pero a cambio si pierdes, tú tendrás que irte.

—Trato hecho, pero recuerda, soy yo quien debe alejarse, que él me busque o me siga no es cosa mía.

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—¿Lo escuchaste todo? —Matt parecía seriamente afectado.

—Sí. Kanata me pedio que fuera a buscarlos porque ya se habían tardado, nunca pensé que…

Tai bajo la mirada, sentía que volvía a escuchar cada palabra saliendo de aquella boca que tanto tiempo deseo probar y que a Yamato seguramente le provocaría asco de solo saber que tenía razón, que él si esperaba que algún día el rubio correspondiera sus sentimientos.

—¡Maldición Matt! Te había confiado mi más preciado anhelo, sabias que llegar a ser abogado era algo realmente importante para mí, un sueño que solo te conté a ti porque pensé que lo guardarías como un secreto, y tú vas y no solo lo usas para sobajarme sino que te mofas de mí.

Ken miro a Matt, de verdad había dicho todo eso de Tai y no conforme aposto su amistad con el castaño. Ahora no sabía si hizo bien en ayudarlo a hablar con Tai, era obvio que el rememorar toda aquella plática estaba lastimando al castaño.

Matt les conto que había dicho cosas horribles y que estaba arrepentido pero nunca creyó que a ese extremo.

Yamato bajo la cabeza sin atreverse a decir nada en su defensa.

Davis apretaba los puños y se mordía el labio conteniéndose de gritarle unas cuantas verdades a Yamato.

Kari bajo la mirada aguantando las lagrimas, ella era la única de los externos a ese acontecimiento que si sabía de principio a fin cada uno de los insultos y odiaba que su hermano tuviera que rememorarlo, Yamato parecía aferrado a dejar bien plasmada cada palabra.

Tk no sabía que decir, el tampoco estaba enterado por entero, Matt le dijo solo la mitad de toda la conversación con Haruka omitiendo las peores partes.

El silencio reinaba desde el término de la narración de Tai.

—Bien nos vamos. —Kari se puso en pie. —Como dije solo deben ponerle seguro a la puerta.

Ambos castaños dieron solo dos pasos antes de que Matt se colocara en frente cortándoles la retirada.

—Lo siento, de verdad lo lamento Tai. —Dijo sin mirarlo de frente.

—Ya te lo dije, no tienes que disculparte. No hay nada que perdonar o tal vez sí, soy yo quien debería inclinarme y pedir perdón Matt por no haberme dado cuenta de lo mucho que dependía de ti, por obligarte a ser mi pedestal, aquel faro que me guiaba y al cual me aferraba ante cualquier problema porque eras lo único seguro en mi vida a parte de Kari, por causarte tantos problemas, e incluso por hacerte pensar que yo tenía asía ti un sentimiento mas allá de la amistad. —Esa última confesión casi hace que se atragante con su llanto, pero debía decirlo para que Matt estuviera en paz, para que no llevara consigo ningún remordimiento porque ciertamente el vocalista no tenia culpa alguna de que él se hubiera enamorado de su sensual voz, de su rostro perfecto, de su cabello dorado o de su aterida personalidad.

Matt sintió el piso desaparecer, prefería mil veces los puños de Tai sobre su rostro porque de esa manera tenia la seguridad de que al terminar la pelea lo miraría a los ojos y esos orbes chocolate se la devolverían con una resplandeciente sonrisa. Pero ahora no estaba seguro de lo pasaría después, era una incógnita que le carcomía el alma.

Ken intento dar un paso al frente, Tai debía detenerse porque estaba perdiendo la última esperanza que tenia de volver con Matt y…

Davis sujeto del brazo a Ken y negó con la cabeza. No era a él a quien le estaban diciendo todo eso sin embargo sintió un hueco instársele en el estomago porque las palabras lastimaban más que los golpes y ese discurso era peor que un bofetada, ellos no debían intervenir mas, ya habían hecho demasiado.

Unos golpes en la puerta llamaron la atención de todos.

—Es Akira. —Dijo Tai volviendo a tomar su chaqueta. —Bien, ya hablamos y este es el resultado, espero que ahora que todo está arreglado ambos podamos a partir de aquí seguir nuestros caminos. Gracias por todo Yamato, fuiste un gran amigo, el mejor que pude pedir y lamento no haber sabido corresponderte.

La puerta se abrió y cerró dejándolos en mundos diferentes, Matt cayó al suelo, había perdido la guerra y con ella a Taichi Yagami.

—Esto no puede quedarse así. No puedo resignarme. —Dijo el rubio mayor sin poder controlar el temblor de su cuerpo.

—Matt. —Llamo Tk sin saber cómo consolarlo. —Tai…

—Voy a lograr que me perdone Tk, tengo que recuperarlo como sea.

Tk asintió apesadumbrado al tiempo en que le abrazaba, los hombros de su hermano ya comenzaban a temblar y no deseaba que Ken y Davis lo vieran llorar, pero ambos chicos hacia varios minutos que habían salido del departamento para darles privacidad.

—No creí que las cosas estuvieran tan mal. —Dijo Davis mientras se abrazaba a la cintura de Ken, todas aquellas emociones le habían trastocado y necesitaba sentir a su novio lo más cerca posible, como si temiera que en cualquier momento este se esfumara.

—Bueno, Matt no nos conto la historia completa y ahora entiendo mejor a Tai.

—¿Crees que se reconcilien?

Ken observo a Davis, este lo miraba con aquellos ojos redondos que parecían los de un pequeño cachorro que suplicaba por un cariño. El antiguo emperador de los Digimons sonrió enternecido antes de acariciarle la cabeza con ternura.

—Me gustaría decir que sí, pero la verdad no lo sé. Nosotros estábamos ayudando por Tai y Kari quienes fueron los responsables de que ahora estemos juntos, les debías una por todo el apoyo que nos demostraron, pero con todo lo revelado hoy, no sé si hicimos lo correcto, no sé si Matt merece una oportunidad.

—Fue lo correcto, Tai ama a Matt y estoy seguro de que Matt siente lo mismo… —Defendió Davis.

—Pues lo demuestra muy mal. —Dijo Ken molesto.

—Quizás solo no sepa cómo expresarse.

Ken dio un suspiro, cuando a Davis se le metía una idea en la cabeza no había poder en el mundo capaz de frenarlo. Pero así lo amaba y por eso estaba dispuesto a apoyarlo hasta el fin.

Continuara…