Hola! Cómo están mis preciosas niñas? Esta semana no tarde tanto en publicar... Y espero que la próxima tampoco.

Antes que todo y como siempre, quiero agradecer a mi Martinita, que ya está allá por su lejanos Forks chileno, lejos de mi... Pero que pronto nos veremos de nuevo; por arreglar este capi y darle el visto bueno para subirlo =)

Además quiero agradecerles a todas y cada una de ustedes por darse el tiempito de leer, y más aún de dejar sus reviews... Son muy especiales para mi, los leo todos y espero ya salir de la universidad para tener tiempo de responderlos. Muchas gracias! ^^

Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a Stephenie Meyer; yo solo los ocupo para crear una historia totalmente distinta, salida de mi retorcida cabeza. Esta prohibida toda copia parcial o total de ella sin mi autorización.

Enjoy!


Capítulo XIV

"Esto es una locura y lo sabes… Va a querer matarte cuando se entere… ¿Me estoy exponiendo mucho?... ¡Idiota… Deja de pensar estupideces y ya dile!"

Levantó su rostro mirando hacia el cielo y la luz de la luna lo golpeó, dándole a conocer que ya era tiempo de comenzar a hablar.

Se golpeó mentalmente. Estaba dándole y dándole vueltas en su cabeza a todo lo que tenía que contarle a Isabella y ya era demasiado. Cada día que pasaba, desde que le pidió tiempo para hablarle de él antes de que todo fuese más serio, era como si estuviese extendiendo una goma de mascar. En el momento en el que éste se cortara soltaría la bomba y en realidad, en su cabeza, no le gustaba mucho como se veía eso.

Pensaba y pensaba en la mejor manera de decírselo, pero siempre llegaba a la misma conclusión…

"Ella va a detestarme…"

Y, como era de esperarse, esta no era su mejor idea, pero fue lo primero que se le ocurrió al ver la cara de su novia en cuanto le abrió la puerta.

"Está levantándome las cejas… Me va a pedir que le cuente todo… De nuevo. ¡Yo y mi maldita boca!... Ok, mejor la saco de aquí… ¡YA!..."

Bella llevaba días pidiéndole por favor que hablara y que ya dejara todo ese nerviosismo de lado, razón por la cual, en ese momento exacto, se encontraba mirando la perfecta luna en el cielo estrellado poco usual en Seattle, recostado en una plaza con ella a su lado, esperando a que de una vez por todas se decidiera a hablar.

"Estúpido… ¡Maldito y estúpido vampiro! Tienes casi cuatrocientos años y no eres capaz de abrir la boca para decir unas sencillas palabras… ¿Quién diría que Edward Cullen se acobardaría ante una simple chica?... ¡Dios!..."

Isabella se removió, incómoda a su lado y se sentó para verlo de frente. Su paciencia estaba siendo puesta a prueba y la verdad es que ya no estaba gustándole para nada.

-…Y… ¿Entonces?... – Dijo ella, rompiendo el incómodo silencio en el que estaban sumidos desde hace bastante tiempo. Se estaba volviendo loca con la situación. Edward estaba demasiado misterioso para su gusto.

"Me estoy impacientando… ¿Qué será lo que lo tiene tan complicado? ¿De verdad es tan terrible?... Edward… ¿Qué está pasando…?"

-Bueno Bells, esto es un poco difícil… - dijo por fin. Su voz sonó un tanto ronca por el tiempo que estuvieron en silencio. – Lo peor de todo es que te enfadarás conmigo…

-Edward… - Se acercó un poco a él y le acarició con ternura el rostro. – Llevas diciéndome eso por los últimos cuatro días. ¡Estás volviéndome loca! Solo dilo... ¿Sí?

Los ojos de Edward solo reflejaban el miedo que tenía de que las cosas no salieran bien, por lo que ella sin esperar alguna reacción o palabra se lanzó sobre él, haciendo que ambos cayeran acostados en el pasto, ella sobre él. Acarició suavemente su firme y masculina barbilla mientras esperaba, pero al parecer eso tampoco funcionaba.

-¡Vamos, Edward! Suéltalo ya… ¿Qué puede ser tan terrible como para que salga corriendo despavorida?

Él clavó sus ojos verdes en ella. ¿De verdad estaba hablando en serio?

"Por si no lo sabías, cariño… ¡Oh, pero qué idiota soy!... ¡Por supuesto que no sabes nada, porque no te lo he dicho!... Pero… ¿Sabes? En este preciso instante estás acostada sobre un vampiro de casi cuatrocientos años. Me alimento, por lo general, de la sangre de preciosas humanas, pero últimamente solo como animalitos, porque así intento quitarme la ansiedad de morderte ese delicioso cuello. ¿Estás segura de que no quieres salir corriendo ahora? Porque justamente, lo único que quiero es seducirte, hacerte completamente mía y enterrar mis colmillos en la apetitosa arteria de tu ingle y beber de ti hasta saciarme… ¿Tienes miedo ahora, cariño?..."

Rodó sus ojos por toda la diatriba absurda en su cabeza y lentamente se fue levantando, logrando que ella quedara sentada a horcajadas sobre él.

Esta noche solo le diría parte de la verdad. Emmett, Alice y Rosalie estaban en un bar cercano esperando a que él, por fin, hablara para darle apoyo moral luego de que Bella se enterara. Después de todo, él sabía que querría comprobarlo con sus propios ojos luego de saberlo.

Además, Edward sabía que debía ir despacio. Contarle todo de una sola vez podría dañarla y eso lo evitaría hasta que ya no tuviera opción.

-Está bien… Pero antes de hablar, quiero que me prometas algo. – Comenzó a acariciar su sonrosado pómulo con sus fríos dedos. – Necesito una pequeña garantía, no quiero que te alejes sin escuchar todo.

-Edward… No voy a enfadarme, lo juro. Sólo dilo…

-No voy a contarte todo aún… No esta noche. No me siento capaz de hacerlo, no aún ¿Entiendes?

Ella se acercó y dejó un suave beso en su frente para tranquilizarlo. No sabía bien el por qué, pero sentía como el miedo de Edward se traspasaba a ella. Sabía que él no quería desilusionarla, pero además de eso, ella sabía que aunque él fuese el peor hombre en la tierra, nada ni nadie, ni siquiera ella misma, la alejaría de él.

-Comprendo. No voy a presionarte Edward. Por favor, confía en mí.

Edward se removió un tanto incómodo. ¿Por dónde empezar…?

"Al mal paso, lo mejor es darle prisa…"

-¿Recuerdas que te he hablado de mi problemático hermano?

-Claro. Por irte con él me dejaste sola dos días… - Hizo un adorable puchero y él no pudo evitar acercarse un poco más a su boca y morderlo de forma juguetona.

-Lo sé. Para mí también fueron unos días horribles.

-Si… Aunque horrible se queda corto. – Sonrió y le dio un pequeño beso. - ¿Pero qué hace tu hermano en nuestra conversación?

-La verdad es que mi hermano es parte importante... – Respiró profundo. Ya no había vuelta a atrás. Desde que esas palabras abandonaran su boca no se detendría. – Y mi otro hermano también lo es…

Isabella lo miró extrañada. ¿Otro hermano? ¿No era solo uno?

-Tienes dos hermanos. – Era una afirmación. - ¿Por qué no me lo dijiste antes? Sólo mencionabas a tu hermano problema…

-No lo mencioné antes por una cosa ética. Se supone que nadie debe saber que es mi hermano, porque pueden surgir conflictos de intereses…

-¿Conflictos de intereses?

Edward cerró los ojos y respiró profundamente. Aquí voy…

-Bella… Mi hermano es Emmett…

Ella abrió los ojos como platos por la impresión. ¿Emmett? ¿Emmett, el Emmett de Rose? ¿Su profesor oso de Literatura? ¿Emmett era hermano de Edward?

"¡Oh… Por… DIOS!... No, no, no, no… Emmett… ¡Dios… Emmett!"

-¿E- Emmett es tu hermano?... ¿Estás seguro? – La voz le salió temblorosa. Emmett, el mismo Emmett que los había encontrado en el pasillo de la universidad besándose como dos adolescentes hormonados. Emmett McCarty… - ¡Hey! Edward, espera un poco… Emmett se apellida McC…

-McCarty. – Terminó él por ella. – Emmett y Jasper son adoptados, Bells. Sólo yo soy hijo biológico de Carlisle y Esme, mis padres.

Bueno, la verdad es que no eran adoptados. Jasper se había unido a ellos cuando Edward llevaba apenas unos días desde su transformación voluntaria y Emmett se unió a ellos tres décadas más tarde. Esme y Carlisle lo habían encontrado en un viaje de casa. Lo encontraron cerca de un barranco, muriendo desangrado por una herida de bala. Al parecer había sido un ajuste de cuentas y Esme no había tenido corazón para dejarlo a su suerte.

-¿Por qué no me dijiste desde un principio que eran hermanos, Edward? – Preguntó ella saliendo de su ensimismamiento. La verdad es que pensándolo bien ellos se comportaban de una manera demasiado amistosa y familiar, además podía jurar que había veces en que Edward le respondía a Emmett e intentaba burlarse de él con sus respuestas. ¿Cómo no se dio cuenta? Estaba ahí frente a ella, la verdad siempre estuvo frente a sus ojos y nunca fue capaz de verla. – Aunque ahora que lo pienso… Ustedes dos no pasan demasiado desapercibidos.

-¿Tú crees? – dijo elevando la comisura de sus labios en una pícara sonrisa. Al parecer la noticia no le había sentado tan mal. Sólo esperaba que la segunda parte fuera igual de bien que esta. – No es como si en realidad lo ocultásemos mucho de los demás…

-¿Sabes? – Dijo ella abrazándolo por el cuello y enredando sus finos dedos en su cobrizo cabello. – La verdad no es como si me sorprendiera mucho. Quizás a Rose, pero a mí no…

-Pequeña… - Apretó su agarre en su cintura y hundió la nariz en su cuello. – Rose ya lo sabe… Y Alice también…

Ella se alejó un poco y lo miró confundida ¿Alice lo sabía?... ¿Qué tenía que ver Alice con Edward y sus hermanos?... ¿Qué…?

"Que no sea lo que estoy pensando… Por favor que no sea lo que estoy pensando…"

-¿Qué tiene que ver Alice en todo esto? – Preguntó. – Que Rosalie lo sepa puedo entenderlo… Pero… ¿Alice?

Edward respiró profundamente. Ya había perdido la cuenta de las veces que había creído necesitar oxígeno extra para poder hablar. Aquí venía la segunda bomba…

-Bueno… ¿Recuerdas que te dije que tenía dos hermanos?

Lo siguiente que supo es que Bella se había levantado y caminaba de un lado a otro con el enfado claramente visible en su rostro.

-¿Bells? – Se puso de pie e intentó acercarse a ella, pero al parecer eso era lo que menos quería ella.

-No, no, no… - Dijo. – Por favor, por lo que más quieras, Edward…

-¿Qué cosa…?

-No vengas ahora a decirme que el imbécil que tiene a mi mejor amiga en estado casi catatónico es tu hermano…

Sus miradas se encontraron y en los ojos de ella se veía el enojo y las ganas de querer matar a alguien, de preferencia a él, y en los ojos de él se veía la culpa y la derrota, pero sobre todo se veía la confirmación de las palabras de Bella.

-Sí, Bella… El idiota es mi hermano Jasper.

Isabella lo miró fríamente por unos minutos. No podía creer que él no le hubiese dicho eso antes. Feliz hubiese ido a la mansión de los Cullen a patear su asqueroso trasero de macho recio.

-¡Demonios, Edward! Has visto sufrir a Alice por semanas y no has hecho absolutamente nada… -Le reprochó sin dejar de mirarlo con el mayor de los enojos. - ¿Cómo pudiste dejar que esto pasara?

"Bien hecho campeón… ¡Vamos! Para la próxima te ganas el trofeo al imbécil del año por no hablar…"

-Bella, cariño, escúchame por favor ¿Quieres?

-Tienes cinco minutos a partir de ahora, Cullen, si no quieres que patee tu lindo trasero…

La amenaza lo hizo reír. La simple imagen de Bella intentando patear su trasero era graciosa. Quizás en un futuro, pero por el momento eso sería realmente imposible.

-Ok, cinco minutos. – Volvió a suspirar y continuó. – Jasper ama desesperadamente a Alice, pequeña. No es el idiota que crees que es y también está sufriendo con la separación…

-Espera un minuto ahí, Cullen. –Lo cortó. – No vengas ahora a justificar a ese maldito. Muy hermano tuyo puede ser, pero se merece lo peor del mundo y entre eso todo mi odio.

-Bella ¿Déjame explicarte? Cálmate por favor…

-Cuatro minutos, Cullen…

Realmente estaba enfadada. ¿Cómo iba a solucionar esto ahora? Cuatro minutos no serían suficientes. Así que intentó todo lo que pudo.

-Mira… Mi hermano es nuevo en esto. Nunca antes había tenido que lidiar con sentimientos tan fuertes y la verdad es que ha cometido bastante errores, errores que por nada del mundo intento justificar, pero creo que esto deben solucionarlo ellos. No puedo llegar y meterme en la relación de la enana y Jazz…

-Pero tampoco hiciste nada para evitar que le hiciera daño…

-Cariño, he hecho todo lo que está a mi alcance para mantener alejado a Jasper de Alice. Me fui con él dos días fuera de la ciudad para hablar con él, aunque quizás no logré mucho, pero por lo menos ahora ve las cosas de otra manera… Por favor dale una oportunidad. Alice lo está haciendo.

-¿Dejaste que se acercara de nuevo a mi amiga?

-No… No he hecho eso, pero si se han estado comunicando. Alice lo ama. Tienes que dejar que solucionen sus problemas, no hagas de esto una guerra entre nosotros, pequeña, por favor…

Se acercó lentamente y esta vez ella dejó que la tocara. La abrazó con fuerza, intentando transmitir en ese abrazo las ganas que tenía de que ella no se alejara. No iba a permitir que esa estupidez los separara aunque fuera por unos días.

Isabella se relajó al instante. Su reacción había sido un tanto exagerada y Edward tenía razón. Alice tenía que elegir su camino, y si perdonar al imbécil del hermano de su novio era su elección, no le quedaría de otra que aceptarlo.

Mientras se abrazaban, ninguno de los dos se percató de que desde hace unos minutos los observaban desde las alturas de un árbol cercano. Los ojos del espía demostraban su sed de sangre, sus ganas de matar. Tenía una misión que cumplir y no pasaría de esa noche, y por lo visto su recompensa sería deliciosa…

Edward se alejó un poco y depositó un tierno beso en los labios de Bella. Ella lo miró diciéndole sin palabras que estaba más tranquila. Definitivamente ella no podía enfadarse con él por mucho tiempo.

-Ven conmigo. – Tomó su mano y la hizo caminar a su lado –Los chicos están ansiosos por verte.

-¿Quiénes?

-Emmett, Rosalie y Alice están en el café de la esquina. – Dijo dedicándole una cálida sonrisa. – Estaban un poco asustados por tu reacción, y la verdad es que yo también… Quieren pasar un rato en "familia" – Hizo las comillas en el aire con una mano y ella no pudo evitar sonreír. ¿Familia? Quizás no fuera tan malo después de todo.

-Aún no puedo creer que todos ustedes me ocultaran esto por tanto tiempo. – Dijo mientras probaba su capuccino. – Sobre todo ustedes dos. ¿Cómo pudieron hacerme esto siendo mis amigas? – Les dedicó una mirada cargada de resentimiento a Alice y Rose. – No puedo creerlo ¡Malditas!

-Edward no quería que lo supieras por otras personas, Bellie. – Dijo Alice tomando su mano. Rosalie asintió mientras Emmett ponía su gran brazo por sobre sus hombros y la acercaba a él. Se veían realmente bien esos dos, por lo que no pudo evitar sonreír cuando él besó la frente de su amiga, mientras la miraba con adoración. – Moríamos por decírtelo, pero se lo prometí a mi hermanito…

-¿Hermanito? – Isabella levantó una ceja. Edward le dio un suave beso en la mejilla para calmarla. – No puedo creerlo…

-No es tan difícil, Bella – Dijo Emmett. –Con el tiempo te acostumbrarás a ser una Cullen, igual que estás dos preciosuras.

Rose y Alice rieron. Parecían una familia y eso le calentó el corazón.

De pronto unas ganas enormes de sentir que era parte de una gran familia como la de Edward la llenaron por completo y lo quiso desesperadamente. Miró a Edward y le sonrió, él le devolvió la sonrisa y lo comprendió. Él era su hogar y lo seguirá siendo por siempre.

-Aún es mucha información por asimilar, chicos. – Dijo mientras lentamente se ponía de pie. Edward la miró extrañado y ella negó. – Necesito un poco de tiempo para digerirlo.

-¿A dónde vas, Bella? – Preguntó el cobrizo. No quería que se fuera, pero tampoco podía obligarla a estar ahí. Ella tenía razón es que era mucho por un día y la entendía, pero de pronto comenzó a sentirse ansioso. - ¿Quieres que nos vayamos?

Ella negó nuevamente y se acercó a darle un beso en los labios a modo de despedida.

-No. Quiero caminar un poco. – Se puso su chaqueta que había estado reposando en el respaldo de la silla de aquel pequeño café, se arregló un poco el pelo y se despidió de todos. – Nos veremos mañana, cielo. Lo prometo. Ahora necesito estar sola.

Les dedicó a todos una pequeña sonrisa y salió del café. El airé frío del exterior le pegó de frente en la cara. Seguía pensando que todo esto era de locos, pero no había duda; amaba a todos los locos Cullen, a excepción del que aún no conocía, y a las locas de sus amigas.

Esta era la oportunidad perfecta. Su objetivo caminaba lentamente y sola por la oscura calle que la llevaría hasta su hogar. Claro, que ese día eso sería imposible. Ella no volvería.

Ellos le habían dicho que querían a la chica viva, que esto era solo un escarmiento para sus enemigos, pero ella era nueva en esto y el solo hecho de olerla y de percibir a lo lejos el sabor de su sangre la enloqueció. La mataría, no había duda de ello, ya que no se conformaría con un simple mordisco, con una simple probada…

La pequeña niña pelirroja se acercó con sigilo a la chica y le tocó la mano. Isabella se volteó ante el simple toque y la miró. Era apenas una niña de unos diez años y la observaba con miedo. Quizás estaría perdida…

-Cariño ¿Estás bien? – Preguntó preocupada. Esas no eran horas para que una niña anduviese sola por las calles. - ¿Dónde están tus padres?

La niña le indicó una calle totalmente oscura con su pequeña mano y a Bella se le congeló la sangre. Era obvio que la pequeña no quisiese entrar sola ahí, a ella tampoco le gustaba mucho la idea.

-Voy a llevarte con ellos, cielo. No te preocupes. – La tomó de la mano y no pudo evitar notar el frío de ésta y de inmediato la imagen de Edward vino a su cabeza.

"¿Cómo puede vivir una niña en un lugar como este?..."

Caminó de forma segura hacía el interior de la calle. La niña no soltó su mano en ningún momento. Iba con la cabeza hacia abajo, mirando el suelo, evitando que ella viera como sus ojos se volvían por completo negros, como las pequeñas venas alrededor de ellos se acentuaban y como sus colmillos comenzaban a aparecer. Esto había sido demasiado fácil.

De la nada la niña la soltó y se alejó un poco. Isabella volteó a verla y el miedo comenzó a envolverla. El rostro de la pequeña estaba por completo desfigurado y sus incisivos eran más largos de lo normal.

-¿Qu… Qué eres? – Dijo ella casi sin poder respirar. ¿Qué demonios era todo esto?

-Soy lo último que verás en esta vida. – Dijo la niña con voz sumamente infantil y aterradora antes de lanzarse contra ella.

Isabella intentó huir, pero la pequeña era demasiado fuerte y rápida. En cosa de segundos la tenía acorralada contra la pared. Era incapaz de moverse, la pequeña mano la tenía agarrada por el cuello y no soltaba su agarre, le estaba costando demasiado respirar…

-Déjame ir… Por favor… - Dijo apenas. Las lágrimas se estaban acumulando en sus ojos, mientras pensaba en que ya no volvería a verlo… En que quizás esto sería lo último para ella…

"No quiero morir… No quiero… No ahora que estoy contigo… Edward, perdóname..."

Isabella cerró sus ojos y se dejó ir. No era la forma en la que esperaba que su vida acabase, pero al parecer, no podría elegir…

-¡Suéltala!

Ella y la demoníaca niña giraron la cabeza. De pie, a unos metros de distancia de ellas, estaba Edward mirando a la niña como si fuese capaz de hacer algo.

-Edward… Vete… - Intentó advertirlo, pero lo que vio la dejó aún más helada.

Ella sintió que el tiempo se detuvo mientras observaba como los ojos hermosos ojos verdes del hombre que amaba cambiaban lentamente, hasta volverse negros por completo, como, mientras sonreía, unos filosos colmillos asomaban por sus labios.

Una sonrisa totalmente escalofriante apareció en su boca y sus ojos dejaron de enfocarse en la niña para mirarla.

-Lo siento, Bella. – Dijo suavemente con su aterciopelada voz.

La niña soltó su agarre en el cuello de Bella, por lo que por fin pudo respirar con normalidad.

-¿Edward? – Dijo. - ¿Qué está pasando? ¿Qué… Qué er…

-Este no es el momento para explicaciones, preciosa… Luego.

Se acercó lentamente. Sonriéndole a la pequeña que lo miraba con desafío. Alentándolo a intentar hacerle daño.

-Vete de aquí. Ella es mi presa…

Edward rió y el simple sonido hizo que Bella temblara del miedo.

-Con el simple hecho de tocarla activaste la cuenta regresiva, maldita… - Le dijo despectivamente. – Comienza a decirle adiós a esta vida, neófita… Porque estos son tus últimos momentos.

Y sin más se lanzó contra la pequeña, mientras que Isabella observaba horrorizada la escena.

La pequeña pelirroja era rápida y se escapaba de Edward con facilidad, pero al parecer él era más fuerte y definitivamente más aterrador. La confianza de la niña le jugó una mala pasada y él la agarró por la espalda, pero aún así ella logró escapar quedando demasiado cerca de Bella para el gusto del vampiro.

La niña sonrió maliciosamente y sin darle tiempo al vampiro golpeó a Bella, lanzándola lejos. Isabella cayó cerca de un contenedor de basura donde estaba lleno de vidrios rotos, los que cortaron sus brazos profundamente, haciendo que el olor a sangre llenara el lugar, descontrolando a ambos vampiros.

La pequeña neófita no pudo contenerse y al voltearse, Edward volvió a tomarla por la espalda y en cosa de segundos su cabeza rodaba por el pavimento.

Isabella aún consciente a pesar del golpe, vio todo. Impactada por como Edward había acabado con el demoníaco ser.

"Esto es una pesadilla… Es solo una pesadilla, Bella… Solo eso…"

Él se acercó lentamente. Sus ojos no volvían a la normalidad y eso la estaba asustando aún más. ¿Quién era él? O más bien… ¿Qué era él?

Edward olfateó el aire y si aún fuese posible su rostro se desfiguró aún más, mostrando la locura en sus ojos. Se acercó a Bella demasiado rápido y tocó uno de sus brazos heridos.

Lentamente lo llevó hasta su rostro y con una mano lo descubrió, dejando a la vista una herida bastante profunda de la que escapaba sangre en grandes cantidades.

En ese momento enloqueció. El hambre era mucho mayor. Na da importaba, solo saciar su sed de ella, de ese delicioso elixir que estaba manchando su ropa…

Miró a Bella y gruñó.

-¿Edward?... ¿Edward qué estás haciendo… ¡Detente! – Intentó alejarse, pero su agarre era demasiado fuerte y no podía hacer nada… le dolía todo el cuerpo y la pérdida de sangre la estaba debilitando…

-Sangre… Tengo tantas ansias de tu sangre… - Abrió su boca dejando ver sus colmillos y sin ningún tipo de razonamiento se acercó para beber de ella…

-¡EDWARD, NOOOOO!


No me maten, por favor... Dios costó tanto escribir esto... En fin!

Espero de todo corazón que les haya gustado el capitulo, esto ya se está poniendo color de hormiga...

Respuestas a todo... La próxima semana en un nuevo capitulo!

Nos leemos en los reviews y en el próximo capitulo!

Cariños!