-Capitulo catorce-
A pesar de lo que la Castaña sabia, ella no había podido escapar. Ella no quería escapar dejando a el Enmascarado en aquel lugar lleno de Mortifagos, ella había decidido que cuando escapara se lo llevaría consigo. Por eso había soportado que ya no pudiera caminar por la casa, por eso comía la comida que pasaban por debajo de la puerta y por eso fingió estar desesperada para que ellos creyeran que habían conseguido volverla loca. La muchacha había decidido hablar sola, eso les haría creer a quien la escuchara que ella era vulnerable.
-Qué guapa eres, Seattle-Dijo Hermione mientras hacía como si miraba y reía con alguien- nunca había visto a una mujer tan guapa como tú, ere preciosa.
Hermione se levantó de pronto de un salto, comenzó dar saltitos y bailar mientras grita: "Soy un Nargle, pequeño y panzón". La muchacha daba vueltas, saltaba y reía como una sola mientras seguía gritando: "Soy un Nargle, pequeño y panzón". Ella volvió a decir la misma frase pero esta vez, lo decía con mucha alegría mientras meneaba su cabello. La puerta se abrió de golpe, entro el Enmascarado la tomo por un brazo y la llevo a otra habitación. Cuando están en la puerta, el muchacho miro a los ojos de la Castaña y dijo:
-La patrona quiere verte, debes comportarte y ser educada con tu secuestradora- Dijo el Enmascarado mientras abría la puerta y dejaba pasar a la muchacha.
Solo había una silla en la habitación, sin preguntar Hermione sentó, frente a ella estaba Bellatrix furiosa. La mujer se dio la vuelta, estaba muy pálida y con un aspecto desagradable.
-Ya que me despertaste con tu ataque de locura, te invite a que hablemos- Dijo Bellatrix tratando de parecer amable, pero Hermione no se atrevía a confiar en ella- has estado muy sola últimamente, si me dices un par de cosas quizás deje que salgas al resto de la casas.
-¿Qué tipo de cosas?- Pregunto con algo de rabia Hermione.
Bellatrix puso mala cara, pero luego siguió hablando como si Hermione no hubiera dicho o hecho nada.
-¿Tuviste un hijo de mi sobrino?- Pregunto Bellatrix asqueada de lo que estaba pensando.
-A si es, un nuevo Malfoy- Dijo Hermione con mucho orgullo.
Bellatrix saco su varita, pero se contuvo de hacerle daño a la Castaña. Era raro que la Mortifaga no quisiera dañar a su rehén, pero Hermione le dio
-La aberración que tuviste jamás llevara el apellido Malfoy- Aseguro Bellatrix mientras abofeteaba a Hermione- tu hijo es mestizo, los Malfoy somos sangre pura.
Ninguna de las dos hablo por un tiempo, ambas se estaban intentando calmar, cuando lo consiguieron la tanda de preguntas comenzó de nuevo. Bellatrix miraba con desprecio a Hermione, como si la quisiera matar allí mismo pero había algo que se impidiese.
-¿Tus amigos siguen escondidos en la casa de Andrómeda?- Pregunto Bellatrix con poco interés- ¿Cuánta gente te ayuda?
-Sí, es nuestra Refugio desde la segunda guerra- Aseguro Hermione muy orgullosa de sí misma- todos los Weasley, los Lovegood, Neville, algunos profesores de Hogwarts y por supuesto, Draco y sus amigos.
-¿Qué darías a cambio de tu libertad?- Pregunto Bellatrix pero Hermione negó con la cabeza.
-No daría nada, prefería morir a hacer un trato contigo- Dijo la Castaña quien noto que algo de lo que había dicho había puesto de `peor humor a Bellatrix.
-Maldita, Perra. No puedes morir, -Dijo Bellatrix mientras se acercaba mucho a Hermione- comprende que tú y yo, somos una sola.
Alguien abrió la puerta, el Enmascarado me saco de la habitación. Con órdenes de su patrona de dejarme hacer lo que quisiera, excepto por supuesto irme. Fui al baño llene la bañera, me metí un rato en el agua caliente y deje que mi cuerpo se relajara, deje que mis preocupaciones se desvanecieran.
