hola a to2 epero esten super y sus familias tambien l jeje aki les dejo el siguient cap de la historia

les recuerdo ke la historia al igual ke los personajes no me pertencen... esto es solament una ADAPTACION jeje

espero les agrade

nos leemos abajo...

Capitulo 14

Tiró de la puerta del pasajero para abrirla y, a continuación, rodeo el coche para ir a sentarse al volante sin decir ni una palabra más. Siguieron callados durante mucho rato.

Como su cuerpo todavía palpitaba con el pulso acelerado, Rosalie se sentó muy derecha. Maldijo a Emmett y, cuando empezó a calmarse, se maldijo a sí misma. Ella también lo deseaba: cada vez que la tocaba, su reserva inicial se desvanecía en cuestión de segundos.

En el regazo, los dedos de sus manos se enroscaron contra las palmas y apretó con fuerza los puños. Había una palabra para designar a la mujer que se mostraba ardiente y dispuesta y, de un momento al otro, empezaba a gritar y a proferir acusaciones. No era una palabra agradable. Ella nunca había jugado a eso y desdeñaba a cualquiera que lo hiciera.

Él tenía todo el derecho a estar enfadado, admitió, pero entonces ella también. Era él quien había irrumpido en su vida y había avivado lo que ella prefería que permaneciera dormido. No quería sentir aquel deseo, aquel ansia que la devoraba cuando él la abrazaba.

No podía entregarse a ellos. Una vez que lo hiciera, se volvería dependiente. Si eso llegaba a ocurrir, su confianza en sí misma iría mermando hasta que él supiera mejor que ella quién era y lo que quería en la vida. Ya le había ocurrido antes, y el deseo que sentía entonces no podía compararse. El beso de la cocina, tan sorpresivamente tierno, había sido un aviso de lo fácilmente que podía perderse en sus brazos. Y a pesar de eso... a pesar de que estaba todo claro, se vio forzada a admitir que se había comportado como una idiota. Lo que más odiaba en el mundo era reconocer que se había equivocado.

Un ciervo apareció de pronto por la izquierda. Brincó sobre la cerca que bordeaba la carretera y se plantó en medio del camino, deslumbrado por las luces del coche. En cuanto Emmett frenó, salió disparado: sus patas delgadísimas salvaron de un salto la cerca del otro lado y se desvaneció en la oscuridad. Aquella aparición le produjo a Rosalie una íntima alegría, siempre le ocurría igual. Se giró para mirar a Emmett y vio que los ojos de éste sonreían. La invadió la emoción.

-Lo siento -las palabras le salieron muy rápido, sin pensarlas-. Mi reacción ha sido exagerada.

Él se quedó mirándola. Habría preferido seguir enfadado, así resultaba más fácil..., pero le era imposible.

-A lo mejor los dos nos hemos pasado un poco. Tendemos a provocarnos mutuamente.

Ella no podía negar eso, pero tampoco deseaba analizarlo en ese momento.

-Dado que vamos a tener que tratarnos de vez en cuando, sería mejor llegar a cierto entendimiento.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Emmett.

-Muy sensato. ¿En qué clase de entendimiento estás pensando?

-Somos socios -contestó ella con sequedad ante lo que insinuaba la pregunta.

-¡Uyuyuy! -él pasó un brazo por el respaldo, empezaba a divertirse.

-¿Ensayas lo de portarte como un idiota, McCarty, o te sale de manera natural?

-Eh, Rosalie, nada de insultos. Se supone que queremos llegar a un «entendimiento»...

Ella intentó contener una sonrisa, pero no lo logró.

-Tienes un sentido del humor muy raro.

-Más bien, un fuerte sentido del ridículo -replicó él antes de reemprender la marcha-. De modo que somos socios. Y te has olvidado de que también somos vecinos.

-Y vecinos -asintió ella con un movimiento de cabeza-. Y nos dedicamos al mismo negocio, luego de algún modo somos colegas, si deseas que nos extendamos sobre esta cuestión.

-Extendámonos, extendámonos -propuso Emmett-. Pero... ¿puedo hacer una pregunta?

-Sí -respondió ella con cautela.

-¿Cuál es la cuestión?

-Maldita sea, Emmett -dijo riéndose-. Estoy intentando poner las cosas en su sitio, así que no pienso acabar teniendo que disculparme de nuevo. Es una cosa que odio.

-Pues a mí me gusta tu manera de disculparte, con sencillez y sinceridad, justo antes de volver a perder los estribos.

-No voy a perder los estribos de nuevo.

-Te apuesto cinco a uno a que sí.

-Maldita sea, Emmett -se rió. Fue una risa tranquila, suave-. Si aceptara la apuesta, harías lo que fuera para sacarme de mis casillas.

-¿Ves como ya nos entendemos perfectamente? Pero me estabas hablando de la cuestión esa... -el coche entró en el patio del rancho. Reinaba la oscuridad; la luz del porche delantero bañó el interior del vehículo, pero dejó la cara de Emmett en sombras.

-Podríamos tener éxito en tanto que socios si ambos ponemos de nuestra parte para que así sea.

-Conforme -se giró hacia ella y, en el reducido espacio del coche, enseguida la tocó. Rosalie notó cómo sus dedos le tocaban el hombro, el roce de su pierna contra la de ella.

-Vamos a seguir siendo vecinos, dado que ninguno de los dos piensa mudarse. En tanto tengamos presentes estas circunstancias, creo que seremos capaces de lidiar el uno con el otro sin demasiadas peleas.

-Te estás olvidando de algo.

-¿Ah, sí?

-Has dicho lo que somos actualmente, no lo que vamos a llegar a ser

Vio cómo Rosalie entrecerraba los ojos.

-¿Es decir...?

-Amantes -él le deslizó un dedo por la curva del cuello con toda naturalidad-. Me he propuesto que seas mía.

Rosalie respiró hondo y se concentró en controlar su genio.

-Está claro que eres incapaz de mantener una conversación sensata.

-Hay muchas cosas claras -puso una mano sobre la de Rosalie cuando ésta se disponía a llevar la suya al tirador para abrir la puerta. Las caras de ambos estaban muy cerca y él se quedó mirándole la boca el tiempo suficiente como para despertar su anhelo-. No soy un hombre paciente -murmuró-, pero hay algunas cosas para las que puedo esperar.

-Va a ser una espera larga.

-Quizá sea más larga de lo que yo desearía -aceptó él-, pero menos de lo que tú crees -tiró de la palanca y le abrió la puerta sin soltarle la mano-. Que duermas bien, Rosalie.

Ella se volvió bruscamente y bajó del coche, luego le lanzó una mirada encendida.

-No vuelvas por aquí hasta que te invite, McCarty -cerró de un portazo y subió los escalones del porche maldiciendo la risa, profunda y relajada, que oyó a su espalda.


jajaja x lo ke veo rose ta molesta jejej pero ya se le psara

ke les parece la historia hasta ahora eh?

espero respuesta buena jejje

noz leemos bye cuidence