¡Konnichiwa Minna! Uff no sabéis lo que me ha costado subir este capítulo. El maldito internet falla cada dos por tres y desde hace unos días va peor.
El capítulo 14 que subo, es quizás uno de los más importantes, no en cuanto a la relación SanNa, sino a los futuros acontecimientos para Sanji.
Este cap lo terminé de escribir, después de cambiarlo varias veces y arreglarlo el día 27 de este mes (Julio de dos mil doce). Espero que os guste de todo corazón.
En el próximo intentaré que la acción sea más rápida... Aunque eso mejor os lo dejo opinar a vosotros ¿Qué hago? Vosotros decidís.
El próximo intentaré no tardar tanto, pero a pesar de que el curso escolar ya ha terminado, para los universitarios… la mayoría, esto sigue amigos *suspiro* Pero no pararé de escribir. Por muy agobiada que esté.
Disfrutad del capítulo de hoy y ya me diréis en un review ^^
Laura9914: jeje gracias ^^ Un día me voy a sonrojar con tus estupendos comentarios xDD Al final me encantó como me quedó el que los dos se quedaran dormidos juntos, el primer día de noviazgo. Tras lo que le pasó a Nami, ella aún estaba aturdida y quería quedarse con aquel que sabía que siempre la protegería. ¡Anda que sí! Estos dos no se cortan ni un pelo frente a los demás... pero su sonrojo dice otra cosa jajaja En este cap seguirán más o menos igual. A ver que te parecen los nuevos personajes, pero sobretodo el/la último/a... je je je Un beso! Y actualiza tu también pronto. Sobre todo si ya llega el SanNa en tu fic xDD
Fatima-swan: Wow, muchas gracias. Me alegro de que a la gente le guste. Pero más cuando me lo dicen en persona. Ya sabes, si hay un fic que la gente lee pero no opina por ser vago, el escritor cree que no gusta y se harta de escribir... A mi me ha pasado a veces. Pero no dejaré esto hasta que se acabe... Aún falta mucho por delante... Quizás vayamos por la mitad de la historia o más... Eso depende de los ánimos. Intentaré escribir algo más de ZoRo, aunque si te soy sincera, esa pareja no es de mis favoritas y la metí por una amiga. En el próximo no podré meterlo, pero al siguiente sí. No te preocupes ^^ Ah! Por cierto. En este cap Sanji y Nami se dan mucho la mano jejejeje Un saludo ^^
Gracias por su atencion. Esta serie pertenece al gran Eichiro Oda, y por tanto no son mis personajes. No plagiar.
¡Espero que disfruten! ^^
Capítulo 14 – Encuentro inesperado
Los Mugiwaras llegaron al fin a la isla y vieron que a lo alto de la pequeña montaña que emergía de su centro, se encontraba una inmensa ciudad muy rica.
Todos estaban allí de pie admirando aquel paisaje. Nami y Sanji de la mano empezaron a caminar muy callados y juntos para sorpresa de los demás, ya que creían que el cocinero iba a empezar a pedirle que fueran de compras y todo eso que siempre hacía acompañado de sus típicos ojos corazones, por supuesto, sólo en el descubierto.
Esta vez era distinto. Parecía como si Sanji nunca quisiera haber llegado a aquel lugar. Y la verdad ellos no tenían ni idea de por qué.
Nami le dio un poco de confianza cuando empezaron a andar, apretando un poco su mano, a lo que el rubio respondió con una agradable sonrisa que significaba "gracias". A pesar del poco tiempo que llevaban juntos como pareja, parecía una eternidad a su lado. Cada uno complementaba lo que el otro carecía o sobraba. Esos años en que estuvieron separados sólo incrementó el deseo de estar con el otro y ayudarse en todo lo que necesitaran.
Los acontecimientos que acababan de ocurrirles, fueron demasiados, más de lo que nunca les pasó en todo lo que, la banda de los Mugiwaras, llevaba consolidada. Hubieron dos nuevas parejas, pasaron un día estupendo en la isla haciendo de todo, raptaron a Nami, hirieron a Sanji, rescataron a la navegante y descansaron abrazados toda la noche. Parecía tan lejana aquella mañana en que anclaron en aquel lugar.
Lástima para el cocinero que precisamente de las miles de rutas que podían tomarse por el Nuevo Mundo, tuvieran que acabar en ese sitio. El destino quería jugarle una mala pasada.
Cuando entraron todos en el pueblo, tenía tantos recuerdos que llegaban a su mente…
No todos malos por supuesto. Pero estaba lamentándose de no contar todo a Nami. ¿Y si lo encontraba allí junto a sus padres? ¿Tendrían aquella buena relación como cuando eran niños?
No podía saberlo, pero rogaba al cielo de que no estuviera allí. No aún.
Las gentes de la ciudad en seguida se apartaron de la calle principal por la que iban pasando nuestros protagonistas. Ellos iban encabezados como suponemos, por Nami y Sanji.
Los habitantes de la ciudad murmuraban a su paso mientras miraban al cocinero. Su ceja era inconfundible para los adultos y ancianos del lugar, que conocían al joven. Sin embargo, incluso algunos niños más avispados que el resto se percataron también de ello.
Sanji seguía mirando al frente sin importar lo que la gente dijera o mirara y el resto de la tripulación estaba intrigada por lo que estaba pasando. En ninguna otra isla les sucedió algo así con tan sólo uno de su banda. No por algo eran los famosos Mugiwaras.
-"Oe minna… ¿qué pasa? ¿por qué miran a Sanji así?" dijo Franky levantando una de sus manos hacia su boca e intentando no ser demasiado escandaloso para que no lo escuchara la pareja.
-"Pues… no tengo ni idea" respondió Zoro.
-"Eso no es nuevo" Usopp intervino riendo un poco y haciendo que también sonriera Chopper, Brook e incluso Robin que iba al lado del peliverde.
-"Kuso. No sé por quién me tomas." Giró la cabeza para no verle y sin darse cuenta, no fue únicamente eso, sino que también cambió la dirección en que caminaban sus pies, para empezar a adentrarse en un pequeño callejón.
-"¡Baka!" Chopper tiró con su boca de la túnica de Zoro, ya que tenía la forma de reno natural a cuatro patas y le hizo parar, consiguiendo que volviera a donde estaba el grupo.
-"No querrás perderte ahora y no tomar sake, ¿verdad kenshi-san?" dijo muy alegre Robin.
-"Yo nunca me pierdo… solo… tomo decisiones distintas a las vuestras… Eso es" ni él mismo se lo creía pero con eso intentó disminuir el fuerte sonrojo que ahora corría por sus mejillas.
Al final fue imposible, pues ellos dos también se agarraron de la mano y continuaron andando.
-"Sí sí, parejita… pero entonces ¿qué creéis que pase con la gente de aquí?" empezó Brook a susurrar "Tal vez no miren a Sanji-san y sí a Nami-san… Quizás quieren ver sus pantis Yohohoho" Terminó riendo el esqueleto, pero un golpe en la cabeza hizo que le saliera, no se sabe de dónde, un chichón, ya que él era sólo huesos.
-"Ni pantis ni nada, esqueleto de pacotilla" Se vio a Nami aún sujeta con una mano a Sanji y con la otra levantada, de color rojo por el fuerte impacto hacia Brook. "Te he oído perfectamente"
Escenas como esta hacían enfadar al cocinero por la falta de respeto de alguien hacia una señorita. Mucho menos si se trataba de Nami. Sin embargo, esta vez sólo le hizo reír débilmente. La situación que estaba ocurriendo le pareció algo divertida, ya que después de toda esa tensión por la calle principal, ahora estaban parados gritando con todos mirándoles. Ya no sólo a él.
-"Vamos Nami-swan, él nunca va a cambiar" siguió Sanji sonriendo. "Además no dejaría que algo así te llegara a ocurrir…" Era el turno de este otro hombre no soltero del barco, en sonrojarse. "No sin tu consentimiento, claro" Aclaró refiriéndose a él mismo.
-"Es que me pone de los nervios" Nami cambió de tema colorada y volvió a su lado. "En cuanto a lo que pasa aquí…" Mira a sus nakamas "mejor que os lo explique Sanji… si él quiere" levanta la cabeza para ver su ojo.
-"Será mejor contárselo antes de que, lo que espero que ocurra, llegue" suspiró y dicho esto tiraron en dirección hacia las afueras de la ciudad. Justamente entre un palacio arriba de una colina y donde antes estaban.
Todos se quedaron de pie, pero Sanji se sentó en una piedra y les relató lo mismo que le dijo a Nami. Los mismos detalles, pero esta vez, no dejó que sus sentimientos se vieran entrelazados con sus palabras. Parecía más fuerte que cuando se lo dijo a la pelirroja.
Al terminar todos mostraban cara de sorpresa e incredulidad… A pesar de que, los que ya conocían la historia del cocinero con Zeff, pensaron que tuvo un pasado triste y un poco traumático por haber estado en aquella isla tanto tiempo, ahora estaban más que asombrados por lo relacionado con su verdadera familia. Nunca se atrevieron a preguntarle por miedo a que se viera afectado. Además, cada uno ya era casi un hermano para el otro sin importar algunos de los muchos secretos que cualquier persona ya tiene en su larga vida.
-"No tenía ni idea" comentaban los chicos… Luffy… como siempre, debería estar durmiendo, pero al parecer estaba completamente despierto atento a lo que decía Sanji… Bueno… lo más atento que él podría estar mientras se sacaba un moco de la nariz. Algún que otro golpe por parte de Nami se llevó. Era casi tan guarro como Brook. Sin embargo, a él lo que se le ocurría era hacer tonterías.
-"Entonces terminemos con todo esto por favor. No me gustaría estar demasiado tiempo aquí" Sanji se levantó y limpió con las manos un poco del polvo que se pegó a sus pantalones.
-"¿Quieres ir a verles?" Dijo un poco incrédulo Zoro. Él, en realidad, se preocupaba por sus nakamas. Por TODOS ellos. Lo que pasa es que le costaba admitirlo.
-"Ya soy mayorcito y no me dan ningún miedo. Después de todo son mis padres. Quiera o no quiera." Suspiró y metió la mano en su bolsillo para sacar un cigarro y su mechero de plata. Así se encendió uno y comenzó a inhalar de su humo. Ni siquiera Chopper, tras la trágica historia, era capaz de decirle lo mismo de siempre en cuanto a lo perjudicial que era el tabaco.
-"Nosotros te apoyaremos Sanji" dijo muy alegre el capitán con una enorme sonrisa en su rostro, lo que hizo enternecer a toda la tripulación por el amable gesto.
-"Eso es, no vamos a dejarte solo. Somos nakamas" esto y muchas cosas más estuvieron diciéndole a Sanji quién solo podía darle las gracias y sonreír con gratitud. Las fuertes batallas son cosas de uno mismo, pero en este caso no rechazaría la oferta tras aquellos tiernos comentarios.
-"Pero… ¿después harás carne?" Luffy dijo con luces saliendo de sus ojos.
Sanji suspiró seguido de sus otros compañeros.
-"Luffy, acababa de hacerte hace un rato un banquete. Aún no estás lleno ¿verdad?" fue diciendo enseñando una pequeña sonrisa de lado con su cigarrillo aún sujeto en su boca, gracias a sus labios. Tal y como siempre hacía.
-"Claro que no. Es un pozo sin fondo" Respondió Nami por él mientras levantaba la mano a la altura de su hombro y negaba con la cabeza. "Este no cambia por muchos años que pasan." Los Mugiwaras se reían, incluido el propio capitán.
-"Pues entonces vayamos al palacio" Sanji fue esta vez quién le dio su mano temblando a Nami. Por eso, ella fue la única que supo de verdad lo que estaba sintiendo el cocinero en ese mismo instante. Nervios. Dudas. Sufrimiento. Sí, porque sólo con pensar en lo que le hicieron por unos cuantos de tesoros, le rompía el corazón. Antes de empezar a caminar, la navegante se puso de puntillas y le susurró al oído.
-"No te preocupes. Los demás y yo estaremos contigo. No te soltaré." Dicho esto le dio un beso en la mejilla y otro muy suave en los labios que él correspondió.
-"No sabes lo mucho que te amo. Cada día más y más, por mucho que me parezca imposible." Le sonrió y fueron al castillo.
El camino no fue demasiado largo y tampoco había mucha gente pasando por allí. Sólo uno o dos mercaderes que volvían de seguramente darle ofrendas o venderle productos a los reyes.
Ellos también se quedaron mirando a Sanji. Pero a éste no le afectaba tanto como antes porque sabía que contaba con el apoyo de todos y además, estaba pensando en mil cosas a la vez.
¿Cómo serían ahora sus padres? ¿Le reconocerían? Bueno, de eso no hay duda… por la ceja. Pero dudaba de que así fuera, si no la tuviera.
¿Qué se dirían y cómo reaccionarían al verse?
Eso era lo que más intrigado y preocupado le tenía. No todos los días vuelve tu hijo unos diecisiete años después. No cuando tu isla podía viajar por cualquier mar y encima ese hijo lo hubieras llevado a un orfanato. Abandonándolo. Olvidándote de él.
En fin, ya estaban frente las puertas de la muralla de palacio y dos guardias se encontraban allí. Por supuesto no sabían quiénes eran los Mugiwaras en esa isla. Estaban totalmente aislados del resto del mundo, ya que esos ciudadanos que en un principio y algunos de ellos, aún viven allí, lo odiaban. Algunos fueron esclavos. Otros simplemente no podían conseguir trabajo o ser respetados como un igual y eran tratados como basura. Nunca más les pasaría eso. Por este motivo, únicamente tenían un acuerdo de paz con la marina y así les dejaban tranquilos a cambio de que le ofrecieran cada año algunas de sus mejores cosechas.
Los guardias estaban firmemente en sus puestos. No se movían para nada. Casi ni pestañeaban… hacían realmente bien su trabajo. Tanto que en el momento en que los chicos iban a pasar después de darle los buenos días… de parte de los más miedosos como Usopp, Chopper y un poco Brook… les cerraron el paso con dos lanzas que llevaban en sus manos.
-"No se puede pasar sin un permiso especial" dijo un guardia sin dejar de mirar al frente.
-"¿Lo tenéis?" preguntó el otro mirando al mismo lugar que el anterior.
Los Mugiwaras siguieron sin moverse del sitio y entonces uno de ellos en particular habló.
-"Shimizu, Akamura" dijo Sanji en tono firme "¿ya no me reconocéis? Vosotros no habéis cambiado nada." Ahora dijo esto más tranquilo y soltando humo de su cigarro de entre sus labios, para seguir de la mano de Nami.
En el instante en que los guardias oyeron sus nombres dirigieron la vista a aquel que habló. Al principio no le reconocían, pero lo siguiente que el cocinero soltó de su boca y su ceja rizada, les hizo recordar.
-"Veo que desde aquel accidente por mi culpa al salvarme, tienes la cicatriz" Se acercó un poco a uno de ellos y tocó en su hombro esa señal.
-"Príncipe Sanji" Gritaron al unísono los dos hombres y se tiraron por él a darle un abrazo, haciendo que soltara a Nami unos segundos.
El rubio correspondió muy fuerte a su abrazo, tan feliz que su sonrisa llegaba de oreja a oreja. La verdad echaba mucho de menos a esos dos.
-"¿Cómo estáis? Yo os veo estupendamente" se separó para volver a sonreír y les miró a la cara.
-"Más bien es lo de siempre… Aunque las cosas han cambiado un poco... Sobre todo viéndoos a vos."
-"¡Fíjese cuánto ha crecido majestad! No se parece en nada a aquel pequeñajo que correteaba por aquí, si me permite decirlo."
-"Eso ya es tiempo pasado. Ya no soy un príncipe, así que tuteadme. Todo es muy diferente ahora. Soy el cocinero de una banda pirata. De la mejor de todos los tiempos." Sin girarse a sus compañeros, le hizo una seña a los guardias con un dedo refiriéndose a ellos. "Creedme, a pesar de ser piratas, son las mejores personas que he conocido. Soy muy feliz con ellos." Dicho esto caminó dos pasos hacia atrás para volver a donde antes estaba y coger la mano de su pelirroja, tirando por fin el cigarro que se consumió.
-"Si sois vos el que nos lo dice, nosotros le creemos majestad. Siempre le trataremos de usted, porque vos siempre fue el que de verdad nos trató como a un igual."
-"Siempre os hemos apreciado y siempre lo haremos. Durante todos estos años, no ha habido día que no pensáramos en-" dijo más tristemente.
-"Por favor, no habléis de… No ahora. Mejor entremos todos dentro y podremos charlar… Después, veré a mis padres, por mucho que me pese." Suspiró y Nami se pegó mucho a su brazo.
-"Tranquilo, seguro que todo va bien si estamos todos aquí." La navegante le dijo frente a los demás.
-"No es eso lo que me preocupa… es otra cosa" acarició su mejilla con el pulgar de su mano libre, mientras la miraba a los ojos.
-"Por lo que vemos majestad, sí que es feliz con ellos, pero sobre todo con una en particular." Dijo uno de los dos guardias, haciendo que Sanji y Nami se sonrojaran.
-"Bueno, sí… Es una larga historia" Sanji se rascaba el cuello nervioso con su mano libre.
-"En fin, entremos… Hay algo que debéis saber" Abrieron las puertas y todos se metieron en el palacio incluidos los guardias.
-"Verá majestad… después de que os marcharais, vuestros padres quisieron buscaros pero sin éxito. Ninguno os lograron hallar… Por lo que nos enteramos, no estabais en aquel orfanato cuando quisieron traeros de vuelta. Ellos decían que os echaban de menos…" Nami notó cómo su novio empezaba a apretar sus manos en dos fuertes puños, hasta el punto de hacerle un poco de daño. Ella le acariciaba con el pulgar intentando que se relajase.
Ellos siguieron caminando hacia el interior de palacio, pasando en primer lugar por los inmensos jardines llenos de palmeras y enormes árboles tropicales, donde además habían numerosas fuentes en las cuales descansaban aves de todo tipo. Después de todo, esto era el Grand Line y cualquier cosa extraña para los ojos de una persona normal, no lo era para aquellos valientes que surcaban sus mares.
Chopper estaba conversando con algunos de los pajarillos, Brook cantaba acompañado de la naturaleza, Ussop miraba incrédulo las plantas tan maravillosas que habían por el lugar y Franky observaba cada detalle de las instalaciones por si alguna le servía para la mejora del barco. Luffy como siempre estaba andando en un segundo plano ajeno a todo, colocando sus manos detrás de su cabeza y miraba al cielo. Estaba deseando subirse a una de esas impresionantes aves, pero en el momento en el que lo iba a hacer, volvió a escuchar la conversación que tomaba el cocinero con los guardias y que Nami, Robin e incluso Zoro, no podían evitar oír con mucho interés.
-"Os echaban de menos y no hace mucho tiempo han vuelto a tener otro hijo. En esta ocasión, una niña." Sanji se quedó en mitad del jardín con la boca y ojos muy abiertos de la impresión. "Es algo que estuvieron pensando, no quisieron desplazaros ni mucho menos, pero necesitaban no sentirse tan culpables y es por eso que decidieron que a su nueva hija no le pasaría algo así. Ellos no os encontraban y eso que estuvieron moviendo cielo y tierra, incluso a pesar de la ley de aquí con el mundo exterior. Cuando los aldeanos lo oyeron, se pusieron en contra suya y les amenazaron con buscar otros reyes. Ellos serían desterrados y entregados a la marina, con lo que deberían abandonar su esperanza por encontraros."
Sanji tragaba cada una de sus palabras dificultosamente. Al principio no podía imaginar que tuviera una hermana… Era… Era imposible. Él ha vivido todo ese tiempo sin saber de ella. ¿Cómo reaccionará delante suya? Por supuesto debía ser una preciosa chica, pues su madre era una de las más hermosas de todo el reino.
Ella estuvo en contra de dejarles marchar al orfanato. Pero su padre se impuso y no tomó en cuenta su opinión. Sí que echó de menos su madre durante todos esos años.
Ella no tuvo la culpa de nada.
Pero podría haberse impuesto un poco ante su padre.
Eran impensables las noches que se abrazó a sí mismo en la habitación del orfanato, imaginando que aquellos brazos eran los protectores de su madre. De aquella que le dio la vida y le amaba con todo su corazón.
Pero saber que ahora tenía una hermana pequeña, llenaba su alma de intriga y felicidad.
-"¿Tsuki lo sabe? ¿Está bien?" Sanji no quería entrar en ese tema. No por el momento, pero necesitaba saberlo. Conocer algo de él tras esos años. ¿Quién sabe si se han visto después de tanto y no se han reconocido?
-"¿Sanji-kun? ¿Quién es Tsuki?" Nami le miró preocupado. Jamás le vio tan consternado. Era algo que Sanji intentaba siempre ocultar. En esta ocasión no era como aquellas veces en las que simplemente se le caía el cigarro. No. Era algo más. Se dio cuenta. Como todos los demás Mugiwaras que dejaron lo que estaban haciendo para estar a su lado.
-"Es… Es mi hermano gemelo" Todos se quedaron pasmados al escuchar aquello. No sabían que cuando los guardias le hablaban de usted, la conjugación del verbo se refería a otra persona más a parte de Sanji.
-"… ¿¡Qué!" Se atragantaron un poco con la saliva en sus gargantas ya que no daban crédito.
-"¿Por qué… p-por qué no me lo dijiste cuando me contaste lo demás?" Nami dijo entristecida de que ni siquiera se lo dijera a ella.
-"Nami, estabas muy afectada cuando te conté aquello… No quería causarte más dolor del que ya tenías" Sanji pasó a abrazarla dulcemente, dejando unos segundos de lado el hecho de que volvía a ser hermano.
-"No debes ser el único que cargue con todo ese dolor. Quiero… No, necesito que la próxima vez que te ocurra algo, me lo digas todo. También estoy contigo para eso" Le abraza también y a los segundos se separan, quedando sus miradas conectadas como si con sólo eso, se entendieran a la perfección.
-"Pero aún no me creo que vuelva a ser hermano" Sanji parpadeaba un poco con una mano sobre los hombros de Nami y la otra en su frente. "Me… Me gustaría conocerla. Os lo suplico. Por favor."
Los guardias le sonrieron y continuaron ahora todos muy silenciosos por los caminos del interior de palacio.
Todo era muy lujoso. Grandes telas colgaban del techo formando engalanadas cortinas de unos colores muy suaves. Estos amplios ventanales se encontraban en cualquier sala por la que pasaban. También eran muy cuidados los adornos y detalles colocados por las paredes y muebles que completaban las habitaciones.
Llegando al centro de un amplio salón, escucharon cómo los guardias les pidieron que se quedaran ahí.
Para algunos de los Mugiwaras la cosa les pintaba mal, pero Sanji les explicó que no tendrían nada contra ellos. No conocían su banda ni ninguna otra pirata, debido a la estúpida ley del país.
En esto todos suspiraron de alivio y se quedaron allí.
No pasaron más de unos minutos cuando por un pasillo de la derecha volvieron los guardias y justo detrás una niña preciosa de unos siete años, que llevaba puesto un precioso vestido rosa palo. Caminaba graciosamente con las manos tras ella, mientras sonreía a todos sus invitados… hasta que vio al cocinero… Su ceja rizada. Entonces ella pensó en quién podría ser. Esperaba no confundirse. Le miró con los ojos muy abiertos.
Unos ojos color azul cielo se posaron en él. Su pelo quedaba suelto hasta sus hombros y era de un color plata intenso… ¡Cuántos recuerdos le traían a Sanji! No había duda alguna… Era ella.
-"¿Eres tú?" La niña rápidamente dijo en voz alta, quedándose quieta cerca de ellos. "¿Te llamas… Sanji?" Avanzó unos pasos quedando a unos pocos centímetros cerca suya y mirándole hacia arriba. Él le sacaba tres cabezas por lo menos.
-"Sí. Me llamo Sanji Tsubashi, alias Kuroashi no Sanji." Empezó a sonreír a la jovencita y se agachó de cuclillas ante ella. Jamás dejaría que una hermosa dama sufriera dolor de cuello por algo tan tonto como mirarle.
-"¿De… de verdad?" Él asintió y los ojos de la niña se empañaron de lágrimas. Lágrimas que salían desde ahora sin parar, por sus mejillas. Entonces y sin previo aviso, la pequeña se lanzó sobre él, abrazándole por el cuello sin dejar de sollozar y apretarle más fuerte. Era como si quisiera comprobar que era real y que no se marcharía al tocarle.
-"Shhh, tranquila princesa" No le llamó así por respeto a su cargo, sino porque él siempre pensó cuando aún era niño, que si tendría alguna hermana o hija la llamaría así. "No llores que me partes el corazón." Se separó un poco para limpiarle las lágrimas con sus dedos y después darle un beso en la frente, viendo en el proceso que, en efecto, ella tenía su misma ceja. "Una cara tan guapa no puede estar tan triste" Le sonrió estando aún en la misma posición.
-"Onii-san… tenía tantas ganas de conocerte" Pasó un dedo por su nariz intentando no volver a llorar. "Puedo llamarte así, ¿verdad? ¿Tú... Tú estás enfadado conmigo? Supongo que nuestro padre sí… Yo te comprendo, es lo más lógico…" La pequeña balbuceaba hasta que Sanji la cortó.
-"Por supuesto que puedes llamarme así. Me da mucho gusto" En ese momento puso una mano en su hombro y la otra en su mejilla. "Jamás me enfadaría contigo… Es más, no has hecho nada malo. Sí, es con mi padre con el que estoy enfadado, no sé si algún día le perdone. Pero no debes preocuparte por eso. Tu eres mi hermanita y siempre te voy a querer." Le sonrió "Por cierto ¿Cuál es el nombre del ángel que se encuentra frente a mí?"
-"Soy Megumi" La niña respondió con una amplia sonrisa y volvió a abrazar a su hermano, momento en el que el rubio le agarró y levantó en brazos.
-"Es un nombre precioso. Voy a presentarte a algunas personas ¿Quieres?"
-"¿Son tus amigos?" Megumi se agarró mejor de su cuello y miró a la banda.
-"Sí. Son mis nakamas y familia" Todos los Mugiwaras sonrieron. Zoro más levemente, pero también.
-"Es un placer. Bienvenidos. Gracias por cuidarme a mi hermano" La niña pegó su cabeza al cuello de Sanji enfatizando más el cariño que le había cogido en tan poco tiempo.
-"Hola, pequeñaja" dijo Luffy acercándose. "Tengo hambre, ¿tenéis carne aquí?"
En ese momento, Nami le dio un golpe no muy fuerte pero lo suficiente para que callera al suelo y dejara de decir tonterías.
-"No seas tercuzo. Vaya formas de presentarse ante una princesa. Con que ¿aún sigues con lo de la carne? Como sigas así, no compraremos de aquí a un año."
-"Jo Nami, ¡cómo te pasas!" dijo adolorido sentado en el suelo, pasando la mano por el chichón.
-"Sí, tenemos carne." Megumi respondió a la pregunta del capitán riendo.
-"No hacía falta que se lo dijeras. Ahora no parará hasta que comamos" terminó suspirando. "Encantada de conocerte, soy Nami, la navegante del barco."
-"¿En serio? ¿Viajáis en barco?" Todos asintieron con la cabeza. "Entonces ¿cuál es tu puesto Onii-san?" miró a su hermano que aún la sostenía.
-"Yo soy el cocinero. Me encargo de todo lo relacionado con la comida. Incluido hacer las compras y administrarlo todo. No puedo dejar que mis nakamas pasen hambre." Le sonrió.
-"¡Increíble! ¿Me harás algo para comer? Quisiera probar algo tuyo. Seguro que está muy rico." Se le iluminaron los ojos.
-"Todo lo que Sanji-kun hace es genial. Eso te lo aseguro." Nami sonrió pícaramente al cocinero, haciendo que éste se sonrojara.
La pequeña no pasó aquello desapercibido por la cercanía a su rostro, así que se acercó a su oído y colocó una mano para evitar que los demás no escucharan lo que tenía que preguntarle.
-"Onii-san, Nami es tu novia, ¿verdad? Es muy guapa" soltó una pequeña risa y se separó viendo como su sonrojo sólo aumentó.
-"Ehhh… Sí." Confesó colorado y sonriendo. "Tengo la suerte de tener la novia más hermosa de todo el Grand Line. Es una diosa única e inigualable que ha hecho que mi corazón quede prendado de su encantadora belleza. No podría ser del todo feliz si no estuviera a mi lado. Daría mi vida por salvar la suya." Respondió mirándola a los ojos y acercándose a ella con la niña aún en sus brazos para darle un beso en la mejilla, el cual hizo que Nami se pusiera de mil tonos rojos por aquella declaración de amor tan abiertamente frente su hermana pequeña. "Te amo Nami. No sabes cuánto."
-"Yo también te amo." Esta vez ella le besó su mejilla, le agarró su mano libre y se puso a su lado.
A los pocos segundos, se escuchó un 'Puaj, eso dejadlo para otro momento o mejor… para nunca, ceja rizada' y buscando de quién se trataba Sanji comenzó a gritarle.
-"Oe Marimo, nadie te ha pedido permiso para que diga o no, lo que yo quiera y cuando yo quiera, a mi novia… ¡Ah claro! Que tú eres un romántico" Sanji dijo sonriendo.
-"Te vas a enterar cocinero de pacotilla" puso sus manos en las katanas con la intención de sacarlas para una nueva pelea.
-"No tengo por qué escuchar tus tonterías cabeza de alga." Sanji adelantó su pie derecho para defenderse.
-"Parad chicos. Por favor." Esta voz hizo que se detuvieran en el momento en el que iban a empezar a luchar. "Onii-san, no lo hagas. Él tienes espadas, pero ¿y tú?"
-"No te preocupes. Soy muy fuerte. Mis armas son mis propias piernas, ya que las manos las uso para cocinar. Este tonto de aquí no puede ganarme aunque quisiera. Menos sin sus espadas de juguete."
-"¡Repite eso! Te vas a ent-" Una mano que apareció de su espalda le tapó la boca al espadachín. Era Robin.
-"Discúlpale, no se llevan muy bien, pero son un buen equipo. Me presento. Soy Nico Robin, me alegra conocer la hermana de cocinero-san."
-"H-Hola… ¿Has hecho tú eso de la mano?" Megumi preguntó un poco sorprendida y la arqueóloga le asintió con la cabeza. "Entonces posees las cualidades de un Akuma no Mi, ¿no es cierto?" Volvió a asentir. "Vaya, sois una gente muy interesante y divertida." Dijo esto último al ver aún al capitán en el suelo rodando como una croqueta muerto de dolor por el anterior golpe, a lo que Nami solo contestaba 'no exageres que no fue para tanto.'
-"Hay algunos de nosotros que hemos comido la fruta. Nuestro capitán es de goma, Chopper es una animal que se ha vuelto medio humano, Brook ha podido volver a la vida y yo puedo formar una parte de mi cuerpo en algún otro lugar."
-"Entiendo… Ahora veo el por qué él es un esqueleto y os acompaña un reno."
Todos sonrieron ante la inteligencia de la pequeña. Por supuesto Sanji el que más, orgulloso de ella.
-"Y los demás, ¿cómo os llamáis?"
-"Yo soy Usopp y él es Franky. Nosotros nos encargamos de los inventos y el barco"
-"Y yo soy el médico." Megumi se movió entre los brazos de su hermano dándole a entender que se agachara y le soltara un momento.
Al tocar el suelo la niña se acercó al animal y le dijo 'Eres sorprendente' para después darle un tierno abrazo y añadir 'eres muy mono'
Esto hizo que el médico se pusiera a bailar agregando que no era para tanto.
Unas tripas resonaron en el lugar. Todos supieron de quién se trataba.
-"Entonces ¿vamos a comer ya?"
La niña rió de nuevo y asintió con la cabeza, claro que antes Sanji debía ver a sus padres, pero aquella mentirijilla a Luffy no le haría daño.
-"¿Qué te parecen entonces mis nakamas?" Sanji seguía agachado.
-"Son todos muy simpáticos" su hermana se acercó a él. "A pesar de que sois piratas."
-"¿C-Cómo lo sabes?" Le miraron perplejos.
-"No soy tonta Onii-san. Siempre me han dicho que mentalmente aparento más edad. Era imposible dudar de que seáis piratas. Si no fuera así, seríais de la marina, pero no lleváis ninguno de sus atuendos. Por otra parte, la gente ya no suele viajar por viajar en estos tiempos tan peligrosos. Todos parecéis tener algún tipo de arma o fruta del diablo, así que lo más lógico era eso… ¿no?" preguntó mientras le miraban atónitos.
-"Exacto" Sanji salió de su estupor para levantar una mano y acariciar el pelo de su hermana.
-"Vaya hermana más lista que tienes Sanji-kun"
-"Cierto. Y muy guapa también." Dijo sonriéndole.
-"Ambas cosas como su hermano mayor." Le guiñó un ojo a su novio provocando otro de sus sonrojos.
Desde que salían, ella parecía disfrutar sonrojándole. Según se dijo a ella misma, era porque estaba monísimo y le recordaba cada una de las veces en que sacaba su ojo corazón.
-"Somos la banda de los Mugiwaras" Luffy dijo saltando de pie y sujetando su sombrero.
-"Entonces vamos Mugiwaras, sed bienvenidos a palacio." Contestó la pequeña abriendo los brazos como símbolo de amabilidad.
