Autora del fic: Nolebucgrl
Traducido por:Kamii Hernández
Fanfiction addiction (Twilight )
EPOV
Era loco, probablemente, que la extrañara desde el momento en el que salió del parqueadero. Mi cuerpo se sintió enfermo inmediatamente, no por el hecho de no estar dentro de ella pero algo tenía que ver. Realmente solamente quería abrazarla. Asustaba y no sabía qué hacer con esto. ¿Así se siente la adicción? ¿O simplemente es amor?
Escuche que se aclaraban la garganta para atraer mi atención y mire a Jasper que me observaba como si me hubiera crecido una segunda cabeza.— ¿Qué?
—No dije nada.— sus labios se apretaron y sabía que estaba intentando no reírse de mi culo enamorado.
—Imbécil.
Su risa rompió el silencio y me golpeó en el hombro derecho.— ¿Como fue a todas estas? Haz estado fuera de servicio por un tiempo, así que quizá no sabías que hacer. Espero que haya cumplido tus expectativas.— Esta vez fue mi turno de golpearlo.
—¡Oye! Cuidado. No quieres dejarme inconsciente antes del juego de mañana. No cuando tu chica estará ahí y necesites mi ayuda para mantener tu culo como el mariscal de campo que realmente eres.
Salió de mi camino y yo quise patearle el trasero.— Entra en el maldito auto, Jasper.— entre más pronto llegáramos, mas pronto estaría con Bella de nuevo. Parecía que las ocho de la noche se encontraban demasiado lejos.
—Yo conduzco.— propuso, dándome una sonrisa cuando gemí. Lo seguí hasta su camioneta negra que era suya desde que tenía dieciséis. Podía comprar una mejor camioneta pero seguía con ella por motivos que yo desconocía.
Abrí la puerta y rodé los ojos cuando el chirrido metálico acompaño el movimiento.— Demonios, Jasper. ¿Por qué insistes en conservar este pedazo de mierda?
—No es un pedazo de mierda.— me lanzó una mirada y subió a su camioneta.— Es un clásico. Es mi primer auto.
—Es tu único auto, idiota. Te voy a comprar un jodido auto para que te deshagas de esta cosa estúpida.
—Shhh, herirás sus sentimientos.— acaricio el tablero de instrumentos amorosamente y yo lo miré.
—Solamente conduce, raro.
—¿Raro?— se rio entre dientes y encendió la camioneta, el sonido del motor hizo eco en el parqueadero.— No soy el que se quedo parado mirando el aire como si eso fuera a traer de vuelta a mi chica.
—No estaba haciendo eso exactamente.
Me sonrió y salió del parqueadero.— Entonces ¿Que estabas haciendo exactamente?
Sintiéndome compungido por ella. Pensando en hacerle el amor de nuevo. Queriendo escucharla decir algo loco y luego hacerla reír sobre ello conmigo. Solo... deseando. Y no iba a decirle eso.— Estaba pensando.
—Amigo, estas demasiado ido con ella. ¿Por qué no lo admites?
Porque admitírselo a él significaría admitírselo a ella pronto. Y quería hacerlo pero me asustaba.— Claro que me importa, demasiado. Y quiero explorar...
—Oh por dios, suenas como Oprah o algo así. Solamente escúpelo.— Jasper golpeó su amada silla para puntuar la irritación en su voz.
—¿A qué te refieres?— obviamente no trataba de parecerme a Oprah.
—Vale, quizá no Oprah. Como Dr. Phil, exactamente así sonaste. Analizando tus malditos sentimientos en vez sentirlos. ¿Te olvidaste de con quién estás hablando?
—Pienso que quizá me acabas de revelar que pasas tu vida viendo a Oprah y al Dr. Phil. Creí que eras uno de mis mejores amigos pero pareces ser una mujer que nunca he conocido.
Resopló y se detuvo en el estacionamiento de nuestro campo de entrenamiento.— Soy tu mejor amigo, lo que significa que se cuando estás hablando mierda. Y si estar seguro de mis sentimientos me hace ser una mujer, entonces supongo que puedes regalarme un puto vestido.— dijo arrastrando las últimas palabras y obviamente yo lo imagine con un seductor vestido negro que me hizo reír muy fuerte. Aparco y se quedó sentado mirándome mientras yo me retorcía en carcajadas.
Cuando finalmente me calme el cerro sus dedos en el manubrio.— ¿Estás bien?
¿Porque de repente sentí como si mi madre fuera a castigarme?— Si.
—Bien.— iba a abrir la puerta cuando Jasper puso los seguros.
—¿Que mierda, Jasper? ¿Podemos ir a entrenar? ¿O no?
—No, no hasta que hables conmigo.
—Jesucristo, eres toda una mujer. Ahora, ¿puedes quitar los seguros y dejarme salir?
—¿Por qué no lo intentas?
Entonces quite el seguro de forma manual y el inmediatamente los puso de nuevo.— Idiota.
Parecía que no había forma de evitar esto.— Ahora, bien. ¿Qué es lo que quieres saber? ¿Todos los sucios detalles?
—Mierda, no. ¿Qué parezco? ¿Un pervertido?— le sonreí y él me miro.— No lo soy.
—Golpear en impermeable te puede hacer parecer un chico que se la pasa metido jodiendo el Lincoln Park.
—De ser así, nadie me reportaría porque me encontrarían demasiado atractivo como para hacerlo. Y si pasara algo así, correría cuando cualquiera intentara joderme.— Sus ojos azules brillaron y yo me uní a sus risas.
—Ese eres tú, Jas, el chico irresistible.
—Lo se... es una maldición. De cualquier forma, mucho de eso. Cuéntame sobre ti.
Demonios, si no podía decirle a Jasper, no podía decírselo a nadie. Me recosté en la silla y me di cuenta de que quizá podía obtener unas cuantas respuestas a mis preguntas mientras estaba atrapado con el.—Cuando tocas a Alice, ¿tu...? Dios, eso suena horrible.
Jasper puso una mano en mi brazo.— ¿Que chico? Te diré lo que quieras saber, lo sabes.
Y lo sabía, así que continué, no importaba lo idiota que me sintiera.— Cuando la tocas, sientes, no se como describirlo... ¿como una corriente eléctrica? Como si te recargaran, supongo.
Jasper agarro su cabello y dejo que callera sobre sus ojos, se sonrojo.— No diría que es un simple carga, no para mi.— Genial, era un raro. Lo sabía.— Es mas como que me siento completo cuando estoy con ella. Lo que pienso, suena demasiado Jerry Maguire para mí, pero es la verdad. Me siento mejor persona cuando estoy con ella y ella también se siente así conmigo.
Bueno, quizá no soy tan raro después de todo pero no pude resistirme.— Muéstrame el dinero.— me golpeo en el brazo de nuevo.— ¡Oye! Tú fuiste el que monto toda esta película.
—Tú eres el que se electrocuta cada vez que tocas a una chica.
—¡No! ¡No lo hago! Es solo con ella.
—¿Como si estuvieras elevado?
Sí, soy adicto a Bella Swan.— Quizá.
Se recostó contra la silla y se encogió de hombros.— No suena tan mal.
—Tres semanas, Jasper. Han pasado tres semanas y siento como si hubiera un hueco en mi pecho porque no la veré en las próximas diez horas. Eso no es normal.
El sonrió. No, lo que es, es amor, idiota. ¿Piensas que no extraño a Alice cuando no estoy con ella?
—No lo sé, supongo.— ¿Como si pudiera leer su mente? Parecía estar bien cuando ella no estaba cerca.
—Claro que la extraño. Lo hago a mi manera, si fuera por mí la ataría a mi cadera, a excepción de cuando estoy en el campo de juego, y el único motivo por el cual no lo hago es porque quizá podría herirla. No hay nada malo en eso, solamente aprendes a lidiar con eso y esperar hasta que puedas verla de nuevo.
—Así que, ¿no soy un raro por extrañarla?
—No, eres un hombre enamorado.— No dije nada y el gritó.— ¡Exacto! ¡Lo admitiste!
—No admití nada.
—Tampoco lo negaste, y pudiste haberlo hecho si no fuese cierto.
—Lo repito, han pasado tres semanas. No puedo estar realmente enamorado en tres semanas, ¿o si?
—Sabía que estaba enamorado de Alice después de hablar cinco minutos con ella. Y quizá me enamoré en el primer minuto. Así que si, definitivamente puedes estar realmente enamorado, a menos que dudes lo que siento por Alice, lo que me forzaría a patearte el culo.— La voz de Jasper era asesinamente sería y sus ojos estaban perforándome.
—Amigo, no dudo de tu amor por Alice. Cualquier idiota podría verlo...
—Exacto. Todos pueden ver que la amo cuando la miro y odiaría decirte esto, pero como te vi esa noche, amas a Bella. Y anoche no podías quitarle los ojos de encima, o las manos.
—Mierda, ¿soy tan obvio?
—Sí, idiota, lo eres.
—¿Piensas que ella lo sabe?— ¿quería que lo supiera? Sería más fácil si lo hiciera. Así no tendría que averiguar cómo decirle y preocuparme por cómo reaccionaría.
—Alice sabe, así que estoy segura de que Bella lo sabe. Esas dos se dicen todo.— Gemí, recordando las cosas que Bella le había contado a Alice, y pensando en que le estaría diciendo ahora.
—¿Como lo supo Alice?
—Porque tiene ojos. Y me pidió mi opinión y le dije que estabas enamorado pero no lo sabías. Al menos lo sabes. Estaba cansado de tus pistas.
—Nunca lance pistas. Yo solo...
—Estabas en negación. Mira, lo entiendo. Es rápido y asusta y después de salir como una perra como Tanya estas asustado. Nadie puede culparte. Pero tienes a una chica que vale la pena aquí, así que no digas nada porque es la mejor amiga de Alice. Ella encajo con nosotros desde el primer día y tiene a Emmett emocionado como a un niño. Nunca vi a nadie hacer eso desde Rosalie. Esto sonara ridículo, pero como grupo, estamos completos. Somos seis personas que han crecido juntos y han conocido personas que también lo han hecho. Y a Rosalie le cae bien, A Rosalie, Ambos sabemos que a Rosalie no le gusta ninguna chica.
—Dios, es verdad. ¿Recuerdas a Chelsea? ¿La chica con la que salías?
El sonrió.— Rose la hizo llorar. Al menos ella no quiso golpearle como Tanya hizo, supongo.
—Sí, sí.
—El punto es que Bella y Alice pertenecen a nosotros, como un grupo o como individuos. Es así de simple. Y tú sabes cómo es Bella. Se va a asustar por lo que siente y créeme, ella lo siente. Puedo verlo. Se va a convencer a si misma que no puedes amarla porque ella te ama. Así que entre más rápido pelees contra ello, tienes más posibilidades de alejarla de ese pensamiento.
Mierda, ¿podía hacer eso?— No quiero asustarla, Jasper. Es muy importante para mi. No puedo perderla.
El rodó los ojos.— ¿Que te hace pensar que puedes hacerlo? Está enamorada de ti.— Escuchar a Jasper decirlo hizo que sintiera algo cálido en el pecho y quise salir corriendo hacia ella para escucharla decirlo. Ahora yo era la mujer. O el enamorado. Como será.
—No lo sé. Nunca me sentí así antes.
—Obvio, hombre, bueno, siento tu, tendrás que masticarlo por un rato. Y eso está bien. Si no puedes decírselo con palabras aún, demuéstraselo al menos. Hazla sentir amada.
—En serio, ¿estás viendo a Ophran? ¿De dónde sacas esa mierda?
Me miro mal, muy mal.— Pasa que entiendo a las mujeres. No puedo ayudarte en esa actitud.— Dijo y presiono el botón para quitar los seguros.— Hice lo que pude contigo. Ahora vamos a entrenar. Eso aclarara tu mente.
Salimos de la camioneta y llegamos al edificio.— Así que, ¿cómo estuvo el sexo de cualquier forma?
—Eso es pervertido.— me miro y golpeó mi espalda.— Fue fenomenal. El mejor sexo que he tenido en la vida.
—¿Ves? ¡El amor hace la diferencia!— se rió y abrió la puerta. Los chicos ya estaban ahí y vi a Emmett sentado escribiendo en su blackberry.
Mire a Jasper y ambos miramos a Em.— ¿Qué haces, Emmett?
El sonrió.— Enviándole a Favre un e—mail para aumentar el tamaño de su pene. Finalmente esos correos spam sin sentido tienen un propósito.
—No lo estas haciendo, ¿en serio?— mire su blackberry y vi que tenía la dirección de correo escrita.
—Oye, siempre estoy ahí para ayudar a un amigo cuando es necesario. Y siempre a un amigo necesitado. ¿Viste esas fotos en Deadspin?— negó con la cabeza con tristeza.— Favre es una leyenda pero su pene es chico. Es embarazoso. Nos da a todos una mala imagen.
—Habla solo por ti.— dijo Jasper.— Mi pene está bien, gracias. Favre no tiene nada que hacer. Es un abuelo, por el amor de dios. Tiene suerte si su amigo aún le funciona.
Emmett sonrió y siguió escribiendo.— Bien, le enviare viagra también. Una vez sea más grande, puede usar esas para algo, no es como si la Señora Favre estuviera fuera de servicio.
—No sabes nada, es su pene.
—¿A quién le importa? El mundo habla de eso así que es épico.— Realmente lo era. Y él iba a seguir enviando su spam y mirando avisos sobre el tamaño del pene y demás.
—Espero que no sea tan estúpido como para mandarle una foto de su pene a quien sabe quien.— dije.
—Sí, ¿quien en su sano juicio hace eso? ¿Te cayó mal verdad? ¿El golpe del año pasado?
Rodé los ojos.— Si. El caso es que seré suficientemente inteligente como para no meterme en eso.
—Muy buena idea. ¿Escuchaste que está dispuesto a no poner cuidado a los peces gordos de la NFL si consigue apoyo monetario? Gracias a dios tengo a Rosalie, las mujeres dan miedo.
Las cosas entre ellas eran raras. Como si pudieran hacerte daño mirándote de cierta forma, o hacerte amarlas por decir cosas locas y mirarte con ojos marrones tristes. Asentí y me recosté sobre la banca para hacer pesas. Emmett finalmente dejo su blackberry y se sentó a mi lado, empezando a levantar también.
—Así que, Romeo, ¿qué tal fue el resto de tu noche? ¿Bella estaba satisfecha con la salchicha que le di? ¿O te pidió otra?— estuve a punto de lanzarle algo a Emmett pero me quede quieto.
—Por favor, estaba prácticamente cansado de las ondas sexuales que emanaban de ustedes dos. Era como ver pre porno, excepto que no hicieron nada. Lo bueno es que Rosalie y yo ya lo bautizamos.
—Jesús, Emmett, ¿no tienes filtro?
El sonrió y nos miro negando con la cabeza.— Únicamente con mis padres, e incluso con ellos no es muy bueno. Rosalie me golpea constantemente por hablar de más. Como esa vez que lo hicimos en su habitación y...
—Suficiente, Em. No quiero saber sobre tu vida sexual.
Me lanzó una mirada inocente.— Bien, entonces cuéntame sobre la tuya.
—No.
—¿Por qué no? No tuviste problema en contarnos sobre uñas postizas y senos falsos y ella...
—¡Bella no es así! ¡Nunca hablaría de ella de esa forma! No puedo creer que quieras que te cuenta. Creí que te caía bien.
Los ojos de Emmett brillaron.— Bueno, obviamente me cae bien y tiene buenos pechos así que imagine que tu...
Deje las pesas y me pare frente a su cara.— No se te ocurra hablar de ella así. No es cualquier chica con la que me acosté que no significa nada. ¡La amo! ¿Te pregunto mierdas como esa de Rosalie? ¿La irrespeto?
Emmett se rió y palmeo mi cabeza.— Bueno.
—¿A qué mierda te refieres con "bueno"?— quería golpearlo. Lo único que me mantenía lejos de hacer eso era porque teníamos un juego mañana y no podía permitir que se me rompiera la mano.
—Bueno, porque si hubieras dicho algo como eso te habría pateado el culo, lo que sería terrible por el juego y todo eso. Aún así, no habría hecho.
¿Qué mierda?— ¿Era una puta prueba?
—Claro que sí. Quería asegurarme que amas a la chica. Si no lo hacías, iba a matarte. Gracias a dios, no eres tan estúpido como pareces. Bella es para ti y no voy a dejar que cagues eso.
Me senté de nuevo en la banca y mire a Jasper, que no estaba haciendo nada para ocultar su asombro por la situación.— ¿Ustedes dos hicieron un complot o algo así?— Vi que los ojos de Emmett iban a los de Jasper y supe que era así.— ¡Lo hicieron! ¿Cuándo diablos?
—Llame a Jasper esta mañana y me dijo que Bella paso la noche contigo. Estuvimos ambos de acuerdo en que probablemente estarías en negación con tus sentimientos así que decidimos hacer algo al respecto.
—¿Así que Jasper se las dio de Dr Phi y tú me hiciste enojar? ¿Que está mal con ustedes dos? ¿No pueden dejar que me dé cuenta de todo esto por mi cuenta?
—No podemos, GQ. Nos necesitas, en el campo y fuera de él. Hemos estado en el mismo bote en el que estas ahora y te puedes beneficiar de nuestra experiencia. Me habría gustado tener un amigo que me dijera que había caído con Rose, déjame decirte.— Puso una mano en mi hombro y yo la quite. Quizá tenía un punto pero seguía irritado por la forma en la que hablo de Bella.
Emmett le asintió a Jasper.— Dr. Phil... me gusta. ¿Es el del sur no? Te queda bien.
Jasper negó con la cabeza.— A la mierda, no soy Dr. Phil.
—Claro que sí, me encerraste hasta admitir lo que sentía.— Murmuré.
Emmett sonrió.— Si, y me lo admitiste a mí. ¿Cuando se lo admitirás a ella? No lo has hecho ¿verdad?— Miro a Jasper que negó con la cabeza.— Vamos, Edward, ¿de qué tienes miedo?
—No estás asustado.— estaba aterrado, y ese era un nivel aparte de asustado.
—Si lo estas. El amor asusta. He estado ahí, he hecho lo mismo. Espera a que sea tiempo de proponérselo. Estarás temblando de pies a cabeza.
¿Matrimonio? Sentía como si fuera a arrojarle algo.— ¡Ey! ¡Espera! Estas divagando demasiado, Em.
—Claro que sí. Recuerda mis palabras, te casaras con la chica. Y estaré a tu lado cuando eso pase, para decirte que te lo dije. Pero por ahora, tenemos que lidiar con tu inhabilidad para decirle que la amas.
—No tengo una inhabilidad para decirle que la amo. Me di cuenta anoche y no iba a decírselo mientras estaba... ya saben.
—Haciéndole el amor.— termino Emmett, poniéndose las manos en el corazón. Idiota.— Bien, cálmate. No necesitas arruinar tu manicura con mi pecho de hierro. Lo dejaré ir, por ahora.
—Gracias.— fui de nuevo a las pesas y Emmett me paro con una mano en mi hombro. No la quite esta vez.
—Bella es especial, Edward. Ya la amo, de forma platónica. Así que no hay razón por la cual tú no lo haces. No seas un idiota. Si cagas esto, voy a acabarte. La chica te pertenece. Asegúrate de que se quede.
—Lo haré.— no sabía cómo pero se lo diría pronto.— Ahora ¿podemos dejar de actuar como chicas adolescentes y empezar a entrenar?
El se rio y me dejo ir.— Seguro, pero voy a peinar a Jasper y después tú haces mis uñas.— Jasper lo miro y yo me perdí en las pesas. Entre más pronto acabara, mas pronto la vería
.
.
Le pedí a Jasper que parara camino a casa para comprar algo para Bella y para mí. No me gustaba comer muy pesado en las noches antes de un juego así que un sandwich y ensalada era por mucho todo lo que comía. Estaba cansado después del entrenamiento, la práctica y todo eso de ver videos para planear estrategias, el pensamiento de Bella me había atrapado.
Después de cinco minutos ella golpeó la puerta y la deje entrar. En el instante en el que lo hizo ya tenía mis manos alrededor de su cuerpo, besándola fuerte y asegurándome de que entrara antes de cerrar la puerta.— Te extrañe.— murmure en sus labios. Ella respondió con algo que sonó como "yo también" pero sus manos estaban enredadas en mi cabello y sus labios ocupados en los míos así que no pude estar seguro. Pero se sintió como que me extraño.
Finalmente aleje mis labios de los suyos y le sonreí.— Hola.
Ella sonrió y me beso gentilmente.— Hola a ti también.— Diablos, era hermosa, su cara roja, sus labios hinchados y sus ojos brillantes. Tome su mano y camine con ella hasta la sala. Me di cuenta de que se estaba dejando llevar y estaba cojeando.
—¿Que está mal? ¿Te tronchaste el tobillo o algo así?— ella se sonrojo y se sentó en el mueble. Me senté junto a ella y tome sus dos manos.— ¿Bella?
—No es nada.
—Si no es nada, ¿qué paso?— la entrada al edificio era alta, así que esperaba que no se hubiera caído o algo así.
—Estoy bien Edward. Solo un poco dolorida.
¿Dolorida? ¿Por mi?— ¿Yo hice eso?— Santa mierda, nunca había herido a una mujer antes. Era un idiota. Por más que intente demostrarle mi amor... la parte idiota se apodero de mí.
Mantuvo sus ojos en sus pies, volviéndome loco.— Bella, dime algo.
—No es tu culpa, Edward. Perdí practica y... Zeus es muy grande y lo hicimos muchas veces así que mis muslos duelen un poco, mucho ejercicio. Alice dice que necesito seguir montando a caballo para acostumbrarme y mis músculos serán mas fuertes y no caminare como una anciana. Quiero hacerlo esta noche, pero quizá muera en el intento porque realmente me gusta tener sexo contigo.
¿Qué diablos? ¿Caballo? ¿Habla de mí? ¿Quién es Zeus? No me estaba explicando bien.— ¿Cariño?— me miro y mordió su labio como siempre hacia.— Primero, no tendremos sexo esta noche. También me gusta tener sexo contigo, en todo caso, lo amo, pero ha sido un día muy largo y estoy cansado y un poco dolorido también, así que estaré feliz si duermes abrazada conmigo, si eso está bien para ti.
Bella sonrió.— Si, eso es perfecto.
—Segundo, amo que me cabalgues. No soy un caballo y eres mucho más bienvenida a decir no si no quieres hacerlo. Nunca te voy a presionar por sexo, no importa cuánto te deseé.— Ella se sonrojo y me dio un pequeño beso en los labios.
—Tercero...— tenía que saber.— ¿Quien es Zeus?
—¡Oh dios!— ella bufó y puso sus manos en su boca. Levante una ceja y con una mano levante su barbilla y acaricie con mi dedo pulgar su mejilla.— Eres... tu.— estaba mirando hacia abajo de nuevo.
—¿Yo soy Zeus?— Era ciertamente uno de los apodos más interesantes que había tenido.
—No exactamente.
—¿Bella?
—Es tu... eh... ya sabes.— señalo mi regazo. Oh dios, apodo mi polla como Zeus. Eso era... genial.
—¿Zeus? ¿Cuándo decidiste eso?
—No lo hice.— me miro.— Vino en una conversación con Alice, le conté sobre la discusión que tuvimos sobre Hércules y que tú tenías que ser más grande y ella dijo que Jasper dijo que tú eras el más grande de los tres y que debíamos decirle Zeus porque era el padre de Hércules y eso pondría a Emmett en su sitio si le decimos. No es como si estuviera planeando decirle porque eso es privado, pero en dado caso de que te diga algo tú eres su padre.
Le sonreí.— ¿Privado?— Era tan privado que Alice había apodado a mi polla. No podía decir si era irritante o no. Esta conversación se estaba tornando irreal y estaba teniendo un momento difícil intentando descubrir cómo me hacía sentir. Aparte de culpable, por causarle dolor a Bella.
Ella suspiro y tomo mi rostro entre sus manos.— Lo siento. Sé que le digo demasiado a Alice pero solamente ha sido así toda la vida y necesitaba decirle como me sentía y solamente salió, así suele ocurrir siempre.
La bese, porque estaba cerca y sus ojos estaba rogándome no enojarme. Era hermosa, demasiado como para enojarme con ella, Zeus era un apodo que le patearía el culo a cualquiera. Aparte, ella me había dado algo para usar en contra de esos dos.
Bella se derritió bajo mis manos, y yo la puse en mi regazo solamente para disfrutar el besarla por unos minutos. Ahora podía hacerlo. Besarla era liberador y no tenía que preocuparme por la tensión sexual e intentar controlarme a mí mismo. Bueno, excepto por esta noche, porque tenía que dejarla descansar.
Finalmente rompí el beso y bese su mejilla.— ¿tienes hambre?
—Sí, estoy hambrienta.
—Pensé que podíamos comer sandwiches y galletas si te parece bien.
—Claro.— se paro y fuimos a la cocina para sacar los sandwiches y los paquetes de galletas.
—¿Agua está bien?— le pregunte. Ella me dijo que si así que cogí dos botellas y platos y los lleve a la sala. Comimos y le di una versión de lo que había hablado con Jasper y Emmet y me dijo algo sobre un tal Seth.
—¿Tu novio del trabajo?— no supe porque eso me enojo tanto.
Bella sonrió y negó con la cabeza.— No es mi novio, trabajemos o no. Es solo un chico con el que soy amigable.
—Y que sería tu definición de novio.
—No, tú eres mi novio. Nunca he besado a Seth antes y obviamente nunca me acosté con él. No es como si fuera a hacerlo tampoco.
Dios... aún así.— ¿Y el quiere que hagan esas cosas?
Bella me miro y luego volvió a mirar el televisor.— Michael James es muy bueno en lo que hace.
No pude hacer más que aceptarlo, pero estaba cambiando el tema.— Lo tomaré como un si.
—Ha mencionado que salgamos algunas veces.
Mire mi plato vacio e intente no enojarme.— ¿Hace cuando hizo eso?
Ella tomo un largo sorbo de agua y me respondió con la boca llena. No entendí nada de lo que dijo, lo que era obviamente su plan.— ¿Bella?
Ella suspiró.—Hoy.
—¿Así que te hizo un favor para que le pagues saliendo con él?— Era típico. Idiota. No podía hacer nada, ella no quería que fuéramos públicos aún. Y no podía cambiar eso.
—Nunca dijo algo así.— me dijo.— Solamente hablamos sobre el juego que cubrió por mí y me pregunto si tenía planes esta noche. Y no hubiera pasado de cualquier forma.
—¿Que le dijiste?
—Que tenía una cita con mi novio.
Le sonreí.— ¿Lo hiciste?
—Claro que sí. El gusta de mí y no quiero ilusionarlo. Me siento mal, como si lo hubiera usado para obtener lo que quería mientras salía contigo.— La atraje a mi regazo e intente besarla.
—No lo estabas usando, Bella. ¿Nunca ha cubierto algo por él?
—Bueno, sí, pero...
—Sin peros. Haces lo que los compañeros hacen. Fuiste honesta con él al decirle que tenías novio. Sería diferente si le hubieras mentido sobre mí para obtener lo que quieres. No estés triste, cariño. No te haré salir del trabajo de nuevo. Haremos todo según tu horario.
—Mi horario apesta.— susurro recostándose en mi hombro.
—El mío también. Podemos pasar las noches juntos, incluso si tenemos que acostarnos temprano. No me importa si estoy contigo.
—¿Si?— pregunto, besando mi cuello. Sentí mi pene, jaja Zeus, responder de nuevo y tuve que cortarla antes de que me encendiera demasiado y empezara algo que no podría ser esta noche.
—¿Una ducha?
Ella sonrió.— Me encantaría.
La levante del mueble antes de que acabara de hablar, cargándola a la habitación y luego a la ducha. La senté gentilmente y abrí la llave. Se quedo mirando la bañera con una expresión conmocionada.— ¿Qué?
—¿Es acaso infinita?
Le sonreí. Su fascinación por mi baño era adorable.— Si.
—¿Esos son chorros?
—Si.— presione unos cuantos botones y los chorros empezaron a salir. Quite sus shorts, intentando ignorar lo hermosa que era. Cálmate chico, hoy no. Se quito la camisa y se desapunto el brasier, era negro y simple. Trague fuerte con la visión de sus perfectos senos y me forcé a mi mismo a mirar su estomago mientras se quitaba el resto. Sentí mis dedos intentando tocarla así que me volteé y presione mas botones.
—Cascada.— me reí cuando escuche a Bella jadear detrás de mi cuando el agua empezó a salir. La alcana y sentí que me estaba guiando hacia la ducha. Cuando estuvimos bajo el agua y presione otros botones cuando un masaje vibrador vino de abajo. El agua cubrió su cuerpo y me sentí relajado porque mi polla estaba dura como una roca.
—¿No te vas a unir?— pregunto, jalándome de nuevo. Mierda. Sería mejor si dijera que tenía que volver a repasar la cinta del juego y dejarla sola pero basto una mirada a sus ojos y estaba quitándome la camisa, los pantalones y los boxers y dando un paso adelante. Mi lado también tenía masaje, así que lo encendí, intentando relajarme, el pensamiento de Bella tan cerca, sentada desnuda a mi lado no ayudaba.
Recostó su cabeza hacia atrás y gimió mientras el masaje continuaba relajando su cuello y su espalda. Lo malo era que no estaba en sus piernas, era donde más lo necesitaba.— Se que te dije que quería vivir en tu ducha, pero creo que prefiero vivir en la bañera. La ducha es increíble, esto es exótico.
Me reí mientras pase una de mis manos por mi cabello.— Mi madre diseño el baño. Le hablo a los mejores terapeutas deportivos y les pregunto que sería lo mejor después de un juego pesado y esto recomendaron.— Me sentía como un idiota admitiéndolo pero Bella no juzgaría.— Tiendo a usarlo después de cada juego.
Abrió los ojos y me sonrió.— Lo usaría todos los días. Si no tuviera miedo de ahogarme dormirá aquí. Es glorioso.— Sonreí y tome su mano y la bese. Dejo salir otro gemido y mi pene se retorció.
Solté su mano y me recosté, cerrando los ojos intentando ignorar el deseo de tocarla. No necesitaba de eso esta noche. Piensa en pensamientos poco sensuales. Emmett bailando sin camisa. Jasper caminando desnudo y mi madre junto a él. Las chicas de Jersey Shore. La chica que me siguió al baño hace unos meses y empezó a... Sentí que cogían mi pene y mis ojos se abrieron.
Bella estaba agachada en medio de la bañera, mirándome mientras sus manos empezaban a moverse por mi miembro bajo el agua. Santa mierda, se siente bien.— Bella, no tienes que hacerlo.
—No, pero quiero.— no iba a discutir así que me senté y disfrute la forma en que sus manos se movían, aplicando la presión perfecta en mi pene. Movió una de sus manos y cogió mis testículos y yo gemí, presionándome contra sus manos.
—Metete en el medio de la bañera.— me dijo, su voz era ronca y sexy. Hice lo que pidió y se posiciono entre mis piernas, de repente sus labios estaban alrededor de la punta de mi amigo y con una mano tomaba el resto.
—Dios, Bella.— me agarre del borde de la bañera. Mientas ella me tomaba con su boca y empezaba a moverse de arriba a abajo. Se sentía demasiado bien así que supe que no duraría mucho. Moví una de mis manos y tome su cabello, acariciándolo. Ella gimió contra mi pene y se movió mas rápido, lo perdí antes de poder avisarle. Se trago todo, mirándome con esos hermosos ojos mientras limpiaba con su lengua y dejándome deslizarme en el agua.
Volver al agua fue mucho mejor.— Dios Bella, eso fue increíble. No tenías que hacerlo.
Ella sonrió y se recostó.— Lo sé, pero quería agradecerte por no huir cuando dije cosas estúpidas anoche y por cuidar de mi hoy.
—Ni siquiera he empezado a cuidar de ti.
Bella me miro.— ¿Qué significa eso?
—Lo veras cuando salgas de la bañera.— Se paro y salió, y gracias a dios ya había tenido la imagen de Bella mojada y desnuda, porque sería demasiado para manejar. Apague los chorros y los masajeadores y salí, dándole una toalla. La observe secarse mientras yo hacía lo mismo. Enredo la toalla alrededor de su cuerpo mientras caminaba hacia la habitación.
—Acuéstate.— ella me miro pero se quito la toalla e hizo lo que pedí, recostándose. Fui a mi vestidor y saque un par de boxers, sería mejor cuando la tocara.— ¿Tienes crema en tu maleta?— tenía algunos aceites para masajes pero eso se vería como que estaba buscando acción.
Bella levanto la cabeza.— Si.— fui hacia el corredor y cogí su maleta, llevándola a mi habitación, la abrí y encontré su loción y la deje en la mesa de noche. Me subí a la cama y acaricie su espalda. Se tenso inmediatamente y yo me acerque para besar su cuello.
—Relájate. No estoy intentando nada, lo juro. Solo quiero que te sientas mejor.— Quite su cabello y abrí la loción, dejando un poco en mis manos y acariciando con ella su espalda. Dejo salir un gemido y me detuve por un segundo antes de continuar con mi trabajo. La sentí relajarse bajo mis manos y murmuro mi nombre unas cuantas veces. Presione mis pulgares contra la parte baja de su espalda y moví los dedos en las partes necesarias.
—Creo que amo más tus manos que tu bañera.— murmuro y me reí, mi corazón se detuvo por un segundo cuando menciono la palabra amor.
—Me siento orgulloso de que puedes amarme más que a los objetos inanimados.— Le dije moviendo las manos por su cintura y presionando sus muslos. Quería mantenerme en el camino correcto. Ella intento voltearse.— Aún no acabo.
Tome mas loción y empecé a moverlas por sus piernas, un gemido audible se le escapo. Sí, mi polla estaba tomando vida de nuevo. Abajo chico. Ya obtuviste lo tuyo y eso es lo que le estas dando a ella.
Bella empezó a murmurar incoherencias sobre mi almohada, y su cuerpo se movía contra mis sabanas. Dios, ¿estaba encendiéndola? Ese no era el punto, pero no dejaría que pasara nada más, ¿o no? Acaricie sus mejillas y uno de mis dedos acaricio su centro, ella gimió y se presiono contra mi mano.
Parecía interesada así que seguí con eso. Levanto sus caderas y deslice un dedo dentro de ella que hizo que más sonidos sexys salieran y que gritara mi nombre. Acaricie su clítoris haciendo círculos y sus caderas seguían moviéndose contra mis dedos, se vino en mi mano y se estrello contra la almohada. Era increíblemente hermosa pero me perdí su expresión. La atraje a mis brazos.
Bella suspiro y beso mi hombro, descansando su cabeza en mi cuello.— Dios, te amo.— me congele y ella jadeo.— Me refiero a que, amo tus dedos.— puso su cabeza en mi cuello e intente mirarla. Tenía que ver su cara.
—Bella.— ella intento esconderse en la almohada pero la quite y ella me miro, había miedo y dolor en sus ojos. Dios, no quería que estuviera asustada de sus sentimientos, si realmente eran sus sentimientos. Tenía que decirle los míos.— Espero que haya sido cierto lo que dijiste primero porque, yo también te amo.— Su mandíbula se descolgó, y sus ojos se llenaron de lagrimas mientras sentía. Mi corazón empezó a latir y me intente recostar pero ella me detuvo.
—Si te amo Edward. Pero me asusta porque es muy rápido y muy fuerte y nunca sentí algo así antes.— Su voz era un ruego, y la entendí.
—Lo sé, cariño. Pero saldremos de esto juntos. Nos amamos y es todo lo que importa. No es muy rápido, está bien para nosotros.— y ahí me di cuenta de que era lo que Jasper y Emmett habían intentado decirme. Tenían razón, bastardos.
Me beso, dándome su corazón en ese beso. Hice lo mismo y deje salir una risa al igual que ella. Me sonrió y empezó a acariciar mi cabello.— Eso será complicado.
—Solamente si así lo queremos. Ahora, es muy simple. Me amas y te amo. Parece fácil para mí.— Mis brazos se apretaron a su alrededor y se relajo. No importaba lo que se viniera, lo atravesaríamos juntos. Eso era todo lo que sabía.
