Disclaimer: Los personajes aquí utilizados no me pertenecen, son enteramente de Tadatoshi Fujimaki y sus ayudantes, patrocinadores, etc, etc... yo solo los tomo prestados un ratito cortito para escribir tonterías. Los personajes no han sufrido daño, trauma o lesión durante la realización de este relato y han sido devueltos a su respectivo propietario una vez finalizado el relato.
Akashi x Kuroko, por Naghi-Tan, Condiciones: Debe contener Sado.
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Un poco mas.
Akashi x Kuroko. Sado.
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Privado de estímulos, jadea.
O lo intenta.
El bocado en sus labios amortigua los sonidos, sus jadeos, gritos, reniegos, reclamos, acallados por la cilíndrica pieza insertada en su boca, entre sus dientes.
Podría apretarlos, pero no puede.
En la comisura de su boca una pieza, rectangular, mantiene los labios separados, pero no abiertos.
Escucha sus movimientos, siente sus caricias, con la punta del fusta en su ya maltratado pecho.
Palpita con el cuerpo entero, sin opción a queja.
La vibración en su vientre aumenta, y le escucha, por fin. Su suave risa suena por encima del tintineo metálico de la cadena.
Va a correrse, otra vez. Y no es por la mordaza, ni por los ojos tapados, ni por el tenue camino descendente de los distintos fluidos por cuerpo.
Su saliva escurre, por la comisura de los labios, hasta la barbilla. Gotea en su pecho, se mezcla con el sudor, que ya mana por todos sus poros hasta la cadera.
Siente el pequeño lazo, aferrando sus genitales con fuerza, sin dolor.
Quiere correrse, necesita hacerlo, y hacerlo ya.
Akashi sonríe, comprendiendo.
Su relación se basa en eso, en el mutuo comprendimiento.
Kuroko tiembla, expectante.
Akashi es perfecto para él. Sabe ir hasta su límite y un poco mas allá.
Una relación como la suya, debe comenzar por la confianza mutua.
Su amor es simple, sencillo. Solo alguien capaz de amar así, presenciaría esas sesiones.
Lo entiende, lo suficiente como para dirigir sus movimientos para proporcionarle un placer que no puede definirse de ningún modo.
Akashi debe darle lo que pide, y no solo eso, disfrutar haciéndolo. Por que no se trata de infligirle dolor ni incomodidad, si no de hacerle llegar hasta donde el cuerpo pierde su nombre y se transforma en algo indefinido, infinito e innombrable.
Desliza sus manos abiertas por los muslos, la parte interior, mas suave y sensible que cualquier otra parte de su cuerpo, hasta la pequeña anilla que sobresale de su ano y oscila en cada respiración.
Tira de ella, despacio, muy despacio, tensando el cuerpo suspendido de Kuroko como la cuerda de un piano. Desliza la mano libre al lazo en sus genitales, tirando de las dos cuerdas, deshaciendo el lazo hasta soltarlo.
El orgasmo le acomete, brutal, por todo el cuerpo.
Kuroko se corre, ráfagas blancas abandonan sus entrañas en pequeños hilos, latiendo una y otra vez.
Se corre con los ojos, con el pelo, con las uñas, con la orilla de los dientes, con la nuca, los pies...; con el alma misma.
Si no tuviera la boca sellada por el bocado gritaría de placer, como las veces anteriores.
Sus manos sobre la cabeza se cierran como tenazas en la cadena, tirando, apretando, hasta que ya el cuerpo desparece de su mente.
No siente nada y al mismo tiempo todo es un amasijo sensible de carne viva.
Akashi duda, espera, solo mirando las gotas de un todo en el suelo, los dibujos que hacen en las oscuras baldosas. Semen y sudor, de varias pequeñas muertes se unen, mezclan y amontonan.
Kuroko recupera su mente, aún jadeante, palpitando con todo su ser. Si se queda quieto, todo acabará.
No es el pelirrojo quien decide hasta donde llegar, si no el atado. Si se mueve, aunque sea un solo milímetro, será una clara invitación para una nueva ronda. El Kuroko quien manda y ordena, quien cede su cuerpo para que el otro juegue con él, lo vuelva loco, lo violente y acaricie, hasta que la llama se apague, dejando un regusto cansado en sus músculos y piel.
La cadena tintinea, sus pies dibujan con la punta de los dedos un círculo, y una sonrisa, mas grande y complacida que al inicio, adorna su rostro.
Ahora si, quiere oírle.
Suelta las correas en su sien, abre las hebillas y lo deja junto al resto de juguetes, sobre la mesa.
Aunque deja la tela en sus ojos. Si se ve en ese azul, no podrá seguir, no podrá complacer a Kuroko en su capricho.
Muerde su labio inferior, al sonido de los cubitos de hielo.
Akashi desliza uno entre sus labios, lo mete en su boca, a la fuerza. Choca contra sus dientes, lo hace crujir entre ellos, hasta que lo poco que se descongela escurre sin detenerse por la barbilla y gotea, frío en su pecho.
Lo deja caer, aún no ha recuperado la sensibilidad en esa parte y no puede mantener la boca cerrada. Un cachete de reprimenda, marcando la piel, ya azotada y dolorida de todo el cuerpo con una perfecta mano abierta.
Ahora si, un tenue, muy tenue jadeo, un suspiro, una sílaba alargada hasta que ya no hay aire en los pulmones del amante.
Akashi suelta los grilletes de sus manos, después de liberar sus piernas, y le guía, hasta el potro, empujando su nuca para que lo monte, dándole la espalda.
Ata sus manos, por debajo del cilindro. Una docena mas de azotes, caen en su trasero, espalda y muslos.
Kuroko se agita contra la dureza que sostiene su cuerpo tendido, tratando de aliviar de algún modo la dolorosa y apremiante erección que ha nacido desde lo mas profundo de su vientre.
Pide, en un gesto, otro y otro mas, a Akashi. Lo quiere, dentro muy dentro.
Basta de juegos, ya está bien.
Akashi comprende la señal, se acabó y por él está bien... por hoy.
En un gesto de crueldad infinita, libera sus manos, pero no hace nada mas.
Kuroko se toca, expone y acaricia, subido en el potro acolchado.
Le ofrece un delicioso espectáculo, digno del mas prestigioso de los teatros.
Una última vez, el placer le recorre, como un trueno, rápido y fulgurante, hasta dejarle desmadejado y sin fuerzas para nada mas.
Cae inconsciente hacia delante; Akashi lo abraza para evitar que se dañe.
En sus brazos la inconsciencia es estar a salvo.
Le lava, con agua tibia y levemente perfumada. Recorre su piel y sus entrañas con el paño húmedo, eliminando todo rastro de lubricante, cera caliente, semen, sangre,saliva... hasta el aroma del cuero se deshace ante el agua.
Una última vez, solo una.
Akashi le hace el amor, lentamente, despacio, en cada caricia que seca su cuerpo, en cada gesto que viste su carne de nuevo, tapándola para no ser vista.
Se acabó, hasta la próxima vez que quiera jugar con él... o hasta que Kuroko se harte, cualquiera de las dos opciones es válida.
Y solo le queda esperar, por un poco mas.
…. Solo un poco mas...
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La canción para este shoot: The unforgiven 2 de Metallica. Un himno, sin mas.
Lista de peticiones, queda así:
Aomine x Momoi, por Daomine, condiciones: Ao debe saberse enamorado.
Mura x Himu, por HUITZI, sin condiciones.
Kaga x Kuro, por Sole, condiciones: deben casarse borrachos y vivir juntos un año.
Kaga x Kuro, por sole, Condiciones: un polvo en la biblioteca...
Mura x Himu, por Yuki-sama, condiciones: Mpreg, drama inicial final feliz.
Ao x Sakurai, por TeMueres, sin condiciones.
Ao x Kaga, por , mimitos para un Kaga preñadín.
Kaga x Himu, por , condiciones, Vida familiar con un bebé.
Furi x Aka, por Midorishion, condiciones: continuación de Encaje y satén, mas explícito.
Furi x Aka – Aka x furi, por Queen Nasuda, condiciones: que Akashi tenga en cuenta a Furi desde el partido contra Rakuzan de Seirin.
Aka x Kuro, por Nana chan, condiciones: Akashi celoso, debe contener Sado.
Ao x Kuro, por Saku Kobayashi, condiciones: Fuertecillo, Lemon continuación del cap 5.
Mura x Himuro, por Saku Kobayashi, condiciones: Adorables, lemon.
Kagami x Kuroko, por Sayuki Yukimura, condiciones: Mṕreg.
Himuro x Takao, por Moly, condiciones: Borrachos y con el corazón roto se consuelan mutuamente.
Kagami x Himuro, por Yuki enmashimon...- condiciones a negociar.
Midorima x Kuroko, por Sayuki Yukimura- Condiciones: Mpreg.
Murasakibara x Aomine, por Cintia-Yaoista, Sin condiciones.
Midorima x Kagami, por Sunako, Sin condiciones.
Murasakibara x Kuroko, por Lunaroja 98, condiciones: Lemon explícito...
Nos leemos en el siguiente.
Besitos y mordiskitos
Shiga san.
