Una nueva vida

Por: Valerie Hyuga Senju

Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Esta historia es de mi autoría.

Narración

"Pensamientos"

–Diálogo–


Capítulo 14. Planes para el futuro

No quiero perderte– Le dijo mirándola a los ojos. Aunque su voz era igual de ronca que siempre, se podía notar un toque de súplica en aquellas palabras.

No lo harás– Comprendió a la perfección lo que sentía el pelirrojo, ella sólo quería demostrarle que sólo lo quería a él. Así que se paró de puntas, abrazó el cuello de su novio con sus brazos, se acercó a sus labios y le dio un tierno beso que logró reconfortar como una dulce caricia el corazón de Gaara.

El ritmo disminuyó y fue como si todo a su alrededor se hiciera más lento, sólo existían ellos, el contacto con la piel del otro quemaba aunque sólo fueran roces, sus labios seguían unidos y en ese momento era lo único que importaba, pues solamente se permitían sentir. El silencio los rodeaba y permitía que los latidos de sus corazones fueran audibles. Era la música del amor.

Hinata paró el contacto y miró a Gaara directamente a los ojos, sabía lo dura que había sido la vida para él, así que comprendía su actuar, ella también creció sin mucho afecto, así que al igual que él, necesitaba amor, debían curar las heridas de su alma juntos, dándose cariño y comprensión. Acarició el rostro de Gaara y sosteniéndole la mirada abrió su corazón.

–Yo te quiero a ti, solamente a ti– En sus ojos había determinación, podía ser una persona tímida, pero cuando se trataba de proteger a sus seres amados y sus sentimientos, adquiría un valor impresionante– Quiero caminar a tu lado y estar ahí para ti, siempre.

Los ojos aguamarina se humedecieron, no lloró, pero ganas tenía de hacerlo. Las palabras de Hinata le llegaban al corazón, sabía que había reaccionado exageradamente, aún no sabía lidiar con los celos, pero al menos eso había servido para escuchar lo que posiblemente eran palabras más bellas que alguien le había dicho jamás.

De repente Hinata rio suavemente, Gaara no comprendió está acción.

– ¿Qué pasa?

–Tienes labial en el rostro– Ella señaló sus labios de él. Él también sonrió pues ella tenía el maquillaje regado.

Ella trató de quitarle el labial de la piel con un pañuelo de papel pero no pudo del todo.

–Se ve algo incómodo ese disfraz.

–Sí, no puedo caminar bien y es bastante pesado, supongo que me iré a cambiar– El kimono era bastante largo, cada que caminaba lo pisaba. Vestirse de Kaguya era molesto.

–Supongo que haré lo mismo– Ambos fueron a sus habitaciones para quitarse sus vestimentas, darse una ducha rápida y ponerse algo más cómodo. Después de vestirse, Gaara fue a la habitación de Hinata, aún tenía su cabello húmedo.

Una vez ahí, Gaara y Hinata se acostaron en la cama, como ya era costumbre, él detrás de ella, arrullándose con el aroma que desprendía su cabello y enterrando su nariz en el cuello níveo de su novia, provocándole a ésta cosquillas.

–Gaara, ¿estás despierto? – Su voz era baja, no quería despertarlo en caso de estar dormido, pero había algo en su mente que no la dejaba conciliar el sueño.

–Sí, ¿qué pasa? – Su voz era baja pero ronca.

–No puedo dormir, hay algo que tengo que decirte– Dijo con un toque de preocupación en su voz.

–Y ¿Qué es eso? – Gaara notó la seriedad con la que hablaba Hinata, debía de ser importante.

–Mi padre aún no sabe de lo nuestro y… y me preocupa que no lo apruebe– Hace unos días había recibido una carta de su padre en la cual le comunicaba a Hinata que el consejo pensaba que ya era tiempo de que contrajera nupcias.

– ¿Por qué no lo iba a aprobar?, soy el Kazekage– No era por presumir, pero cualquier hombre querría que su hija estuviese con él.

–No es por eso, sino que…– Hinata se estremeció, su pausa hizo que Gaara se impacientara, quería saber qué era eso que tanto le preocupaba–, él no va a permitir que el Byakugan salga del clan, mi deber es casarme con alguien de mi clan para preservar mi doujutsu.

– ¿Estás diciéndome que no puedo aspirar a tener algo más que un noviazgo contigo? ¿Algo temporal? –Gaara se levantó de la cama y respiró profundo, esperó la respuesta de Hinata pero ella sólo bajó la cabeza–. ¿¡Es en serio!? me acabas de decir que quieres estar conmigo siempre y ahora esto. No te entiendo, ¿por qué accediste a una relación que de antemano sabes que no va a permitir tu clan?

–Porque te quiero, y realmente quiero estar contigo sólo que…– Unas lágrimas salieron de sus ojos, Gaara se culpó por ello y fue inmediatamente a abrazarla–, tengo la esperanza de que mi padre lo apruebe, después de todo, como dijiste, eres el Kazekage.

El pelirrojo se acercó a su rostro y la besó en la frente, después acercó sus labios a los de Hinata y sobre ellos dijo.

–Dentro de dos días partiré a la cumbre de Kages en Konoha, estaré una semana completa ahí, tendré suficiente tiempo para ir a hablar con tu padre, le expresaré que mis intenciones son únicamente las mejores contigo. No te preocupes ya, déjamelo a mí, lo haré entrar en razón– Acarició los cabellos sedosos de Hinata y la besó profundamente.

Estaban en una cama besándose, solos y de noche, un beso inocente se volvió cada vez más y más apasionado. Pronto Gaara se encontraba besando la piel del cuello de Hinata, Ella mordía su labio inferior, sentía como el pelirrojo bajaba más sus besos por su escote, al verse limitado por la ligera blusa de su novia, con su mano bajo un poco la prenda, dejando a penas el pezón cubierto por la tela, seguía descendiendo, probando cada vez más del pecho de su novia. No soportaba más, necesitaba ver en todo su esplendor los tentadores senos de Hinata, esos que le quitaban el aliento desde hace mucho pero que al ser un caballero se limitaba a sólo observar disimuladamente.

A su novia parecía no molestarle, así que sin más, subió su mano, dispuesto a revelar ese pezón. Pero antes de hacerlo ambos sintieron con la puerta del hogar Sabaku No se abría de golpe y varias voces se escucharon. Eso les corto la inspiración. Esta vez no los habían interrumpido directamente, pero sin duda sus hermanos eran expertos en echar a perder momentos románticos con la peliazul.

Se acostó de espaladas en la cama, mirando hacia el techo, estuvo tan cerca, quería continuar pero Hinata ya se había cubierto con las sabanas su pecho, se le veía avergonzada y tenía las mejillas rojas, sería raro continuar con eso. Él simplemente cerró los ojos y se volteó al lado contrario de donde estaba Hinata, no quería que ella notara su erección. Últimamente eso se estaba haciendo costumbre.

No quería apresurar las cosas, quería que ella tuviese la iniciativa y le indicara el ritmo al cual la relación debía avanzar, pero era difícil no querer más de una mujer como ella. Ni su timidez e inocencia impedían que él la viese como una mujer bella y sensual. Su rostro angelical no iba con su cuerpo, desde el principio supo que sería difícil no obedecer a sus instintos de hombre con ese proporcionado y bien formado cuerpo. Hasta un hombre como él era tentado, de ahí sus celos, sabía que cualquiera haría suya a Hinata sin dudar, pero eso no lo permitiría, el único que tendría el honor sería él.

. . .

El día de partir a Konoha había llegado, Hinata había ido a despedirlo, la extrañaría muchísimo durante todo ese tiempo pues ya se había acostumbrado tanto a su compañía que se sentía algo vacío sin ella y sus tiernos sonrojos. Sus compañeros de viaje serían Temari y Shikamaru, nuevamente dejó a Kankuro a cargo de la aldea, Hinata se ofreció a ayudar con el papeleo en su ausencia, confiaba en ambos.

Hinata se quedó observando al horizonte hasta que la silueta de ellos se desvaneció en el desierto, incluso activó su Byakugan para seguirlos con la vista hasta donde sus ojos le permitieran. Se quedó ensimismada, recordando como la había tocado su novio la noche anterior y las anteriores a ésta, se sonrojo con sólo imaginar lo mucho que había avanzado el contacto físico con el pelirrojo. Sacudió su cabeza para quitarse esos pensamientos, se estaba haciendo bastante pervertida.

Se fue a preparar para ir a la academia.

. . .

Ese día se le había hecho bastante largo y aburrido, después de que terminara su turno fue a la oficina de Gaara para ayudar a Kankuro con el papeleo, al entrar sus ojos no brillaron como lo hacían todos los días, pues no había un chico de cabellera roja ahí. Kankuro se tenía tiempo comportándose algo distante con ella, no era que no le importara, simplemente no sabía como lidiar con ello pues ignoraba que había hecho para molestarlo, así que se limitó a seguir en silencio, uno muy incómodo por cierto.

Al llegar a la casa tomó una manzana, no tenía mucha hambre, la comió, fue a su cuarto a bañarse sin animo y al salir se dispuso a dormir sin importar que su cabello estuviese aún húmedo, ese día había dolido la ausencia de Gaara y en ese momento lo resentía más pues extrañaba su cercanía al dormir, la respiración acompasada del pelirrojo que le ayudaba a conciliar el sueño y sus brazos que la hacían sentirse protegida, como si nada en el mundo pudiese hacerle daño. No llevaban ni 24 horas separados y ya lo extrañaba, suponía que así debía sentirse estar enamorado.

. . .

Con Gaara las cosas no eran muy diferentes, lo único que cambiaba era que él en lugar de sentirse deprimido estaba de mal humor, esperaba que esa dichosa reunión entre Kages fuera fructífera ya que lo habían hecho salir de Suna y separarse de la ojiperla. Quería apresurar las cosas y regresar cuanto antes a su aldea, pero con esos Kages ancianos simplemente no se podía acelerar nada. A veces odiaba su puesto, pues ahora que por fin estaba teniendo una vida no podía disfrutarla por culpa de su trabajo, agradecía que Hinata fuese paciente y accesible, otra ya le habría exigido tiempo para ella, como su hermana a Shikamaru por ejemplo, los cuales no paraban de discutir, aunque era curioso pues más bien ella discutía y él sólo la escuchaba con cara de fastidio. Sabía que se querían pero tenían una forma muy peculiar de expresárselo.

Al llegar a Konoha fueron recibidos por Naruto y Sakura. El rubio inmediatamente se acercó amistosamente a saludar.

– ¡Hola Gaara!, qué bueno verte amigo. ¡Vamos a Ichiraku ramen, tengo mucho que contarte, dattebayo! – Dijo sonriendo como siempre.

–Deben querer descansar ¡baka!, fue un viaje largo para ellos– Habló Sakura con el puño alzado, le molestaba que Naruto fuera tan imprudente con personas tan importantes como los Kages, los trataba sin ningún tipo de honorifico o respeto. Nunca cambiaría.

–Creo que lo del ramen estaría bien– Gaara quería escuchar lo que el rubio tenía que decirle, era su amigo y hace tiempo que no lo veía.

–Nosotros pasamos, iremos a descansar– Temari y Shikamaru siguieron a Sakura, la cual los guio al lugar donde se quedarían.

Gaara acompañó al rubio a Ichiraku, Naruto no paró de hablar en todo el camino, le contaba sobre sus misiones, las cosas que había pasado recientemente en Konoha y más. Al llegar al establecimiento pidieron su orden de ramen, Gaara pidió lo que Naruto denominó "el mejor ramen de la historia". El pelirrojo hablaba poco, temía que Naruto se atragantara con el ramen, pues hablaba y comía al mismo tiempo. Estaba esperando el momento adecuado para hablar sobre un tema que no sabía como tomaría su amigo.

–Oye ¿Cómo ha estado Hinata?, no ha sabido mucho sobre ella y pues quería mandarle una carta para preguntarle pero creí que se vería raro– El chico se revolvió su cabellera rubia con nerviosismo.

– ¿Por qué sería raro si sólo son amigos? –Habló el pelirrojo, su voz hizo énfasis en la palabra "amigos", había hablado sin pensar, las palabras sólo salieron de su boca con un tono de molestia que no percibió su amigo.

–Pues porque no soy muy bueno expresándome por escrito y quisiera mejor hablar con ella en persona, por eso le dije a la vieja Tsunade que la próxima misión a Suna me la asignara a mí– Gaara apretó los palillos que tenía entre sus dedos, ya era hora de que Naruto se enterara de su relación con Hinata antes de que éste hiciera planes con ella.

–Ella está bien, se ha adaptado a Suna y realiza su misión satisfactoriamente, además…– No quería presumir, pero se sentía orgulloso de lo que le diría–, ella está en una relación.

– ¡QUÉ! ¡¿Quién es el maldito?! Ese desgraciado probará mi rasengan.

–Soy yo– Dijo Gaara con voz tranquila. Esas dos palabras bastaron para dejar en shock a Naruto, el cual tardó en procesarlo. Gaara era consciente de la molestia de Naruto, no quería armar un problema pero si el rubio se alteraba le diría algunas verdades.

–Pero ¿por qué?, pensé que me conocías– Hizo una pausa, estaba triste, si Gaara estaba con ella había perdido su oportunidad–. Pensé que sabías que ella era importante para mí, que tenía sentimientos por ella.

–Si te conozco pero no leo tu mente, nunca aclaraste ese punto, yo creía que no te importaría pues siempre te ha gustado Sakura– Ahora que lo pensaba Naruto era pésimo en esas cosas, tal vez más que él mismo.

–Sí pero es diferente, Sakura es linda pero desde hace mucho sé que lo nuestro no funcionaría, ella siempre ha estado enamorada del teme, además…ella no es como Hinata– Se sentía como un idiota por estar tan cegado con Sakura por tanto tiempo que ignoró a la chica que ahora era novia de su amigo.

–Lo siento Naruto, ella te quiso por mucho tiempo. – Naruto levantó la mirada interrogante–. Sí, lo sé. Ella te esperó mucho tiempo y no lo viste, simplemente se cansó de ser ignorada.

Naruto no dijo nada, se quedó pensativo como pocas veces lo hacía. Gaara tenía razón, ella había sacrificado su vida en varias ocasiones por él, le había declarado su amor y él no se había dignado a responderle, lo había pensado hacer y corresponderle pero el tiempo y la guerra no ayudaron, había sido un tonto al pensar que ella siempre estaría ahí esperándolo y que sus sentimientos nunca cambiarían. Si tan sólo no hubiese sido tan despistado, tan él.

–Felicidades Gaara, te quedaste con la mejor, Hinata es una chica especial– Reconoció Naruto, a pesar de que le doliera debía de sentirse feliz por ellos, pues no conocía a nadie que mereciera la felicidad más que ese par.

–Gracias Naruto, lo sé– Agradeció sinceramente el pelirrojo.

– ¿Recuerdas que te mencione que tenía algo importante que contarte? –Mencionó tratando de olvidar el tema anterior y disipar un poco la incomodidad creciente entre ambos. Vio a Gaara asentir con la cabeza, así que tomo aire y sonrió– La vieja Tsunade se retirara y ya me aprobaron como su sucesor dattebayo.

–Esa es una excelente noticia, por fin vas a cumplir tu sueño.

–Bueno, no va a ser aún hasta que pase unos exámenes que me hará Kakashi-sensei, al parecer quieren que estudie– Dijo con cara de desánimo– No les basto con que demostrara mi poder en la guerra, quieren que haga lo que más odio dattebayo.

–Eres el ninja más fuerte que conozco, pero no basta con ser fuerte para ser un Kage, un Kage tiene que ver siempre por el bienestar de su pueblo y eso no sólo implica protegerlos de amenazas externas a base de fuerza bruta, sino de planeación y administración, construir hospitales y ayudar a los menos favorecidos, encargarse de que todos tengan qué comer y sobretodo de que los niños no sufran de la guerra y la muerte, para eso estamos los Kages– Gaara hablaba con convicción, él tuvo que aprender eso rápido pues se convirtió en Kage a una edad muy temprana–. Estoy seguro de que te convertirás en un gran Hokage Naruto, después de todo, tú fuiste el que me mostró el camino correcto.

–Muchas gracias Gaara, tienes razón, ese es mi camino ninja y no me rendiré hasta lograr ser Hokage, ¡dattebayo! – Sonrió radiantemente y levantó su pulgar.

. . .

Al día siguiente se reunieron los Kages, había muchos temas importantes que tratar, a Gaara le importaba especialmente uno, había estado trabajando en un proyecto para unir la Hoja con Suna, iba a ser bastante costoso pues se trataba de todo un sistema ferroviario, de ser aprobado y concretado se ahorrarían horas de traslado de una aldea a otra, además el comercio se haría más productivo, aumentando así los ingresos de ambas aldeas. Otro tema que quería tocar, pero solamente con la Hokage era la estancia de Hinata en Suna, quería aplazarla pues ya faltaban tres meses para que Hinata regresara a Konoha y eso era muy poco tiempo. Su pretexto sería que los alumnos de Hinata necesitaban más entrenamiento, ella estaba de acuerdo con eso y con la idea de quedarse más tiempo en Suna, pero creyó que su petición tendría más fuerza si era respaldada por el Kazekage.

Le comenzaba a doler la cabeza, lo que comenzó bien terminó en un conflicto entre Tsunade y A, ambos tenían temperamentos difíciles y no lograban llegar a un acuerdo, pronto intervino Mei y Ōnoki, pero en lugar de solucionar las cosas las empeoraron. Hablar de su proyecto hizo a los demás querer lo mismo para sus aldeas, creando fricción entre los líderes.

–Si se realiza, Konoha será el centro de todo el comercio y eso sería injusto para los demás– Argumentó el Raikage.

–Bueno, al menos a ustedes los toman en cuenta, a Kirigakure la dejan totalmente excluida de su plan, nos aislarían comercialmente de ser así, pues sus vías férreas no serían posibles en nuestro territorio por el mar que nos divide– Replicó la Mizukage

–Pues yo no estoy de acuerdo con que estas vías pasen por Amegakure, aún es una zona muy conflictiva, preferiría que pasaran por el país de la hierba– Hablo Ōnoki un poco más sereno que el resto.

–Amegakure necesita crecer económicamente, no hay comida ni recursos, ¿no creé que asaltan por falta de ellos?, además, está tan destruida por las guerras que lo menos que podemos hacer es incluirla en este plan– Dijo Gaara finalmente– La miseria que sufrió Amegakure provocó el origen de Akatsuki, hay que evitar cometer los mismos errores del pasado.

–Konoha sería el centro, pero por ser el punto medio entre todos los países, todos resultaríamos beneficiados pues nuestra región tiene mucho que ofrecer, nosotros tenemos más recursos naturales que todas sus aldeas juntas, debemos comenzar por conectar las principales aldeas y después, con el tiempo, extendernos a otros lugares, a la larga esto será bueno para todos– Propuso la Hokage.

– ¿Y cómo conectaran a Kiri con los demás?, sólo el mar nos rodea– La voz de la Mizukage se notaba fastidiada, pues a nadie parecía importarle su país.

–Podríamos hacer puentes que conecten las Islas que separan la nación del fuego y la nación del agua. El único problema en ese caso sería el presupuesto– Propuso el pelirrojo. A pesar de ser el más joven en aquel lugar parecía ser el más racional– Todos debemos hablar con el señor feudal de nuestro país para arreglar la financiación del proyecto.

Todos estuvieron de acuerdo con el Kazekage, al final de cuentas todos estuvieron conformes con su idea, sería a largo plazo pero veían un futuro prometedor. Se acordó que se seguiría la reunión el día siguiente, así que Gaara salió y fue al lugar donde se hospedaban. Estaba cansado y su cabeza quería explotar, a pesar de que al final se llegó a un común acuerdo le habían fastidiado la mayor parte del tiempo con sus gritos y quejas. Tomó una ducha y al salir observó el cielo de Konoha, ya vestido salió al balcón de su habitación, el aire en Konoha era fresco y tibio, bastante agradable, los árboles se movían al ritmo del viento. Al levantar su vista al cielo y contempló la Luna llena, ese astro le recordaba a la bella chica que lo esperaba en Suna, sus ojos eran como la Luna, con el mismo brillo y belleza. La extrañaba, posiblemente esa noche no pudiese conciliar el sueño, pues le hacía falta su Hinata, ella y la esencia tan suya que adormecía sus sentidos y lo tranquilizaba en las noches. Definitivamente ella era su luna, pues iluminaba sus noches de oscuridad.

. . .

Hinata había tenido tiempo libre en esos días y no sabía qué hacer con él, así que fue al dojo que tenían los Sabaku No y comenzó a entrenar, no tenía compañero, así que comenzó a practicar una técnica que ella había creado, necesitaba un control perfecto de chakra y mucha cantidad de este, pero el resultado era bastante bueno. Aún no había aplicado su técnica a alguien, la última vez que estuvo envuelta en una pelea aún no la perfeccionaba y no podía arriesgarse a usarla y dañarse sus puntos de chakra.

Consistía en emitir chakra de sus dedos tal y como lo hacía con el Juken, la diferencia era que no necesitaría golpear directamente al adversario para causar daño, pues había combinado el Juken con la técnica Hakke Kūshō*, lo cual hacía que su chakra fuera propulsado con gran velocidad de la palma de su mano tomando forma de agujas de chakra invisibles para cualquier ojo excepto para el Byakugan, logrando así impactar al oponente sin que éste lo prevea y causando gran daño al instante, dejándolo fuera de combate.

Su entrenamiento en ninjutsu médico le ayudó con la creación de esta técnica pues los conocimientos adquiridos con Lady Tsunade no sólo la habían hecho una sanadora sino también una ninja altamente letal.

Percibió una presencia entrar en el recinto y rápidamente activó su Byakugan, era Kankuro.

–Lo siento por interrumpir, no sabía que estabas aquí– En realidad si sabía que estaba ahí, sólo que no quería ser tan obvio.

–No se preocupe Kankuro-san, yo ya había terminado– No había terminado aún, pero desde hace unos días sentía una atmosfera densa cuando estaba con Kankuro.

– ¿Te parece si entrenamos juntos? Digo, necesito algo de práctica, siento que últimamente no he tenido ningún reto y me estoy oxidando.

–Bueno, está bien– No podía negarse a algo así de simple.

–Ok Hyuga, muéstrame lo que tienes, no te contengas.

Hinata asintió y sin más se colocó en posición de combate activando su Byakugan.

Kankuro se puso en posición sacando a su marioneta favorita, Escorpión, el antiguo cuerpo de Sasori.

Al ver que Hinata esperaba que él diese el primer golpe hizo que su marioneta lanzara cientos de shurikens contra la chica, sabía que ella era fuerte y él quería un combate estimulante así que no se contendría.

Hinata uso sus palmas para desviar y protegerse de todos los shurikens, los movimientos de sus manos eran delicados. Al desviarlos comenzó a acercarse al marionetista, tendría un combate cuerpo a cuerpo, lo cual era su fuerte. Kankuro al observar como se acercaba se alejó para guardar la distancia, él era más bueno en la lucha a mediana distancia, no podía dejar que ella se le acercara mucho pues él no era muy bueno en taijutsu y sabía que el taijutsu de los Hyuga era mortal.

Para obligar a Hinata a retroceder hizo que su marioneta expulsara una gran cantidad de agua a presión contra la Hyuga, la cual uso a su vez un jutsu de fuego, era de esperarse, según la información ninja de Hinata, ella tenía afinidad con tres elementos; agua, fuego y rayo.

Hinata corrió entre el vapor que quedó producto del choque entre el agua y el fuego, mientras él tenía poca visión, ella podía ver todo gracias a sus prodigiosos ojos, estaba lista para golpearle con su Juken en el hombro para no dañarle ningún punto vital cuando vio que él había creado una sustitución con su marioneta. Ahora la marioneta, expulsaba agujas, normalmente Kankuro usaría agujas venenosas en un combate real, pero por ser un entrenamiento estas tenían un líquido paralizante. Hinata también uso una sustitución de madera, lanzó unos kunais hacia Kankuro, él uso una técnica bastante impresionante para la Hyuga, pues era similar a la barrera que ella creaba con sus palmas, Kankuro le llamaba Escudo mecánico de Luz y lo hacía usando el cuerpo de su marioneta, con el paró todos los kunais. Hinata al ver que el detendría los ataques visibles, se preparó para lanzar uno invisible. Concentró el chakra en sus palmas y corrió alrededor de Kankuro buscando una falla en su defensa, cuando la encontró dirigió su ataque a ese punto, justo en las piernas de Kankuro, cientos de agujas invisibles de chakra volaron en dirección al marionetista, pero él simplemente no pudo verlas.

Kankuro cayó al suelo, sentía un dolor punzante en sus piernas y como estas estaban totalmente paralizadas, no quería ser presa fácil así que quiso mover los hilos de chakra que controlaban a su marioneta, pero esta simplemente cayó al suelo igual que él. Al parecer el ataque de la Hyuga no sólo lo había paralizado sino que había alterado su flujo de chakra, tenía que reconocerlo, los Hyuga eran oponentes excepcionales.

Hinata se acercó rápidamente a él y se hincó a su altura, desbloqueó los puntos afectados con sus dedos y después coloco sus palmas sobre estos para sanarlos con su ninjutsu médico. Kankuro la observaba embelesado, su cabello estaba algo revuelto y era evidente su agitación por el esfuerzo físico. Fue entonces que en un impulso y aprovechando la posición que ambos tenían se acercó a ella y beso sus labios.

Hinata se alejó al sentir el contacto y lo miró confundida, no esperaba eso, menos del hermano de su novio. Sus mejillas no se sonrojaron, al contrario, su expresión se volvió fría y sus ojos lo miraron con molestia. Ella continuó su tarea, tratando de aparentar que no había pasado nada, por el contrario Kankuro se sintió mal, su orgullo había sido herido.

– ¿Por qué Gaara? –Soltó de repente, ya tenía días con esa molestia en el pecho, tal vez era un capricho o algo así, sólo sentía atracción física con la Hyuga, pero aun así le molestaba que su hermano se llevara todo lo bueno.

Hinata agito su cabeza, eso no podía estar pasándole a ella en serio.

–Sólo paso, los sentimientos no son algo que podamos controlar Kankuro-san– Trató de ser amable, pero tenía que ser directa y dejar en claro que él no podía aspirar a nada con ella–. Yo quiero a Gaara-kun solamente.

–Pues no te escuchas muy convencida, sólo querer no basta.

–Yo... –Supo a lo que Kankuro se refería y prefirió guardarse sus palabras– Yo estoy segura de que encontrará a alguien especial.

Sin más se levantó, habiendo concluido su labor como médico y se retiró del lugar, no podía creer aun lo que había pasado, era mejor que Gaara no se enterara o se pondría tan o más molesto que en aquella ocasión en la fiesta de disfraces. Ella no había provocado esa situación pero aun así se sentía mal, pues aunque el beso fue robado, ella se sentía culpable, como si hubiese traicionado a Gaara con su propio hermano. En los días posteriores evitó a Kankuro a toda costa.

. . .

La reunión entre los Kages por fin había terminado, se lograron varios avances con ella y llegaron a acuerdos que beneficiarían a todos. Había hablado con Tsunade y habían acordado aplazar por otros seis meses la estancia de Hinata en Suna, con eso era suficiente por el momento. Mientras caminaba por la aldea en compañía de Temari y Shikamaru, recordó la conversación que tuvo con Hinata sobre su clan y si estos aprobarían su relación. Supo que lo siguiente que tenía que hacer era ir con Hiashi Hyuga y hablar frente a frente sobre la relación que tenía con su hija y las intenciones que tenía con ella.

–Adelántense, tengo algo pendiente que hacer– Dio la orden a los chicos, ellos aprovecharían ese tiempo para ir a comer y dar una vuelta por la aldea.

Gaara caminó hacia el complejo del clan Hyuga, era un lugar imponente, digno de un clan milenario como el Hyuga. Él no era cobarde, pero simplemente no sabía cómo tratar con el padre de su ahora novia, así que se pero frente a ese lugar para meditar un segundo, simplemente no podía llegar así como así. Pensó en cómo se sentiría él si un hombre llegara y le dijese que tenía una relación con su hija sin su previo consentimiento. Ni siquiera tenía una hija aún pero esa idea le molesto. Así que decidió omitir ciertas cosas y decir una verdad a medias, para que al menos así Hiashi tuviese un poco de paz mental y no le diera problemas a Hinata.

Se repetía mentalmente "entras, hablas con el padre de Hinata y te vas". Por más Kazekage que era no podía evitar estar nervioso por la reacción de su suegro. Tocó la puerta finalmente, tal vez Hinata había exagerado un poco en describir a su padre y Hiashi no era tan duro y frío como decía. Después de todo, él mismo era un tempano de hielo y estaba en esa situación.

Había tratado con personas bastante importantes a su corta edad y a pesar de eso nunca se había sentido nervioso. Pero todo fuera por esa chica de ojos perla, si el no tener la aprobación de su padre le preocupaba a ella, él se encargaría de eso.

Al ver que nadie atendía la puerta volvió a tocar, esta vez con más decisión, ya había tomado valor y aunque en el exterior aparentaba tranquilidad la arena de su calabaza no mentía, pues estaba activa y alerta en caso de que su suegro se pusiese agresivo y lo quisiera atacar repentinamente con el Juken.

Un Hyuga abrió la gran puerta del complejo, lo vio con asombro pues no se esperaban la visita del Kazekage y era poco común recibir invitados de su talla sin previo aviso.

–Buenas tardes– Gaara hizo una reverencia la cual fue correspondida–. Me gustaría hablar con Hyuga Hiashi– Fue breve y directo, no se andaría con rodeos.

–Espere un minuto, ahora lo atiende– El Hyuga lo hizo pasar a un salón de té bastante lujoso, se notaba que los Hyuga era una familia de clase y elegancia, algo que sin duda desprendían todos sus miembros. Hinata había sido criada para ser la líder del clan, estaba destinada a ser una especie de princesa para ellos, no estaba muy seguro de como tomaría Hiashi que él quisiera quitarle a su princesa.

Le sirvieron un té delicioso y disfrutó de la vista que había en el exterior, el complejo tenía varios jardines, todos bien cuidados y llenos de hermosas flores, fuentes y árboles frondosos. Amaba su tierra natal, pero debía admitir que Konoha tenía un clima de lo más agradable y una vista privilegiada, algo que no poseían allá, todo lo que podías observar era la infinidad del desierto. De pronto escuchó pasos dirigiéndose a su dirección, apenas cuando se estaba relajando. Vio la silueta de Hiashi Hyuga, el hombre era alto e imponente, sus ojos al contrario de los de Hinata, reflejaban frialdad y dureza, no tenían esa luz y ternura que los de ella.

–Kazekage-sama, que sorpresa verlo aquí– Se sentó frente a él, observándolo con esos ojos que todo lo veían. Gaara hizo una reverencia.

–Siento importunarlo Hiashi-sama, yo realmente no vengo hoy como Kazekage– Pensó en plantearle que tenía una relación con Hinata, pero sabía que un hombre como Hiashi lo tomaría como una falta de respeto por no haberlo consultado antes.

–Entonces no entiendo a qué se debe su visita– Gaara seguía pensando en las palabras que diría, consideró que lo menos que pediría Hiashi para su heredera era una propuesta de matrimonio no había hablado sobre eso con Hinata y era algo pronto, no dudaba que quería a Hinata en su vida, dependería de ella si también quería que él estuviese en la suya.

–Vengo a pedir la mano de su hija Hinata–. Le dieron ganas de exhalar profundamente, lo había dicho, realmente se sentía algo tonto por tanta formalidad, pero realmente quería llevar la fiesta en paz con Hiashi, pues así el hombre no molestaría a su hija.

–Me temo que eso es imposible Kazekage-sama, –Gaara se quedó algo aturdido por la rápida negativa de Hiashi.

–Quisiera saber cuál es la razón de su negativa– El pelirrojo trataba de ser paciente y diplomático, pero si Hiashi no daba su brazo a torcer iba a ser un poco más directo y menos considerado.

–Hinata aún no lo sabe, pero el consejo ha decidido que mi sobrino Neji es la mejor opción para ser el futuro líder de los Hyuga, esto sólo se podrá si se une en matrimonio con mi heredera. Además, todos ganarían, pues así unificaríamos a las dos ramas del clan.

–Ganarían todos excepto Hinata– Soltó molesto, después de haber escuchado eso ya no podía seguir siendo amable.

–Puede parecerle extraño, pero esas son nuestras tradiciones, respetadas desde hace generaciones. Hinata no se negara, ella ama a Neji y hará lo mejor por su clan– Hiashi parecía imperturbable a pesar de la mirada dura que le dirigía Gaara–. Además Kazekage, ¿estaría dispuesto a dejar su puesto por mi hija?

– ¿A qué se refiere? –No sabía a qué iba esa pregunta.

–El Byakugan no puede salir de Konoha, le guardamos lealtad a la aldea y por eso mismo nuestro doujutsu no puede caer en manos de otras naciones. La única forma en la que consideraría darle en matrimonio a mi hija es que usted viniese a Konoha con ella.

–Yo no puedo dejar mi cargo así como así, aún no tengo en camino a un sucesor. En Sunagakure el puesto de Kazekage se hereda, en este caso yo a mis hijos. Además, nunca usaría el Byakugan de Hinata en contra de otras aldeas, sé lo que es ser usado como un arma, yo no veo a Hinata como una– Trataba de convencerlo pero ese hombre no cambiaba de expresión.

–Si se casa con ella, inevitablemente tendrán hijos y ellos pueden heredar el Byakugan. Nadie asegura que mis nietos sean usados como armas a favor de Suna y sin el sello, los secretos de Byakugan podrían ser descubiertos por gente ajena al clan y eso no lo voy a permitir. Mi familia, mi propio hermano sacrifico su vida por el bien del clan y por la protección del Byakugan, no voy a dejar que eso cambie por un chico con un capricho– La voz de Hiashi se hizo más severa, la tensión era palpable.

– ¡Hinata no es un capricho para mí! – Que le dijera eso le había hecho enfurecer–. Ella significa mucho para mí y no creo que sea su deseo casarse con alguien de su propia sangre. Yo la protegeré y también al Byakugan si es necesario.

Eso pareció gustarle a Hiashi, aunque no lo demostró, le agradaba que un joven tuviese ese grado de interés por su hija, además claro de que él no era cualquier joven, era nada más y nada menos que el Quinto Kazekage y Comandante General del ejército de la Gran Alianza Shinobi, Sabaku no Gaara. Le hacía difícil las cosas por un simple hecho, era su hija, no un objeto. Aun así, no todo estaba en sus manos, esa petición debía pasar por el consejo del clan y sería difícil convencerlos, pues ellos estaban casados con la idea de que su sobrino fuese el próximo líder. Neji se había ido a una misión de un año junto con su equipo al País de los Ríos* para ayudar a reconstruir y modernizar la zona.

–No puedo darle a mi hija, no es algo que sólo me concierna a mí, es algo que ya lleva años decidido. Nuestro clan es muy celoso con los secretos de nuestros ojos y con nuestra sangre, tal vez no lo sepa Kazekage, pero ningún miembro de los Hyuga se ha unido a alguien externo nunca, nuestra sangre permanece pura pues es la única forma de asegurar la permanencia del Byakugan entre nosotros. De no ser así, este clan se extinguiría, ya pasó con los Senju– La voz de Hiashi era monótona, a Gaara le molestaba que se tomara con esa tranquilidad y desinterés el futuro de su hija, no podía creer lo extremistas que eran los Hyuga.

–Entonces me está diciendo de que no hay manera de convencerlo.

–Estoy diciendo que no soy al único que debes convencer, esto me sobrepasa, soy el líder del clan, pero no tengo el poder absoluto sobre el, tú como Kage deberías saberlo, tengo un consejo y dudo mucho que ellos quieran cambiar cientos de años de tradiciones –Hiashi parecía honesto, por primera vez daba indicios de que le importara su hija, a Gaara le impresionó el cambio–. Hinata es mi heredera y la descendiente más pura del clan junto con su hermana Hanabi y Neji, ellos argumentaran que ambos deben unir sus sangres para obtener descendientes aún más poderosos.

– ¿Qué es lo que desea? –Gaara odiaba estar en esa posición, pero no tenía muchas opciones, quería a Hinata y si esa era la única forma, lo haría. Esperaba llegar a un acuerdo, no quería llegar aún a la parte en la que amenazaba al padre de su novia.

–Por el momento nada, no puede llegar a mi casa a pedir la mano de mi hija así como así. Deseo lo mejor para Hinata y para eso quisiera primero tener una conversación con ella, si es el deseo de ella unirse en matrimonio a usted, tendré que preparar el terreno para convencer al consejo. Además, esto puede desatar un conflicto entre las ramas, pues a pesar de que durante años hemos tratado de limar asperezas, sólo unificando las ramas lograremos la estabilidad del clan, todos tienen puestas sus esperanzas en el matrimonio de Hinata y Neji– Hiashi suspiró cansado, como si el simple hecho de pensar en todo eso lo agobiara–. Va a ser difícil y no le aseguro nada, pero si realmente tiene interés en mi hija, tendrá que hablar usted mismo con el consejo.

–Lo haré– Respondió decidido, no había obtenido un sí como respuesta, pero al menos no era un no, nunca pensó en lo complicado que era estar en un clan como el de Hinata, ahora comprendía el porqué de sus acciones. Porqué ella no quería ser la nueva líder. A partir de ahora tendría mucho trabajo por delante, principalmente por Hinata, pues tendría que proponerle matrimonio antes de que su padre hablara con ella. No había estado en sus planes, pero sin duda le gustaba la idea de que Hinata fuese su mujer ante la ley y ante todos. No llevaban prácticamente nada de relación pero eso no podía importarle menos, por primera vez en su vida se veía siendo feliz al lado de la mujer que ama y porque no, con unos pequeños producto de su amor. La sola idea le hacía sentir calidez en su pecho y una gran esperanza por el futuro.

Gaara y Hiashi se despidieron formalmente, no había mucho que hacer por el momento, sólo esperar. El pelirrojo regresó al su habitación temporal pensativo, tenía la mente hecha papilla, el día había sido agotador, la junta con los Kages y la plática con Hiashi lo habían dejado más que cansado y aun así no sentía sueño, no creía poder dormir con tantas cosas en la cabeza, sin duda la conversación con el líder de los Hyuga había sido productiva, pues había expuesto sus intenciones para con Hinata, pero aun así no habían llegado a nada, Hiashi sólo le había dado una vaga esperanza.

Unos golpes en la puerta lo hicieron salir de su ensimismamiento, por la intensidad de estos seguramente era Temari, le dio la orden de pasar. Ella sabía que en algún momento él iría con Hiashi Hyuga a hablar de hombre a hombre sobre su relación con Hinata, sabía que su hermana podría darle una opinión objetiva sobre todo ese asunto.

–No te vi en todo el día por aquí así que asumí que fuiste con el padre de Hinata.

–Así fue.

– ¿Tan mal te fue? – Gaara le dirigió una mirada fría y dura–. Digo, discúlpame pero te vez fatal, deberías descansar un poco.

–No considero que estuvo mal, pero tampoco puedo decir que hubo un resultado positivo.

– ¿A qué te refieres? – Temari no comprendía lo que decía su hermano, a que se refería con no estar mal pero tampoco bien.

–El clan de Hinata la quiere casar con Neji Hyuga, el padre de Hinata duda mucho que puedan cambiar de opinión, además– Respiró profundo esperando la reacción de su hermana–, le pedí la mano de Hinata, él no iba aceptar que tuviese una relación con ella que no fuese el matrimonio, ella es de un clan noble, ofendería a su padre si quisiera algo menos que el matrimonio.

– ¡¿Acaso estás loco?! Apenas tienen nada siendo novios y tú ya piensas en matrimonio, es bastante pronto, ni el perezoso de Shikamaru me lo ha propuesto y ya llevamos mucho tiempo saliendo– Exclamó algo impresionada, no estaba molesta sólo que la había tomado por sorpresa eso.

–Si Shikamaru no te lo ha propuesto es algo aparte, no creo que importe el tiempo yo estoy seguro de querer a Hinata en mi vida– Al ver como los ojos verdes de su hermana se humedecieron se dio cuenta de su error– Lo siento, no era mi intención decir eso.

–No, tienes razón, el tiempo no es importante– Trato de contener las lágrimas, no debía ponerse así, Shikamaru y ella tenían algo serio, sólo que su novio era muy despistado como para imaginar lo importante que era para ella que su relación avanzara. Se enorgullecía de su hermano, le parecía precipitado, pero por fin veía a Gaara entusiasmado por algo, sabía que quería a Hinata, lo había visto en sus ojos antes de que pasara el incidente en el País de las aves, la preocupación que había sentido él al pensarla herida o muerta, recordaba la forma protectora que la había cargado cuando la encontraron y como siempre trataba de mantenerla cerca de él. Su hermano menor se había enamorado, y para fortuna de ella era la chica más linda y amable que existía, posiblemente la única persona que podía comprender, sanar y amar a su hermano. Y sabía que Hinata y Gaara no eran personas de múltiples parejas, ellos sabían lo que querían, ellos eran del tipo de personas que se casan con su verdadero amor, que no van por la vida probando otras pieles ni experimentando, ellos debían estar juntos. Así que no importaba el tiempo, lo importante era lo que sentían. Rápido o no, sentía en su interior que su hermano tomaba la decisión correcta.

–Ayúdame– Temari abrió los ojos y observó atenta a Gaara, debía de ser importante pues él nunca pedía ayuda–. Voy pedirle matrimonio a Hinata, sé que debo conseguir un anillo de compromiso, pero de ahí en más estoy perdido.

Temari quiso reír, su hermano a pesar de su apariencia y de su fama internacional de ninja mortal era un inexperto inocente en todo lo que tenía que ver con el amor, tenía suerte de que Hinata estuviese en las mismas, sin dudas eran tal para cual. "Par de vírgenes" pensó con gracia.

–Eso no será problema, podremos contactar a los mejores joyeros de las cinco naciones, la futura esposa del Kazekage tiene que tener el mejor de los anillos.

. . .

Gaara había tratado de descansar lo más posible, la plática con su hermana le había quitado un peso de encima, pues sin duda contar con su apoyo y punto de vista femenino le harían menos difícil toda esa situación. Ahorró chakra durante todo ese tiempo para regresar a gran velocidad a Suna, todos iban sobre sus nubes de arena sobrevolando el desierto, había extrañado tanto a Hinata que ahora que había experimentado estar lo que parecía tanto tiempo lejos de ella, lo hacía estar más seguro de pedirle matrimonio, se podía imaginar perfectamente despertar a su lado todos los días.

No habían conversado mucho durante ese tiempo, hasta que sintió a Shikamaru un poco más cerca de él, Temari estaba recostada sobre la arena con una mano sobre sus ojos, al parecer quería descansar un poco, levantó un poco de arena para cubrir del Sol a su hermana.

–Ya me contó– Dijo Shikamaru haciendo referencia a Temari, Gaara puso los ojos en blanco, sabía que su hermana no iba a guardar el secreto por mucho tiempo, sólo esperaba que no se enterara media aldea antes de pasar dicha propuesta–. Va a ser muy problemático todo eso, además de que es muy pronto.

–Lo sé– Ya se estaba hartando de que le dijesen que era muy pronto, pero ellos no comprendían que era la única manera en la cual podría estar con Hinata, ella era una princesa y su posición exigía que fuese tratada como tal–. Tú eres el que se ha tardado– Sabía que a su hermana le preocupaba la falta de interés del Nara, si era así, él lo presionaría, no acostumbraba a meterse en la vida de los demás pero consideraba que esa sería su forma de pagarle a su hermana por su ayuda.

–Tsk, lo sé, sólo que todo eso es muy problemático y no creo que Temari tenga prisa por formalizar.

–Entonces eres menos inteligente de lo que pensé– Gaara vio la expresión seria que puso Shikamaru, probablemente estaba haciendo memoria tratando de encontrar momentos en los cuales Temari mencionara el tema. Fue entonces que el controlador de sombras supo a qué se refería el pelirrojo, Temari le había estado mandando señales todo el tiempo y él a pesar de ser considerado un genio por naciones, era un tonto cuando se trataba de captar indirectas femeninas.

La entrada de Suna se veía a lo lejos, el pelirrojo aumentó la velocidad pues ya estaba ansioso por llegar, los ojos aguamarina de Gaara brillaron cuando vio a su hermosa novia de ojos perla ahí, esperándolo.

Continuará…


Hakke Kūshō: Ocho trigramas palma del vacío. El usuario concentra y expulsa de la palma de su mano una gigantesca ola de chakra.

País de los Ríos: Localizado entre el País del Fuego y el País del Viento.

Hola a todos, primeramente me disculpo por la tardanza, la verdad es que la inspiración por esta historia me abandonó por un tiempo y comencé a escribir una nueva, la cual espero subir pronto junto a unos cuantos oneshot y songfics, pero la inspiración regresó y aquí estoy nuevamente.

Como ven pasaron muchas cosas en este capítulo, lo de Kankuro se veía venir, pero no se preocupen por él, sólo está confundido y con el ego lastimado, ha de ser duro que tu hermano te gane a la chava que te quieres ligar, pero bueno, así es la vida y comprenderá. Por otro lado me fue algo complicado crear la conversación entre Hiashi y Gaara, ambos son tan densos cuando quieren que realmente sólo podía imaginar una atmosfera llena de tensión. Supuse que Hiashi tomaría como ofensa un noviazgo con su heredera, por lo cual adelanté un poco los hechos, espero no les moleste pues quise agilizar la trama.

Estoy casi segura que todos creyeron que en esta historia Neji estaría muerto, pero no, odié que Neji muriera por lo cual siempre trato de mantenerlo vivo en mis historias. Más adelante hará su aparición mi husbando Neji.

Agradezco de todo corazón a todas las personas que me han dejado sus reviews desde el inicio, pues gracias a ustedes esta historia continua. Quiero dedicar este capítulo a Pikutel, una gran escritora, soy una fan de su trabajo y para mí es hermoso toparme con sus bellos reviews en mis capítulos. Muchas gracias por darme tu opinión y con ello ayudarme a mejorar como escritora, espero un día ser tan buena como tú :3

Saludos y besos a todos los que se toman el tiempo de leer mi fic, especialmente a:

Chi Uzumaki

Thranbely Dankworth

Princesa del Tikal

KattytoNebel

Pikutel

Por dejar su review en el capítulo anterior.

Saludos, besos y bendiciones a todos.

Fecha de publicación: sábado 30 de Septiembre del 2017.