…..Narrador/Narrador

Asomó el rostro en plena oscuridad, en medio de aquel pasillo donde parecía navegar las almas en pena como ella. Pero Armin no pudo evitar echarle aunque fuera, una media sonrisa para saludarla. Aun el alivio pronto se esfumó, viendo los cortes lucirse fuertes en su faz demacrada, o como las vendas habían cubierto prácticamente toda su esencia del color del (relacionarlo con el color de piel).

Su cabello lucía desmarañado.

-¿No… No puedes dormir?

Ella negó con la cabeza, apretando las manos que caían a cada lado de su cadera.

-Pues entonces ven conmigo-enrojeció al comprender lo decidido que había sido-… S-sí quieres…

La fémina inmediata sonrió, encaminándose hacia la cama donde él residía para acostarse a su lado.

Armin intentó darse la vuelta en vano, obligándole la joven a permanecer cara a cara; sus ojos azules se removían nerviosos, en busca de una salida a la vergüenza que sentía cuando su piel rozaba la suya.

Ella se acercó un poco más, recostándose bajo su barbilla para descansar en su pecho cubierto; entremezclando así sus piernas y provocándole un jadeo cuando una de estas rozó su zona intima (no a propósito).

-Quiero-comenzó, sujetándole fuerte la camisa-… Quiero que sepas que ya no voy a irme…

Arlert quiso decir muchas cosas, pero simplemente se unió a llanto prematuro que ella empezó a producir de pronto por el santo alivio que había estado buscando desde que se reencontraron, y que ahora, sin saber cómo, estaba ahí.

Para sus adentros, él dijo lo mucho que la quería.

…..Narrador/Narrador

-3 meses después-

La brisa invadía el vehículo gracias a las rendijas de ambos ventanales (a su costado y que ella utilizaba como soporte para su cuerpo) abiertos, sintiendo el cabello mecerse al son del verano y el Sol pasearse iluminado sobre la ciudad donde nadie parecía haberse dado cuenta de la situación de ambos.

Levi conducía sereno, viendo el frente sin prestar atención a su acompañante femenina; coqueta junto a vestido azul de flores y pelo (color de pelo) que apartaba de vez en cuando de su campo de visión. Atenta observaba el paisaje de árboles verdes, edificios, y gente feliz.

Sonreía, murmurando vocablos que el varón no entendía; aun comprendía que, quizá, era una melodía infantil para un ser que ya había desaparecido de sí a los pocos días de llegar a aquel hospital donde tanto tiempo había pasado; recuperándose… por todo.

A regañadientes, el hombre evitaba todo contacto con la sonrisa malévola de Farlan en aquella fotografía entregada a la policía. Pero resultaba algo que inclusive aparecía en sueños suyos…

Imposible de retirar; una cosa en la que no poseía el control…

Cálida, los dedos de la joven deslizaron sobre la camisa de él, indicándole el inmediato frenado que el automóvil debía producir en su favor: no deseaba perder el vuelo, ni la oportunidad de volar.

-Oh, claro-murmuró, sintiéndose estúpido a medida que, magistral, detenía los movimientos del coche; profiriendo algunos en su interior que tan rápido vinieron, tan rápido regresaron a un mundo invisible.

Levi apenas tardó en encontrar a ambos personajes conocidos, esperando, junto a expresión cansada, a la menor que pronto saldría y se alejaría para siempre.

-Bueno-dijo, acicalando innecesariamente su traje-, ahí están.

-Sí...

-Deberías ir ya.

-Sí…

El varón suspiró, nervioso más que tosco, aburrido de pensar en regresar a una casa vacía donde ella ya no iba a esperarle, y de un trabajo al que ya jamás iba a poder volver después de aquello…

-Armin es un impaciente-la chica rió, sujetando el mango de la puerta a tan abrupta afirmación-. Yo solo lo digo y con razones. Recuerdo que de niño solía agobiarme bastante con el tema de que-

-Levi-interrumpió abruptamente ella, acercándosele un instante que resultó eterno; acariciándole la palma abierta de su mano derecha-. Gracias por todo.

Creyó que recibiría (como en las películas) un beso en la mejilla, pero aquella idea voló demasiado lejos.

Enérgica, surgió del vehículo parado, saludando alegremente a Armin Arlert y su decrépito pariente mientras Ackerman continuaba divisando su figura alejarse del tormento.

Reader no se estuvo de besar al muchacho apasionadamente, retorciendo sus manos en su cabello a medida que él se aventuraba acariciarle la cadera.

Parecía feliz… Por una vez, feliz.

Y él feliz también.