No voy a llorar.No voy a llorar.Al menos,no voy a llorar todavía,eso lo dejo para mañana.Damas,caballeros,amigos y amigas,e aquí el penultimo capítulo de "Black&Thomas.Thomas&Black".Y os preguntaréis,¿y esta,por que esta asi?Porque el ultimo capítulo es algo...diferente.Termino este fic,y lo hago a mi estilo.Pero antes,dar las gracias a Katherine Jane Black(me deprimi mucho cuando vi que no me habías dejado review en el otro;bueno,ya te eché la bronca en el reply) y mich potter por sus reviews:¡gracias!De momento,os dejo con este penultimo drabble,lacrimógeno y...tendréis que leerlo.

¡Disfrutad de la lectura!


Me detengo un momento, a unos veinte pasos de llegar a ella, para observarla. Sinceramente, ahora que he entendido el por qué de su comportamiento en las últimas 48 horas, no creo que sea tan buena idea ir y simplemente decirle lo que siento.

No quiero terminar hechizado o sin una parte muy querida de mi anatomía.

Una gota de agua me saca de mis pensamientos, y dirijo mi vista al cielo, descubriendo que el azul ha sido sustituido por las nubes grises que sólo pueden indicar una cosa: tormenta.

Y, dicho y hecho, empieza a llover, pero sólo puedo observarla a ella. Está de pie, mirando algo en el lago, y la lluvia la empapa de arriba abajo. Es irónico que tenga que ponerse a llover justo cuando pienso declararme por primera vez en mi vida.

Doy un par de pasos más y me detengo por dos motivos. El primero, tengo ahora muchas dudas de que me rechace. El segundo, es que se ve condenadamente hermosa mojada de pies a cabeza, mirando el lago como si estuviera hipnotizada.

Inmerso en mis pensamientos cursis (empiezo a parecerme a Cornamente, ¡que horror!), observo como Katherine tiembla, probablemente por el frío y el hecho de estar empapada. Esta niña no aprende.

Sonriendo al registrar mis pensamientos, decido sacar a relucir la valentía Gryffindor (momentáneamente ida de viaje), y me acerco a ella, quitándome la chaqueta del uniforme y poniéndosela sobre los hombros, sobresaltándola ligeramente por el gesto.

La obligo a girarse suavemente, con la intención de arreglarlo todo, pero la vista de sus ojos empañados en lágrimas y bañados por la ira me inspiran un sentimiento que no sentía desde hace años: temor.

Temor a haberla perdido para siempre, temor ante la posibilidad de que ella me odie de verdad, temor ante muchas cosas que nunca me hubiera planteado siguiera…

Justo cuando voy a intentar disculparme, noto como algo me golpea la mejilla, dejando un doloroso calor en ella. Sorprendido, volteo a verla, y cierta satisfacción me recorre al ver como, a pesar de que sigue llorando, esos ojos lilas que tanto me gustan han recuperado el brillo fiero que los caracteriza.

Katherine me observa, aún enfadada, y vuelvo a temer igual que antes.

-Black, eres el ser más estúpido que haya pisado la faz de la tierra, además de egocéntrico, desconsiderado, un Playboy y un imbécil insensible. Pero, por alguna extraña razón que desconozco, yo soy más estúpida aún por haberme enamorado de ti.

Tras este discurso, que he procesado con una rapidez de la que no me creía capaz, me mira. Y me enamoro más de sus ojos y su sonrisa. Y la beso, como debería haberlo hecho desde el principio. Y sé, con toda seguridad, que todo saldrá bien, a pesar de nosotros mismos. Porque se han esfumado todos nuestros miedos.