Capítulo 14: Decisión y pasado.

Dando mil vueltas entre las sábanas de su cama Rin no lograba dormir tranquila, colocándose una chaqueta liviana sobre los hombros sale de su habitación, caminando por el pasillo con su ropa de dormir. Unos pantalones cortos de un color rosa y una remera sin mangas que llevaba desacomodada mostrando algunas partes de su sostén. Llegando a la parte de afuera de la casa Rin se acerca hasta un árbol bastante alto con sus hojas de color verde, sentándose debajo de esta suelta un largo suspiro sin lograr relajarse para dormir.

-(¡ya debería dejar de pensar en él! Ya lo había decidido, Sesshomaru tiene que hacer su vida como quiera sin tener que molestarse tan seguido. Pero al mismo tiempo quiero que Sesshomaru se quede conmigo)

Empezando a tararear una canción que había escuchado de Kagome hacía mucho tiempo antes de que naciera su bebé. Cantando lo mejor que podía miraba la brillante luna llena rodeada de estrellas que acompañaban con su brillo, cerrando los ojos recordaba a Sesshomaru cuando estaban saliendo juntos antes de aquel incidente, su sonrisa que muy poco veía hacia que su corazón saltara de la alegría.

-… Por lo que debo amar, Por lo que me da amor, yo haré lo que pueda. En aquel entonces, cuando nos conocimos, Todo era extraño… -escuchando un ruido entres las hojas del árbol Rin se detiene mirando hacia arriba, suponiendo que era un gato que estaba ahí solo.

Al levantar la mirada Rin quita aquella sonrisa que tenía al estar cantando, sonrojándose fuertemente dejándole la cara completamente roja. Sesshomaru sentado en una rama del árbol la miraba sin una sola mueca en su rostro, sin importarle que estuviera ella la ignora cerrando los ojos, cruzándose de brazos con arrogancia.

-¿m-me escuchaste? –Su voz titubeaba.- ¡¿Qué haces aquí?!

-tengo derecho a quedarme, además debo vigilarte –responde con arrogancia haciendo que Rin bajara la mirada, esperando que la respuesta fuera otra.

-no tienes que vigilarme, puedes irte si quieres

-no puedo de otra forma no lograre que esa estúpida marca salga. No aceptare la ayuda del idiota de mi hermano y su mujer

-¡pues vete! Prefiero que estés lejos a que estés cerca

-tonterías

-¡si lo son pero son importantes para mí! ¡Jamás lo entenderás por ser un demonio de sangre fría!

-que has dicho

Bajando del árbol de un salto, toma a Rin de un brazo levantándola sin tener cuidado de hacerle daño, tan pronto siente como ella que le tomaba de los brazos cerrando los ojo como si esperara a que la lastimara o algo parecido. Antes de poder tocarla, Rin desvía la mirada hacia un costado dejándole ver a Sesshomaru la marca que brillaba un tanto con una luz tenue, eso fue suficiente para decirle que se detuviera por completo de sus acciones. Soltándola antes de lastimarla Rin se pegaba al árbol sintiendo un gran temor.

-¡no me hagas daño por favor! –tanto era el temor que lloraba.

-¿Por qué lloras? –pregunta con un tono de voz frio, alejándose de ella para marcharse ya que no tenía razón para quedarse.

-me asustas, no te tenía miedo pero… -atreviéndose a abrazarlo de la espalda Rin estaba lista para lo que fuera, dando media vuelta Sesshomaru la aleja sin tener intenciones de tocarla, dejándola con una gran

-¿puedo preguntarte algo?

-¿Qué quieres?

-si en aquel momento hubiéramos vuelto por ti que…

-claramente me quede en ese lugar, no soy tan débil. Jamás aceptaría la ayuda de mi hermano y menos de ti….

-solo quieres ser libre como cualquier otro… -Soltando un largo suspiro toma la mano de él con la mirada baja. Acercándose a su oído Rin menciona algo que solamente fue para los oídos de Sesshomaru, viendo que él no estaba en desacuerdo ella se tranquiliza colocando su cabeza en su pecho.

-vamos –le indica Sesshomaru molesto.

-¿aceptas?

-lo acepto, solo será una vez y ya


Despertando temprano a la mañana por el fuerte llanto del niño, Kagome quien estaba en la cama junto con Inuyasha y su hijo. A cada segundo que trataba de calmarlo miraba a Inuyasha que dormía cómodamente en la cama sin percatarse de que su hijo estuviera llorando a cantaros. Al ver que no se lograba dormir con nada deja que lloriquee al lado de su padre para que despierte, pero al despertar se levanta con todos los cabellos alborotados y con una cara larga, levantando a su pequeño niño lo miraba para que dejara de llorar, pero al abrir los ojitos marrones, el bebé sostiene las orejas de perro con una enorme sonrisa al jugar.

-gracias por hacer que dejara de llorar

-como digas, pero no lo soportare por mucho tiempo –cada vez que lo alejaban de si, el niño lloraba estirando sus mamitas hacia Inuyasha.

-oye Inuyasha ¿hay otra posibilidad de borrar la marca que tiene Rin?

-¡cómo saberlo! Mi padre sabía casi todas estas cosas, dudo mucho que cuando escapo de aquella prisión conociera a otros de la misma especie. Además mi madre no me lo menciono nunca cuando estuvieron fuera

-será mejor hablar con ellos ¿no crees? Pero sería cruel para Rin que lo alejaran de ella, después de todo, Rin no puede dejar de sentir cosas por Sesshomaru

-¡Sesshomaru es un idiota!

-aun así le tiene un gran odio a Rin por ser hija de Naraku… -menciona Kagome abrazándose a sus piernas mientras veia a su hijo jugar, Inuyasha escuchando eso mueve las orejas de un lado al otro.- ¿a qué viene eso?

-bueno no precisamente por eso… según lo que me menciono mi madre es que hace mucho tiempo Rin visitaba las instalaciones de Naraku

-¡¿y cómo es posible que no la recordaras?!

-¡era una niña muy pequeña! ¿Crees que recordaría a una niña que algunas veces veia a la cara? Naraku todos los días la traía ya que la madre de Rin había muerto –comienza a hablar con seriedad dejando al niño sobre su regazo.- lo único que sé es que Sesshomaru solía hablarle, pero un cierto día él mismo la lastimo grave con un fuerte golpe en la cabeza, es evidente que Rin no lo recuerde y nunca lo logre recordar

Cuando Inuyasha era pequeño y le permitían estar en una planta baja con su madre y hermano, Sesshomaru se mantenía alejado de su madre cuando había conocido a una linda niña, el hecho de conocerla lo hacía extraño. Un cierto día cuando estaba con su madre Sesshomaru se había apartado para encontrarse con ella nuevamente, pero en tan solo una media hora sonaba una alarma con una luz roja parpadeando.

-mamá ¿Qué es eso? –pregunta Inuyasha mientras se abrazaba a su madre con ternura.

-no lo sé inu… solo espero que tu hermano no se encuentre en peligro

Colocándose de pie sostiene la pequeña manita de Inuyasha, en la planta baja se encontraba un pasillo largo y tres cuartos enormes vigilados con unos cuantos guardias. La madre de Inuyasha caminando preocupada por el pasillo mira a los guardias entrene a un cuarto que tenía escrito "Nº2"en la parte de arriba de la entrada. Antes de poder entrar se podía escuchar claramente los gritos de Sesshomaru furioso. Soltando a su pequeño niño la mujer entra viendo como unos cuantos guardias sostenían al pequeño Sesshomaru, sosteniéndolo por debajo de los hombros lo mantenían lejos del suelo mientras agitaba sus pies con brusquedad.

-¡que creen que están haciendo!–grita la mujer, corriendo hacia donde estaba su primogénito.- suéltenlo ahora mismo

-¡no podemos liberar lo que acaba de hacer ese demonio!

Los gritos se incrementaban más, por lo que Inuyasha acercándose para ver la situación ve como su madre abrazaba fuertemente a Sesshomaru que, por extraño que pareciera, lloraba abrazado fuertemente al kimono que llevaba puesto la mujer. Tan pronto se da vuelta Inuyasha, Naraku pasa por la puerta viendo como Sesshomaru se abrazaba a su madre, caminando más allá los guardias miraban a la niña en el suelo con su cabeza bañada en sangre, además de tener golpes en la cara.

-llévenla a la enfermería. En cuanto a tu mocoso, Izayoi… -menciona Naraku acercándose a la mujer.- será mejor que te despidas, lo encerraremos en una cámara para controlarlo. Es una amenaza para cualquiera

-¡no pueden hacerle eso! Es un niño pequeño, no haría daño a nadie

-no lo veo, mi hija esta lastimada gravemente. Ese demonio tiene que estar controlado en un cuarto especial

Haciendo unas cuantas señales a los guardias intentan alejar al niño de su madre, Inuyasha evitando que tocara a su madre salta sobre aquel guardia que trataba de separarla de su hermano. Utilizando las garras, lastima en la cara a ese guardia, dejando de forcejear con ellos, viendo que Naraku sonreía cruzándose de brazos, dando una orden para atrapar a Inuyasha aprovechando de que su madre suelta a su hijo para salvar al otro, toman a Sesshomaru en una jaula como si fuera un animal.

-¡Inuyasha, Sesshomaru~!

Bajando la mirada abraza a su hijo con fuerza recordando lo último que quería recordar, pero antes de reaccionar con violencia Kagome lo abraza de costado sometiendo su dolor.

-después de que capturaron a Sesshomaru, mi madre intento salvarlo pero el maldito de Naraku la apuñalo con una espada…

-no lo sabía, pero veo que Sesshomaru lo odia mucho ¿Qué habrá sucedió con ellos?

-¡¿cómo lo sabría?!


Levantándose bruscamente de debajo de las sábanas, Rin gira su cabeza varias veces a la derecha e izquierda repetidas veces, viendo por la ventana aún no había amanecido pero podían percibirse el canto de las aves que anunciaban la llegada de la mañana. Volviendo a recostarse Rin abrazaba fuertemente la almohada cubriéndose del frio amanecer, sus ojos cristalinos la obligaban a llorar pero ya no se arrepentía de nada. Buscando su ropa en la parte contraria de la cama Rin se colocaba su ropa interior con tristeza y una gran confusión en la mente.

-Sesshomaru…

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