Disclaimer: los personajes principales pertenecen a la gran Stephenie Meyer.
Chapter 14
Hoy nos tocaba recorrer el Puente de Carlos El monumento más famoso de Praga el cual comunica la Ciudad Vieja (Staré Mésto) con la Ciudad Pequeña (Malá Strana) caminar no parecía ser el fuerte de Edward ya que sus pies parecían cargar cemento por la manera tan lenta que lo estaba haciendo, tiré de su mano, bueno más bien lo arrastre para que moviera ese lindo culo de forma rápida. A lo largo del puente están 30 estatuas colocadas en ambos lados de éste yo solo quería llegar a la estatua de San Juan Nepomuceno donde se rumora que si pides un deseo poniendo tu mano izquierda en la base de su estatua, éste te será concedido.
—Mi amor, las estatuas no se van a ir —habló Edward envolviendome en sus brazos.
—No seas flojo y camina —ordené, empujando con mis manos su trasero.
Después de batallar para que mi esposo se desplazará por el puente llegamos hasta donde está situada la estatua coloque mi mano izquierda sobre ella cerré mis ojos y suplique con todos mis sentidos que los niños me aceptarán inhale lentamente para abrir mis ojos y mire a Edward pidiendo su deseo con sus ojos cerrados con una ligera sonrisa en su rostro, cuando abrió sus ojos se percató de que yo lo había observado lo que lo hizo avergonzarse por haberlo descubierto, aun así me abrazó tan fuerte poniendo un beso helado en mi frente.
Nuestros días de tour disminuyeron al punto de quedarnos encerrados en el hotel las nevadas cada vez más intensas junto con los fuertes vientos fueron los grandes culpables. Obvio que nosotros los aprovechamos al máximo dándonos todo el calor que nuestros cuerpos necesitaban, y así nos llego Navidad, que por ser la primera que pasábamos juntos Edward no quiso hacer otra cosa que no fuera estar en nuestra habitación o mejor dicho en la cama.
Edward había llamado a sus hijos para saber como les había ido con los regalos, él intentó disculparse cuando no quisieron hablar conmigo diciendo que estaban un poco somnolientos, también mencionó que me mandaron saludos y besos. Cosa que tampoco me creí. Y con un nudo en mi garganta tuve que sonreír como si nada pasara, dejando que la duda carcomiera mis neuronas ¿porque April no me saludo? ¿ahora que había pasado?
—¿Qué te dijo tu familia? —indago mi esposo sentándose junto a mi en el sofa—. ¿Cómo están ellos?
—Bien, te mandan sus recuerdos —esto sí era verdad mis padres y abuela le dejaron saludos.
—Por cierto mis padres te mandan saludos —se encogió de hombros.
—Por favor Edward, tú y yo sabemos que Esme sería la última persona en mandarme saludos. Del que sí lo creo es de mi suegro, ¿como aguanta Carlisle a tu mamá? Debe ser un maldito martirio —llevé mis manos a la boca por la imprudencia que acababa de decir yo y mi maldita bocota nunca he sido buena para conectar la lengua al cerebro.
Edward solo se puso serio apretando sus labios a la vez que se tensaba su mandíbula, seguro él si estaba analizando qué decir. Dio unos cuantos bufidos de malestar para ponerse de pie ¡genial lo puse de malas!.
—Bella deberías de hacer el intento por llevar las cosas bien con mi madre, no voy a permitir que seas maleducada con ella.
Yo solo rodé los ojos con toda la pereza del mundo, pero asentí como niña buena. No había necesidad de hacerlo enojar. Por supuesto que yo seguiría fastidiando a mi suegra ese encabezaba mi lista de deseos para el nuevo año, solo que Edward no tenía porqué saberlo.
.
.
Nuestros días siguieron entre museos, iglesias, castillos, me enriquecí aprendiendo sobre la cultura checa y quedé fascinada con regresar algún día ya que habían quedado algunos lugares por conocer.
Ahora estaba empacando nuestras cosas en las maletas hoy por fin regresamos a Texas con los niños, lo que me podía demasiado feliz ya que solo estaríamos unas horas para seguir nuestro nuevo destino hasta Hawaii, y el tiempo para que eso llegara se me hacía demasiado largo.
—Dame un beso —ordenó mi esposo tumbandome sobre la cama.
—Así nunca voy a terminar de empacar —conteste sobre sus labios.
—Yo te ayudo —empezó desabotonando mi jeans— Son muchas horas de vuelo, así que, quiero mi recompensa.
En cuestión de minutos o tal vez segundos me tenía desnuda bajo su cuerpo igual de desnudo que el mio, sin tanto preámbulo me penetro sacándome un profundo gemido. Embistiendo de manera desenfrenada y necesitada hoy no había ternura como todas las veces pasadas, hoy solo era un hombre ardiente y apasionado que disfrutaba de su mujer. Llevé mis manos a sus nalgas para acercarlo mucho más a mi tanto como fuera posible, mientras mis labios se posaban en su cuello succionando más de la cuenta necesitaba marcarlo, él no se quedó atrás e hizo lo mismo en mi cuello, en la habitación tan sólo se escuchaba el golpeteo de nuestros cuerpos junto a nuestros deliciosos gemidos que eran sin duda el mejor aliciente para seguir nuestro vaivén hasta hacernos llegar al clímax.
Acaricié su frente perlada de sudor, llevé mi mano a su nuca y lo acerque a mi para besarlo de manera salvaje mordisqueando su labio inferior lo amaba tanto que solo deseaba haber quedado embarazada en estos días, sin darme cuenta me encontré diciéndolo en voz alta.
—Deseo haber quedado embarazada —esas palabras fueron suficientes para que Edward se retirará de mi, dejandome tan sola y vacía.
—¿Por qué lo dices? —su voz de enfado me hizo querer golpearlo ¿Acaso no lo habíamos hecho de todas las formas posibles?—. ¿Te estás cuidando, verdad?
Y listo, me había puesto de mal humor. Su estúpida pregunta me irritó al grado de querer gritarle ¡no, no me cuide y me vale! Estamos casados ¿que de malo hay que salga embarazada? Exhale de manera ruidosa para no decir una palabrota.
—¿Y si no me estuviera cuidando que me harías? —chillé altanera— Quiero tener un bebé y no veo lo malo en eso.
—Te hice una pregunta, contestame —ordenó mirándome de una forma que no supe interpretar ¿miedo? ¿coraje?
—Mejor contéstame tú —me enrede en la sábana sosteniendola con mis manos sobre mi pecho para enfrentarlo—. ¿Por qué cada vez que te menciono que deseo tener un bebé evades el tema?
Solo me miró iracundo sin pronunciar palabra me dejó ahí parada para él vestirse de forma rápida acomodo la poca ropa que quedaba sin guardar, arrastró las maletas hasta la salida y de espaldas a mi pronunció.
—Por tu propio bien espero que te estés cuidando Isabella, antes de querer tener un hijo primero hazte cargo de los que tenemos… te espero abajo.
No iba llorar, por supuesto que no. Primero que me parta un rayo si voy a andar de maricona, antes de ponerme a sacar conjeturas primero voy a tratarlo con Edward. Suspire hondamente y obligue a mi maldito mal genio a controlarse, nada debe quitar mi sonrisa de este día que se muera Esme sino es así.
No podía dormir por mas que intentaba cerrar mis ojos, contar borregos, nada funcionaba. Sólo observaba como cada uno de los pasajeros del avión tomaba su almohada para dejarse ir a los brazos de morfeo, Edward parecía que la lectura del libro que traía en sus manos le había arrancado la lengua ya que desde hace horas no pronunciaba palabra conmigo.
Yo segui moviendome de una y otra manera sobre el asiento del avión hasta que escuché cerrar de golpe el libro que mi esposo leía.
—¿Qué te pasa? Vas a despertar a todos los pasajeros —murmuró sin mirarme— no puedes simplemente quedarte quieta por dos minutos.
—No, Eso va contra mí naturaleza —puse mi piernas en el asiento para recargar mi mentón en mis rodillas —. El día que no escuches ningún tipo de ruido proveniente de mi, entonces si preocupate porque seguro estoy muerta.
Sólo vi como la quijada de Edward se tenso mientras tragaba saliva, se giró a verme con esos hermosos ojos adornados con sus grandes pestañas.
—No vuelvas a mencionar eso —contestó seco.
—¿Sigues de mal genio? —
—Lo siento —suspiró— Bella, no quiero que discutamos por tonterías.
—¿Llamas tonterías a querer tener un hijo? —solté su mano para abrazar mis piernas.
—No, no es eso… solo que… que…
—No quieres tener un hijo conmigo… ¿es eso? —tomó mi mentón para obligarme a mirarlo.
—No Bella —al escuchar sus carentes palabras, mis ojos comenzaron a picar mierda no quiero llorar… pero duele. Desvíe mi mirada para que no viera mi tristeza—. No es que no quiera tener hijos, solo que es muy pronto… quisiera esperar un par de años más ¿estás de acuerdo? —concluyó.
—¿Por qué? —es que yo simplemente no me puedo conformar con un no quiero hijos por el momento necesitaba respuestas y las necesitaba ya.
Después de lo que parecieron años que en realidad fueron minutos Edward habló con voz baja.
—Te amo, y quiero disfrutarte solo para mí —cerró sus ojos como concentrándose— Espero me entiendas, yo necesito que nosotros cinco empecemos una nueva vida juntos, estoy consciente que al principio nos será un poco difícil sobrellevar la situación pero estoy confiado en que podremos resolverlo. Para esto te necesito cien por ciento conmigo —suspiró— y un hijo ahora no sería la mejor solución. No estoy diciendo que no quiero tener hijos, solo no por el momento.
—Entiendo perfecto lo que me dices, solo… —llevó un dedo a mis labios para silenciarme.
—No quiero hablar más sobre esto, cuando ya no quieras cuidarte solo me lo dices para ser yo el que nos proteja —besó mis labios para sellar sus palabras.
.
.
—¡Papi! —gritaron los niños corriendo a recibirlo justo cuando entramos a la casa.
Me emocionó verlos tan entusiastas por su padre, me regocijé contemplando por más tiempo del que debería, hasta que los brazos de Carlisle me abrazaron de manera paternal.
—Bienvenida a casa hija —susurro en mi oído— ¿Cómo les fue?
—Gracias, Praga es museo hecho ciudad —conteste para dejarle un beso en su mejilla.
—¡Hola! —saludé a Esme y Demetri que solo me miraban como queriendo arrancarme los ojos.
Y empecemos con las hipocresías ya que esos dos se arrojaron a mis brazos como si me hubiesen extrañado tanto, yo por mi parte solo sonreí tipo anuncio de pasta dental.
—¡Hola April! —exclamé con mis brazos extendidos, los mismos que la niña ignoro llevandose a Edward lejos de mi vista.
—¿Aiden, Darinka como se pasaron navidad? —indague a los niños quienes solo me miraban con muecas de enfado.
—Hubiéramos tenido una excelente navidad, si tú no te hubieras llevado a mi papá lejos de nosotros —expresó Darinka dando pasos apresurados por salir de ahí.
—Darinka, discúlpate con Isabella —intervino mi suegro— Hija lo siento, es muy raro que mi nieta se porte asi, debes comprenderla seguramente esta celosa… ya se le pasara.
—No te preocupes, yo… entiendo —contesté incómoda.
Aiden ni siquiera me miró solo se dedicó a estar en su tableta mientras yo allí en el living de la casa rodeada de Esme, Demetri, Carlisle me sentía más sola que nunca…
Hola hermosas, ofrezco una disculpa por no despedirme en el capítulo anterior, prometo no volverlo hacer.
Bueno, pues las que querían saber cómo le iría a Bella en su nueva vida, pues aquí está un poquito ¿que opinan?
Muchas gracias por sus favoritos, followers y reviews todo lo poco o mucho que comenten me motiva para seguir con esta locura llamada historia.
En el siguiente capítulo se nos van a Hawaii su primer viaje familiar, ojalá y me acompañen y me lean.
Hoy quise adelantarles el capítulo de mañana, hasta el miércoles o si puedo antes actualizo más pronto.
Besos en sus hermosos cachetes :*
