Ambas estaban bastante nerviosas, no era una cita en realidad, era más bien una no-cita, a un que ambas vestían sus mejores ropas y el restaurante era bastante elegante del que estaban acostumbradas a frecuentar.

Volvieron a beber de sus vasos, sintiendo la presión para re iniciar la conversación, que había caído lamentablemente en un punto muerto.

La castaña intento un acercamiento algo torpe, usando su ventriloquia, mientras bebia su agua, ganándose un ceño fruncido de parte de la azabache, la cual estaba cuestionando seriamente su decisión de salir con la chica Loud.

No era que se estuviera aburriendo, en realidad Luan era bastante agradable, siempre y cuando no intentara sacarle una sonrisa forzada.

La comida paso en silencio, seguida de una película algo mediocre, para cerrar con una caminata a su casa bajo la luz de las estrellas.

Maggie sonrió al ver su pórtico, no había sido la noche desastrosa que se imaginara en un principio, pero algo en verdad le estaba molestando, miro algo irritada a la castaña, que se notaba bastante intranquila.

Dejo salir el aire de sus pulmones preparándose para lo peor — está bien — gruño algo irritada — cuéntame un chiste — se sintió algo más tranquila al ver la cara iluminada de la bromista de la familia Loud.

Era obvio que estaba conteniéndose desde hace horas, dado que llevaba casi veinte minutos de monologo, y parecía no tener fin.

— Iba caperucita roja caminando por el bosque — continuo Luan contando el siguiente chiste — hasta que cayó la noche y la aplast….. — o al menos intento terminarlo antes de sentir unos labios, que silenciaban su rutina.

Maggie cerró la puerta de su casa, antes de si quiera procesar todo el significado de ese beso robado, dejando a una castaña completamente desorientada, a duras penas respirando y con las piernas a segundos de ceder ante su peso.