¡Sorpresa, sorpresa! Segundo capítulo listo para ser leído :D Como les escribí antes, este capítulo está conectado con el otro no sólo por el tiempo (puesto estos sucesos pasan apenas dos días después del final del capítulo anterior) sino también por algunas pequeñas que conectan a ambos capítulos, que quizás fuesen difíciles de conectar si hay un lapso de tiempo entre la subida de un capítulo y otro :D
Abreviaciones:
CEG = Centro de Entrenamiento General
MG = Máquina de Gravedad
CG = Cuarto de Gravedad
CEP = Centro de Entrenamiento Personal
Lugares:
El Muro = Un enorme muro que divide el planeta a la mitad, saiyajin y razas guerreras el Norte, y el resto de razas están en el Sur (los sureños)
La Prisión = Al Este del Muro, justo atravesada por una cordillera de montañas.
Laboratorios de Turles: Al Noreste del planeta, escondido entre las montañas.
La Arena = Al Norte del planeta, una coliseo subterráneo.
Centro de Abasto = Son pequeños sectores donde los sureños dan cierto porcentaje de la comida, y aquí es preparada para enviarla al Norte.
Bueno, sin más, sólo un recordatorio de que los personajes de DBZ no me pertenecen :D
-14-
Bulma estaba cubierta con una chaqueta de piel sintética, tenía puesto gorro y guantes de tela, además de una bufanda que cubría la mitad de su rostro, ¿estaba exagerando? Quizás, pero no correría el riesgo de que una bella criatura como ella se congelara.
-Vamos, terrícola, el Príncipe nos ordenó asegurarnos de que todo salga bien, pero para eso debes hacer algo-
Bulma vio molesta al saiyajin, quien retrocedió al verla así, había escuchado historias sobre los gritos de esa mujer, capaces de hacer sangrar los oídos. No tenía planes de comprobar si eran ciertas o falsas.
Bulma colocó dos objetos redondos sobre el trozo de hielo donde estaba congelado el tal Broly –Espero que esto funcione- presionó el botón del control que tenía en la mano, y los dos generadores de calor comenzaron a vibrar –Bien, bien… ahora debo enfocar el calor en la zona del brazo…-
La operación tardó alrededor de quince minutos, pero debía tener cuidado, no quería provocar una grieta en el resto del hielo y liberar accidentalmente al saiyajin. Kakarotto le había contado sobre él unos días antes de terminar el chip, aparentemente este saiyajin era la leyenda reencarnada, el Legendario Súper Saiyajin, motivado únicamente para ver muerte y destrucción –Si este plan no funciona, podemos despedirnos de todo-
Cuando finalmente el brazo del saiyajin quedó al descubierto, Bulma se dio prisa en inyectarle el microchip en la primera vena que logró encontrar. Podía ver cómo los dedos del saiyajin comenzaban a moverse lentamente, quizás eran sólo reflejos involuntarios, pero aun así el miedo la estaba invadiendo.
Cuando el chip ingresó al cuerpo del saiyajin, Bulma tomó rápido la tableta digital para poder ver el recorrido de éste. Había preferido instalarle instrucciones al chip directamente para buscar el cerebro, y en caso de que éste se perdiera, ella tomaría el comando, pero parecía que no habría necesidad de hacer esto. El microchip subía rápidamente por las venas del saiyajin, iba ya pasando por el cuello cuando la mano del saiyajin se empuñó.
Bulma dio un brinco hacia atrás, cayendo sobre sus caderas, y los saiyajin que tenían la misión de resguardar a la terrícola dieron un paso al frente, pero no sin mostrar el obvio temor en sus rostros. Bulma tomó la tableta de nuevo y vio que el chip estaba ya llegando al cráneo del saiyajin –Vamos, vamos, más rápido- Cuando el chip se incrustó en el cerebro del saiyajin, Bulma tecleó unos comandos en el monitor -Espero que esto funcione-
El chip, en teoría, estaba ya emitiendo señales a las neuronas de Broly, el control debía de ser ya completo en el cuerpo del saiyajin. Bulma envió el comando para que Broly extendiera su mano, pero la orden pareció jamás llegar –No, no, no, ¿en qué fallé?-
-Maldita sea, terrícola, Broly está comenzando a rajar el hielo- dijo un soldado.
-Se supone que había calculado todo-
El hielo donde estaba contenido el Legendario Súper Saiyajin comenzó a desquebrajarse, y antes de siquiera poder ponerse de pie y pensar en huir, Broly se liberó como un oso enjaulado listo para devorar a quien tuviera enfrente.
Los soldados comenzaron a lanzar ataques al saiyajin, pero éste parecía ni siquiera sentirlos. Sus ojos, a pesar de ser totalmente blancos, denotaban la locura que existían en él, parecía querer articular algo, pero lo único que salía de su boca eran rugidos.
Bulma miraba la escena todavía desde el suelo, nunca había sentido tanto terror como en ese instante, y al mismo tiempo nunca había visto a los saiyajin portarse de manera tan valiente; a pesar que era obvio que morirían, parecía no importarles con tal de pelear contra alguien más fuerte que ellos –Están locos- Locos o no, eran ellos quienes intentaban contener al saiyajin. Frunció el ceño, no permitiría que ellos fuesen los únicos que hacían algo. Tomó la tableta y aumentó la intensidad de control hasta el máximo –Si esto no funciona, nos podemos dar por muertos-
Todos los rastreadores del planeta detectaron el poder de Broly. Vegeta, quien estaba discutiendo con Rhubarb sobre el traslado de los terrícolas, fue uno de los primeros en sentirlo –Broly despertó-
Rhubarb vio a Vegeta como si se tratara de una broma -¿Quién diablos despertó a Broly?-
-Yo lo ordené-
-¿Por qué?-
-Porque yo soy el maldito gobernante de este planeta, ahora haz lo que te ordeno y traslada a los terrícolas a otro sector, uno que al menos tenga ventilación. Este lugar apesta a muerte-
-¿Y qué hay sobre las terrícola que utilizaremos para los híbridos?-
Vegeta casi había olvidado eso, ¿no era Turles quien estaba a cargo de ese proyecto? –Ya ha pasado mucho tiempo desde que los resultados dieron positivo, cuando termine todo esto con Broly, nos encargaremos de este tema. Mientras tanto, intenta que no mueran del hambre, por lo demás no me importa-
Se dio la vuelta, intentando disimular lo ansioso que estaba. ¿Era éste el poder de un Broly bajo control o la terrícola se había equivocado con todo? Sin darse cuenta, sus pasos acelerados lo hicieron correr, si Broly estaba despierto y descontrolado, él sería quien lo pondría en su lugar. Había entrenado lo suficiente, y sentía que podía ganar contra cualquiera, incluso si se trataba del Legendario SSJ.
Cuando llegó a la planta donde estaba Broly, una oleada de energía lo golpeó -¿Es esto el verdadero poder de ese maldito?-
-¡Vegeta!- gritó Kakarotto desde las gradas –Ve y salva a Bulma, ella está ahí, Broly puede matarla-
Vegeta casi había olvidado a la terrícola -¡Si ella sigue ahí, seguramente encontrará la forma de sobrevivir!- le contestó él. Toda la energía que Broly estaba descargando producía que el castillo comenzara a temblar, las paredes caían y los vidrios explotaban, por lo que era necesario gritar para poder hablar.
El príncipe caminó hasta llegar a la primera puerta que estaba cerrada –Todas la puertas cerradas, y todavía se puede sentir su poder- apretó el puño. La diferencia de poderes era demasiado grande para su gusto. Abrió la primera puerta, pero antes de llegar a la segunda sintió cómo la energía de Broly comenzó a disminuir. Kakarotto llegó a su lado y fue él quien abrió las puertas rápidamente.
–No puedo sentir la energía de Bulma- comentó con miedo en la voz.
-Es porque la de Broly está opacando cualquier otro poder cerca de él- contestó Vegeta calmado –Pero la Mujer sigue con vida, puedo sentirla-
Kakarotto no se detuvo, abrió finalmente la última puerta y lo primero que notó fueron cadáveres de algunos soldados que habían intentado contener a Broly. Levantó la vista y vio a Bulma de pie frente a Broly -¡Aléjate de él, Bulma!-
Bulma se giró con sangre en la mejilla, tenía un corte que no parecía profundo –Ya estuvo, todo salió a la perfección-
Kakarotto se molestó, ¿ESTO era perfección? No quería ni pensar en qué era un intento fallido. Antes de poder hacer un comentario, Vegeta cruzó la puerta –Te dije que estaba con vida, insecto-
Bulma le sonrió a Vegeta -¿Estabas preocupado por mí? Eres un encanto-
Vegeta rodó los ojos, ignorando el comentario de la mujer. Posó su vista en Broly, había perdido la transformación de SSJ, y tenía esa mirada tranquila que solía tener cuando estaba en control de sus emociones -¿A quién sirves, Broly?-
Broly le dirigió una mirada vacía y se hincó ante él –A usted, Majestad- respondió cortésmente.
Bulma miró la escena sorprendida, no había imaginado que la voz de Broly fuese tan agradable; luego de escucharlo gritar y rugir, le sorprendía que pudiera hablar -¿Te dije que todo estaba calculado, no es así?-
Vegeta vio de reojo a Bulma y asintió con la cabeza –La otra parte del trato está hecha- respondió molesto -¿Broly seguirá cualquier orden que yo le dé?-
-No, Broly tiene conciencia independiente, pero cuando él se transforme en… en eso, no perderá el control-
-Ése no era el trato. Se suponía que lo controlaría por completo-
-No puedo hacer más, si intentamos controlarlo, el chip podría dañarse, es demasiada energía la que se requiere para hacerlo-
Vegeta la vio molesto –Bien- se dio la vuelta –Sígueme, Broly- Broly se puso de pie y siguió a Vegeta, no sin antes ver con desprecio a Kakarotto.
-¿Acaso estás loca?- preguntó Kakarotto cuando se quedó solo con Bulma –Cuando me preguntaste sobre Broly, no me dijiste que era para liberarlo, ¿no escuchaste nada de lo que te conté sobre él?-
-Si vas a darme un sermón, hazlo cuando estemos afuera de aquí, estar rodeada de cadáveres y en un frío bajo cero no es un lindo lugar para charlar-
Kakarotto intentó responder algo, pero tenía razón –Ve, yo me llevaré estos cuerpos, no podemos dejarlos aquí-
Bulma asintió, pero antes de salir por la puerta se detuvo -¿Creías que moriría? La Gran Bulma no puede morir en un experimento que ella misma está supervisando- Hablar en tercera persona le hacía un poco de gracia.
Kakarotto pidió ayuda a uno de los soldados que habían sobrevivido para llevarse los cuerpos. Levantó dos de los cadáveres en sus brazos –Es curioso que lo preguntes, Vegeta fue quien aseguró que estabas viva-
Bulma abrió los ojos de par en par -¿Vegeta?-
-Supongo que él es mejor sintiendo la energía que yo. No fui capaz de sentirte hasta que entré, él la sintió desde antes- se encogió de hombros –Hablaremos de esto luego, por cierto, ¿has visto a Milk? No ha llegado al entrenamiento desde ayer-
-No… no he ido al apartamento desde que me puse a trabajar con el microchip, ¿puedes sentir su energía?-
-No, no la siento, pero las ondas de energías que lanzó Broly alteraron los rastreadores, seguramente en unas horas todo se arreglará y podré buscarla-
Bulma apretó los labios para no sonreír, ¿desde cuándo se preocupaba tanto por Milk? –Bien, la intentaré contactar mientras tú terminas aquí- Kakarotto asintió, todavía sintiéndose intranquilo por todo lo que estaba sucediendo.
–Esa mujer está loca- comentó uno de los dos soldados que habían sobrevivido.
-Lo sé, y es por eso mismo que ha sobrevivido en este planeta, ¿no crees?- contestó Kakarotto.
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-¿¡Estás loco, Vegeta!?- le gritaba Okkra -¿Liberar a Broly?, ¿a quién diablos se le ocurre algo así?-
-Cuida tu tono, Okkra. Si te asesino en este instante, por la noche tendría a otra mujer calentando mi cama y tu nombre quedaría olvidado- le espetó Vegeta.
-Créeme que estoy muy consciente de ello- respondió ella, lista para ponerse en posición de ataque.
Kale dio un paso al frente –Lamento ser yo quien interrumpa esta discusión marital, pero creo que debemos escuchar lo que el príncipe tiene pensado antes de hablar apresuradamente, Okkra-
-Cállate, Kale-
-Entiendo que tengan sus dudas hacia mí- dijo Broly, quien estaba al lado de Vegeta –Pero con este chip en mi cabeza, podré mantener el control de mis emociones cuando libere mi poder-
-Perfecto, ahora el monstruo habla de manera racional- contestó Okkra -¿Éste es tu plan, Vegeta?, ¿Lanzar a Broly contra Freezer?-
-Freezer es mío. Quien se atreva a matarlo, tendrá que responder ante mí-
Los otros saiyajin quedaron callados, Okkra y Kale no sabían qué pensar. No podían cuestionar a Vegeta, pero tampoco confiaban en Broly; él había matado a muchísimos saiyajin, entre ellos parientes y compañeros, ¿y ahora de la nada Broly estaba cuerdo?
Okkra se dio la vuelta –Esto es una estupidez, cuando tengas alguna misión que darme, llámame- comenzó a alejarse de Vegeta, quien se molestó por la actitud desafiante de su compañera. Se puso de pie, y antes de que pudiera lanzar un ataque, Kale se interpuso.
-Majestad, déjela ir, no vale la pena-
-No pensaba matarla- contestó Vegeta molesto –Sólo destruirle un brazo-
Kale sonrió de lado, eso hubiese sido gracioso de ver -¿Puedo preguntar de quién fue la idea de liberar a Broly?- preguntó como si el susodicho no estuviese presente.
-¿Acaso importa? Broly está de nuevo bajo el control de su mente, es lo único importante aquí. Alístate, iremos a buscar a Ginyu-
Rhubarb, quien se había mantenido en silencio, carraspeó –Majestad, debo recordarle sobre lo que hablamos en la prisión…-
Vegeta estaba harto de no poder hacer las cosas como él quería, siempre había algo que lo retrasaba –Bien, Kale, prepárate, tendremos un pequeño torneo dentro de poco-
-¿Torneo?- Eso era nuevo, no había habido un torneo en años, de vez en cuando un saiyajin exigía ser elevado de clase, y debía vencer a todos los de su mismo nivel para poder ascender, pero eran tan raras esas ocasiones.
-Te gustará- comentó Rhubarba, con una sonrisa torcida en el rostro –Es el futuro de la raza-
Kale asintió y se dio la vuelta para salir del Salón, ¿de qué se trataba ese torneo? Sabía que en otros planetas, la palabra 'torneo' era sinónimo de competencias, pero para los saiyajin era sinónimo de 'pelear hasta morir' -¿qué es por lo que pelearemos ahora?-
-Creo que son terrícolas-
Kale se giró sorprendido de escuchar la voz de Broly -¿Qué demonios haces siguiéndome?-
-Vamos por el mismo camino, que es muy distinto- respondió Broly calmadamente –Aparentemente serán pocos los saiyajin que podrán cruzarse con las terrícolas. Por lo que me comentó Vegeta, del cruce resultarán guerreros más poderosos-
-¿Por qué te habría contado eso?-
Broly no respondió, simplemente pasó al lado de Kale ignorándolo –Sólo espero que las terrícolas con quien engendraremos a estos híbridos sean tan bellas como la que me liberó-
Kale arqueó una ceja –La que te… ¿la terrícola del palacio te liberó? Vaya, Vegeta debió de haberla amenazado para hacerlo-
-No- respondió Broly, manteniendo ese tono calmado e inexpresivo –Por lo que vi, fue ella quien convenció a Vegeta de liberarme… o al menos eso es lo que recuerdo, mi cabeza todavía da vueltas-
-Vegeta no se deja convencer por nadie- respondió Kale, pero Broly ya había desaparecido del pasillo –Vegeta jamás escucha a nadie, ni siquiera a los de su mismo escuadrón- frunció el ceño –Hablaré con Okkra-
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Kakarotto estaba viendo lo disparos de los terrícolas, todos acertaban, los fallos eran apenas del 5% -Buen trabajo- dijo cuando terminó la práctica de disparos con armas láser –Les traje armaduras, éstas son extremadamente resistentes, mejores que las de la Tierra-
Una de las que entrenaba pareció molestarse –En la Tierra no necesitábamos protegernos de alienígenas-
-No, en la Tierra no sabían que debían hacerlo- respondió Kakarotto, intentando sonar amable –Vamos, se ven incómodas, pero realmente son todo lo contrario-
Todos los terrícolas se dispersaron para cambiarse, estaban de un mejor humor ahora que sabían que tendrían mejores celdas, con que los cambiaran a celdas con ventilación les era más que suficiente. Uno de los soldados del Monte Frypan se acercó a Kakarotto, visiblemente preocupado –La señorita Milk no ha venido desde ayer a entrenar, ¿está todo bien?-
-Sí- mintió Kakarotto –Sólo está algo indispuesta-
El terrícola asintió un poco más calmado –Es bueno saber que existen saiyajin amables como usted, creo que la Señorita lo sabe-
Kakarotto sonrió –No me la imagino admitiendo eso- pensó con amargura –Seguramente lo sabe- respondió amablemente.
La prueba de armaduras terminó, era algo raro ver a terrícolas vestidos así, la única manera en la que se sabía que no eran saiyajins era porque no tenían cola, y por el poder de pelea tan bajo. Kakarotto acarició su cola, ¿qué sería de un saiyajin sin cola? Seguramente se volvería una deshonra, habían historias sobre saiyajin que perdieron la cola en combate, y eventualmente morían –Una muerte indigna y sin honor- musitó –Debe ser horrible-
Kakarotto acompañó a los terrícolas a su nuevo recinto. Las celdas eran un poco más amplias, tenían servicios sanitarios independientes y una zona de área común, pero lo que más les gustaba era que tenían una enorme ventana panorámica, donde podían ver hacia las montañas rocosas del planeta –Supongo que es mejor que nada-
Regresó al palacio intentando sentir la energía de Milk, pero mientras más lo intentaba, más se frustraba. Los efectos de la explosión de energía de Broly ya habían pasado, pero aun así no podía sentir a Milk. Emprendió vuelo hacia el Centro de Abasto, con la esperanza de encontrarla –No me imagino alguna razón de por qué dejó de asistir a los entrenamientos, es tan hábil-
Vio el Muro desde el aire, sabía que no necesitaba descender hasta el Centro de Abasto para buscarla, pues seguía sin sentir su energía, pero decidió intentar una búsqueda normal: preguntando por ella. Preguntó a algunos kabochan que custodiaban la zona, pero ninguno parecía haberla visto o siquiera saber de quién estaba hablando; intentó preguntarle a los comerciantes del lugar, pero al ser un saiyajin lo único que encontró fueron puertas cerradas –La discriminación en este lugar es demasiado alta- Estaba acostumbrado a ver a los saiyajin discriminar a otras razas, pero nunca se había topado con el otro lado de la moneda.
Entró al Centro, preguntando a cualquiera que se cruzaba en su camino, todos conocían a Milk, pero ninguno parecía haberla visto.
-¿Seguro que no está en su apartamento?- preguntó Gine, al ver a su hijo tan preocupado –Es una chica dura, seguramente está bien-
-No es eso- respondió Kakarotto mientras comía los restos de un ave gigante –No puedo sentirla, estoy familiarizado con su energía, debería poder sentirla aunque estuviera del otro lado planeta-
Gine sonrió -¿Estás familiarizado?-
Kakarotto se sonrojó –Sí… es amiga de Bulma, y siempre está cuando llego a su apartamento, así que… ¡deja de verme así!-
Gine se limitó a seguir sonriendo –Te pareces mucho a tu padre-
Esto incomodó a Kakarotto, no tenía ni idea de cómo era la relación de sus padres, y definitivamente no podía imaginarse a Bardock sonrojándose e intentando explicar sus acciones.
-Escuché que liberaron a Broly-
Kakarotto dejó de comer –Sí… Bulma lo liberó, era la única manera en la que Vegeta aceptaría poner a todos los terrícolas en un mejor recinto dentro de la prisión. Rhubarb… Rhubarb está bajo el cuidado de todos los prisioneros, y ha dejado que algunos terrícolas mueran de hambre-
-¡Eso es horrendo! -
-No se lo he contado a Bulma ni a Milk, no creo que algo bueno salga de eso. Presentía que alguna locura estaba planeando cuando me preguntó sobre Broly, pero no la intenté detener, no había otra manera de conseguir que los terrícolas mejoraran su estadía-
-El Príncipe Vegeta puede ser muy complicado, me sorprende que haya aceptado el trato con ella. Debes cuidarla, Kakarotto, ella es demasiado preciada como para perderla-
Kakarotto rió –Aunque no lo creas, esos dos tienen mucho en común. Bulma incluso tiene esta loca hipótesis donde Vegeta realmente es capaz de sentir; claro, Vegeta siente, pero odio-
-A veces no todo es lo que parece, Kakarotto- Gine se sentó frente a él – ¿Si Vegeta es tan terrible como lo pintas, por qué no lo intentas detener?-
-Es Vegeta, es el saiyajin más poderoso y despiadado, luego de Broly. Alguien como yo no puede contra él-
Gine vio con tristeza a su hijo; crecer bajo la idea de que un soldado de clase baja no es capaz de derrotar a uno de élite era un estigma tan arraigado desde la niñez, que se volvía en un muro inquebrantable para todos los soldados –Tu padre y yo te enviamos a la Tierra a entrenar porque sabíamos que un día tendrías que enfrentarlo. Quizás no hoy, quizás no mañana, o pasado mañana, pero un día tendrás que hacerle frente y hacer a un lado todo eso de los límites de las clases sociales-
Kakarotto le sonrió a su madre, siempre había sabido que su viaje a la Tierra era para algo mayor que para buscar las Esferas, ¿pero vencer a Vegeta? Sí, quizás podía nivelarlo, pero vencerlo era una cosa distinta –Gracias- murmuró.
Gine se puso de pie y le dio una palmada en la espalda –Arriba esos ánimos, no quiero un hijo que anda lloriqueando en lugar de entrenar-
-Sólo termino de comer y entreno con la Máquina de Gravedad que me dio Bulma. La mejoró hace poco y no he tenido la oportunidad de probarla- sonrió.
Fue al siguiente día por la tarde que Kakarotto finalmente comenzó a preocuparse por la desaparición de Milk, la última vez que la había visto fue antes de encontrarse con Raditz. Ahora Bulma también estaba buscándola con distintos robots, y la única pista que tenía era la prisión.
-Milk no se atrevería a ir a la prisión sin avisarnos. Es valiente, pero eso sería una estupidez-
-¿Entonces por qué tus robots señalan a la prisión? Juro que ustedes las mujeres están locas. Tú liberas a Broly, y ahora Milk va a la prisión-
-Por favor, Broly se ha portado de una manera tan maravillosa en estos días, el chip me envía constantes reportes y todo está bajo control. Así que no sigas con ese tema-
Kakarotto se cruzó de brazos –Iré yo mismo a la prisión a buscarla-
-¿No es un lugar restringido?-
-Soy el segundo al mando de Vegeta, sino abuso de mi puesto, ¿para qué diablos lo tengo entonces?- salió del laboratorio, cerrando fuertemente la puerta.
Bulma se quedó callada, era raro ver a Kakarotto tan irritado, francamente prefería a Vegeta cuando se ponía así –Los hombres saiyajin son tan complicados- Retomó su trabajo en la reconstrucción de la MG de Vegeta, quien todavía no le había exigido la restauración de todo el destrozo, pero sabía que lo haría eventualmente.
Kakarotto llegó a la prisión evitando toparse con otros soldados, estaba demasiado estresado como para ponerse a lidiar con otros en ese momento –Abran- ordenó a los soldados que estaban de guardia –No me hagan repetir la orden-
Los dos soldados abrieron la puerta sin entender el porqué del humor del saiyajin, Kakarotto era famoso por estar siempre calmado y sonriente. Pasó viendo las celdas donde ahora estaban los terrícolas, la visión de humanos desnutridos y enfermos era algo que había querido evitar, pero la desaparición de Milk lo tenía demasiado alterado como para pensar en más cosas.
Descendió hasta la parte más baja de la prisión, donde se hallaban las Celdas Negras, llamadas así más que todo porque la luz jamás entraba ahí. Solamente escuchaba lamentos y gemidos, y agua goteando en alguna parte. Podía ver en la oscuridad, una ventaja de su raza, pero ninguno de los prisioneros que estaban ahí eran terrícolas, todos eran ex soldados de Freezer que estaban siendo torturados hasta alcanzar la muerte.
-Rhubarb y su fascinación-
Regresó al centro de la prisión, buscando al saiyajin encargado de todo el lugar. Encontró a Rhubarb observando un feto dentro de un frasco, su estómago se revolvió al verlo, ¿era un bebé saiyajin?
-Escuché que estabas buscando algo, Kakarotto, ¿puedo preguntar qué es?-
Rhubarb tenía una voz fría, era de la misma edad que Bardock, y era uno de los saiyajin más temidos del planeta. Quizás no era poderoso, pero sus técnicas de tortura eran leyenda entre los guerreros –No creo que sea de tu incumbencia-
Justo cuando pensaba en salir de ahí, Rhubarb lo detuvo –Creí que tendría que ver con esa terrícola que encontramos cerca del castillo utilizando un casco para cubrir su rostro. Supongo que me equivoqué-
Kakarotto se acercó a Rhubarb hasta tenerlo a unos cuantos centímetros -¿Dónde está ella?-
Rhubarb le sonrió y lo guió a un sector de la prisión que se adentraba por las montañas del Noreste -¿Sabías que por aquí están los laboratorios de Turles?-
-No-
-Siempre es bueno saber detalles sobre tu familia, Kakarotto- respondió Rhubarb, de manera enigmática. Caminaron en silencio, Kakarotto estaba haciendo un mapa mental del lugar en caso llegara a necesitar salir de ahí por su cuenta. Finalmente llegaron a un lugar totalmente revestido de metal -Quizás por esto es que no sentía la energía de Milk- pensó al ver distintos artefactos que parecían estar anulando las señales de energía.
-¿Sabes la teoría de la evolución, chico?- Kakarotto negó con la cabeza –Eventualmente una raza debe de evolucionar para adaptarse y sobrevivir, y todos aquellos que no lo hagan perecen. Es una ley muy básica, ¿y en dónde estamos parados nosotros los saiyajin?-
-Rhubarb, no vine por una clase de…- sus palabras quedaron en el aire cuando vio a través de un vidrio, ahí se encontraban alrededor de treinta terrícolas -¿Qué diablos hacen aquí? Vegeta trasladó a todos los terrícolas de la prisión a un mejor sector-
-Esto no es la prisión, Kakarotto. Estos son los laboratorios genéticos del planeta, gran parte de ellos están cerca de la prisión, sí, pero no son parte de ella-
-¿Para qué…?-
-Esto es la evolución, Kakarotto. Los saiyajin siempre hemos sido un número reducido, y luego del golpe de Freezer casi nos extinguimos, pero el descubrimiento de la Tierra nos ha abierto la puerta para poder repoblar la raza con mejores soldados-
Kakarotto se quedó en silencio, observando a las terrícolas. Era obvio que tenía terror, y entre ellas estaba Milk, la única que parecía dispuesta a pelear antes de estar con un saiyajin. Kakarotto arremetió contra el vidrio, pero éste ni siquiera vibró por el golpe -¡Suéltala!- le gritó a Rhubarb, levantándolo del cuello y controlándose para no quebrárselo.
-Esta no es mi decisión, Kakarotto- dijo el saiyajin –Si quieres a esa terrícola, tendrás que pelear con ella… en un torneo-
Kakarotto soltó a Rhubarb, quien cayó sin hacer ruido – ¿Esto fue idea de Vegeta?-
-¿De quién fue la idea?- preguntó Rhubarb -¿De quién fue la idea?- preguntó de nuevo -¿quién está a cargo de este proyecto?- Parecía estar preguntándoselo a sí mismo, como un loco.
Kakarotto colocó sus manos sobre el vidrio, y Milk le sonrió. Le asintió con la cabeza –Volveré y te sacaré de ahí- dijo sin saber si ella podía escucharlo. No tenía interés en liberar a las demás, pera a Milk a quien quería fuera de ahí.
Salió de los laboratorios rápidamente, y luego de la prisión. Estaba verdaderamente molesto, podía sentir el poder emanar de él, y francamente no le importaba; sabía que Vegeta lo podía sentir, y era eso lo que quería. Demostrarle que no le temía. Llegó al palacio, y entró de golpe al Salón, donde Vegeta parecía estarlo esperando.
-Ordena que suelten a la terrícola de cabello negro- dijo sin siquiera titubear.
-Tendrás que ser más específico, clase baja. He escuchado que todas las que están ahí tienen el cabello negro, ¿no es así, Raditz?-
-Creí que ya tenías a tu propia terrícola, Kakarotto-
-Yo no…-
-Kakarotto, la razón por la que cruzaremos nuestra sangre con la de una raza tan inútil es para asegurar nuestra supervivencia- dijo Vegeta.
-No estoy pidiendo que liberen a todas, sólo libera a una de ellas-
-¿La quieres para ti?-
Esa pregunta lo tomó por sorpresa, ¿qué podía decir? No, no la quería para él… ¿o sí? No, no, no, claro que no. Se supone que él y Bulma estarían juntos, ¿no era ese el plan de su padre? Su madre lo había casi confirmado, no debía cambiar el curso de la historia.
-No veo por qué no puedes tener dos mujeres- respondió Vegeta –Pero esas terrícolas son aquellas que tienen mejores códigos genéticos, están destinadas para pertenecer a los mejores soldados de élite-
-Puedo derrotar a cualquier soldado de élite- respondió Kakarotto.
-¿En serio?- la voz de Vegeta dejaba ver que se estaba divirtiendo de esta situación –Si es así, no veo por qué no puedes luchar contra todos los saiyajin que participarán para llevarse una terrícola-
-Las mujeres no son un premio-
-En este caso, sí- Vegeta se puso de pie –No sé cuántos saiyajin participarán, pero al final deberán permanecer de pie 30 de ellos- se encogió de hombros –Si tienes suerte, puedes quedar entre esos 30-
-¿Participarás?- preguntó Kakarotto.
-¿Tienes miedo de perder ante mí, insecto? No, no planeo hacer algo tan bajo como mezclar mi sangre y dejar un híbrido como heredero-
-Okkra debe estar feliz de saber eso-
Vegeta no respondió nada. Ni siquiera consideraba a Okkra como digna de portar al futuro rey de los saiyajin, para eso habría una competencia entre guerreras, pero faltaba mucho para eso, primero quería vencer a Freezer –Tienes 4 días para alistarte, Kakarotto-
Kakarotto se dio la vuelta, pero antes de salir por la puerta se detuvo -¿Qué pasa si libero a la terrícola en lugar de poseerla?-
-No me importa lo que hagas con ella cuando ganes- le espetó Vegeta, ya había perdido el interés en la plática.
-¿Y si quiero a más de una terrícola?-
Esto hizo que Vegeta se sorprendiera un poco, al igual que Raditz.
Kakarotto se giró para verlos a ambos -¿Qué pasa si las quiero a todas?, ¿y qué pasa si gano?-
-Deja de decir idioteces, Kakarotto, lárgate de una vez-
Kakarotto dejó a Vegeta atrás. –Está fanfarroneando, aunque sea fuerte, no es capaz de vencer a todos los soldados de élite- dijo Raditz, intentando sonar convincente, pero Vegeta no era ningún imbécil. Quizás Kakarotto no podría vencer a todos, pero sería una vergüenza si llegase a vencer a más de la mitad.
-Ve y difunde la noticia del torneo-
-Creí que sería sólo para los de élite-
-Mientras más combates, más difícil será para tu maldito hermano ganar a todas las terrícolas-
Raditz salió rápidamente, dispuesto a difundir la noticia. Vegeta se puso de pie, necesitaba despejar la mente. Caminó por el castillo hasta llegar a lo que solía ser su CEP –La Mujer ha estado trabajando- dijo al ver que el destrozo había desaparecido, y habían iniciado ya con la nueva construcción del sector.
-¡Vegeta!- gritó Bulma desde el otro lado del pasillo.
Vegeta se cruzó de brazos, si la mujer pensaba hacer algún drama con respecto al torneo, estaba decidido a lanzarle algún ataque de energía para asustarla, ¿desde cuándo matarla no era su prioridad? Eso lo estaba molestando de sobremanera. Sintió a la terrícola acercarse hasta que finalmente sintió su aroma. Se giró preparado para el encuentro entre ambos, pero al parecer ella tenía otra cosa en mente.
Bulma se detuvo unos centímetros frente a él –Escuché lo de las terrícolas a quienes planeas prostituir- dijo mientras presionaba el pecho de Vegeta con el dedo índice.
-No planeo prostituir a nadie- respondió él –Simplemente serán dadas a los mejores guerreros para engendrar el futuro- explicó como si se tratara de cualquier cosa.
-¿Te escuchas al hablar? Eso no es ningún honor, serán abusadas sexualmente y quién sabe si lograrán sobrevivir el embarazo de un mono—antes de poder continuar su arranque de furia, Vegeta la tomó de la mano.
-Repite eso una vez más, terrícola, y no vivirás para ver qué sucede con esas mujeres-
Bulma intentó soltarse del agarre de Vegeta, pero éste no tenía intención de dejarla ir –Eres un monstruo- dijo ella molesta.
-Recuérdalo bien la próxima vez que decidas hablar conmigo-
Bulma sentía cómo la tensión crecía entre ambos. Podían tolerarse la mayor parte del tiempo, pero cuando chocaban era de una manera tan brutal que dudaba que alguien lograra detener sus discusiones –Recuerda que me necesitas, no puedes matarme-
El agarre de Vegeta aumentó de presión –No me provoques, podría matarte aquí mismo si quisiera-
-¿Por qué no lo haces?-
Vegeta la vio directamente a los ojos, se sentía hipnotizado por ese fuego en los ojos de la terrícola, y sin darse cuenta el agarre que tenía en ella perdió fuerza hasta que finalmente la soltó –Quizás te he perdonado la vida por demasiado tiempo ya-
Bulma se limitó a verlo enfurecida, ¿quizás si intentaba pensar desde el punto de vista de un saiyajin? Eran pocos, y las guerras diezmaban su población poco a poco, este cruce de razas era tal vez la última esperanza para hacer que su raza sobreviviera –Entiendo por qué lo haces, pero esa no es la solución-
-Un terrícola no podría entender nada- espetó Vegeta.
-Lo hago- dijo ella –Pero… esto no debería ser así, Vegeta, deja que las terrícolas elijan con quien estar, he escuchado unas cuantas que trabajan en el sector médico han encontrado refugio con algunos de este planeta-
-Eso es una estupidez- dijo Vegeta, pero esos relatos no eran nuevos para él –Los saiyajin no sienten-
¿Realmente era eso cierto? Ella incluso había ido a buscar a esas humanas que habían tenido relaciones con algunos saiyajin, según lo que contaron, no todos los saiyajin eran como Vegeta los relataba; sí, eran unos bárbaros, y quizás no sabían nada que no fuese matar, pero ellas habían descubierto refugio en algunos.
Bulma tuvo intención de abrazarlo, ¿pero qué conseguiría con eso? Vegeta seguramente la mataría si lo llegase a intentar.
-Esta discusión terminó, mujer. Termina la reconstrucción, y esta vez espero que el lugar sea más resistente que el anterior-
-Si tan solo me hicieras caso cuando te advierto las cosas…- maldijo entre dientes -¿Qué pasará con las terrícolas?-
Vegeta, quien ya se había alejado unos cuantos pasos la miró de reojo –Deséale suerte a Kakarotto, él participará para poder tomar a las treinta humanas-
Bulma abrió los ojos como platos, lo único que Kakarotto le había contado era sobre el plan de Vegeta, pero no le dijo sobre su plan de rescate –Es un verdadero héroe-
Vegeta frunció el ceño al verla sonreír como idiota –Mujeres- dijo entre dientes al alejarse.
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Kakarotto se mantuvo entrenando todos los días, dispuesto a vencer a quien se pusiera frente a él. Milk era su primer objetivo, pero si podía se encargaría de liberar a las demás.
Bardock había estado ayudándolo a entrenar, sabía que no le hacía gracia, pero era necesario –Se acerca la hora del torneo, ¿estás listo?-
Kakarotto asintió de manera animada –Venceré a todos-
Bardock lo vio con seriedad –No dejes que la soberbia se te suba a la cabeza-
-Ya lo sé- contestó Kakarotto algo molesto –Sé muy bien de lo que soy capaz, pero también sé mis límites-
-Ahí es donde te equivocas, Kakarotto, el poder de los saiyajin no tiene límites-
Kakarotto rodó los ojos. Se despidió de su padre y se dirigió al lugar donde serían los combates, el cual estaba al Norte del planeta. Era una construcción subterránea, donde la luz entraba apenas por un orificio gigante que iluminaba la arena de combate.
Habían más espectadores que luchadores. No todos los saiyajin sentían atracción por razas inferiores a ellos, en su mayoría eran los soldados de élite quienes habían asistido, pues eran los únicos los que verdaderamente sabían el potencial genético en la raza humana. Se escuchaban los gritos de los espectadores ansiosos de que comenzaran las batallas –Esto parece un círculo- comentó Kakarotto.
-Ni que lo digas, clase baja- respondió Kale -¿Listo para perder? Alguien como tú no puede ganar más de dos combates seguidos contra soldados de élite-
Kakarotto se molestó, Kale nunca dejaba pasar la oportunidad de recordarle en qué clase social se encontraba –Sigue caminando, Kale, no querrás llegar tarde a tu primera pelea-
El torneo comenzó cuando Vegeta hizo su aparición. Los combates fueron elegidos de manera aleatoria por una computadora gigante. Kakarotto esperó sentado a que llegara su turno, pero jamás pensó que sería el quinto en luchar –Es matar o morir- pensó al pisar la arena.
Su contrincante era de esos saiyajin ágiles, lo cual seguramente le dificultaría los ataques de energía. La señal para que el combate comenzara sonó. Kakarotto se lanzó contra su enemigo, quien se sorprendió por la muestra de energía del otro.
Kakarotto sabía que no debía gastar energía intentando atraparlo, debía dejar que él se acercara –No lo veas con los ojos- pensó mientras se enfocaba por sentir su energía -¡Ahí estás!- se giró para lanzar un ataque, golpeando al saiyajin en la cara.
El saiyajin perdió el equilibrio, por lo que Kakarotto aprovechó para lanzarse a golpearlo repetidamente. Cuando su enemigo finalmente dejó de moverse Kakarotto se detuvo.
-¡Mátalo!- gritaba el público -¡Mátalo!-
Kakarotto se dio la vuelta para ver al moderador del combate, pero justamente antes de que éste declarara el combate ganado, el saiyajin que estaba en el suelo lanzó un ataque de energía a la pierna de Kakarotto, atravesándola.
Kakarotto gritó de dolor, y el público aplaudió. Se giró enfurecido y arremetió de nuevo contra el saiyajin caído. Fue hasta que el moderador hizo sonar la campana de victoria que detuvo los golpes. Había asesinado al saiyajin y ahora su armadura estaba bañada en sangre. El cuerpo del otro soldado había quedado irreconocible.
Se giró para ver a las terrícolas, las cuales estaban esposadas y colocadas en la primera fila para ver los combates. Milk lo miraba aterrorizada, y el resto de las mujeres parecían estar controlándose para no llorar.
Las manos de Kakarotto temblaban de emoción. Sacudió la cabeza y salió de la arena, corrió hacia los baños para lavarse el rostro.
-Eso fue una gran demostración de poder, hermano-
Kakarotto no respondió. Había sentido a Raditz acercarse, pero quería quitarse todo rastro de sangre de las manos y el rostro.
-Oficialmente quedaste entre los treinta finalistas, hay que esperar a los siguientes combates y luego… bueno, si sigues con tu plan de retar a todos para poder pedir tu premio-
-Esas mujeres no son ningún premio- respondió.
-Siempre el chico bueno, por eso es que terminarás perdiendo estos combates-
-¡Quieres callarte de una buena vez! Cada vez que hablas lo único que haces es confundirme, ¿qué tanto ganas con eso?-
Raditz se cruzó de brazos -¿Qué no es obvio? Me distrae-
-Eres un enfermo-
-Y tú eres un asesino que finge ser un héroe. Si dejaras de pelear contigo mismo, quizás podrías ganar todos los combates-
-Calla…-
-Lo que no entiendo es por qué lo haces, ya tienes a tu hermosa terrícola de cabello azul, ¿o acaso eres un saiyajin codicioso que desea ser dueño de todo un harem?-
-¡Que te calles!- gritó Kakarotto, lanzando un ataque de energía, perforando el abdomen de Raditz. Éste cayó de rodillas tosiendo sangre. Kakarotto pareció recuperó la cordura y corrió hacia su hermano –No, no, no, yo no quise…-
Raditz sonrió con sangre en la boca -¿Ves? Siempre he sabido lo que eres en realidad… quizás si no hubieses estado intentando complacer a nuestro padre, ambos nos hubiéramos podido llevar bien-
Kakarotto cargó a su hermano en los brazos y corrió hacia la enfermería del lugar, pero todos los tanques estaban en mantenimiento –Maldición- Salió por una de las salidas de emergencia y voló hasta la superficie, no tenía tiempo de subir los escalones, pues la energía de su hermano decaía a cada segundo. Voló rápidamente hacia el palacio, sabía que nadie estaba ahí para usar los Tanques. Colocó a Raditz en uno y rápidamente ingresó los datos en él. El agua comenzó a llenar el tanque y Kakarotto se hizo para atrás, vio sus manos llenas de sangre de nuevo, pero esta vez era la sangre de su propio hermano.
-¿Kakarotto?-
Kakarotto se giró para ver a Bulma –Bulma, yo…-
-¿Qué sucedió? Te vi llegar, pero parecías tan alterado-
-Me enfadé, él no dejaba de hablar y…-
Bulma se acercó al monitor del tanque –No te preocupes, sus signos vitales están estables, pero dudo que el agua del tanque pueda sanarle el agujero del abdomen… utilizaré nanotecnología para generar tejido- explicó –Es mejor que te limpies, ¿qué pasó con el torneo?-
-Gané mi combate, pero…-
-Debes regresar, debes liberar al resto de ellas-
-¿Y matar al resto de mis camaradas?-
-¿Y dejar que utilicen a esas terrícolas?-
Kakarotto se sentó –Yo no soy un héroe, Bulma, soy un saiyajin-
Bulma lo vio con compasión –Eres un saiyajin, pero también eres un héroe-
Kakarotto levantó la mirada y le sonrió de lado –No puedo ser ambos-
-Debes ser ambos, Kakarotto-
Bulma salió para ir por los nanobots, y Kakarotto se puso de pie. Vio a su hermano y colocó la mano sobre el cristal del tanque –Quizás con esto aprendas a ya no hablar sin medirte-
Cuando Bulma regresó, Kakarotto se había ido –Supongo que soy una buena consejera- Inyectó nanobots en el líquido que llenaba el tanque de Raditz y se concentró en regenerar el tejido del abdomen –Recordaré jamás enfadar a Kakarotto-
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Kakarotto había regresado en el momento justo, el combate número 23 acababa de terminar. Los últimos dos combates fueron rápidos, y él sabía lo que eso significaba: había llegado la hora. Los treinta ganadores se formaron en la plataforma de combate, Vegeta se puso de pie.
-Si alguien de ustedes quiere pelear por tener dos de estas terrícolas, será mejor que hable ahora o…-
Kakarotto dio un paso al frente – ¡Quiero pelear por las otras 29 de ellas!-
Todos en el lugar quedaron en silencio, ¿habían escuchado bien? La multitud comenzó a abuchear y a gritar. Los otros ganadores murmuraron entre ellos.
Vegeta vio a Kakarotto y asintió -¿Dispuestos a defender su botín?- preguntó al resto.
Un saiyajin robusto y con un parche en el ojo izquierdo dio un paso al frente –Yo seré el primero- El resto de saiyajin se dispersó a los extremos de la arena.
Kakarotto y él pelearon por un buen tiempo, Kakarotto no había imaginado que este saiyajin fuese tan hábil para ver sus movimientos. Había intentado golpear por su punto ciego, pero no había servido como habría querido. Recibió golpes tras golpes, fue hasta que comenzó a demostrar su verdadero poder que el combate cambió. El otro saiyajin perdió el combate con los dos brazos rotos y una herida en la pierna que seguramente necesitaría más que unas horas en un Tanque para sanar.
Kakarotto no había salido ileso, la herida en su pierna del combate contra el saiyajin que asesinó no había sanado, y las heridas de este combate tampoco ayudaban a alivianar el dolor.
El siguiente en pelear fue un soldado de su misma edad, éste fue más cínico, pues su objetivo era agudizar el dolor en la pierna de Kakarotto. El combate terminó cuando Kakarotto le quebró el cuello, era obvio que ése saiyajin iba dispuesto a matarlo, pero él no podía darse el lujo de morir ahora.
-Tres mujeres son tuyas, Kakarotto, ¿al menos sabes qué hacer con una?- preguntó el saiyajin que parecía ser su nuevo oponente, pero antes de que diera el paso hacia la arena, Broly lo detuvo.
-Yo seré el siguiente-
Kakarotto se limpió la sangre del rostro, ¿Broly? Seguramente había ganado algún combate mientras él no estaba. Odiaba cuando él estaba calmado, su poder disminuía tanto que pasaba desapercibido, pero sabía lo que se ocultaba detrás de ese rostro inexpresivo. El público se agitó, y gran parte de él salió del lugar.
Vegeta se acomodó en su asiento –Esto es interesante-
Kakarotto se puso en posición de combate, la que le había enseñado el Maestro Roshi. Sabía que Broly jamás se había enfrentado a ese tipo de técnica, y deseaba con todas sus fuerzas que ésa fuese la clave para vencerlo.
Al inicio del combate, Broly parecía simplemente estar midiendo las habilidades de Kakarotto, las cuales estaban siendo algo torpes por la pérdida de sangre.
-¿Esto es todo, Kakarotto?-
-Ni en lo más mínimo- respondió él, golpeándolo en el rostro, mandándolo hasta el otro lado de la arena –Ríndete, Broly-
Broly se levantó con heridas en el torso, pero parecía ni siquiera sentirlas. Kakarotto sintió cómo el poder de su contrincante comenzaba a aumentar –Demonios-
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaah!- gritó Broly, y el lugar comenzó a temblar. Todos sabían lo que significaba, la leyenda había despertado de nuevo. Mientras Broly aumentaba su poder, Kakarotto le lanzó ataques de energía, pero estos no parecían hacerle ni siquiera cosquillas -¡Kakarottooooo!-
Cuando Broly liberó su poder, Kakarotto se cubrió el rostro, pues sabía que lo que venía era un golpe. Y así fue, Broly apareció frente a él, lo tomó del cabello y lo arremetió contra el graderío, matando a unos cuantos espectadores en el proceso. Ahora el público gritaba y se amotinaba para salir.
Broly golpeaba a Kakarotto en todas partes, mientras que éste se enfocaba para liberar su poder también –Necesito alcanzarlo- pensó –Necesito alcanzar el nivel de Súper Saiyajin-
Vegeta sintió el poder de Kakarotto aumentar, ¿era posible? Era demasiado poder para ser de un clase baja, si seguía aumentado lo superaría, o peor aún, alcanzaría el nivel de SSJ.
Broly no podía sentir la energía como los demás, pero no era idiota, sabía que Kakarotto estaba desatando su poder. Lo soltó y sonrió como maniático -¿Qué tanto estás dispuesto a sacrificar por esas terrícolas?- preguntó. Levantó su mano, y sin ningún aviso lanzó un ataque hacia donde estaban las humanas.
Kakarotto se levantó lo más rápido que pudo, y con una velocidad más allá de lo que creíble, se interpuso entre el ataque de energía y las demás terrícolas. Una pantalla de humo se levantó, Vegeta era el único que sabía lo que había pasado. La energía de Kakarotto había descendido hasta casi dejar de sentirse –Es un idiota- dijo en voz baja -¿Todo eso por rescatar a unas cuantas terrícolas?-
El cuerpo de Kakarotto cayó al suelo de manera estrepitosa. Milk gritó al verlo ahí, posiblemente muerto.
Broly pareció perder el interés –No es nada más que basura- escupió -¿¡Alguien más quiere retar al Legendario Super Saiyajin!?-
-Es suficiente, Broly- dijo Vegeta.
Broly vio con molestia a Vegeta, voló hasta él y se paró enfrente -¿Acaso me estás dando órdenes, Vegeta?-
Vegeta no se inmutó, no tenía miedo de pelear codo a codo contra él –No me hagas repetirlo-
Broly no se movió, pero luego de un minuto su transformación comenzó a desaparecer poco a poco, haciendo que Vegeta se relajara –Las primeras tres mujeres de la fila le pertenecen a Kakarotto, pueden disponer de las otras 27- concluyó el príncipe.
El poco público que quedaba en el lugar aplaudió con euforia, ninguno había visto nunca antes al Legendario en batalla. Los moderadores del torneo liberaron a las tres terrícolas que eran el premio de Kakarotto, pero sólo Milk se atrevió a saltar hacia la Arena y correr al lado de Kakarotto.
-Kakarotto, ¿me escuchas?- preguntó colocando sus manos en el pecho del saiyajin -¿Me escuchas?-
El saiyajin parecía no escuchar nada, parecía incluso estar muerto, pero sus párpados comenzaron a moverse hasta que finalmente sus ojos se abrieron. Intentó decir algo, pero lo único que pudo articular fue un gemido de dolor y toser sangre.
Milk le colocó una mano en el rostro –Todo está bien, hiciste lo mejor que pudiste-
Kakarotto parecía no poder escucharla, tenía sangre en todo el rostro, así que Milk no podía saber lo serio que era el daño -¡Bajen de ahí a ayudar!- le gritó a las otras dos terrícolas, quienes lo hicieron no muy seguras de qué debían hacer.
-Debemos llevarlo al Palacio- dijo Milk, levantando el torso del guerrero –Ayúdenme con las piernas-
-Déjamelo a mí- Milk se sorprendió al escuchar la voz de Bardock –Fue una buena batalla- dijo tomando a su hijo en los brazos.
-¿Vio el combate y no quiso intervenir?-
-Intervenir sólo habría traído deshonra para Kakarotto, aunque no lo parezca, el mocoso es muy orgulloso-
Milk apretó los puños –Todos aquí son unos locos-
-Pero fue este loco quien te salvó- miró a las otras dos terrícolas –Y a ustedes también- Se dio la vuelta y comenzó a flotar –Gine viene para acá, las llevará a un lugar seguro. No se muevan de aquí-
Milk estiró la mano intentando tomar a Kakarotto, pero se retrajo de inmediato. Bardock partió –No le dije gracias- murmuró arrepentida.
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Vegeta salió del lugar sin siquiera preocuparse por nada más. Tenía ya la lista de soldados que formarían parte del escuadrón que atacaría a Freezer directamente, y la lista de aquellos que serían únicamente la distracción. Voló hacia el palacio, debía formar una estrategia para atacar a las Fuerzas Ginyu, y luego a Freezer.
Entró por la puerta principal, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Rasin y Lakasei -¿No se supone que su pareja es la terrícola de pelo azul?- dijo uno. Vegeta silenció sus pasos lo más que pudo, ¿quién en su sano juicio se ponía a hablar de cosas serias a mitad del vestíbulo?
-Puede que el Señor Turles y Raditz hayan malinterpretado la profecía de Bardock-
-Entonces todos estos intentos de asesinar a esa mecánico han sido en vano, este último también… debemos enfocarnos en la nueva terrícola de cabello negro-
-¿Y qué pasa con la de pelo azul?, ¿a qué terrícola debemos matar, a la mecánico o la de cabello negro?
-La respuesta sería: a los dos- respondió Vegeta, lanzando un ataque de energía a cada uno. Se acercó a Rasin, golpeándolo en el cerebro tan fuerte que provocó que su cabeza se hundiera, pero con Lakasei fue distinto, lo tomó del cuello y lo levantó.
-Habla, ¿a qué diablos se referían con eso de la profecía?-
Lakasei tenía perforado el pecho, era cuestión de segundos para que muriera –Una… una terrícola para cada… para cada saiyajin…- dijo tosiendo sangre –Una para Kakarotto, y…- antes de terminar la frase, la vida salió de su cuerpo.
Vegeta arrojó el cadáver al suelo y lo quemó ahí mismo –Así que por una maldita profecía era que habían estado saboteando todo- escupió en el cuerpo quemado –Una terrícola para Kakarotto, ¿y otra para quién?- se preguntó mientras miraba el cuerpo hacerse cenizas –Ya no importa- Ahora habían 27 terrícolas para distintos saiyajin y tres para Kakarotto –Esto solo demuestra que las visiones de Bardock son estupideces-
Al hablar de él fue cuando se percató de la energía de Raditz en el Área de Tanques -¿qué demonios hace ese imbécil aquí?-
Bulma, por el otro lado, seguía revisando los signos del hermano de Kakarotto. No estaba preocupada por él, pero quería confirmar si la regeneración del tejido había sido un éxito. Colocó la mano sobre el vidrio del tanque –Es tan tibio- susurró. Era la primera vez que estaba tan cerca de Raditz sin sentir temor -No se parece en nada a Kakarotto- dijo intentando buscar similitudes entre ambos.
-Kakarotto es guapo y amable, y él es… bueno…- intentó buscar un adjetivo para describirlo, pero no lo halló. Era guapo, de una manera exótica –Si fuera malvado pero de una manera sensual como Vegeta, quizás...-
-Ahora entiendo por qué andas siempre detrás de Vegeta-
Bulma sintió un escalofrió y se giró para encontrar a Okkra bajo el marco de la puerta –Tómalo como un cumplido- dijo intentando no sonar tan nerviosa –Es guapo, sí, pero yo tengo mi propio novio en la Tierra- mintió. Claro, ella y Yamcha regresarían a ser una pareja en cuanto se vieran, o eso era lo que se había estado repitiendo desde siempre.
-¿Tu novio está muerto?- preguntó acercándose a ella.
-Lo estuvo- pensó –No, no lo está-
-Es una lástima, tendrás que esperarlo en el Más Allá-
-¡Okkra!- gritó Vegeta desde la puerta -¿Se puede saber qué haces?-
-La terrícola estaba…-
-Estoy seguro que tienes más cosas que hacer que seguir a esa inútil- dijo refiriéndose a Bulma, quien esta vez no se ofendió. Okkra se fue de la habitación, pero no sin antes insultar en voz baja, Vegeta la volteó a ver para asegurarse que se fuera –No sé qué hiciste para enojarla tanto, pero…-
La oración de Vegeta se quedó cortada al sentir unos brazos rodeándolo, luego el cuerpo de Bulma se pegó al suyo, provocando que una corriente de electricidad le pasara por toda la columna hasta llegar a la punta de la cola, ¿qué estaba haciendo la Mujer?, ¿acaso intentaba aplastarlo? Qué intento tan patético.
-¿Qué diablos intentas?-
-Esto es un abrazo- explicó ella, apretando más su cuerpo contra el del príncipe.
Vegeta se sonrojó de nuevo. Bajó la vista hacia las manos de la terrícola, ¿era su imaginación o estaba tocando sus abdominales como si estuviera examinando algo? Sintió cómo el pantalón se le ajustó entre las piernas –Maldita sea- pensó. Se soltó violentamente de Bulma, pero no se giró para verla –No sé de dónde sacas la idea de que te he autorizado el darme uno de estos… abrazos, pero borra la idea de tu mente-
De haberse volteado, hubiera visto las mejillas de Bulma enrojecidas. Ella había comenzado el abrazo como un genuino gesto de gratitud, ¡pero llevaba tanto tiempo sin intimar con alguien! Sus hormonas habían conseguido controlarla, ¿había sido obvia su intención? Se llevó las manos al rostro –Al menos esto comprueba mi teoría: el Gran Príncipe Vegeta no es inmune- sonrió con picardía, pensando en todas las oportunidades que podía tener para comprobar si estaba equivocada.
Pobre Kakarotto D: Recibió una golpiza para intentar salvar a Milk y las demás, pero Broly no se lo permitió del todo... Quizás hubo mucho Kakarotto en esta capítulo, pero reitero diciendo que Goku/Kakarotto es necesario para desarrollar una historia completa.
¡Y Bulma ya tiene en la mira a Vegeta!, ¿hasta dónde creen que es capaz de llegar Bulma para comprobar su teoría? XD Creo que no está consciente de lo mucho que le atrae Vegeta D:
No sé si habrán tomado las cosas que tomé del Universo original de DBZ y las trasladé a esta historia, como Broly despreciando a Kakarotto y perdiendo el control, o Raditz siendo casi asesinado por un ataque de energía que le atravesó el abdomen xD aaah, recuerdos de la serie :'D
Bueno, siempre agradeciendo sus reviews y comentarios :) Espero no me quieran quemar si tardo de nuevo en actualizar, pero espero no hacerlo :D Me despido y les mando un abrazo :)
