Basado en los personajes escritos e ilustrados por Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi, respectivamente.
Capítulo XIV
Terry contemplaba el rostro de Candy, parecía un ángel así durmiendo tranquila y apaciblemente, la estrechó en sus brazos, por instinto Candy se acomodó en su pecho sin abrir los ojos. Había sido sin duda una experiencia única la noche que había tenido con ella, le asombró la abrumadora pasión con la que se había entregado y se deleitó con la ternura que le ofreció.
Durante años dormir con una mujer le había causado un profundo vacío y amargura, primero Elisa lo había herido profundamente, luego todas esas mujeres que solo buscaban placer, terminaron por convertirlo en un ser que se había cerrado a cualquier otro sentimiento que no fuera el placer físico, siempre al terminar se retiraba, sabiendo que no podía esperar nada mas de ellas. Pero ahora era tan diferente, se sentía pleno y liberado.
La estrechó aun mas, no quería separarse de ella, extrañamente había despertado en él sentimientos que pensó nunca conocer. Cada vez que veía tristeza en sus ojos un sentimiento de protección emergía; le causaba respeto, admiración y porque no aceptarlo hasta miedo cuando usaba esa actitud de hierro en su trabajo, lo cual contrastaba con la alegría y ternura que sus risas, muecas y expresiones inocentes e infantiles le provocaban.
Bastaba una sonrisa de ella para que cualquier cosa se le olvidara; nunca se había divertido tanto con alguien por el simple hecho de compartir un refresco o un panecillo, de chocolate por supuesto .
Comenzó a preguntarse el porqué se había fijado en ella, sin duda era una mujer hermosa pero no fue su aspecto físico, no eso no habría bastado. Tal vez fuera el hecho que siempre lo trato como a cualquier hombre, irónico que eso fuera, ya que él estaba acostumbrado a que lo trataran de forma especial por ser quien era. Tal vez la forma en que lo miraba,
Su mirada, sus ojos
Nunca había visto unos ojos más inocentes, tiernos y tristes, si sumamente tristes. A su mente regresaron imágenes de la primera vez que la viera en el mirador 13 años atrás, sin duda Candy no lo había visto entonces, pero él sí y la imagen de aquel día se quedó en su mente, irradiaba tanta tristeza que desde ese momento un sentimiento de protección hacia esa desconocida había despertado en él. Por lo que le había contado, Candy sufrió mucho a la muerte de su madre, el rechazo de quien por años consideró su padre había abierto una profunda herida en su corazón, el alejamiento de su hermana fue muy duro. Pero ahora estaba él a su lado y se juró a si mismo hacer todo lo que estuviera a su alcance para que dejara de sufrir, desde hoy él solo viviría para hacerla feliz.
---mmm buenos días --- Una dulce voz lo sacó de sus pensamientos
--- Hola ---- Le sonrió, al tiempo que se acercaba para depositar un breve beso en sus labios.
Candy se estiró cual gatito perezoso --- Es muy tarde!!! --- Se levantó de un salto, tenía que estar en menos de una hora en el hospital. Terry sonrió cuando Candy se dio cuenta que estaba desnuda y se cubrió con los brazos mientras su rostro se pintaba de rojo. Hizo una mueca graciosa, buscó su ropa, pero vio una bata de Terry en un pechero, la tomó y se la puso.
Terry la observaba desde la cama, no dejaba de sorprenderse como Candy podía sonrojarse al mostrarse desnuda ante él. Sabía que no había sido el primer hombre en su vida, sin embargo eso no le molestaba, si Candy compartió en el pasado con otro sin duda fue porque había estado enamorada, este ultimo pensamiento le causó celos, celos de saber que había querido a otro , se preguntaba si ese hombre habría sido Brown. Candy le comentó alguna vez que habían sido novios de adolescentes y vuelto a salir cuando regresó.
Candy enfundada en la bata de Terry y con su ropa en las manos se acercó a la cama inclinándose puso su mano en la mejilla de él y le dio un beso.
--- Tengo que ir a trabajar, te veré después para comernos el pastel ---
--- jajaja --- La risa de Terry se escuchó en toda la habitación --- Era mucho pensar que te olvidarías del pastel, está bien lo guardaré para la noche, porque volverás verdad---
--- Por supuesto, ahora tengo que irme ---- Candy se marchó dejando a Terry aun acostado.
Era extraño para Terry ser él quien se quedara después de una noche de pasión, sin embargo se alegraba de que así fuera, sin duda Candy había llegado a su vida para darle un giro completo. Se hundió en las sabanas, ahora comenzaba a resentir el cansancio casi no había dormido por temor a que aquello fuera solo un sueño, había velado por primera vez el sueño de Candy, esa noche sería la primera de muchas que lo haría. Ahora ya no le importaba lo que hubiera sentido por Brown, él se encargaría de dejarlo en el pasado, ahora él y solo él sería su presente y en un futuro no muy lejano sería el único y el último hombre en la vida de Candices White. Con una sonrisa en los labios se sumergió en un profundo sueño.
Dos semas después Candy se encontraba en su departamento investigando sobre un caso de leucemia muy raro presentó un niño del Hogar de Ponny, ella se ofreció a pagar y llevar el caso del pequeño, así que se estaba esforzando por sacarlo adelante. El timbre de la puerta la sacó de su concentración, de mala gana se levantó para ver de quien se trataba.
--- Abuelo ¡!!!---
--- Hola Candy ---
Candy se arrogó a los brazos del hombre mayor que se encontraba frente a ella. Joseph Marlown, era un hombre Francés de 73 años, pero que aun se conservaba fuerte y sano. De sonrisa cálida y ojos azules y tiernos, era la adoración de Candy.
--- No sabía que habías viajado, adelante pasa ---- Candy se hizo a un lado, llevándolo hasta la sala
--- Quería darles una sorpresa, hace tanto que no las veo ---
--- Si desde que volví de Londres solo hemos hablado por teléfono, pero dime cuanto tiempo te quedaras ---
--- Un par de semanas, he venido a ver cómo están tú y Susana ---
--- Hemos estado bien, abuelo. Yo sigo trabajando en el hospital y Susana esta ahora de vacaciones, tuviste la oportunidad de verla actuar? ---
--- Si, cuando estuvieron en París fui a todas sus funciones y hablé con ella un par de minutos, estaba tan ocupada la pobre que no tuvimos tiempo para mas---
--- Bien pero ahora que estas aquí pasaremos tiempo juntos. Déjame hablarle para que venga a verte, no vive muy lejos de aquí, de paso gustas algo de comer o beber---
--Un refresco de frutillas si tienes ---
--- Ok. Vuelvo enseguida ----
Candy tomó el teléfono y se dirigió a la cocina. Joseph que quedó solo en la sala, recorrió con la vista el departamento, sin duda su nieta ya no tenía problemas de dinero como tristemente ocurriera años atrás, cuando teniendo solo 20 años y aun estando en la universidad, su padre le quitara su asignación y su departamento, Candy había podido arreglárselas con su sueldo de enfermera en una clínica, viviendo en un pequeñísimo departamento en un barrio pobre y poder adquirir lo necesario para continuar sus estudios lo cual puedo hacer gracias a la beca que había obtenido por sus excelentes notas. Había sido muy duro sin duda, sin embargo pudo terminar su carrera y encontrar una plaza en un hospital aun así su situación financiera era precaria, hasta que su abuelo se enteró y le ofreció su apoyo. Tiempo después Candy le contó el porqué de la actitud de su padre, él conocía la historia de su hija Pauna y de Cronwell incluso su secreto. Clavó su mirada en el cuadro que adornaba la chimenea.
Hija, porque las cosas tuvieron que ser así pensaba con amargura Porque mi nieta tuvo que pagar por tus errores
--- Susana llegará en unos minutos ---- Candy se quedo mirando a su abuelo quien no le respondió, sabía que estaba pensando en su madre. --- Abuelo ----
--- Visité a tu padre antes de venir, no le has dicho la verdad sigue creyendo que no eres su hija, porque Candy--- En su voz había preocupación y tristeza.
Candy se acercó a la mesa y deposito los vasos y el refresco, se volvió a su abuelo que aun miraba el cuadro.
--- No tiene caso, decírselo solo causaría más problemas ---
---Debí haber hablado hace mucho tiempo pero dijiste que serías tú quien lo haría. Candy no es justo ---
--- Y lo sería para Susana?, ella sería la más afectada, yo… ya me acostumbre a esta vida, además las cosas se han complicado ---
--Se han complicado??—
--Abuelo…. Archivald Cronwell está vivo, lo he visto, es mas he hablado con él---
Joseph palideció, no era posible por 13 años había creído que Cronwell había muerto la misma noche que su hija.
--- Está…. vivo --- exclamó mientras se dejaba caer pesadamente en el sillón
--Si, estuvo en coma varios años en un hospital en Suecia. Hace unos meses estuvo aquí, estaba dispuesto a decirle la verdad a Susana, pero lo impedí ---
--Cómo. …. porque lo hiciste---
Candy respiró profundo, Susana llegaría en cualquier momento pero no podía dejar a su abuelo con tantas dudas que pudieran hacer que cometiera alguna indiscreción.
---Cuando tuve la suficiente estabilidad económica, decidí investigar lo que había ocurrido esa noche, me enteré de muchas cosas, entre ellas que posiblemente Cronwell estuviera vivo, mis sospechas se hicieron más grandes cuando me enteré que alguien estaba investigando a mi familia, así que contraté a un investigador privado, el cual confirmó que estaba vivo y por regresar a Nueva York, cuando eso sucedió lo visité y me contó su historia---
Candy hizo una breve pausa antes de continuar.
--- Sabes lo que significa que él esté vivo. Papá nunca fue el mismo, todos estos años ha vivido con el dolor del la traición de mamá, él ahora es un hombre amargado y si se entera lo más probable es que arremeta en su contra y lo peor es que también lo hará contra Susana, de eso estoy segura---
Su abuelo asintió
---Por eso le pedí que callara, por lo menos por un tiempo, el suficiente para que Susana se independizara de papá y él tuviera suficientes medios para enfrentar lo que se desataría, después de una larga charla aceptó. Abuelo nosotros también debemos guardar silencio y mientras Susana y mi padre no se enteren todo seguirá igual ---
Joseph Marlown miró a su nieta que se encontraba sentada frente a él, no lograba entender de donde obtenía toda esa fortaleza que la había mantenido en pie durante tanto tiempo. Le sonrió tristemente mientras se levantada y la estrechaba en sus brazos, si ella había tomado esa decisión él la apoyaría hasta las últimas consecuencias, estaba de mas decir que Candy estaría al lado de su hermana cuando su padre se diera cuenta de su error.
---Esta bien Candy, sabes que cuentas conmigo –
En ese momento el timbre de la puerta sonó, Candy se dirigió a ella, apenas la abrió Susana se encaminó hacia donde estaba su abuelo.
Platicaron por un buen rato, Candy le contó sobre su trabajo en el hospital y su labor en el hogar de Ponny, Susana sobre el teatro. La plática fue interrumpida cuando nuevamente el timbre sonó. Susana se ofreció a abrir. Sus ojos se iluminaron al percatarse de quien se trataba.
--- Terry ¡!!!---
--- Hola Susana, se encuentra Candy ---
---Claro, pasa tenemos una visita que sin duda Candy querrá presentarte---
Terry se dirigió a la sala, ahí encontró a Candy que rápidamente se levantó para saludarlo.
---Terry quiero presentarte a Joseph Marlown, mi abuelo. Abuelo el es Terruces Granchester, mi novio---
Ambos hombres se saludaron cortésmente, como todo abuelo Joseph se encontraba escéptico con respecto a Terry, pero si Candy era feliz él no tenía nada que objetar.
Terry los invitó a comer, él abuelo se entretuvo contando anécdotas de la infancia de las hermanas, sin duda las más interesantes y entretenidas eran las de Candy, mientras Susana era tranquila y siempre hacia lo que sus padres le indicaban, Candy tendía a meterse en problemas por sus constantes travesuras. Terry se enteró que su afición por trepar arboles les había causado más de un susto o que tenía la manía de ocultarse en el desván para componer y cantar canciones fue ahí donde se enteró que su madre también gustaba de la música y le había heredado a Candy una hermosa guitarra que lamentablemente ella había perdido.
En este punto Terry comenzó una lucha interna por decidirse en confesarle a Candy que esa guitarra no estaba perdida sino en su poder, al final de la noche se propuso contarle la verdad sabiendo que también tendría que contarle como llegó a su poder.
Las semanas pasaron e inevitablemente Joseph Marlown tuvo que volver a París, anunció a sus nietas que pronto se retiraría de sus negocios dejando al frente a un administrador de toda su confianza el cual tenía como principal objetivo mantener y acrecentar su fortuna que algún día sería de ellas, prometiendo mudarse a Nueva York apenas hubiera arreglado todo.
Días después Candy visitaba a Susana en su casa, ahí se enteró que sería la protagonista de una nueva obra de la compañía Stranfort, Candy se emocionó aun más al saber que el protagonista masculino sería Terry…
