Unida en cuerpo y alma a la bestia

Por

The Ladycat69

Capitulo 14

Draco pensaba en todo lo que había pasado en las pasadas horas, pensaba en todas las horribles cosas que hizo en el pasado, pensaba en como ella aun conociendo su oscura alma había decidido quedarse a su lado y sobre todo pensaba como por primera vez en mucho tiempo, sentía que se había quitado un gran peso de encima.

Pero a pesar de sentir que ya no tenía secretos ocultos para su mujer, que ya no había dudas que su mujer se quedaría a su lado. Aun quedaba un peso enorme que había que resolver…uno llamado Ronald Bilius Weasley.

~Espero que no me lo hagas difícil Weasley…ni a ella~ pensó sonriendo de lado…-Aunque Dios sabe que espero que lo hagas, que me des la satisfacción de asesinarte, de sacarte de una vez por todas de mi camino. Porque peleare por esta mujer, peleare contra todo el maldito mundo si es necesario~ pensaba el platinado cuando sintió las suaves caricias de la joven.

-Estas muy callado… ¿en qué piensas?—dijo sacando al joven de sus pensamientos.

-En ti…siempre pienso en ti—dijo besando su frente.

-Me gusta que pienses en mí—

-Como no hacerlo, si eres parte de mi gatita—

-¿Por la eternidad?—

-Por la eternidad—le respondió.

-¿Cuanto viviremos Draco?—pregunto acariciando su pecho.

-Viviremos el tiempo que tengamos que vivir juntos. No olvides lo que soy…lo que somos Hermione. El que podamos regenerarnos hace nuestras vidas más larga…pero cuando llegue el momento, seguiremos juntos—

-Entiendo—

-Nuestra unión es eterna, aun después de la muerte—dijo sintiendo como la castaña sonreía.

-Me agrada escuchar eso—

-Ni la muerte lograría apartarme de ti…no sin darle pelea—dijo escuchándola reír.

-Pelearas por mí—

-Contra todo el jodido mundo de ser necesario—quedando los dos unos minutos en silencio.

-Draco—

-Mmmm—

-Sé que debe ser difícil hablar de ciertas cosas pero…—

-Pregunta lo que quieras—dijo sonriendo…-Puedo escuchar tus pensamientos…solo pregunta—

-¿Que le pasó a Crabbe? acaso esta…—

-No está muerto—

-¿Pero en donde esta…porque no volvió?—pregunto escuchándolo respirar pesadamente.

-La muerte de Goyle le afecto mucho…mas sumándole todo lo demás pues fue demasiado…—

-¿El tuvo que pasar por lo mismo que tú?—pregunto acorrucándose más a su pecho.

-Mas o menos…veras Vincent era como un niño grande. Uno que molesta, que hace travesuras o que en ocasiones era rudo con los más indefensos—dijo mirando la expresión de la castaña que lo miraba…-No lo justifico Hermione…pero supongo que cuando tienes a un padre que te golpea solo por respirar pues…—

-Su padre lo…lo golpeaba—

-Hizo su vida un infierno, porque lo culpaba de la muerte de su madre que falleció al darlo a luz…como si fuera su culpa—

-Pobre Crabbe…yo no sabía, no imagino lo que tuvo que pasar—volviendo acostarse en su pecho.

-Creo que por eso era como era…supongo que era su forma de lidiar o escapar de todo, aun sabiendo que lo que estaban haciendo estaba mal—dijo soltando un suspiro…-Solo alguien que haya vivido un infierno…puede entenderlo—quedando ambos callado.

-El también tuvo que…bueno ya sabes—susurro.

-Si…igual que todos. Tuvo que hacer lo mismo que muchos de nosotros…pero fue demasiado, aun para alguien como Vincent fue demasiado—

-¿Porque lo dices?—

-Cuando finalizo la guerra, un mes después fui a buscarlo. Pero jamás pensé que lo encontraría de esa forma tan deplorable, tan miserable que parecía otra persona—dijo cerrando los ojos unos segundos…-Estaba tirado en un rincón de su habitación llorando, hundido en el alcohol, consumiendo alguna especie de droga que consiguió no se en donde, repitiéndose que no podía olvidar sus gritos, sus rostros, suplicando que lo perdonaran. Se estaba autodestruyendo, se estaba dejando morir en vida allí tirado—dijo con tristeza…-Cuando me vio parado en el marco de la puerta, se echo a mis pies llorando como un niño que con su llanto suplica perdón, uno que pide ayuda con sus lagrimas, uno que le tiene miedo a tantas cosas desconocidas. Estaba como un niño que…—dijo sin poder continuar.

-Lo siento tanto…en verdad lo siento Draco—dijo mirándolo otra vez.

-Ese es el precio que todos pagamos, que al igual que Vincent no hay un minuto de mi vida que no piense en lo que hice, en los horrores del pasado…creo que eso es algo que me seguirá hasta el día de mi muerte, que…—

-Draco por favor…—incorporándose un poco más.

-Todos buscamos de alguna forma lidiar con todo ese horrible pasado, pero lamentablemente Vincent resulto ser el más débil, ahogándose en la pena, la culpa, los remordimientos…como dije antes, fue demasiado para el—dijo guardando silencio unos segundos…-Si no hubiera sido por mí, el no hubiera pasado por todo eso—dijo revolviéndose sus cabellos platinados, dirigiendo su mirada al techo…-Fue por mi culpa…por querer estar a mi lado en ese infierno. Demonios porque no me busco antes, porque…—pero la castaña le puso un dedo en sus labios haciendo callar.

-No Draco, no digas eso…tu llegaste en el momento justo—logrando que él la mirara a los ojos…-Además Crabbe estuvo ahí porque así lo quiso, porque te quería como un hermano, porque solo un hermano sacrifica tanto por amor—

-Por quererme como hermano, es que pago un precio muy alto—

-No creo que Crabbe lo viera de esa forma…estoy segura que en el momento en que te vio lo supo…que ya no estaba solo, que jamás lo dejarías, que estarías a su lado en el mismo infierno—dijo acercándose rosando sus labios

-Gracias—acariciando gentilmente el rostro de la castaña.

-NO tienes que darla…es la verdad—acariciando su rostro…-¿Nott y Zabini supieron lo que le paso?—

-Si…enseguida les avise de su estado. En cuanto pasaron el shock inicial de verlo en ese estado, nos encargamos de ayudarlo. Entre los tres lo llevamos a un centro de rehabilitación mágica en los Estados Unidos—

-Estados Unidos—

-Es un lugar bonito cerca del mar, en donde respirara aire fresco, en donde podrá romper ese maldito vicio. Es ahí donde ha estado todo este tiempo recuperándose, en donde cada cierto tiempo nos dan información de su progreso, uno muy alentador—dijo sonriendo ambos.

-Vincent Crabbe es afortunado—

-¿Afortunado?—

-Si afortunado de tener a tan buenos amigos como ustedes tres, unos amigos que no lo dejaran jamás solo y eso es algo que estoy segura que sabe…que nunca olvidara—sonriendo junto con el platinado.

-Muy pronto se recuperara por completo, cuando eso suceda será parte de la familia, será un guardián como debió ser desde el principio—dijo volviendo acariciar el rostro de la castaña…-Claro si tú estás de acuerdo conmigo—

-Por supuesto que sí—dijo abrazándolo…-Siempre te apoyare en todo…siempre estaré a tu lado—

-Gracias Hermione…gracias—

-¿Gracias por qué?—alzando de nuevo la cabeza sorprendida por esas palabras.

-Por quedarte conmigo aun sabiendo la verdad—

-Unida a ti por siempre—fundiéndose los dos en un abrazo.

-Unida a mí…por siempre—

Ambos estaban hundidos en un tierno abrazo, que no se percataron lo entrada de la noche, cuando los ruidos de sus estómagos los alerto, mirándose ambos comenzaron a reírse por lo graciosa de la situación.

-Lo siento, creo que tengo hambre—dijo la castaña aun riendo sonrojada.

-Es mi culpa por tenerte aquí conmigo—dijo dándole un beso.

-Me gusta estar contigo…lo siento—volviendo a rugir el estomago de la chica.

-Yo también tengo hambre…pero me gustaría que nos quedáramos aquí en la torre…pero si deseas ir al gran comedor, iremos—

-No tenemos que ir, estoy segura que podre cocinar algo. No será un gran banquete como los del gran comedor…pero será algo rico y calientito—

-Entonces que esperamos—

Hermione con una sonrisa se cubrió mas con la sabana buscando algo con que cubrir su desnudes para levantarse. Mientras Draco observaba con una sonrisa endemoniadamente sensual lo bella que se veía esa mujer, que trataba a toda costa cubrirse.

-Puedes usar mi camisa…creo que esta en el suelo cerca de ti—

-Gracias—tomándola del suelo.

-Me encanta que seas así—

-¿Así cómo?—pregunto terminando de ponerse la camisa.

-Tan tú…tan única—dijo girándose para apoyar su cabeza con su mano…-No hay un rincón de ese maravilloso cuerpo que no conozca de memoria y aun así te cubres de mí—mirándola de arriba abajo.

-Bueno lo que pasa es que…—

-Mi gatita hermosa…ese pudor tuyo es tan encantador que me enloquece—dijo con un brillito en sus hermosos ojos grises.

-Lo siento es que aun no me acostumbro—dijo mordiéndose el labio.

-Tienes idea del efecto que tienes en mi—mirando sus labios.

-Me imagino…pero me gusta que me lo digas—dijo sonriéndole con picardía, una que estaba encendiendo la platinado.

-Me vuelves loco, me tienes hechizado, me enciendes más cuando sonríes de esa forma—clavando sus ojos en aquellos hermosos ojos ambarinos.

-Draco—susurro acercándose al platinado, pero el sonido del hambre los hizo reírse de nuevo.

-Mejor cenamos primero—

-No me vas ayudar a preparar la cena—dijo poniéndose en pie frente a la cama.

-Entre otras cosas—dijo haciéndola sonrojar…-Me encantas…me encanta todo lo que tenga que ver contigo—dijo poniéndose en pie sin ningún pudor.

-Draco pero que…—dijo mirando aquel cuerpo.

-Me encanta como te sonrojes solo por mí—caminando como depredador hacia ella…-Si hasta me encanta como te queda esa camisa—agarrándola por la cintura hasta pegarla a su cuerpo.

-A mi también me gusta cómo me queda—rodeando su cuello con sus manos.

-Parece que te vas a quedar con otra camisa mía—

-Que te puedo decir…ya es mía—

-O si…lo mío es tuyo—

-En serio—

-Si…mas si puedo quitártela gatita—dijo besándola apasionadamente.

Xxxxxxx

La noche había caído en el castillo, los estudiantes ya se encontraban en sus respectivas casas. Mientras en la oficina de la directora, Minerva McGonagall se paseaba de un lado a otro, siendo observada curiosamente por una pintura que sonreía amablemente.

-Me doy cuenta que algo te preocupa mi querida amiga—

-Así es Albus—deteniéndose frente al retrato.

-¿Que será lo que te tiene así?—dijo con su típica sonrisa.

-Han pasado cosas muy raras desde que comenzó el curso escolar—

-No debe ser nada serio, espero—

-Pero lo es—

La antigua profesora de transformaciones soltando un suspiro comenzó a contarle los últimos sucesos. McGonagall hablo de sus preocupaciones, sus sospechas, hasta notificar al ministro de magia sobre los acontecimientos. Pero en cuanto concluyo con todo, McGonagall que esperaba alguna respuesta o consejo del antiguo director de Hogwarts, solo recibió un "Calma Minerva…calma"—

-Pero Albus como me pides que me calme…

Pero lamentablemente por respuesta solo tuvo un sinfín de frases, acertijos, adivinanzas que la dejaron con los nervios alterados. Hasta un monto de palabrería sobre el fuego, el hielo, el mal, el bien, la luz, la oscuridad, entre otras cosas que la habían dejado ahora con más preguntas de las que recordaba y sin ninguna respuesta, porque las pocas respuesta ahora eran otras preguntas.

-Albus no entiendo nada. ¿Qué tiene que ver eso de la oscuridad y la luz?—

-El destino una vez que comienza no se puede detener

-Pero no entiendo que tiene que ver eso con lo que está pasando…—

-Paciencia…paciencia amiga mía. Sé que ahora no lo entiendes, pero pronto lo veras con tus propios ojos, como la luz ilumina la oscuridad, como un ángel se unirá a un demonio bajo la más hermosa luna. Cuando eso suceda lo entenderás todo…así como confió que puedan contar con tu apoyo incondicional—

-Pero, ¿a quién te refieres Albus?—pregunto sin entender de que hablaba.

-Pronto amiga mía…pronto. Por ahora…buenas noches—volviendo a su forma original.

Minerva McGonagall soltando un suspiro frustrado, no le quedo más remedio que dar por terminada la charla que al final no tuvo el resultado esperando. Solo la había dejado más confundida que antes. Ahora con un intenso dolor de cabeza, no le quedo más remedio que retirarse rápidamente a su habitación, esperando que las respuestas llegaran a su debido tiempo.

-¿Porque no le dijiste?—pregunto una voz en cuanto la oficina quedo en penumbras.

-A su tiempo Severus…a su tiempo—

-Tú y yo sabemos quién es el responsable—

-Si lo sé…pero me siento en deuda con el joven Malfoy—

-¿En deuda y eso porque?—

-Yo sabía de las órdenes que le dio Lord Voldemort para asesinarme, sabía el miedo que tenia por la vida de sus padres, de lo mucho que estaba sufriendo con todo y no hice nada para detenerlo ni ayudarlo—haciendo una pausa…-Deje que continuara con sus intentos fallidos, poniendo en riesgo la vida de otros inocentes, incluyendo la suya propia. Solo porque deseaba proteger la única vida que me importaba en ese instante…la única que consideraba importante—

-Potter—

-Si…me equivoque en mis decisiones, en todo. Pero sobre todo me equivoque con el joven Malfoy cuando pude ayudarlo, una ayuda que llego tarde, porque mis acciones no le dejaron escapatoria, condenándote a ti también amigo mío—

-Albus—

-Ojala hubiera podido hacer algo mas por el joven Malfoy, en vez de dejarlo a su suerte—

-Ya nada se puede hacer…menos ahora cuando sabemos lo que es Draco—

-No fue su elección Severus…la maldición ya estaba en sus venas—

-Así es…solo por ser un Malfoy fue condenado—haciendo una pausa.

-Lamentablemente no sabíamos que el seria el escogido—

-Ese fue el gran temor de sus padres desde que nació. Ahora lleva una carga sobre sus hombros…la carga de dos especies malditas—

-Una carga muy pesada…entre otras. No dejo de pensar que pudo haber sido más liviana si yo no hubiera sido tan egoísta—

-Lo fuiste Albus…interpusiste la necesidad de uno sobre la de muchos—

-Eran tiempos difíciles—

-Y se pondrán más difíciles…Draco se está poniendo más fuerte con los días—

-Fuerte y peligroso…pero confío que la luz de la señorita Granger lo ilumine por el buen camino—

-Que pasara si pasa al revés Albus…sin en vez de el ir a la luz, ella va hacia su oscuridad. Recuerda que la fuerza de un licans viene de su compañera, que su unión no solo es física, sino del alma—

-Lo sé amigo mío…lo sé—

-Hermione Granger no solo es una bruja inteligente…sino también fuerte. Pero Draco Malfoy lo es mucho más…mucho más. Su magia es oscura…tan oscura como su fuerza—

-Sin importar que decisión tomen ambos, permanecerán unidos. Así como el mal está unido al bien, el fuego al hielo o simplemente la luz a la oscuridad…siempre serán uno, un mismo cuerpo, una misma alma, porque se necesitaran para existir—

-Un ángel, un demonio…serán destructivos si el giro de las cosas cambian—

-Destructivos o no…ya nada los puede separar—

-Me sorprende que no digas algo a la directora para detenerlo, aun sabiendo los riesgos—

-No detendré, lo que ya es imposible detener Severus—

-Que así sea—volviendo ambos a su estado original.

Xxxxxxx

El frio del invierno que se acercaba se sentía entre los muros del gran colegio de magia. Mientras una linda castaña dormía desnuda entre las sedosas sabanas de sedas, Draco ya se había levantado. El platinado que la observaba dormir, se acerco despacio a la chica rosando sus mejillas.

-Hermione…Hermione despierta—acariciando con suavidad su mejilla.

-¿Draco qué pasa?—pregunto la joven algo asustada.

-No te asustes, no pasa nada…solo saldré un rato—

-¿A dónde vas?—pregunto aun adormilada.

-Voy a ejercitarme un rato gatita…no quería irme sin decírtelo—

-Pero aun no ha salido el sol—mirando hacia la ventana.

-Lo sé, volveré al amanecer…sigue durmiendo—

-Ten cuidado—acostándose de nuevo.

-Descuida lo tendré—dándole un beso.

Draco con aquel dulce beso salió de la habitación, dejando otra vez a su compañera bajo los brazos de Morfeo. En cuanto salió por la puerta que daba hacia los terrenos, el frio de la madrugada azoto su rostro.

El joven platinado una vez que estiro todo su cuerpo, soltando el aire de los pulmones comenzó a trotar despacio. Poco a poco aumento el ritmo, corriendo a gran velocidad esquivando todo a su paso.

Draco corría de una forma que ningún humano hubiera podido, corría tan rápido que saltaba hacia los arboles, para continuar corriendo. Así estuvo hasta que ya sudado se detuvo en un acantilado con vista al mar, mejor conocido como el acantilado de los amantes.

El platinado que miraba hacia el mar esperando el amanecer, sonrió en cuanto sintió una presencia conocida que se acercaba a su espalda. Aquella persona que lo estuvo observando en silencio, se acerco poniéndose a su lado observando igualmente el inmenso mar.

-Acercarse así puede ser peligroso—le dijo a la persona a su lado.

-Hace rato que sentiste mi presencia muchacho—dijo mirando hacia el horizonte…-Nunca me cansare de admirar el mar…tan oscuro, profundo, misterioso—dijo el dueño de la voz…-Como hermoso—

-Pareces que describes a una mujer—

-Que te puedo decir…pero qué bueno que has vuelto a correr—

-Lo mismo digo—

-Yo siempre corro, está en mi naturaleza muchacho—dijo sonriendo…-A propósito…bonito alboroto el de ayer—

-Si muy bonito…sospechan algo—

-No…pero hay muchos profesores preocupados…la directora le notificaran al ministro de magia—dijo soltando una risa…-Como si no hubiera demasiados líos en el ministerio—

-¿Que sucedes en el ministerio?—

-Parece que todos los infectados con la enfermedad de la licantropía se están curando—

-¿Qué?—pregunto sorprendido.

-Así como lo oyes…eso tiene a todos como locos en el ministerio. Hace como un año atrás, como dos de los infectados más antiguos dejaron de transformase. Ahora son muchos los que están curados…creen que es una especie de milagro. Pero es obvio que el maldito Greyback está muerto…con su muerte, murió la enfermedad—quedando un segundo en silencio…-Lástima que la cura llego tarde para muchos, incluyendo al profesor Lupin, el más que nadie merecía ese milagro—dijo aquella voz con tristeza…-Pero al menos es bueno saber que en poco tiempo todos estarán libres de esa plaga…de esa maldición—

-No todos—

-Tú no eres igual a ellos—dijo la voz mirándolo.

-No…soy peor—

-Se lo que le hiciste al joven McLaggen—

-Se lo tenía merecido…nadie toca lo que es mío—

-Definitivamente que los licans son muy dominantes, posesivos y muy celosos—escuchando al platinado reír…-Pero eso no quita que haya sido algo impresionante…nunca vi nada igual en siglos. A la verdad que tus poderes se están incrementando a gran velocidad muchacho…mas lo que falta. No hay duda que tu unión con tu compañera te hace fuerte—dijo observando al platinado…-Ella sabe el efecto que tiene en ti—

-A medias—

-Deberías decirle…ese efecto es una navaja de doble filo—

-Lo sé…pero no sé cómo decirle que lo que le paso McLaggen es lo que ella en el fondo deseaba…que lo castigara—

-La señorita Granger es una mujer inteligente…lo entenderá—

-Tan inteligente que no dudo que sea ella misma quien lo descifre—riendo los dos.

-Lo descifrara…ya que tu alma está unida a la de ella…ha sido así desde el momento que se la entregaste—

-No me arrepiento, es mi compañera. Mi cuerpo, mi vida y mi alma le pertenecen a esa mujer—

-Si pero su dolor lo sentirás en carne propia—

-Su dolor será el mío…como su amor—

-Si tu antepasado te viera…estaría orgulloso—

-En serio lo piensas—

-Conocí a Arnaud cuando yo apenas era un muchacho. Lamente mucho su muerte, como la de su compañera Crystal. Nunca vi un amor tan intenso como el que se tenían—quedando ambos en silencio…-Tu mujer tiene mucho de ella…no solo su belleza física, sino su belleza espiritual…—

-¿Que sucede…porque tanta palabrería sobre Hermione?—

-Ten cuidado…tiene una belleza que se puede quebrar con facilidad si se lastima—

-¿Que tratas de decirme?—pregunto mirando a la persona que estaba a su lado…-No me gusta los rodeos…así que háblame claro de una buena vez—dijo seriamente.

-La impaciencia de los licans vive en ti—

-La paciencia no es una de mis virtudes—

-Ya me doy cuenta muchacho. Pero sé que no tengo que decirte que cuides a tu hembra—

-Eso no tienes ni que decirle pero… ¿Viste alguna visión?—

-El futuro cambia de acuerdo a nuestras acciones. Pero…pero veo peligro, tu hembra está en peligro—

-¿Que clase de peligro?—

-Uno que no siempre estamos preparados para recibir…porque puede llegar de la persona menos inesperada—dijo mirando hacia el horizonte…-No es muy claro…aun pero—

-Asesinare al que se atreva a ponerle un dedo encima—dijo con brillo letal.

-No lo dudo…no dudo que lo hagas. Pero como dije…el futuro cambia—dijo girándose hacia el platinado.

-Necesito que me digas algo más que eso—dijo irritándose.

-Solo ten alerta tus sentidos…tus sentidos te llevaran a ella cuando te necesite—

-Siempre estoy alerta…siempre estaré para ella. La protegeré con mi vida y juro que le desgarrare el alma al que se atreva hacerle daño—

-Definitivamente los gemelos Malfoy estarían orgullos de ver el hombre que te has convertido, uno que estaría dispuesto a todo por su familia—dijo con una sonrisa.

-Siempre ha sido así…aun antes de ser lo que soy—

-Entonces no hay nada mas de que hablar—sonriendo satisfecho…-Ya esta amaneciendo…un hermoso día está a punto de comenzar—fijando su vista hacia el horizonte.

-Debo regresar…Hermione no tardara en despertarse—dijo girándose…-Pero si vez algo mas…—

-Serás el primero—

-Que tenga un buen día… profesor Firenze—dijo caminando para irse.

-Buenos día joven Malfoy…pero me preguntaba, que tal una carrera hacia castillo—

-Pero profesor Firenze voy a ganarle otra vez—

-Bufff solo fue suerte—dijo bufando el centauro.

-Entonces que gane el mejor—comenzando los dos a correr a gran velocidad.

Si aquella carrera lo hubieran visto los ojos humanos, de seguro muchos no hubieran salido de su asombro. Era una carrera tan épica, que era digna de ver, de admirar, digna de muchas cosas. No solo por la velocidad asombrosa en la que ambos corrían, sino que era una carrera que el platinado ganaba con una sonrisa.

Ahora el joven camina con orgullo hacia su torre, esperando que su compañera ya estuviera despierta. Mientras en la habitación del platinado, Hermione se levantaba de un maravilloso sueño.

En cuanto se hayo despierta la castaña se preocupo al no encontrar a su lado al platinado, pero después recordó que se había despedido de ella antes de salir a ejercitarse, sonriendo como tonta enamorada.

Así que con una sonrisa tonta se levanto de la cama buscando la misma camisa del joven, que en cuanto se la puso la puerta se abrió, entrando un joven bañado en sudor.

-Bueno días hermosa—acercándose para darle un beso.

-Bueno días—dijo mirándolo de arriba abajo…-¿Que tal el ejercicio?—

-Educativo como siempre—dijo con una sonrisa.

-Que bien—quedándose parada en el mismo lugar mordiéndose el labio.

-Iré a bañarme—dijo quitándose la ropa, tirándola al cesto de ropa sucia.

Hermione que sentía como la boca se le secaba, se le quedo mirando embobada. El verlo de esa forma tan sensual, mientras se quitaba despacio la ropa hasta quedar completamente desnudo entrando al cuarto de baño, era una visión muy pero muy acalorada.

El verlo con ese cuerpo desnudo, atlético, nada de musculoso pero bien formado, pues la dejo sin palabras, sin aliento y hasta sin ideas. Así fue hasta que lo vio asomarse con esa sonrisa tan típica suya, invitándola a venir.

-¿No vienes gatita?—pregunto el platinado con una sonrisa sexy desde la puerta.

Así que la chica mordiéndose los labios se acerco a la puerta que en cuanto se acerco, Draco agarro su cintura acercándola rápidamente a su cuerpo, que entre risas, caricias y besos el joven platinado cerró de un portazo la puerta del baño.

-Oh Draco—susurro sobre sus labios.

-No sabes cómo me encanta desnudarte—quitándole la camisa que se deslizaba hacia el suelo.

-Pensé que con tanto…tanto ejercicio estarías cansado—dijo entre jadeos acariciando el cuerpo desnudo del platinado.

-No me canso con facilidad gatita—levantándola hasta pegarla a las lozas en donde la chica lo rodeaba con sus piernas…-Más si ese ejercicio es hacerte el amor—murmuro devorando sus labios.

Xxxxxxx

Esa mañana en el gran comedor, todos seguían hablando de lo que le había pasado a Cormac McLaggen en uno de los patios del colegio. Solo se escuchaba las murmuraciones, especulaciones o solo repetían lo que había dicho la directora la noche anterior.

Hermione que desde que entro había escuchado los rumores, solo se sentó quedando frente a los Slytherin. La castaña escuchaba todos los rumores cuando Ginny Weasley entro al comedor, caminando rápidamente hacia la chica.

-Buenos días Ginny—dijo saludando a la chica que se acercaba a la mesa.

-Buenos días Hermione…no te vi anoche—

-Bueno me retire a mi habitación…después de lo que paso pues no me quedo ganas de estar aquí—

-Si te entiendo…yo también me retire temprano. Ayer el gran comedor estaba casi vacío…creo que nadie tenía hambre—

-¿Va poder jugar?—

-No…Madame Pomfrey dice que por la pérdida de sangre tiene que tomarse unos días más por seguridad. Ya te imaginas el alboroto que formo su alteza que no le quedo de otra que acostarse otra vez—

-Si ya me lo imagino…y quien va a sustituirlo como guardián—

-Dean Thomas—

-Qué bueno…estoy segura que Dean hará un excelente trabajo como guardián—

-También lo pienso…ya hable con el profesor Hagrid para que Dean pueda entrenar hoy, ya que solo nos queda unos días para el juego del sábado—dijo con una sonrisa la pelirroja…-Un juego que espero que ganemos—

-Ganar no es lo importante…solo pasarla bien—dijo la castaña sintiéndose dividida entre los Griffyndor y los Slytherin.

-Hola chicas—

-Hola Neville—

-Ya escucharon—dijo sentándose frente a ellas.

-No, ¿qué cosa?—

-Parece que lo que le paso a McLaggen fue alguna especie de ataque—

-¿Que ataque?—pregunto Hermione preocupada.

-Una llamada epi…pile…epeles. Como diablos era…mmmm creo que era eplesia—

-¿Epilepsia?—

-Si eso mismo…epilepsia—

-¿Que rayos es eso?—pregunto la pelirroja.

-Según Seamus es una enfermedad rara de los muggles…por la forma que se retorcía parece que eso fue—dijo Neville preocupado.

-¿Eso se pega?—

-No Ginny no se pega—esta vez fue la castaña…-Es solo una enfermedad que…pero estas seguro de eso Neville—dijo mordiéndose el labio.

-Eso dice Seamus, tu sabe que él sabe de esas cosas y lo que no sabe se lo inventa—dijo haciendo reír a las chicas…- ¿Que tú crees Hermione…crees que eso fue lo que le paso?—

-Pues yo…—

-Hola chicas…hola Neville— interrumpió Luna con su típica sonrisa.

-Hola Luna… ¿como estas?—

-Bien, aunque los Nargles han estado muy alterado—

-¿Y eso porque?—pregunto Ginny rodando los ojos.

-Pues por lo que paso ayer en la tarde. Aunque según los Nargles, McLaggen se lo tenía merecido por tocar algo prohibido—dijo inocentemente provocando que Hermione se ahogara con su propia saliva…-No fue de la mejor forma de dar un escarmiento, pero ellos sabrán. Ya que los lobillisticos puede reaccionar a la defensiva cuando se sienten amenazados—

-¿Pero de qué diablos estás hablando Luna?—pregunto Ginny con los ojos ya desorbitados.

-No lo sé…pero a poco no sonó bien. Oh mira qué bonito están los etiritillos—dijo señalando al techo

-¿Los que?—preguntaron casi a coro mirando también al techo.

-Ya se fueron…es que son tímidos los pobrecillos—dijo ya perdida en algún punto del gran comedor—Bueno yo solo digo lo que conozco de los lobillisticos…aunque aún sigo sin entender porque están aquí cerca de ciertas personas—dijo de repente dejando a los tres con la boca abierta en especial a la castaña que volvió atragantarse esta vez con el jugo…-Bueno chicas ya me voy a desayunar. Ah Hermione tus lobillisticos parecen algo nerviosos…me pregunto por qué, pero bueno, que tengan un buen día chicos—dijo retirándose como siempre dando saltitos.

-Quiero a Luna…pero a veces no entiendo de que carajos está hablando—dijo Ginny.

Mientras Hermione que trataba de recuperar la compostura sobre lo que estuviera viendo su amiga soñadora continúo desayunado, observando de reojo al platinado que reía con sus amigos, para clavar sus ojos de diamantes en los suyos como buscando alguna respuesta con su mirada.

Mientras Neville que en cuanto escucho todo eso sobre los nargles, etiritillos o lobillisticos, que por cierto no tenía ni la más mínima idea de que eran, solo se limito a meterse un buche de cereal en la boca, escuchando en silencio a Ginny que seguía preguntándose de que rayos estaba hablando Luna.

-Bueno será mejor que vayamos a clases o llegaremos tarde—dijo Hermione poniéndose en pie en cuanto vio como el platinado se ponía en pie haciéndole señas.

-Si es mejor…nos vemos Ginny—

-Que tengan un buen día chicos…los veo después—

-Nos vemos Ginny—dirigiéndose todos a clases.

Ya en el salón de clases, Hermione tomo asiento esperando a que el profesor llegara, pensando en las palabras de Luna. Unos minutos después los estudiantes comenzaron a entrar, incluyendo al platinado que en seguida se sentó a su lado.

-Estas muy pensativa… ¿Que te sucede?—pregunto en cuanto se sentó a su lado.

-Has oído la palabra lobillisticos—

-No nunca… ¿por qué?—

-Pues porque…—

-Déjame adivinar…una palabra digna de tu amiga Lovegood—dijo riendo de lado.

-Draco no te rías por favor…tengo la sensación de que Luna sabe algo—le murmuro al joven.

-Sobre nosotros…que bueno—

-Creo que de todo…no solo de nosotros, sino de lo que somos—

-Tu amiga es una persona muy avispada que nota todo a su alrededor…creo que un don. Pero mejor así…eso lo hará mas fácil—dijo sin que Hermione entendiera exactamente a qué se refería.

-Draco…—pero en eso momento entro el profesor.

-Después hablaremos…ahora no te preocupes por eso—asintiendo la castaña.

-Buenos días estudiantes…comencemos enseguida con la poción de la pagina 234—dijo el profesor Slughorn con una enorme sonrisa en cuanto entro al salón…-Estoy seguro que será una que encontraron sumamente interesante—dijo mirando con una sonrisa a los dos premio anual, que se miraban entre ellos.

Xxxxxxx

Unas horas más tardes en cuanto ambos pudieron encontrar un momento a solas, el joven le dijo que no se preocupara por lo que Luna Lovegood pudiera saber. Que cuando llegara el momento la chica soñadora, como le decía el platinado por Hermione, sabría la verdad asintiendo la castaña.

Así que los días que le siguieron continuaron hasta que llego el día esperado por los estudiantes, el primer partido de Quidditck. Un primer partido que provoco euforia entre los estudiantes no solo de ambos bandos, sino en todos.

Hermione que estaba desayunado con sus compañeros miraba hacia la mesa de los Slytherin. Esa mañana ya le había deseado suerte a su pareja que se veía realmente guapísimo con su uniforme, pero por alguna razón más que obvia deseaba hablarle una vez más ante del partido.

En cuanto la chica lo vio ponerse en pie junto, salió a toda prisa del gran comedor. La castaña que esperaba parada en uno de los pilares cerca de una enorme estatua, lo vio esperando que el notara su presencia.

El platinado iba caminando junto a todos los del equipo, cuando sintió la presencia de la castaña, deteniéndose de golpe observando fijamente la estatua. El joven platinado que aseguro a los del equipo que no tardaría y con la ayuda de sus dos amigos, camino hacia donde se había escondido la castaña.

-Porque siempre te escondes de mí—

-¡Draco!—dijo abrazándolo…-Lo siento…se que ya te lo dije esta mañana, pero quería desearte mucha suerte—

-No te disculpes…qué bueno que viniste—agarrándola por la cintura…-Ahora me darás otro beso para la buena suerte—dijo acercando sus labios a los de la castaña.

-Suerte—le susurro sobre sus labios.

-¿Aun iras a verme…estarás en las gradas?—

-Ahí estaré mirándote—

-Ganare por ti—

-Mejor vete o…—

-Si mejor me voy antes de que vengan a buscarme—con último beso se perdió por los pasillos.

Las gradas estaban completamente llenas de estudiantes, profesores que esperaban con ansias el primer partido en el restaurado campo de Quidditck. En cuestión de minutos la profesora Hooch salió al centro diciendo como siempre que quería un partido limpio, el juego comenzó.

-¡QUE COMIENCE EL JUEGO!—grito tirando la bola al aire.

Así el primer partido de Quidditch daba comienzo bajo un hermoso día soleado. El alboroto que se formo era inmenso, más cuando se escuchaba a una chica anotando los puntos.

-10 puntos para Griffyndor—marcándolo en la pizarra…-Ahora 10 puntos para Slytherin…quedando ambos equipo empatados. No sería lindo que el juego terminara así…ambos empatados. Eso sería un sueño hecho realidad…al menos para mí sí—dijo dejando a todos muy asombrados…-Oh que bonito, otros 10 puntos para Griffyndor…pero mira no mas ahora otros 10 puntos para Slytherin—

Luna con su forma tan única pero realmente única, narraba el partido. La rubia desvariaba en su forma de narrar el partido, que en muchas ocasiones hasta la misma McGonagall tuvo que desviar la mirada para otro lado para que nadie la viera reírse. Pero eso no evito que los profesores, los estudiantes, hasta los mismos jugadores no pudieron evitar reírse ante las ocurrencias de la chica de mirada soñadora.

-Otro 10 puntos para Slytherin—grito la rubia anotando.

De pronto la snitch aparecía ante los ojos del platinado, comenzando enseguida una persecución por ella. Ambos buscadores se deslizaban entre los aires, tratando de alcanzar la esfera dorada. Pero lo más que impresiono a la pelirroja que miraba de vez en cuando de reojo al platinado, era que aunque estaba muy cerca de ella, no había hecho ningún intento tramposo de tirarla de la escoba. Al contrario, los Slytherin estaba jugando como nunca y sobre todo, limpiamente.

-Ahora Malfoy esta tras la snitch, seguido muy de cerca por mi gran amiga Ginny, que se ve muy linda con su uniforme de buscadora, aunque también Malfoy se ve muy lindo—dijo anotando otros puntos más…-Quien la atrapara, ya que ambos están a solo un dedito de atraparla o si mi dedito fue pinchado esta mañana—dijo ahora mirándose los dedos.

-Señorita Lovegood—

-Hola directora McGonagall—dijo saludándola nuevamente…-Qué bueno verla en tan hermoso día pero tengo que seguir narrando el partido…no vaya ser que me pierda de algo importante—dijo dejando a Minerva con cara de no saber que hacer…-Otros 10 puntos para Griffyndor…pero la búsqueda por atrapar la snitch sigue…una esfera muy bonita pero rápida—dijo haciendo que muchos se rieran.

Así mismo fue, ambos buscadores estaban muy cerca de la esfera. Hermione que miraba a su amiga y a su "novio" a la par, casi le da algo en cuanto vio como su amiga rosaba con la punta de los dedos la esfera, que volvía a tomar intensidad alejándose de la chica. Pero para sorpresa de todos, Draco salió disparado cruzándose en su camino y un fuerte silbato se escucho anunciando el final del juego.

-¡SLYTHERIN GANA!—grito la profesora Hooch.

Tremendo alboroto se formo en la grada de las serpientes que gritaban emocionados. Draco levanto con orgullo la esfera que estaba en sus manos, ganándose más aplausos. Draco que miraba como aplaudían, busco con la mirada a la castaña que aplaudía, volviendo a levanta la esfera le guiño un ojo a la joven, que susurra felicidades mi amor.

-¡Slytherin gano…gano!—dijo la rubia emocionada…-Felicidades a todos…en especial a ti Theo—dijo sin notar lo rojo que se ponía el joven misántropo aun sentado en su escoba.

Theo miro a su amigo que le daba un codazo para que hiciera algo. Así que con una leve inclinación de cabeza, levanto el bate sin dejar de mira a la rubia que le sonreía aplaudiendo. Una acción que no le agrado a cierto joven que miraba desde las gradas la escena con rabia.

Mientras en las gradas de los profesores Horas Slughorn aplaudía eufórico por la hazaña del joven Malfoy, sino también por tan esplendido partido. Hasta Ginny tenía que reconocer que habían jugado como nunca, por eso también levanto sus manos aplaudiéndole al equipo contrario, seguida por los de su equipo que pensaban como la nueva capitana del equipo Griffyndor. Los Slytherin habían ganado…pero habían ganado por primera vez…honradamente.

-Draco la atrapo…gano Astoria. Los Slytherin ganaron…es increíble—dijo emocionada una joven.

-Ese es mi hombre…no dude ni por un segundo que la atraparía—dijo Astoria a una de sus amigas.

-¿Tu hombre?…pero no sabía que salían—

-Aun no…pero esta noche en la fiesta las cosas cambiaran—

-Que planeas hacer mi querida amiga…mira que habrán muchas que ya le han puesto el ojo a tu galán—

-Pues que miren hacia otro lado querida. Porque esta noche, Draco caerá bajo mis encantos…seré su mujer, completamente suya—dijo con una sonrisa de triunfo…-Draco Malfoy será solo mío…mío—dijo mirando al platinado.

La muñequita rubia que estaba segura de lo que pasaría esa noche en la fiesta de los Slytherin, ni siquiera noto como el joven platinado solo tenía ojos para una linda castaña que aplaudía, que le aplaudía emocionada.


Hasta aquí el capitulo 14

Una vez más gracias por seguir esta historia. Espero haber podido contestar que fue lo que le paso a Vincent, entre otras cosas. Para el próximo capítulo sucederá una de las cosas que tanto hemos esperado, la impregnación de nuestro adorado Blaise, pero no les digo más nada. Muchas gracias por todos los comentarios, que me dan grandes ideas, las cuales agradezco.

Sera hasta el próximo capítulo.

Un fuerte abrazo

Ladycat