Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.


— Diálogo —

"Pensamiento"

*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)


Capítulo 14

Kyoko estaba empezando a ponerse muy nerviosa, cada vez veía menos por donde andaba y todo comenzaba a parecer lo mismo, temía no ser capaz de regresar. Justo en ese momento escuchó un suspiro. "Parece de mujer, habré dado con la cabaña de la dueña?" . Giró hacia el sonido y pudo ver luz proveniente del porche. "¿Qué hará la ancianita a estas horas fuera…? Pues lo siento por ella, pero necesito que me lleven a nuestra "casa", tengo que hablar seriamente con mi supuesto amigo" Dio la ultimas zancadas que la separaban del claro de la cabaña y lo que vio la paralizó por completo.

No era la cabaña de la mujer, sino la suya. La mujer tenía una mano sobre el hombro de Ren y él…, él estaba completamente hundido. La mujer le preguntó algo en ese momento, lo hizo muy bajito, Kyoko no fue capaz de oírlo. Ante la pregunta, Ren levantó la cabeza y lo que dejo ver fue la peor imagen que había visto en su vida. Ren lloraba, lloraba de verdad, su cara denotaba una angustia y una desesperación inescrutable, y sus ojos estaban abiertos con verdadero pánico, contestó a la mujer todavía más bajo de lo que ella había preguntado.

Ella volvía a hablarle, ante la frustración por no poder escuchar, Kyoko dio un paso más pisando una rama seca y produciendo un fuerte sonido al partirla.


—¿Estás enamorado de esa muchachita verdad? — Preguntó delicadamente la ancianita.

Ren levantó la cabeza, pero no dirigió la mirada hacia la mujer, simplemente se quedo mirando a la nada. —La amo, con todo mi corazón, con todo mi ser. Si le pasa algo…, si no aparece….—

—Shuuuu, tranquilo joven, la encontraran. —

Un ruido seco les hizo levantar la cabeza y mirar en dirección a la fuente del sonido.


Dos cabezas giraron inmediatamente para mirarla. La anciana suspiró, sonrió e inmediatamente entró móvil en mano a la cabaña.

Pero Ren…, él solo la miraba con la misma expresión de antes. En ese momento, viendo esos ojos desesperados, Kyoko decidió que no le exigiría la verdad, le dejaría confesarse cuando estuviera listo, como él había hecho un millón de veces con ella, y como esperaba siguiera haciendo cuando ella tuviera el valor de sincerarse también.

Suspiró ligeramente y se fue acercando despacio, Ren no cambiaba de expresión y estaba comenzando a asustarse. Cuando estaba a unos tres metros de distancia, vio como él se levantaba y sin darla tiempo para reaccionar, corría y se abalanzaba sobre ella con tanta fuerza que ambos cayeron al suelo. Kyoko aterrizó sobre su trasero, quedando semi-sentada con las piernas totalmente estiradas. El sin embargo quedo prácticamente tumbado, con la cabeza sobre su regazo y los brazos firmemente enredados a su cintura.

Kyoko no sabía que decir, alargo su mano y comenzó a acariciarle suavemente la espalda. Ante el contacto, Ren se estremeció y volvió a sollozar, sus lágrimas mojando el regazo que lo sostenía.

—Pensé…, pensé…que no volvería a ver…— Las lagrimas impidieron que continuara hablando.

—Shhhhhhh, lo siento mucho, ya estoy aquí, estoy bien… —Le siguió acariciando. — De verdad que lo siento muchísimo, estoy aquí…, estoy aquí.

La anciana salió de la cabaña, hizo un gesto de despedida y se montó en un minibús, que había aparcado frente el garaje, y se fue. "¿La anciana conduce un minibús?"

Pero los sollozos de Ren, hicieron que el pensamiento quedara en el olvido. El hombre no podía tranquilizarse, ella hizo fuerza para que le soltara la cintura y él se incorporó ante el rechazo hasta quedar sentado, su cara se mostró aun más angustiada. Antes de que pensara nada más, Kyoko lo abrazó fuertemente por el cuello, quedando de rodillas entre sus piernas. Ren dobló sus piernas para poderse acercar más a ella, agarró de nuevo su cintura y escondió la cara entre el busto de Kyoko.

Permanecieron así tanto tiempo que lo único que los iluminaba era la pequeña luz del porche y el cielo estrellado, ninguno hablaba, solo se abrazaban. Cuando comenzó a refrescar, Kyoko se soltó, agarró sus manos y le obligó a entrar dentro, Ren no mostraba resistencia, sólo la seguía como un niño perdido. Le llevó hasta su habitación y le ayudo a recostarse sobre la cama. Se dio la vuelta para salir de la habitación pero una mano agarró su blusa dando un fuerte tirón. Bajo la mirada hacia Ren.

—Por favor, no vuelvas a desparecer—. Estaba completamente asustado.

"Qué le he hecho a Ren?". Asintió, se quitó los zapatos y se acostó a su lado. Ren estaba de lado, en posicione fetal, por lo que se acomodó en la misma postura y le abrazó por detrás. Estuvieron en silencio durante 10 minutos. Ella pensaba que por fin se había dormido.

—¿Por qué te has ido? —Preguntó con voz temblorosa Ren.

—Shhhhh… — Lo abrazó más fuerte. —Lo siento, lo siento de verdad Ren —

—¿Ha sido por Fuwa? —Preguntó un poco celoso, dentro de su inmensa pena.

"Por Sho? ¿Por qué piensa…? Aug! Seguro que no ha dejado de llamar el muy cretino, habrá visto sus llamadas y…"

—No Ren… — Hundió su nariz en el pelo castaño. — Shotaro Fuwa no me importa en absoluto y por lo tanto nada de lo que haga o diga puede ya afectarme de ningún modo, porque él ya no tiene ningún poder sobre mí. —

—Entonces, ¿por qué…?—"Ningún poder sobre ella…" *Eso es bueno amigo, se que ahora no puedes darte cuenta…, pero es bueno*

—Ren, se que te he hecho pasar un mal momento, y te juro que jamás volveré a hacerlo. Pero necesito que me creas en esto, de verdad, de verdad que te lo voy a contar, pero necesito tiempo para hacerlo, por favor. — Inhaló disimuladamente el olor del champú de su amado.

"Necesita tiempo, sé lo que es eso" — Vale Kyoko prometo darte tiempo, pero no vuelvas a hacerme algo así…, jamás!. — Se dio la vuelta y en su movimiento hizo que ella quedara boca arriba, sin darla tiempo volvió a la postura fetal, pero esta vez con la cabeza sobre el estomago de Kyoko.

—Kyoko yo…, hay algo que debo contarte…— Hablaba muy bajito. — Hace tiempo que quiero contártelo, pero nunca me he atrevido… —Noto la repentina tensión en el pequeño cuerpo que ahora mismo lo sostenía atado a este mundo. — Ya había planeado como contártelo… pero ante los acontecimientos de hoy…, me he dado cuenta que…—

Kyoko agarro su cara y le obligo a levantarla lo suficiente para poder mirarle a los ojos. "¿Cuántos día duerme con las lentillas puestas?" *No es el momento!* "Perdón". —¿Ya tenías decidido cómo y cuándo contarme lo que sea que quieres contarme? — Ante la mirada sincera y el asentimiento de Ren dijo. —Pues entonces tranquilo, nada ha cambiado… — "Bueno…, sí ha cambiado pero…" —Hazlo a tu forma Ren, como yo te he pedido antes poder hacerlo a la mía, ¿vale? —

Ren asintió, volvió a bajar la cabeza y suspiró. Permaneció varios minutos en silencio y su respiración se iba volviendo más lenta y profunda. Estaba ya medio dormido cuando… —Ha sido el peor momento de mi vida, lo sentimientos que he experimentado…, no se pueden explicar con palabras—. Su voz iba bajando de intensidad a medida que el sueño se apoderaba de su conciencia. —El pollo no me habló de esta parte…— Esto último apenas fue un susurro, pero la mujer que lo abrazaba lo escuchó perfectamente.

"Bob? Yo? ¿Qué es eso de que no le hablé de esta parte? ¿Qué tiene que ver los sentimientos que le he hecho sentir yo hoy con los sentimientos por la muchacha menor de edad de la que está enamo…? ¡OH DIOS MIO!"

Todos los seres esperaban la culminación de este pensamiento, todos menos el demonio que en su momento se daba cabezazos y aseguraba que no podía con ella, éste la miraba a la espera de…

"¡Pero eso es imposible…, él no puede…, de mí…, nononononono…, es ridículamente imposible pensarlo siquiera!"

*Y sí…, ahí vamos de nuevo…, la reina de los ingenuos, la princesa de los incrédulos… Ufff…, señores…, (miró a sus compañeros y se tumbó en el suelo a holgazanear), yo de esta…, abandono el barco!*

"¿De verdad es posible…, que estuviera hablando de mí? Pe…, pero…"

*¿Qué vas a hacer, vas a huir, vas a negarlo?*. Preguntó el demonio desde el suelo.

Kyoko pensó seriamente unos minutos y finalmente suspiró."De momento…, voy a dormir… Yo le he pedido tiempo, él está claro que también lo necesita, así que lo único que puedo hacer es…, dejar que al tiempo ponerlo todo en su lugar tanto sí esa persona soy yo, cosa que dudo, o no lo soy"

Todos los seres la miraban con total incredulidad, incluso el que se había dado por venció se levantó. *Bueno…, pues vuelvo al barco*

Kyoko se abandonó al sueño, más tranquila de lo que había estado nunca. Hay decisiones que pueden cambiar tu vida y estaba claro que aquella huida, para bien o para mal, había cambiado la suya.


Continuará…

Gracias por sus comentarios. Espero que os guste tanto como a mí escribirlo. Siempre he pensado que el inmenso corazón que tiene Kyoko la levaría a llevar así el descubrimiento. Aunque reconozco que yo…, le habría sacado los ojos sin miramientos y luego que se explique. Jajajaja. ;P