Blood and Night

XIV

Las coordenadas que obtuvo marcaban un lugar a las orillas de la ciudad. Por el sitio, muy probablemente tendrían una guarida en ese paraje pues a pesar de estar vigilada, aquella zona carecía de los sensores ultrasónicos terrestres por lo tanto su escondite debería estar bajo tierra.

A pesar de la velocidad le tomo casi dos horas arribar al sito. Bajo de su vehículo colgando su casco en el manubrio. Miro a los alrededores. Todo estaba obscuro y demasiado quieto. El centenar de árboles le impediría al Loto Blanco hacer la búsqueda con aeronaves por lo que probablemente un convoy blindado llegaría dentro de poco.

Con impaciencia comenzó a internarse a la arboleda, logrando escuchar bajo sus pies el crujir de ramas y hojas que se quebraban a sus cautelosos pasos. Agudizo su vista, su oído. Tratando de percibir algún sonido que revelara la ubicación de aquellos terroristas, de Terra… Luego, a lo lejos alcanzo a ver algo; una figurara encapuchada que corría y luego se perdía entre la maleza. Sin querer perder más tiempo se movió rápidamente hasta el lugar donde había visto a aquella persona. Golpeo el suelo un par de veces y entonces un sonido hueco le llamo la atención. La entrada a la guarida estaba justo ahí, bloqueada por una gigantesca y pesada roca. Seguramente un poderoso maestro tierra habría sido el autor de tal hazaña.

-¿Ghazan estará aquí?- dijo recordando el expediente que leyó el otro día.

Saco su celular y enseguida le mando su ubicación a Mako y Kuvira. Muy probablemente una dura batalla se acercaba y tenía que asegurarse de sacar a Terra ilesa. Si se daba el caso, trataría de entretener en lo posible a sus captores para que ellos la pudieran sacar y llevársela lejos del peligro… ¿pero cuánto más iban a tardar en llegar?

-Maldición…- presa del desespero y temor a que algo le pudiese pasar a la Avatar, Asami evoco el poder de Vaatu haciendo que sus ojos se tiñeran de un brillante carmín. Empujo la enorme roca solo lo justo para que su cuerpo pudiese pasar, y al lograrlo se internó de inmediato a la gruta.

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El sonido de un constante goteo chocando contra el suelo le despertaron, sus parpados pesaban y con dificultad abrió los ojos. Al principio todo parecía borroso pero al lograr enfocar su visión se dio cuenta del lugar en donde se encontraba. Rocas por paredes, la humedad en el ambiente…oscuridad. Observo a su lados mirando sus pies y manos con grilletes pesados, metálicos…de platino y entonces su cuerpo, que al parecer no respondía como querida… El pánico y el terror tomaron su mente…

-Valla, despertaste- Una voz femenina hiso eco en las paredes frente a ella una figura con la cabeza cubierta la observaba.

-Me di cuenta de algo, muy curioso. No sabía que el Avatar fuera el nuevo juguete de la señorita Sato- dijo la extraña con recelo en su voz.

-¡Suéltame! ¿! Quién demonios eres?!-grito con desespero tratando de mover su cuerpo.

-Eso es algo que no necesitas saber ya que… pues bueno, pronto será tu fin- comento lo último con una risilla burlesca. Terra pudo sentir la maldad en cada una de sus palabras. Tuvo miedo de morir.

-¡¿Que me hiciste?!-

-Por ahora solo administre una toxina muy potente capaz de inmovilizar tu cuerpo por un largo periodo. Ahora dime, ¿Cuál es tu relación con Sato?-

-¡Ah!...!Voy a matar a cada uno de ustedes!-

-Huy, palabras fuertes para una chica tan joven. Es una lástima que eso jamás pasara… Ahora, responde mi pregunta por favor.-

-No se dé qué diablos hablas…-mascullo entre dientes con ira. Terra no entendía el porqué del interés de aquella mujer con Asami, pero sea cual fuere el motivo no estaba dispuesta a hablar.

-No mientas, tu esencia se ha mezclado con la de ella. Aun se percibe en tu piel… Te acostaste con ella-

Terra guardo silencio y apretó los labios con impotencia. Solo quería lanzarse a esa tipa y hacerla callar de una vez por todas.

-Ja, ja, ja. Que interesante tengo entre las manos al juguete nuevo de Asami, y yo que creí que era la chiroptera esa de su guardaespaldas-

-Deja de perder el tiempo y has lo que se te encomendó de una vez-una profunda voz masculina interrumpió a la enmascarada. Un hombre alto igualmente con la cara cubierta se acercó a su captora.

-Que aguafiestas. Igual ya me había aburrido de ella- La mujer se giró sobre sus talones e hizo una ademan con la mano haciendo que un par de personas más se acercaran a ella; uno de ellos con un cuenco lleno de algún liquido extraño.

-Háganlo de una vez, no tardaran en dar con ella. Hay que irnos ya- ordeno el hombre que previamente había reñido la extraña mujer encapuchada.

Los sujetos asintieron y uno de ellos comenzó a manipular el líquido como si agua se tratase y luego poco a poco lo fue acercando al cuerpo de la Avatar.

-¡No!, ¡¿Qué es eso?! ¡Suéltenme!- Soltó la castaña con evidente terror y desespero en su voz, sin embargo eso ni por poco los detuvo. El líquido plateado hizo contacto en su piel y un dolor inmenso le comenzó a invadir recorriendo cada fibra de su cuerpo.

-¡AH!-Grito con agonía y pronto sus ojos comenzaban a brillar.

-Ya saben qué hacer cuando entre en estado Avatar- Dicho esto el hombre y su captora se giraron y comenzaron a alejarse. Terra trataba de resistir el intenso sufrimiento que le estaban provocando para de impedir a su cuerpo entrar al estado Avatar; por lo que dijo aquel sujeto seguramente si lo hacía le costaría la vida. No podía permitirse morir en estado Avatar.

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Los cuerpos de los guardias ya se encontraban sin signos vitales. Asami no tuvo otro remedio, tenía que hacerlo antes de que los collares se activaran pues seguramente al hacerlo se darían cuenta de su presencia. Quería adentrase lo más sigilosa posible y llegar cuanto antes hacía Terra evitando armar revuelo y que en el acto pudieran dañarla. De pronto, sus pasos se detuvieron y su corazón dio un vuelco; sus oídos habían logrado captar a lo lejos un grito lleno de sufrimiento…

-Terra…- mandando al diablo la discreción y sin impórtale ya nada más, Asami más se movió rápidamente por los túneles siguiendo la voz de la chica. Pronto los del Loto Rojo se dieron cuenta de su presencia y a cada metro que avanzaba se topaba con ellos. Con los ojos brillando de carmín derribaba uno a uno a sus enemigos. Un par de rocas volaban a su dirección y una llamarada incandescente amenazaba con calcinarla. Logro esquivarlos exitosamente y corriendo hacia el par de hombres tomo a cada uno por el cuello estrellándolos contra en suelo donde enseguida quedaron inconscientes. Asami se incorporó mirando sus cuerpos y dispuesta a acabar con ellos el sonido de unos pasos extrañamente calmados llamó su atención…

Una figura femenina se posó frente a ella. Un traje con las insignias del Loto Rojo cubría su cuerpo entero y disfrazaban su esencia lo cual la hacía difícil de identificar. Pero había algo que lograba percibir. La sed de sangre. Un chiroptera.

Con un veloz movimiento su enemigo se movió hacia ella con el puño dispuesto a atravesarle el pecho. La portadora de Vaatu logro esquivarlo a tiempo y tomo a su contrincante por el brazo quebrándolo en dos partes. La mujer se paró en seco sin emitir ningún quejido de dolor y mirando directo a la vampiresa. Su enemiga se llevó el otro brazo al herido y con un sonoro crujir de huesos lo acomodo en su lugar. La velocidad de regeneración era impresionante, la vampiresa aun con los ojos irradiando de carmesí frunció el ceño desconcertada…

-Un alto linaje- Pensó dispuesta a encárale. Su adversaria se lanzó nuevamente hacia ella con rápidos y poderosos golpes que apenas y Asami lograba repeler. Podía percibirlo, su enemiga estaba disfrutando en demasía la pelea, y por qué no decirlo, ella también. De pronto la encapuchada dio un salto hacia atrás tomando distancia de la portadora de Vaatu, la miro y luego ladeo la cabeza. Levanto una mano hacia el frente y con un leve movimiento de muñeca ejerció poder sobre Asami. Su brazo izquierdo comenzaba a torcerse de una forma horrenda como si fuese explotar.

~Sangre control!~

-¡Ah!…- un leve quejido de dolor salió de sus labios y juraba que detrás de esa mascara la mujer se encontraba sonriendo maquiavélicamente. Asami cerró el puño del brazo que estaba siendo torturado y de inmediato deshizo el control de su enemiga sobre este. Pronto sus tejidos, huesos y músculos retomaron su lugar. Y apenas girando un poco su muñeca ejecuto sangre control sobre su atacante. El cuerpo de la mujer se elevó por unos centímetros del suelo para luego comenzar a arquearse…Aun sin emitir algún grito.

-¿Quién demonios esta tras esa mascara?-

Se preguntó al ver la suma tranquilad con la que se encontraba a pesar de que Asami estaba a punto de casi destrozar su cuerpo. Luego, de la nada, una roca bañada en incandescente lava fue arrojada hacia ella.

Moviéndose ágilmente hacia un lado logro evadirlo pero aquella distracción le habría hecho perder el control sobre la mujer y enseguida un muro de roca fue erguido entre ellos. Exasperada, de un puñetazo la vampiresa logro quebrar la pared y al buscarlos nuevamente con la mirada sus enemigos ya se habían desvanecido…

-Terra…- murmuro con pánico al no escuchar más los gritos. Con velocidad retomo su camino dándose cuenta que la guarida ya había sido evacuada. Aquello no había hecho más que aumentar la angustia. Cámara tras cámara de la gruta era revisada. Por la estructura de la construcción; al parecer los integrantes del Loto Rojo ya tenían tiempo trabajando en Ciudad República. Si era así debían tener más de una guarida.

-¡Terra demonios!- grito desesperada al no encontrarla, temiendo que se le hubieran llevado con ellos. Luego, un leve quejido llamo su atención. Se dirigió rápidamente al origen observando a dos sujetos que pretendían huir. En un veloz movimiento se lanzó contra ellos y sin piedad termino con sus vidas. No pretendía dudar ni dejar a nadie vivo y aun mas sabiendo que Terra se encontraba en riesgo. Llegando a la enorme mina de donde los enemigos salieron se encontró con la Avatar encadenada y al parecer agonizante. Sin perder tiempo Asami se acercó para liberarla abriendo con cuidado los grilletes; observando las marcas que dejaron en su piel ante el desespero de querer liberarse. Sin embargo, al caer la última cadena en el suelo, los ojos de la chica enseguida se abrieron despidiendo de ellos un intenso brillo.

-¡Terra!- volvió exclamar la vampiresa mientras trataba de sostener el cuerpo de la chica en sus brazos.

– El estado Avatar… ¿Qué te hicieron?-

Entonces, una fuerte ráfaga de poder expulso a la vampiresa lejos de ella, y los elementos del avatar comenzaron a manifestarse. Una llamara salió dispara de la boca de la castaña y el viento a su alrededor elevo su cuerpo cubriéndola en una esfera de aire…Terra estaba fuera de control.

-¡Terra!, estoy aquí….vuelve conmigo…- gritaba Asami tratando de calmar a la chica. Al ver que no respondía la vampiresa decidió enfrentarla y comenzó a caminar hacia ella. Picos de hielo eran lanzados a su dirección que con habilidad los sorteaba. Luego, cuando estuvo a punto de llegar al Avatar sus pies fueron atrapados con tierra control detenido su avance causando que una de las heladas cúspides lograra perforar su hombro. La vista de la portadora viajo a su herida observando la gravedad de esta. La regeneración le costaría mucho debido a la pelea previa con la chiroptera….

-¡Maldición Korra!-soltó sin pensar.

De pronto, pareciera como si la chica la hubiese podido escucharla y poco a poco sus ojos comenzaron a apagarse así como su poder a debilitarse. Finalmente, su cuerpo callo inerte en el suelo. Liberando sus piernas de los montículos de roca, la portadora enseguida corrió hacia la castaña levantándola del suelo y cargándola con cuidado en sus brazos.

-Tranquila, estoy contigo – dijo la vampiresa con voz suave mientras comenzaba a caminar hacia la salida.

-Asami…- murmuro débilmente la Avatar abriendo apenas su ojos que enseguida se enfocaron en el la mancha roja en la chaqueta de la pelinegra.

-Tu….estas herida... yo lo hice…-

-No es nada, no tardara en sanar – respondió brindándole una cálida sonrisa.

– ¿Qué fue lo que sucedió?-

-No…se…veneno…-respondió Terra con dificultad empezando a cabecear. Aun con la mirada orientada en la portadora, los parpados cada vez comenzaban a pesarle más a la maestra de los cuatro elementos, hasta que en un momento, terminaron cerrados perdiendo a continuación el conocimiento.

Luces de linternas lograban verse al exterior. A paso lento y sintiéndose cada vez más débil Asami se habría paso entre los agentes del Loto Blanco que la miraban desconcertados.

-¡Asami!- Kuvira corrió hasta la vampiresa preocupada al ver su estado endeble. Mako se acercó enseguida y tomo al Avatar llevándola al vehículo de paramédicos mientras Kuvira sostenía a la vampiresa ayudándola a moverse.

-Gracias…- susurro Asami apoyándose en la militar.

-¿Te encuentras bien?- le cuestiono inquieta mirando la herida en su hombro.

-Solo necesito algo sangre, estaré bien-

Con cuidado Kuvira recostó a la vampiresa en el asciendo trasero de uno de los autos y después le acerco uno de sus suministros el cual fue devorado en cuestión de segundos. La herida enseguida comenzó a sanar y su estado físico mejoro notablemente.

-¿Necesitas otro?- La militar le aproximo uno más de los recipientes. El cual sin miramiento fue aceptado.

-¿Por qué tardaron tanto?- le cuestionó la portadora dándole un sorbo a su carmín bebida.

-Lo siento, yo me encontraba fuera de la ciudad, apenas recibí la información vine lo más rápido posible…Y bueno la policía especial, de ellos no lo sé- dijo mirando al jefe de policía que daba órdenes a su subordinados de registrar el área. Asami observo con recelo a Mako; algo en su actitud le había hecho desconfiar y estaba dispuesta a encararlo. A los pocos minutos se encontraban ya de camino a Ciudad República. El equipo de investigación se quedó en el sitio tratando de recabar más información de a donde pusieron haber huido. La motocicleta de Asami iba resguardada en uno de los camiones mientras ella en compañía de Kuvira viajaba en uno de los furgones blindados.

Sus jades miraban por la ventana…puestos en el oscuro paisaje de las afueras de la ciudad. Recordando el momento en que Terra estaba en estado Avatar. Cuando sus labios escarlata pronunciaron nuevamente ese nombre. La reacción que tuvo Terra al escucharlo…

Cerró los ojos tratando de despejar su mente…

~"Aunque fuera ella…" No es el momento de pensar en eso... ~

Se riño mentalmente recordando que la salud de Terra que se encontraba en riesgo. Ahora solo esperaba que los médicos del Loto Blanco le estuvieran dando la atención adecuada.

Después de su largo viaje, llegaron a la las instalaciones del Loto Blanco donde la Avatar enseguida fue trasladada a las infraestructuras médicas para un mejor tratamiento. Mientras tanto Asami ya recuperada se dirigía a la oficina de Opal en compañía de Kuvira y Mako con el fin de informar lo que había sucedido.

-Se retrasaron demasiado- índico la vampiresa visiblemente molesta mirando directamente al jefe de la policía especial.

-Nos presentamos lo más rápido que pudimos. Se nos dificulto entrar en la zona con la arboleda- Trato de justificarse

-Como sea eso ya paso. Dime que fue exactamente lo que sucedió al avatar-intervino Opal tratando de calmar el tenso ambiente

-Ya te lo dije. No tengo idea de lo que le hicieron, después de pelear con la chiroptera fue cuando la encontré. Además de que pude confirma las sospechas de Mako. Efectivamente hay un alto linaje en Loto Rojo y al parecer Ghazan la acompañaba-

-¿De dónde salió? Creí que los pocos altos linajes que hay estaban registrados.- intervino Opal desconcertada pues la policía especial había sido quien se encargaba de los registro de los chiroptera.

-Y lo están, hemos corroborado que cada uno este donde dice. Excepto ese-

-Esa... – Aclaro la vampiresa.

-Así que es mujer... -

-¿Y qué hay del estado físico del avatar?- le cuestiono Asami a la general del Loto quien acababa de recibir el diagnostico de Terra.

-Según el dictamen médico, no hay daño externo importante. En cuanto a lo que mencionas del veneno al parecer no han podido hacer mucho…-dijo lo último con evidente preocupación que trasmitió a la enseguida a la vampiresa.

-Iré a ver cómo va mi equipo con la investigación- Anuncio Mako saliendo a continuación de la sala. Asami con un imperceptible ademan le indico a Kuvira que fuera con él, al parecer ella también estaba un tanto intrigada con su comportamiento por lo que accedió sin titubear.

-Estas preocupada por la chica ¿eh?- le dijo Opal mientras tomaba asiento nuevamente detrás de su escritorio. La vampiresa se reclino en su asiento mientras cerraba los ojos tratando de controlar sus propios sentimientos.

-Terra… me recuerda mucho a Korra. A pesar de que no la conocí, es extraordinario el parecido que tiene con ella además de que mi tía dice que su actitud es igual de altanera…-comento mientras meneaba en su tasa la bebida que acaba de preparase para su larga noche de investigación.

-Me acosté con ella…- soltó sin más la vampiresa escuchando como enseguida la general casi se atraganta con el café que pretendía beber. Necesitaba decírselo alguien y Opal había sido una verdadera amiga para ella.

-Es… ¿una broma?- cuestiono desconfiada la Beifong mientras se limpiaba los restos de su bebida de la ropa.

-No…-Respondió con seriedad mirando a su compañera. Opal levanto su vista de la chaqueta y miro a la vampiresa con un aire divertido.

-¿Así que te gustan los Avatar? – dijo con una sonrisa pícara con el ánimo de molestarla.

-¡No es nada de eso!- exclamo avergonzada mientras desviaba la mirada. Ahora solo parecía una pervertida -...yo simplemente sentí atracción por ella ¿sí?-

-¿Atracción? Yo creo que te has enamorado. Pero en fin no pienso juzgarte, tus razones para fijarte en ella debiste haber tenido. Pero me alegro de que alguien al fin pudiera derretir nuevamente ese tímpano helado que tienes por corazón.-

-Gracias Opal…-dijo la portadora regalándole una cálida sonrisa a su amiga. La general asintió y le devolvió el gesto complacida de que Asami tuviera la confianza de contárselo.

-¿Lo sabe Kuvira?-

-Creo que sí, pero quisiera hablarlo con ella cuando todo esto se haya calmado-

-Tienes razón… El Loto Rojo nos está dando muchos problemas. Anda ve a descansar un poco, te informare el estado de Terra en cuanto haya alguna noticia-

Asami asintió y enseguida se puso de pie para posteriormente salir de las instalaciones del Loto. Localizando nuevamente su motocicleta, monto su vehículo para después ponerse el casco. Encendió el motor y con las manos en el manubrio una de ellas comenzó a mover los dedos impaciente. Aún tenía que entregar el informe de los collares del Loto Rojo pero el estado de Terra le inquietaba aún más invadiendo esta idea por completo su pensamiento. Sabiendo que quizás aun así no era lo correcto arranco directamente al hospital donde se encontraba internada la Avatar.

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Dos días trascurridos tras el ataque y las cosas en la urbe parecían haberse calmado. Los habitantes regresaron a sus hogares y las medidas de seguridad aumentaron considerablemente. Mientras tanto Industrias Futuro quedo nuevamente en ausencia de su CEO. Asami se aseguró de dejar las indicaciones necesarias para que la empresa funcionara bien sin su presencia por unos cuantos días ya que ahora había algo más que le mantenía intranquila. Terra fue dada de alta y trasferida al Templo Aire para su recuperación; sin embargo aún se encontraba en un estado inconsciente. Tras varios y exhaustivos estudios aun no podían hacerla despertar. Desconociendo totalmente la causa, los médicos aun no hallaban una razón para su letargo.

Preocupada por el veneno en el cuerpo del Avatar, Asami decidió ayudar al quedarse a vigilarla de cerca. Si lo que los médicos acababan de determinar era cierto aquel líquido era con el propósito de acabar con su vida en el estado Avatar. Por lo que tenía que estar alerta ante cualquier indicio. No permitiría que por todo lo que lucharon Korra y ella se fuera a la basura...

Los matices naranjas del atardecer se infiltraban traviesos por la ventana iluminando la habitación del templo aire, pintando de tonos brillantes el cabello ocre de la vampiresa que caía con gracia delineando con un mechón aquel exquisito rostro. Asami revisaba los informes del Loto Blanco, leyendo atenta la investigación del sitio donde se habían mantenido ocultos: al parecer era cierto lo que había visto en aquel lugar; ya se encontraban infiltrados en la cuidad con antelación al ataque y ciertamente Ghazan se encontraba ahí, fue el quien interrumpió en enfrentamiento que estaba teniendo con la chiroptera y al parecer la intención de dejar viva a Terra fue para que cuando entrara en estado avatar además de que se consumiera su vida al estar fuera control destruyera a todo aquello que estuviera cerca; el Loto Blanco y el templo aire. Al parecer conocían bien lo terrible que podía ser el poder del Avatar cuando se encontraba fuera de control y querían aprovecharlo.

-Umm- Un repentino quejido rompió el silencio de la habitación y llamo la atención de la vampiresa quien enseguida soltó los papeles volcando su atención en la joven.

-Terra…- le llamo suavemente con la esperanza de que despertara.

La vampiresa se acercó a la castaña lentamente apoyándose con un brazo en el colchón. Aproximo su otra mano con cuidado y delicadamente acaricio su rostro. De pronto ante aquel cálido tacto, los ojos bicolores de Terra se abrieron de golpe para enseguida comenzar a brillar denotando que estaba entrando en estado Avatar.

Asami tenía que hacer algo rápido antes de que el poder de Raava se activara por completo. Había visto como se aturdía a tal punto de hacerla perder el control de sus propios poderes. Recordando lo que pasó aquel día, se vio obligada a usar también su poder como portadora de Vaatu y pronto sus ojos verdes se tornaron carmesí. Sujeto con fuerza los brazos de la chica tratando a toda costa de evitar que usara su control sobre los elementos…

-¡Asami!- La voz angustiada de Kai se escuchaba cerca de la puerta. Debido al estruendo los maestros aire se alertaron dirigiéndose rápido hasta la habitación. Sin embargo Asami sabía que no podía dejarlos intervenir. Si Terra lograba liberarse de su agarre muy posiblemente saldrían lastimados.

-¡No entre!- Grito a todo pulmón advirtiéndoles. Del otro lado los maestros aguardaban ya preparándose para lo peor. Jinora y sus hermanos habían adoptado una postura de pelea en caso de que tuvieran que actuar rápidamente para repeler al Avatar.

-¡Terra, no dejas que el Loto Rojo gane! – Nada, el inmenso poder de la castaña seguía siendo expulsado, entonces lo recordó…

-¡Korra! – exclamo con fuerza y enseguida el estado avatar comenzó a debilitarse y el tenso cuerpo moreno a relajarse. Al darse cuenta de eso Asami se aventuró a bajar sus defesas y a acercarse un poco más al punto de estar frente al rostro de la chica donde comenzó a hablarle suavemente.

-Aquí estoy... Tranquila...- susurro quedamente y con voz apaciguada.

Poco a poco el brillo en los ojos del avatar comenzaba a apagarse mostrando nuevamente sus bicolores. Sin embargo antes de que la luz de sus ojos desapareciera por completo el Avatar de pronto se abalanzó sobre Asami chocando sus labios con los de ella sorprendiendo por completo a la vampiresa...

Tan suaves, dulces y exquisitos. Así sabían los labios de la castaña; un manjar tan tentador al que a la portadora de Vaatu le fue difícil resistir. Odiaba que esos besos le recuerden tanto a Korra, que tuvieran su sabor...

~Es ella…~

Su propia voz retumbo en su mente, ferviente con esa idea… Ahora no tenía más dudas…

Rompiendo el roce de sus labios, Asami se alejó lentamente de ella, no sin antes limpiar con su pulgar el labial rojo que había quedado impregnado en la boca de Terra. Si entraba alguien no quería entrar en detalles y dar explicaciones, no por ahora.

-Asami... - murmuró la Terra en un hilo de voz sin dejar de mirarla solo para que posteriormente sus ojos se cerraran nuevamente haciéndola caer en un profundo sueño.

Logró vencer al veneno esta vez... Pero ¿Y en la próxima ocasión? Aunque en esta ocasión tuvo éxito en detener la liberación del estado Avatar nada le aseguraba que la siguiente vez seria así, además de que desconocía el tipo de daño que le estaba ocasionando el veneno.

-Tengo que buscar a alguien que lo saque... Dudo que mi tecnología vaya a ayudar en algo. No con algo como eso...- dedujo pensante llevándose una mano al mentón después de volver a acomodar a la chica en la cama. Detectar el planito talvez seria sencillo pero el retirarlo era lo que le asustaba…

Cuando escucharon que el ambiente se había calmado Jinora se animó a entrar a la habitación. Cerro quedamente la puerta tras ella se acercó a la vampiresa y al Avatar con cautela.

-El poder de Raava es terrible- comento la líder del Templo observando la pausada respiración de la maestra de los cuatro elementos.

-Lo sé. Perdón por no dejarlos pasar. No quería que salieran lastimados-

-Lo sabemos y muchas gracias por controlar la situación, no sé qué hubiéramos hecho si no te hubieses ofrecido a quedarte con Terra.-

La portadora de Vaatu guardo silencio, se había quedado mirando perdida las delicadas facciones de Terra; tan parecidas a la de "ella".

-Estas muy pensativa…-

Asami parpadeo un par de veces saliendo de su letargo -Solo un poco. Me preocupa que los médicos no pudieran hacer nada en cuanto el veneno, y al parecer este tipo de episodios cada vez se están haciendo más frecuentes y poderosos. Según el último examen el veneno, logró alojarse en su cuerpo... –

-Los mejores maestro agua tampoco pudieron hacer mucho...-

Maestro agua…Esas palabras hicieron eco en su mente y entonces como un flashazo lo recordó; cuando encontró a Terra un cuenco en el suelo con residuos de un extraño liquido planito se encontraba en la gruta, eso debía haber sido la toxina.

-Platino… ¡El veneno es platino!-exclamo a modo de revelación mirando a Jinora.

-Un maestro metal... –

-¡Lin! –soltaron ambas al unísono.

Sin perder más tiempo Asami salió del templo aire y enseguida se dirigió al departamento de ex jefa policial. Se sentía emocionada, feliz de haber encontrado una posibilidad para ayudar al Avatar. Al llegar al edificio se plantó justo delante de la entrada observado los números pisos que este tenía. Seguramente el viaje en ascensor seria largo y Asami no estaba dispuesta a desperdiciar ni un segundo, por lo que al igual que hizo para alcanzar aquella aeronave flexiono sus piernas impulsándose hacia arriba ante la mirada atónita de los que pasaban por ahí.

La mujer de fuerte carácter y ex jefa policial disfrutaba tranquilamente de una agradable taza de té en la comodidad de su sofá favorito junto a la ventana, cuando de pronto un figura femenina que apareció de la nada le sobresalto de tal manera que su bebida se derramo en la alfombra.

-¡QUÉ DEMONIOS! ¿Dónde quedaron tus modales Sato?- soltó la mujer enfurecida al distinguir a la persona que irrumpió en su hogar de esa manera.

-Lo siento iba a tomarme más tiempo subir el elevador... – trato de aclarar pero al ver la expresión de desapruebo de la maestra metal decidió cerrar la boca mientras se encogía de hombros. Lin tenía razón, su acto había sido muy imprudente.

-¿Y bien, que necesitas?- farfulló mientras se limpiaba las manchas de té de sus ropas.

-Terra, el loto rojo le suministro algún tipo de veneno... Platino para ser más exactos-explico con cierta cautela tratando de no hacer enfurecer más a la mujer. Sabía que necesitaba de un experto maestro metal control y Lin en verdad lo era.

-¿Así que necesitan a un maestro metal eh? – respondió la mujer mirando interesada a la portadora de Vaatu. Luego frunció el ceño.

-¿!No pudiste llamarme al celular en lugar de casi causarme un paro cardíaco al aparecerte así en mi casa!? Espíritus…-

-Lo siento... – replico quedamente avergonzada por su comportamiento impulsivo.

~ ¿Qué diablos me paso? es cierto, ¡Pero que idiota!~

-¡Ja!, esa chica te importa eh….- Dijo la mujer embozando una sonrisa inquisitiva y mirando entretenida a Asami.

-Es el avatar, ¿porque no habría de importarme?- respondió Asami nerviosa y tratando inultamente de no darle importancia. Lin soltó una risilla.

-Sabes bien a lo que me refiero... Anda entre más rápido me lleves a ella más rápido la podre ayudar- La maestra metal tomo su abrigo y enseguida ambas se dispusieron a salir del edificio. Manejando el elegante automóvil "Infiniti M" de la ex jefa transitaban por las calles de la ciudad mientras Asami le relataba lo sucedido en el último ataque del Loto Rojo.

-Me sorprende la incompetencia de Mako- declaro decepcionada la maestra metal.

-Talvez solo no supo cómo debía reaccionar a la situación…- dijo tratando de excusar al maestro fuego, aunque sabía que eso estaba totalmente fuera de lugar y aún más con las sospechas que recién tenia de él.

-Puede ser, aun así no es excusa. Por poco pierden al Avatar- declaro visiblemente molesta la ex jeda policial.

-Lo se…-

-Por cierto a esos tipos con los con te enfrentaste…Por lo que comentas y su método de ataque, es muy posible que estén tratando de provocar un golpe a nivel mundial, terminar con el sistema... Parecen un grupo de locos radicales, aun que tuvieran razón su método es totalmente erróneo. Asami, hare todo lo que este en mis manos para ayudar a Terra-

La portadora de Vaatu solo se limitó a asentir al tiempo que apretaba sus manos en el volante. Jurando que no le permitiría al Loto Rojo dañar al Avatar.

Apenas arribando a la bahía Yue un ferri ya se encontraba esperándolas para cruzarlas a la isla aire. Sin demora alguna ya se encontraban el templo donde enseguida se dirigieron a la habitación donde la castaña descansaba. Jinora y Asami miraban atentas mientras Lin quien comenzaba a realizar sus movimientos de control sobre el cuerpo de la chica. Con los ojos cerrados y la respiración controlada sus manos se movían flotando sobre Terra, buscando el minuciosamente el platino…pronto gotas de sudor podían verse resbalar de su frente, y el ceño cada vez se ceñía mas haciéndoles saber que algo no estaba bien…

-Hummm... Yo, creo que no podre ayudarles, lo siento…- dijo al fin Lin bajando sus brazos derrotada.

-¿Por qué no?- cuestiono enseguida la vampiresa consternada.

-El metal esta incrustado en sus órganos y sea mesclado con su sangre... Mi control sobre el metal no es tan poderoso- Explico la maestra metal. Y ante la mirada incrédula de Asami y Jinora continuo hablando…

-Su, ella podría ayudar sin embargo no creo que pueda venir hasta acá. Necesitarán llevar a Terra a Zaofu cuanto antes-

Asami cerró los puños con impotencia y enseguida se dio media vuelta saliendo del templo aire. Iría con Opal para ayudarla a gestionar cuanto antes los preparativos necesarios para llevar al Avatar hacia "El clan del Metal". Tenía que hacer todo lo posible para salvarla…

~No hay duda que la cuestión espiritual es todo un misterio. Podría llamarlo intuición o de cualquier otra manera…pero ahora sé que es ella. Korra…~

~0-o-0-o-0-o-0-o-0-o-0-o-0-o-0-o~

-¡Al fin Llegaste!- Soltó una mujer de apariencia joven saltando del sofá donde se encontraba.

-Ty Lee ahora no estoy cansada- refuto la mujer desplomándose en el asiento.

-Pero nunca lo estas cuando sales a misión-

-Pero esta no fue cualquier misión. Tuve un encuentro muy interesante, tanto que consumió mucha de mi energía, aún no he podido reponerme por completo y eso que ya pasaron dos días-

-¿Una pelea?

-Como hace décadas no tenía. Asami Sato... Quien diría que trabajaba con el loto blanco- revelo con una sonrisa llena de malicia

-¿Peleaste contra Asami Sato ¿Como esta?- dijo la chica frente a ella con evidente asombro y emoción.

-¿La conoces? -

-Sí, la última vez que la vi fue cuando aún trabajaba en la estación de gasolina...-

-¿En aquel asqueroso establecimiento donde te encontré?-

-Así es. Apareció ahí con un traje sexy y debo decir que se veía muy atractiva... Le robe un beso- conto con orgullo su hazaña

-Valla, así que la señorita Sato se ha divertido... interesarte-

De pronto la imponente puerta del recinto con ornamenta de la Nación del fuego se abrió de par el par sobresaltando a las chiroptera. Un hombre con semblante serio paso por el portal y miro a Azula con severidad.

-Azula, el Avatar aún sigue vivo. Me dijiste que el veneno fue completamente suministrado. ¡Ya debió haber muerto y causado el caos en ciudad Republica!...Dime, ¿Qué ha pasado?– Exigió saber el maestro aire con evidente cólera en su voz.

-No sé lo que es lo haya pasado la toxina no tarda tanto en hacer efecto-

-Ve a investigar, no podremos seguir con el plan si Avatar está vivo, Ming-Hua ira contigo en esta ocasión para vigilarte de cerca. Ghazan ya me contó lo que sucedió en la cueva. Si solo vas a jugar con Sato nuevamente me encargare de que lo pagues caro…-

-Si…Si lo que digas Zaheer- respondió con desgano restandole importancia al hombre. El maestro aire, sin ánimos de discutir más, salió de la habitación furioso azotando la puerta a su paso.

-¿Que vas a hacer Azula?-

-No me importa que valla Ming-Hua o el mismo Vaatu… haré lo que me plazca…-


Actualización!, Gracias por sus comentarios! me encanta leerlos ya que me animan mucho a escribir. Y claro, esperando que este capitulo haya sido se su agrado, si no gustosa se aceptan los tomatazos XD. Les deseo una excelente semana y mucho animo!. Nos leemos pronto, bye, bye!