Nota del Autor: He inventado un número de nombres propios que no fueron entregados en el canon para este capítulo y los que le siguen.

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"LA SUMA DE LAS PARTES"

Autor: holdmybeer

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((14))

Las lecciones de Oclumancia comenzaron el sábado a mediados de enero cuando todas las agendas lograron sincronizarse. Ellos siguieron manteniendo el nombre de George fuera del asunto, pero Hermione trajo consigo a Ron para que fuera un poco más fácil con ambos allí.

George y Harry pasaron el tiempo solos en Grimmauld planeando sus siguientes movimientos.

Harry tenía una lista de mortífagos y de simpatizantes de Voldemort en el Wizengamot para ser cazados, mientras asumía que se encontraba en una cuenta regresiva antes de que cometiera un error y que el Ministerio tuviera una pista sobre él. No dudaba además que aquellos más inteligentes entre sus presas sabrían que ahora estaban siendo cazados.

―El linaje de los Lestrange esta extinto. Con Alecto y Amycus en Azkaban, la familia Carrow esta limpia. Cuando menos no son peores que el Slytherin promedio; yo los pondría de forma cauta en la lista limpia ―caviló Harry―. Por lo menos debemos ver como se maneja el hurón. Narcissa maneja el asiento en el Wizengamot, pero el hurón probablemente se vea también envuelto en política cuando sea lo bastante mayor.

George tachó los nombres de una larga lista de posibles blancos, aunque mantuvo una marca interrogante junto a «Draco Malfoy - Marcado» y «Narcissa Malfoy ― sin marcar – Wizengamot».

―¿La familia Nott? El menor de ellos estaba en tu año, ¿o no?

―Sí. Malfoy y Parkinson conseguían la mayoría de la atención en Slytherin, así que no lo conocí bien ―Harry frunció el ceño―. Pero él viene de una familia de mortífagos y de lamebotas de Voldemort. Ya maté a su hermano mayor. Necesitamos deshacernos también de su tío. En cuanto a Nott … ese es otro que hay esperar para ver, creo.

Una marca se unió a la lista con «Dougal Nott – sin marcar – Wizengamot», junto con un signo de interrogación junto a «Theodore Nott – sin marcar».

―¿Avery? Vaya familia. Marcado, abogó el Imperius, dos veces, y se salió con la suya porque tenía el oro suficiente para atar al DSM con abogados por años de ser necesario ―la expresión de George era dura ―. Su esposa retiene su asiento en el Wizengamot mientras él se *recupera* del trauma de lamer las botas de Voldemort. Ellos tienen un hijo, él tendrá edad para ir a Hogwarts en unos pocos años más.

―Avery padre esta Marcado ―nada más necesitaba decirse. Otra marca se unió a la lista―. Su esposa ...―Harry se quedó mirando la lista―. Un cauteloso 'no' hasta que sepamos más. No quiero dejar otro huérfano.

George lo observó, su expresión indescifrable―. ¿Y si ella es igual de mal bicho que su encantador marido?

―Entonces yo mismo conjuraré la maldición.

George asintió. «Aglaea Avery – sin marcar – Wizengamot» seguido por un signo de interrogación.

Iba a ser un largo día.

~oOo~

Harry fue con Ron y Hermione a la segunda lección de Oclumancia. Iba irse una vez que ellos comenzaron, pero Susan quería hablar con él, y ese era el lugar más fácil para reunirse.

Ellos llegaron temprano, como le habían dicho a Susan, y ella era la única que estaba esperándolos allí.

Susan sonrió ante su arribo―. Hermione, Ron ―los saludó―. Harry ―un leve asentimiento. Harry no estaba seguro de como se sentía acerca del deliberado respeto en su saludo.

―Susan. ¿Qué cosa puedo hacer por ti?

―Me gustaría entrenar a veces contigo, si me lo permites ―dijo ella de sopetón―. Tu eres el mejor profesor de Defensa que yo haya tenido, incluyendo a la guardia de Aurores de mi tía. No eres el único mago Oscuro allá afuera que los Aurores están buscando. Nuestros instructores de combate son buenos, pero he aprendido más combatiendo mortífagos que de ellos.

[Podría ser una buena idea], dijo Ron. [Te estas acostumbrando a como nosotros peleamos. Será bueno para ti el entrenar contra alguien más.]

[Susan siempre ha sido una buena combatiente], concordó Hermione. [Será útil para ambos.]

Harry asintió levemente. [Entonces, El Escondite.]

―Tenemos un lugar ―le dijo a Susan en voz alta―. Ron puede enseñártelo más tarde. Déjame saber que horario funciona para ti y yo estaré ahí.

Harry no quería una nueva versión del E.D., pero eso ayudaría a mantenerla a salvo la próxima vez que se enfrentara a un mago oscuro que no quisiera ir con ella tranquilamente. Esto lo ayudaría a mantenerse alerta, y le daría una idea del nivel actual de entrenamiento de los Aurores como ventaja adicional.

Si ella estaba decidida a convertirse en uno de sus ... sus seguidores, entonces eso era lo menos que podía hacer para protegerla. Y si ella un día decidía usar este conocimiento en su contra, él podía aceptar eso también.

~oOo~

—Nos retiramos de la Fundación —le dijo Hermione calladamente una mañana—. Alguien iba a descubrir que seguíamos en el Consejo más tarde o más temprano, y éste sufriría las consecuencias.

Era la misma razón por la cual Harry se había mantenido fuera de este en primer lugar. Los tres sabían que llegarían a eso. Igual no evitó que sintiera un aguijonazo de pena por dejar ir su última influencia sobre la Fundación Evans-Lupin. Las demandas judiciales de Harry habían llegado a una resolución y el oro fue donado. Había hecho todo lo posible. La Fundación se mantendría en pie o caería según sus propios méritos ahora.

~oOo~

Sin nuevos ataques, el clamor en el Profeta se había tranquilizado un poco. Harry se encontró sorprendido al descubrir que mientras los artículos habían sido sensacionalistas y las teorías sobre sus razones cada vez más extravagantes, el periódico no había comenzado una campaña de difamación. Se lo había esperado, basado en el verano posterior al regreso de Voldemort, pero al Profeta o bien le quedaban dos neuronas y le preocupaba genuinamente lo que él podría hacer en represalia, o el Ministerio lo mantenía frenado.

La segunda opción no sería siquiera una sorpresa. Shacklebolt era un hombre inteligente. Lo suficiente inteligente como para saber que un Harry Potter arrinconado era uno sin nada que perder, y, en consecuencia, uno muy peligroso e impredecible.

También había una sorpresiva falta de citas textuales, buenas o malas, de la gente que había asistido a Hogwarts con él.

―Tu le enseñaste a muchos de ellos en el E.D. ―explicó Ron cuando él se preguntó acerca de eso―, y muchos de ellos utilizaron esas enseñanzas para salvarse a sí mismos o a sus familias. Ellos te lo deben. Muchos de ellos probablemente inclusive todavía confían en ti, Lord Oscuro y todo incluido. El resto . . . ―él se encogió de hombros―. Ellos todavía no pueden demostrar nada en realidad, pero todo el mundo esta de acuerdo en que fuiste tu quien mató a Malfoy y probablemente también a los Lestrange. Las personas que tu no entrenaste eran en su mayoría Slytherin, hijos de mortífagos, o ambos. Incluso si no tienen el cerebro suficiente para callarse, puedes apostar a que la última cosa que sus familiares quieren es que ellos abran sus bocotas y hagan enfadar a quien fue capaz de pasar a través de las protecciones mágicas de los Malfoy y asesinar a Lucius Malfoy mientras dormía. No había problemas con que te calumniaran cuando Fudge no quería hacer olas. No pueden hacerle lo mismo a un Lord Oscuro que lanza Fuego Demoníaco como confites.

Uh.

Harry le dio una mirada de nuevo al titular del Profeta. «¿NOS FALLÓ EL MINISTERIO?». La imagen que lo acompañaba era una de él mismo con Shacklebolt en algún evento u otro después de la caída de Voldemort, Harry no estaba seguro de cuál. No recordaba la mayor parte de aquellos días como nada más que un bombardeo de personas y demandas y aflicción, un día indistinto del siguiente. Sin embargo, parecía haber sido tomada en el Ministerio. Quizás durante uno de los juicios de mortífagos.

El artículo en si no era especialmente positivo, pero dejaba la pregunta de por qué el Salvador había pasado de encontrarse tratando de tu a tu al Ministro a declararle la guerra al mismo Ministerio dentro de un año y medio. Ellos danzaron con mucho cuidado alrededor del hecho de llamarlo mentalmente inestable, pero hicieron notar que aun así era sospechoso este giro rápido a menos que algo hubiera sucedido para empujar a su Salvador sobre el borde.

Hubo aquellos que exponían teorías de Poción Multijugos o el Imperius. Mientras los días pasaban sin ninguna palabra de Harry y , más importante, sin señales de que era mantenido cautivo en alguna parte en contra de su voluntad, esas voces callaron de nuevo.

―Vamos a necesitar varitas de repuesto ―dijo él finalmente―. Puedo ir afuera con un glamour o Multijugos, pero todos conocen mi varita. El Profeta imprimió jodidas fotos de ella.

Ron frunció el ceño―. Eso podría ser difícil. Quiero decir, muchos magos y brujas son enterrados con su varita, como Dumbledore. George mencionó que a veces se encuentran varitas viejas en tiendas de segunda mano, pero las posibilidades de encontrar una que funcione para ti...

―Ollivander es demasiado arriesgado...

―¿Y en el extranjero? ―sugirió Ron―. No sé donde se encuentran ahora Bill y Fleur, pero su familia es francesa y todos ellos son mágicos. Deben saber donde los niños franceses obtienen sus varitas. No pueden ser tan buenas como las de Ollivander, pero no podemos ser remilgados.

Se escuchaba razonable, pero Harry no estaba convencido. Él confiaba hasta cierto grado en Bill y Fleur, pero todavía se sentía demasiado cerca de casa. Mientras menos gente supiera de ello mejor, y el Ministerio francés se encontraba en términos amistosos con el británico la última vez que supo Harry. Si ellos mantenían un registro de la compra de varitas...

―¿...Qué te parece Viena? ―sugirió Harry―. Ellos cuentan con una cantidad decente de población mágica y el Ministerio austriaco no se encuentra en buenas relaciones con el británico desde tiempos de Grindelwald.

―¿Traslador? ―Ron hizo una mueca―. Es un poco lejos, pero tendrá que servir. ¿Nosotros tres y George?

―Por ahora ―Harry concordó―. Si alguien necesita una nueva más tarde ... lidiaremos con ello entonces.

Dos días y mil quinientos kilómetros más tarde, Harry era el nuevo poseedor de una varita de álamo con núcleo de fibra de corazón de dragón. Le fue advertido que nunca sería un calce perfecto mientras tuviera su varita original, pero funcionaba muy bien, y eso tendría que servir.

Mucho mejor que la insidiosa tentación de la Varita de Saúco por lo menos. Cierto, la Varita de Saúco sería un mucho mejor calce, pero en cuanto a Harry concernía el mundo estaba mejor con esa cosa destruida para siempre.

~oOo~

El Wizengamot se reunió a principios de febrero. La agenda de reuniones era errática, pero la familia Longbottom tenía un asiento, actualmente bajo el cuidado de Augusta, y Neville les pasó la información.

Hermione no se encontró complacida al descubrir que los debates del Wizengamot no se encontraban abiertos al público. A Harry esto no le sorprendió para ser francos. El mundo mágico británico se encontraba todavía a un siglo o más de la democracia y transparencia.

Un número de personas de la lista de Harry eran miembros del Wizengamot. No existía garantía de que sería capaz de llegar a alguno de ellos, y ninguna posibilidad de escoger exactamente detrás de cual mortífago "reformado" ir después, pero Harry y George pensaban que valdría la pena el riesgo.

Ninguno de esa lista era inocente. Peor aun, en la mente de Harry, cada uno de ellos era una amenaza futura para Teddy.

El glamour de Harry era el de un mago de aspecto anónimo de mediana edad. Unas cuantas arrugas, pelo castaño entrecano, y ojos azul oscuro. Su túnica era de un azul oscuro igual de anónimo, un poco gastada, pero todavía respetable. Con su nueva varita para terminar el disfraz, era un perfecto desconocido el que le devolvía la mirada en el espejo. No era a toda prueba, pero él sería capaz de mantenerlo mientras conjuraba de todo, con excepción de sus hechizos más demandantes. Y, a diferencia del Multijugos, el glamour era fácil de cambiar de ser necesario. El que esto le evitara el gusto repulsivo del Multijugos y la enervante sensación de cambiar de aspecto era tan sólo una ventaja.

Una sección especifica del Atrio del Ministerio cercana a las varias chimeneas había sido reservada para Aparición y Trasladores una vez desaparecida la amenaza de Voldemort. Harry estaba bastante seguro que esto no continuaría siendo así por mucho tiempo. Escapar por Flú sería demasiado lento, demasiado arriesgado, ¿pero Aparición? La Aparición lo volvía riesgoso, pero ejecutable.

A grandes rasgos conocían cuando se suponía que terminaría la reunión del Wizengamot. Harry y George pasaron esa tarde en silencio con tan sólo el reloj por compañía, los minutos haciendo tictac lentamente. Él había enviado a Ron y Hermione arriba para practicar Legilimancia. Ambos sabían lo que Harry y George estaban haciendo, pero se dejaron enviar al piso de arriba con expresiones sombrías.

Media hora antes de la hora programada Harry se puso de pie. Los nervios se habían asentado horas atrás, y su pulso se aceleró con ansiosa anticipación. Un movimiento de su varita instaló su glamour. El malestar instantáneo que siguió le dejo saber que lo había hecho bien.

George lo tomó por el brazo. Harry imitó el gesto.

―Feliz cacería. Regresa en una sola pieza ―dijo George con seriedad y lo soltó.

Harry asintió una vez. Luego se enfocó en el Ministerio y se fue, el estrujón atenazante de la Aparición lo trasladó hasta el Atrio del Ministerio con solo un pensamiento.

La primera cosa que revisó fue su glamour. Una vez confirmado que seguía en su sitio, salio del camino de otros arribos y encontró un lugar tranquilo junto a la pared. Era casi el final de la jornada y el Atrio estaba bastante lleno. Inconveniente, quizás, pero también esto hacia que fuera fácil para Harry el pasar desapercibido. Tenía preparado un nombre y una historia de respaldo, pero prefería no despertar interés alguno.

Veinte minutos más tarde la multitud había disminuido un poco. Desde la puertas doradas las primeras figuras vestidas en túnicas color ciruela aparecieron. Algunos de ellos le eran familiares, de su lista o como familiares de compañeros de Casa o gente que había conocido en el Ministerio en una u otra ocasión, pero la mayoría no lo era. Harry conocía la lista completa de sus miembros, pero tenía concentrada toda su atención en los que importaban.

Algunos miembros del Wizengamot fueron derecho a las chimeneas o al punto de Aparición. Otros se demoraron, para hablar o ser vistos.

Augusta Longbottom pasó con una expresión contraída en su rostro. Una pizca de Flú y un cortante―: ¡Mansión Longbottom! ―y ella se hubo ido en una ráfaga de llamas verdes.

Dos brujas desconocidas, ninguna menos que centenaria, pasaron a un paso mucho más digno. Unos pocos saludos y últimos comentarios por el día y ellas se fueron con un chasquido de Desaparición.

Los ojos de Harry fueron entre los varios magos y brujas en atavíos ciruela, escogiendo sus posibles blancos. No todos estaban allí. Algunos podrían haber tenido otros negocios en el Ministerio o bien utilizado uno de los Flú privados. Algunos podrían no haber asistido a la reunión.

Un grupo de tres magos en el medio del lugar atrajeron su mirada. Dos le eran familiares por los archivos mortífagos que habían reunido, pero el último que logró reconocer cuando el hombre se dio vuelta, fue todo el incentivo que necesitaba.

Peregrine Travers realizó una mueca de desdén cuando un empleado ministerial joven paso con rapidez con los ojos bajos manteniéndose alejado de Travers. Probablemente un mestizo o un hijo de muggles. Las opiniones de Travers eran bien conocidas, y pese a todo había conseguido evitar Azkaban.

Travers volvió su atención a sus dos compañeros: Ormond Wilkes y Domenic Selwyn, ambos sin marcar, y Harry supo que nunca tendría una mejor oportunidad.

Se movió con toda la rapidez que pudo sin llamar la atención, se deslizó entre varios empleados ministeriales y salio del camino de otro. Una bruja vestida de oscuro pasó entre él y su objetivo, bloqueando el ciruela de las túnicas del Wizengamot, y después ella se hubo ido y Harry tuvo una línea perfecta de visión del trío. El ruido de la multitud se desvaneció, amortiguado a un murmullo apagado mientras se enfocaba sobre sus blancos y el mundo se detenía.

Travers comenzó a darse la vuelta, otra mueca burlona en sus labios. Harry no dudaba que los tres cargaban cada tipo de magia protectora que el dinero podía comprar, siendo tan impopulares como eran todavía en la mayoría de los círculos. Eso no importaba contra el tipo de magia que Harry planeaba usar.

Los mortífagos marcados como Travers eran aptos combatientes, pero la guerra había terminado por un año y medio, y el hombre claramente se sentía lo bastante seguro en el Ministerio como para bajar su guardia.

La varita de álamo de Harry no respondió tan presta como su varita de acebo, pero la pequeña demora no significó mucho. La ventana de oportunidad era estrecha, pero todo lo que necesitaba era un tiro claro en medio de la multitud.

¡Imperio! ―la palabra filosa en voz baja, protegida por unos pocos segundos de hechizo silenciador, y nadie a su alrededor siquiera miró en su dirección.

El sentimiento vago y complacido todavía se encontraba allí, pero... diferente de algún modo. Más calmado y menos personal que con los Lestrange. Una diferencia en varitas o simplemente porque no tenía los mismos años de sentimiento de venganza como respaldo.

El resultado fue instantáneo. Fue tan rápido que Travers apenas vaciló cuando el hechizo lo golpeó en medio de una frase. La voluntad del hombre fue tan fácil de trastocar como lo había sido en Gringotts tanto tiempo atrás.

Harry se dio la vuelta y desapareció de nuevo entre la multitud, siguiendo la corriente de gente hacia los puntos de salida. El hechizo era un poco difícil de mantener con una varita que no era un calce perfecto, pero no necesitaría sostenerlo por mucho tiempo. Ellos habían hablado al respecto, de la posibilidad de mantener a un mortífago permanentemente bajo el Imperius, pero decidieron dejarlo como una opción a futuro. Esta sería una prueba, tanto como una necesaria remoción de plagas. La primera experiencia genuina de Harry con el Imperius como una maldición letal.

Él se detuvo justo dentro del punto de Aparición y se volteó de nuevo a mirar a Travers, haciéndose a un lado del camino de las personas con cortesía como todo un buen funcionario ministerial de bajo nivel que claramente era.

Los tres magos no se habían movido, todavía inmersos en su conversación. Harry siguió mentalmente el Imperius, desde su mente a través de su varita de álamo y a través del cuarto hasta la conciencia deliciosamente sometida de Travers.

Mátalos.

La mente de Travers cedió y abrazó el pensamiento como propio. El hombre se detuvo a media frase y alzo su varita. Selwyn frunció el ceño y abrió la boca para hablar...

¡Avada Kedavra!

...y colapsó en el piso como una marioneta con los hilos cortados.

El gentío se congeló ante el fogonazo de un verde venenoso. Alguien gritó al ver el cuerpo, y eso pareció hacer salir a todo el mundo del momento.

Wilkes había comenzado a moverse, para conjurar o escapar, eso no importaba, fue demasiado lento para que eso hiciera una diferencia en cualquier caso. Travers lanzó el hechizo de nuevo sin vacilación.

¡Avada Kedavra!

Alguien empujó para pasar junto a Harry y Desapareció, después lo hizo otro. Todas las chimeneas estaban encendidas y la gente empujó y apartó a los demás para conseguir llegar a ellas, lejos del hombre que acababa de matar a dos colegas a sangre fría.

Harry no se movió.

Mírame.

Travers giró, indiferente al caos a su alrededor y a los Aurores que habían aparecido en la puerta.

Termina el trabajo.

Travers volvió su varita hacia arriba hasta hacer que descansara contra su garganta. Hubo un conato de resistencia mientras algo profundo en la mente de Travers se retraía y trataba de combatirlo. Harry aplastó con facilidad el intento.

Uno de los Aurores gritó algo que fue ahogado por el gentío que Harry había dejado de notar. Otro alzó su varita para conjurar, forzando su paso a través de las puertas doradas, a traves de personas que trataban de huir ingresando de nuevo al Ministerio. Harry fue unos cuantos segundos más rápido.

¡Avada Kedavra!

Levantó el Imperius y su glamour en el mismo instante que Travers conjuró. Por una fracción de momento los ojos de Travers se aclararon horrorizados. Después su rostro fue oscurecido por el verde brillante de la Maldición Asesina y simplemente colapsó, esfumada toda su vida.

Harry y George se habían preguntado si acaso la Maldición Asesina sería efectiva si una víctima de Imperius la lanzaba contra sí misma. La respuesta era un sí rotundo.

Harry encontró los ojos del Auror a través del cuarto, justo lo suficiente para ser reconocido. Después Desapareció, ido antes de que alguien pudiera actuar.

Apareció dos veces más a través de Escocia y Gales antes de regresar donde George en Grimmauld. La Aparición no podía ser rastreada, pero no quería arriesgarse.

Se tambaleó al llegar, adrenalina y euforia haciendo nada por ayudar su contienda de largo término con el transporte mágico. Hubiera terminado en el suelo de no ser porque George estuvo allí para atraparlo.

―¿Harry? ―urgente y preocupado y... ese no era George. Harry alzó la mirada para ver a dos pelirrojos y a una trigueña con el ceño fruncido y parpadeó, sorprendido.

―Adrenalina ―explicó―. Estoy bien ―otro parpadeo confuso―. ¿Ron? ¿Hermione?

Luego su mundo quedo reducido al abrazo apretado de Hermione y a la presencia de Ron a su lado, sus brazos alrededor de ellos dos.

―Sé que entiendes que no nos gusta, y sé que deseas protegernos ―susurró ella―, pero nunca más. Si no podemos ir contigo, entonces permítenos estar junto a ti después de eso ―ella sonaba como si hubiera estado llorando. Harry se limitó a abrazarla, una disculpa silenciosa que sabía ella comprendería.

―Lo que ella dijo, amigo ―añadió Ron―. Esperar por ti después de Malfoy fue ya bastante malo. Por lo menos George estaba allí contigo.

La mano de George en su hombro hizo que él alzara la mirada y viera el asentimiento en sus ojos.

―De acuerdo ―concordó―. De acuerdo.

Hermione asintió. Lo soltó y se secó los ojos, primero con su manga y luego con un rápido movimiento de varita ante el apremio de Ron―... ¿Valió la pena? ―preguntó ella por fin―. Ya nunca podrás salir de nuevo del Ministerio por Desaparición. Le pondrán fin a eso ahora. Tendrán que hacerlo.

―Travers, Wilkes, Selwyn ―exhaló Harry―. Sí. Valió la pena.

George le apretó la mano. Harry devolvió el apretón, un minuto interminable de pánico y adrenalina y magia en un solo gesto.

Tres nombres más que podrían ser tachados de su lista esa tarde.

~oOo~

El clamor en el Profeta fue... bueno, como podría esperarse, cuando el tópico era el Salvador y Héroe de Guerra convertido en Señor Oscuro y asesino, suponía Harry.

Nadie había capturado una foto de él en el acto, pero el Profeta tenía una foto muy buena del Ministro luciendo sombrío y preocupado, así como una de Harry después de la Batalla que ellos reciclaron de varias ediciones anteriores.

Los artículos habían perdido cualquier inclinación vagamente positiva que les pudiera haber quedado, junto con cualquier sugerencia de que Harry había sido incriminado o estar actuando bajo el Imperius. Varias "fuentes anónimas" señalaron que él había sido capaz de resistir el Imperius cuando era tan sólo un estudiante. Harry sospechaba que dichas fuentes fueran antiguos compañeros de clase, probablemente Slytherins.

La seccion de cartas estaban llenas de ultraje. Harry se esperaba eso también. Nadie quería llamar la atención hacia sí mismos pareciendo estar de acuerdo con él. Si alguno aprobaba su cacería de mortífagos, también lo guardaban para sí. No dudaba que la mayoría del mundo mágico se encontraba horrorizado, tal como no dudaba que hubiese bastantes personas, muchas de las cuales habían sufrido bajo el régimen de Voldemort, que estaban igual de satisfechas de ver que alguna acción se había tomado, aun cuando esta fuera un asesinato.

Carteles de búsqueda aparecieron de nuevo en Callejón Diagon, en parte advertencia y en parte promesa de recompensa por cualquier información que condujera a su captura. Ron y Hermione, conocidos asociados aun cuando nadie pudiera endilgarles algún crimen verdadero a ellos, también eran requeridos para ser interrogados.

Era una sensación familiar el ser cazado de nuevo. Harry no lo había echado de menos, pero no se trataba tampoco de algo con lo que no pudiera vivir.

Sí se disculpó con Ron y Hermione, quienes podrían haber deseado visitar Callejón Diagon como ellos mismos de nuevo un día, y por su molestia se adjudicó una crema de canario con su desayuno.

Cuando consiguió volver en su mayor parte a la normalidad, Hermione bufó―: En serio, Harry. Necesitas practicar tus hechizos de detección ―luego ella suspiró―. ¿Cuando fue la última vez que alguno de nosotros fue a Diagon para otra cosa que visitar a George? A ninguno de nosotros nos gustaba la atención al final. Ni siquiera a Ron.

Por lo menos al mundo muggle esto no le importaba. Multijugos y el ocasional Traslador ilegal al continente se hizo cargo de cualquier compra mágica que necesitaran hacer.

La mayor parte de su tiempo la pasaban en Grimmauld, en el Escondite de Harry, o en cautelosas visitas de familia o de amigos.

Con todo, el ser cazado de nuevo era poco diferente a su vida normal después de la Batalla de Hogwarts.

~oOo~

A los cinco nuevos co-conspiradores y Neville les fue mucho mejor en las lecciones de Oclumancia que al mismo Harry. Se necesitarían años para dominarla, pero con las experiencias de George y Hermione de donde aprender, ellos en poco tiempo tenían las bases. El resto sería práctica hasta que lo hicieran bien. Durante meses, si querían tener alguna posibilidad de mentir bajo el veritaserum, y por el resto de sus vidas, si querían mantener sus habilidades en forma.

Hermione añadió veritaserum a la sesión de lecciones para aquellos que deseaban probar su progreso. Las propias sesiones de Harry habían cambiado de las regulares a encontrarse con bebidas y comida drogada al azar. Esto lo mantenía alerta y le daba plena experiencia con varios hechizos de detección además. Si conseguía evadir esto intentos lo suficiente, Hermione simplemente colocaba la pequeña botella junto a su plato. Después de todo, no podían permitir que su progreso sufriera lapsos.

A mediados de febrero, Neville se unió al entrenamiento de Susan y Harry. Harry no quería convertirlo en otro E.D., pero ninguno de los otros se aproximó a él por esto, así que funcionaba en cuanto a él concernía. Sus sesiones eran erráticas y principalmente basadas en el horario de Susan como cadete y los propios asuntos de Harry, pero valían la pena el dolor de cabeza. Susan estaba en el primer lugar de su clase y conocía las estrategias de los Aurores. Harry... bueno, él contaba con habilidades propias que ofrecer.

Él no podía usar nada letal en sus combates simulados, pero esto no era diferente de su entrenamiento con Ron y Hermione. Susan y Neville no tenían el increíble trabajo coordinado en equipo que Ron y Hermione, pero contaban con la ventaja de que Harry no estaba acostumbrado a ellos.

Harry tuvo un mal presentimiento al ver la mirada calculadora que Hermione le dio al dúo después de la segunda sesión. Él podía mantener el paso contra ellos dos. No creía que fuera a pasar lo mismo contra ellos cuatro.

Antes de la tercera sesión, y antes de que Hermione pudiera comenzar con cualquier idea interesante, Harry sentó a los cuatro en un diván que conjuró en el medio de su terreno de entrenamiento.

―¿Cómo es su resistencia al Imperius? ―preguntó de sopetón―. Necesito entrenar a Ron y Hermione. ¿Necesito también hacer que ustedes dos se pongan a la par?

Para crédito de Hermione, ella se limitó a arquear una ceja. Ron ni siquiera hizo eso. Los dos sabían que eso era necesario. Probablemente aprenderían rápido, pero eso no cambiaba el hecho de que tendrían que hacerlo. Harry no quería lanzar el Imperius sobre ellos en especial, pero necesitaban aprender a resistirlo, todos ellos.

Susan y Neville intercambiaron una mirada. Neville habló primero.

―Nosotros logramos resistirnos bastante bien a los Carrow hacia el final.

―Los Carrow ―murmuró Harry. Algo en su voz provocó que Hermione suspirara y le enviara un sentimiento de exasperación a través del vínculo. Ron tan sólo lució algo divertido. Ambos lo conocían demasiado bien―. Bueno, yo no puedo equipararme a los Imperdonables de Voldemort, pero estoy bastante seguro que puedo superar a esos dos.

Harry inhaló en forma lenta. Su magia se encontraba en la punta de sus dedos y se alzó obediente ante su orden, una sensación eléctrica contra su piel y pequeños chispazos en su nuca.

La magia recayó sobre ellos cinco, fuerte y más oscura hasta para él que cuando la había utilizado en Callejón Diagon. Ron y Hermione se habían familiarizado con ella y no reaccionaron visiblemente. El agarre de Susan sobre su varita aumentó, y solamente la mano de Neville que la aferraba con fuerza por la muñeca pareció evitar que conjurara algo. El mismo Neville pareció un poco más pálido que antes, pero encontró la mirada de Harry sin vacilar.

―Un truco de feria impresionante. Eso no prueba nada.

Una parte del cerebro de Harry estaba consciente de que Neville estaba provocándolo a propósito. La otra, mayor, lo ignoró y se deleitó en la excusa para sobresalir. Él alzó su varita. Solamente un pequeño nervio que saltó en la mandíbula de Neville reveló que estaba lejos de sentirse confiado por la situación.

¡Imperio!

Harry había estado consciente de que Neville había recorrido un largo camino desde que fuera un niño tímido y torpe. No se había dado cuenta de cuánto hasta que la implacable fuerza de su Imperius se enfrentó a la inflexible obstinación de Neville.

Él reconoció la resistencia por los Lestrange, probablemente la familiaridad que provenía de la exposición repetida a la maldición, y aunque sintió un poco de irritación, en su mayor parte sintió orgullo. Neville era su amigo y un aliado, y eso hacia que la fuerza de Neville fuera una protección y un recurso tanto valioso como inestimable.

Harry dio más fuerza a la maldición, y sintió que la resistencia obstinada de Neville fallaba...

...y entonces se retiró antes de que el Imperius tuviera efecto, y la magia desapareció en un instante.

Neville cerró sus ojos y tomó aire de forma temblorosa. Solamente entonces miró de nuevo a Harry.

Harry sonrió incapaz de ocultar su orgullo―. Suficiente.

―Correcto ―Neville tomó otro aliento, menos inestable―. Correcto ―repitió―. Suficiente. La puta madre. Si mantenías la maldición sobre mi...

―No quise hacerlo ―Harry regresó su varita a su funda. La expresión de Susan se aligeró un tanto ante el gesto―. Tu eres mi amigo. Puedes resistir lo suficiente para que estés bien. No puedo equiparar las habilidades de Voldemort con ella, pero si tenemos suerte pasaran generaciones antes de que alguien más pueda hacerlo.

Susan y Neville intercambiaron una mirada. Después Susan habló.

―Yo voy a necesitar aprender. Neville es mucho mejor que yo ―ella lucio un poco sombría, pero decidida en su mayor parte. Era una cosa valiosa de aprender también para un Auror.

―Voy a planear un horario ―prometió Hermione. Una mirada puntual a Harry le recordó la razón por la cual en realidad estaban allí―. Ahora, a practicar. Precisión al conjurar, Harry. Por cada hechizo descuidado que realices, Ron se unirá a ayudar a Susan y Neville por un minuto. Si lo haces de nuevo antes de que concluya el minuto, yo también me uniré.

―Y puesto que mi conjuración se vuelve cada vez más descuidada cuanto más agotado estoy... ―Harry no necesitaba terminar su observación seca.

Hermione sonrió con dulzura―. Incentivo.

Sadismo más bien. Pero Harry tenía mejor juicio como para decir eso en voz alta.

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Hola, aun sigo por aqui. Muchos saludos a todos y gracias por el monton de favoritos y seguidores, y sus comentarios. Espero ponerme pronto al día.

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Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención. La trama y personajes originales pertenecen al autor del fanfic.