Y como hoy es martes... seguimos.
SIEMPRE ESTARÉ CONTIGO
Capítulo 13:
"Fuga"
20 de enero de 1990, sábado
Sioux Falls (Dakota del Norte)
Bobby Singer decidió llevar a los chicos de John a cazar. Sammy era aún muy pequeño, pero le enseñaría a recoger hierbas aromáticas y a identificar rastros. Dean ya había disparado más de una vez y quizás con la ayuda del chico consiguieran algo interesante.
Pero el motivo de querer sacarlos del desguace era distraerlos y distraerse a sí mismo. Hacía dos semanas que John los había dejado en casa, normalmente, a estas alturas ya los habría perdido de vista y estaría echándolos de menos. Pero a su amigo se lo había tragado la tierra. No tenía noticias de él, ni vivo, ni muerto.
El pequeño no lo notaba, estaba tan acostumbrado a estar solo con su hermano que incluso estaba contento por poder tener una habitación y un adulto al que consultar cualquier cosa para no molestar a Dean. El mayor era distinto. En la última semana había notado como el chico se iba poniendo más y más nervioso.
No ayudaba nada saber que había un posible demonio detrás de los niños (Dean estaba empeñado en que era el maestro de Sam porque le había dicho que se quitara el colgante). Conocía a Daniel Bensman desde primaria, y aunque no habían sido amigos, tampoco habían tenido ningún enfrentamiento, se respetaban mutuamente, y la explicación de Sammy le convenció de que sólo había sido mala suerte que el aula del crío, y todas las que estaban sobre el laboratorio de química de secundaria, se hubiera incendiado.
Siguió de cerca a los niños, que con la agilidad y el nervio propios de su edad, subían la colina casi al trote. Puede que pudiera cazar algo, un ciervo, un pavo...
- ¡Tío Bobby! – gritó el pequeño de una forma tan estridente que el cazador notó cómo unas docenas de animalillos: pájaros, ratones, algún conejo... se alejaban entre la alta hierba - ¡¿A que los caracoles no se comen?!
- Si se comen – respondió y sonrió cuando escuchó el "¿Ves? Te lo dije" del mayor - ¡Pero como no me gustan vamos a pasar de cogerlos! ¿Vale?
- ¡Si! ¡Yo tampoco quiero! – replicó el pequeño desde lo alto de la colina
Con tanto ruido era imposible que pudiera cazar nada, pero realmente no había ido a cazar, así que no era ninguna tragedia. Una nube cubrió el sol y sólo eso bastó para que la temperatura descendiese hasta ser preocupante.
- ¡Niños! ¡bajad! ¡Nos vamos a casa! – gritó dando por terminada la excursión
Pero los chicos no se movieron de dónde estaban, agachados junto a un árbol ni siquiera respondieron. Sam se giró un poco y le hizo señas para que guardara silencio y se acercara. Lo habían hecho, habían encontrado a una cierva solitaria que acababa de parir, pues el cervatillo aún era incapaz de ponerse en pie.
Su instinto de cazador le hizo echarse el rifle a la cara pero Dean le bajó el arma y movió la cabeza en sentido negativo. Sammy estaba embobado, se tapaba la boca con ambas manos para que no se le escuchara decir "Ay que chiquitillo…" y su hermano no iba a consentir que se llevara un disgusto.
- Bueno, ya tenemos cena – bromeó probando la disposición de los niños
- No tío Bobby – abrió los ojos asustado el pequeño – es muy chiquito, no tiene mucha carne, tenemos que dejar que crezca.
- Venga Dean, caza a la mamá.
- ¡No Dean! ¡Que es muy chico! ¡No va a saber vivir solito! – Sammy se abrazó a su hermano para que no le hiciera caso al chatarrero
- No podemos cazarlos Bobby – afirmó el pecoso tranquilizando a su hermanito
- Pues entonces tendremos que comer ensalada hasta el lunes – picó el cazador al que divertían mucho las reacciones de los niños
- Oh, vaya – el pequeño pensó que Bobby podía convencer a su hermano así, por lo que no le quedó más remedio que contraatacar con su arma más mortífera, una que aún no sabía que funcionaría durante prácticamente toda su vida, poniendo una carita triste, que hasta el chatarrero quedó desarmado, pidió – no lo hagas Dean, te daré todos mis postres del mes si no le disparas a Bamby.
- Nadie le va a disparar a Bamby, ni a su mamá – manifestó firmemente el pecoso – Lo siento Bobby, no podemos hacerlo.
- Está bien, volvamos a casa chicos.
El cervatillo logró incorporarse sobre sus vacilantes patitas y madre y cría se perdieron al trote en la espesura. Los chicos y el chatarrero subieron a la camioneta y se pusieron en marcha. Cuando llegaban a Sioux Falls se desvió hasta el polígono industrial y pararon a comerse unas hamburguesas con queso.
Windom, Minnesota
Joe fue puesto en libertad por la mañana, no tenían cargos en su contra y todo el mundo en Windom lo conocía. Pero John "Nadie" no tenía esa suerte, estaba claro, por las pruebas que tenía el sheriff, que había estado usando una identidad falsa, lo que ya de por si era un delito.
En la oficina estaban esperando el transporte oficial que trasladaría al detenido a la cárcel del condado. Burton había prometido a su amigo que intentaría hacer todo lo posible por ayudarle, aunque esa ayuda no incluía librarlo de la cárcel, por supuesto.
El detenido no tenía ninguna intención de esperar al furgón policial. Desde la noche anterior, cuando el policía miope de la otra celda se quedó dormido, había trazado un plan de fuga. Estaba empezando a creer que era una especie de comando o algo similar, porque de forma automática había encontrado los puntos débiles de su celda y de la comisaría, para escapar de allí sin problemas.
La falta de vigilancia, por ejemplo. Había una cámara al final del pasillo pero estaba seguro que con la rotación de la misma podría salir de aquella zona sin ser visto. Supuso que era por la muleta y la herida de su muslo. Pero aparte de ser dolorosa no le dificultaba los movimientos.
Aguardó a quedarse solo en los calabozos y probó a abrir la cerradura con un par de alambres de la colchoneta metálica de la cama. Fue incluso más sencillo de lo que había imaginado. Esperó asomado en los barrotes a que la cámara girara hacia el otro pasillo para abrir, cerrar y correr hacia los lavabos.
No se escuchaba ningún movimiento cerca. Un par de personas charlando en la oficina del sheriff y nada más. Aprovechó para asearse un poco y forzar una de las pocas taquillas que resultó ser la del mismo sheriff. Cogió unos sesenta dólares y las llaves de una camioneta, aparte de su diario, que el jefe de la policía local guardaba entre sus pertenencias en lugar de haberlo dejado junto a las demás cosas que requisaron como pruebas cuando fue detenido.
Un tanto inquieto por el hallazgo revisó a fondo la taquilla, pero no encontró ningún indicio de que el servidor de la Ley fuera el monstruo que buscaba. Salió por el garaje con las llaves robadas y se escabulló por una callejuela adyacente, a pie, y sin tener muy claro dónde iría ahora.
Se encontró frente al hospital sin haberlo pretendido e iba a irse cuando Kate Milligan salía de su turno y se subía a un Ford Pinto algo machacado de color verde. Asegurándose de no tener testigos interceptó el coche, la chica frenó de golpe cuando le vio aparecer tras una esquina.
- ¿Te han soltado? – preguntó ella cuando John abrió la puerta y se sentó a su lado.
- Nop, me he escapado y tú me vas a sacar de Windom – explicó el cazador sin ningún atisbo de vergüenza
- No voy a hacer eso.
Durante un minuto mantuvieron la mirada el uno del otro, como en un duelo de voluntades. Después Kate volvió a poner el motor en marcha y lo llevó a su casa.
- Tendré que robarte el coche – manifestó John como si no hubiera otra solución
- ¿Y dónde irías? – Ella cogió su bolso y bajó del vehículo – las llaves están puestas no quiero que lo destroces para hacerle un puente.
El cazador se pasó trabajosamente al sillón del piloto, pero Kate tenía razón: no tenía ningún lugar a dónde ir. ¿Se iría a la aventura? ¿Arriesgándose a ser detenido de nuevo y que esta vez se sumasen más cargos al de identidad falsa? Apoyó la cabeza en el volante y suspiró. Se dio cuenta de que Kate lo miraba desde la puerta de su casa. Salió del coche y le dio las llaves.
- Tienes razón, no tengo dónde ir – musitó desconcertado – pero si estoy seguro que no quiero dar con mis huesos en la cárcel del condado.
- Pasa – dijo ella abriendo la puerta – cena algo, pasa la noche y mañana decides.
John pensó que era una mala idea, una muy mala idea, y entró a la casa.
_ Continuará
