Pasado
Despertó confundido en medio del bosque ¿Se había desmayado? Ni él recordaba bien lo que pasó. Una fuerte luz de un Justu enemigo lo había cegado, y luego... allí estaba, solo.
Se levantó con torpeza, buscando algún lugar conocido, o alguien que lo ampare. Sentía náuseas, el cuerpo le dolía ¿Qué clase de ataque había recibido? Y ¿Dónde estaban sus compañeros de equipo?
— ¡Boruto! ¡Mizuki! — gritó sin recibir respuesta
Avanzando unos metros se encontró en la entrada de Konoha. Qué alivio pensó, sin saber lo que le esperaba.
Hatake Sakumo estaba en medio de la segunda prueba para convertirse en Chünin cuando despertó en un lugar completamente diferente.
Cruzó las puertas de Konoha, no había nadie que vigilara, le pareció extraño, quizás estaban todos de expectantes en el examen.
— ¡Sensei!
Una voz conocida llegó a sus oídos. Se volteó para ver de quien se trataba, y allí la vio. ¿Cómo no reconocer ese lacio cabello rosa y esos grandes ojos color jade?
— Ma-má — dijo en un susurro
La kunoichi se volteó al escuchar esa suave voz. Lo miró fijamente, logrando que el muchacho de cabello color plata se pusiera nervioso
— ¿Eres de aquí? — le preguntó la joven acercándose
— N-no — se alejó unos pasos de ella — Estoy buscando a mis compañeros
— Te me haces cara conocida — Lo examinó de pies a cabeza — ¿Podrías decirme tu nombre?
No podía decirle la verdad, menos a esa joven Sakura, si metía la pata, quizás ella se asuste y él probablemente nunca nacería. Comenzó a sudar frío, su padre tenía razón cuando le decía que ella siempre tuvo una mirada intimidante.
Se sentía en aprietos...
— ¡Sakura-chan! — Escuchó a sus espaldas
— ¡Sensei! — Regañó — lo he buscado toda la tarde
— Gomen — Sonrió bajo la máscara
— Nada de disculpas, prometió que hoy me entrenaría
Kakashi rascaba su cabeza nervioso, hasta que se fijó que frente a él, había alguien más, que lo miraba... con rechazo
— ¿Tu nuevo novio? — Le preguntó a la kunoichi
— ¡Sensei baka! — gritó aún más molesta
Comenzó a reír — Sakura-chan, no lo tomes todo tan a pecho — volvió a mirar al muchacho — ¿Tú quién eres?
— ¡Que te importa, viejo pervertido!
Gritó en su cara para echarse a correr lejos de allí.
Cuando ya los perdió de vista, se echó a descansar en la orilla del río.
— Maldito papá ¿Cómo pudo acosar a mi mamá de tan pequeña? Ellos me dijeron que llevaban juntos muchos años — comenzó a arrancar la grada molesto — ¡Es una niña! Tonto viejo pervertido
Si había algo que molestaba a Sakumo y lo ponía de mal humor, era su papá.
Kakashi se había convertido en Hokage cuando él apenas era un bebé, nunca pasaba tiempo en casa, nunca habían pasado un día completo juntos. Su madre le había dicho que lo entendiera, que para Kakashi, él era lo más importante en su vida, y por eso siempre estaba ocupado, para protegerlo, pero a Sakumo no le bastaba con eso.
Se recostó en el pasto mirando las nubes... Todo era tan diferente pero a la vez tan conocido, Konoha no era igual en su tiempo.
Suspiró profundo...
— ¿Y ahora como volveré a mi casa?
— Disculpa — volvió a escuchar esa dulce voz — ¿Te encuentras bien?
Se incorporó el suelo mientras la pequeña Sakura se sentaba a su lado.
— Lamento, las ocurrencias de mi sensei, es un pesado — sonrió
— Se nota... ¿Cómo puedes pasar tiempo con él? Yo no lo soporto
— ¿Lo conoces? — dijo sorprendida
— ¡No! — Agitó las manos — digo... si lo conociera, no lo soportaría
Sonrió — Kakashi-sensei puede ser muy fastidioso, pero siempre se está preocupando por mí, y por todos
La miró con sorpresa — ¿Lo quieres?
— ¡EH! — Se sonrojó — ¡n-no! es decir... lo estimo por ser mi sensei, porque siempre me está cuidando, me hace compañía, se preocupa por mí, es muy caballero y...
Se detuvo al darse cuenta que estaba hablando de más.
— Creo que no debí contarte eso — sonrió
— No te preocupes — le devolvió la sonrisa — Mi mamá me enseñó que cuando tenías sentimientos por alguien, no debes ocultarlo, no debe importarte ni la distancia, ni el tiempo... ni la edad
— Tu mamá es una mujer muy sabia... Creo que algún día... algún día se lo diré
— ¿No te da miedo lo que vayan a pensar?
— Como acabas de decirme... El amor lo supera todo ¿no?
La joven tiñó sus mejillas del mismo color que su cabello.
— ¿Y tu papá?
Sakumo agachó la mirada
— Él nunca está en casa, no entiendo como mi mamá puede quererlo a pesar de que él nos ignora
— ¿Los ignora? ¿Él que hace?
— Es el Hok... — No podía volver a meter la pata — Él es... Como el dueño de una aldea
— ¿Cómo nuestro Hokage?
— Algo así, pero más grande
— Vaya... me imagino entonces lo ocupado que debe estar — sonrió — pero no te preocupes, si él lo hace, es porque te quiere
— ¿Por qué me quiere? Claro que no... Él nunca tiene tiempo para mí
— Tu padre no solo se preocupa por su familia, tiene que preocuparse por las miles más que habitan la aldea, tiene que velar por el bien de todos y traer la paz, él lo hace para protegerte
— Mi madre me dijo lo mismo...
— Me imagino lo frustrante que debe ser pero... ¿Alguna vez has pensado en cómo se siente él de no poder pasar tiempo con su familia?
Sakumo suspiró con pesadez, la verdad es que nunca había pensado eso. Kakashi nunca estaba en casa, trabajaba hasta altas horas de la noche, de vez en cuando Sakura le llevaba su almuerzo, pero no podía permanecer más de 10 minutos en la oficina porque él debía seguir trabajando. Viajaba constantemente a otras aldeas para establecer lazos, pero nunca podía ser acompañado de su familia por protección... Realmente estaba solo.
Sintió como sus ojos se humedecieron, él siempre le había reclamado tanto a su padre, sin pensar en lo dolido que él también se debía sentir por no poder cumplir con su hijo.
— Sakura... gracias
— No es nada — sonrió
— ¡Aquí estabas, pequeña flor de cerezo! — Se escuchó la voz del jounin a sus espaldas
— ¡Te dije que no me llames así! — dijo con molestia — Ya me debo ir ¡te veo luego!
Sonrió dulcemente y se levantó para correr en dirección a su sensei.
Sakumo volvió a recostarse en la grada, a la vez que cerraba sus ojos.
— Papá... gracias por siempre cuidar a mamá... Mamá... gracias por querer tanto a papá...
Sintió como nuevamente una luz cegadora se apoderaba del lugar.
Cuando abrió sus ojos, vio a dos personas ya conocidas tratando de despertarlo.
— ¡Sakumo, Sakumo reacciona!
— ¿Bo-Boruto? — dijo confundido
— ¡Al fin despiertas!
— Entonces ¿Fue un sueño?
— ¿Eh? ¿De qué hablas?
— Nada, nada — sonrió.
Esa noche, al final de la prueba, Sakumo volvió a casa con sentimientos encontrados.
— ¡Ya llegué!
— Hijo — Sakura se acercó a él — ¿Cómo estuvo la prueba? ¿Les diste una paliza?
Sonrió — Claro que sí ¿Y papá?
— Ya sabes donde esta... — agachó la mirada — con esto de los exámenes está más ocupado de lo normal
Agachó la mirada con algo de angustia, pero a la vez con tranquilidad
— No importa, mamá... Él lo hace porque nos quiere ¿no?
Sakura lo miró confundido
— S-si... Tu padre trabaja duramente porque quiere que la aldea sea un buen lugar para que vivas, hijo
— Estoy feliz por él — sonrió
Confundida, dejó que Sakumo la rodeara con sus brazos, mientras depositaba un dulce beso en su frente...
(...)
— ¿Quién era ese niño? — preguntó caminando a su lado
— No tengo la menor idea, pero algo en él me daba un sentimiento de calidez familiar — sonrió
— ¿También lo sentiste?
— ¿Eh?
— Ese muchachito me recordó... — suspiró — Olvídalo
— Si... Ni siquiera me dijo cuál era su nombre
— Sakumo
— ¿Qué?
— Tenía cara de... Sakumo — se encogió de hombros — Era igual a ti... Padre — pensó.
