EL HEAVY METAL MI VIDA XIV

¡Embarazada!

El pronóstico no daba lugar a dudas. ¡Embarazada! Esos eran los resultados, después de visitar al doctor de regreso a New York.

Los malestares continuaron, más intensos y frecuentes. Llegue a New York, y fui directamente a buscar la pensión donde me había alojado anteriormente. Tenía buenos amigos ahí. Louisa entre las que más extrañe, lamentablemente con todo lo que sucedió no me fue posible comunicarme con ella. Jackson y Joseph cambiaron de residencia. La Señora Elroy me recibió con una cordial bienvenida y un fuerte abrazo, y para mi buena suerte tenia habitaciones disponibles. (Que extraña coincidencia conocía dos Señoras llamadas Elroy, una amable y cálida y otra la tía de Anthony, con los sentimientos y el corazón esculpidos en piedra.) Ja,ja,ja. Existirá otra yo diferente a mí, tal vez más seria, y con rígida mirada. ¡No lo creo! Ninguna Candy, podría ser seria.

A la mañana siguiente. Como se me estaba haciendo costumbre, me levante vomitando. Esto y otros malestares me tenían muy desconcertada.

Niña, la veo muy desmejorada, creo que el viaje no le ha sentado muy bien.

Si señora Elroy, la verdad es que si le contara todo lo que me ha pasado, diría que ¡este viaje fue el más terrible que alguien podría tener y soportar! Mientras intentaba probar el exquisito desayuno, una vaga idea se cruzo por mi mente. (¡Mi periodo! Se ha demorado dos semanas. Algo sumamente raro en mí, ya que era muy exacta en mis días. ¡Debe ser el estrés de todo lo que viví! No quería darle más vueltas al asunto, por la mente no se me cruzo un posible embarazo, ya que aunque yo fuera una total ingenua en el arte de la sexualidad, Terry no. Estaba casi segura de que el tomo sus precauciones. ¿O no?).

Mi enfoque se dirigió por completo en buscar un empleo, y preguntar a la Señora Elroy por un doctor de confianza que me examinara.

Mientras caminaba por la concurrida Ciudad de Brooklyn, no podía evitar recordar, los momentos vividos al lado de Terry. Desde el día que lo conocí, su forma arrogante de mirarme cuando llegue por primera vez a su casa, la forma graciosa y alegre en la que vivimos los días. Como ayudo a mi autoestima con el cambio de imagen. Terry mi amor. El hombre que amo pronto será de otra mujer. ¡Jamás volveré a enamorarme, ni amar tan ciegamente! También vinieron a mi mente los dulces recuerdos de Anthony, sus coqueteos, sus tiernos ojos claros y juguetones. Me siento un poco culpable, tal vez no lo hice tan feliz como él lo merecía. Pero Dios sabe que lo intente.

Toda la mañana me dedique a dejar aplicaciones en varias agencias de empleo y ya para medio día me fui directamente al doctor. Mientras esperaba mi turno, en el consultorio, entro una mujer ¡muy embarazada! Acompañada de su amante esposo, que le dedicaba la mejor de las sonrisas y se mostraba de lo mas cariñoso y protector con ella. ¡Qué lindo! Así debe ser el amor entre dos seres que en verdad se aman y deciden compartir su vida juntos y formar una familia. ¡Ese era mi sueño! pero lamentablemente el hombre que amo no comparte el mismo sueño. Ni mucho menos creo que tener un hijo estuviera en sus planes, así que deseche la idea de estar embarazada de Terry. Tal vez mis padecimientos eran producidos por algún virus o bacteria, por alguna comida en mal estado, o el cambio de agua, ¡qué sé yo!

Señorita Candice White, su turno. Ya en el consultorio me desvestí y me puse la tradicional bata. Un doctor regordete y bonachón, me hizo algunas preguntas y después me examino con detenimiento. Valla con la enfermera para que le realice una prueba de orina. Al final del extenuante chequeo, el doctor me miro con una amplia sonrisa, a la que yo correspondí. Señorita le comunico que de acuerdo a los exámenes practicados. Usted está en gestación de casi cuatro semanas. Es decir, ¡Esta usted embarazada! ¡Felicitaciones!

¿Qué? ¡EMBARAZADA! Pe..ro..yo creí que un virus, tal..ve..z, Por tu cara de asombro me imagino ¿que no te lo esperabas? No, no pero ¡Dios! Es que la noticia es ….Supongo ¿que tu pareja lo sabrá? El murió, (Un doctor algo preocupado, me miraba con la compasión de un Padre. Bueno que más, no era la primera mujer soltera y embarazada. ¡Un hijo!) No sabía si llorar o gritar de felicidad. De cualquier manera era una gran bendición un hijo, pedacito de Terry y mío.

Tal vez no lo tendría a él, pero si algo muy importante de él y de lo que para mí significo su amor. Salí del consultorio preocupada y a la vez feliz, ¡Un hijo! Mi mente no podía asimilarlo, pero mi corazón estaba palpitando fuertemente de felicidad. Ya no estaré sola, ahora tendré una razón porque vivir, Me enfrentare al mundo. Terry nunca sabrá que tiene un hijo, será solo mío.

Y en ese momento y como un ¡mazazo! me llego a la mente; como les explicaría a mis madres adoptivas todo lo que me paso, y como llegue hasta este punto.

Después de España no tuve tiempo de escribirles y con la enfermedad de Anthony no les conté lo de mi matrimonio. Así que les diré que mi hijo es de mi difunto esposo. Una viuda, es menos mal vista en una sociedad tan cerrada en un pueblo tan pequeño como Lakewood. Perdóname Anthony, sé que es una gran mentira, pero no quiero defraudarlas.

Llegue a la pensión con la sonrisa de oreja a oreja. Niña, ¿cómo te fue? Muy bien gracias. ¿Encontraste algún empleo? No señora Elroy aun no pero le tengo que contar algunas cosas para que entienda porque estoy tan feliz.

LONDRES

Candy ¡Como te extraño! Quisiera salir corriendo, tomar un avión y estar contigo, para no separarnos nunca. El saberte tan lejos me tiene atormentado. ¡Que puedas odiarme u olvidarme me atormenta! Pecosa, no me dejes de amar. (Terry tenía una copia del diario New London en su mesa de centro, abierto en la página de espectáculos con el siguiente titular).

La boda del famoso cantante de Heavy metal americano, Terry Granchester con la hermosa joven Susana Marlow se llevara a cabo el mes entrante. Las familias han querido mantener esto en total reserva, pero ya era un secreto a voces que tanto los emporios Granchester como Marlow unirían fuerzas, en el ámbito empresarial. Y que mejor forma que uniendo a sus primogénitos.

No sé cómo pude ser tan irresponsable, no tome ninguna precaución contigo pecosa, me pregunto por qué fui tan egoísta y querer que vuelvas a mi, si tal vez yo sea el que no pueda regresar a ti. Perdóname, Candy y que Dios no permita que mi egoísmo de frutos, porque si no, con todo en contra, te forzare a estar conmigo.

LAKEWOOD

Tenía que enfrentarme a la nueva vida que me esperaba, siendo muy consciente de que tenía que darle la cara a mi pasada vida en Lakewood. Mis madres adoptivas merecían una explicación, les hablaría de mi matrimonio y les diría que estoy embarazada, pero no les aclarare que mi hijo es del difunto Anthony. Dejare que ellas hagan sus propias conclusiones. No tengo cara para mentirles tan abiertamente. Solo omitiré la triste verdad. Que me enamore de un hombre, que solo jugó con migo y yo como una imbécil me rendí a sus caricias y palabras de fingido amor. No importa cuánto tiempo transcurra, y el mundo cambie, siempre habrá mujeres ilusas que confiamos ciegamente en el amor y las promesas de un hombre, que al final nos engaña para tener lo que desea. Y después se aleja dejando tristeza y duras consecuencias en el corazón de una mujer, cuyo delito fue amarlo.

¡Pero no yo no seré la tonta! Ni voy a llorar, por las consecuencias de mi amor. Me enfrentare a lo que venga con la valentía de La nueva Candy que soy ahora. Por mí y por mi futuro hijo, no llorare ni una lágrima por lo perdido, porque realmente nunca fue mío. Terry siempre fue una estrella inalcanzable para mí, y yo tontamente creí alcanzarla.

Renovadas fuerzas y violentos cambios. Esas eran las definiciones de mi futuro. ¡De nuevo en casa!

Aquí en el campo se respira ¡pureza, tranquilidad!

Jamás debí salir de aquí. El fuerte calor del verano me abrazo, las flores de la temporada me saludaron con entusiasmo, mientras caminaba hacia la pradera Pony. Como la llamamos en honor a Miss Pony, mi segunda Madre.

¡Candy! ¡Qué sorpresa! Si nos hubieras avisado que venias, hubiéramos organizado algo especial, Hija. Si Miss Pony, pero ya no sería sorpresa. Creíamos que aun seguías en España. ¿Por qué dejaste de comunicarte, hija? Miss Pony. ¡Tendremos una plática larga y tendida! Tengo tantas cosas que contarles. Y así muy a mi pesar les platique la odisea de mi corto matrimonio, la muerte de Anthony, mi amistad con Ben y mi embarazo. Que por cierto eso fue lo más difícil de detallar. Mis madres no son tontas, deben intuir que si Anthony estaba tan grave, el matrimonio no debió consumarse. Pero bueno, ese es un punto que no aclarare, para no mentir aun más.

UN PRONÓSTICO ANUNCIADO

¡La espera! Cuanta inquietud hay para traer al mundo un nuevo ser. Cada momento de mi embarazo fue todo un suceso. Mi vientre que con cada semana crecía y dentro encubaba al ser que sería mi mayor felicidad. Toda la familia en Lakewood tomo a bien mi embarazo. Y si había alguna duda esta se disipaba con alegría de preparar todo para la llegada del bebe. Tom no dejaba embromarme con mi nueva apariencia.

"Candy, pareces un bombón, no por tu nombre si no por lo esponjado". Claro que no se libraba de un buen golpe de mi parte. Pero dentro de mi sabia que todo lo que me decía era por humor. Pedí a mis Madres que el menor número de gente que supiera de mi regreso mejor, no quería dar más explicaciones y necesitaba paz, sobre todo mental y emocional. Me había enterado por Ben, que me llamo de Noruega, en un viaje de negocios que Terry y su prometida contraería nupcias a principios del otoño. Los detalles de la boda, el anillo, su futura residencia se publicaban en las revistas de farándula de todo Estados Unidos. Mas yo recluida en mi pequeño pueblo, me encontraba ajena a todo eso. Ni siquiera quería verlo en fotos, No era que lo odiara. Era que no podía soportar el dolor de perderlo así y para siempre. ¡Mi amor, el único amor de mi vida! y el futuro padre de mi amado hijo o hija.

Mi embarazo fue feliz. Mi atuendo relajado en mi forma de vestir. Mezclilla y amplios blusones. El pelo ensortijado y demasiado aclarado por el sol, con caída hasta la cintura me hacían parecer una hipé consumada. Me encantaba caminar por la colina y cobijarme bajo la sombra de mi frondoso Padre Árbol. Le cuento mis penas y alegrías, le platico los planes para mi hijo y el rumbo que mi vida está tomando. Pero siempre y al final del día tengo un pensamiento hacia Terry. ¡Se feliz Terry, muy feliz!

LONDRES

El contrato estipula; Tres años de plazo para que el matrimonio trabaje. Que deberán cumplirse de manera reglamentaria. Ninguna de las partes podrá disolverlo antes del plazo convenido. Si después de que el plazo se cumpla, alguna de las partes desea disolver el vínculo, con cualquier alegación, está en pleno derecho a pedir el divorcio, sin objeción y de manera irrevocable según su conveniencia. Los bienes habidos en el vínculo se repartirán. Más no los anteriores a este.

Después de firmar el simple pero muy a favor contrato, Terry G Granchester y Susana Marlow. Contraen matrimonio a finales de Octubre de 1976. La boda fue a todo lo grande en Escocia. Las familias de gran renombre, se dieron cita en la Mansión de los Duques Granchester, que ha sido la casa reglamentaria de los nuevos matrimonios de la misma.

Notas como esta engalanaban los diarios. Y a mí me ardía el alma y el cuerpo de saber que la mujer de mi vida desapareció. Perdí por completo pista de Candy. Según Albert dice; que viajo a su lugar de nacimiento en Chicago pero que no se ha comunicado aun con nadie. (Un Terry meditabundo y con un recién matrimonio acuestas, no podía dejar de pensar en Candy) ¿Dónde? ¿Dónde estás Candy, mi amor? Cuando de pronto y como sacado del mismo limbo. La voz chillona y estridente de Susana lo regreso a su terrible realidad.

¡Terry! ¡Se supone que debemos irnos ya a Bali de luna de miel y tu aun estas aquí sentado! Susana querida. (Esto último diciéndolo más en burla y arrogancia) No te hagas ilusiones. Entre tú y yo no habrá luna de miel ni nada por el estilo. Así que ahórrate tus palabras. Tú mejor que nadie sabe que todo esto es una gran farsa que nos conviene a los dos. ¡Deja de actuar, quieres!

En otros tiempos nos lo pasábamos muy bien juntos Terry. Esto último se lo dijo de manera insinuante y acercándose provocativa hacia Terry. Ja,ja,ja,ja

¡Perra! Tú no cambias. La mirada de Terry brillaba con severo enojo. Yo no levanto trapos sucios del piso, amor. ¡Idiota! Si vamos a estar juntos, mejor pasarla bien. Pero bueno tú te lo pierdes. Terry salió del estudio dando un severo portazo y con la altivez del hombre atractivo y muy varonil que es.

Mientras en otra parte del mundo un hombre con la mirada oscura de herencia en siglos, no podía digerir la terrible noticia de que su Ángel. La mujer que tanto le atraía el alma, estaba ¿embarazada?

Que cruel destino, que me puso en su camino cuando era ya ajena.

¿De quién será su hijo? La tensión que experimentaba Ben Neal se podía sentir en el aire. Una y otra vez se preguntaba. ¿De quién? Su bello Ángel estaría llevando en su vientre un descendiente. ¡Daria mi alma porque fuera mío! Pero ahora lo más importante es que mi Ángel me necesita y tendrá todo mi apoyo. Que Alha decida el futuro.

¡El momento llego! El parto se adelanto. Como la primeriza que soy tenía mucho miedo de lo que vendría. Sonaba, esperaba, que Terry apareciera en mi cuarto de hospital, dándome ánimos y sustentando mi temeroso corazón con su amor. Pero sabía muy bien que eso, sería tan imposible como nieve en el infierno. ¡Las contracciones se hicieron más y más prolongadas y mi cuerpo se estremecía de dolor! Llegue a pensar que tal vez esa sería mi penitencia por mi desvarió, pero como dice Ben. Que estuvo con migo en todo momento. Tranquila Candy que; después de la tormenta viene la calma y el dolor pasara y dará paso a la felicidad de ver a tu hijo en tus brazos. ¡Qué fácil es para ti decirlo! ¡tú no los sientes Bennn…! Lo mire con mucha determinación y enojo. ¡Tú no los estas sintiendo! ¡AHHH! Quería golpearlo. El solo con su imponente altura y el dominio de su estirpe se encogió de hombros y tomo mi mano sudorosa entre las suyas, dándole un ligero apretón y diciendo. Estoy contigo mi Ángel. Tu dolor es mi dolor.

El parto se prolongo seis horas más hasta, que el futuro heredero ilegitimo Granchester vio la luz del mundo por primera vez. ¡Es un varón! Grito la enfermera. ¡Esta hermoso Señora y muy sanito! ¿Quiere que haga pasar a su esposo, para que lo vea? ¿Mi esposo? Caí en la cuenta que se refería a Ben. Si, pero no es mi esposo. Gracias. La situación ya era bastante incómoda, como para que incomodaran a Ben de esa manera. El solo ocupa el lugar de un amigo en mi corazón. Jamás dejare que otro hombre me lastime como lo hizo Terry. ¡Nunca! Mi corazón está cerrado al amor para siempre. Solo mi hijo. Y en ese momento me trajeron a mi pedacito de felicidad en la Tierra. ¡Hermoso! No podía detener las lágrimas en mis ojos. Era una visión del cielo verlo, tan blanco y pequeñito, envuelto en su sabanita en la que apenas asomaba una pequeña mata de pelo café, tan parecido al color de Terry. Terry, si lo vieras. Nuestro hijo, tan bello y sano. Al tenerlo en mis brazos y sentir su calor sentí el amor más profundo que una mujer puede sentir. La maternidad. El deseo de protegerlo, cuidarlo me invadió y desde entonces supe que lo amaría toda mi vida. Te llamare Gabriel Terrence Withe.

UN ANO DESPUES

La vida no podía ser más justa, y a la vez con un gran reto, dar la mayor felicidad.

Mi hijo era toda mi alegría. Abarcaba todo mi tiempo y mi espacio. Después de dar a luz, decidí que lo mejor para los dos era seguir viviendo en el campo. Así que rente una pequeña cabaña cerca de Lakewood. Era pequeña y acogedora, rodeada con un acre de terreno y arboles. Contaba con dos recamaras y una pequeña estancia. Tenía una pequeña hortaliza de legumbres, la que cuidaba con esmero para que Gabriel tuviera los mejores vegetales para comer. La vida era tan apacible y tranquila. Mi pequeño hijo crecía fuerte y hermoso. Sus facciones con el tiempo iban tomando más parecido a Terry. Tenía un fuerte temperamento e imponía su voluntad, tan solo con una mirada de sus bellos ojos color amatista. Mientras disfrutaba de mi apacible vida una mañana fría una visita inesperada irrumpió en mi puerta. Pensé que podía ser Tom con algún mensaje de mis Madres, pero no grande fue mi sorpresa al ver frente a mí la imponente personalidad de un hombre que se ha ganado todo mi…..

CHICAS, I'M SORRY!!!! No he podido escribir como debiera, pero bueno aquí esta otro capítulo. Sé que ya se entreveía lo obvio. Pero a que ni se esperan lo que va a suceder cuando Terry se entere.

MIL GRACIAS BELLAS LECTORAS. Cuídense!!!!

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