Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada.

_Hyioga_

(Narrado desde su punto de vista)

Lo recuerdo muy bien, la primera vez fue antes de que yo si quiera despertara después del ataque de mi maestro Camus. Shun explotó su cosmos para salvarme, dando así su vida cambio de la mía. Antes de partir hacia la casa de Escorpión, pedí un deseo al primero que me escuchara, fue Némesis. "Por favor, déjalo vivir, mátame, pero haz que él viva." Dije desesperado, mi deseo fue concedido, y mi deuda establecida. Mis recuerdos de ese momento, decidí guardarlo para siempre en mi solitaria y perturbada memoria.

La segunda vez fue…Fue hecha por mano y (aunque me cueste admitirlo) obra mía. Antes de partir hacia el norte europeo, mate a mi amigo de una forma cruel e inhumana. Creo que ya expliqué esta situación, así que iré a la tercera.

La tercera vez me quedé en la mansión, y en un momento de enojo y en que mi alma era cobrada por Némesis, empujé a mi amigo frente a un camión de carga que pasaba en la calle.

Después, simplemente le ahogué en la bañera. La quinta, lo asfixie con una almohada.

Luego, le ahorqué con mis propias manos, la séptima vez con una cuerda, la octava con el cable de la televisión.

A la novena vez, le tiré del balcón de su habitación. Después lo golpeé hasta matarlo.

Como onceaba vez, lo llevé hasta un lindo prado, y lo tiré de un barraco. Hice esto mismo otras cuatro veces.

Dieciséis, diecisiete, dieciocho y diecinueve, lo estrangulé.

Número veinte: lo volví a golpear hasta que murió. Y así hasta llegar a la vez veintidós.

La deuda que debía pagar era esa: debía repetir mi pecado una y otra vez, y pedir el mismo deseo…No podría quedarme viendo, viendo como mis manos y mi alma se manchaban de sangre, sangre que era de mi mejor amigo, amigo que sufrió la muerte tantas veces como tú o yo hemos cerrado los ojos y vuelto a abrirlos.

A veces pienso, que, Shun no recuerda nada de eso, por lo contrario me odiaría. Ahora me queda muy claro que no fui el único asesino, Seiya y Shiryu también lo hicieron el mismo número de veces. Pero eso, solo significa que él sufrió aún más de lo que yo pensaba.

_Seiya_

(Narrado desde su punto de vista)

La primera vez fue cuando recuperamos el casco de la armadura de Sagitario. Shun combatió con el caballero de las anguilas…Sí, en ese entonces, el poder eléctrico de las cadenas se activó al reconocer al enemigo, pero, las anguilas liberaron aún más electricidad; para el cuerpo de Shun fue demasiado. Sin estar ahí, suplique en silencio al primero que concediera mi deseo. Nunca supe quién lo concedió, pero sí que debía pagar muy caro.

La segunda vez fue la que ya he dicho, cuando puse mis manos sobre su cuello hasta dejarlo sin aire.

La tercera, cuarta y quinta vez, lo apuñale con una tijera.

La sexta y séptima vez, fue tirarlo del balcón de la mansión. La octava, novena, décima y onceaba, lo tiré a la calle.

Doceava, treceava y catorceava vez, simplemente lo volví a golpear hasta matarlo.

Décima sexta, séptima, octava y novena vez, volví a tirarlo del barranco.

Veinte, veintiuno y veintidós, lo golpeé contra un árbol hasta que ya no respiraba.

Todas y cada una fueron ataques de ira, ira que no era mía, mía pero de ellos, ellos que utilizaban mis manos y alma para satisfacer su venganza injusta y malograda.

Descubrí, no hace mucho, que la voz en mi cabeza era Hades, Hades quería que yo siguiera debiendo, con cada que pagaba mi deuda, otra se abría como bienvenida al infierno en la tierra.

_Shiryu_

(Narrado desde su punto de vista)

La casa de sagitario fue la primera vez que vi morir a Shun, llegué corriendo y cuando vi el barranco, supe que uno de los dos, Seiya o Shun, estaba ahí. Encontré a Shun en el fondo, agonizando por el golpe. Cuando me acerqué a ver bien, pude intuir con facilidad que se había roto varias costillas, si no era que todas. Asustado coloqué su cabeza en mi regazo, entre sollozos le pregunté si me escuchaba, él solo me sonrió y empezó a toser sangre. Sus cosillas rotas empezaban a perforar sus pulmones y sus ojos se rodaban perdiendo la conciencia. Sin mayor demora, la vida de Shun término en mi regazo, con su rostro empapado de mis lágrimas que no dejaban de salir mientras lo abrazaba desesperado. Enfadado y desesperanzado le supliqué a lo que sea que me escuchara que le devolviera la vida a mi amigo.

Mi deuda quedó así hecha. Pero, en aquel entonces no me arrepentía de nada, Shun estaba vivo y eso me importaba.

La segunda vez, en un arrebato de quién sabe qué, maté a mi amigo como ya os he dicho.

La tercera vez le di muerte al tirarlo a la casada. La cuarta del mismo barranco del que cayó moribundo la segunda vez. La quinta lo ahogué en el río. La sexta fue en casa, con un cuchillo que Sunrei había dejado en la mesa del comedor. La séptima, bastó con golpearlo una vez con una piedra. La octava y novena lo apuñalé. La décima lo ahorqué con mis manos. La onceava y doceava fue en con una pequeña liana que encontré mientras caminábamos. Desde ahí hasta la vigésima vez, los golpeé con mis puños hasta que reaccioné y desesperado grité maldiciones hacia a aquellos que me lo quitaban una y otra vez.

El pago de la deuda era deber lo mismo por pedir una y otra vez el mismo deseo. Con amargura y desdicha veo todos los días pasar, mientras con pesar y consternación me pregunto cuándo será el día en que la verdad le sea revelada a Shun, y sí el me odiará por lo que le he hecho.

A decir verdad, me gustaría, me haría sentir menos miserable. Pero, conociendo el ingenuo e inocente corazón y alma de Shun, perdonará todas y cada una de las veces que le hice y que le hicieron sufrir.

_Ikki _

(Narrado desde su punto de vista)

Todo me cayó como un balde de agua fría. Todos esos sentimientos que había intentado olvidar por la forma más cobarde que alguna vez llegué a conocer. He hecho sufrir a mi hermano, demasiado…es más, yo maté a mi hermano, no una, sino tres veces.

La primera cuando aparecí en el torneo galáctico. La segunda, cuando lo deje morir a causa de demostrar su afecto hacia mí. La tercera, en el inframundo, cuando me pidió que lo hiciera.

Los recuerdos de todos (yo incluido) se distorsionaron en cada una de las veces en que Shun murió.

Ahora, queda poco tiempo para poder salvar el alma de mi hermano.

_Saori_

(Narrado desde su punto de vista)

Nunca creí que mi mundo podría desmoronarse en tan pocos segundos. Con el solo recuerdo de esas tres veces, todo dejó de verse bello, todo se volvió sombrío y triste.

La primera vez, lo maté cuando fuimos a esconder el casco dorado, solo con un simple empujón cuando estaba desprevenido en la terraza.

La segunda, en la casa de Picis, él no estaba muerto, pero con el deseo en mi cosmos lo hice, lo maté.

La tercera vez fue en el inframundo, lo matamos Shaka y yo.

"La primera, la segunda y la tercera, fueron el castigo por dejar que él fuera un caballero de Athena." Escuché decir a mi padre.

Jamás quise hacerlo, fueron momentos en los que mi mente y alma no estaban junto a mi cuerpo.

_Shun_

(Narrado desde su punto de vista)

La verdad, es que es un golpe bastante duro el saber que has muerto sesenta y seis veces. Y que te han matado tus amigos. Pero, bueno, lo pasado, pasado.

Sé muy bien porque ha pasado todo eso, es porque alcancé a escuchar el último consejo de mi madre. Ese consejo que, aunque fue dirigido hacia mí antes de que pudiera recordar, nunca se borró.

"Los dioses a los que tarde o temprano servirás, están muertos, son simples recuerdos de lo que fueron." Eso lo dijo la noche antes de morir.

Y yo lo dije. Lo dije ante Zeus, y por lo visto era cierto, y les afectó mucho darse cuenta de su realidad.

-¡Cierra esa boca llena de mentiras!-

¡Qué linda sorpresa! Zeus se ha aparecido frente a mí con esa cara de desquiciado que ahora le caracteriza.

-¿No es cierto acaso? Sí lo es. Además, lo que te ha dolido es: que al morir y recordar la agonía, te has dado cuente de lo que son, de que son humanos que erran en un sueño pos-mortem.-

-¡Dije que cerraras la boca!-

-Solo quiero que me digas lo que soy en realidad para los dioses.-

Zeus se dejó caer de rodillas y soltó lágrimas de rabia e impotencia.

-Cuando eras un bebé, las Moiras predijeron que serías una amenaza. Así decidimos que tu alma sería guardada por siempre en el Olimpo. Tu verdadero cuerpo murió hace muchos años, trece para ser exactos. Sin embargo, el que siempre acompañaba a tu madre, desvío el curso del viaje de tu alma, lo condujo hasta el cuerpo de su pobre hijo que nació sin vida. Poco después tu madre murió, pero fue de sorpresa.-

-¿Sigo siendo una amenaza?-

-Sí, ya has cumplido con la profecía que se dictó primero, volviste una prioridad tu destrucción, causando la ruptura y la locura en el Olimpo y todo el imperio de los dioses. Ahora, habiendo sido más fuerte que nosotros, tu alma fue liberada del hilo de las Moiras…-

-Y las reencarnaciones de los dioses…Ya no existirán.- me aventuré a terminar.

-Sí, el Olimpo es un lugar para las almas de los que alguna vez fuimos ligeramente superiores. Y ahí nos quedaremos.-

-Debo alegrarme, supongo.-

-Haz lo que quieras. Tú sigues siendo un fantasma.-

Se esfumó. Era cierto, yo seguía estando muerto y eso no cambiaría…Por lo que sé, mi recompensa es que, me quedan sesenta y seis años de vida.

Sonreí triunfante y me decidí a buscar a Kalet…alto, la cadena sigue en mi muñeca.

_Jabu_

(Narrado desde su punto de vista)

Así que, ya ha llegado la hora.

La ventaja es que nadie sabrá, ni siquiera el mismo Shun.

Continuará…

Notas: …, …, …, no sé qué decirles…Ni yo me entiendo. Sinceramente no sé qué clase de cosas tengo en la cabeza como para tener este tipo de ideas. En serio, no conozco a nadie de mi edad que tenga este tipo de pensamientos, parecidas sí…¡Pero no así! (Ana/pandora/ rui es un ejemplo) y mis otras amigas…¡Pero no conozca a nadie con este tipo de ideas!

Pero, todas estas ideas vinieron mientras estudiaba matemáticas…(Lo que la matemática provoca)

En fin…¡¿Qué les pareció?! ¡¿Les gusta?!

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Gracias por leer!