Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.
Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!
NOTA DE TRADUCTORA: Lean esto antes de leer el capítulo por favor. Nuevamente la autora hace un juego de palabras un poco difícil de traducir sin cambiar totalmente lo que escribió, así que lo traduje tal cual. Usa la palabra en inglés "Ass" que en español se traduce "Asno" "Imbécil" y "Trasero". Aquí solo se usa asno y trasero. Recuerden esto al llegar un poco después de la mitad del capítulo.
Shrek – 2001 película presentando las voces de Eddie Murphy y Mike Meyers. Si no has escuchado de ella, tal vez vivías en Marte.
Capítulo 14 – Shrek
"¡Joder!" Gritó Edward, pateando dos bancos altos de su cocina hacia el área del gimnasio. "¡Mierda!"
Edward estaba sin camisa, con solo sus jeans azul oscuro. En los segundos antes de que llegara la policía, Edward le había dado su camiseta a Riley. El joven barback (1) estaba en ese momento en el desolado bar, ayudando en la investigación de la policía. Ya que no hubo verdaderos testigos del apuñalamiento, se había instado a todos los clientes a despejar la escena, pero Edward estaba como loco por tener que pedir tanto del joven hasta que Jasper regresara.
Edward acababa de hablar con Jasper por teléfono, y la frustración de estar atrapado en su departamento como un niño inútil solo aumentaba su ira.
"¿Qué dijo?" Alice preguntó. Ella estaba llenando la cafetera de Edward preparándose para una larga noche. Edward se paseó a lo largo de su departamento. Bella podía ver la energía tratando de escapar de su cuerpo, pero no había nada que se pudiera hacer.
"Lo llevaron a Bellevue. Lo están preparando para cirugía, pero ha perdido mucha sangre. Joder." Pateó otra silla a medida que se acercaba a la mesa de la cocina.
"Edward, eso no está ayudando," comentó Alice.
Bella estaba callada y observaba todos sus movimientos. Había visto la energía de Edward, de hecho, lo había visto furioso, pero nunca así. Parecía un loco. Parecía poseído.
"Ese es el puto problema, Alice," dijo furioso, más fuerte de lo necesario. "Como siempre, no estoy ayudando. Debería estar ahí, en lugar de ocultarme aquí. Los policías se le van a ir encima a J una vez que Em entre a cirugía."
Edward se quedó quieto y cubrió su rostro con sus manos. Tomó varias respiraciones profundas. Después de un minuto, miró en dirección a Bella sentada en uno de los tres bancos que quedaban al extremo de la encimera.
"Lamento estar actuando como un loco," le dijo en voz baja.
Siento que hayas visto eso en mi mente.
"Creo que deberías ir a casa," añadió, pero no la miró cuando lo dijo. Su vista estaba fija en el suelo y se veía derrotado. Bella odiaba verlo de esa forma.
"¿Qué?" Las dos chicas dijeron al unísono.
"Abajo está repleto de policías, y no quiero que te veas involucrada," explicó.
"¿Qué pasa si suben aquí? Tú no puedes hablar con ellos," dijo Bella. "Y, tampoco Alice. Debería estar aquí si ellos suben."
"¡NO!" Rugió, su ira reavivándose. "No te vas a involucrar."
"¡Edward!" Alice lo reprendió. "Tiene sentido. Ella es amiga de Rose y puede decir que J la dejó aquí, mientras él iba al hospital. Puede decir que estaba en el bar, que escuchó un ruido afuera y que vio a J salir corriendo para descubrir a Em. Vamos a necesitar un testigo que no te haya visto a ti hacer eso."
Edward rugió hacia el cielo, su temperamento una vez más fuera de control, al patear los bancos que quedaban para todos lados. "Lo sabía. Maldita sea, sabía que esto sucedería," gritó.
Bella estaba sorprendida por la forma tan calmada en que Alice se estaba tomando sus arrebatos, hasta que recordó que Alice podía ver lo que iba a hacer.
¿Sabía que pasaría qué?
¿Lo de Em?
"No Em. ¡Tú!" Dijo con brusquedad.
"Edward me estás asustando. ¿A qué te refieres con que yo?" Bella preguntó. No le gustó su tono. Cuando sugirió que se fuera a casa, lo primero que pensó fue que la estaba alejando de nuevo, y sus palabras de ahora parecían estar confirmando sus miedos.
Edward caminó furioso al centro de su gimnasio en casa, hacia los bancos que había volcado antes.
"¡NO LO HAGAS!" Gritó Alice. "Siéntate y recupera el maldito control."
Edward se detuvo, se agachó en su camino a agarrar uno de los bancos y luego lo enderezó al escuchar las palabras de su hermana.
"Tenemos suficiente mierda con la que lidiar sin que hagas pedazos el lugar. Además, los policías pueden escucharte. Ahora respóndele a Bella, por favor. La estás asustando," añadió con seriedad.
Edward miró a Bella, su ira transformándose en arrepentimiento. Bella le tendió su mano, con la esperanza de que se acercara a ella, pero él sacudió su cabeza y se quedó ahí solo. Su normalmente inmaculado departamento viéndose extraño con el desorden por todas partes.
"¿Qué es lo que sabías?" Bella preguntó otra vez.
"Que te meterías en problemas por mí. Hemos estado juntos dos semanas, y ya estás a punto de mentirle a la policía por mí." El dolor en la voz de Edward estaba desgarrando el pecho de Bella.
Está bien.
Haría lo que fuera por ti.
"Esa mierda no está bien," gritó de nuevo. "¿No lo entiendes? Soy una enfermedad, Bella. Todos los que me conocen sufren por mi supuesto "don"," dijo, haciendo comillas con los dedos. "Yo debería estar en ese hospital, no Em. Es mi puñetera culpa. Y, ¿cuánto tiempo pasará antes de que algo así te suceda a ti?"
"Edward, no seas ridículo," dijo Bella. "No vas a culparte por esto."
Tú no lo apuñalaste.
"No, no lo hice, pero él fue apuñalado por mi culpa," dijo Edward, dejando caer sus hombros una vez más en derrota.
El presenciar los repentinos cambios entre la ira y la desesperación lastimaba a Bella. Era casi como si Bella pudiera verlo luchando contra sí mismo—la lógica le decía que no era su culpa, pero en su corazón, sentía que lo era.
"¿Por qué te estás culpando? Tú y Alice probablemente lo salvaron porque lo encontraron rápidamente. Pudo haber estado allá afuera desangrándose hasta morir si no fuera por lo que ustedes pueden hacer," Bella refutó.
"Pero debí haber sido yo. Es conmigo con quién ese hijo de puta debía estar enojado. Yo fui quién le echó a perder su diversión retorcida y enferma."
Bella miró a Alice. Lo que decía Edward no tenía sentido, y la preocupación de Bella se estaba convirtiendo en miedo.
"Edward, ella no lo sabe," Alice le dijo a su hermano antes de mirar de nuevo a Bella. "Fue el violador que los chicos echaron hace unas semanas."
"¿Qué?" Bella le preguntó, horrorizada.
"Reconocí su asquerosa mente," Alice confirmó. "Fue una venganza."
"Venganza dirigida a mí," dijo Edward, su ira explotando una vez más. "Y, otra vez, alguien a quién le tengo cariño sale jodidamente herido." Agarró su cabello en frustración.
Todo empezaba a tener sentido. Edward se sentía responsable porque Emmett estaba herido como resultado de que Edward leyera mentes. Se sentía inútil porque no podía estar junto a Jasper y temeroso porque no quería que jamás le ocurriera nada malo a Bella por él.
Oh, gracias a Dios. No es por mí.
En el momento que la idea dejó su cerebro, Edward se acercó a ella, viéndose como si algo le doliera.
"Oh, B. No, nunca has sido tú." La atrajo a su pecho desnudo y la envolvió con su cuerpo como solo Edward podía. "Nunca desearía que te fueras por mi bien, solo por el tuyo," dijo hacia su cabello en la parte superior de su cabeza. "Nunca dudes lo buena que eres para mí. Solo piensa en lo malo que soy yo para ti."
Bella sintió el primer indicio de confort en toda la noche y se acurrucó contra él, respirando su familiar aroma.
"Tienes que decirle a la policía," le dijo, apartándose después de un momento.
"Bella, ¿cuándo vas a entenderlo?" Le dijo, algo molesto. "¿Qué es exactamente lo quieres que les digamos? 'Mi hermana reconoció sus ondas cerebrales, oficial. Sabemos quién lo hizo. Vaya a arrestarlo'. ¿Eh?"
"Pero tienen que saber la relación," insistió.
Alice no iba a permitir que Edward perdiera el control de nuevo. Pensaba que hasta ahora Bella había sobrellevado sorprendentemente bien sus inusuales talentos, y era un concepto difícil el entender plenamente las ramificaciones de sus dones sin una experiencia personal.
"Edward, ella tiene razón, así que cálmate," le dijo Alice en un extraño tono autoritario del que Bella nunca la hubiese creído capaz. "Bella, no te preocupes. Espero que Em pueda identificarlo, pero…"
Las palabras no necesitaban pronunciarse. Em había sido apuñalado una vez en el abdomen. Para cuando Edward abrió la puerta del bar, el tipo ya había salido corriendo por la calle. Edward había captado sus pensamientos sobre lo difícil que había sido empujar el cuchillo hasta la empuñadura en el torso grueso y muscular de Em. Si hubiese sido fácil el apuñalarlo, el pendejo hubiese intentado apuñalarlo varias veces, pero no quería que lo atraparan, así que lo dejó con una herida antes de huir, esperando haberle dado a un órgano o una arteria importante.
Las posibilidades de Edward eran perseguir al tipo o ayudar a Emmett, y al final, no había otra opción porque dejar que Em se desangrara en la acera no era una.
¿Sobrevivirá?
Edward estaba de pie junto a ella. Se encogió de hombros y sacudió su cabeza. "Es demasiado pronto para saberlo."
La mente de Bella comenzó a pensar lo peor. Si era un asesinato, entonces definitivamente tenían que decirle a la policía.
"Por favor," le suplicó Edward, pellizcando el puente de su nariz. "Por favor, ni siquiera lo pienses."
Bella se disculpó y despejó su mente, haciendo una nota mental para practicar el pensar en palabras. Era en momentos como este que el tener privacidad mental sería útil.
Alice sirvió el café, y los tres empezaron la vigilia a un lado del teléfono.
…
La tarde siguiente, antes de las 5 pm, Bella se encontraba sentada en otra estéril sala de espera de un hospital.
Se había decidido que SER se abriría como de costumbre, a pesar de lo reacios que habían estado Edward y Jasper con la idea. Al final, todo se redujo a principios empresariales. La gente del domingo por la noche era muy diferente de los borrachos parranderos que frecuentaban el lugar el viernes y sábado por la noche. De hecho, la mayoría del grupo de los domingos nunca venían otras noches. Si llegaban para ver el bar cerrado, se harían preguntas, y Edward y J querían mantener las noticias del apuñalamiento tan silenciosas como fuera posible.
Con la cantidad de competidores en Nueva York, si la gente consideraba un bar peligroso, más valdría que cerraran las puertas de una vez. No era como si los clientes estuviesen en riesgo por ese hijo de puta, porque su objetivo había sido hacer que el bastardo que había impedido que tuviera su diversión pagara por ello. Así que, por esa razón Bella se encontraba esperando mientras Rose hablaba con el cirujano de Emmett.
La cirugía había sido un éxito, pero Em todavía tenía que recuperar la conciencia totalmente, y eso estaba empezando a preocupar al personal médico. Se había movido varias veces durante el día pero no había dicho una sola palabra coherente.
Los olores y sonidos que entraban a la sala de espera le recordaron a Bella todas sus citas con Charlie cuando recién se mudó para vivir con ella. Estaba muy agradecida que su padre estuviera recibiendo tratamiento en un lugar que se sentía más como una casa familiar que un hospital.
"Bella," Rose la llamó emocionada. "Está despierto. Está despierto. Los médicos lo están revisando, y luego puedo verlo."
Mientras Rose hablaba con el médico, Emmett al fin había vuelto en sí.
Rose se acercó y se sentó en la orilla del duro sofá junto a Bella. Incluso un domingo en el hospital, lucía como una modelo de moda. Su cabello estaba en ondas suaves y precisas que caían sobre sus hombros. El rubio dorado resaltaba contra la entallada blusa negra tejida que llevaba con unos jeans de diseñador y zapatos de tacón Jimmy Choo. Ese era el look casual de Rose, y Bella se maravilló de lo lejos que estaba eso de su propia definición de la palabra.
Bella se sintió como una pueblerina campirana, sentada sin una gota de maquillaje con sus jeans desgastados y camiseta descolorida. El contraste entre las dos mujeres no podría ser más evidente.
Después de varios minutos, Rose habló, haciendo que Bella se preguntara si Edward no era el único que podía leer mentes.
"De verdad tienes que mejorar tu apariencia, Bella. Hombres que lucen como Edward requiere esfuerzo el conservarlos," dijo Rose.
"¿Qué se supone que significa eso?" Bella preguntó, frunciendo el ceño.
"Mírate. Míralo a él. Seguramente has notado el nivel de las mujeres que coquetean con él en SER."
Oh Dios, incluso Rose piensa que no soy lo bastante buena para él.
"Rose, estoy muy al tanto de las mujeres que quieren a Edward. Créeme."
"Bueno, ¿qué estás haciendo al respecto?"
Bella se quedó en blanco. De hecho, en realidad se veía ligeramente mareada.
"Bella, no puedes ser complaciente. Si quieres mantener su atención, entonces tienes que invertir en algo de vestuario sexy. Ropa nueva, zapatos de tacón, y ni siquiera puedo soportar el pensar en el estado de tu ropa interior."
No puedo pagar ropa nueva.
"Edward no necesita esas cosas."
Rose soltó un resoplido antes de recuperar su perfecta compostura.
"Todos los hombres necesitan lencería ardiente para hacer que sigan volviendo por más. De eso, estoy segura."
Lencería Sexy.
Oh buen Señor.
Bella pensó en la ropa interior que Edward le había quitado hasta ahora. Solo una vez había estado a juego, y el resto de las veces, fueron sujetadores y bragas normales de simple algodón. Eran baratos, prácticos y de larga duración—una ganga en opinión de Bella.
Rose continuó compartiendo sus ideas sobre cómo mantener a los hombres felices en la recámara, y Bella nunca estuvo más feliz de ver a un médico que cuando el cirujano de Em asomó su cabeza para decir que Emmett estaba listo para su primer visitante.
Bella esperó sola porque el personal médico no quería que Emmett se sintiera abrumado. Tenía que ser entrevistado por la policía que esperaba, y habría muchas oportunidades de visitarlo en los próximos días durante su recuperación. Sus pensamientos se fueron en seguida hacia qué tan satisfecho estaba su novio con ella. Bella amaba su nueva vida sexual, pero ella no era un hombre. Tampoco tenía mucha experiencia a largo plazo con hombres y se preguntaba qué tanta razón tenía Rose.
¿Tal vez pueda usar mi tarjeta de crédito de emergencia?
¿Qué tipo de lencería le gustaría a Edward?
¿Encaje?
¿Seda?
Oh Dios, mátame ahora.
Para el alivio de todos, Em fue capaz de identificar a su atacante como el mismo hombre que había echado del bar varias semanas antes. La policía estaba particularmente interesada en por qué el portero lo había echado, y Emmett les había dicho que estaba actuando inapropiadamente con una clienta mucho más joven, y que no le gustó hacia dónde se veía que se dirigían las cosas. La policía no quedó precisamente satisfecha con la razón de Emmett, pero entendieron muy bien cómo los eventos podrían salirse de las manos cuando el alcohol está involucrado y lo felicitaron por su vigilancia ya que el hombre evidentemente era violento, considerando lo que había hecho recientemente.
La gran sorpresa de la noche fue que Rose también tenía información sobre el atacante de Em. Cuando Emmett describió la característica más prominente del hombre como su extraña voz áspera y femenina, Rose recordó la noche que Edward le había prohibido a Bella la entrada al bar. Esa voz escalofriante como la de Selma de Los Simpson la había inquietado por unos días, y ahora parecía que ese tipo había estado acechado el bar SER para planear su ataque. Desafortunadamente, Rose no pudo recordar la marca o el modelo del vehículo.
Em le había dado a la policía su nombre, pero seguro había más de un Phillip Johnson en la ciudad. Su inusual voz y el tatuaje en su codo le dio a la policía esperanza de que lo encontrarían y arrestarían rápidamente. Emmett se preguntó si, cuando lo encontraran, también encontrarían evidencia de sus enfermizas actividades en su sótano—sangre o algo que informara a los policías que este hombre era violento.
…
En el camino de regreso a SER, Bella se detuvo a visitar a su padre. El consejo de Rose de "cómo conservar a tu hombre" había dejado a Bella sintiéndose inadecuada y deprimida. Sabía que ver a su padre a salvo, feliz y mejor de lo que lo había estado en meses le confirmaría que gastar su dinero en su atención médica era mucho más importante que zapatos y ropa interior sexy.
Bella sabía que Edward sentía cariño por ella—ese no era el problema. El problema era cuánto tiempo duraría ese cariño cuando todas las noches se veía tentado por hermosas mujeres sexies y dispuestas, al saber que todo lo que encontraría en casa esperándolo en la cama sería simple algodón y camisetas de dibujos animados de los ochenta.
¿Quiere él esas cosas?
Charlie no estaba muy conversador cuando llegó Bella. Estaba sentado en la cama, lo que era bastante temprano para él, y Bella se preguntó si hoy no había sido el mejor de los días. La enfermera de guardia le informó que había tenido una sesión bastante difícil con el psiquiatra, y se le había pedido que lo vigilara.
Bella subió sobre la colcha y abrazó a su papá. Se sentó junto a él y trató de charlar con él. Fue difícil, considerando los eventos de lo que había sido parte, y su falta de sueño de la noche anterior no estaba ayudando. El silencio de Charlie solo empeoró el sombrío estado de ánimo de Bella. Ella sabía que estaba haciendo lo correcto para él, pero esperaba verlo más feliz para que la animara a ella.
Entrar en SER no ayudó tampoco. Cuando vio a Sam y a un nuevo portero en la puerta, recordó al pobre Emmett en el hospital, y el humor amargo y sombrío de Edward desde el apuñalamiento. Agarrando su banco y colocándose en la barra, trató de despejar sus pensamientos. No quería que su depresión se uniera a la de Edward.
Hola, cariño.
Algunas veces, hablarle en su cabeza tenía sus ventajas. Estaba segura que su voz transmitiría sus verdaderos sentimientos, pero la imagen en su mente estaba sonriendo y saludando con la mano a su hombre. Edward le guiñó un ojo desde la licuadora, y como siempre, estaba vez no pudo evitar sonreírse de verdad. Era tan jodidamente bien parecido, y cuando sonreía o le guiñaba un ojo, todavía le daba escalofríos por su espalda.
Determinada a hacer que su presupuesto funcionara mejor, sacó su iPhone y empezó a revisar sus gastos.
¿Cuánto cuesta la lencería delicada?
¿Hay liquidaciones o rebajas?
Voy a preguntarle a Rose.
Dios, no voy a comprar dónde ella compra. Necesitaría un maldito préstamo del banco.
No le preguntes a Rose. Pregúntale a Alice.
Oh Dios, eso va a ser vergonzoso.
Joder, probablemente ya sabe que estoy pensando esto.
Oh mierda, ¿sabe cada vez que decido seducirlo?
¡JODER!
Bella estaba encorvada hacia su diminuta pantalla de teléfono, de modo que no notó que Edward estaba ahí parado.
"Nena," le dijo, su voz lo más divertida que la había escuchado desde que comenzó el drama. "No te preocupes por eso. Alice es feliz cuando yo soy feliz, así que no te avergüences."
Bella sabía que en ese momento sus mejillas estaban de un vivo color rojo. Él empujó su coca de cereza a través de la barra.
"¿Y por qué el repentino interés en ir de compras, de todos modos?" Preguntó él.
Bella ni siquiera iba a mirar escaparates. Era un ligero alivio para Edward porque significaba que nunca querría que la acompañara en expediciones de compras. Las tiendas departamentales tenían demasiadas personas, y le daban dolor de cabeza. Él hacía todas sus compras en línea. El internet había sido su salvación, pero desearía que Bella tuviera la libertad financiera para comprarse cosas nuevas si las quería.
Bella se vio un poco alarmada, y en su actual estado de ánimo, era difícil controlar su mente. Una breve imagen de su amiga amante de la moda cruzó por su mente, seguida por Edward hablando con una chica a la moda en el bar, y finalmente su aburrida ropa interior.
¡Oh mierda!
Vacío…
Edward le frunció el ceño. "Muñeca, guarda tu teléfono. Vamos a hablar de esto más tarde, pero no quiero que te preocupes por dinero para comprar cosas para mi beneficio."
Las palabras de Edward debieron haberla hecho sentir mejor, pero en vez de eso casi la hicieron llorar. Era un fiasco como mujer, estaba segura de ello.
"Oye," le dijo, sus dedos bajo su barbilla para hacer que lo mirara. "Eres perfecta así como eres. Ahora, deja de pensar así."
Bella le dio una débil sonrisa y asintió.
Soy tan afortunada de tenerte.
"No, Muñeca." Le dijo con una sonrisa engreída. "Yo soy el afortunado."
Queriendo animarla más, señaló su sosa camiseta gris. "¿Qué piensas?"
Bella sonrió a la imagen enorme y contrastante de Shrek en su pecho. Miró más adelante en la barra para ver a Jasper usando una espantosa camiseta verde fango con Burro en el frente.
"Me encanta esa película, pero creí que planeabas desquitarte de Ja…" Se detuvo antes de decir su verdadero nombre en voz alta "… él por lo del incidente del Gatito." Le dijo.
Edward dejó escapar un suspiro. "Lo hice. Espera a que se dé la vuelta." Edward se giró para mostrarle a Bella la parte de atrás de su camiseta. Con letras blancas en negrita decía, "Soy un Ogro" bajando por su espalda.
No lo eres.
"Me siento como uno, y hoy probablemente no sea la noche para hacerlo usar eso, pero Alice dijo que necesitábamos aligerar el ambiente."
Edward silbó para llamar la atención de Jasper. Después de que J agitó su mano para saludar a Bella, Edward le indicó a su colega con su dedo que se diera la vuelta. Jasper fingió una mueca pero hizo lo que le pidió.
Bella leyó las palabras "Soy un asno" antes de estallar en carcajadas. Jacob y su grupo estaban de vuelta esta noche después de que su noche anterior había sido interrumpida, y cuando vieron a Jasper mostrando su "trasero" comenzaron una nueva ronda de silbidos y bromas de traseros provocando que el usualmente confiado barman se sonrojara. Edward sabía lo mucho que disfrutaría Jake la oportunidad de hablar del trasero de Jasper y comérselo libremente con los ojos.
…
El bar había cerrado más temprano de lo normal para un domingo por la noche. A pesar de los mejores esfuerzos de los chicos, aun así se corrió la voz de lo que le había pasado a su amable portero. Edward estaba agotado por el asalto mental de las imágenes de los clientes pensando en el violento crimen. Estaba ansioso por meterse en la cama y no salir por dos días completos, ya que era su turno para un largo fin de semana.
La policía había regresado para entrevistar otra vez a Sam y Jasper, ahora que Emmett les había dado una identificación positiva. Jasper le dijo a la policía que Edward era nuevo y no sabía nada de la noche que habían echado al pendejo. Alice había podido darles unos minutos de ventaja antes de que llegara la policía, y Bella había subido para evitar ser vista.
Cuando Edward vio a Bella en la cama, no pudo resistirse a plantarle un beso en la frente. Sentándose en el borde de la cama, dejó que sus labios rozaran suavemente su piel. En el instante que lo sintió, sus ojos se abrieron de golpe. Había estado preocupada por el regreso de la policía y no había podido tranquilizarse sin saber qué había pasado. Ahora que Edward estaba a salvo junto a ella, sabía que el sueño la vencería rápidamente.
Edward colocó un montón de billetes doblados en el buró del lado de ella.
"¿Qué es eso?" Preguntó, mirando el dinero con curiosidad.
"Mis propinas de esta noche."
Wow, ¿todo eso por una noche?
Vaya.
Edward todavía podía ver sus pensamientos ya que ella estaba metida bajo la gruesa manta. Su contacto no era el suficiente para bloquearla. Él sonrió.
"Es para ti," le explicó.
"¿Qué?" Bella se retorció para salirse de la manta y se sentó. Estaba totalmente despierta ahora. "No puedo tomarlo."
"Quiero que vayas de compras. Que vayas a complacerte."
"No."
"Por favor. Me hará feliz, y necesito algo de felicidad."
Eso es trampa, y lo sabes.
Bella miró el efectivo y supuso que al menos eran un par de cientos de dólares. La emoción la recorrió al pensar en despilfarrar todo ese dinero frívolamente en ella por primera vez en mucho tiempo. No podía recordar la última vez que había hecho eso.
Definitivamente podría conseguir algo sexy.
¿Pero qué?
Oh Dios. Me vería como un bicho raro vestida así.
Bella tuvo una imagen de Rosalie Hale en un probador de Victoria Secret, en un ajustado corsé de encaje, y unas bragas apenas visibles a juego, y unas medias hasta los muslos. Luego trató de imaginarse con el mismo vestuario y casi se desmayó del miedo.
"Nena, no quiero salir con Rose o alguna mujer vagamente parecida a ella. ¿Por qué estás pensando eso?"
"Ella dice que necesito mantener tu atención y animar un poco las cosas," admitió Bella.
Algunas veces era inútil ocultarle las cosas a él.
"Quiero estar contigo, y quiero estar contigo así como eres—con camisetas locas y todo. No me interesa la supuesta mierda sexy. Tú eres sexy para mí."
"Pero, ¿no te gustaría?"
"Solo me gustaría si te hace sentir sexy. Si te hace sentir incómoda o extraña, entonces no tiene sentido porque no me dejarías que te la viera puesta de todos modos."
Oh, ese es un buen punto.
Eres más listo de lo que pareces, Masen.
"¿Ah sí, señorita Swan?" Edward preguntó, antes de lanzar un ataque cosquilloso en su torso. Él silenció sus risitas con un beso ardiente que la dejó jadeando por aire por otras razones. "Entonces, quiero que mañana gastes eso en lo que sea que quieras," le dijo, poniéndose de pie.
"Oye, Labios Dulces," Bella lo llamó por detrás de él. Edward se dio la vuelta, dándole a Bella su sonrisa favorita.
"Sí, Muñeca."
"Gracias. Muchas gracias."
Edward disfrutaba viendo el entusiasmo de Bella al poder gastar por primera vez tanto dinero en ella. Se dirigió a la cocina con un calor en su pecho a prepararse un refrigerio de medianoche.
Lo primero que se le ocurrió a Bella fue ropa para dormir de Gonzo. A Bella le encantaban todas las cosas de Los Muppets y había visto una ajustada camiseta sin mangas color azul claro con unas bragas a juego. Le encantaba el color azul, y se veía bien contra su piel pálida. Sobre el seno derecho estaba una imagen de la cabeza de Gonzo, y una igual en la pequeñísima parte delantera de las bragas.
Podría comprar una de Gonzo…
Vacío…
Bella había querido sorprender a Edward, ya que había sido tan generoso como para darle el dinero, pero ahora había arruinado su oportunidad.
¡Vaya mierda!...
Viste eso, ¿no es así?
Edward se rio entre dientes desde la cocina. Sacó su plato del microondas y se dirigió de regreso al área de la recámara para sentarse a su lado en la cama.
"Nena, nadie puede sorprenderme. No te preocupes por eso. Estoy acostumbrado a ello," le dijo, enrollando el espagueti en su tenedor.
"¿No crees que es estúpido?"
"¿Estás bromeando? Tú eres mi pequeño Gonzo de carne y hueso. Te vas a ver muy linda con eso, sobre todo si consigues la camiseta en una talla mucho más pequeña," le dijo, levantándole las cejas.
"¿Eh?"
"Vas a tener que apretarlas para meterlas, y entonces aquí estaré para ayudarte a quitártela," le dijo sugestivamente.
"No, ¿a qué te refieres con que soy tu pequeño Gonzo de carne y hueso?"
"Me recuerdas a él."
Bella se imaginó al feo Muppet azul.
¿Qué demonios es él de todos modos?
¿Es un pájaro? Tiene plumas…
¡Oye! ¡Mi nariz no es tan grande!
¿O sí?
Edward trató de no atragantarse con la pasta. "No, cosita dulce y tontita. No luces como él. Me recuerdas a él—su interior."
Bella todavía no entendía a dónde quería llegar Edward con eso.
"Lo llaman Gonzo el Magnífico porque es un temerario. De verdad pensé que solo alguien temerario sería lo bastante valiente como para venir a verme de nuevo una vez que supiste lo que podía hacer—y lo hiciste. Volviste a mí. Ahora, que te conozco mejor, mi elección del Muppet fue la perfecta. Compartes su mismo optimismo inocente," le explicó Edward. "Algunas veces hasta me haces creer que todo estará bien. De modo que, no te preocupes de que no sea una sorpresa."
La realidad de la vida de Edward golpeó a Bella de la forma más extraña. Nunca había pensado en que siempre sabía lo que la mayoría de la gente haría.
"Entonces, nunca has tenido una sorpresa, ¿ni siquiera en tu cumpleaños?" Le preguntó.
Edward negó mientras continuaba masticando.
"Eso es muy triste. Todos los niños se merecen sorpresas para sus cumpleaños." En ese momento Bella no pudo contenerse de tocarlo. Estiró su mano y jugó con su cabello en la base de su cuello, mientras él continuaba comiendo.
"Nena, está bien. Tengo cosas más importantes en qué preocuparme que eso. Aunque, casi podría decir que es genial el saber siempre lo que viene. Mi mamá solía volverse loca comprando regalos," añadió.
Bella estaba sorprendida de escuchar que la mujer que nunca le enseñó lo que se sentía ser amado lo había mimado en su cumpleaños.
"Era su forma de compensar la manera en que nos trataba. Trataba de liberarse de su culpa," dijo Edward, sin una pizca de emoción en su voz.
"Eso es horrible. Lo siento tanto."
"No tienes por qué. Es irónico, en realidad, porque si me hubiese dado lo que quería—que me abrazara y amara, entonces le hubiese dado lo que ella quería. Si solo me hubiese tocado, no hubiera podido ver dentro de su cabeza."
"¿Nunca lo supo?"
"No. Cuando era niño me tomó mucho tiempo el descifrarlo. Una vez que lo hice, nunca se lo dije porque entonces me hubiese abrazado por las razones incorrectas."
Bella aprovechó la oportunidad para hacer preguntas ya que él estaba feliz de responderlas.
"¿Qué es lo que ves exactamente?"
"¿Contigo?"
Ella asintió, sin saber por qué se sentía aprensiva. Edward le había dejado claro lo mucho que amaba su mente, pero ella no podía entender el tener una mirilla hacia el interior de la mente de las personas.
"Eres muy especial. Es como ver una película sin el sonido. Tú representas cada pensamiento en tu mente. Es muy adictivo," le dijo, sonriendo.
"Pero… ¿puedes verme? Estoy tratando de pensar cómo pienso," le dijo con el ceño fruncido.
Edward se echó a reír. "No te presiones. Y, por el amor de Dios no lo cambies. Me encanta. Realmente me calmas. Y, sí, eres la protagonista de la película de tu vida. Puedo verte, pero tu mini no te hace justicia."
"¿Mi mini?" Sonrió.
"Sí, mi mini B. No ves lo hermosa que eres realmente. Puedo decirte que amas tu cabello largo, y crees que tu trasero se ve bien con tus jeans azul oscuro."
¡Mierda!
Bella se sonrojó profusamente. Le encantaban sus jeans azul oscuro por cómo hacían lucir su trasero. Edward se rio entre dientes al ver su vergüenza y se acercó a besarla.
"No seas tímida. La seguridad es ardiente en la mujer, y tienes razón. Se ve jodidamente sexy con esos."
Bella se veía concentrada, y Edward consideró romper su conexión de manera que pudiera ver lo que estaba en su mente, pero estaba disfrutando demasiado el masaje de cabeza y cuello que le estaba dando.
"Mi objetivo es hacer que te veas todo el tiempo de la manera correcta," le dijo, asumiendo a dónde se había ido probablemente su mente.
"¿Cómo así?"
"Bueno, sé que estoy cumpliendo con mis deberes como novio cuando mini B es tan hermosa como tú lo eres en realidad. Eso solo pasa cuando te hago sentir sexy," le dijo guiñándole un ojo. "Quiero que te sientas así de bien todo el tiempo. Es lo que te puedo dar."
Si Edward podía conseguir que Bella de verdad creyera lo hermosa que era, entonces aceptaría felizmente todas las cosas negativas que venían con su habilidad mental. Hace mucho tiempo que Edward había renunciado a la idea de que algún día tendría una novia real. Con real, se refería a una mujer que sabía lo que podía hacer y todavía quisiera estar con él. Bella era esa chica, y él quería darle algo a cambio por cumplirle un sueño que nunca imaginó que podría tener. La tarea de lograr que se amara más a sí misma era de él nada más, porque solo él sabía cómo se veía a sí misma. El saber eso lo hizo sentir una oleada de orgullo porque por primera vez en su vida, podría hacer un bien a alguien amado.
(1) Barback – El propósito de Barback es ayudar a los Bartenders de acuerdo con los procedimientos operativos estándares, establecidos.
Awwwww, ¿apoco no lo aman? Sin duda ha cometido errores, pero está tratando de pagarlos con creces. Me encantó esta última interacción de estos dos, y eso de Gonzo estuvo gracioso jajajaja Imagínese si a ustedes les dijeran que les recuerdan a Gonzo. No muy romántico jajaja, pero al menos le explicó por qué. Y, bueno, Em está fuera de peligro y ahora ya sabemos quién fue el que lo apuñaló, algunas por ahí había sospechado del violador y sí, fue él. Mi queridísima Beta me había comentado sobre ese detalle del coche al que se acercó Rose cuando echaron a Bella del bar y ya vimos que también está conectado, los había estado vigilando viendo su momento de actuar. Ahora, ¿será lo último que sabremos de él? ¿Qué creen ustedes? ¿Qué fue lo que les gustó más de este capítulo? Espero que me lo hagan saber, espero ansiosa sus comentarios.
Muchas gracias por la respuesta que le dieron al capi anterior: lagie, liduvina, johanna, PanquesitosConLeche92, YessyVL13, Lunita Black27, florecitacullen1, Rosibel, Diablillo07, Sei, Lady Grigori, Dess Cullen, PEYCI CULLEN, Wawis Cullen, , xelatwi, Marttha Cullen Dollanganger, lizdayanna, Hanna D.L, cary, Merce, Jade HSos, Aru1313, Nnuma76, miscullensanchez, Sol.43, Adriu, becky grandchester, Marie Edwards, Manligrez, Pam Malfoy Black, Sylvana Ocast, Mary de cullen, EmmaBe, Bertlin, Sully YM, Gabriela Cullen, ginnicullenswan, Tsuruga Lia1412, Brenda Cullen, LicetSalvatore, danielitaavahen, Verdejade469, kitty, Srher Evans, Mony Grey, Tata XOXO, glow0718, Jazmin Li, rosy canul, Anastacia T. Crawford, injoa, tulgarita, Mafer, Ericastelo, Roxy Sanchez, y algunos anónimos. Gracias corresponder y hacerme sonreír.
