Bueno, estoy feliz! He escrito un libro en poco más de un mes y medio! Que sepáis que cuando acabéis de leer este capítulo habréis leído unas 110 páginas de un documento Word.
No estoy del todo segura de lo que he hecho en este capítulo… pero tenía que acabar esta historia porque tengo que dedicarme ya 100% a mi trabajo y no puedo andar pensando qué final le doy a Ranma y a Akane. Por eso hoy me he puesto las pilas y punto. Subo el capítulo tal y como me ha salido. Creo que no he hecho nada de lo que me pedíais en los rewievs (o sí… ya me lo diréis).
Ranma no me pertenece, es de Rumiko. La canción es de Mecano… venga! Ya está todo dicho, os dejo con la lectura que es lo que queréis. ;)
- - Reedición 2017
Capítulo 14
DESPEDIDAS
❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤ AKANE ❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤ - - ❤
Sigue sentado a mi lado, su respiración agitada se va apagando.
Mis temores se van encendiendo.
Ahora voy a tener que explicarle todo.
Suspiro.
No me queda más remedio…
Voy a hablar, a pedir perdón. No quiero estar a malas con él. Ni quiero, ni puedo. No podría irme estando enfadada así, por una tontería...
Ranma se me adelanta, habla antes que yo. No me grita como yo pensé que haría, hace todo lo contrario. Con mucha calma, con una voz muy cariñosa, muy comprensivo me dice:
— Sí Akane, me voy. Sí Akane, el lunes sale mi vuelo. Sí Akane, voy a cumplir mi promesa. Sí Akane, me voy como quedamos que haría. Sí Akane, vas a tener todo lo que querías, me dedicaré solamente a trabajar. Sí Akane, espero que estés contenta, lo has conseguido…
Calla, se levanta e inhala aire y lo expulsa.
Mi corazón se para literalmente. Está haciendo lo que le pedí, lo que quiero que haga, sin embargo creo que de alguna manera lo estoy alejando de mí.
¿Qué hago? Hablar… ¡Habla! No puedo… tan sólo soy capaz de mirarlo. Tengo la sensación de que quiere decir algo más, veo que hay duda en su rostro. Le sonrío para que vea que no estoy enfadada.
Finalmente es él quien habla de nuevo. Y lo que dice es algo que me hace soñar en que no todo está perdido:
— Sí Akane, me voy —repite en un susurro apretando los dientes.
Luego con una voz intensa y ronca me dice esas palabras que retumbaran en mi cabeza repetidas veces durante mucho tiempo.
— Pero también te juro que encontraré la manera de volver a ti.
Se va.
Por fin se va y me siento realmente aliviada.
Me quedo largo rato en la escalera intentando controlar los nervios que siento mezclados con una extraña sensación de felicidad.
Decido que es el momento de entrar al hotel, ya es tarde y hay que despedirse de los novios.
Nos despedimos de un marido y una esposa muy sonrientes rumbo a su Luna de miel, se van a ir con un coche clásico, blanco y descapotable lleno de latas enganchadas.
Veo a Ranma que se despide de ellos, se gira buscando entre la multitud. Cuando me ve sonríe y me dice adiós con la mano con un solo movimiento, disimuladamente. Pienso que nuestra despedida en el fondo no ha sido tan mala. Al menos no se ha ido enfadado, creo. "Te juro que encontraré la manera de volver a ti" sé que lo decía en serio. A ver… a ver…
Yo me despido de Ukyo dándole un fuerte abrazo y diciéndole:
— Llámame antes de subir al avión. Necesito hablar contigo y este no es el momento.
Noto como ella asiente abrazada a mí.
Le voy a contar todo lo que voy a hacer. Me voy a despedir de ella y me voy a quitar de la cabeza esa sensación de abandono hacia ella, Ukyo me conoce y me va a apoyar en todo lo que yo decida. Además, creo que va a ser la única que me dirá que hago lo correcto, mi familia me va a matar… pero deben entender que el trabajo que me han ofrecido no lo podía rechazar, debo pensar en mi futuro. Aunque sea lejos de todos a los que quiero.
Se suben al coche, Ryoga al volante y Ukyo al lado. La radiante esposa antes de sentarse en el asiento tira el ramo des del coche, de espaldas. El magnífico ramo de rosas rosa lo coge Shinnosuke, todas las mujeres solteras que han asistido a la boda se quejan. El novio de Shinnosuke se alegra tanto que lo besa allí mismo, delante de todos. Y pensar que eso era impensable tiempo atrás, me alegro tanto que al final el amor venciera a los prejuicios.
Antes de irme también tengo que despedirme de ellos. A lo mejor Ukyo no es la única que me apoya.
Aunque los novios se han ido la boda sigue. Me voy a la habitación a esperar la llamada de Ukyo.
— Espero que esta llamada sea para decirme que te vas con él —suelta Ukyo sin darme tiempo ni siquiera a decir nada.
— No exactamente… —contesto.
Luego le explico todo. Ella grita muy fuerte cuando acabo. No está enfadada para nada porque cuando ella vuelva yo ya no esté en Nerima. Está entusiasmada, ríe y llora a la vez dándome ánimos. Le da el móvil a Ryoga:
— Aguanta el móvil marido —oigo que dice y empieza a aplaudir— ¿Escuchas los aplausos Akane? Estoy feliiiiiiiiz.
Ryoga, que ha escuchado la conversación también me anima:
— Me parece perfecto tu plan. Márchate cuando y donde quieras Akane. Pero te advierto que dentro de siete meses te quiero aquí conociendo a nuestro hijo, es decir, tu sobrino.
Ukyo al fin se lo ha dicho, un secreto menos.
— O hija, es decir, sobrina —dice Ukyo.
— O hijo —contesta Ryoga.
— O hija —replica Ukyo.
— Chicoooos —digo al otro lado de la línea— sea niño o niña no me pienso perder su nacimiento. Os quiero mucho. Felicidades por todo.
— Gracias —contestan a la vez.
Nos despedimos diciéndonos que nos llamaremos a menudo, hablaremos por Skype y asegurándoles que volveré pronto, que un año pasa en un suspiro y que no quiero ser de esas tías ausentes con su hijo o hija.
Antes de colgar oigo un grito de Ryoga:
— Voy a ser padre con la mejor mujer del mundoooooo.
Quién iba a decir que estos dos balas perdidos iban a acabar casados y hasta siendo padres…
Dejo la habitación y me voy a buscar a Shinnosuke antes de ir al piso donde llevo viviendo desde hace cinco años; no puedo irme sin decirle adiós. Ukyo me ha dicho que me quede a dormir en el hotel, pero me apetece pasar las últimas horas que me quedan en esta ciudad en el lugar que fue como mi hogar y que compartí con dos personas muy importantes para mí (Ryoga llevaba meses viviendo con nosotras).
El domingo me despierto a las nueve cuando suena el despertador del móvil, estoy hecha polvo. Estuve hasta las tantas hablando con Shinnosuke e Ikki. Son tan graciosos, se están planteando seriamente casarse. Me dieron permiso para irme siempre y cuando esté allí para el día de su boda. No me pude negar, espero que la fecha coincida más o menos con el nacimiento de mi sobrino o sobrina, no sé si me darán tantos permisos en el trabajo.
Estuvo bien hablar con ellos, el pobre Shinnosuke me pidió perdón porque cree que mucho de lo pasado con Ranma es culpa suya. Le dije que no fuera tonto, que la culpa es toda mía y de Ranma, por ser cabezones e inmaduros. Pero que ya todo pasó, nunca le he culpado de nada y nunca lo haré.
Me doy la vuelta en la cama, pongo el despertador para que suene pasados cinco minutos. Estoy así durante media hora… cinco minutos más, cinco minutos más…
Si por mí fuera me quedaría todo el día en la cama, pero no puedo. Les dije a mis padres que me iría con ellos a Nerima hoy mismo. Los voy a recoger con mi coche al hotel donde han pasado la noche. Mis hermanas ya han salido hace rato. Hoy comeremos todos en el dojo Tendo.
— Hacía tanto que no nos reuníamos todos a comer, estoy feliz. De ahora en adelante podremos hacerlo más a menudo. Con la peque que vuele a casa.
Mi padre dice esto de manera despreocupada mientras nos dirigimos a Nerima. Yo noto como si un cuchillo me atravesara el estómago.
— Mi niña, ¿pasa algo? —me pregunta mi madre, siempre me llama "mi niña" y lo adoro.
No sospechan nada ya que llevo el maletero lleno de mis cosas para dejarlas en mi habitación, es decir, la que era mi habitación, a lo mejor lo volverá a ser...
Suspiro antes de contestarle, últimamente suspiro demasiado. "Te juro que encontraré la manera de volver a ti".
— Sólo es que estoy cansada…
Prefiero despedirme de mis padres y de toda la familia cuando estemos reunidos.
Una vez estamos todos en la mesa miro a mis hermanas y las bonitas familias que han formado. Kasumi y Tofú con mis sobrinas, una que ya es una mujercita de casi diez años y una que a penas es un bebé de seis meses. Nabiki y Kuno con su pequeño de dos añitos. Mis padres, mis hermanas, mis sobrinos, mis cuñados… mi familia.
Llegó el momento de decirlo.
Hago de tripas corazón y les digo que no me voy a quedar con ellos una temporada como les había dicho.
— ¿Cómo que no te queda con nosotros mi niña? —pregunta mi madre muy seria.
Les explico lo de mi nuevo trabajo y que me voy a la semana siguiente.
Me preguntan muchas cosas. Les cuesta creer que me vaya tanto tiempo y tan lejos.
— Un año pasa muy rápido… y tampoco está tan lejos —les digo.
— Akane, perdona que nos cueste creerte. Es que… ¡hasta te costó irte a estudiar a la universidad que está a un par de horas de nosotros! —dice Nabiki.
Todos asienten y me cae el alma a los pies. Sabía que no me apoyarían.
Aún así no dejaré que me hagan dudar de mi decisión… mi decisión tan poco pensada… que me hará dejar mi vida atrás… me sentiré tan sola lejos de mi familia, Ukyo y Ryoga, Shinnosuke… mi mami, yo no puedo estar tan lejos de mi mami… todavía soy una niña asustada que la necesita mucho ¿cómo pude aceptarla así como así? Y si… y si cuando llegue no es lo que yo pensaba… "te juro que encontraré la manera de volver a ti".
Suspiro muy fuerte.
Les explico que sí, que siento miedo por todo lo que va a cambiar en mi vida. Aunque es algo que tengo que hacer que el miedo tiene que dejar de controlarme.
Mi madre se levanta y me abraza como sólo una madre sabe abrazar. Kasumi y Nabiki hacen lo mismo.
— Venga ya Akane, —me dice Kasumi— qué vas a sentir tu miedo, si eres la mujer más valiente que conozco. Ves a comerte el mundo.
— Vive la vida que te mereces ya de una vez —me dice Nabiki.
Mi padre no dice nada, sólo llora. Los echaré de menos. Me repito y les digo que sólo será un año, que pase lo que pase siempre tendré un hogar donde volver.
Vuelvo al piso muy tarde y me paso lo que queda de domingo tirada en el sofá.
Ya estaba todo empaquetado. Le dije a Ukyo que lo enviaría las cajas a su casa nueva de Nerima, su única preocupación debía ser la boda; no la mudanza. Lo enviaré todo mañana…
Me quedo dormida en el sofá, el lunes por la mañana me despierto con un dolor de cervicales horrible. Llamo a la compañía que se encargará de llevarse los trastos a casa de Ukyo. Lo que yo no necesito para mi viaje ya se lo dejé ayer a mis padres en su casa. Aquí, igualmente, casi todo era de Ukyo. Su padre esperará a la compañía de mudanzas en Nerima y ya se encargará él de lo demás.
El lunes a medio día hago mis maletas y me voy a comer algo por ahí.
El lunes por la tarde ya está todo hecho. He intentado evitar pensar en Ranma todo el día para que no vuelvan esos calambres a mi estómago, llegó el momento de dejar de evitarlo.
— A estas horas ya debe estar a punto de aterrizar su avión… —digo hablando sola.
Sacudo mi cabeza sacando esos pensamientos de ella y voy a comprar mi billete de avión antes de que al final yo me quede en tierra.
Compro mi billete, no dejo de mirar mi destino, no se me borra la sonrisa de la cara. Me duelen las mejillas. Me siento muy feliz. Todo se va poniendo en su sitio.
Como no tengo televisión, ni libros, ni nada mejor que hacer me permito fantasear con Ranma… no sé si debería hacerlo. Por alguna razón necesito imaginar un reencuentro con él, me imagino cientos de escenas diferentes.
El lunes, bien entrada la noche, estoy echada en la cama pensando todavía en Ranma, es mi pasatiempo preferido cuando soy incapaz de dormir. Unos golpes en la puerta me devuelven a la realidad. Alguien llama de un modo muy raro.
¿Ranma? No puede ser él, ni siquiera debería estar en este país.
Vuelven a llamar, es su forma de llamar, pero es como si le faltara energía.
Abro la puerta, asomo la cabeza y poco más. Siento terror de verlo ahí. No debería estar aquí. Ranma tiene una cara horrible, como si llevara años sin dormir.
— ¿Qué haces aquí Ranma? Tenías que estar en Estados Unidos...
Hablo con miedo.
Me asusta que haya dejado su trabajo por mí. Eso sería un grave error ahora mismo.
— Es que el sábado no dormí dándole vueltas a todo lo que habíamos hablado. Ayer me pasé el día empaquetando mis trastos, desmontando muebles, cargándolos en el camión de la mudanza y llevándolos a un trastero porque tenía que dejar mi piso vacío. Tenía que dejarlo todo listo para hoy porque he vendido el piso y los nuevos inquilinos se quieren instalar ya, no podía dejarlo para otro día.
— … —no entiendo, no sé qué me explica. Yo sólo quiero saber qué hace aquí.
— Ranko y Kodachi tenían que ayudarme, —me sigue explicando apoyándose en el marco de la puerta, parece que vaya a caer de un momento a otro— pero claro, como están embarazadas no movieron ni un puto dedo. Agotado como estaba fui a cenar con mi familia, dormí en mi antigua habitación, en casa de mi tío. Dormí como mucho cinco horas porque por la mañana debía firmar la venta del piso. Después he ido corriendo al aeropuerto pensando que perdía el vuelo.
— ¿Has perdido el vuelo? —pregunto incrédula abriendo mucho los ojos.
— Noooo, claro que no… he llegado a tiempo, además el vuelo iba con retraso. He estado un montón de horas en el aeropuerto intentando no dormirme allí. Asustado, pensando que si me dormía perdía el vuelo, pero no... no lo he perdido.
— ¿Entonces qué haces aquí Ranma? —insisto.
Tengo ganas de llorar. ¿Habrá sido capaz de dejarlo todo por mí?
— Me tenía que ir, lo recuerdo. Pero hoy no… han cancelado el vuelo a causa de unas tormentas de nieve no sé dónde. Han cerrado no sé qué aeropuerto… no me he enterado muy bien. Estoy muy cansado, yo sólo sé que han cancelado el vuelo.
— Eso es lo que tienen las estaciones, que si el invierno viene frío, cierran aeropuertos. Contesta a mi pregunta, por favor… —esto último lo digo con un hilillo de voz.
Estoy muy nerviosa. Voy a llorar, estoy convencida de ello.
Pienso que ojalá no lo haya dejado todo por mí. Prometió que no lo haría… Espero que lo del vuelo cancelado sea cierto, me ha sonado a excusa. Es imposible que él no recuerde algo, pienso que me está mintiendo, que esto es sólo la excusa para volver a mí. No quiero que vuelva a mí. Al menos, no todavía.
Ranma bosteza y me sigue explicando su día sin llegar a contestarme.
— No podía quedarme allí, necesitaba descansar en algún sitio. He subido a un taxi y sólo he sabido darle tu dirección.
Bosteza muy muy fuerte y me pega el bostezo
— ¿Me dejas quedarme aquí? Será una noche, necesito dormir. Prometo desaparecer mañana.
— ¿Seguro?
Quiero estar convencida de que habla en serio.
Ranma me enseña un billete de avión. Vuelan mariposas en mi estómago cuando veo el vuelo, la hora de salida y el asiento que le corresponde. Es cierto que se va mañana. Suspiro aliviada y abro la puerta de par en par.
— Pasa anda, la habitación de Ukyo está vacía.
Va arrastrando los pies y su maleta hasta el cuarto de Ukyo. Lo acompaño. Alquilamos un piso amueblado, tiene suerte de que tengamos camas. Necesitará sábanas y una almohada. No sé de dónde voy a sacarlas.
Voy a comentárselo, pero él ya se ha dejado caer encima del colchón, boca abajo, extendiendo los brazos, con las piernas saliendo de la cama, con bambas y todo. Se duerme al instante con el billete de avión en la mano.
Pobrecito mío, debía estar agotadísimo. Cojo el billete de su mano, lo remiro y me recorre un escalofrío por el cuerpo que me llega hasta el alma. Lo pongo encima de su maleta.
Después le doy un beso en la cabeza, le revuelvo el pelo y me voy a mi cama. Me gustaría dormir abrazada a él, no lo hago por miedo a mirarlo por la mañana a los ojos y explicarle lo de mi nuevo trabajo. A lo mejor tampoco estaría mal explicárselo… deshecho ese pensamiento y me voy a mi habitación.
A la mañana siguiente me despierto muy tarde, me costó dormir pensando que lo tenía tan cerca. Salgo de la habitación preocupada con toparme con él.
Pero no, él ya no está.
Siento un cosquilleo en mi estómago, soy inmensamente feliz. Todo ha salido como yo esperaba. No como lo había planeado… pero el resultado será el mismo.
Necesito un café pero no tengo nada en la cocina, ya desayunaré en cualquier lado más tarde. Me ducho, me arreglo, me visto, repaso mi maleta y preparo una caja con algunas cosas que tengo que enviar a casa de mis padres (sábanas, mi almohada, alguna toalla, champús a medias…). Me paseo por todo el piso, con mucha nostalgia y mirando que esté todo recogido.
Cuando acabo cojo mi maleta, la caja y preparo las llaves para devolvérselas a la casera que vive en el piso de arriba. Cuando llego a la puerta principal veo un papel enganchado allí con algo escrito. Oh Ranma… ¿será una despedida?
Mientras miro el papel pienso que no hay nadie más original que Ranma, ha escrito encima de papel de váter. Claro, no había otra cosa en casa…
Lo desengancho de la puerta y me enfado con él. El muy imbécil lo ha enganchado con un chicle rosa que queda pegado a la puerta, espero que salga bien de ahí. Nos tienen que devolver la fianza, todos estos años hemos cuidado mucho el piso. Idiota…
Cojo el papel de váter con mucho cuidado de no romperlo, llega hasta el suelo. Es una gran nota escrita con un bolígrafo rojo, debe ser el único que ha encontrado, el que teníamos en la nevera para hacer la lista de la compra. Ahora está dentro de la caja, había olvidado empaquetarlo.
Observo el papel, no es una simple nota, es una carta o más bien un misal, ha escrito muchísimo. Siento un nerviosismo que no sé explicar… quiero leer pero al mismo tiempo no quiero…
Ranma tiene una letra horrible, se nota que es médico. Supongo que el papel que ha usado tampoco le ha ayudado. Me da igual, es su letra y hace que sienta que el corazón se me vaya a salir del pecho. Lo siento latir por todo mi cuerpo.
Leo en voz alta:
"Akane Tendo,
Muchas gracias por tu hospitalidad. He dormido como un rey. Para compensarte iba a hacerte un buen café (sé que es lo primero que bebes al despertar) con un desayuno estupendo. Pero no tienes nada en la cocina. ¡Mejor! La verdad es que cocino fatal. Ya lo comprobaste con mis magníficas tostadas."
En mi rostro se dibuja una sonrisa que enseña todos mis dientes. Pienso que yo también cocino fatal y que también fue una suerte que no hubiera comida en su casa. Me voy relajando… me parece que la carta me va a gustar.
Sigo leyendo, mi tono poco a poco se va convirtiendo en un susurro:
"El sábado en la boda, me hiciste abrir los ojos. Entendí y aprendí muchas cosas, por ejemplo entendí fue un error irme sin decirte nada hace dos años. Por eso esta vez no podía irme de esa forma, como puedes comprobar, aprendí la lección.
Y no te lo creerás pero también aprendí a pedir perdón, por eso te pido disculpas por mis gritos del otro día en la boda y por todas las molestias que te he causado.
Algo que también aprendí es que no te puedes guardar las cosas dentro, que no se puede huir sin hablar antes de lo que pasa. Por eso me voy contento por haber aclarado los malentendidos contigo.
Lo que no he aprendido a hacer es a despedirme de ti cara a cara. Para serte sincero, podría haber esperado a que te despertaras y despedirme de ti, como puedes comprobar, no lo he hecho.
A lo mejor te preguntas por qué no he esperado a verte, es algo sencillo y complicado. A ver si me explico, sabiendo todo lo que sé, lo que hemos vivido y lo que nos hemos dicho… estoy seguro de que como te vuelva a ver no tendré el valor para alejarme de ti y todas las promesas que hice se irán a tomar por… ya me entiendes.
Por eso al final he decidido escribirte. Y hacerlo des del corazón. Aunque te confieso que me siento algo ridículo, como se lo cuentes a alguien me muero."
Cuanto más leo más se me va apagando la voz.
"Quiero que te quede muy claro que si me voy es porque TÚ me obligas, tienes que saber que YO quiero estar junto a ti.
Te pido que me perdones, que me esperes, que me sueñes. Es lo que haré yo contigo.
Creo que en menos de un año habré acabado con el proyecto que tengo entre manos. Después volveré por ti.
Si cuando vuelva tú necesitas más tiempo para aclararte o hacerte a la idea o lo que sea, ten presente que te doy mi tiempo. Haz con él lo que te parezca. Es todo tuyo, soy todo tuyo.
Akane, tú quizás no lo sepas, pero te lo voy a decir: posees una magia poderosa que nos une. Algún día tú la sentirás y allí estaré cuando la descubras. Para unirnos mejor.
Sin embargo hoy no es el día, te dejo. Te di mi palabra. Sí Akane, es lo que te prometí que haría. Y yo soy como un Lannister… "Siempre cumplo mis promesas".
Mientras tanto permaneceré lejos de ti. Te dije que me iría, lo estoy haciendo.
No olvides que también juré que encontraría la manera de volver a ti, por tanto no dudes que lo haré. Para mí lo único importante has sido, eres y serás: TÚ. Lo aceptes o no.
Me alejo sintiéndome feliz como hace tiempo que no me sentía. Me marcho porque así lo ha querido el destino. Me voy tranquilo ya que por fin he descubierto una gran verdad: "Akane Tendo y Ranma Saotome son destino".
Esto último lo ha escrito apretando mucho el bolígrafo, además lo ha subrayado. Es algo muy importante y una gran verdad, me digo.
Sigo leyendo, ahora ya mentalmente, no me sale la voz…
"Si algo sé es que estamos predestinados de alguna manera.
Sé, que al igual que ha pasado en esta vida, en cualquier otra vida volveríamos a encontrarnos y volvería a ser lo mismo: nos volveríamos a conocer, nos volveríamos a odiar, nos volveríamos a amar, nos volveríamos a pelear, nos volveríamos a perdonar, volveríamos a desconfiar, volveríamos a confiar… Volvería a ser lo mismo.
Si de algo estoy seguro es de que pasara lo que pasara o pase lo que pase, nos volveremos a encontrar. Eso está escrito…
Voy a ir acabando este rollo que te he metido porque todavía te acabaré viendo y, como ya he dicho, no me podría alejar de ti si eso pasara. Por eso me despido por escrito. Bueno, "me despido" no es exactamente lo que estoy haciendo, esto no es una despedida, no es un adiós; es un hasta pronto si me lo permites.
Te quiero boba,
Ranma Saotome
P.d. Aquí está todo muy vacío, hazme llegar tu nueva dirección en cuanto la tengas. ¡Ah! Perdón por lo del chicle, espero no haberte enfadado ;)"
Releo la carta mil veces. Estoy segura que me oyó cuando le dije que lo quería, no me importa lo más mínimo. Ahora estoy más segura que nunca de que la decisión que he tomado es la mejor.
Guardo la carta en una carpeta para que no se me arrugue para meterla en mi maleta. Se acaba de convertir en mi objeto preferido, no la alejaré nunca de mí. Doy muchas vueltas abrazando la carpeta antes de guardarla. Estoy feliz, radiante, contenta, alegre…
Y pensar que en la escalera de emergencia del hotel estuve a punto fastidiarlo todo. Casi le explico el mayor acto romántico que iba a hacer en mi vida, por un momento pensé que ya no iba a ser una sorpresa. Pero lo será. Todavía no me creo que vaya a serlo. Encima lo sabrá todo en la misma ciudad que nos unió y antes de coger el avión.
Ya tengo ganas de ver su cara cuando vea que cojo el mismo vuelo que él y tenemos asientos consecutivos.
Ya tengo ganas de decirle:
— Ranma me voy a trabajar contigo a Houston, a mí también me han ofrecido un trabajo allí. Por ahora será de un año, espero que tu oferta de vivir contigo siga en pie.
Sé que me dirá que sí, me besará delante de todos los pasajeros. Todos aplaudirán por nuestro amor.
En el avión le explicaré que esto no podría hacerlo sin él. Que soy una miedica y que él me ha hecho más fuerte en todos los aspectos.
Le diré que él me ha hecho ser más valiente, me voy capaz de afrontar nuevos retos si está a mi lado.
Me alejo de mi país, de mi familia, de mis amigos… Me acerco a él.
Nuevo país, nuevo trabajo, nueva vida… Ranma. Por encima de todo RANMA.
Ya era hora que él y yo tuviéramos el mismo destino. Nuestro amor está escrito en algún lugar. Sí Ranma, nos volveremos a encontrar…
"Ranma Saotome y Akane Tendo son destino. Somos destino."
Vale, lo sé… Os he hecho un Rumiko y no he dado un final cerrado, sé que es súper abierto. Yo no soy de las de yo te quiero y yo también y final. Es más, ni siquiera he puesto FIN.
Me propuse acabar la historia (en dos semanas ilusa de mí, pero no pensaba que me diera a dar para tanto la cosa) y lo he hecho.
Ahora que habéis leído os digo que me ha costado mucho la carta "de amor" de Ranma. Qué difícil es escribir una carta por dios. Suerte que existe el whatsapp y esas cosas ya no se hacen jajajajjajaja.
No estoy segura si volver con un epílogo o no, sé que no puedo dejar la historia así, pero por ahora pondré un completo en la historia y… ya veremos.
Si queréis seguir leyendo más tonterías mías os recomiendo que leáis mis otras historias. Son muy de este estilo pero sin ser un mundo alternativo.
Guest, ni los separo ni los acabo juntando. Ahora cada cual con su imaginació. Gracias por tus palabras.
Vann GP, ya te digo que no estoy del todo contenta con el final… es demasiado abierto. Perdón por no hacerte caso. Ya te digo que no descarto volver, necesitaré tiempo porque ideas ya tengo muchas.
Nala Saotome, se acabó. Pero espero te esté compensando el leer mis otras historias. Gracias por todos tus ánimos y por estar ahí dándome tu opinión. La valoro mucho.
Abitaisho, ¿sigues queriendo más? Porque por ahora, como ya he dicho, no va a poder ser. Gracias por todos tus reviews.
Akane04, decide tú si acaban juntos o no. Creo que hoy he entendido a Rumiko, es imposible darles un final a Ranma y Akane, su amor no tiene fin jajajjaja
Jess, mucho tiempo no me he tomado para escribir, hoy y porque me he tomado un descanso del trabajo porque mañana es fin de semana y podré seguir. Ya me dirás qué te parece.
saeKodachi47, siempre me sacas una sonrisa enorme, de veras. Increíble el parecido con tu vida. Yo he ido sacando cosas de mi vida de aquí y de allá… pero parece que esta historia la escribí para ti sin ni siquiera conocerte! Miraré si te la puedo enviar en un documento bien bonito para que lo puedas leer siempre que te apetezca. Al igual hasta a tu amiga le hace ilusión leerlo jajajaja Gracias por todos tus ánimos, un beso enorme para ti.
Eliza, te digo lo mismo que a Akane04… juntos lo que se dice juntos… no. Pero se sobreentiende que sí no?
Ar30982, de spoiler nada, que todo el mundo lo sabía. Suerte que no lo dijiste porque tendría que haber buscado otra cosa para sorprenderos jijijiji Akane tenía sus razones, quería ser romántica para demostrarle a Ranma que sabe que quiere decir esa palabra. Ahora entiendes su histeria?
NoiaSaotome, lo d'en Shinnosuke estava cantat jijijiji tranquil·la, posat a llegir quan tinguis temps perquè són una mica additius tots i n'hi ha algun de llarguet. Sobretot comença per "nada que perder" abans que per "todo por ganar". Si faig això de fer—los acabar junts i ja! No hi ha història... segur que ja entens millor a l'Akane.
Devi2791, me has dejado parada, debes haber estado leyendo dos horas por lo menos… si te ha gustado esta historia te recomiendo mis otras historias, hay alguna que creo que también te leerás del tirón pero no tardarás tanto.
BEL, no llores mujer! Te digo lo que ya he dicho anteriormente, léete mis otras historias que son muy de este estilo. Ya están acabadas… Gracias por tus palabras ;)
Hasta que nos veamos, esto no es un adiós, es un hasta otra…
