Holaa a todos. Pido perdón por no subir el finde pasado, pero aquí era fiesta y enfin. No hay escusas. Después FELIZ CUMPLEAÑOS ATRASADO a Skuld Dark espero que te lo hayas pasado muy bien!!. Después voy a repetir lo mismo que siempre así que solo diré GRACIAS! Son un gran apoyo... y bla bla bla. Otra cosa y última a lo mejor hay alguna parte extraña, sean indulgentes conmigo. Sin más les dejo con el capi.
ciaooo!!
Capitulo décimo cuarto:
Sabía que al salir por la puerta del local su padre y madre estarían esperándola con el ceño fruncido, con las aletas de la nariz abiertas y con unas cuantas cosas que decir. Pero no le importó. Estaba escuchando la voz de él, después de tanto tiempo sin saber nada sobre su existencia, sin dar señales de vida... haciendo como si jamás hubiera existido. ¿Qué clase de novia le haría eso a su pareja? Desde luego ella no era así.
Cerró los ojos una vez más para disfrutar la ronroneante voz de Jacob, escuchaba como contaba con todo detalle los últimos cotilleos del instituto, lo mucho que la extrañaba Seth y lo muy feliz que se encontraba Leah de su partida. Rió a carcajadas cuando recordó el rostro enojado de Leah al entrar ella en la casa de los Black y como el pequeño lobo saltaba a los brazos de Jacob para luego besar la mejilla de ella. Le parecía absurdo el hecho de mudarse, cuando los lobos y vampiros habían formado un vínculo mucho más fuerte que los anteriores. Era ridículo.
Conocía la historia de los Vulturis, ya que de pequeña su madre le contaba historias para congelar la sangre sobre esa familia anscestral. Además su abuelo le había dado detalles más morbosos para que evitara a toda costa llamar su atención y así causar problemas. Era un niña buena y siempre lo había sido. Durante mucho tiempo pensó que todo el lío que había ocurrido con los Licantropos hubiera alterado a aquella familia, pero según sus fuentes de información los Vulturis desconocían totalmente la existencia de los lobos. Era absurdo pensar que puedan creer en ellos mismos y no en los otros.
Jacob calló un momento y le recordó lo mucho que la amaba, lo mucho que la extrañaba y lo mucho que deseaba poder abrazarla. Se sonrojó ante la idea de decir lo que había pensado, pero lo necesitaba. Era cursi. Desde luego... pero valdría durante mucho tiempo.
- Jake...- le llamó con la voz entrecortada por los nervios.
- Dime...-susurró él con su voz horriblemente sexy.
- Te quiero abrazar... pero dudo que por linea telefónica se pueda...- en la otra línea se escuchó la carcajada de él.- Es algo vergonzoso... así que júrame que cuando entres en fase no lo recordaras... ¿vale?
- ¿Tan horrible es?
- ¡Jacob!
- ¡Perdón, perdón!- rió intentando contener las carcajadas.- Lo que usted diga mi señora.
Trago saliva y cerró las persianas de las cabinas, así tener más intimidad. Se pegó el teléfono con el hombro y respiró una y otra vez antes de hablar.
- Imagínate que estoy al frente tuyo...- empezó con un hilo de voz. Escuchó como él asentía.- Luego abrazame...-le ordenó con firmeza.
A ojos de los demás era una escena un tanto absurda. Reneesme tenía los brazos estirados con las palmas de la mano a su pecho. Como si algo impidiera que sus manos cayeran. Tenía los ojos cerrados, la respiración muy lenta y cuando Jacob al otro lado del teléfono comunico su posición expiró aire.
Era extraño, muy extraño. Los dos estaban a distancias del uno del otro. No se podían ver, ni tocar pero si sentir. Ambos iban sincronizados de respiración, las manos en la misma postura y sintiendo exactamente lo mismo. Sólo un minuto íntimo para los dos. Solo eso...
Antes de salir del local se miró en el reflejo de la puerta. Tenía las mejillas sonrosadas y la respiración un poco alterada. Parecía que acababa de hacer algo que le hubiera costado mucho esfuerzo. Rió en su interior al recordar aquel mágico momento. Era su secreto. Su método para sentirse.
Como había predicho sus padres estaban en la puerta, pero no con el ceño fruncido y mucho menos disgustados. Miró a Edward que tenía la vista a otro lugar y si él pudiera tener sangre en el cuerpo juraría que estaba avergonzado.
- ¡PAPÁ!- gritó indignada.- ¡ME HAS LEEIDO LA...!- iba continuar pero su madre le recordó que estaba en plena calle con miles de personas observando. Se calló y frunció el ceño muy disgustada.- Como digas algo...- le amenazó.
- Perdón...
Los tres se montaron en el coche y arrancaron hasta su no tan lujosa casa.
Miraba a la lejanía un tanto distraída mientras el profesor recitaba unos versos de sheskapire. Se había tomado la libertad de no prestar atención ya que ese tema lo habían dado en Forks y había sacado la mejor nota de su clase. Era un milagro ya que sobrevivía a base de cincos y seis. No era muy buena estudiante pero desde que se había mudado sus notas habían ascendido hasta lo irreconocible.
El cielo estaba oscuro, más de lo normal y el viento era helado. Quería cerrar la ventana pero eso dejaría en evidencia que lo que decía el profesor le traía sin cuidado. Debía aparentar y seguir siendo la estudiante de intercambio modelo. Era un asco. Sonrió al recordar cuando huía de las clases junto con Jacob. Tanto Edward como Bella estaban al corriente de aquellas pequeñas pellas y aún así la dejaban. Se lo merecía después de todo.
Unos ojos rojos llamaron su atención en el patio. Se quedó observando con más detalles ya que podía haber sido una alucinación o algo por el estilo. Pero ahí estaban. Esos pares de ojos rojos mirándola con suficiencia. La propietaria de dichos ojos era una niña pequeña. Llevaba unas ropas un tanto ostentosas y su pelo estaba recogido en un trabajado moño. Nunca había visto ojos rojos...
De golpe calló.
- Vulturi...
- ¿Qué ha dicho Señorita Cullen?- habló el profesor y le clavó los ojos.
- ¿Eh? Y-yo...- se levantó del asiento alterada y volvió a la realidad, pero totalmente perdida.
- Ser o no ser...- le susurró Alec para que siguiera el tema.
- ¡Ser o no ser!- repitió con tono más melodramático.
- ¡Ah! Si, buena aportación... te puedes sentar.
Y siguió hablando sobre algo que ni le interesó. Volvió a depositar su culo en el asiento para mirar al patio. Pero ahí no había nadie...
La semana había sido demasiado rara. Incluso para ella. Cada día y a la misma hora la niña de ojos rojos se paraba en el patio a contemplarla. Estuvo tentada en hablar con el profesor, pero temía que la tomaran por loca, además de que no estaba segura si de verdad era alguien.
- ¿Cada día?- habló Jake por la línea.
- Si, es raro. Se lo comenté a mis padres pero quisieron hacer caso omiso. Ya sabes como se ponen con las cosas raras.
- Y crees que son los Vulturis...- ronroneó mientras recitaba lo que ella había dicho con anterioridad.
- Si, pero a lo mejor soy yo que estoy loca...
- A lo mejor es que me echas de menos...-se burló él con tono triste.
- Y no sabes cuanto...- su voz se partió.- Te quiero.
Y cerró la línea.
Estaba harta de la chica misteriosa, de la distancia con su novio y el silencio sobre los Vulturis con sus padres. Necesitaba saber cosas y hacer algo.
El fin de semana había llegado sin mucha prisa y sin nada nuevo. La niña misteriosa seguía apareciendo y sus padres ni se inmutaban. El silencio seguía entre ellos hasta que no lo aguantó más y explotó.
No solía romper las cosas, se consideraba tranquila y sosegada. Pero ya había tenido suficiente durante mucho tiempo. Los cambios de hogar no eran buenos. Nunca lo habían sido. Algo le decía que pronto abandonarían esa casa y que así durante mucho tiempo. Y sabía que la niña de ojos rojos tenía algo que ver.
- La niña sigue observándome... - habló con calma.- ¡Estoy harta!- exploto.- ¡Quiero respuestas y las quiero ahora!- y rompió la mesa.
- ¿Cuantas mesas has roto en estas horas?- quiso saber Esme mientras leeía un libro.
- Ocho.- respondió ella muy tranquila.
- Con esta nueve.- siguió con las cuentas.
- ¿Qué quieres que te digamos?.- intervino Edward sufriendo por no leer la mente a su hija.
- ¿Qué quieren los Vulturis?¿Tienen los ojos rojos?¿La niña es uno de ellos?
Todos se miraron y se acomodaron en el asiento. Una costumbre humana que a ellos ni les alteraba. Sus rostros seguían calmados y tranquilos pero sus bocas se habían transformado en una linea dura.
Se dejó caer en el sofá contenta de que por fin sus padres fueran a confesarle aquello que siempre le habían ocultado. Edward se rascó la cabeza, miro a su mujer y luego a los demás miembros de la familia. Sonrieron en forma de burla.
- Mañana te lo diremos.
Estaba apunto de estallar cuando el sopor del sueño le invadió. Era plenamente consciente que aquello era obra de su Tío Jasper. Y que todos se estaban escaqueando de contarle la verdad.
No lucho contra el sueño, pero cuando se despertó ya era Lunes y su vida estudiantil tenía que seguir. Nadie podría escapar de sus preguntas. No tendrían más remedio que hablar tarde o temprano.
Alucinaba mientras corría por las calles oscuras. Aquel día su compañero Alec no había aparecido y eso que nunca faltaba. Había llamado a su casa y nadie le había contestado, después había preguntado en recepción por él y nadie sabía de quien hablaba. Lo peor de todo es que se había acordado de la dirección de la casa del susodicho ya que él se había ofrecido en ayudarla con un proyecto del instituto y tenían que hacerlo en su casa. Cuando había llegado a la calle no había ninguna casa, solamente un trozo de tierra sin vida alguna.
Entró en aquel local que ahora era más agradable, saludo al dependiente que ya le conocía y algunos clientes habituales. Su padre le había dejado telefonear a Jacob para que ella fuera feliz y así le dejara en paz y no evitara el contacto con él.
Su cabina estaba vacía y apretó el número de la casa de los Black. Espero un poco y le atendió la voz vieja de Billy. Fue algo sorprendente ya que siempre Jacob cogía el teléfono a esa hora. Era su hora.
- ¡Oh!- solo exclamo Billy al oír su voz.- Hola Nessi...- le disgustaba que él también la llamara así, pero no tenía más remedio que aguantarlo. Era su suegro.- Jake no está...- su voz sonaba graciosa.
- ¿Dónde está?
- ¿No te lo dijo?- pareció sorprendido.
- ¿Decirme el qué?
- Jake esta volando para ayá.
- ¿¡QUE!?
Y la línea se cortó.
Continuara... o no.
Perdooooon! tenía que ponerlo. ¿lo sigo?
