Disclaimer: Harry Potter pertenece a Jotaka, derechos reservados. La historia es mía, derechos reservados.

Gracias a Jaione13 y Nicole Cold por sus reviews en el capítulo pasado.


Capítulo 14

En el tren

Andrómeda despertó.

Había soñado con Dora. Había sido un sueño bonito, Dora embarazada y diciéndoles que iba a ser a ser mamá. Ted también estaba ahí, leyendo su periódico, como siempre. Incluso Remus se encontraba en la cocina y abrazaba a Dora por los hombros.

Se dio cuenta que algo la había arrancado de ese sueño.

Abrió los ojos y miró a su alrededor, sorprendiéndose al ver lo oscuro que estaba el cuarto. Debía ser muy temprano…

—No… No… ¡No! ¡Déjenme en paz!

Aquellos gritos venían del cuarto de Teddy.

Se sentó en la cama. ¿Se levantaría? Debía hacerlo, era una pesadilla… Andrómeda se levantó de la cama y tomó su varita - un hábito que se le había quedado de los días de la guerra.

El pasillo parecía boca de lobo y ella susurró ¡Lumus! Con la palpitante luz de la varita caminó los pocos pasos que la separaban de la habitación de Teddy.

—¡Por favor! ¡Por favor! ¡Mamá!

Ella se detuvo en frente de la puerta cerrada. Dudó antes de mover la manilla.

—¡Suéltame! ¡Suéltame… por favor!

Andrómeda abrió la puerta. Estaba tan oscuro como el pasillo. Prendió las luces del cuarto y miró hacia la cama. Teddy parecía ahogarse. Su cuerpo temblaba en espasmos violentos. Su boca entreabierta luchaba por meter aire en sus pulmones. El sudor recorría su frente, sus hombros y empapaba las sábanas.

Asustada, ella se decidió a despertarlo.

—Ted… Teddy… ¡Teddy! ¡Despierta, por favor!

Otro espasmo violento.

Teddy abrió los ojos, los ojos locos que miraron en todas direcciones.

—Shhh… Shh… Fue una pesadilla, Teddy. Sólo una pesadilla. Tranquilo…

—Abuela, no era yo… No era yo… Juro que no era yo, abuela…

—Teddy, cálmate… —pero Teddy seguía teniendo esos ojos locos. Se agitaba en la cama, temblaba furiosamente, como si tuviera fiebre, como si no tuviera control de su cuerpo —. Por favor, cálmate —suplicó.

—No era yo… De verdad que no era yo…

—Está bien… Está bien… No creo que fueras tú… Eres inocente, ¿está bien? Eres inocente.

Teddy cerró los ojos. Su cuerpo pareció calmarse lentamente. Se acostó de nuevo en la cama.

—Fue sólo una pesadilla, Teddy… Sólo eso…

Él la miró, con ojos que ya no parecían locos.

—¿Me…? ¿Me das un poco de agua, por favor?

—Sí, claro.

Ella hizo aparecer un vaso y con la punta de su varita lo llenó con agua. Se lo ofreció y Teddy tomó el vaso lentamente.

—¿Puedo sentarme?

Teddy asintió, mientras obligaba al agua a pasar por su garganta. Andrómeda se sentó con cautela en la cama. Miró a Teddy y se dio cuenta que ya no era un niño. Era extraño, pero esos ojos ya no eran los de un niño, eran los ojos normales de un adolescente de quince años que había crecido demasiado en muy poco tiempo. No sabía en qué momento, su Teddy, su nieto había dejado de ser un niño para convertirse en un adolescente alto y desgarbado. Andrómeda se dijo que incluso era más alto que Sirius a su edad, y su primo había sido uno de los chicos más altos de su año.

—Fue una pesadilla muy real.

—Eso parece. ¿Quieres contarme?

Teddy dudó por un momento, dejó el vaso ya vacío en la mesita de noche y colocó su cabeza sobre el espaldar de la cama.

—Corría por un bosque… Creo que era el Bosque Prohibido porque en un momento divisé Hogwarts a través de las tupidas ramas de un árbol… Bueno, estaba corriendo y… había luna llena. Una hermosa y gloriosa luna llena que parecía burlarse de mí…

—¿Burlarse de ti?

—Sí, eso fue lo que sentí… Y de repente aparecía este lobo, este gran e inmenso lobo de color gris y… Me mira, ¿sabes? Sólo me mira… Se sienta sobre sus patas y me mira… Me paralizo y… Y entonces corre hacia mí, no me muevo, no puedo moverme y él avanza, avanza… Alguien grita, no sé en dónde, no sé cómo pero alguien grita y eso es suficiente para hacerme salir de mi parálisis… Voy corriendo, corriendo lo más que dan mis dos piernas… Pero él tiene cuatro y me alcanza con facilidad… Me tira al suelo del bosque, yo grito, forcejeo contra él pero es inútil es… es demasiado fuerte y me voltea… Y ya no veo el suelo sino que lo veo a él… a él sobre mí, su olor, su aliento… me golpea, sus fauces se abren y sé… sé que voy a morir, lo siento… y entonces…

—¿Entonces?—preguntó Andrómeda cuando Teddy no dijo más nada. Él tenía la mirada perdida sobre la colcha de la cama. Pero cuando ella hizo esa pregunta, él levantó la cabeza y fijó sus pupilas grises en Andrómeda.

—Entonces desperté.


Una semana después

—Sabía que no debía hacerlo, de verdad pero es sólo que… me estresé, ¿ok? Él no dejaba de molestarme, preguntándome en dónde estudiaba, por qué estudiaba tan lejos de casa y si alguna vez podía visitarme y yo ya estaba harta.

—Así que lo hechizaste, ¿no?—sonrió B—. Pobre de tu primo.

Jess hizo una mueca mientras recordaba lo que había sucedido: una semana antes había recibido una amonestación - vía lechuza - por parte del Ministerio de la Magia por el uso indebido de la magia contra un muggle, específicamente contra su molesto y muy irritante primo.

—Tú ríete, pero no fue nada gracioso.

—Me hubiese gustado estar ahí.

Jess sacudió la cabeza.

—Créeme, no te hubiese gustado. Fue horrible. La carta llegó en medio de la fiesta, a mi familia no le impresionó tanto el hecho de que a Ralph se le hinchó la cabeza como un globo como el hecho de que un sobre, aparentemente inanimado, empezara a hablar por sí solo.

—Oh, Dios mío…—rió B.

La pelirroja la fulminó con la mirada, pero B no pareció darse por aludida.

—Se armó un revuelo en el Ministerio, mi abuelo me lo contó—dijo Vic dándose aires de importancia—. Mi tío Percy, es bastante snob la verdad, opinó que no debiste hacer magia y que debías controlarte. Mi tía Hermione lo secunda pero le reclama a esa oficina por no pensar que a los muggles podría impresionarles la llegada de una lechuza con un vociferador. El mismo abuelo dice que el Ministerio no hay demasiados registros sobre los muggles y lo que estos creen o no. La tía Hermione los acusó de incompetentes y mi tío Harry intentó mediar la situación. Pero también agregó que a los magos o brujas que viven con muggles les deberían dar medidas para que esos sucesos no pasen — arrugó el envoltorio de la rana de chocolate y comentó —. La verdad es que ese almuerzo fue bastante gracioso, todos dando su opinión… hasta que la abuela Molly colocó el gran pastel de chocolate sobre la mesa y mágicamente hizo callar a todos.

B volvió a reírse, incluso Jess se permitió una pequeña sonrisa.

—La verdad es que sí deberían haber medidas—susurró —costó mucho tranquilizar a la abuela, aunque la verdad es que todos estaban en shock, incluso mis padres…

—¿Qué a tus padres no les dieron una inducción al mundo mágico?—preguntó Vic muy confundida—. Mi tía Hermione dijo que sí lo hacían.

—Le dieron una pequeña inducción, sí, pero no es lo mismo—replicó Jess—. Yo ya estoy acostumbrada a que la correspondencia la entreguen las lechuzas porque llevó casi dos años en Hogwarts, pero ellos no han podido acostumbrarse y… me castigaron.

—¿Por hacer magia? Pero eso no puede ser, no podemos controlar de todo nuestros impulsos…—intentó decir Vic.

—No, no me castigaron por eso. Me castigaron por atacar a Ralph—admitió Jess con otra mueca —. Por cierto, Vic —y B se sorprendió cuando Jessica mostró una expresión de gratitud —, muchas gracias por enviar a tu tío, de verdad me facilitó las cosas con ellos.

—¿Tu tío?—se extrañó B.

—Mi tío Harry—explicó Vic—. Aunque el mérito no es del todo mío. Luego del almuerzo él se ofreció y cito textualmente: a ir a casa de mi amiga, por si acaso sus padres habían entrado en pánico.

—De verdad que muchas gracias… Mis padres no me levantaron el castigo, no del todo, pero creo que entendieron que no podía controlar la magia en mí. Sin embargo me hicieron prometer que debía calmarme en frente de Ralph.

—Lo cual no va a ser muy difícil—dijo Berenice—, ya que no estás en tu casa en estos momentos.

—Exacto.


Tranquilo… respira, en calma.

Todo está bien…

Sólo sigue caminando y no te detengas…

Sólo camina, Teddy…

Todo está bien…

Todo está bien.

Claro que eso era más fácil decirlo que hacerlo. Frustrado, Teddy resopló y se pasó la mano por el cabello. Sólo una semana antes… Sólo una semana antes había tenido sueños normales, incluso absurdos, pensó recordando la vez en que soñó que apostaba con John el comerse un plato de tierra. Pero en los siete días pasados, sus sueños se habían poblado de bosques, de lunas y de lobos, cientos de lobos. A veces había una manada corriendo tras él, alcanzándolo siempre. Y otras aparecía el mismo lobo gris y se detenía a mirarlo. Sin poder evitarlo, Teddy tembló.

Cerró los ojos y tomó una respiración profunda. Todo está bien… Sólo es una pesadilla, sólo eso.

Pero era una pesadilla tan real.

—¡Teddy!—exclamó Alex acercándose a él. Teddy le abrió los brazos y ella de inmediato lo rodeó con los suyos.

—Hola, Alex. ¿Cómo pasaste el verano?

Ella se separó, pero sólo un poco. Lo suficiente para ponerse a un lado y empezar a caminar con Teddy por el pasillo del tren.

—Horrible—contestó mientras caminaban—. Oh, bueno, no tanto pero con eso del tipo que asesina muchachas… mi padre no me quería dejar ni un solo instante. Así que estado encerrada en mi casa, sin nada que hacer, sola y aburrida.

—Suena horrible.

—Lo es, lo fue. Con decirte que ya quería que empezaran las clases.

—Vaya… Sí que fue fuerte.

—Ni te imaginas—Alex hizo una mueca—. Pero ya basta de hablar de mí. Quiero saber de ti. ¿Cómo estuvo tu verano? Los chicos están por aquí. Llegaste demasiado tarde, nos cansamos de esperar en la estación. Dime, ¿por qué llegaste tan tarde?—dijo todo aquello muy rápidamente. Teddy sonrió.

—Respira, Alex. Mi verano estuvo bien, no fenomenal, pero bien. Salí casi todos los días, con mi abuela o con mi padrino y mis hermanos, o solamente con mis padrinos. Es increíble, pero Harry siempre se las arregla para trabajar, atender a su familia y atenderme a mí.

—Es una gran persona—aceptó Alex—y no sólo porque sea Salvador del Mundo Mágico.

—Sí.

Teddy abrió la puerta del compartimento. Cuando hizo el ademán de entrar, Alex carraspeó.

—¿Qué?

—¿Las damas primero, Lupin?

—Ah, claro. Pasa.

Alex puso los ojos en blanco y entró al compartimento. Teddy la siguió.

—¡Vaya! Hasta que al fin llegas—gruñó John. Jonathan y él estaban sentados en los extremos del compartimento y un tablero de ajedrez estaba en medio de ambos, Ted observó que Jonathan iba ganando —. ¿Qué te pasó? Creíamos que ya no volverías a Hogwarts.

—Tú creíste eso—replicó Jonathan moviendo un alfil y quitando una torre en el proceso—, los demás somos más inteligentes. Hola, Ted.

—Hola, Jonathan. John. ¿Qué tal el resto del verano?

—El mío estuvo bueno—contestó John tocando su último peón—, mejor que el de Jonathan, eso seguro.

—¿Por qué? ¿Qué pasó?

Jonathan hizo una mueca.

—Nada.

Ted intercambió una mirada con Alex. Ella se encogió de hombros, un gesto que decía claramente: no tengo ni idea.

—Somos tus amigos, Jonathan. Puedes contarnos.

La mueca de Jonathan se acentúo un poco más. John lanzó una carcajada.

—No es nada. Yo… Bueno, tuve un problema con una chica.

—¿Un problema con una chica?—preguntó Teddy. Eso no sonaba como a Jonathan; él siempre era un caballero, abría la puerta para las chicas, les cedía el asiento y todas esas mierdas así que… no, no podía tener problemas con chicas.

John lanzó otra carcajada.

—Una chica lo quiso besar y él salió corriendo—se burló.

Teddy miró a Jonathan. Él había bajado la cabeza y fruncía el ceño. Teddy sonrió.

—¿Era una chica hermosa?

—Sí.

—¿Sí?

Jonathan resopló.

—No la había visto en mi vida. Para de reírte, John. No fue gracioso.

Pero John no le hizo caso y siguió riendo.

—A… mí…me…parece…que…sí—consiguió decir entre risas.

—¿Ah sí? A ver qué te parece esto. Jaque mate.

—¿Qué? ¿Cómo…?

Pero las pruebas estaban ahí: el rey de John estaba expuesto e indefenso frente a un caballo.

—Voy al baño—dijo el ganador.

John ni siquiera se inmutó. Siguió mirando el tablero, como buscando respuestas. Alex esbozó una pequeña sonrisa. Y Teddy sacudió la cabeza.

Un nuevo año escolar comenzaba.


Estoy muy contenta porque el miércoles pasado fue la defensa de mi pasatía. ¡Ya soy prácticamente una Licenciada! El título me lo dan en mayo así que... Estoy muy, pero muy feliz.

Sobre el capítulo debo decir que no termina de convencerme. Lo he borrado y reescrito muchas veces y siento que sigue sin gustarme. Pero no quería hacerlos esperar más así que aquí está, un poco pequeño, pero espero que les guste y me den su opinión. ¿Reviews?