Sailor Moon © Naoko Takeuchi/Toei Animation. Nada es mío, sólo lo que aquí está escrito.
No quiero conocerte.
Capítulo Final.
Capítulo XIV: Decisión
Sentí su deseo en todo mi cuerpo, era tosco y empedernido. Quise gritar por ayuda pero sus labios me lo impidieron. Estoy segura que de haber seguido las instrucciones de Seiya, nada hubiera sucedido, él dice que no es mi culpa pero yo sé que se equivoca. Jamás debí confiar en Darien.
--
Seiya despertó bruscamente por el grito mal contenido de la chica y automáticamente la atrapó con ternura en su regazo. Estaba seguro que aquella pesadilla en el departamento de Rei la acosaba todo el tiempo mientras dormía.
Serena temblaba como hoja entre su abrazo ya no sabía si era miedo o era rabia pero cualquiera que fuese su sentimiento no prometía nada bueno y eso lo tenía preocupado.
"Tranquila, bombón…" Logró pronunciar por encima de su odio mal contenido "Todo estará bien." Le sonrió y besó su frente varias veces antes de recostar a la chica a su lado.
Era la segunda semana después del incidente y Serena aún no hablaba cabalmente, no decía gran cosa y la mayoría de sus gritos desataban un llanto prolongado. Seiya había pensado en mil formas de ayudarla, pero lo único que Serena aceptaba era su compañía, se negaba ver a sus amigas y a asistir a la universidad. Tampoco respondió la llamada de su hermana. Estaba seguro que entre más días pasaran, sus padres terminarían por enterarse. No es que él no hubiera querido decirles sino que Serena le prohibió hacerlo.
Así habían pasado los últimos doce días. Y la verdad es que desconocía cuanto tiempo más soportaría el estado de su novia. Le destrozaba el corazón verla llorar pero en el fondo prefería que llorara y no que callara las cosas como había empezado a comportarse los últimos días. Cada vez callaba más y lloraba menos. Como confirmando sus preocupaciones, la rubia guardó silencio después de un largo suspiro.
Al verla Seiya reconoció apatía y cansancio en su mirada. La llamó dos veces pero no contestó y desesperado, soltó finalmente sus lágrimas.
"Perdón" susurró monótona la chiquilla "Sei-ya."
--
Los días habían sido infiernos porque buscaba en ellos la manera correcta de encarar la verdad pero el tiempo corría demasiado prisa y Michiru insistía cada vez más en el asunto, ella tenía que saberlo, tenía que decírselo y ahora que lo había hecho sentía como el corazón se le estrujaba al esperar respuesta.
"¿No volverá?"
La mujer sonrió al tiempo en que una mirada suplicante soltaba una lágrima de conmoción "No, Hotaru." Delicadamente acercó su mano al rostro de la pequeña "Papá no va a regresar."
Los ojos de la chiquita se abrieron de par en par pero siendo una niña tan inteligente como lo era, le parecía evidente que su madre tenía un conflicto bastante grande al revelarle la verdad y se limitó a mirar hacia abajo. "Pero… tú te quedarás conmigo…" antes de terminar la frase levantó la mirada y también soltó un par de lagrimitas inocentes "…¿verdad, mami?"
Setsuna abrazó a su hija con todo el amor que una madre puede dar y tal vez mucho más. Besó su frente y su pelo repetidamente mientras Hotaru se aferraba a su cuello intentando disimular sus lágrimas en la ropa de su madre. "Jamás me iré de tu lado, preciosa. Eres mi vida, mi alegría. Te adoro, Hotaru."
Sonrojada la niña besó la mejilla de su madre "Y yo nunca te dejaré a ti, mami"
--
Molly alimentaba a su bebé mirando hacia el cuarto de Serena. La puerta estaba abierta mostrando una cama pulcramente tendida y unos muebles perfectamente ordenados. Ella habría limpiado su habitación esperando que algún día regresara pero entre más tiempo pasaba su ilusión se deshacía. Lamentaba no haber podido estar ahí para su amiga, no haberla podido entender y en el fondo se culpaba por haberle incitado a defender su amor incluso contra corriente.
El sonido de la cerradura la sacó de su ensimismamiento y por un instante deseó que fuera su rubia amiga con su sonrisa pero el encuentro con su novio la entristeció un poco.
"¿Esperabas que fuera ella verdad?" Al asentir, él sonrió "Eso duele, nena" dijo fingiendo una voz dolida "Que prefieras a Serena…"
Ella rió un poco. "No, tonto. Sólo que me gustaría volver a verla."
"Kou dice que sigue negándole la visita a todos"
Ella suspiró "Y el obedeciéndola!" bufó antes de recibir un corto beso "En fin! ¿Cómo te fue?"
"A decir verdad no como me hubiera gustado. Las ventas están bajando y posiblemente hagan un recorte."
"Pero no pueden sacarte!"
"Lo sé. Y no me preocupa eso, sino más bien el ambiente. Creo que todos me ven como competencia. Así todo saldrá mal. Además…"
"¿Qué?" preguntó alarmada
"Mi jefa dice que sería mejor que recortara mi cabello"
El pequeño bulto que sostenía Molly se vio forzado a interrumpir su cena al sentir que su madre se levantaba bruscamente. "¡Está loca! Dime que no lo harás! Suficiente fue con los aretes y obligarte a vestir "decentemente"!"
"Pero Molly, es realmente una buena paga. Así tú no tienes que trabajar." La miró suplicante.
"Eso no justifica ese trato"
"Y tu enojo no justifica SU trato" dijo señalando a su hija que se aferraba a su madre con sus dos manitas como si temiera que en cualquier momento Molly fuera a soltarla por sus ademanes.
"Ay, corazón" sonrió la pelirroja "Tu papá me hace eno---"
Interrumpiendo sus palabras, él la rodeó por la espalda y comenzó a besar su cuello "Prefiero hacerte gozar"
--
"¿Cómo sigue Serena?"
"Puedes dejar de preguntar eso cada vez que me ves?!" Se impacientó la pelinegra. "La ves como mártir o qué?"
"Rei!" se extrañó Lita por semejante agresión.
En respuesta la chica suspiró.
"Lo siento, querida. Últimamente las cosas no van nada bien en casa…" dijo enterrando su rostro en la palma de su mano. Lita conocía bien a Rei como para saber que estaba deprimida, no llevaba maquillaje ni parecía que tomara mucho interés en combinar sus prendas, de hecho su cabello estaba simplemente recogido en una coleta y sus ojos estaban contorneados por ojeras.
"¿Qué pasó?"
"¿Qué quieres que pase…?" dijo apagada "Darien sigue en mi departamento y mis padres están locos por saber lo que pasó. Además… no he podido ver a mi sobrina ni a mi cuñada. Las extraño, pero no tengo cara para visitarlas. Seguramente sería mejor si nunca me volvieran a ver, así no recordarían lo que mi hermano hizo."
"No seas tan dura contigo misma, además el hecho de que sea tu hermano no implica que tengas que pagar por sus actos. Suficiente has hecho por él al recibirlo en tu casa!" bufó indignada "Realmente te quiero amiga, pero tu hermano no me cae nada bien."
"No te culpo" dijo mordiéndose los labios "Si estuviera en el lugar de Serena lo odiaría con toda mi alma."
"¿Sabes? Creo que Serena sabrá perdonarlo a su tiempo. Es sólo que ahora se siente muy aturdida. Tal vez darse un semestre libre en la universidad le ayudaría."
"Ni que lo digas, Haruka me comentó que están por despedir a Seiya si no asiste a una clase más. Y esa clase es hoy a las once."
"Y seguramente no irá."
"Seguramente"
--
"¿Diga? Habla Kou.
"Hola, Seiya" saludo Mina con alarmante tranquilidad. "¿Crees que mi hermana me quiera contestar?"
"No lo sé, Minako"
"Seiya, por favor."
"Le preguntaré" dijo suavemente "Espera dos segundos"
"¡Y llevas uno, cuñis!" dijo alegremente la rubia por teléfono dándole a entender que tenía esperanza de hablar con Serena.
"¿Bombón?" preguntó suavemente Seiya ingresando a la habitación. La cama estaba revuelta y Serena estaba boca abajo abrazando una almohada. En otra situación la hubiera encontrado exageradamente sexy pero ahora la veía con preocupación "Es Mina. ¿Qué le digo?"
Milagrosamente la chica se giró para encararlo y se talló los ojos con pereza. Sólo extendió su mano para recibir el teléfono. "Mina" afirmó a manera de saludo.
"¡Sere!!!!" se podía escuchar por el auricular que Mina estaba llorando "¿Cómo sigues?"
"Mejor" dijo con tono monótono.
"Sólo quiero decirte que te quiero y te extraño mucho… " ante el mutismo de su hermana, Mina continuó "¿Crees que pueda visitarte?"
"No." Respondió secamente "Lo siento" y con esto dio por terminada la conversación.
Seiya observó la escena de pie con el ceño fruncido. Había intentado consolarla, confortarla, consentir sus órdenes de reclutamiento, había faltado a clases para estar con ella en todo momento y apaciguar su llanto. Pero había un límite para todo. Obviamente entendía su estado, pero no justificaba su falta de lucha, su abatimiento.
Sin pensarlo mucho la tomó por los hombros y le robó un beso delicado pero seguro en los labios. Ella abrió los ojos por unos instantes como reaccionando a su tacto, pero incluso respondiendo el beso no cerró los ojos. "Me voy"
Volvió a besarla pero Serena lo detuvo, estaba alarmada. "¿Qué?" con un hilo de voz suplicó "No te vayas…"
"Lo siento, bombón. Debo trabajar… Y tú deberías de levantarte de la cama" Ella iba a comenzar a llorar cuando él sentenció. "Te amo, bombón. Pero no voy a permitir que te des por vencida por culpa de un idiota!" Era la primera vez que Seiya le alzaba la voz. "Y si la única forma de hacerte levantar de esta cama es yéndome… lo haré."
Ella miró el reloj. Eran a penas las diez de la mañana pero para ella había pasado más tiempo, tal vez porque despertó en la madrugada con insomnio. Realmente no quería quedarse sola, pero asistir a la universidad sería…
"No quiero ir a tu clase"
"Entonces no vayas, pero sal con tu hermana o habla con tus amigas o haz algo más que estar todo el día acostada. " Suspiró sentándose junto a ella "No estás enferma, bombón. No te dejaré caer en esto. Por favor ayúdame o nunca lo lograré. Por favor…" suplicó besando sus manos. "Por favor"
Al verlo a los ojos, recordó otros momentos en que le mostraba esa mirada suplicante, chantajista e irresistible que sólo dedicaba cuando moría por pedirle algo. Como aquella vez que le pidió le cocinara hamburguesas, aquella cuando le pidió ir a cenar con su geniuda hermana, aquella que le pidió quedarse una noche en su departamento… Y entonces recordó su ternura y seguridad, sus besos como aquél que acababa de darle. Sus caricias y abrazos en la intimidad. Recordó también el ataque de Darien, algo totalmente opuesto… Estaba desquitando con Seiya todo el martirio que había pasado y desahogado con él todo lo que su vida le había complicado, desde la decisión de sus padres de mandarla a un departamento, hasta la injusticia del médico.
Si lo pensaba seriamente, Darien pudo haberla violado pero no fue así, se había detenido por la intervención de Rei. Más que el forcejeo físico le dolía saber que nadie la tomara en serio.
Obviamente un golpe duro era que sus padres no confiaran en ella y sus amigas la encontraran un desastre andante, también que sus maestros la consideraran una arrastrada y que su directora le exigiera un promedio excelente. Cosa que a estas alturas del semestre no lograría y menos por las últimas faltas.
Pero alguien sí confiaba en ella con todo su ser y ese alguien la miraba esperanzado en esos momentos.
No supo cuando había esquivado la mirada de su novio pero finalmente la encontró más radiante que nunca y pudo ver que Seiya le sonreía al reconocer esa chispa de entusiasmo en ella.
"Entonces apúrate que se nos hace tarde"
--
Ni Rei ni Molly ni la mitad del salón llegaron a clase pensando que Seiya no asistiría así que la clase fue corta. Cuando llegó al salón un par de jóvenes se alarmaron al verlos tomados de la mano, pero nadie realmente dijo nada.
La explicación y el ejercicio fueron rápidos y como compensación por la falta de las clases pasadas, Seiya rifó dos libros que Serena hubiera muerto por tener no sólo por el contenido sino por su precio inalcanzable con sueldo de estudiante. Además prometió reponer las clases en los horarios que ellos quisieran incluso si la directora lo despedía.
En un inicio Serena se limitó a ver a sus compañeros nerviosa, pero después de un rato en clase se animó a dibujar algo. Tenía tiempo que no tomaba el lápiz ni la tinta así que decidió sólo bocetar cosas rápidas. Al final habría hecho un hada acogida en una flor.
Cuando Seiya dio por finalizada la clase acudió a ella y la tomó por la cintura felicitándola al oído por su dibujo. Y así estuvieron por los pasillos hasta llegar a la cafetería.
Haruka los miró desde el segundo piso y se lo hizo notar a Michiru quien casi se atraganta con el café. Pero lejos de impacientarse las dos sonrieron aliviadas, definitivamente Serena se veía demacrada, débil y delgada, pero era mucho mejor verla a imaginarla escondida debajo de las sábanas.
"Creo que a Galaxia no le gustará esto" dijo Michiru con una amarga sonrisa "Pero puede irse mucho al demonio."
--
Kakyuu los recibió con una enorme sonrisa.
"¿Café? ¿Té?"
"Chocolate" Respondió su mejor amigo.
"¿Galletas?"
"Por favor" señaló el pelinegro con una amplia sonrisa.
"¿Cómo han estado?" dijo feliz sin reparar el significado de sus palabras "Es bueno verlos por aquí, chicos. De hecho creo que Molly te extraña mucho, Serena"
La aludida bajó la mirada apenada "Supongo…"
"Descuida, a veces voy o ella viene porque así no está solita con la bebé. Deberías verla, está más grande cada día y es preciosa. De hecho a penas ayer estrenó ropita nueva."
"¿Y cómo está Masato?" cambió la conversación Seiya al ver remordimiento en cara de su novia.
"Bien. Aunque sólo llega en las noches. No sé si deba decírtelo, querida…" Kakyuu se dirigía a Serena y ella por fin la miró a los ojos "…pero creo que no estaría mal. Molly te lo quería decir antes pero como no podía verte, tomó la decisión."
"¿Qué pasó?" preguntó intrigado Seiya
"Masato trajo sus cosas a su departamento. Parece ser que no alcanzaron a cubrir las dos rentas y él quería ayudarla con la niña."
"Eso es fabuloso" se animó la rubia un poco "Además así ella no está sola. Temí mucho que estuviera sola todo este tiempo"
"Esperaba que no te enojaras por eso"
"Para nada." Sonrió por primera vez aceptando la bebida humeante de su amiga. Y por un momento imagino una vida al lado de Seiya sin importar las circunstancias.
Apretó su mano y entrelazó sus dedos. Tal vez muchas cosas parecían terribles, pero Seiya estaba a su lado.
--
"Un momento" se escuchó del otro lado de la puerta mientras Serena contenía una sonrisa nerviosa y Seiya apretaba su brazo animándola a no salir corriendo.
La puerta se abrió y un par de ojos enormes la contempló. La bebé de Molly tenía un chupón en su boquita y su amiga nada dijo más que abrazar a su amiga con su brazo libre.
"Molly…"
"Tontita, me tenías muy preocupada!!" Su voz se quebró mientras soltaba una lágrima sincera.
Seiya observó como su novia también soltaba un par de lágrimas mientras la peliroja se resistía por llorar más. "Hola, Seiya. Pasen. ¿Tienen hambre?"
"No te preocupes Molly" dijo Seiya mientras Serena tomaba a la bebé en sus brazos. ¡Pesaba una tonelada! "En realidad acabamos de visitar a Kakyuu"
"Oh! Entiendo! Le encanta llenar a la gente con comida!" dijo sonriente "Serena, estás muy delgada"
Obviamente su compañera de cuarto no se callaba las cosas y las decía directamente "Ojalá a ti te haga caso" susurró Seiya por lo bajo.
"Tienes que alimentarte bien!"
"Lo sé pero…"
"Pero como no ha salido mucho no ha podido comer cosas deliciosas" sugirió Seiya "Tal vez por la tarde podríamos pasar por un pastel para llevarlo a casa"
"¿Entonces no te quedas?" preguntó dudosa Molly
La rubia miró a Seiya mordiéndose el labio "La verdad… hablando con Kakyuu me comentó que Masato ya se instaló y Seiya y yo creemos que sería mejor si ocupan mi habitación. Yo me quedaré con Seiya un poco más…"
"Será mejor que yo la cargue" dijo el aludido robándose a la bebé en vista del esfuerzo de su chica "¡Seguro la alimentas con habichuelas mágicas, Molly!"
Las chicas rieron.
"Gracias, Serena. Sabes que te hubiera consultado pero…"
"Descuida. Yo sé que ahora tienes que pagar consultas de pediatra y eso, así que si puedo ayudarte con gusto lo haré. Además mis padres no saben nada, podrían seguir pagando una parte de la renta…"
"Pero eso no es ético"
"Pero si se lo dijera tendría que dar muchas explicaciones que no estoy dispuesta a dar, en todo caso me mandarían a casa. No, Molly. Definitivamente así está mejor"
"A todo esto… ¿qué vas a hacer?"
Seiya se levantó y discretamente fue a la habitación de Serena a recoger algunas prendas y objetos personales para instalarla mejor en su departamento.
En la sala las chicas seguían su conversación
"No lo sé…" Serena apretaba la tela de su pantalón constantemente "No tengo idea de qué vaya a pasar ahora, tu tía dijo que tendría que sacar un promedio excelente y con tantas faltas dudo que pase el semestre."
"esas son tonterías, Serena. Yo me refiero a qué harás con Seiya"
"Hoy estuvimos juntos enfrente de todos en la universidad"
"¿Hubo clase?!"
"Ah… sip. Pero no te preocupes por el profe, dicen que es algo barco" después de una carcajada siguió "Pero el punto es que tenemos que hablarlo seriamente. Créeme, no hemos hablado mucho."
"Al menos ya diste el primer paso, querida" la abrazó fuertemente "Y recuerda que cualquier cosa estaré aquí contigo.
"Eh… Molly? Tu bebé tiene una fijación con mi cabello" Interrumpió Seiya. Al momento, las chicas voltearon a verlo y en efecto la bebé jugaba con la negra cabellera.
--
Seiya estacionó su coche y apagó el motor sin abrir los seguros
"Gracias, bombón"
Ella miraba por la ventana del carro. "No, Seiya. Yo soy quien quiero darte las gracias. Desde que nos conocimos sólo he hecho de tu vida un embrollo, y no es justo."
"No digas eso" besó su mano "En realidad… me gustaría que habláramos seriamente, bombón."
Diez minutos después estaban en la mesa de la cocina frente a frente con hojas y bolígrafos en mano.
"No se me ocurre con qué empezar"
"Si queremos estar juntos, este será mi último semestre dando clases y obviamente necesito otro empleo en lo que tú terminas de estudiar"
"Sería más fácil si viviéramos juntos" dijo apenada
"Sería imposible por tus padres."
Ella se mordió el labio "Es injusto."
"Lo sé pero nada ganamos con quejarnos. En cualquier caso, no creo que tampoco les agrade la idea de que viva Masato en tu departamento y menos si supieran que Molly ya tuvo un bebé."
"Ni que lo digas." Suspiró "Bueno, regresemos al punto. Tal vez si hiciéramos algo juntos sería más fácil para ambos, trabajaríamos en lo mismo y tendríamos ingresos."
"Suena bien, bombón. Pero la renta de locales me preocupa. Con mi pago no alcanza para una primera renta…"
"¿Trabajar en una empresa grande?"
"Podría ser aunque nada cerca por aquí…"
"¿Entonces?"
Esta vez Seiya parecía cansado. "Es que me resulta imposible que todo lo que intentamos esté mal. Todo el esfuerzo, bombón. ¡Todo! Desde la escuela hasta tu familia…
Ella se levantó de su asiento y tomó su rostro depositando un beso en su mejilla "Tú dijiste que todo estaría bien" le recordó con otro beso suave en los labios.
"Es que es tan complicado…"
"También tiene que ver con que estamos en la capital… Sería mucho más sencillo si no hubiera tanta competencia por todos lados… " corroboró la rubia.
"Sinceramente por eso es que estaba tranquilo en la universidad, porque era algo relativamente seguro y--"
"¡Eso es!"
"¿Qué? ¿La universidad?"
"No. ¡Vivimos en la capital."
"Si, bombón. Noticia de última hora… hemos vivido en la capital desde hace—"
"Seiya! Estoy hablando en serio!"
"¿Qué?"
"Vámonos de aquí"
"¿Perdón?" preguntó confundido
"Vámonos de aquí, Seiya. Empecemos en otro lugar, sólo tú y yo…"
A pesar de que su cabeza punzaba entre tanto problema, Seiya supo reconocer la ilusión en la mirada de su bombón. Era como si ya lo hubiera decidido, se irían.
Le prometí a alguien que terminaría esta historia aunque fuera lo último que hiciera.
Y aquí está el final. Espero que les haya gustado. Aún falta el epílogo como acostumbro hacer con historias largas.
Me gustaría aclarar que Darien no pudo aprovecharse de ella del todo, jamás permitiría en un fic mío que ese bueno para nada le hiciera demasiado malo a Serena, pero en fin...
Sé que quedan cabos sueltos pero se resolverán en el epílogo.
Gracias por leerme, leer los comentarios me invita a seguir escribiendo.
Resuri-chan
