Resumen: Bella, una joven, retraída, estudiosa que toda su vida la ha pasado

entre libros, se enfrenta al reto más importante y dramático de su vida. El sexy y engreído jugador del campus, Edward Cullen.

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, son creación de la maravillosa mente de Stephenie Meyer

Capitulo Catorce: Caída de in imperio

Durante todo el camino fuimos hablando de cosas sin mucha importancia. Música, nuestras respectivas infancias, la escuela y libros, muchos libros. Por lo general nuestras conversaciones solían ser agradables. Por lo general.

Hoy era un día muy distinto. No sabia por que ni que me esperaba, lo que si sabia era que la llamada del doctor Cullen no era una simple llamada de seguimiento, lo sabia, el me lo había dicho. Tenía mis resultados y algo en ellos no le había gustado. Sabía que me iba a decir algo que no seria muy placentero. Eso me hizo recordar la noche anterior y, por alguna razón, me pareció aquella noche como una de las pocas cosas buenas que no vería en un tiempo.

Desde chica había presentado una excelente capacidad para intuir la infelicidad cuando esta se avecinaba y, lotería, había dado con una buena carga de la misma, aunque desconociera como tomaría forma.

También sabía que fuese lo que fuese, no podría ocultárselo a Edward, el sabría, de una forma o de otra lo que pasaba. Y, hasta me pregunte si no lo intuía ya, si no había sido el impulsor para que ordenaran más estudios el día que desperté. Era pues, los inconvenientes de salir con un "doctor".

Sentía nauseas y mi corazón estaba acelerado. Cada vez nos acercábamos más y más hacia el hospital. Sentí como ambas respiraciones, la de mi novio y la mía, iban aumentando rápidamente. Novio, que palabra tan extraña en mi vocabulario. Se sentía ajena a mi ajeno como aquello que recién descubres y no conoces su procedencia.

Casi no fui conciente al momento de aparcar en el estacionamiento. Estaba sumida en un nuevo y completo sentimiento. Expectación, si eso era, expectación. No había nada mas horrible que no saber y, a pesar de ello, tener la idea de que es lo que se te avecina. Los pasos se hacen mas lentos, tus pisadas muy pesadas. El aire del hospital cambiaba por completo, no solo era frió, si no que también era húmedo y dificultaba la respiración, o eso me hacia creer mi mente.

De pronto, sentía como las fuerzas me abandonaban el cuerpo. Mi rostro debió ponerse libido, pues sabia que mi sangre había desaparecido del lugar. Sabia que mis manos estaban frías porque sentí una mano de Edward tomar la mía y frotarla con delicadeza. Tienes que ser fuerte Bella, pensé. No quería angustiarlo, no quería que me viera así, toda hecha un trapo además, no era seguro que lo que me iba a decir Carlisle era malo, no tenia por que serlo, ¿O si?

Sin embargo, era poco lo que ante esto podía hacer. No podía alterar la realidad y mucho menos, lograr que Edward no se preocupase. Pensé y pensé mientras caminábamos, por un lado estaba Edward, un futuro medico muy prometedor que sabia que entendería cada cosa de la que Carlisle le hablase, no habría oportunidad de engañarlo. Por otra, si le impedía entrar conmigo, traería sospechas y no tardaría en enterarse de lo que sucedía. No, con el esa opción no funcionaria.

Continuamos el camino. De repente, mis manos comenzaron a temblar. Poco al principio, pero luego muy violentamente. Sentí como parábamos y los brazos de Edward asirse a mi cintura con firme agarre e infinita ternura.

-Bella, cielo, necesito que te calmes. Estas algo alterado.-me dijo, mirándome a los ojos.

-Estoy bien Edward, ves-le se asegure, señalando mis manos, en ese momento quietas.-estoy tranquila.

-Bien, continúa así. Tal pareciera que esperaras algo malo. Ya veras, todo saldrá muy bien Bella.-

-Tienes razón, debo dejar de preocuparme.-le dije, volviéndole a tomar la mano.

-Bien, sigamos.-

Seguimos caminando por el largo pasillo, lleno de camillas y enfermeras, una de las cuales, al ver a Edward, se sorprendió muchísimo.

-¡Doctor Edward! ¡Dios mió, ¿Cómo ha estado?!-pregunto visiblemente emocionada la enfermera.

-Muy bien, gracias Susanah. Pero por favor, dime Edward.-

-Es que hace tanto no te veo. Tu y tus hermanos son unos ingratos, ya ni siquiera me vienen a ver. Si no es por el amable y bondadoso doctor, tu padre, no sabría de ustedes.-le dijo, en forma de reproche.

-Oh vamos Susanah, no te has perdido la gran cosa.-le contraataco el.

-¿Qué no? Ya estas hecho todo un doctor, siguiendo los pasos de tu padre. Y hasta veo que has dejado la manía esa que tenias de aparentar que la vida era un juego. Lo que me recuerda que no me has presentado a esta adorable jovencita.-le recordó, haciendo un ademán hacia mi.

-¡Oh, lo siento, Sussie! Bien, Susannah, esta es Isabella, pero dile Bella. Es mi novia.-

Ante esto, un grito de exclamación muy alegre y una gran sorpresa iluminaron la voz de la mujer.

-Por fin. Ya era hora de tener una novia y en especial, una tan bonita y tierna como se ve que es esta jovencita. Bella, permíteme decirte que me alegra conocerte. Me presento, yo soy Susannah Lewis y conozco a esta familia desde hace muchos años. Vi nacer a tu novio y a sus hermanos.-

-Me alegra conocerla, de verdad. Debió haber sido una ardua labor el cuidar de esos chicos, en especial.-le exprese.

-No tanto, en caso de señalar a un problema en particular, diría que ese era Emmett. Siempre trepando árboles, nunca salía del hospital. Era un chico travieso pero muy tierno.-

-Si, lo se.-

-¡Susannah, Susannah, pasa por favor a trauma uno. De prisa!-grito una voz desde el lado izquierdo del pasillo que cruzaba con el nuestro.

-Ya voy. Bueno, me tengo que ir. Espero volver a verles pronto. Bella, cuida bien a este jovencito que se mete en problemas muy fácilmente.-

-Así lo haré, no se preocupe Susannah.-le asegure y a continuación vi como esta se disponía a retirarse.

-¡Oye Sussie!, ¿papa estará en su oficina?-le pregunto Edward a la enfermera cuando ya casi esta había desaparecido por el pasillo.

-Si, esta en descanso.-

-Gracias.-le exclamo para luego tomarme la mano y continuar nuestro camino.

Mientras caminábamos en silencio podía constatar que el encuentro con la señora Lewis había mejorado la tensión que existía en el ambiente. Su buen humor y simpatía me habían quitado parte de mi preocupación de la mente. Por lo que se me ocurrió formularle a Edward unas preguntas.

-Bueno, eres conocido en este hospital.-le dije de manera muy divertida.

-Oh, solo Susannah es así. Veras, ella tenia quince años cuando conoció a mis padres y estaba haciendo labor comunitaria en pediatría en este mismo hospital. Conoció a mi padre por medio de un colega que hablo muy bien de ella, asegurándole que, aparte de ser buena con los niños en pediatría, era una excelente niñera.-

-Sigue.-le inste.

-En una conversación con ella papa descubrió que era una chica cuya madre estaba muy enferma que, para poder tener dinero, trabajaba de niñera, lo que hacia muy bien. Unos meses después, cuando mama tenía unos ocho meses de embarazo de mí, la mama de Sussie muere y ella queda sola. Cuando nací, papa le ofreció un trabajo ayudándole a mama conmigo en las noches y en los fines de semana y mama, que tiene tan buen corazón, decidió que no permitiría que estuviese sola, así que, después de hacer los trámites legales, mis padres la llevaron a vivir a casa.-

-Tus padres son muy buenos, lo que hicieron no lo hacen todos.-

-Si, así son ellos. En fin, Susannah siguió cuidándonos, convirtiéndose así en una especie de "nana". Unos años después se convirtió en enfermera de urgencias y posteriormente, jefe de enfermeras. Pero, con todo eso, nunca dejo de cuidarnos cuando podía, hasta nos llevaba al cine. Era la única persona que temíamos enojada, a parte de mis padres, como te imaginaras. Siempre reprobaba mi actitud con las chicas. La falta de seriedad de Emmett y el exceso de la misma del pobre Jasper. Fue y aun lo es, la fiel compañera de compras de Alice, Rose y mama.-

-De seguro eras mal niño, uno muy incorregible.-le comente, con una sonrisa y un tono divertido en la voz.

-Muy gracioso, Bella. Bien, ya estamos aquí.-dijo, señalando una puerta enfrente de nosotros.

Dr. Cullen, rezaba. Edward toco la puerta y la inigualable voz de Carlisle nos respondió.

-Pase.-

Entramos con algo de vacilación. La tensión previa al encuentro con Susannah había vuelto. Frente a nosotros, en aquella oficina blanca, detrás de aquel escritorio, estaba el doctor Cullen que, con un ademán de su mano, nos insto a tomar asiento.

-Siéntense, siéntense. Bella, Edward, ¿Cómo están?-

-Bien.-le respondí Carlisle, gracias.-le respondí.

-Bien también, gracias papa. Por cierto, hemos visto a Sussie en el pasillo, esta muy molesta conmigo.-

-Es tu culpa por no dejarte ver-le respondió Carlisle.-sabes que se enoja. Los otros días peleo con Emmett porque este no había ido de compras con Rosalie, Alice, Jasper y ella.-

-Mi propio padre me incrimina, ¿no ves Bella?-me pregunto, fingiendo tono melodramático.

-¡Oh si, pobre de ti!-le conteste, aun con un leve sarcasmo.

-Ujum.-sentí a Carlisle aclararse la garganta.

-Bien, ya estoy aquí-dije mirando fijamente a Carlisle.- ¿Qué ocurre?

-Bien, como sabrás, Edward me ha comentado que tenías un dolor de cabeza fuerte hace unos días en el accidente. Luego de hablar con el y basándome en tu anterior historial del que sabes, tengo completo conocimiento, ordene unos exámenes y voy a abrir los resultados ahora.-

-Bien, cuanto antes mejor.-le asegure.

-¿Qué historial?-

-No ahora, por favor Edward.-le suplique.

-Bien, lo que sea para que estés tranquila.-me contesto en un tono muy dulce y cargado de ese hilo seductor que poseía por naturaleza.

-Gracias.-

Al instante, sentí como un sobre era abierto. Una carta salía de el. De manera automática, tanto Edward como yo, adoptamos nuevas posiciones, unas muy firmes.

-Bien, dice: Resultados para la señorita Isabella M. Swan, fémina de 21 años de edad, hospital Memorial de Gloucster: Masa anormal en la región lateral cerebral. Tamaño: tres pulgadas de diámetro. Recomendación: se recomienda exploración.-

No sentí cuando la voz de Carlisle seso. Solo sentí como mi propio mundo, rodeado de los que amaba, se venia a bajo. Mis sueños y esperanzas, mi nueva y feliz relación con Edward, todo tirado.

¿Por qué? ¿Por qué otra vez, Dios mío?

No sabia que decir, o como actuar. Solo pensaba en Edward, en mis amigos, en mis padres, todos aquellos a loes que afectaría este nuevo problema. Parecía imposible estar pensándolo, cuando apenas unas horas antes había estado durmiendo en los brazos de Edward, tranquila, segura.

-¿Bella?-me llamo la voz de Carlisle.

Alce mi mirada, la que encontré con la suya. Los ojos de Carlisle reflejaban pena, dolor. Luego de mirarme, sus ojos se posaron en Edward, completamente inmóvil, a mi lado.

Me dolía verle así. Hubiese hecho todo para librarle de sufrir conmigo pero este destino cruel planeaba una cosa muy distinta. Al cabo de unos minutos e silencio de mi parte y entre sollozos, encontré el valor para preguntar:

-¿Qué va a pasar?-

-Te voy a hablar honestamente. Con tu historial, estoy seguro que es un tumor maligno, además, tus demás resultados arrojaron un conteo sanguíneo muy inusual. Como sabrás, soy cirujano neurólogo y, estudiando tu caso, mi recomendación se iría por una extirpación de la masa y, a partir de la identificación de la misma, nombrar un tratamiento.-

-¿Tu que piensas que es de esto?-le pregunte, con ojos enajenados en lagrimas.

-No tengo certeza pero si tengo una teoría. Creo que, por el posicionamiento de la masa y por otros factores tanto de forma como factores físicos, propios de alguien que padece de este tipo de tumor, y, basándome en una recopilación de los síntomas que te han aquejado, es muy probable que sea un Ependimoma*.Un tipo de tumor que se presenta en las células ependimarias. –

De pronto, todo mi mundo colisionaba y el llanto se apoderaba de mí. Caí al suelo en donde solo desee quedarme de por vida. Al instante, sentí de los fuertes brazos, de quien supe, era Edward, acunarme contra si, consolándome.

-Pase lo que pase Bella, yo estaré contigo. Te amo Bella.-

Bueno gente, hasta aquí:

Déjenme decirles, estuve buscando mucha información para poder escribir esta enfermedad, pero la mayoría de la explicación saldrá en el próximo capitulo. Pobre Bella, esta destrozada y Edward igual.

Ahora es que va a empezar el drama real y, por lo tanto, los capítulos más difíciles de escribir por lo cual, puede que tarde un poco, debido a la gran cantidad de información medica que tendré que recopilar.

Como siempre, les agradezco por lo review y les pido, sigan mandándolos que son mi razón para escribir. Hay ando apurada así que me despido, Hasta la próxima!

* Ependimoma: Es un tumor derivado de las células ependimarias. Estudiando el tejido aparece como "benigno", pero una minoría de tumores presenta cambios anaplásicos. El cuadro clínico depende de la localización. Los ependimomas del cuarto ventrículo causan hidrocefalia (dilatación anormal de los ventrículos cerebrales a causa del exceso de líquido cefalorraquídeo en el cerebro) y un síndrome de hipertensión intracraneal general. El tratamiento consiste en la extirpación del tumor seguida de radioterapia local. En los ependimomas anaplásicos se recomienda radioterapia cráneo espinal para prevenir la diseminación de las células tumorales.

1. Las células ependimarias: forman el revestimiento de los ventrículos del encéfalo y conducto ependimario de la medula espinal.