Capitulo: Madame Slytherin.


Cuando llego octubre, el frío cubrió hogwarts, pero también de catarro. Muchos alumnos y profesores se enfermaron, la señora Pomfrey, la enfermera, estaba atareadísima debido a una repentina epidemia de catarro entre profesores y alumnos. Su poción Pepperup tenía efectos instantáneos, aunque dejaba al que la tomaba echando humo por las orejas durante varias horas. Artemis que tenia mal aspecto y estaba mas pálida de lo normal; se había negado a ir pero no le quedo de otra cuando Draco sin avisa la llevo hasta la enfermería con ayuda de su primo Ethan, quien también estaba preocupado por ella.

—Les digo que estoy bien—gruñía Artemis mientras era llevada a rastras dentro de la enfermería. Su cabello era pelirrojo, por lo que Harry sabia que estaba enojada aunque no hacia falta ver su cabello, su tono de voz y la expresión en sus ojos lo decían claramente. No estaba contenta con la situación pero no podía hacer nada.

La hicieron tomar asiento en una de las camas cuando la señora Pomfrey se acerco, cortando los reclamos de Artemis. Y cuando regreso con la poción de Pepperup. Artemis no tuvo mas remedio que tomársela, enseguida por sus orejas empezaron a salir humo y al ser su cabellera pelirrojo, daba la impresión de que toda su cabeza estaba ardiendo. Estuvo el resto de la tarde en la enfermería por indicación de la señora Pomfrey, por lo cual no tuvo que asistir a la estúpida clase de Lockhart; Harry habría deseado enfermarse simplemente para saltarse esa clase. Aunque no deseaba volver a escuchar a Lockhart sobre como Harry llamaba la atención de una forma tan lamentable como desaparecer para que todos se preocupara por él, aunque dado el caso le hablaría de enfermarse para captar la atención o le hablaría sobre sus mejores remedios para curarlo.

La verdad Harry no deseaba saber nada de él.

Gotas de lluvia del tamaño de balas repicaron contra las ventanas del castillo durante días y días; el nivel del lago subió, los arriates de flores se transformaron en arroyos de agua sucia y las calabazas de Hagrid adquirieron el tamaño de cobertizos. Las practicas de quidditch no habían parado a pesar de ello, habían entrenado durante las tardes entre semana y durante las mañanas de los fines de semana; y solamente se cancelaban las practicas cuando el clima era demasiado tomentoso. Aquel sábado por suerte estaba simplemente nublado no había ni lluvia ni viento, el entrenamiento fue duro por que Flint los puso a practicar diferentes lanzamientos con la quaffle y formas de esquivar, muchas de las cuales Harry estaba seguro que no estaban permitidas.

Artemis también había acudido al entrenamiento como siempre, solo que aquel día su autocontrol exploto, no soporto mas la burlas e insultos de Peregrine que le quito el bate al otro golpeador y le lanzo una bludger con tanta potencia que casi lo derriba de la escoba. Flint, el capitán del equipo, lejos de parecer enojado como siempre que se trataba de Artemis pareció sorprendido mientras ella perseguía a Peregrine con el bate y le lanzaba las bludgers en cada oportunidad que tenia. Draco había comentado que seria buena golpeadora, e incluso se detuvo a observa a Artemis dándole su merecido a Peregrine. Obviamente Flint tuvo que detenerla antes de que realmente le hiciera un daño grave a Peregrine, que en todo caso se merecía, e hizo que se fuera del entrenamiento antes para evitar mas problemas.

—Has visto a Fred y George durante la practica—dijo Draco mientras regresaban al castillo—. Los ve visto a lo lejos.

—Me pareció verlos pero no estaba seguro de que fueran ellos.

—Lo eran, nos estaban espiando, me parece que el equipo de Gryffindor esta preocupado por perder nuevamente la copa de quidditch este año.

—No deberíamos confiarnos—comento Harry recordando los partidos del año pasado—. Gryffindor es realmente bueno y no hablemos de Ravenclaw.

—Si, creo que debemos preocuparnos por Ravenclaw y sus estrategias, ellos podrían hacernos perder.

Cuando estaban a punto de atravesar la puerta a las mazmorras se detuvieron de golpe para luego apartarse, Sir Nicolás el fantasma de Gryffindor, atravesó la puerta.

Parecía absorto en una carta que llevaba en la mano y no dejaba de murmurar aldo de un centímetro.

—Hola, Nick —dijo Harry.

—Buenos días—murmuro Draco.

—Hola, hola —respondió Nick Casi Decapitado, dando un respingo y mirando alrededor. Llevaba un sombrero de plumas muy elegante sobre su largo pelo ondulado, y una túnica con gorguera, que disimulaba el hecho de que su cuello estaba casi completamente seccionado. Tenía la piel pálida como el humo, y a través de él Harry podía ver la puerta de caoba que llevaba a las mazmorras.

—Parecéis preocupado, joven Potter —dijo Nick, plegando una carta transparente mientras hablaba, y metiéndosela bajo el jubón.

—Igual que usted —dijo Harry.

—¡Bah! —Nick Casi Decapitado hizo un elegante gesto con la mano—, un asunto sin importancia... No es que realmente tuviera interés en pertenecer... aunque lo solicitara, pero por lo visto «no cumplo con las características». —A pesar de su tono displicente, tenía amargura en el rostro—. Pero cualquiera pensaría, cualquiera —estalló de repente, volviendo a sacar la carta del bolsillo—, que cuarenta y cinco hachazos en el cuello dados con un hacha mal afilada serían suficientes para permitirle a uno pertenecer al Club de Cazadores Sin Cabeza.

—Desde luego —dijo Harry, que se dio cuenta de que el otro esperaba que le diera la razón.

—¿Puedo preguntar sobre ese club que evidentemente no lo aprecia lo suficiente para permitirle acceder? —pregunto Draco tan cortes que casi ocultaba su curiosidad.

—Por supuesto, joven Malfoy, vera nadie tenía más interés que yo en que todo resultase limpio y rápido, y habría preferido que mi cabeza se hubiera desprendido adecuadamente, quiero decir que eso me habría ahorrado mucho dolor y ridículo. Sin embargo... —Nick Casi Decapitado abrió la carta y leyó indignado:

Sólo nos es posible admitir cazadores cuya cabeza esté separada del correspondiente cuerpo. Comprenderá que, en caso contrario, a los miembros del club les resultaría imposible participar en actividades tales como los

Juegos malabares de cabeza sobre el caballo o el Cabeza Polo. Lamentándolo profundamente, por tanto, es mi deber informarle de que usted no cumple con las características requeridas para pertenecer al club. Con mis mejores deseos,

Sir Patrick Delaney-Podmore

Indignado, Nick Casi Decapitado volvió a guardar la carta.

—¡Un centímetro de piel y tendón sostiene la cabeza, muchachos! La mayoría de la gente pensaría que estoy bastante decapitado, pero no, eso no es suficiente para sir Bien Decapitado-Podmore.

Nick Casi Decapitado respiró varias veces y dijo después, en un tono más tranquilo:

—Bueno, ¿y a vos qué os pasa? ¿Puedo ayudaros en algo?

Draco se giro hacia el con la ceja alzada.

—No—dijo Harry—. Solo estoy preocupado por mi primer partido de quidditch..

El resto de la frase de Harry no se pudo oír porque la ahogó un maullido estridente que llegó de algún lugar cercano a sus tobillos. Bajó la vista y se encontró un par de ojos amarillos que brillaban como luces. Era la Señora Norris, la gata gris y esquelética que el conserje, Argus Filch, utilizaba como una especie de segundo de a bordo en su guerra sin cuartel contra los estudiantes.

—Sera mejor irnos antes de que Filch llegue a castigarnos—dijo Draco mirando sus botas llenas de barro.

Y sir Nicholas no pudo estar mas de acuerdo con Draco, pero no corrían con suerte por que no habían atravesado la puerta cuando Filch los detuvo y sin mas remedio lo siguieron hasta su despacho. Por suerte divina, Peeves ocasiono un alboroto afuera al mismo tiempo que Draco había fijado sus ojos en una carta sobre la mesa. Dando un vistazo a la puerta por donde el conserje corrió a intentar atrapar a Peeves tomo la carta muerto de curiosidad donde leyó:

«EMBRUJORRÁPID»

Curso de magia por correspondencia

para principiantes

—Es un squib, no me sorprende que sea tan amargado—dijo Draco con una sonrisa burlona—. Peor aún, él cree que eso del «EMBRUJORRÁPID»

servirá.

Intrigado, Harry abrió el sobre y sacó el fajo de pergaminos que contenía. En la primera página, la misma escritura color de plata con florituras decía:

¿Se siente perdido en el mundo de la magia moderna? ¿Busca usted excusas para no llevar a cabo sencillos conjuros? ¿Ha provocado alguna vez la hilaridad de sus amistades por su torpeza con la varita mágica?

¡Aquí tiene la solución!

«Embrujorrápid» es un curso completamente nuevo, infalible, de rápidos resultados y fácil de estudiar. ¡Cientos de brujas y magos se han beneficiado ya del método «Embrujorrápid»!

La señora Z. Nettles, de Topsham, nos ha escrito lo siguiente: «¡Me había olvidado de todos los conjuros, y mi familia se reía de mis pociones! ¡Ahora, gracias al curso "Embrujorrápid", soy el centro de atención en las reuniones, y mis amigos me ruegan que les dé la receta de mi

Solución Chispeante!»

El brujo D.J Prod, de Didsbury escribe «Mi mujer decía que mis encantamientos eran una chapuza, pero después

de seguir durante un mes su fabuloso curso Embrujorrápid, ¡la he convertido

en una vaca!, Gracias Embrujorrápid,»

Harry olvídate de eso, aún tenemos tiempo de escaparnos de Filch.

Harry dejo metió los pergaminos y dejo el sobre nuevamente sobre la mesa antes de seguir a Draco que estaba espiando en el pasillo. Corrieron por el pasillo contrario a donde escuchaban ruidos y lograron oír sobre que Peeves había destrozado un armario evanescente. Filch parecía triunfante.

—¿No nos meteremos en mas problemas por escaparnos?

—No tiene pruebas con que acusarnos—dijo Draco—. Nadie nos vio, solo Sir Nicholas, y no creo que el nos delate para ayudar a Filch.

Decidieron bajar por el corredor y volvieron a las escaleras, salir de la conserjería sin ningún castigo era un récord.

—¡Harry! ¡Draco! ¿Funcionó?

Nick Casi Decapitado salió de un aula deslizándose. Tras él, Harry podía ver los restos de un armario grande, de color negro y dorado, que parecía haber caído de una gran altura.

—Convencí a Peeves para que lo estrellara justo encima de la conserjería de Filch —dijo Nick emocionado—; pensé que eso le podría distraer.

—Eso ha sido muy astuto—felicito Draco.

—¿Ha sido usted? —dijo Harry, agradecido—. Claro que funcionó, no logramos escapar de un castigo. ¡Gracias, Nick!

Se fueron andando juntos por las mazmorras. Nick Casi Decapitado, según notó Harry, sostenía aún la carta con la negativa de sir Patrick. Y su amabilidad y gratitud hicieron que iniciaran una conversación que acabo con la promesa de Harry de asistir a su cumpleaños de muerte junto a Draco y Artemis.


—¿Un cumpleaños de muerte? —dijo Artemis intrigada—. Es que acaso eso existe.

—Al parecer si—dijo Draco—, y parecer ser un gran honor que nos invitaran. ¿Cuantas personas pueden decir haber ido a una fiesta como esta?

—-No creo que muchas—dijo Artemis—. ¿Cómo creen que será? Nunca había escuchado de cumpleaños de muerte.

—No creo que sea como mis fiestas de cumpleaños—dijo Draco pensativo—. Van a celebrar que cumplen un año mas de estar, bueno, muerto.

—¿Les dijo algo sobre Hermione o Neville?—pregunto Artemis—. ¿Creen que se molestaría Sir Nicholas si nos aparecemos con ellos?

—Yo creo que no—respondió sinceramente Harry—. Nick es realmente agradable y amigable, creo que estará contento de ver a mas personas.

—Y no olvidemos que tenemos que decirle a ese pomposo club de descabezados lo aterrador que es Nick—comento Draco leyendo el libro de Historia de la Magia.

—Cuando quiere puede serlo—dijo Artemis terminando de escribir el ensayo de pociones—. Recuerdan cuando le preguntamos por que era casi decapitado, fue aterrador y asqueroso la forma en que se nos mostro su cabeza colgando de su cuello.

—Si, recuerdo eso—dijo Harry.

—Nada agradable.

Cuando llego Halloween, ya estaban arrepentidos de haberse comprometido a ir a la fiesta de cumpleaños de muerte. El resto del colegio estaba preparando la fiesta de Halloween; habían decorado el Gran Comedor con los murciélagos vivos de costumbre; las enormes calabazas de Hagrid habían sido convertidas en lámparas tan grandes que tres hombres habrían podido sentarse dentro, y corrian rumores de que Dumbledore había contratado una compañía de esqueletos bailarines para el espectáculo.

—Lo prometido es deuda —recordó Hermione a Harry en tono autoritario—. Y tú le prometiste ir a su fiesta de cumpleaños de muerte.

—Podemos disculparnos después, enviar alguna tarjeta o algo—dijo Draco—. Realmente parece que el banquete de Halloween será mejor que el anterior.

—Me has hablado de Slytherin y su comportamiento, como defiende el honor y valores éticos que tienen. ¿Acaso deshonraras a tu casa con esta falta moral y ética?

Draco estaba aturdido. ¿Acaba de chantajearlo? A él, Draco Malfoy. A uno de los mas populares e influyentes de Slytherin. Debía estar soñando.

—Muy bien, Hermione, has dicho tu opinión… —entonces su semblante cambio, era cómo si estuviera meditando algo—. Slytherin es honor y deber, ¿cómo pude haber olvidado algo así? Por supuesto solo he sugerido que le enviamos una tarjeta para disculparnos en caso que todos se echaran para atrás.

—No creo que lo hagamos—dijo Hermione con voz segura y firme.

—Ha sido una sugerencia, Granger.

—Entonces, ¿nos veremos en el vestíbulo para ir a la fiesta? —pregunto Neville.

—A las ocho en punto—confirmo Harry.

—Espero que la fiesta sea divertida.

—Yo igual.

Sin embargo la noche de Halloween no se resulto tan asombrosa como desearon. Harry, Draco y Hermione se encontraron en el vestíbulo, Neville había terminado en la enfermería y no tenían idea si le darían de alta o no; Artemis por otra parte no se apareció luego de esperarla, Snape estaba dentro del Gran Comedor al igual que Flitwick, por lo que no estaba en sus clases avanzadas de encantamientos o pociones; el profesor Snape le había informado que tomaría clases avanzadas debido a su gran habilidad para ambas materias.

—Tal vez, Artemis ya esta en la fiesta de Nick—dijo Hermione—. Seguramente pensó que ya estaríamos ahí.

Pero Artemis tampoco estaba en la fiesta. Que resulto ser la mas aburrida y con comida anti-vivos, sus estómagos rugían mientras observaban la mesa de comida; toda estaba echada a perder, con moho, gusanos o quemada.

Tenían frio, hambre y a ese paso estarían muertos de aburrimiento. Tuvieron que sufrir un ataque de llanto de Myrtle, un fantasma que rondaba los balos del segundo piso, antes de que saliera de ahí con Peeves corriendo tras ella para seguir burlándose mientras le tiraba cacahuates llenos de moho.

Una vez que conocieron al los miembros del club sin cabeza, aprovecharon para irse con la esperanza de alcanzar por lo menos un pudin. Sin embargo mientras subían, Harry lo oyó.

... Desgarrar... Despedazar... Matar...

Fue la misma voz, la misma voz fría, asesina, que había oído en el despacho de Lockhart.

Trastabilló al detenerse, y tuvo que sujetarse al muro de piedra. Escuchó lo más atentamente que pudo, al tiempo que miraba con los ojos entornados a ambos lados del pasadizo pobremente iluminado.

—Harry, ¿qué...?

—Es de nuevo esa voz... Callad un momento..

... deseado... durante tanto tiempo...

—¡Escuchad! —dijo Harry, y Draco y Hermione se quedaron inmóviles, mirándole.

... matar... Es la hora de matar...

La voz se fue apagando. Harry estaba seguro de que se alejaba... hacia arriba. Al mirar al oscuro techo, se apoderó de él una mezcla de miedo y emoción. ¿Cómo podía irse hacia arriba? ¿Se trataba de un fantasma, para quien no era obstáculo un techo de piedra?

—¡Por aquí! —gritó, y se puso a correr escaleras arriba hasta el vestíbulo. Allí era imposible oír nada, debido al ruido de la fiesta de Halloween que tenía lugar en el Gran Comedor. Harry apretó el paso para alcanzar rápidamente el primer piso. Draco y Hermione lo seguían.

—Harry, ¿qué estamos...?

—¡Chssst!

—¡Va a matar a alguien!—grito Harry, que no presto atención a las caras desconcertadas de sus amigos y apresuro el paso hasta el segundo piso.

No se detuvo hasta que doblo la esquina del ultimo corredor. Que estaba desierto.

A pasar de ello, había estado ahí. Hermione señalo había el muro donde algo brillaba en el espacio entre las dos ventanas; a la luz de las antorchas, había palabras pintadas de mas de un palmo de altura.

LA CAMARA DE LOS SECRETOS HA SIDO ABIERTA. TEMED, ENEMIGOS DEL HEREDERO.

Y colgando de un lado, había algo que sus ojos no alcanzaron a ver y se acercaron al muro intentando no resbalarse por el agua en el piso. Los tres comprendieron a la vez lo que era, y dieron un brinco hacia atrás.

La Señora Norris, la gata del conserje, estaba colgada por la cola en una argolla de las que se usaban para sujetar antorchas. Estaba rígida como una tabla, con los ojos abiertos y fijos.

Durante unos segundos, no se movieron. Luego Draco dijo:

—Debemos ir a avisarle a alguien.

—No deberíamos intentar... —comenzó a decir Harry, sin encontrar las palabras.

—Olvídalo—dijo Draco—. Es preferible que nos vayamos a avisar, sino pensaran que hemos sido nosotros.

Pero fue tarde, el sonido de charlas y pasos a lo lejos indicaba que la fiesta había terminado y no tardaron en ser rodeados por ambos lados del corredor. Sin decir nada pero deseando ver el espectáculo.

—¿Qué pasa aquí? ¿Qué pasa?

Era Filch que se abría paso a empujones. En cuanto viera a su gata se enfadaría hasta no hacer pagar al culpable.


—Artemis.

Parpadeo sorprendida antes de voltear a ver la mano posada en su hombro. Al mirar a su alrededor se encontró parada a mitad de corredor que llevaba a la entrada oculta de la sala común.

—¿Dónde has estado?

—¿Pansy?

Artemis dio otra mirada a su alrededor, dándose cuenta de lo que ocurría e intento ocultar el terror que sentía en aquel momento.

—Tenia otro compromiso—dijo—. Y luego me perdí

—Entonces no escuchasteis lo que ocurrió.

—¿Qué paso? —pregunto Artemis intentando controlar su voz.

—Es Harry—dijo Pansy—. Seguramente lo expulsen junto a Draco y Granger.

Pansy le conto como luego de salir del banquete de Halloween, vieron a unos de los prefectos regresar a buscar al director; así que fueron a ver que ocurría y se encontraron con que alguien misterioso que se hacia llamar el heredero de Slytherin dejo un mensaje en el cual amenazaba a sus enemigos diciendo que la cámara de los secretos había sido abierta. Y frente al muro con el mensaje habían estado Harry junto a Draco y Granger. La gata de Filch estaba muerta o algo parecido y los posibles sospechosos de tal acto eran las únicas tres personas en el momento.

—¡Imposible!—dijo Artemis. Hubiera deseado ir a la dirección, pero no tenía ni idea de donde quedaba la dirección y Pansy no la hubiera dejado ir.

Por suerte nadie fue expulsado aquella noche. Harry y Draco le contaron lo sucedido, habían salido de la fiesta de muerte de Nick y planeaban regresar a comedor para comer algo, cuando Harry había escuchado una extraña voz.

—Recuerdan la noche que regrese por que Lockhart me retuvo en su oficina hablando de tonterías, también la escuche pero, el no había podido escucharla.

—Como esta noche—dijo Draco—. Cuando ni Hermione ni yo, escuchamos nada.

—Pero la escuche—dijo Harry con firme—. Decía que mataría a alguien.

—¿Estas diciendo que escuchasteis una voz que nadie mas logro escuchar?

El asintió.

—¿Se lo contasteis a Dumbledore?

Harry negó y luego dijo:

—¿Creéis que tendría que haberles hablado de la voz que oí?

—No —dijo Draco sin dudar—. Oír voces que nadie puede oír no es buena señal, ni siquiera en el mundo de los magos.

—Podrían pensar que estas loco o que es un indicio de mala suerte—dijo Artemis con nerviosismo—. Pero yo diría que es extraño.

—Ustedes me creen, ¿verdad? —pregunto Harry de repente.

—Por supuesto —Draco fue el primero en responder—. Pero… tienes que admitir que parece raro…

—Debe haber una explicación a todo esto… ¿Vieron quien mato a la gata?

—No, cuando llegamos encontramos a la gata y ese mensaje. Y no esta muerta.

—¿Que quieres decir?

—La gata no esta muerta—dijo Harry—. El profesor Dumbledore dijo que la habían petrificado.

—¿Petrificado?

—Si, pero hay una antídoto—aseguro Draco con simpleza—. En cuanto lo tenga, la gata volverá a vagar por ahí buscando meternos en problemas.

—¿No los expulsaron?

—No, aunque le profesor Snape no parecía estar de nuestro lado aún cuando nos defendió junto a Dumbledore.

—Seguro estaba consternado por encontrarnos en la situación tan delicada—dijo Draco—. Se suponía que debíamos estar en el banquete no vagando por los pasillos.

—Tal vez ese mensaje tiene la respuesta a lo ocurrido—dijo Artemis con una mala sensación.

—Probablemente, ¿que era lo que decía? "La cámara ha sido abierta…" —dijo Draco—. Bueno, debe a ver otro lugar secreto en hogwarts.

—Creo que mi primo Derek me conto algo, una historia de terror sobre hogwarts o era lo que pretendía—les conto Artemis titubeante recordando aquellos momentos en que no se odiaban por estúpidos prejuicios—. Decía que hace años alguien creo una cámara en hogwarts, en la que habitaba un monstruo…que rondaba los pasillos de hogwarts durante las noches en busca de su próxima cena…por supuesto, seguramente no era verdad. El solo quería asustarme.

—También esta lo de "enemigos temed" ¿a que enemigos se refiere? ¿a los animales? …o a los squib.

—¿Squib? —pregunto Artemis sin entender.

—Filch es uno, lo reconoció abiertamente cuando estábamos hablando con Dumbledore. Creía que Harry y yo matamos a su gata por que el era un squib, y nosotros lo descubrimos—conto Draco.

—Eso explica muchas cosas, como que odie tanto a los estudiantes—dijo Artemis—. Y deteste que hagamos magia en los pasillos.

—Es tarde—señalo Harry observando por la ventana unos momentos después—. Es mejor que nos vayamos a dormir.

Aún así Artemis dio vueltas en la habitación mientras el resto de sus compañeras dormían. Intento recordar los eventos ocurridos antes de aparecer en medio del pasillo. Había estado lista para salir cuando Pansy la hizo dudar de ir con una ropa tan colorida a una fiesta de muerte; había avisado a los chicos que los alcanzarían en cuanto se cambiara de ropa. Una vez que estuvo vestida con la ropa mas oscura que encontró se había puesto la túnica y salido a su encuentro. Es ahí cuando ya no recuerda anda mas que despertar en medio del pasillo con Pansy junto a ella.

—Esto es peor de lo que imagine—se decía en voz baja con lagrimas recorriendo su rostro—. Me estoy volviendo loca.

Por suerte con lo ocurrido ni Draco ni Harry notaron su nerviosismo y ansiedad durante el rato que estuvieron hablando. Esto era peor que cuando despertó y encontró alguna plumas en su túnica. Se dejo caer junto a su cama, intentando calmarse y pensar positivo. Debía haber una solución, algo que explicara su extraño comportamiento como también los sucesos inexplicables que ocurrían.

Durante unos días, en la escuela no se habló de otra cosa que de lo que le habían hecho a la Señora Norris. Filch mantenía vivo el recuerdo en la memoria de todos haciendo guardia en el punto en que la habían encontrado, como si pensara que el culpable volvería al escenario del crimen. Artemis le había visto fregar la inscripción del muro con el Quitamanchas mágico multiusos de la señora Skower, pero no había servido de nada: las palabras seguían tan brillantes como el primer día. Ella también mantenía vivo el recuerdo, pero no precisamente por que le agradara la gata sino por que la túnica que llevaba puesta el día anterior estaba manchada con la misma tinta, de eso estaba segura.

Sabia que volvería a pasar, ya lo había visto pero no había logrado ver quien seria petrificado. Había pasado noches en vela con tal de no perder la conciencia de nuevo, pero aún así había fallado y había despertado con plumas en el dobladillo de la túnica. Esconder lo mal que la estaba pasando, tampoco servía, sus amigos se habían dado cuenta; por suerte Draco lo atribuyo a su amor por los animales y que la tragedia de la señora Norris le afectaba. Hermione no se convenció con tal historia, pero estaba tan concentrada buscando algo en la biblioteca que no le presto atención.

Solo Tom entendía y comprendía lo que estaba pasando, y trataba de calmarla sobre que nada era su culpa, todo debía ser una coincidencia. Artemis esperaba que fuera eso pero no podía engañarse, se había visto caminar entre el gallinero de Hagrid y no se acordaba de haber hecho aquello, pero aún así las plumas estaba en su túnica como prueba de ello.

—Hola, Artemis.

Levanto la vista y saludo a Harry que acaba de llegar. Aquel día tal vez no despertaría preocupaciones, se había visto varias veces en el espejo para comprobar que parecía lo mas normal que podía.

—¿Donde están Draco y Hermione?—pregunto Harry cogiendo la cinta métrica y desarrollando su pergamino.

—En algún lugar de la biblioteca—dijo Artemis—. Hermione sigue buscando otro libro, no se que es lo que realmente busca. Draco fue a ayudarle, aunque realmente fue a averiguar sobre lo que se trae Hermione.

—Me he encontrado con Justin Finch-Fletchley—comento Harry de repente. Les conto como este lo esquivo y se había alejado a toda prisa de él.

—¿Por qué haría algo así? —dijo Neville.

—Es obvio, ¿no?, Finch-Fletchley piensa que Harry es quien petrifico a la gata—dijo con pesar. Artemis se pregunto si todos la tratarían así o peor si se enterara de que tal vez, fuera ella la culpable. Observo a Harry, se notaba que no le agradaba la situación en la que estaba y sintió la necesidad de animarlo, después de todo por su culpa estaba en esa situación. —Eh, Harry. Olvídate de Finch-Fletchley, siempre has pensado que era un poco estúpido. ¿Por que te preocupa ahora? Nosotros sabemos que eres inocente y eso es lo que debería importar.

Los labios de Harry se curvaron en una débil sonrisa. Aún estaba preocupado pero ya no como antes.

—¿Qué quería, Snape? —pregunto Neville.

—Quería saber sobre lo que paso esa noche, pero le conté lo que dije ese día. Creo que no me creyó, pero me sugirió que debería apartarme de lo que sea que esta pasando y dedicarme a mis propios asuntos, como mis estudios…¿crees que el piense que yo…?

—¿Qué tu tienes algo que ver? —dijo Artemis escribiendo en su pergamino—No, mas bien solo quiere que te mantengas fuera de eso. Para que, bajo ninguna circunstancia te relacionen con lo que paso. Deberías escucharlo…

—Para evitar que te expulsen—dijo Draco llegando junto a Hermione. Le dio una palmada en el hombro a Harry antes de coger una silla y ofrecérsela a Hermione; a pesar de que dio la gracias por el gesto y tomo asiento, parecía disgustada pero dispuesta a hablarles por fin sobre lo que la molestaba.

—No queda ni uno de los ejemplares que había en el colegio; se han llevado la Historia de Hogwarts —dijo mientras Draco tomaba asiento—. Y hay una lista de espera de dos semanas. Lamento haberme dejado en casa mi ejemplar, pero con todos los libros de Lockhart, no me cabía en el baúl.

—¿Para qué lo quieres? —le preguntó Harry.

—Para lo mismo que el resto de la gente —contestó Hermione—: para leer la leyenda de la Cámara de los Secretos.

—Así que es eso lo que has estado buscando como loca—dijo Draco suspirando—. Le he enviado una lechuza a mi padre para ver si el sabe algo sobre eso, como también he escuchado sobre esa leyenda. Esperaba a que llegara la respuesta para contárselos.

—Yo también he escuchado a muchos hablar sobre esa leyenda—dijo Neville—. ¿Creen que sea cierta?

Nadie respondió.

—¿No será la leyenda de la que te hablo tu primo, Artemis?

Artemis recordó la historia de terror que su primo Derek solía contar. Pero era solo una historia, no había ningún monstruo, no uno realmente; solo era ella. Tal vez sus primos habían visto la maldad oculta en ella y decidieron apartarse por esa razón.

—Podría ser—contesto indecisa.

Hermione seguía seria y pensativa, por lo cual le sorprendió cuando se levanto con una mirada decisiva; que Artemis temió que la hubiera descubierto.

—Deben preguntarle al profesor Binns—dijo Hermione—. Tienen historia de la magia, ¿o no?

Todos intercambiaron miradas. Hasta aquel día nadie había interrumpido al profesor Binns en clase, ni siquiera para preguntar alguna duda sobre el tema que veían ni nada por el estilo. Por lo cual dudaron antes de que alguno se atreviera a interrumpirlo. Llevaba una media hora hablando cuando ocurrió lo insólito: Artemis alzó la mano.

El profesor Binns, levantando la vista a mitad de una lección horrorosamente aburrida sobre la Convención Internacional de Brujos de 1289, pareció sorprendido.

—¿Señorita...?

—Jones, profesor. Me preguntaba si quizá usted pudiera hablarnos sobre la Cámara de los Secretos —dijo Artemis sonrojada por la repentina atención que estaba recibiendo..

Blaise que estaba recostado sobre su pupitre, dio un respingo mientras se acomodaba totalmente interesado. Pansy quien había estado arreglándose en el espejo, levanto la vista.

El profesor Binns parpadeó.

—Mi disciplina es la Historia de la Magia —dijo con su voz seca, jadeante—. Me ocupo de los hechos, señorita John, no de los mitos ni de las leyendas. —Se aclaró la garganta con un pequeño ruido que fue como un chirrido de tiza, y prosiguió—: En septiembre de aquel año, un subcomité de hechiceros sardos…

Balbució y se detuvo cuando Artemis hablo:

—Pero no tienen siempre las leyendas una base real. Entonces la leyenda de la Cámara de los Secretos debe tener alguna base ¿no lo cree?

El profesor Binns la miraba con tal estupor, que Artemis adivinó que ningún estudiante lo había interrumpido nunca, ni estando vivo ni estando muerto.

—Veamos —dijo lentamente el profesor Binns—, sí, creo que eso se podría discutir. —Artemis observo que el profesor la veía como si nunca antes hubiera visto bien a un estudiante—. Sin embargo, la leyenda por la que usted me pregunta es una patraña hasta tal punto exagerada, yo diría incluso absurda…

—Hablara—susurro Draco, al percatarse que todos estaba poniendo suma atención al profesor Binns.

—Muy bien —dijo despacio—. Veamos… la Cámara de los Secretos…Todos ustedes saben, naturalmente, que Hogwarts fue fundado hace unos mil años (no sabemos con certeza la fecha exacta) por los cuatro brujos más importantes de la época. Las cuatro casas del colegio reciben su nombre de ellos: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin. Los cuatro juntos construyeron este castillo, lejos de las miradas indiscretas de los muggles, dado que aquélla era una época en que la gente tenía miedo a la magia, y los magos y las brujas sufrían persecución.

Se detuvo, miró a la clase con los ojos empañados y continuó:

—Durante algunos años, los fundadores trabajaron conjuntamente en armonía, buscando jóvenes que dieran muestras de aptitud para la magia y trayéndolos al castillo para educarlos. Pero luego surgieron desacuerdos entre ellos y se produjo una ruptura entre Slytherin y los demás. Slytherin deseaba ser más selectivo con los estudiantes que se admitían en Hogwarts. Pensaba que la enseñanza de la magia debería reservarse para las familias de magos. Lo desagradaba tener alumnos de familia muggle, porque no los creía dignos de confianza. Un día se produjo una seria disputa al respecto entre Slytherin y Gryffindor, y Slytherin abandonó el colegio.

El profesor Binns se detuvo de nuevo y frunció la boca, como una tortuga vieja llena de arrugas.

—Esto es lo que nos dicen las fuentes históricas fidedignas —dijo—, pero estos simples hechos quedaron ocultos tras la leyenda fantástica de la Cámara de los Secretos. La leyenda nos dice que Slytherin había construido en el castillo una cámara oculta, de la que no sabían nada los otros fundadores.

»Slytherin, según la leyenda, selló la Cámara de los Secretos para que nadie la pudiera abrir hasta que llegara al colegio su auténtico heredero. Sólo el heredero podría abrir la Cámara de los Secretos, desencadenar el horror que contiene y usarlo para librar al colegio de todos los que no tienen derecho a aprender magia.

Cuando terminó de contar la historia, se hizo el silencio, pero no era el silencio habitual, soporífero, de las clases del profesor Binns. Flotaba en el aire un desasosiego, y todo el mundo le seguía mirando, esperando que continuara. El profesor Binns parecía levemente molesto.

—Por supuesto, esta historia es un completo disparate —añadió—. Naturalmente, el colegio entero ha sido registrado varias veces en busca de la cámara, por los magos mejor preparados. No existe. Es un cuento inventado para asustar a los crédulos.

—Profesor…., cuándo dijo «el horror que contiene» la cámara ¿quiere eso decir que hay algo oculto en la cámara? —pregunto alguien de Ravenclaw.

—Se cree que es algún tipo de monstruo, al que sólo podrá dominar el heredero de Slytherin —explicó el profesor Binns con su voz seca y aflautada.

La clase intercambió miradas nerviosas.

—Pero ya les digo que no existe —añadió el profesor Binns, revolviendo en sus apuntes—. No hay tal cámara ni tal monstruo.

—Pero, profesor —comentó Blaise—, usted ha dicho que sólo el auténtico heredero de Slytherin puede abrir la cámara. De tal manea que nadie más podría encontrarla.

—Tonterías, Zaborksi—repuso el profesor Binns en tono algo airado—, si una larga sucesión de directores de Hogwarts no la han encontrado….

—Pero, profesor —intervino Padma Patil de Ravenclaw—, tal vez todo el resto ha fallado por que seguramente se requiere emplear magia negra para abrirla…

—El hecho de que un mago no utilice la magia negra no quiere decir que no pueda emplearla, señorita Patati—le interrumpió el profesor Binns—. Insisto, si los predecesores de Dumbledore…

—Me parece profesor, que el uno debes estar relacionado con Slytherin para encontrar dicha cámara, en tal caso, Dumbledore no podría…—señalo otro Ravenclaw, pero el profesor Binns ya estaba harto.

—Ya basta —dijo bruscamente—. ¡Es un mito! ¡No existe! ¡No hay el menor indicio de que Slytherin construyera semejante cuarto trastero! Me arrepiento de haberles relatado una leyenda tan absurda. Ahora volvamos, por favor, a la historia, a los hechos evidentes, creíbles y comprobables.

Y en cinco minutos, la clase se sumergió de nuevo en su sopor habitual, sin prestarle atención al profesor Binns e intentando no quedarte dormido. Aún así Artemis no dejo de ver como los Ravenclaws susurraban entre ellos señalándolos.

La casa de Slytherin y Ravenclaw se habían llevado bien durante años, con una pequeña rivalidad por ser mejores en clases y al mismo tiempo era gracias a ello su amistad; apreciaban el conocimiento y la competencia. En cambio los tejones tenían un desprecio y desconfianza mal disimulado hacia ellos; la relación no eran tan mala como con Gryffindor, sus enemigos definidos y con los que tenían una rivalidad constantemente. En cambio los leones y tejones tenían una buena amistad al igual que con Ravenclaw; muy pocos en Slytherin se relacionaban con los tejones por su amistad con Gryffindor. Sin embargo, los Slytherins preferían mantener mas contacto con Ravenclaw, a pesar de su pequeña rivalidad; su relación con ellos era neutra, no era tan cálida o amistosa pero tampoco había una rivalidad constante o desprecio mal ocultado; aunque la desconfianza era inevitable. Pero a pesar de todo, podían ser muy buenos amigos de intentarlo. Por ello, se sorprendieron de que algunos de Ravenclaw los miraran acusadoramente o con una mirada calculadora; como si estuvieran buscando al supuesto heredero de Slytherin entre ellos.

La historia de Binns se propago por la escuela al final del día, Hermione y Neville ya habían escuchado de ella pero decidieron oír su versión. Neville no dudo de su palabra y les aseguro que no pensaba mal de ellos, por tora parte Hermione fue lo bastante amable para no comentar nada acerca de su fundador o de lo que hizo antes de retirarse; aún así, se notaba que no le agrado lo que escucho. Durante la cena hubo varias caras malhumoradas en la mesa de Slytherin, incluso Joan estaba molesta.

—Esa estúpida leyenda—dijo a Harry—. No trae mas que mala fama a Slytherin…

—¿No crees que sea verdad?

—No se, y no me interesa saberlo—declaro Joan jugando con su cabello—. Pero preferiría que no lo fuera, hogwarts no necesita a un monstruo rondado el castillo.

—¿Theodore, que es lo que sabes?— preguntó Blaise una vez que Farley se fue—. Tu lees mucho, eres un cerebrito, algo debes de saber.

—Lo que leí en Historia de la Hogwarts no es de gran ayuda—confeso Theodore—. La leyenda dice que Salazar efectivamente hizo una cámara secreta, el propósito es lo que ha sido objeto de discusión por muchos años.

»Pero en la cámara hay oculto un monstruo, uno tan terrorífico que nadie nunca ha visto, o si han tenido la infortunio nunca se les ha vuelto a ver. Salazar la oculto en algún lugar de hogwarts, que hasta ahora no se ha podido encontrar.

»Se cree que la magia negra o estar relacionado con Slytherin es lo esencial para encontrar dicha cámara. Pero hasta ahora son teorías que no han sido aprobadas, debido a que nadie ha podido encontrar dicha cámara. Nadie ha sabido con exactitud si realmente existe tal cámara o solo es una leyenda para hacer quedar mal al mismo Slytherin.

—De hecho—hablo Pansy con secretismo—. Mis padres creen que es cierta, son historiadores. Han investigado a cerca de muchas cosas, entre ellas figura esa leyenda—. Tomo aire y prosiguió—. La Cámara de los Secretos, efectivamente contiene un monstruo, no se sabe que es, pero Salazar seguramente no escogió a la ligera al monstruo que habita en dicha cámara. Se dice que debe tener algún simbolismo para él o eso piensas mis padres—hizo una pausa—. Muchos piensan que la entrada a la cámara se encuentra en algún lugar de las mazmorras, ya que el decidió ubicar ahí la sala común de Slytherin. Muchos hechiceros lo han intentado buscar, pero ningún ha tenido suerte. Y los descendientes de Slytherin, si encontraron dicha cámara, jamás revelaron su ubicación… Si, Salazar tuvo descendientes y vinieron a hogwarts como nosotros—dijo al ver las miradas que le dirigían.

—¿Pero dejaron que vinieran a estudiar aquí luego de esa disputa? —pregunto Harry.

Pansy asintió.

—Piensen en esto ¿por qué habría una casa en honor a un mago donde ya no era bienvenido?


Harry aún no podía sacarse aquella pregunta de la cabeza. ¿Qué sentido tenia tener una casa en honor a un mago que ya no era bien visto? Estaban regresando a la sala común con todos sus compañeros de segundo, hablando aún del mismo tema que en la cena cuando el barón sanguinario se apareció por una de las paredes del pasillo y les dedico una mirada profunda mientras hacia una seña con la cabeza y desapareció doblando el pasillo.

—Me pareció o que quiere que lo sigamos—dijo Blaise. Siguiendo a Theodore que rápidamente fue tras él. Los imitaron, bajaron corredores y escaleras para alcanzarlo hasta llegar a una parte del castillo que les era desconocida. Una amplia habitación o iluminada con candelabros de oro y adornada con bellas pinturas en las paredes y diferentes flores esparcidas en jarrares por toda la habitación; había un retrato en especial que resaltaba, el retrato de una mujer colgado en la pared de frente; tal alto como para ser una puerta, con cortinas a cada lado.

—Madame Slytherin—dijo el Barón mostrando sus respetos.

Todo el mundo guardo silencio. La mujer en el retrato era alta y esbelta, con sus cabellos dorados salpicados de blanco que se asomaban debajo del velo; sus ojos castaños mostraban serenidad y calma mientras una sonrisa se posaba en sus labios. Sus túnicas medievales no dejaban en duda en que época había vivido.

—Barón, me alegra tanto verlo—dijo la mujer en el retrato—. ¿Quiénes son sus acompañantes?

—Mi señora, déjeme presentarles a los jóvenes que se unieron a Slytherin durante el año anterior—el Barón Sanguinario los señalo con la mano—. Las señoritas Greengrass, Jones, Bulstrode, Parkinson y Davis.

A como fueron nombrando los apellidos las muchachas dieron un paso adelante para presentar sus respetos.

—Y estos son los señores Zabini, Nott, Malfoy, Potter, Crabbe y Goyle.

—No será el famoso Harry Potter, del que todos hablaban—dijo la mujer en el retrato—. El niño que vivió…

La mujer centro su mirada en él, lo estaba estudiando pero en ningún momento dirigió su mirada a su cicatriz como la mayoría de la gente solía hacerlo. Luego dirigió su mirada al resto, tan cálida como el mismo fuego.

—Que alegría tener visitas, Barón le agradezco por traerlos ante mi—dijo la mujer en el retrato.

—Permítame presentarla—el Barón se irguió adoptando una posición recta y seria y abandonando ese susurro ronco con el que solía hablar—. Les presento a Madame Adeline Hamilton de Slytherin.

—¿Usted fue…la esposa de Slytherin? —pregunto Daphne.

—La misma y única, querida—dijo Madame Slytherin—. Os confieso que estoy sorprendida de recibir tantas visitas, usualmente el Barón nunca trae tantas personas ante mi presencia.

»Y solo son aquellos que deseo conocer o que el Barón considera que serán de mi interés. Entonces, jóvenes, ¿qué os trae a todos aquí?

Harry vio como todos intercambiaron miradas, seguramente que responder: «seguimos al Barón», no era la respuesta correcta. Además, aún estaban sorprendidos de estar ante la misma señora de Slytherin.

—Me parece, Madam—dijo Artemis dando un paso hacia adelante—. Que el Barón a considerado que seriamos de su interés dado lo que ocurre en hogwarts.

»La historia sobre Salazar Slytherin y la cámara de los secretos, de la cual el profesor Binns nos ha relatado esta mañana. En la cual, con todo respecto, muestra a Slytherin como un sangre purista declarado que dejo en hogwarts a un monstruo para aniquilar a todo nacido de muggles.

—La historia se repite una vez mas—dijo Madame Slytherin—. Primero cuando Salazar se fue, luego hace cincuentas años cuando por fin se libero al monstruo en ella.

—¿Entonces si hay un monstruo?

—La cámara existe.

—Me parece, Barón, que no los has traído ante mi para que disipe sus dudas—dijo la señora que no les prestaba intención—. Puedo preguntar, ¿que hacen aquí entonces?

—Algunas de sus divagaciones me parecieron que serian de su interés—dijo el barón en un susurro—. Recuerdo haber escuchado sobre las intenciones de la creación de tal cámara o el por que del que la casa de Slytherin no hubiera sido eliminada tras la partida del fundador.

—Eso es mas interesante—dijo Madame Slytherin sonriendo—. Os ruego que me habléis de sus teorías. Siempre es interesante escuchar las conclusiones de mentes brillantes, de gustarme, prometo contarles la verdadera historia.

Luego de media hora discutiendo las teorías que habían hablando cuando salieron del comedor, la señora Slytherin pidió silencio y se levanto de la butaca donde había estado sentada toda la conversación. Pansy Parkinson y Theodore Nott tuvieron que cesar su discusión sobre el supuesto regreso de Salazar Slytherin a hogwarts.

—He de confesar que nunca había escuchado tales divagaciones, ni siquiera hace cincuenta años—. Madame Slytherin estaba sonriendo complacida—. La ultima vez solo escuchaba patrañas sobre nacidos de muggles recibiendo su merecido o cualquier comentario sobre la supremacía de la sangre. Nunca escuche mas tonterías que aquella vez que se abrió la cámara…

»Estoy complacida de que esta generación sea diferente. Mas inteligente y menos prejuiciosos. Muchos grandes magos han tenido sangre mezclada o han sido nacidos de muggles. Lo único que me molesta es que las costumbre de los magos se van perdiendo con el paso de los años debido a aquellos que desconocen sobre ellos.

Hubo un momento de silencio en el que esperaron a que continuara hablando.

—Efectivamente Salazar se disputo con los otros fundadores, creía en la supremacía de la sangre debido a su desconfianza en los muggles—sus ojos no parecían estar fijos en nadie de aquella habitación—. En aquel entonces sufríamos de la mas terrible y brutal cacería de brujas y magos. Fueron tiempos difíciles para todos nosotros.

»La disputa se arreglo con el tiempo, después de que Salazar abandonara el castillo. En parte se debió a mi y a que Salazar lejos de las paredes del castillos pudo observar lo que realmente ocurría a su alrededor.

»La mayoría de los amantes muggles preferían la muerte a revelar la verdad. Mi padrastro muggle fue uno de los cuales prefirió la horca a revelar la ubicación donde mi madre, mis hermanas y yo nos ocultábamos. No todos fueron tan nobles, pero fueron muy pocos los que entregaron a sus amantes a la hoguera.

La mujer empezó a caminar entre retrato y retrató, hasta de tenerse en uno que mostraba un jardín de flores.

—Los que nacían en familias muggles y poseían magia, eran ocultos para salvarlos, el amor es mas fuerte que el mismo miedo; y así lo comprendió después Salazar—sus ojos mostraron un brillo que pocos retratos tenían, el pintor que la había pintado, logro captar la esencia de sus ojos inteligentes—. Volvió a hogwarts en su ultima etapa de vida con mas tolerancia hacia aquellos con familia muggle.

»Pero esa parte en la historia se perdió. Salazar había cambiado pero eso no convenció a toda la comunidad mágica y, aún recuerdo que los fundadores lo recibieron con brazos abiertos como si aquella disputa nunca hubiera sucedido. Incluso Godric le organizo una bienvenida aquella noche para hacerles saber a los alumnos que los cuatro fundadores estaban junto nuevamente.

—Entonces, ¿cómo es que solo se cuenta de la partida de Slytherin? —dijo Pansy—. Nadie nunca habla en la historia sobre su regreso.

—Algunos cabeza huecas, sangre puristas que tomaron a Slytherin como ejemplo para su campaña y que creían que toda aquella tolerancia no era mas que farsa, difamaron su imagen con el paso de los años—hablo con voz cansada—. Llegando a la actualidad, donde aún la casa de Slytherin conserva mala fama por un error del pasado. Hay cosas que uno no puede cambiar.

—La Cámara de los Secretos ha sido abierta antes ¿no es asi? —dijo Artemis—. Hace cincuenta años, ¿sabe quien fue el culpable en aquella ocasión?

—Depende de a que culpable te refieres—dijo la mujer regresando a su retrato—. Hubo dos culpables en aquella ocasión dado los acontecimientos: el falso y el verdadero. Aunque es imposible que sea el mismo de hace cincuenta años, no hay forma de que regresara a hogwarts.

—Madam, ¿quién fue?

—Temo que no puedo revelarles eso—dijo Madame Slytherin con severidad—. Deberían ir a dormir, pero prométanme que no olvidaran las viejas costumbres que antes habían entre la comunidad mágica.

Todos el mundo se levanto del tapete donde se habían sentado y se despidieron de la mujer del retrato pero cuando buscaron al Barón para les ayudara a llegar a la sala común desde ahí, este ya no estaba en la habitación, de todas formas no fue necesario. El retrato se abrió como una puerta y los condujo al pasaje de la sala común, hasta ese momento Harry se percato que en la pared había una puerta escondida que conectaba con la habitación donde se encontraba Madame Slytherin.

La sala común estaba casi desierta. ¿Cuanto tiempo habían estado con la señora Slytherin? No lo sabia, pero ahora, Harry podía sentirse mejor. No quería pensar que Salazar Slytherin era un malvado mago, y que odiaba a los hijos de muggles simplemente por no creerlos dignos de aprender magia.