Buenas noches lectores/as,
Se que quereis ahorcarme o algo peor, pero no he tenido tiempo de escribir los capítulos que siguen a este fic. Pensaba colgar este en Nochevieja, pero fue imposible, así que lo hago ahora, la primera subida del año. Creo que os lo debo, eso y mucho más.
Respondo a esos reviews no registrados:
Julie: bueno, la historia también tiene baloncesto, y es obvio que me voy a entretener cuando toque y Karen pueda ir a los partidos, como es el caso. Maki es de lo que no hay xD Piensa que Sendoh aún está en primer curso y Maki en segundo, queda mucho por ver para que Sendoh alcance y supere, si es que eso es posible (así lo creo) su nivel. Gracias por tu comentario, se agradece. ¿Por qué no te haces una cuenta en fanfiction? xD
A los que comentaron y ya respondí, gracias. Y también agradecer a aquellos que leen en las sombras y animarlos a que dejen sus opiniones, críticas... lo que sea.
Sobre el capítulo que se viene, bueno el título lo dice todo... otro partido, aunque se verán algunas cosillas más (bueno, ya las captareis vosotros mismos). No se como he narrado, si lo he hecho bien o qué... Es la 2a vez que narro un partido y no se como habrá quedado, pero bueno, lo he intentado. Es difícil relatar desde la perspectiva de fuera y no desde la de un jugador.
Sin más, os dejo con el escrito y os animo a que dejeis vuestra huella al acabar.
Finalmente, recordad que este fic es ÚNICO de su autora y está PROHIBIDO plagiarlo, copiarlo o cualquier otra cosa.
Karen Asano y Haruna Hida son personajes creados por memoriesofkagome.
El resto de personajes pertenecen exclusivamente a Takehiko Inoue.
Capítulo 14. Shoyo & Ryonan
Las alineaciones eran las siguientes: por Shoyo entraban Kenji Fujima (base, 2o año, 175 cm, 68 kg, capitán/entrenador), Kazushi Hasegawa (alero, 2o año, 187 cm, 78 kg), Mitsuru Nagano (alero, 2o año, 188 cm, 82 kg), Souichi Takano (ala-pívot, 2o año, 190 cm, 83 kg) y Toru Hanagata (pívot, 2o año, 195 cm, 81 kg).
Por Ryonan: Tomoyuki Uekusa (base, 1r año, 167 cm, 60 kg), Hiroaki Koshino (escolta, 1r año, 172 cm, 60 kg), Ryoji Ikegami (alero, 2o año, 180 cm, 82 kg), Akira Sendoh (alero, 1r año, 187 cm, 77 kg), Jun Uozumi (pívot, 2o año, 200 cm, 87 kg, capitán).
Según todos estos datos, las posiciones entre ambos equipos no eran equivalentes al 100% y en altura, el equipo verde ganaba por mucho. No conocía mucho al equipo rival, pero por la cara que ponían los miembros del equipo lila, se las deberían traer.
El sonido volvió a desaparecer de la pista, los jugadores ya se encontraban en sus posiciones. Ambos pívots estaban pendientes de la pelota que sujetaba el árbitro, preparados para saltar lo más alto posible. Fijé mi vista en el centro, mientras ambos saltaban, tocando con la palma de la mano el de verde y cogiéndola Fujima. Inmediatamente empezaron un ataque brusco con el base como referente. Ryonan volvió rápido, Uekusa ya se encontraba encima de él pero lo dribló con muchísima facilidad, era rapidísimo. Entró en la zona pero se encontró con otro obstáculo, con Uozumi, así que pasó el balón hacia detrás, permitiendo que Hasegawa tirara sin problemas a canasta. Sí, ya habían anotado los dos primeros puntos.
- Esto ha sido demasiado rápido – susurré.
- Eso no ha sido nada – me contestó Maki.
- Acaba de empezar – continuó Jin.
- ¿Volvemos al partido o qué? – dijo Ayako.
Claro que volvimos, como que Ryonan ya planeaba un nuevo ataque, pero la defensa de Shoyo era muy buena. Koshino, Sendoh y Uozumi se encontraban sin espacios, e Ikegami era el único que se movía. Uekusa hizo un amago y lanzó la pelota hacia el buen defensor, pero parece que le vieron las intenciones.
- ¡Ha cortado el pase! – exclamó Ayako.
De nuevo se lanzó al ataque, corriendo velozmente hacia la canasta. El base lo intentó seguir pero Fujima se apoyó en Hasegawa, superando a su contrincante y volviendo a tener la pelota. El resto de jugadores estaban llegando ya. Entonces, sorprendiéndome, paró en la línea de 6,25 m y tiró. Espera, aquí hay algo raro.
- ¡Es zurdo! Así tiene ventaja respecto al resto.
- Y no solo eso, lanza triples como si nada. Esto no es lo habitual en un base – continuó Ayako.
- ¿No erais vosotras las que pedíais silencio? – se burló Maki, mirándome.
- Va, que porque hablemos un ratito no pasa nada – y le saqué la lengua. Ayako se reía mientras el base del Kaynan seguía sosteniendo su mirada en mí, con una sonrisa.
Desvié inmediatamente mis ojos hacia la pista, viendo como Uozumi hacia un mate delante de las narices de Hanagata o como se llame ese chico. El de gafas lo miró furioso y volvió hacia el otro lado de la pista con el resto, mientras el base avanzaba con la pelota en sus manos, tranquilo. Me fijé en los marcajes personales que hacían: Uekusa a Fujima, Koshino a Hasegawa, Ikegami a Nagano, Sendoh a Takano y Uozumi a Hanagata. Todos, exceptuando a Uozumi, por altura los ganaban, pero el marcaje era muy duro y tedioso. Sí, esa era la palabra, tedioso.
- Les será difícil encestar a partir de ahora – dijo Takasago justo detrás de mí – parece que el entrenador les ha dado instrucciones.
- Pues no creo que Fujima se rinda así como así – continuó Jin.
- ¡Mirad! – y sí, él arrancó a correr hacia dentro de la zona, dejando a Uekusa atrás, pero Sendoh se interpuso en medio.
- Que buena defensa – escuché decir a un aficionado.
Y que razón tenía. Solo quedaban 5 segundos para el final de la posesión y el base se había echado hacia atrás tras la presión del alero, pero entonces una mano surgió por el medio, quitándole la pelota del dominio verde.
- Koshino – escuché decir debajo de las gradas. Esa voz, en efecto, se trataba de Haruna, que se había levantado al haber visto como robaba la pelota y se iniciaba una contra hacia el otro extremo. Sendoh hizo señas bastante visibles para que le pasaran la pelota, pero seguía teniendo a Takano encima. El escolta no vaciló y con un paso hacia atrás recibió la pelota. El estadio se puso alborotado al ver quién tenía la posesión y gritos de "Sendoh, Sendoh" se elevaron entre los chillidos de la afición.
- Veamos que puede hacer este anotador – apuntó Ayako en su libreta.
Siguió botando la pelota mientras solo quedaban 10 segundos, cuando pasó la pelota a Uozumi y arrancó a correr, despistando al defensor.
- Bien jugado – soltó Maki.
Recogió la pelota de las manos de Uozumi, engañando así a Hanagata y haciendo que éste reaccionara tarde, saltando hacia canasta y haciendo un mate que enmudeció al personal. El banquillo verde se había quedado mudo, y la grada de detrás, justo la de nuestra derecha, ya no hacían ruido. Que jugada se habían plantado esos dos, empezando por la pelota bien robada por parte de Koshino. Mientras volvían hacia el otro extremo de la cancha, los murmullos no cesaban en toda la grada, y las bufandas de mi equipo bandeaban por encima de las cabezas de algunos. 5-4 a favor de Shoyo. Los jugadores verdes cruzaron el medio campo, con el chico bajo de ojos azules como puntal. De golpe y porrazo imprimió una velocidad de pases entre sus compañeros impredecible, hasta el punto que Hasegawa encestó otro triple solo, para desgracia de Koshino, y ya iban 8-4. Pintaba mal, bastante mal, sin ser pesimista.
- Tiempo muerto de Ryonan – se escuchó decir al árbitro desde la mesa.
- Se veía venir. La defensa no es muy consistente y están tirando desde todos los lados posibles – comentó el pívot lila.
- ¿Pero malgastar un tiempo muerto así, no pasará factura al final? – preguntó Ayako, la curiosa.
- Los jugadores de Ryonan no tienen la cabeza en el partido, así que mejor ahora que no cuando vayan 10 abajo – le contestó Maki.
- Pues espero que tengan algo en mente, porque si Shoyo sigue a este ritmo…
- Claro que tendrá pensado algo el entrenador Taoka – repuse. Mi vena protectora de mi instituto ya salió a flote – es demasiado pronto para decir que este partido ya se ha decidido.
- Estoy de acuerdo contigo, Asano. Esto no está ni mucho menos acabado, no en un partido de la fase final – me apoyó el base. ¿Por qué me había llamado por mi apellido otra vez? Me sentía confusa.
- ¡Mirad, ya vuelven! – se escuchó a nuestro lado.
En efecto, ya volvían. Uekusa sacó de banda, manteniendo la pelota Koshino. Este arrancó a correr y dejaron a Sendoh solo contra Takano, lo aislaron. ¿Tanto confiaban en el ataque del alero?
- El partido se va a poner interesante.
- Ahí tienes razón, Maki. Se vuelcan en su mejor anotador – siguió Mutou.
- ¿Qué hará? ¿Una finta, la pasará o tirará? – pregunté.
- Karen, no hagas preguntas que no requieren respuesta – contestó Ayako.
La defensa de ese tal Takano era muy floja, pues Sendoh, con un simple salto y tiro lo superó. O eso o no se lo esperaba. Fujima le recriminó, pero eso fue el inicio. El inicio del fin, supuse. Del fin del primer tiempo, ya que Sendoh anotó 3 triples seguidos burlando a su marcador sin esfuerzos alguno. No sudaba apenas y su respiración era normal, mientras que la de Takano era cada vez más pesada y dificultosa.
Shojo pidió tiempo muerto a 30 segundos para el final de la primera parte, donde la diferencia de puntos se había reducido a 2. 30 a 28, de los cuales 20 eran de la autoría del novato más valioso en lo que iba de curso. Fujima gritó muchísimo a sus jugadores e intercambió los marcajes de Takano y Nagano. En lo que quedó de primer tiempo, Shoyo anotó otro triple por medio de Fujima, para desgracia de Uekusa, y el marcador quedó 33 a 28.
- Llegamos al descanso, por fin – sopló Ayako.
- Con este marcador, no se puede decir quién es el que ganará el partido – comentó Maki.
- Karen, acompáñame a comprar un refresco – continuó Ayako.
- ¿Nos guardáis los asientos? – les pregunté.
- Sí claro, no nos moveremos de aquí – contestó el base, sonriendo. Me sacó la sonrisa de nuevo. ¿Qué me pasaba?
- Karen, ¿estás enferma? – me preguntó Ayako al llegara las máquinas de bebidas – Te ves muy roja.
- Calla, Ayako. Haces unas preguntas muy extrañas – le contesté mientras metía unas monedas en la máquina y pulsaba el botón de las limonadas.
- Mira, te llevas sonrojando toda la primera parte, justo cuando Maki te habla o te mira. Ya me dirás que no te pasa nada en absoluto, claro – ironizó rodando los ojos mientras cogía una lata y me la entregaba – Además, ¿desde cuando te gusta la limonada a ti?
- Desde hace poco. ¿Qué pasa? – le dije mientras le daba una lata de cola.
- ¡Que estás muy rara, eso pasa! ¿Desde cuando te vas sonrojando? ¿Qué te pasa, Karen? – me volvió a preguntar mientras volvíamos andando hacia la puerta de entrada a las gradas.
- Ni yo misma lo se – murmuré, a la vez que entrábamos en las gradas.
- Te he oído – me frenó Ayako, poniéndose delante de mí.
- Estoy confusa – y era verdad. Al ver la sonrisa de Maki y su mirada, me sentía nerviosa, colapsada. Nunca me había pasado, en la vida había vivido esta situación.
- Karen, cálmate – y me cogió de la mano mientras volvíamos a nuestra fila – No creo que nuestra amiga se esté haciendo mayor – canturreó feliz.
- ¿Mayor? ¿Qué quieres decir, Ayako? – le pregunté pero ya habíamos llegado a nuestros asientos.
- ¡Hola chicos! – exclamó ella mientras se abría paso. Nos sentamos y ella siguió con esa sonrisa que aún me ponía más nerviosa.
- Taoka parece que está dando muchísimas instrucciones a sus jugadores – nos explicó Takasago – lleva todo el descanso de charla – y señaló hacia el banquillo azul.
- ¿Y los del Shoyo? – escuché que decía a mi izquierda la castaña.
- En los vestuarios. Fujima se los ha llevado y aún no han salido – dijo Jin, detrás de mí – Asano, estás muy callada.
- Tranquilo, Jin. Estoy bien – le dije mientras me giraba y le miraba. Asintió contento mientras ambos volvíamos la mirada al frente.
- Karen, podríamos ir a cenar juntas después del partido – me comentó Ayako mientras observábamos como los jugadores iban saliendo a la cancha.
- Lo siento, no puedo.
- ¿Cómo que no puedes? Amiga mía, estamos a sábado – me recordó la morena.
- He quedado con Haruna para cenar – le dije mirándola tristemente, pero ella amplio su sonrisa.
- Perfecto. ¡Me apunto!
- Es que no vamos solas – le mencioné, en voz baja.
- ¿Cómo que no vais solas? – gritó. Me ruboricé al instante, ya que todos los jugadores lilas, el público que nos rodeaba y los jugadores de la pista nos miraban.
- Baja el volumen, que me dejarás en evidencia – le susurré, con señas.
- Perdona, pero no lo he podido evitar – hizo cabeceos hacia ambos lados negando - ¿Y con quién vas? ¡Suelta! – y me pinchó.
- ¡No me pinches! –le espeté, sacando sus manazas de encima de mí. – Voy con los chicos de Ryonan y con Asano.
- Los chicos de Ryonan, claro – habló con tono de sabia - ¿Y seguro que no puedo ir? – me pidió con ojos de cordero degollado.
- Que no, pesada. ¡No!
- Bueno, vale. Ya te dejaré con Sendoh y compañía – y me miró con una sonrisa nerviosa. Desvié la mirada hacia la derecha y encontré esos ojos turquesas que se desviaron al momento hacia la pista. ¿Qué significaba aquello? ¿Maki había estado atento a nuestra conversación? Karen, hay que centrarse ya.
- Ahí bajo hay mucha tensión – escuché que decía Maki. Me abstuve de añadir que a su lado también nos encontrábamos en la misma situación. Chitón.
- Hanagata y Uozumi se están diciendo algo antes del salto. Están muy furiosos – siguió Takasago.
- Es más que eso. Parece que se van a quemar – le apoya Jin.
- Sí, pero Fujima sigue con su posado de serenidad infalible – añadió Ayako.
Tranquilidad, serenidad, eso era lo que yo realmente necesitaba. Observé el panorama de la pista y vi como el conjunto de árbitros se ponían en posición. Uno de ellos cogió la pelota y la botó delante de los pívots. Ellos dos se colocaron en posición, y todo el público se inclinó hacia delante de sus asientos, yo misma pegada a la barra de seguridad. Ambos saltaron pero la mano del de mi colegio tocó la pelota con lo dedos, mandándola hacia la derecha, donde estaba Koshino. Este se la pasó a Uekusa, corriendo todo el equipo a una hacia la canasta contraria. La pelota cambió de sus manos a las del alero, que inmediatamente lanzó a canasta. Dos puntos más para su futuro récord de anotación. 33 a 30. Shojo sacó rápidamente, pasando al ataque en segundos por medio de su capitán, quién anotó otro triple sin más. 36 a 30. Taoka, desde su asiento, se removía insistentemente mientras Haruna daba ánimos a los jugadores, que no parecían aún derrotados. Claro que no, ellos podrían. O más bién, deberían ganar para no hacer mayor la agonía. 19 minutos restaban en el marcador y aún había tiempo para darle la vuelta.
- No entiendo porque Ryonan se deja atacar de ese modo. Si dejan hacer lo que quieran a Fujima, Shojo acabará por apalearlos.
- Sendoh no es tan bueno como se venía diciendo – continuó Ayako.
- No saquemos conclusiones tan precipitadas. Esperemos a ver que es lo que pasa – los calmó Maki.
Mis manos se encontraban en forma de puños y me sentía indignada, no, lo siguiente. ¿Es que no se podían callar? No claro, tenían que seguir criticando a todos. Apreté más mis puños hasta que sentía mis uñas arañando la suave carne de mi mano. Una mano apresó mi puño derecho y lo acarició levemente. Volví la vista hacia la pista mientras me relajaba. La sensación se extendió por todo mi cuerpo y abrí poco a poco las manos, dejando que la suya se entrelazara con la mía. Notaba mis pómulos ardiendo, así que no me atreví a girarme y seguí con la mirada el espectacular triple que hacía Sendoh desde casi siete metros. 36 a 33 y quedaba mucho tiempo por delante. Ganaban de tres, aunque eso no significaba nada de nada. Ryonan fortaleció su defensa y en la siguiente posesión del equipo verde, agotaron los 24 segundos sin posibilidad de anote. Parecía que al base le rechinaban los dientes o algo similar, porque sus facciones cambiaron y se tensaron al darse cuenta que no habían podido encestar y encima ahora tenía la pelota su rival. Koshino lideró el ataque otra vez, pasándola a Uozumi y éste hizo un espectacular mate, quedándose colgado de la canasta. Me recordaba a un gorila que vi en el zoo en verano. 36 a 35.
- Solo un punto de diferencia, a falta de 14 minutos para el final. ¿Qué pasará ahora, Ayako? – le pregunté.
- Ryonan ha pegado un cambio. Si Shojo se desconcentra, puede dar el partido por perdido – me respondió la mánager.
- O más concreto. Si Fujima pierde la serenidad, ya pueden irse a sus casas – aclaró Maki, que aún me sujetaba la mano.
Lo que quizás no sabíamos es que el partido iba a tomar un rumbo inesperado en los siguientes minutos, algo que determinaría el resto del torneo.
