CAPITULO: 13

Pov Emmett

En el coche íbamos en completo silencio, ella no quería hablar y yo no iba a forzarla. Estaba con las manos entre las rodillas y la mirada perdida por la ventana. Nunca había visto a una Rosalie así, no parecía ella misma. Aparqué el Jeep en el primer hotel con el que me encontré. Bajé por mi puerta y pasé por el maletero para coger ropa para ella. Después fui abrirle la puerta.

-Rose, ya hemos llegado – dije, estaba tan metida en sí misma que no se había dado ni cuenta. Extendí mi mano para ayudarla a salir, ella se quedó un rato mirando atentamente y después la cogió. Cuando estuvo fuera cerré el Jeep, y fui caminando hasta la puerta principal. La recepcionista estaba escuchando música y no se había percatado de nuestra presencia.

-Perdone. – dije alzando la voz para que se diera cuenta de que estamos aquí.

-Dígame muchacho – dijo sin quitar de vista de Rose, ella al darse cuenta se escondió detrás de mí.

-Una habitación con dos camas, por favor – le dije. Ella miró en el ordenador.

-Habitación 301, tercera planta, aquí tienes las llaves – dijo entregándomelas. Las cogí y fui al ascensor poco a poco, al paso de Rosalie. Quería hablar con ella, preguntarle cómo estaba… pero no sabía cómo empezar. Todavía iba sollozando bajito. Sentía que no era yo el que debía estar aquí con ella. Cuando entramos en el ascensor se apoyó en la pared y se dejó caer.

-Rose… - dije agachándome con ella, había comenzado a llorar fuerte otra vez – No llores, Rose… - le susurré. Llegamos a nuestra planta y la ayudé para que se levantara. Miré por el pasillo para qué lado estaba nuestra habitación y comenzamos para la derecha. Paramos delante la puerta y abrí. Ella se quedó en la puerta dudando y después entro. Se sentó en el suelo apoyada en la cama. Fui donde ella y me senté a su lado.

-¿Quieres hablar? – le pregunté. Ella sin mirarme, negó.

-Me voy a duchar – simplemente dijo eso y se levantó y fue al baño.

Pov Esme

-Ha sido una gran cena – le dije a mi marido. Habíamos pasado una velada juntos en el primer restaurante al que me llevó cuando éramos jóvenes. El sitio de nuestra primera cita. Y ahora estábamos camino a casa a las cuatro de la madrugada. Seguramente Bella y Edward ya estarían dormidos, y los chicos continuarían de fiesta.

-Me alegra que hayas disfrutado la noche – dijo cogiéndome la mano, sin apartar la mirada de la carretera. Entramos por el camino del bosque camino a casa. Carlisle metió el coche en el garaje y como había sospechado el Jeep de mi hijo no estaba. Lo que significaba que seguían de fiesta – Estos chicos no se aburren nunca – dijo sonriendo y dándome un beso antes de pasar a la casa. Cuando entramos en la casa desde el garaje, pude comprobar que Edward, Alice, Jasper y Bella, estaban en el salón.

-¿Qué hacéis despiertos a esta hora? – pregunté caminado para donde estaban. Edward tenía abrazada a Bella y ella estaba apoyada en su pecho, con los ojos cerrados, así que supuse que se había dormido. Alice estaba acostada en uno de los sofás y Jasper estaba en el sillón.

-Nosotros no teníamos sueño y nos hemos puesto una película, y Bella y Edward han bajado con nosotros. Pero Bells se ha quedado dormida – dijo Jasper señalando a su hermana.

-¿Y Emmett y Rosalie? – preguntó Carlisle dejando la chaqueta en el perchero.

-Continúan de fiesta… - contestó Alice mirando a su padre. Suspiró negando con la cabeza.

-Edward vamos a llevar a Bella a la habitación de aquí abajo para que duerma, porque subirla tres pisos nos va a costar – dijo y Edward con delicadeza sin mover mucho a mi hija para no despertarla se levantó y la cogió en brazos. Y la llevó a la habitación que mi marido le había indicado. Carlisle lo siguió. Y yo me quedé con los chicos.

-¿Cómo lo han pasado? – les pregunté.

-Mamá, nunca nos has preguntado cómo nos va cuando salimos de fiesta… - dijo Jasper extrañado.

-Tú nunca sales de fiesta, y de tu hermano, no me puedo esperar contestación porque sabes que no me gusta que me diga lo de las chicas… - aclaré.

-Bien, Alice y yo hemos estado sentados, mientras Emmett bailaba con un montón de chicas y Rosalie con un chico… - me contestó encogiéndose de hombros.

-Bueno yo me voy a dormir… - dijo Edward, se acercó y me dio un beso de buenas noches. Y de Jasper y Alice se despidió con la mano – Buenas noches papá.

-Menos mal que mañana es domingo porque como fuera día de colegio arrastraba a vuestros hermanos hasta casa – dijo mi marido bajito.

-No digas tonterías… Y vámonos a dormir – dije cogiéndolo de la mano – Buenas noches chicos – les dije a ambos.

Pov Rosalie

-No, deja que yo me encargue de todo – dijo, me empujó y me tiró al suelo, al caer sentí el golpe no sólo contra mi espalda, sino más fuerte en la cabeza, al instante un dolor punzante se instaló ahí. Me sacó la falda… como pude intenté soltarme y le di una parada en sus partes. Él me miro furioso, y me dio una cachetada girándome la cara y partiéndome el labio – No te portes mal, rubia.

-Déjame… - dije llorando. Entonces la sentí, ya estaba dentro de mí, abriéndose paso de la peor forma que pudiera existir, desgarrándome por dentro, haciendo añicos cualquier rastro de dignidad que me quedara, estaba a su merced, débil e indefensa.

-Disfrútalo, pequeña… - dijo mientras me lamia todo el cuello y jadeaba con su aliento asqueroso junto a mi oído.

Me desperté de golpe. Estaba sudando y lagrimas caían por mis ojos. Estaba sucia, jamás superaría esto. Emmett estaba a mi lado y me miraba preocupado.

-Ya ha pasado, solo ha sido un sueño, tranquila – me dijo, sin tocarme.

-Me voy a duchar - me sentía sucia. Una cualquiera… me levante de la cama y volví a entrar en el baño.

Pov Bella

Me desperté cuando unos rayos de luz dieron en mi cara. Sorprendente, hacia sol en Forks, así que me levanté con mucho ánimo. Y me di cuenta que no estaba en mi habitación. Entonces recordé que me quedé dormida en el comedor viendo una película. Y seguramente me trajeron aquí.

Hice la cama, y subí las escaleras. Mi madre estaba en la cocina haciendo el desayuno y Carlisle sentado en la mesa viendo el periódico, como siempre.

-Eres la primera en despertar… - dijo mi madre. Me recordó al día que encontré a las chicas en las camas de mis hermanos - ¿Qué quieres desayunar, cielo?

-No tengo mucha hambre cogeré algo cuando salga de la ducha – dije ambos me sonrieron y continúe subiendo escaleras hasta la habitación de Edward. Estaba dormido en la cama con unos calzoncillos y sin nada más. Me acerqué y comencé a besarlo.

-Buenos días dormilón – dije cuando abrió un ojo.

-Buenos días princesa – dijo estirándose.

-Me voy a duchar, me acompañas para restregarme un poco la espalda… - dije con mirada picara. El sonrió. Y se levantó abrazándome.

-Sólo si tú me ayudas a mí… - dijo caminado hacia su baño. Yo sonreí y fui detrás de él.

Pov Emmett

-Rose… son las once de la mañana. Tu padre y mi madre se tienen que estar preguntando dónde seguimos de fiesta a estas horas… ¿Vamos para casa ya? – Después de levantase de la pesadilla que había tenido se iba a la ducha y se acostaba de nuevo, pero al rato despertaba igual y volvía a ducharse. Así que no había dormido casi nada en toda la noche.

-No sé… - dijo girando la cara, también se había tirado toda la noche llorando.

-Es la familia, no tienes por qué tener miedo… - dije.

-No tengo miedo de ellos, tengo miedo de que se den cuenta… - dijo sollozando.

-Deberías ir al médico…

-No, estoy bien – me casi gritó – Ya te lo he dicho, no quiero ir a un médico – dijo levantándose y cogiendo sus cosas – Vamos a casa – Yo también comencé a recoger mis pocas cosas. Hice las dos camas mientras ella se arreglaba un poco el pelo.

-¿Lista? – le pregunté asomándome al baño.

-¿Qué hago con la herida? – me preguntó mirándose al espejo.

-Puedes poner cualquier escusa, noche fuiste de fiesta, bebimos… te golpeaste y no te acuerdas… - dije, era lo más sencillo y lo único que se me pasaba por la cabeza.

-Eso no se lo creerá nadie… - dijo saliendo del baño. Cogió y se puso la chaqueta.

-Hace sol, tendrás calor – dije cerrando la puerta de la habitación.

-No voy a dejar que me ven los moretones… - dijo pero su voz se fue apagando.

-Eh, escúchame… - dije cogiéndole la cara para que me mirara… ella se soltó de mi agarre – A mí me tienes para todo. No me importa lo que te pase, yo voy a estar a tu lado – dije. Ella simplemente asintió.

Entramos en el ascensor, bajamos, le dimos la llave a la recepcionista, y pagué la cuenta. Fuimos todo el rato en silencio. Miraba a la carretera y a ella de vez en cuando de reojo. Aparqué el coche en la entrada de casa y vi que mi hermana y Edward estaban en las escaleras abrazados. Vi como Rose meditaba entre salir o no del coche.

-Ánimo… - susurré y bajé. Ella me miró y bajo detrás de mí. Edward frunció el ceño cuando la vio, con delicadeza apartó a mi hermana y vino corriendo donde estábamos nosotros.

-¿Qué te ha pasado? – le preguntó a Rose, cogiéndola de los hombros… pero antes de que el la tocara ella se quitó.

-Nada – y salió corriendo.

-¿Qué le ha pasado a mi hermana? – preguntó mirándome seriamente.

-Nada, anoche bebimos demasiado y se golpeó… - contesté.

-Más te vale, que tú no seas el culpable de que mi hermana este así – me dijo con mirada amenazadora.

Pov Rosalie

-Ánimo… - me susurró. Me sorprendía mucho como me estaba tratando. Se bajó y yo detrás del. Mi hermano nos miró frunciendo las cejas y vino corriendo hacia nosotros.

-¿Qué te ha pasado? – me preguntó, levantó sus manos para tocarme pero antes de que lo hiciese, me aparte de él.

-Nada – de mis labios solos salió esa palabra antes de que saliera corriendo. Pasé por al dado de Bella y vi que me miraba. Estaba comenzando a odiar eso. Entré en casa. Mierda…

-Hombre… al fin llegáis, os habéis pasado… - comenzó diciendo Alice, pero paró cuando miró - ¿Qué te pasa?, ¿Por qué tienes esa herida? – preguntó cogiéndome de la cara. Me separé un paso.

-Nada – le dije.

-No te creo… Rose somos hermanas… dime ¿Qué te paso? – dijo acercándose de nuevo.

-No me pasa nada… - repito, estaba desesperándome. Me volví a separar de ella cuando quiso tocarme el labio.

-¿No confías en mi? – me preguntó haciendo un puchero.

-No ha pasado nada… - le dije, y subí las escaleras. Rezando para no encontrarme con nadie más. Pero tuve la mala suerte de estar mi padre en la cocina, y mi llegada no paso desapercibida.

-Me puedes explicar por qué llegas a estas horas… - dijo mi padre, yo estaba de espaldas a él, no quería mirarlo – Mírame cuando te hablo, Rosalie – suspiré y me giré. Mi padre se sorprendió al ver mi labio.

-Pero… ¿Qué te ha pasado? – dijo acercándose.

-No es nada… - me estaba cansando de repetirlo. Quería llegar a mi habitación y dormir.

-¿Cómo te lo has hecho? Déjame ver – dijo intentando coger mi barbilla.

-He dicho que no es nada papa… - repetí alejándome de su agarre. Él entrecerró los ojos.

-Déjame verlo. Por favor – pidió intentando cogerme de nuevo.

-¡Que no! – Le grité ya nerviosa – No es nada – le dije calmándome – Anoche bebí mucho y me caí, nada mas… - mi padre era demasiado listo como para creer la idea de Emmett pero no tenía otra cosa.

-Rose, hija, no tienes que estar asustada. Puedes confiar en mí. No voy a dejar que te pase nada – me rogó ahora intentando coger mi mano.

-Vale. Me voy a dormir que tengo sueño – y salí de la cocina. En la puerta esta Esme.

-Rosalie, puedes decirme qué te ha pasado no te voy a juzgar por nada. Y puedes contar con mi ayuda siempre – me dijo agarrando mi mano y sonriéndome un poco, su rostro era cálido y casi cedí y le conté la verdad, pero no pude la reacción fue instintiva y fuerte, me solté nada mas sentir el contacto de su piel con la mía.

-Gracias, pero no te necesito – y me fui directa a mi habitación a ducharme.

Pov Emmett

-Tú, ¿Qué le ha pasado a mi hermana? – preguntó Alice, cuando puse un pie dentro de casa, me agarró de la camisa.

-Eh, cuidadito que tocas… - le dije, quitando su mano.

-¿Por qué esta así? – insistió seriamente - ¿Y qué le ha pasado en el labio?

-Iba muy bebida y se cayó – dije encogiéndome de hombros – Ahora me voy a duchar… - dije y subí las escaleras. Sabía que mi hermana y Edward habían entrado en casa.

-Hijo, ¿Qué le pasaba a Rosalie? – me preguntó mamá cuando entré en la cocina, me moría de hambre.

-No ha sido nada mamá, solo se cayó… - dije, ella no pareció muy convencida.

-Emmett, puedes venir un momento a mi despacho. – me pidió Carlisle levantándose de la mesa y caminando. Yo suspiré y lo seguí. Entramos en el despacho y cerré la puerta – Siéntate – yo me acerqué a la mesa y me senté – Mira, voy a ser directo. Soy médico y sé que mi hija no se a hecho eso por un golpe al caerse. Así que explícame lo que ha pasado.

-Nada. Ahora si me permites, quiero ir a comer algo que tengo hambre… - dije levantándome. Me cogió del brazo.

-Sé que lo sabes, y que eres el único, por lo tanto más te vale cuidar de mi hija… - me dijo y soltó mi brazo. Salí del despacho suspirando. Fui a la cocina y están todos allí. Abrí la nevera cogí algo de comer.

-Me voy a acostar un rato. Me despiertan a la hora de la comida – les dije. Asintieron. Primero fui a la habitación de Rosalie. Vi que no había nadie pero escuché el agua de la ducha, no quise interrumpirla y salí sin hacer ruido y me fui a mi habitación. Me acosté en la cama, había dormido muy poco esa noche.

Tres semanas después

Narrador externo

Las cosas habían cambiando mucho en la mansión. Edward y Bella estaban mucho más unidos desde la primera vez que hicieron el amor y pasaban poco tiempo en casa, ya que casi siempre andaban con los amigos. Como en la mansión el ambiente era tenso, desde la noche de San Valentín, usaban esa excusa y se iban a la casa que el papá de Bella se había comprado en Seattle y ella y Edward pasaban allí el día, así se iban conociendo más, ya que Charlie siempre se mostró bien dispuesto a recibirlos y hacerles un espacio en su vida. Pero nadie sabía de esas reuniones, pues no las aprobarían.

Por otro lado Alice y Jasper se habían unido mucho, Jasper apoyaba en todo a Alice, quien sentía que había perdido a su hermana y eso le dolía mucho, pues también era su mejor amiga. Durante ese tiempo encontró en el chico rubio a un verdadero amigo, un apoyo para los momentos difíciles, ahora que se sentía sola.

Rosalie se había aislado del mundo, se la pasaba sola. Sólo dejaba que Emmett se le acercara. Para ir al colegio se iban en el Jeep ellos dos solos, en el colegio Rosalie se sentaba en una mesa sola pues no quería estar con nadie más. Emmett normalmente se sentaba con ella pero en alguna ocasión se iba con sus compañeros de futbol. Cuando llegaba a casa se iba a la habitación y se quedaba encerrada hasta que era la hora de cenar. Tan solo contestaba a peguntas que le hacían, nunca hablaba por ella misma. Se la pasaba llorando… y la familia había notado el cambio.

Para Emmett las cosas eran muy difíciles también, porque todo el tiempo estaba entre la espada y la pared. Quería ayudar a Rosalie, pero no sabía cómo hacerlo y toda la familia sabía que él conocía la razón del cambio de la joven y lo presionaron más de una vez para que hablara, pero él se mantuvo firme y no soltó ni una palabra, porque no era su secreto para contarlo y no pensaba traicionar la confianza de Rosalie. Nunca iba a herirla, aunque eso le costara que el resto de los ocupantes de la casa estuvieran en su contra.

Carlisle estaba muy preocupado por la actitud de su hija, y ya le había dicho en alguna ocasión que ningún chico valía para que se pusiera así. Pero no sirvió de nada. Le sugirió ir a un psicólogo, para averiguar qué le pasaba, pero solo consiguió que Rose se enfadara y se encerrara de nuevo en la habitación.

La casa no era lo mismo que antes, no había ni el buen rollo del principio, ni siquiera las disputas que tenían por la relación de Edward y Bella. Ahora no había casi nada. Cada uno iba por su lado. Las distancias que se habían formado entre los hermanos, eran notorias para Esme y Carlisle. Ya que ellos también sufrían, aunque solamente con Rosalie.

Pov Bella

-Venga no seáis tontas – gritó Jake desde el agua.

-Hace frio… - le gritó Tanya tumbada en la toalla – Sinceramente no sé para que veníamos… podíamos haber pasado el día en vuestra casa… - dijo mirándome.

-Claro… con las ganas que tengo de salir de allí… vamos a ir todos a casa… Además no te quejes tanto, tampoco hace tanto frio – dije sonriendo.

-¿Entonces por qué no te metes en el agua, Bells? - Pregunto Irina con una sonrisa malévola.

-Porque fuera no hace frio, pero en el agua, sí – dije sacando la lengua. Escuché el móvil de Edward sonar, como estaba dentro del agua no lo pensé dos veces y lo busqué para cogerlo. Vi en la pantalla que era Carlisle.

-Carlisle, ¿Pasa algo? – era extraño que llamara.

-¿Bella? – preguntó, seguramente pensó que se había equivocado.

-Sí, Edward está en la playa por eso lo he cogido – le expliqué.

-Oh, bueno era para decir que tu madre y yo vamos camino a casa, queremos que cenemos todos juntos, no tardéis, que son ya las nueve de la noche - explicó.

-Está bien, ya no tardamos en ir – le respondí y colgué.

-¿Quién era princesa? – me preguntó Edward acercándose con los chicos.

-Tu padre que no lleguemos tarde que hay cena familiar – dije encogiéndome de hombros. Jake y Paul se habían colocado a mis espaldas y Kate tenia la cámara en la mano – Ni se os ocurra… - Edward y Seth me cogieron de los pies y Jake y Paul de los brazos y me llevaron hasta el agua, fui pataleando y le di alguna patada a Edward y Seth, pero no sirvió de nada porque cuando llegamos al agua me dejaron caer – Idiotas… - les grite chapoteando, estaba congelada. Todos estaban riéndose, comencé a toser, mierda. Todos pararon de reír me miraron seriamente, cuando la tos se calmó, los mire seriamente y salí del agua y empecé a secarme con la toalla.

-Bellita, no te enfades… - dijo Paul riendo.

-Mira cómo me habéis puesto… - dije señalándome.

-Te ves mucho más atractiva toda mojada – dijo Jake riéndose.

-Eh, cuidado lo que dices que te recuerdo que es mi novia – dijo Edward abrazándome.

-Venga tontín, que nos tenemos que ir… - dije quitándome de su brazo y envolviéndome con la toalla.

-No pensarás que vamos a ir tan mojados en mi volvo… - dijo levando una ceja.

-Sí lo pienso, porque tu padre ha dicho que no lleguemos tarde, lo que quiere significar que vayamos ya – dije entrando en el volvo.

-Lo vamos a mojar todo – replicó lloriqueando.

-Yo también estoy mojada – los chicos también se reían por nuestra actitud.

-Mañana nos vemos parejita… - dijo Kate despidiéndose con la mano. Edward también se metió en el coche y arrancamos camino a casa.

-¿Estás bien?, no me ha gustado nada esa tos – dijo Edward mirando al frente.

-Sí estoy bien, ha sido por el agua que he tragado por vuestra culpa – dije sonriendo para tranquilizarlo. Si se preocupaba por eso, mejor no le dijo que esta mañana me había levantado vomitando…

Pov Alice

-Alice, deja ya de comprar, con tantas bolsas no vamos a poder ir en la moto – me dijo Jasper, ya era la quinta tienda a la que entrábamos y llevábamos un montón de bolsas.

-¿Y por qué trajiste la moto en vez de un coche? – dije, parecía estúpido que si sabía que íbamos de compas trajera su moto en vez del coche de mi hermana que estaba en el garaje criando polvo.

-Yo no tengo coche, tengo moto – dijo tranquilamente.

-Y para qué está el BMW de mi hermana en el garaje, ¿Para hacer de bonito?, lleva tres semanas sin coger el coche, lo podías haber cogido tú, no sale de la habitación, no se hubiera dado ni cuenta – dije encogiéndome de hombros. Sinceramente, me daba mucho coraje y tristeza la actitud de mi hermana ahora, no entendía porque estaba así y ni ella ni Emmett querían decir nada. Cada vez estábamos más distanciadas, y yo la necesitaba, como siempre.

-Es el de tu hermana, los ánimos no están para ir cogiéndole el coche… - dijo Jasper.

-Bueno, te prometo que esta es la ultima tienda de ropa, después miramos las de accesorios que son cosas más pequeñas… - dije sonriendo.

-Alice haz lo que te dé la gana, vamos a tener que pagar un taxi para que lleve tus bolsas… así que da igual – me contestó resignado yo sonreí y le cogí de la mano para continuar. Pero su móvil empezó a sonar y paramos.

-Es tu padre… - me susurró. Abrió el móvil y contesto la llamada – Dime Carlisle – hubo un silencio, parecía extraño que mi padre llamara – Vale, intentare sacarla del centro comercial, lo antes posible… - dijo riéndose – nos vemos en un rato.

-¿Qué dice? – pregunté frunciendo el ceño.

-Que hoy hay cena familiar y que no lleguemos tarde – dijo.

-Bueno, entonces hay que aprovechar y comprar lo más rápido que puedas.

Pov Emmett

-Emmett, hijo, ¿Estás solo en casa? – escuché la voz de mi madre, me incorporé un poco ya que estaba tirado en el sofá.

-No, Rosalie está en su habitación – dije. Siempre estaba allí.

-Hola cariño – dijo Carlisle dándole un beso a mi madre mientras cerraba la puerta. No venían juntos, Carlisle acababa de acabar su guardia seguramente y mamá venia de hacer la compra. Por la puerta del garaje aparecieron Edward y mi hermana, empapados.

-¿Pero qué os ha pasado? – pregunté levantándome.

-Que me han tirado al agua… - dijo mi hermana subiendo las escaleras, seria.

-¿Alice y Jasper no han llegado? – preguntó Carlisle.

-No, creo que están de compras – dije – así que conociendo a Alice, tardaran.

-Sí, sé que están de compras, pero les llamé para que no tardaran, quiero que cenemos todos juntos… - dijo, sentí que era un indirecta para que fuera a buscar a Rosalie, ya que últimamente era el único con esperanzas de obtener más que un monosílabo de ella.

-Voy a ver si Rose baja… - dije subiendo las escaleras. Piqué, pero no escuche respuestas, así que me tome la libertad de abrir la puerta. No la vi por ningún lado, y me preocupé, pero vi la puerta del baño entre abierta y fui a ver si estaba allí. Y Así era, estaba sentada en el suelo con la cabeza entre las piernas llorando. Me preocupe aún más- ¿Qué te pasa? – pregunté colocándome delante de ella. No me miró a la cara y me enseño un aparatito - ¿Qué es? – pregunte dudoso, tenía una idea, pero deseaba con todas mis fuerzas estar equivocado - ¿Qué significa esto? – le pregunté seriamente, cuando me fijé que en la cosa habían dos rallas.

-Significa que estoy embarazada – dijo sin mirarme a la cara. Se me cortó la respiración en ese momento.

Como siempre espero un Reviews de mis fantasticas lectoras, es gratis y no les costara más de tres minutos. Espero que les guste y los disfruten.