Capítulo 14

Según bajaba las escaleras, fui siendo cada vez más consiente del aturdimiento que provocaba en Edward. Y, seamos sinceros, eso me producía un inconfundible placer que solo pude acallar mordiéndome la lengua y centrando todos mis sentidos en no tropezar. Algo, sin duda, infernalmente difícil.

Aun así, tenía que admitir que yo no estaba en mejores condiciones. ¿Por qué tenía que estar tan condenadamente guapo? Tenía ganas de golpearme la cabeza contra algo, no sé el qué, pero tenía que ser consistente, pero me contuve de milagro. Aunque estuve a punto de cumplirlo, contra el suelo, puesto que el aturdimiento y la emoción embargaban casi por completo mi mente y me costaba horrores concentrarme en lo que tenía delante.

Llegué frente a él aturdida, siendo solo consiente de sus maravillosos ojos verdes y de como temblaban mis piernas con cada paso que daba. Malditos tacones.

Edward logró salir de su ensimismamiento mucho antes que yo. Tomó mi mano y nos encaminamos hacia la pista de baile. Como si alguien hubiera pulsado un interruptor, me sobresalté y observé con pánico al resto de bailarines bailar armoniosamente sobre el mármol recién pulido mientras Edward me observaba sorprendido. Debían de haberlo encerado especialmente para la fiesta porque podía verme perfectamente reflejada en él.

¿Cómo demonios la gente no se estampaba* contra el piso? Sobretodo las mujeres que tenían que bailar como instrumentos de tortura como yo… Maldita Alice…

Edward me regaló una sonrisa y me apretó la mano como un gesto tranquilizador. Aún tenía una cierta resaca del efecto que producía él en mí, por lo que eso me dejó fuera de juego y no me quedó más remedio que seguirle. Me guio suavemente y empezamos a bailar con lentitud. Creo que intentaba adaptarme al nuevo medio sin asustarme. Me sentía como un gato aterrado ante su nueva familia…

Probablemente, si no estuviera bailando con Edward habría salido corriendo antes de pisar la pista de baile y habría tirado los tacones por el balcón, pero él, pese a mi ineptitud, era capaz de lograr que todo fuera perfecto. Por muy cursi que sonara, parecía un sueño en el que solo estábamos él y yo. Si no me equivocaba, la única persona que era capaz de bailar conmigo de esa forma (eliminando la existencia de la empalagosa, y cursi, nube rosa) era Jake.

En realidad, tanta perfección podía resultar irritante. Edward no podía ser normal. Ni siquiera era arrogante, por lo que tampoco tenía ese defecto.

Se acercó a mi oído e interrumpió todas mis cavilaciones entre susurros.

- ¿En qué estás pensando?

- ¿Por qué la curiosidad? - Pregunté a su vez apoyando mi frente sobre su hombro.

- Porque normalmente estarías rezando porque esta canción terminara pronto, me estarías recriminando por meterte en este infierno y no pararías de preguntarme que demonios hacemos en el centro de la pista ¡Ah! También estarías maldiciendo a Alice por esos zapatos estúpidamente altos.

- Lo estoy haciendo, pero para mis adentros.

Me miró interesado, porque sabía que había algo más, pero al parecer supo leer entre líneas. Si me ponía a rezar en voz alta todo lo que estaba pensando nos tratarían de locos. Edward se rio ante mi mirada tajante, pero la curiosidad se mantuvo brillando en sus ojos. Yo, haciendo caso omiso, hundí mi rostro en su pecho y me dejé llevar. Edward afianzó sus brazos en torno a mi cintura y nos perdimos en la música durante un largo tiempo.

No sé muy bien cuantas canciones estuvimos así, después de todo, me sentía segura entre sus brazos y las preocupaciones acerca de darme de bruces contra el suelo, de pisarle la pierna a alguien o de provocar un accidente entre los otros bailarines se desintegraron contra el suelo.

Él se alejó de mí, manteniendo su mano en mi cintura, y me guio hacia uno de los balcones. Era enorme y tenía vistas al hermoso jardín de la esposa de Aro.

Me acomodé en el banco de piedra que estaba en uno de los laterales del balcón, dejándonos ver la pista de baile, pero impidiendo que ellos nos vieran.

- ¿Por qué hemos salido de la pista?

- Bueno, supuse que después de bailar tanto y tu poca costumbre de utilizar esos… preciosos zapatos tendrías los pies destrozados.

Había estado tanto tiempo en nuestra burbuja que no me había dado cuenta, pero dolían, ¡vaya que sí dolían!

Me descalcé sutilmente, casi sin darme cuenta, y exhalé un suspiro de alivio. Mientras, Edward me observó divertido, pero un poco arrepentido.

- ¿A qué viene esa cara? – Le pregunté ante su expresión.

- Debería haberme dado cuenta antes de que no estabas acostumbrada a hacer estas cosas, pero me sentía tan a gusto contigo que el tiempo pasó volando.- Contestó sentándose a mi lado.

- Bueno, es perdonable, pero solo porque te has sentido igual que yo. - Después de decir eso, comencé a reírme, probablemente sin razón, pero me nació con fuerza en el pecho la necesidad de reír.

Aunque Edward me observó confuso en un principio, no tardó demasiado en contagiarse, puesto que empezó a reírse con ganas. Aún riéndose, se levantó y se encaminó en dirección al salón.

- Voy a buscar algo de beber. Espérame aquí.- Y dicho eso se adentró en la sala.

Empecé a mirar el cielo, para hacer tiempo, mientras esperaba a Edward. De repente escuché unos pasos a mi lado y me volteé sorprendida esperando ver a Edward pero mi sorpresa fue aún mayor cuando vi a Alec.

Lo observé y saludé tímidamente y confusa mientras él se sentaba a mi lado. La verdad es que no sabía muy bien que decir en ese momento, después de todo nuestro primer encuentro no había sido precisamente el mejor.

- Lo siento.- Esas escuetas y tímidas palabras fueron lo primero que recibí de él, lo que me dejó patidifusa. Su voz era suave y dulcemente varonil. Por muy contradictorio que pareciera, era un sonido precioso, como un ángel.

- ¿Por qué te disculpas?

- Cuando nos presentaron no fuimos precisamente muy amables y no me gustaría que te fueras a EEUU con esa mala idea de nosotros. Yo… siempre he sido muy reservado, no te imaginas lo que me ha costado reunir el valor para hablar contigo, por lo que mi hermana Jane siempre lleva la voz cantante.

- Una pregunta, ¿a Jane le caigo mal?

- No exactamente.

Alcé una ceja, con la duda clara en mi cara, por lo que miró al cielo como si estuviera buscando las palabras adecuadas.

- Jane te tiene envidia porque tus mejores amigas son, nada más y nada menos, Alice y Rosalie, sus ídolos desde que tiene uso de razón. Y encima eres la novia de Edward.

- No me irás a decir que Edward es el primer amor de Jane, ¿no?

Alec sencillamente asintió. Ahora su actitud sí que tenía sentido.

- Bueno, ¿y por qué te has acercado a mí? No creo que sea simplemente por el hecho de irme con una mala opinión.

- Es porque eres precisamente la novia de Edward. Nunca he conocido a ninguna ni le he visto jamás tan feliz por lo que lograste despertar mi curiosidad. Eres la única mujer capaz de causar ese efecto en el hombre que yo más admiro. Edward es… como el hermano mayor que siempre quise.

Antes de poder decir nada, Alec se levantó y me tendió un trozo de papel con una dirección email y un número de teléfono escritas en él con una letra clara y delicada.

- Si no te importa, me gustaría conocer un poco mejor a mi nueva prima, pero como te vas mañana…

- C-claro Alec, me encantaría.- Afirmé gustosa tomando el papel entre mis manos.

Alec se acercó a la puerta y ambos vimos a Edward acercándose. Antes de tomar otro paso hacia delante, se giró en mi dirección.

- Bella, cuidado con Heidi y Demetri. No te fíes de ellos.- Y con esas palabras ingresó en el salón.

._._._._._._._._._._._._._._.

*Estamparse- Chocar, darse violentamente contra algo (Uso utilizado en el léxico canario)

Maya Cullen Masen, bueno, como toda pareja ideal, no me gustaría separarlos, pero, ¿qué pasara? ¡Tatachán! ¡Sorpresa! No te lo pienso decir jajajajajajajaja.

Tata XOXO, buen punto lo de las lagartas jajajajajaja Bueno, los amores perfectos tienen encrucijadas difíciles. Después de todo, ellos dos no son una pareja normal.

Abiitha, muchas gracias por tu review. Lo apunto como una muestra de apoyo ^^

Suiza-love, mi encantadora drogadicta, el viaje, por ahora, está asegurado. El contexto ya es un secreto jajajajajaja. Respecto a la fiesta, esto es solo la primera parte, pero espero que te haya gustado.

Twiandre, una duda, ¿te refieres a que se casen los protas o los dos malévolos intrusos ( a los que deseo profundamente darles una patada en el culo jajajajajaja)?

Bueno, si lo relata como Ted en Como conocí a vuestra madre, no creo que sea tan traumatizante jajajajajajaja.

Me temo que eso será un poco difícil, con la Universidad y la radio se me van los días como si se trataran de aire añl respirar. Hecho de menos no despertarme a las 8 de la mañana, el problema es que, me guste o no, por costumbre, me despierto a esa hora.

Bueno, según se acerquen los míos, verás como mis protestas contra ellos aumentan. Probablemente estaré en estado crítico en enero.

No sé si siempre traen cosas buenas, pero creo que siempre hay que verles el lado positivo. Todo sirve para algo, supongo jajajajajajajajaja.

Robmy, es comprensible que lo veas sospechoso, son un par de estreñidos sentimentales en mi opinión. Robmy, es todo un privilegio y un placer que un lector decida dar su opinión al escritor, da igual el momento en el que se encuentre el fanfic. Incluso es muy agradable ver comentarios una vez ya terminada la obra.

Alejandra1987, tengo planes mucho peores que esos, aunque me estoy replanteando cumplir algunos, sinceramente. La escasa compasión que tengo está saliendo a la luz jajajajajajajaja.

Janalez, creo que el principal problema no es que los hagan dudar. Y ahí lo dejo para que te rompas la cabeza un rato jajajajajajaja.

Twilightelric, muchas gracias por tu comentario. Me alegra de tener a dos "drogadictas" más jajajajaja Siento que haya tomado más de una semana, pero la universidad me tiene loca.

Gabymuse, respira hondo y prepárate para desmelenarte jajajajaja Hay ocasiones en las que los celos son sanos, Edward no es tan idiota para romper con Bella por un estúpido ataque de celos. ¡Saludos de Tenerife!

Espero que no me odies por haber tardado tanto, como ya os he dicho a algunas que la universidad y el programa de radio me tienen loca. Y yo que pensaba que bachillerato era complicado… Ya tengo el capítulo 15 a la mitad, así que voy a aprovechar el puente para escribirlo, así que el sábado ya estará listo.

Cuidaos mucho.

¡Espero vuestros review!

¡Besos y abrazos desde Tenerife!