14º

Arco de preguntas: Narrador sangriento. Capítulo 4

La Novena, Jessie

Si es puro, todo fluirá en un impulso invisible

Huye, huye, comprende, huye

Huye, huye, desaparece, huye

Se torna doloroso recuperar fuerza con tus dedos y ahora quieres huir

Puede ser una trampa, quizás una mentira

Si es puro, no voy a perdonarlo

Huye, huye, comprende, huye

Huye, huye, desaparece, huye


-Un poco más... ya casi termino... falta un poco más aceitarlo por aquí, ¡Omi!… Oh muchas gracias, dame la llave si eres tan amable bola de billar. Ejercer un poco de presión y ya va a estar. Listo aquí, volteamos a ver si le falta algún detalle. Nada mal, nada mal... para ser fabricado de chatarra, Gushu tenía razón, el basurero es una tienda llena de artilugios gratis.

-Aún no has terminado de decirme qué estás haciendo papá.

-¿Qué te dije de llamarme "papá", bola de queso?

-Que no lo hiciera más nunca o si no me cortarías el pescuezo, ¡pero no es justo! Ya perdí dos veces a mi padre y dos veces a mamá, ¡más te vale sustituirlos!

-No creí decir esto nunca, pero extraño que me digas hermano Jack –mascullé entre dientes mientras le daba vueltas a mi último invento, chequeándolo-. Ajá, sí, bola de queso te voy a cortar el pescuezo si sigues llamándome papá, pero recuerda que si has accedido a servirme debes de tener en cuenta que no debes de cuestionarme ni tampoco te he dado la confianza de llamarme así, solo voy a permitirle a un individuo nombrarme. Pásame esa armazón.

-¿Esto que parece armadura?

-Sí, eso.

-Okey –asintió Omi encogiéndose de hombros. El chico al principio dobló las piernas al cargar con eso, pero luego caminó graciosamente hacia mí mientras se balanceaba tratando de equilibrar el peso.

-Vamos, vamos, no tenemos todo el día –cogí la armadura, fui peor que Omi porque me fui hasta abajo y con fuerza la empujé hacia dentro de mi maquinita-, el destornillador, Omi, pásamelo –me lo dio rápidamente. Lo comencé a atornillar. Él se echó para atrás cuando se lo dije-, sí señor, el único que me podrá llamar papá es él –los ojos de mi robot parpadean en una luz roja y se levanta. A Omi se le cae la quijada al suelo cuando lo ve funcionar por primera vez, no lo culpo por reaccionar así en su primera vez- ¡¿Y?! ¡¿qué te parece?!

-¿Qué es?

-Un robot, el mejor amigo del hombre del futuro, él es mi amigo y yo soy el hombre que ve el futuro –le contesté sacándome los guantes y apoyando el codo sobre el hombro de mi amigo robótico.

-¿Y cómo se llama?

-Todavía no le he puesto nombre, pero supongo que tienes razón. Le pondré... ¡Jackbot!

-Ohhhhhhh, ¿y qué hace?

-Lo que sea que Jack Spicer le ordene, le activé un comando que solo obedece mi voz. Está capacitado para volar, disparar y cualquier orden por más tonta que sea, incluso tiene radio –escuchamos un crujido. Omi corrió hacia la entrada. Eran Raimundo y Kimiko, quienes venían muy recientemente "de hacer mercado". Omi los asaltó con sus preguntas y quería ver lo que habían traído, pobre desgraciado, tenía hambre. Una vez que vaciaron las cosas. Raimundo me preguntó qué era y para qué servía mi Jackbot, apenas terminé de decir que tenía un radio. Raimundo "me ordenó" prenderla. No lo hice porque me lo ordenara, si no por mera curiosidad que giré varias veces la tuerca que sustituía a la sien. Logré señal y se oyó una noticia: Jessie Bailey fue encontrada muerta a pocas horas de este mismo día. El panecillo que estaba comiendo se me atoró en la tráquea apenas oí como la encontraron muerta: Colgada en un gancho, completamente desnuda, de una carnicería muy cercana de por aquí, su cabeza fue diseccionada de su cuerpo. Omi se limitó a parpadear. Raimundo y Kimiko intercambiaron miradas.

-¿Primero? –dijo Omi finalmente. Kimiko asintió con la cabeza. El cuerpo de la chica tenía unas marcas de quemadura, lo que implica que fue torturada antes de morir. No todas las partes de su cuerpo fueron encontradas, pues falta lo más relevante: El corazón. No puedo seguir comiendo, es asqueroso, pero soy masoquista y sigo disfrutando como si nada.

-Saben, era ella la hermana gemela de Clay –alzo la mirada hasta veo que Raimundo estaba dirigiéndose a mí directamente-, siempre fue problemática, luego de terminar la primaria, no se interesó más por sus estudios y se fue de la casa. Su hermano no ha tenido contacto con ella. Creímos que se enredó en una padilla de narcotraficantes, lo decíamos por chiste ya que cada vez que la veíamos tenía la impresión de que estaba drogada pero no estábamos tan lejos de la verdad, se unió al mundo del crimen. A Clay no le agradaba discutir el tema por obvias razones. Pero su padre no quiso saber más nada de ella, creo que por vergüenza. Debería llamar a Clay y decirle algunas palabras de consuelo pero... –no siguió con la frase.

-Ya van dos asesinados por Primero, el próximo podía ser cualquiera, pero eso indica que él está en la ciudad, está tras nosotros... Es hora de ir a nuestra antigua casa y rescatar esas mariposas, debemos saber la conversación entre mi prima y el primero que murió.

-¿Cómo? Si revisan a todo el que entra y sale.

-A ver, no tenemos el por qué seguir ocultándonos. Todo el país nos reconoce como unos peligrosos criminales y eso quiere decir que podemos infundir miedo a donde vayamos…

-¡Somos criminales, qué divertido! –exclamó Omi modulando su voz como la de una mujer para imitar a su muñeca-, no es divertido, Barbie, los criminales son gérmenes en el cuerpo de una sociedad, no somos queridos por nadie –se contestó a sí mismo con voz normales- ¿a qué punto quieres llegar? –preguntó su muñeco varón, Ken, lo que sea.

-Debemos ir a una buseta de las que llevan y traen gente de la villa, asaltarla, vamos a darnos a conocer como verdaderos criminales, lo que importa es ganar el juego al fin y al cabo. Supongo que no se han deshecho de las armas, y no sé si las víboras dejaron algo de lo que podría servirnos

-Ohhhhh... ¡suena avasallante! –exclamó Omi imitando la voz de Barbie.

-No lo sé, Jack...

-Yo digo que lo hagamos –afirmó Kimiko.

-Tres contra uno, ¿cómo nos desempatamos, Rai? –él soltó un bufido como perro rabioso.


Kimiko y Raimundo estuvieron revisando la guarida de las víboras y encontraron un par de cosas interesantes, un recuerdo de la querida Jessie, tal vez estaban tan despavoridas que el viejo Jackie viniera y les diera tremenda paliza en el culo que dejaron todo su material aquí. Servirá, fue lo que se me ocurrió decir cuando comprobé que estaban cargadas. A Omi no le dejé nada (realmente no quería llevarlo, pero él insistió), que se arreche conmigo lo que le venga en gana, todavía para mí es un niño no me importa el tamaño de su cerebro (como dice Gushu, tengo su "no me importa" grabado a fuego en la memoria). Fue idea de Kimiko pasar disfrazados para esconder las armas y que se alarmaran antes de que nos recogieran. Nos quedamos esperando en la parada del bus, quise ser el primer en subir antes de que me cobraran lo tenía amenazado con el rifle y le fui muy claro con mis órdenes. Los otros se subieron inmediatamente después de mí. No paraba de escuchar un griterío en los asientos de atrás por nuestra presencia. Tuve que disparar hacia arriba para callarlos:

-¡Cállense, coño, me impiden pensar! –espeté-. Si se callan no voy a matar a nadie, es una promesa –Kimiko y Raimundo se fueron a ambos lados de cada fila por si uno de nuestros rehenes intentaba de gracioso usar el teléfono. Raimundo se fumó su quinto cigarrillo. Yo me puse bien cerquita al chófer, éste arrancó como loco. En verdad estaba aterrado por mi presencia. Me sentí tan importante. Pasándose dos altos, dos luces rojas, esquivaba ágilmente los peatones que hasta tuve que felicitarlo: Impresionante, gordito, me tienes que enseñar a manejar algún día.

Sin embargo, no podía hacer lo mismo con la policía, imposible no reconocer a los agentes de Young vestidos con sus armaduras de gendarme y la sirena de sus patrullas. Le dije que pisara a fondo ese acelerador, no quería encontrarme con la policía. Y es la verdad. El bus se llevó de por medio a uno de esos molestos anuncios. Me recosté tranquilamente: ¿Ve que así es más sencillo para ambos? Yo ordeno y usted obedece.

-Usted es repugnante.

-No lo creo, ya me bañé –refuté apuntándolo con el arma. Cuidadito si me hace enojar.

Pasado el tiempo y cuando llegamos a Villa Xiaolin. Nos bajamos, no sin antes de expresar mi más honesta gratitud con aquel gordito, "perdonándole la vida". Debieron haber visto su cara, parecía que había visto a un fantasma, pero no, era a mí el increíble Jack Spicer.

-Se los dije, ¿a qué mi idea no era brillante? –les pregunté a mis compañeros. Ninguno me respondió. Bueno, no sé que se esperaban si volvían a trabajar conmigo siendo franco.

¿Amabilidad? Patrañas. Tal como Kimiko me lo confirió, los agentes tenían cubierto toda la villa había uno en cada puerta. Una patrulla se pasaba, percibí que se habían traído sus mascotas literalmente (perrotes grandes con dientes enormes y puntiagudos). Esta vez el plan sería un poquito diferente. No queríamos alertar a todos de nuestra presencia. Como la puerta principal habían dos grandulones, decidimos irnos hacia la puerta emergencia de la cocina. Había un agente ahí. Ni modo, uno de nosotros debíamos correr el riesgo y sacarlo de ahí. Omi fue el elegido, agarró un puñado de piedra y comenzó a arrojarlas. El agente les informó a los otros que había alguien por ahí cerca. Se fue, funcionó. Raimundo derribó la puerta y nosotros tres pudimos entrar. Me fui primero a mi cuarto donde recogí algo más que mi mariposa si no algunas cosas que me serían útiles si iba a utilizar la tecnología en mi beneficio, entre ellas mi mochila cohete (los heli-bots). Raimundo me apresuró en irme, ya él y Kimiko pasaron por los cuartos de él y de Megan. Cuando salimos en busca de Omi, que estaba escondido en unos arbustos. Y los dos pedazos de imbéciles pegados de espaldas uno contra otro en su busca. Kimiko salió y disparó a los dos, justo en el momento que estuvieron a punto de revisar el arbusto de Omi, matándolos al instante. Omi salió de su escondite.

-Eres escalofriante, pero genial... –Kimiko sonrió un poco, hasta ahora no me había dado cuenta lo hábil que es Kimiko para disparar y usar el cuchillo, "tiene potencial de asesina".

-Debemos irnos de aquí, esos disparos debieron alertar a cualquiera –aconsejó Raimundo-, vamos a la casa Tohomiko –esta vez Kimiko fue nuestra guía hacia su casa, corrimos atrás de ella. Raimundo no se equivocó, los agentes se escuchaban más cerca, nos preparamos para atacar por si nos reencontrábamos. Sabían que dos de los suyos estaban muertos, algún tipo, pero no sabían quién (tal vez sospechaban de nosotros) o dónde se encontraban. Kim cambió de ruta a su casa para evitar encontrarnos con ellos. Seguía oyendo pasos, pero cada vez más lejos hasta no oír nada. Llegamos a la casa de Tohomiko, una adorable casita tan refinada como la mía. Kimiko no era ninguna pobretona. Nos enfrentamos a los agentes directamente. Ellos nos atacaron. Nos separamos. Disparé al primero que vi. Omi noqueó a uno lanzándola la última piedra que tenía, en la cabeza, ¡qué puntería tiene el chico! Los cuatro entramos a la casa. La superficie del suelo de madera y las paredes pintadas. Casi me tropiezo con la jarra de cerámica de la mesilla del vestíbulo. Kimiko y Raimundo van hacia el cuarto de la chica. Yo no iba a quedarme aquí a observar, iba a explorar por si un agente caminaba por aquí:

-Quédate aquí, Omi, grita si ves a alguien hacia acá.

-Pero no quiero quedarme, es aburrido, sé que puedo ser de utilidad... –pataleó.

-Basta de niñadas Omi, recuerda que si me sirves no cuestionas mis órdenes –Omi cruzó los brazos, berrinchando. Caminé de la sala de estar a la biblioteca, de la biblioteca a la cocina, de la cocina encontré un cuarto que debía llevarme al sótano. No debería, pero... Abrí la puerta, bajé por unas escaleras, todo estaba oscuro aquí y se levantaba una hediondez gigante que se me metía por los ojos. No sé si ese olor era peor que la cloaca, pero a duras penas podía caminar tapándome la nariz y entrecerrando los ojos mientras avanzaba por una gruesa capa. Supuse que así se debería sentir si Clay llegaba algún día a arrojar un gas fétido. No veía nada y no tenía un fósforo.

Repentinamente me voy hacia atrás sorprendido cuando delante de mí se levanta unas barras de hierro de un grosor aproximadamente de seis centímetros con noventa centímetros de ancho hacia arriba, una base soportaba los pilares y, había una única entrada y salida. ¿Qué hace una jaula de este tamaño aquí? Sabía que no podían encerrar un canario (ese bicho era lo bastante grande para un guepardo o una persona) tenía algunos restos de comida pegadas y un plato de comida. Antes de seguir averiguando un poco más (entrar), escuché un ruido. Debía volver arriba. ¡Maldición, justo en la mejor parte! Me fui para atrás porque no quería perderla de vista, como si quisiera memorizar lo que vi en ese sótano. Choqué de espaldas contra la puerta, la abrí torpemente y me volví. Me reencontré en el vestíbulo de la cocina y me preguntaron dónde estaba:

-Inspeccionando que un agente no estuviera por ahí –Raimundo pone los ojos en blanco. Kimiko no se creyó mi cuento, por la forma en que me mira pensaría que husmeaba. Omi ladeó la cabeza. Apenas abrimos la puerta. Un perrote me atacó. Kimiko se lanzó sobre él, poniéndose en mí lugar.

-¡Kimiko!... –chilló Raimundo. Kimiko se cayó con el perro. Se oyó un disparo al mismo tiempo que se estrellaban contra el suelo. Raimundo, desesperado, la ayudó a ponerse de pie. El perro estaba muerto. Kimiko le disparó justamente en el pecho. Dios mío, Kimiko es dinamita... Si ese perro cazador estaba aquí, los agentes vendrían aquí. Salimos de la casa. Raimundo empujó a Kimiko, ella cayó en mis brazos en sentido figurado cuando Raimundo disparó hacia los agentes repetidas veces. El número de agentes que venían hacia nosotros iba incrementado, llenando las calles a medida que avanzábamos. Tuvimos que responder a varios tiros. Kimiko arrojó al suelo su arma cuando ya no le quedaron más balas. Pronto yo y Raimundo nos quedaríamos sin balas. Me arrepiento de no haberle dado una pistola a la cabeza de queso. Iba a ponerse peor cuando terminaron de rodearnos con un automóvil, en eso a Raimundo se le ocurre la brillante idea de disparar al conductor del auto, dirigiéndose hasta chocar contra un faro. Me pide que lo cubra mientras se acerca al automóvil. Rompe el vidrio y empuja la puerta hacia fuera, saca el anterior agente y grita:

-¡Vamos! –sigo disparando hacia los agentes mientras les doy el tiempo a Kimiko y a Omi de escabullirse al interior. Arrojo el arma al suelo cuando al tirar del gatillo no salen más balas y me siento en el asiento del piloto. Nos siguen disparando. Nunca he manejado un auto y nunca fui a la escuela de manejo. Bueno, Jackie esta es tu oportunidad de conducir. Piso el pedal a fondo, nos llevamos por el medio a los agentes que se nos iban atravesando en el camino. Raimundo saca la cabeza de su ventana y comienza a disparar. Hasta ahora solo son agentes que nos persiguen (por lo que no tienen mucha ventaja de alcanzarnos), no tardaran en seguirnos con una patrulla. Podía oír sus desagradables voces desde aquí.

-¡Atención a todas las unidades, equipo alfa 1 se dirigen al lado oeste! ¡Atención a todas las unidades, ellos están aquí!

En una esquina, esperándome, sale un coche. Raimundo es preciso y le dispara al copiloto, a su vez que el espejo del auto sale volando. Kimiko desde el asiento de atrás, me grita que me desvíe hacia la izquierda. Un agente iba a disparar la rueda de la patrulla. Le digo que me siga guiando mientras lee su PDA.

-¡Tú sigue disparando y tú intenta ver si hay una salida, trata de forzar tus poderes, Omi! –Omi se frota las sienes tratando de concentrarse en el fuego cruzado. Una bala atravesó el cristal atrás. Volvieron a disparar, hiriendo el hombro de Raimundo:

-¡MIERDA! –chilla sin poder contener el dolor.

-¡Lo tengo, desvíate hacia fuera de la avenida!... –estaba tan irritado por zafarme de estos policías, que me fui fuera del camino. Estuvimos saltando dentro del coche varias veces. Y llegó un momento qué no divisé más a los policías. Uf, eso estuvo cerca. Raimundo seguía gritando y maldiciendo a todos por la herida que había recibido en el hombro. Tuvimos que parar para que se pasara al otro lado. Kimiko la examinó (no quería que nadie más que ella, ¿quién si no?), la bala rozó su hombro, pero no lo atravesó. Nos paramos otras dos veces ya que Omi tenía que ir a cagar en un puto árbol. Bueno, tampoco era que quería que se hiciera en el coche conmigo adentro, ya me era suficiente con soportar su charla con sus muñecos inanimados, ¿iba a soportar el olor a su mojón o a su pis? Yo creo que no. Si Raimundito, Omi o Kimiko tenían deseos de ir al árbol. Ay no coño, aguántense, tienen que aprender a controlar sus esfínteres. Si seguía pensando en esto, iba a tener ganas. Me puse a pensar en motores, robots, mecánica. Se lo dije a Omi. Él se puso a formar oraciones con el núcleo de la oración "unicornio" en voz alta. Grandioso, otra vez los unicornios. Creí que no iba a saber más de ellos. Algún día le preguntaré porque precisamente ese animal. Raimundo piensa que por eso, Omi es mariquita. Ni idea de cuáles son preferencias sexuales (aún es un niño). Luego de que lo encontré leyendo esa revista porno, podría ser bisexual. Como éramos una patrulla de los agentes y los vidrios del coche eran ahumados, pudimos seguir, con el temor de que vieran los agujeros. La próxima vez hay que tomar una ambulancia.

Llegamos a la ratonera. Kimiko intervino con primeros auxilios a Raimundo. Omi se quedó conmigo mirando a la mariposa. Los dos nos turnamos por darle vueltas y observarla desde diferentes ángulos, cómo si quisiéramos preguntarnos qué hacer con ella:

-¿Y ahora?

-Debemos destruirlo, ¡Jackbot! –ordené. El Jackbot disparó hacia la mariposa con el láser. Los pedazos salpicaron a todas partes. Omi se echó abajo. Miré las piezas rotas con desdén. No lo noté hasta que vi moverse como líneas onduladas frente de mí. Me acerqué un poco como si esperara sacar algún resultado, traté de tocarla y analizarla mejor, curioso, pero se alejó de mí. Entonces sentí como un airecito pasar cerca de mí.

-¿Es todo? –inquirió Omi un poco desilusionado. Yo también lo estaba. Me eché para atrás.

¿Ahora qué? De repente, mientras pensaba qué podíamos hacer ahora que la cuestión fue un fracaso rotundo, Omi comenzó a jalarme, le dije que me dejara en paz, pero Omi siguió insistiendo muy tercamente. Apenas me volteé para ver qué era lo que quería, me di cuenta de que mi robot comenzaba a parpadear rápidamente. Pasé la mano por encima. Y el robot disparó un holograma azul de lo que parecía ser varios cuadros con las imágenes aleatorias moviéndose. No eran imágenes cuando las examiné de cerca (algunas me eran reconocidas y otras no), eran fragmentos de la vida de Megan en el juego. Temblorosamente acerqué mi mano por temor que aquellos recuerdos se disipasen, pero no, cuando seleccioné uno. Éste pareció agrandarse, es como si estuviera controlando un computador. Raimundo y Kimiko vinieron de atrás.

La señora Pedrosa y Megan caminaban tomadas de la mano por la calle en que murió Tubbimura, lo recordaba. Apenas les presté atención pues había comenzado la conversación entre Megan y Tubbimura. En el primer tiempo no pasó nada, me pregunté si me había equivocado de imagen. Las dos entraron a la tienda (veíamos los recuerdos de ella con sus ojos, por lo que no podíamos verla a ella al menos que se cruzara con un espejo). Seleccionó las donas que más le gustaba (las de fresa cubiertas con chispas de colores, odio las de fresa). Mientras la madre de Raimundo hablaba con el encargado. Megan se separó muy sigilosamente. No le fue muy difícil, pues conocía bien a mi prima y sé que es una experta en ser sigilosa (si no las vigilas todo el tiempo, vas a sentir en la sensación de que estás solo). Megan rodeó la escena del crimen y escudriñó con la mirada a Tubbimura. Iba a mudarlo, desesperado, cuando de repente algo atravesó la pared. Era una imagen borrosa, no la pude distinguir muy bien frente la luz. Megan dejó escapar un grito ahogado. Aunque la criatura ciertamente parecía también sorprendida. Era obesa, pero con exceso de sobrepeso, la grasa se escapaba, su camisa blanca (no usaba chaqueta) iba ceñida al cuerpo, los pantalones ajustados, le faltaba la mano (lógico) y sujetaba una caja de donas que devoraba y disfrutaba al compás. Sí, era el típico niño gordito que soportaba día tras día las burlas de sus compañeros de clase

-¿Usted es Tubbimura, cierto?

-¡¿Quién eles tú?! ¿Cómo sabes quién soy?... ¡¿cómo puedes estal viéndome?! –respondió él a la defensiva. Yo creía que los chinos eran los únicos que cometían esas "fallas".

-Ah entiendo que estés muy desconcertado, soy Megan Spicer –respondió educadamente-, no tema no voy a hacerle nada –añadió, el fantasma pareció sentirse ofendido ligeramente porque en parte tenía razón. Megan no podía herir a alguien ya muerto-. Quiero hablar con usted, si no está muy ocupado aunque lo dudo muchísimo...

-Lo que me faltaba, una niña blomista. Ahola ya sé quién es usted, ¿es una jugadola, no es así? ¿del juego de supelvivencia? Eso explicalía pol qué me puede vel, tiene la capacidad de vel a los mueltos ¿leal o no?

-Para estar muerto es usted muy perspicaz, soy Duodécima.

-¿Qué quieles?

-Bueno, usted es el primer jugador que salió de los juegos –dijo mientras lo veía comer-, su muerte fue demasiado prematura pues apenas empezaban los juegos y lamentable, nadie tenía idea de nada, creemos que su asesino fue Primero. ¿Usted podría recordar cómo fue su muerte? Sé que no es un momento para nada agradable, pero lo que me diga podría ser útil para más adelante. Véalo de esta manera, vengaré su muerte.

-No me hagas leír, tú no podlías matal ni a un pequeño minino, no dulalías ni dos minutos en ese campo de asesinos –chilló desaforadamente Tubbimura exaltado, parecía que esto de los juegos lo deschavetó un poco. Lo tenía intranquilo. No es para tanto.

-Al menos yo duré, si me matan mañana, una semana en comparación con el día en que los juegos empezaron. El mismo día en que tú moriste –Tubbimura se mordió la lengua, Megan acertó con su respuesta, solamente temía que eso no lo irritara porque era urgente que todos queríamos saber-, ¿y bien, va a cooperar con nosotros?

-No hay mucho qué decil. Despelté la mañana como todos los días, sintiéndome un poco…

-No es necesario que me tenga que contar la historia de toda su vida.

-...lalo –Tubbimura prosiguió como si nada, Megan de vez en cuando volteaba en busca de la madre de Raimundo quien no tardaría en voltearse y descubrir que Megan desapareció. Y con ese asesino suelto, no es de menos sobresaltarse-, me levanté y cepillé los dientes, tomé mi desayuno y me fui, como siemple esos chicos estaban ahí para molestalme. Me lobaron el dinero, me quedaban unos miselables 10 Wus que no alcanzaba para complal una botella de agua, pasé toda la mañana con hamble por lo que no pude plestar mucha atención a las clases, me molía por comel lo mismo que mis compañelos, empelo, jamás me he atlevido a pedilles plestado ni nada polque nunca he tenido contacto con ellos, ni siquiela fui a casa polque el estómago me lugía desde hace horas, así que lesolví con pasal pol aquí. Tal vez las loquillas no pueden sustituil un almuelzo decente, pelo al menos a mí me satisface. Y cuando salí de la escuela, escuché pasos, alguien me seguía... Me volteaba muchas veces e incluso me asomaba en las esquinas que dejaba atlás por temol que se tratara de Laimundo-kun o cualquiel idiota de mi salón que quelía jugalme una bloma, pelo no vi a nadie, salvo a una señola que calgaba con unas bolsas pesadas a la que ayudé a cluzar la calle como un buen ciudadano.

-¿Una señora?

-Sí, después de eso dejé de oíl los pasos. Suspilé tlanquilo, me dije a mí mismo que todo me lo había imaginado y entlé a la tienda. Me complé cuatlo donas y el señol fue muy amable de metellas en un paquete, caminé de legreso, justamente alguien me golpeó con la cabeza, me delumbé al instante en el piso. Convulsionaba no tenía las fuelzas necesalias para luchal pol mí mismo, cleo que fue él quien me pateó pala que lo viela a los ojos...

-¿Es un él?

-Me apuñaló lepetidas veces, cada punzada de dolol le alancaba una sonlisita, no me dijo ni media palabra tan solo me milaba con aquellos ojos lebosados de excitación de velme sufril –hizo una pausa-, incluso no telminó, me coltó la mano espelando que muriela desanglado. Nunca olvidalé su cala: plana, naliz ganchuda, el cabello lalgo y neglo glasiento caía como cascada pol su espalda, la piel pálida y los ojos de un colol como la mostaza, me dejó ahí y por más que glité nadie escuchó mis gritos, mi galganta también fue helida –aguarden, ¿esa descripción de Chase Young? Sin embargo, me parecía un poco raro porque no me parecía su estilo. Megan iba a seguir con el interrogatorio, después de titubear un poco, buscando una cara que coincidía con esas características y cuando la encontró... Era demasiado tarde, la señora Pedrosa vino angustiada y sermoneó a Megan. Ambas se fueron alejando mientras Tubbimura las veía alejarse, se le veía un poco deprimido al recordar su asesino. Bueno, yo también estaría abatido y con deseos de volarle las tripas a quién sea que vino a matarme.

-No hay duda, luego de oír eso, es Chase. Él es Primero.

-Pero no lo entiendo, ese no sería su estilo. ¡No es que me esté poniendo de su lado!, pero no me creía que él fuera...

-¿Qué te pasa Omi, vas a dudar de eso, después de lo que tú viste y oíste? Él mismo lo está diciendo, ¿por qué él iba a mentir sobre su asesinato? Claramente es Chase –ladró Kimiko-, quizá tengas razón Omi y no es su estilo, pero tal vez haga esto de otra forma para despistar sospechas. ¿O tú qué opinas Jack? ¿o vas a dudar de la palabra de tu prima?

-Ni modo, debemos matar a Chase, sea o no sea Primero se ha mostrado claramente como una amenaza y no nos conviene dejarlo vivo por mucho tiempo debemos deshacernos de él. Pero es casi intocable, sabe cuáles son las debilidades de nuestros poderes –les recordé al momento que me acuerdo del campo electromagnético perfectamente-, no tenemos ni la menor idea de cuál es su poder y está confinado en una tierra donde hay miles de esclavos, de gatitos trabajando para él. A diferencia de nosotros no va a ser nada fácil acercarnos a él. Además que no sé si ustedes recuerdan, pero en el día en que nos ayudaron a escapar, tú le disparaste y bueno... No sé cómo, pero se reportó a la noche, se repuso de inmediato.

-Tal vez tenga a su disposición un chaleco antibalas, por lo que no podemos disparar –dijo Raimundo.

-Es cierto, ¿veneno, entonces? –preguntó Omi modulando su voz como la de Ken. En serio, este asunto del niño risueño me está hartando.

-El problema no es cómo vamos a matarlo si no qué haremos para acercarnos. Necesitamos un plan, arriesgarnos a entrar, podríamos acabar como Megan. Tiene que haber otra salida, pero no tengo ni la menor idea y no es bueno esforzarnos tanto, hemos hecho suficiente por hoy. Ahorita no quiero pensar en nada –uno a uno iban dejándome solo cuando les di mi espalda y me fui para tras. Me llevé las manos detrás de la nuca. En verdad si quería pensar en algo y no precisamente en Chase (que sentí cierto aire de desilusión por saber que él era el sospechoso número uno de ser Primero, si no en la jaula en el sótano de Kimiko. Temía en preguntarle porque podría actuar como la otra vez que la asalté con mis preguntas en la cárcel donde Chase nos encerró. La verdad es que me moría por fumar un cigarrillo, no sé cómo la estará pasando Raimundo que no ha fumado en días. ¿Qué día es hoy, por cierto?

Ah soy tan despistado que ni me di cuenta que estábamos a finales de la segunda semana de febrero. Ya pasó por mi cumpleaños. El peor cumpleaños. ¡Ah por cierto!: Mi nombre es Jack Spicer, tengo 18 años, nací el 5 de febrero de 1995, hijo de Jackson Spicer (o eso creía hasta que me dijeron que no) y Clarisa Bulstrode nací en Villa Xiaolin, pero me fui de ahí una vez que mis padres se divorciaron. Actualmente soy huérfano, mi madre murió enferma y mi padre fue asesinado. Tenía un sueño: inventar algo que la humanidad jamás haya visto, pero eso fue antes a que me uniera a los Juegos del Destino. Un dios vino y me dijo que formara parte de él, no tenía derecho a negarme porque era una orden, me convertí en el Séptimo en una lista de doce jugadores cuya única regla era matar a los demás jugadores y ¿el premio? Convertirse en un dios.

No quería hacerlo, pero entendí que debo hacerlo. Esta gente que dice ser mis aliados, son tan mortales y peligrosos como Primero, Chase y Quinta, Wuya. Puede que suene tonto, pero esta lista mental que hice es lo único que me mantiene cuerdo. Me acuerdo rápidamente lo que nos dijo Wuya a Gushu y a mí cuando estábamos contra Décimo: Tal vez ustedes dos quieren morir, pero yo no para mí morir significa fallar. Debería convertir aquellas palabras en el sentido común de mi vida. La noche pintó sobre la ciudad un lienzo negro difuminado de puntos titilantes. La última vez que me dormí al aire libre mis padres me habían llevado a las afueras de la ciudad, íbamos de campamento, mi padre me enseñó todas las estrellas qué conocía y hasta entonces no lo había olvidado. Fue un momento que nunca voy a poder olvidar porque me acosté en la grama y aunque odiara los grillos, la humedad del ambiente, extrañara mis aparatitos y toda la huevonada, me sentía feliz, porque los cuerpos que tenía lado a lado me calentaban. Dormía entre mis padres que en aquel tiempo, que yo sepa, si estaban enamorados el uno del otro.

-¿Quiénes quedan aparte de nosotros y Primero y Quinta? –me inquirió Omi con su voz de Barbie.

-Sexto y Segundo, uno es Tubbimura y el otro no sabemos quién coño es –dije débilmente porque me acordé que Omi nunca durmió con sus padres, no los disfrutó, los perdió cuando era un crío al igual que mi prima. Yo los perdí justo entrando a la adultez, de igual manera no es justo para los dos. Omi no volvió a hablar conmigo si no con sus juguetes. Jugaba otra vez a "la familia feliz". Por cómo Omi hablaba con "su madre sustituta", me recordé de la madre de Raimundo. Es extraño que a estas alturas la recuerde tan bien, Kimiko nos dijo que Chase ordenó a su padre que se le llevaran por lo que su paradero ahora es desconocido y me pregunto si está bien. Raimundo no parece preocuparse mucho por su madre, él solo piensa en sus cigarrillos. ¿En qué estoy pensando? Ir a visitarla nos pondría a ella y a mí en grave riesgo. Sacudí mi cabeza para botar todos esos pensamientos. Hice un gran esfuerzo por ignorarlo, lo que menos quería pensar en este instante que debo estar con la mente clara que mi objetivo es matar a todos, no tenía tiempo de sentimentalismo barato en mi agenda.


Así transcurrió la noche, en un balance que equilibraba la intranquilidad y la serenidad. Omi se durmió al cabo un tiempo. Raimundo ni idea. Kimiko posiblemente esté con él. Quizá estén durmiendo juntos. Yo dormí difícilmente. La sangre de los muertos que he cargado durante este tiempo aparecen, junto a mi padre y Megan. Por más que me pongo a contar ovejas o tengo un sueño bonito acaba convertido en una horrenda pesadilla. Ah... Debo relajarme. Crucé los brazos y me volteé. Intentándolo una vez más... Justamente oigo un ruido. Ja, parece que no soy el único que tiene insomnio el día de hoy.

Disimuladamente miré por encima de mi hombro y noté a una figura caminar. ¡Es Kimiko! ¿Qué hace parada a estas horas? Kimiko parece no darse cuenta que también estoy despierto y me he medio levantado. Ella camina hacia la salida de la chabola, ¿a dónde va? ¿a conseguir agua? Pues que no tengo sueño y no tengo oficio en estas horas, me levanto y la sigo. No soy experto en hacerle seguimiento a las personas y menos a distancia, pero creo que no es difícil, me debo mantener a una distancia prudente y disimular. Flanqueamos por varias calles. Como no conocía la ciudad no sabía a dónde quería llegar; me sentí un poco mareado, creo, de dar tantas vueltas sin llegar a ninguna parte. Kimiko se daba la vuelta repentinamente vigilando que nadie la siguiera. Algo tiene que ocultar para mantener esa conducta.

Algo que nadie quiere que vea. El suelo está resbaloso. Hay poca gente. Rara vez cruzan carros al lado de la vieja carretera. Una luz parpadea cerca de un pozo de agua. Aún sigo sin saber a dónde se dirige. Kimiko llega frente unas rejas, toca un timbre y espera a que un guardia le abra la puerta, parece que llevan largo tiempo conociéndose. Las rejas encierran en un círculo a un edificio gris, a diferencia de otros edificios libres de grafito y vandalismo, percibí de varias alarmas. ¿Qué lugar es este? Kimiko se desapareció tras cruzar una enorme puerta blindada. ¿Qué hay detrás de esa puerta? ¿Qué escondes Kimiko Tohomiko?...


A/N: Hace no mucho cuando estaba escribiendo este capítulo me puse a pensar que nunca se dijo la fecha de cumpleaños de los monjes y Jack (para mi cumpleaños falta un mes, échenle pues), bueno yo me puse a jugar con las fechas y les di unas (aunque esta fue brevemente alterada, porque se supone que debería haber nacido más antes suponiendo la edad que tenían cuando empezó la serie, pero como el fic está ambientado en el 2013, ya no importa).

Se van a decir entre este fic y otros, las voy a tomar como oficiales, no me importa si a ustedes les gusta o no.

Curiosamente he estado paseando por estos días al mismo tiempo que escribía este fic y me pongo a leer un poco de Cincuentas Sombras de Grey en la internet (no estoy tan dormida en el mundo de la literatura) que van a sacar la película y bueno, me pongo a ver la biografía de la autora porque Rebecca me ha molestado últimamente con ese libro y no ha dejado de lloriquearme cuando supo como se hizo el libro. A mí no me anima mucho tenerlo aquí conmigo porque como les dije el estilo lemmon no es lo mío. Ustedes ya saben cuál es mi verdadero estilo. La verdad que me intrigué y leí en lo que estaba en wikipedia, y eso, me quedé ensimismada. No se sorprendan si alguno de estos días uno de mis fic desaparece en unas circunstancias misteriosas y luego aparezca detrás de una vitrina de una librería.

-Cazador de la Ciudad...

Tranquilitos mis niños, que no es este fic ni ningún otro.

No la verdad, había pensado un fic para esta página de XS, pero me puse a pensar y quiero que sea una obra mía que pueda llevar algún día que lleve mi verdadero nombre. Ya me obstiné que los estadounidenses y los ingleses se lleven todo el crédito literario, debemos espabilarnos un poco ¿no creen?

Lo digo porque lo que les puedo decir sobre La traición conoce mi nombre es que estoy temiendo que el fic tenga un nivel de lime (una variante más suave del lemmon, ya saben, literatura erótica), por las perversidades de algunos personajes (no les diré quienes son), pero no será todo el tiempo si no en algunas pocas escenas. Y el fic tiene un nuevo elemento: ¡Acción! Pienso incluir una escena de full combate entre Raimundo (el protagonista) y Chase (el antagonista), pero no una de dos tipos que se pelean en un bar si no una pelea de artes marciales al estilo Duelo Xiaolin (sin incluir los elementos). Y Jack... Dios, Jack en el fic está sobrecargado de muchas sorpresas y de increíble acción. Además del drama y el romance, creo que estoy en completa capacidad de decirles que La traición conoce mi nombre es el fic MÁS romántico que haré (porque no lo he terminado, estoy por el capítulo 5 apenitas porque estoy verificando que cada parte de mi fic). Las escenas que vienen son muy apasionadas. Y aquí hay mucho suspense.

En cuanto al lemmon. Les puedo decir que La traición conoce mi nombre, lo comenzó a escribir su servidora y lo está reescribiendo otra Alice de la que conozco, ya que me siento tan cómoda leyendo lemmon (soberanamente de qué genero) como leyendo un slash. Los que me conocen saben que soy implícita en estos temas, todo con suavidad y tacto... Sin embargo a pesar de que estoy consciente de que otra Alice me está robando el fic, decidí mantenerlo como tal, quizá porque me estoy retando a mí misma otra vez pero le pido de todo corazón a la otra Alice que deje la esencia trágica del fic, no vaya a ser que la cambie. Esta Alice que no se ha presentado, no la conozco, fue quien implantó la acción y el cierto toque de lime, demostrando que es un tanto arrojada y apasionada, no tiene miedo a lo que escribe, no conozco como mío su escrito. Y está rediseñando algunos perfiles psicológicos de unos personajes, por ejemplo, le está dando a Chase un pasado para justificar su perfil psicológico, le quedó bien y ayuda a mantener el ansgt, por lo que sé ella parece que quiere dejar el género de angustia, lo único que quiere trabajar es el romance... ¿De qué te ríes Mia?

-Es que suena gracioso: Tú misma te estás robando tu fic...

¿No eres tú, verdad?

-No.

Yo he leído historias lemmon con Raikim (hasta un slash), donde todo tiene su nombre y su apellido, narrado con lujo detalle, no me perdí absolutamente nada. En todo caso, voy a dejar que esta Alice siga y concluya el fic. Vamos a ver qué final le va a dar...

No sé por qué, pero siento que estas vacaciones se fueron volando. Ya regresé a la escuela. No sé, las anteriores cuando ingresé me parecieron más lentas y las disfruté, espero que esa horrible sensación se esfume.

¿Qué escondes Kimiko Tohomiko? Como les dije al final del episodio anterior: ¿Qué hay detrás de esa puerta? ¿ustedes qué creen que lugar es ese? ¿por qué Kimiko está ahí? ¿qué hace ahí? El final de este capítulo es intrigante. Primero, me gustó mucho la introducción por qué Jack pudo crear a un Jackbot frente todos nosotros. Y hablando de Primero, supimos por fin como fue la conversación con nuestro amigo Tubbimura que no abrió la boca en el fic si no hasta ahora. Chase es Primero, quedó claro, quedó en video... ¿o al igual que Jack y Omi dudan de lo que leyeron?... Y Primero hizo su segundo ataque, Novena, Jessie está muerta. De una forma bastante cruel. Y algo que nos desencajó a muchos: ¿Qué demonios hace una jaula en la casa de Tohomiko? ¿uno de ustedes sería tan amable de explicarme este hecho tan absorto? Buenos mis estimados malvaviscos asados, tendremos que aguantarnos hasta el capítulo que viene. Y aquí mis preguntas para hoy: ¿será Chase el Primer jugador? ¿cuál es el plan para detenerlo? ¿se revelará en el capítulo que viene? ¡¿por fin sabremos de una buena vez su poder?! ¿Gushu habrá averiguado por fin algo? ¿sabremos algo de él en el capítulo que viene? ¿qué pasó con Guan? ¿qué escondes Kimiko Tohomiko? Todo eso y más en el capítulo que viene. ¡Hasta entonces!


Mensaje para ubby09: ¿Qué hay de nuevo, vieja? Me alegra tener noticias de ti. Siempre pongo la confesión a mitad del fic sobretodo si es un fic romántico para que la otra mitad sea puro amor. Omi es sádicamente tierno. El comienzo de este capítulo me causó bastante risa. A través de la pérdida de su amigo, Raimundo experimenta un escarmiento que es posible que cambie... Me alegra que te haya interesado mis nuevos proyectos. Apenas se esté terminando este fic, subiré el fic con más capítulos así que pendiente que los mantendré informaditos. Muchas gracias por leer y comentar, vuestra opinión me interesa mucho. ¡Nos leemos!