Tranquilos, tios, tranquilos, que aún estoy vivo. Vale que me he tardado, pero me ha costado un poco hacer este capítulo. Probablemente tarde lo mismo o un poco más, pero al menos acabaré esta historia, lo prometo.

Respeto a reviews, ¿qué ha pasado, que solo Zarkan se ha dignado a comentar? ¿Acaso la he cagado en algo? Porqué si es así decídmelo. Pero bueno, ya que se ha dignado a comentar, le responderé.

Zarkan: Me alegro que te haya gustado. Sobre la historia que has comentado, no está mal, pero le faltaba un toque de oscuridad a Harry (si es que soy…)

Cap. 13: Jinetes de wyvern.

No sin algo de esfuerzo logró atracar en una pequeña bahía que había cerca del islote. Lo observó. No solo hacía un montón de frío, sino que era muy escarpado. Supuso que solo un mago habilidoso podría escalar hasta arriba. Se colocó un par de garras, parecidas a las de Remus pero diseñadas para la escalada, y se ató una cuerda al antebrazo derecho. Tras observar hacia arriba vio un saliente a unos ciento cincuenta metros que daba acceso a una gruta. Unos veinte metros a la posición del pelirrojo había un pincho lo suficiente ancho y resistente como para atar una cuerda de escalada. Lanzó la cuerda, haciendo que la otra punta rodeara varias veces el pincho, y la aseguró con un hechizo. Se ató el cabo que tenía en su antebrazo a la cintura, y se enganchó a la roca con sus garras, subiendo con decisión. Tardó un minuto en llegar. Una vez, allí, se agarró a la pared clavando fuertemente sus garras con el brazo izquierdo mientras cortó la cuerda con un hechizo cortante. Arrancó el pincho y lo modificó con su magia para crear un pico con el que agarrarse, a la vez que lo duplicaba con otro hechizo. Utilizó ambos picos con el fin de subir por el acantilado. Aún le quedaban varios metros. Al final, uno de ellos se rompió, dejándole colgado en el otro.

-¡Agh! –susurró. Casi se había caído al suelo. Hizo que la cuerda que tenía atada en su antebrazo se colgara al saliente donde estaba la cueva. Tras asegurarla con magia, fue trepando por ella, apoyando sus pies en la pared. No tardó mucho en llegar. Tomó aire. Tras descansar un poco, se dispuso a escalar cuando le alcanzó una explosión, haciendo que casi se cayera del saliente, agarrándose con la punta de los dedos. Saltó para colocarse cuando casi es golpeado por algo, cayendo al suelo. Alcanzó a observar a una especie de dragón. Era más parecido a un pterosaurio que a un dragón, pero unas ligeras chispas de fuego rodeaban su morro. Drake lo reconoció rápidamente: se trataba de un wyvern. El wyvern le lanzó una llamarada, con lo que el pelirrojo se cubrió con una barrera de fuego, y se lanzó en picado hacia él.

-¡Sanctus!

Un sello de luz golpeó al wyvern, el cual retrocedió unos metros en el aire, para luego volver a cargar contra él. Saltó para esquivarlo.

-¡Onda ígnea negra!

Una onda de fuego negro se formó en el aire, fallando por poco.

-¿Qué está pasando aquí? –preguntó una voz. Tanto el wyvern como Drake se detuvieron. En la entrada de la cueva había un hombre peliverde con pelo largo y una abundante barba, si bien la tenía bastante más corta que Alexander. El hombre llevaba una armadura de piel de dragón sin mangas negra y unos tejanos, y en su espalda reposaba una lanza casi tan larga como él.

-¿Quién eres? –Preguntó Drake a su interlocutor -¿acaso este es tu wyvern?

-Mi nombre es Lloyd Stromsen –dijo el hombre –y estás en mi territorio.

-He de suponer que eres el Rey de la comunidad de jinetes de wyvern de esta isla. ¿Me equivoco?

-No, no te equivocas –respondió Lloyd -¿qué quieres de mí?

-Estoy interesado en formar una alianza con ustedes para derrotar a un tal Voldemort –contestó el pelirrojo.

-Ese hijo de puta nos ha hecho mucho daño en su primera "cruzada" –informó el peliverde –pero tenemos una regla, y es que solo nos aliamos a aquél que es más fuerte que el Rey.

-Así que tendré que luchar contra ti y ganarte si quiero aliarme contigo –supuso Jacobsen.

-Exacto –respondió Stromsen –coge al wyvern y sube a la meseta. Te estaré esperando ahí.

Y desapareció. Entonces, Drake se subió al wyvern y, tras colocarle unas riendas y unas placas de metal, se dirigió hacia arriba volando. Una vez arriba, pudo ver a Lloyd, lanza en mano y montando un dragón el doble de grande que el wyvern de Drake. "Un Colacuerno Húngaro, no sabía que también los hubiera por aquí", pensó el pelirrojo. Aterrizó delante de él.

-Toda la isla será nuestro campo de batalla –anunció Lloyd –gana el primero que logre tirar a su rival al suelo. ¿Estás de acuerdo?

-Sí –gritó el pelirrojo mientras se ataba su crin en una coleta. Se lo había cortado ayer, llegándole ahora el pelo a los hombros cuando lo tenía suelto. Empuñó su bastón con su mano derecha, utilizando la zurda para controlar a su montura. Ambos contendientes despegaron y se dirigieron hacia el otro con sus armas levantadas, haciéndolas cruzar. Tras no conseguir nada, viraron y se volvieron a encarar.

-¡Ruge! –gritó Lloyd. El dragón al que montaba lanzó una llamarada hacia donde estaban Drake y su montura. El pelirrojo creó una esfera de fuego alrededor suyo, protegiendo a ambos del aliento del Colacuerno. Hizo que su wyvern diera un coletazo justo cuando casi había pasado de la visión de Lloyd, pero el peliverde se bastó con un salto para esquivarlo. Volvieron a virar para encararse de nuevo y cruzar armas. Esta vez Drake logró hacer un pequeño corte en el brazo del peliverde, si bien se llevó otro igual en el costado. Sin siquiera virar, cargó una bola negra en su bastón por la parte trasera y la lanzó hacia atrás. Lloyd fue golpeado por ese ataque, pues no se esperaba que su adversario hiciera eso. Se giraron, esta vez suspendiéndose en el aire. Drake guardó su bastón en su espalda, pues requería la mano libre para tener más libertad de movimiento en lo que haría.

-¡Llama rotora!

Una espiral de fuego se dirigió hacia el peliverde, el cual hizo que su Colacuerno rugiera, desintegrando el ataque con sus llamas -¡Metralla de llamas! Esta vez varias bolas de fuego se dirigieron a gran velocidad hacia el dragón, el cual se limitó a abrir la boca para, literalmente, zamparse el ataque.

-¡PERO QUÉ…! –Gritó Drake sorprendido al ver la acción del dragón, para ser golpeado por una bola de fuego que casi lo derriba de su montura -¡Uaaaah! –gritó, intentando no caerse. Hizo virar a su wyvern y ascendió unos cuantos metros -¡Capriccio!

Dos rayos negros y tres blancos salieron de sus dedos. Sin esperar a ver el resultado, sacó su bastón y lo lanzó cual jabalina hacia la misma dirección de los rayos. Lloyd pudo esquivar el bastón y los rayos negros, pero fue golpeado por los blancos trastabillándose. No se cayó por poco. Usando telequinesis, Drake recuperó su arma. Ambos contendientes se dirigieron hacia arriba, golpeándose con sus armas y rozándose. Drake tuvo una idea. Cuando era un estudiante había jugado varias veces al quidditch, recordando una jugada que vio en el Mundial. Tenía que intentarlo. Se dirigió hacia la meseta a toda velocidad, dejando que el viento le picara en la cara. Notó a su rival a su izquierda. Se guardó el bastón de nuevo y cambió la mano de rienda. Solo quedaban dos metros para impactar.

-¡Contundum!

Tiró de las riendas para hacer subir al wyvern, mientras observaba como su hechizo había desequilibrado a Lloyd y al Colacuerno, haciendo que se estrellaran ruidosamente. Saltó de su montura y volvió a desenvainar su arma.

-Veamos cómo te desenvuelves en tierra –gritó el pelirrojo mientras Lloyd se levantaba. Se dirigió corriendo hacia él con el bastón levantado.

-Si tú lo quieres… -respondió el peliverde al levantarse, cogiendo su lanza y dirigiéndose hacia el pelirrojo, que se hallaba corriendo hacia él. Chocaron armas. Al cabo de tres segundos ambos saltaron hacia atrás, pero Drake fue más rápido y atacó de nuevo con su bastón. El golpe fue bloqueado por la hoja de la lanza de Lloyd, que giró sus brazos invirtiendo las posiciones de lanza y bastón, y lanzó un corte que no alcanzó a Drake por poco.

-Eres fuerte –respondió Drake mientras cubría su bastón con un aura negra –Hélice negra

Lanzó su bastón como si de un disco se tratara, haciéndolo girar en el aire con el aura aún imbuida en él, creando un pequeño torbellino. Lloyd se tiró hacia un lado para esquivar el ataque, cuando vio que el pelirrojo se dirigía hacia él. Le lanzó la lanza, pero el pelirrojo alcanzó a esquivar el lanzamiento, si bien no pudo alcanzar el bastón, lo que no le significó ningún problema para golpearle con un puñetazo. Pronto se vieron enzarzados en una pelea de puñetazos y patadas, que acabó a los diez minutos cuando Drake le aplicó una llave de judo a su rival, inmovilizándole.

-Je –rió el pelirrojo –eres muy fuerte.

-Está bien, he perdido –reconoció el jinete con una sonrisa –nos uniremos a ti.

-De acuerdo –dijo el pelirrojo –si quieres puedes dejar aquí a tu mano derecha al mando y venirte a mi castillo. No te preocupes por el Colacuerno, un amigo mío es especialista –le ofreció la mano.

-Vale –respondió el peliverde, que aceptó la mano del pelirrojo, que le ayudó a levantarse. Se pasaron los brazos por los hombros, como si fueran dos viejos amigos. Empezaron a hablar de algunas de sus batallas, y como estaba el panorama en Inglaterra. Al cabo de poco, Drake bajó a la bahía con ayuda del wyvern que había utilizado para la batalla y se despidió de Lloyd, sabiendo que se verían muy pronto. Justamente llegó a su castillo que notó un pequeño mareo.

Bueno, otra vez un capítulo de acción, con su pelea. Realmente me alegra haber acabado la parte de los jinetes de wyvern (no es lo mismo describir una pelea en el aire que una en el suelo), y creo que tras uno o dos capítulos volveré a meter una buena dosis de caña (aparte que estoy pensando una pareja para Tonks que no sea Remus, para variar). Bueno, hasta otra.