Disclaimer: Hetalia Axis Powers pertenece a Hidekaz Himaruya.
Advertencias: Temática slash (hombre/hombre). Diferencia de edad (6 años).
Desde hace unos días que Lovi se venía comportando extraño, en especial cuando Feli estaba cerca de él. Incluso con el abuelo a veces se iban a otra habitación a conversar, dejándonos apartados a Feli y a mí.
—Desde la semana pasada que se andan con secretos —decía Feliciano, bastante amurrado. Yo estaba revisando las tareas de Lovi mientras que Feli estaba sentado en el sofá, jugando con el teléfono—. ¿No sabes de qué es lo que hablan? —Levanté la mirada para encontrarme con la suya, muy serio, me atrevería a decir que hasta molesto, algo difícil tratándose de él.
—Lo siento Feli, la verdad no tengo idea. —Y de verdad que no la tenía.
—Todos estos días Lovino ha llegado tarde a casa, y lo más extraño es que el abuelo no le dice nada. —Dejó el celular a un lado y se sentó en el suelo, frente a mí. Puso sus manos en la mesa que nos separaba— Antonio, te necesito para esto. Por favor averigua.
—¿Pero y por qué no sólo le preguntas?
—¡No me dirá! Ya lo intenté. —Reí suavemente.
—Quizá no lo has hecho con las palabras adecuadas. Cuando vuelva le preguntaré yo y verás que no es nada importante.
Al rato apareció Lovino por el pasillo y al instante Feliciano me dedicó una mirada de complicidad. Lovi se nos acercó y se sentó a mi lado.
—¿Las has revisado ya?
—Sí, como siempre están excelente. —Lovi sonrió, pero al segundo se cubrió la boca. A veces es tan lindo que simplemente no puedo soportarlo.
Pasados unos minutos comencé a sentir una sensación de incomodidad y como si me estuvieran observando fijamente. Miré a un lado y nuevamente me encontré con Feliciano, quien no paraba de hacerme disimuladas señas, supongo que para hablar con Lovino.
—Oye, Lovi. —Me miró— Te he notado más distraído y cansado últimamente. —Su rostro reflejó sorpresa por unos segundos— ¿A qué se debe?
—No sé de qué hablas... —Desvió su mirada hacia un lado.
—Debe ser mi imaginación entonces.
—Probablemente.
—Bueno, entonces, ¿te gustaría que saliéramos mañana? —Sus ojos brillaron durante unos instantes— Esta semana se estrena una película que hace tiempo quiero ver.
—Mañana, ¡claro...! —Se quedó en silencio de pronto, parecía haber recordado algo— No... No puedo. —Ahora se veía un poco decepcionado— Lo siento Antonio.
—No te preocupes —dije intentando no preocuparlo—. ¿Y qué tal el sábado?
—Ese día... —Suspiró— Lo siento también, tengo que salir con alguien más.
El silencio duró más de lo que tenía planeado, pero es que simplemente no se me ocurría nada que decir. Volví mi atención al cuaderno frente a mí y comencé a hacer garabatos sin sentido en una esquina de la hoja.
—¿Antonio? —Lovi me había llamado— ¿Pasa algo?
—No, nada...
—Entonces, ¿podrías dejar de rayar mi cuaderno?
—Ah... —Dejé el lápiz a un lado. Sin pensarlo miré a Feliciano, y en todo su rostro la expresión te lo dije estaba escrita— Oye, Lovi, ¿con quién vas a salir?
Lovi miró a Feliciano rápidamente y al notar que éste tenía su atención puesta en nosotros, dijo—: Nadie importante, en realidad.
Feliciano suspiró, se notaba cansado, pronto se levantó y nos dijo que se iría a su habitación.
—Lovi. —Le llamé cuando nos habíamos quedado solos en la sala— ¿Le estás ocultando algo a Feli?
Me quedó mirando durante un momento. Balbuceó algunas cosas, luego se puso de pie y fue hasta el pasillo. Cuando se aseguró de que Feliciano ya no estaba ahí volvió a sentarse a mi lado.
—No quería contarte, porque no quiero que le digas nada a mi hermano. —Había bajado su tono de voz— Pero la verdad, es que voy a salir con Francis este sábado.
—¿Qué Francis? —Lovi me quedó mirando fijamente.
—¿Francis? ¿Tu amigo? ¿Lo recuerdas?
—Ah, ese Francis... ¡Eeh! ¡¿Por qué vas a salir con él?! —Lovino me cubrió la boca con sus manos.
—¡Pero no lo grites! —me regañó en voz baja— Por eso no te quería decir... —Suspiró.
—Pero, pero... ¿Por qué vas a salir con él? ¿Y no conmigo? ¿Y desde cuándo que se llevan tan bien como para salir? ¿Lovi? —pregunté apresuradamente.
—Espera, espera... —dijo moviendo sus manos a ambos lados—. Está bien, te contaré todo, pero no acá, Feliciano podría escuchar.
Nos levantamos y Lovi me llevó hasta su habitación, se aseguró de cerrar la puerta. Ambos nos sentamos en la cama.
—Bien... —comenzó, se veía un poco inseguro— No sé si sabes, pero pronto será el cumpleaños de mi hermano. —Asentí con la cabeza— Y pues, había planeado hacerle una torta para ese día pero no tenía idea de qué podría ser, así que busqué y de alguna forma terminé en la cafetería de Francis.
—Francis hace buenos dulces.
—Sí, lo sé —dijo para luego sonreír. Aquello me hizo sentir un poco extraño—. Bueno, por eso mismo es que le pedí que me ayudara a preparar la sorpresa. El aceptó y para que me enseñara he estado yendo a su cafetería desde la semana pasada.
—¿Hace una semana? ¿Por qué no me habías dicho?
—Feliciano siempre estaba con nosotros las veces que has venido a casa, y como él no puede saber, simplemente he pasado del tema.
—Pero Lovi... —dije desanimado.
—Y ahora que ya lo sabes prométeme que no le dirás a mi hermano.
—Está bien. No le diré a Feli.
«Entonces eso era. A pesar de que logré averiguarlo de todas formas no podré decirte Feli, lo siento...», pensé. «Aún así, que Lovi se haya acercado tanto a Francis no me gusta...»
Miré a Lovi fijamente durante un momento, pensando en todas las cosas que habría hablado y hecho con Francis, y, a pesar de que no me gustase admitirlo, los celos en mi interior se estaban presentando.
Me acerqué a Lovi y apoyando una de mis manos en la cama me arrimé un poco a él. Lovi tenía el rostro colorado y me miraba directamente a los ojos.
—¿Qué... estás haciendo? —preguntó entre balbuceos.
—Planeaba besarte. —Acerqué mi mano a su rostro y acaricié su mejilla con delicadeza.
—Eso no es algo que dices en voz alta... —Desvió la mirada hacia otro lado.
—Entonces sólo lo hago...
Alcancé a escuchar un murmullo que interpreté como una afirmación, entonces le besé. Lentamente fui empujándolo, hasta que quedamos recostados sobre la cama. Lovi rodeó mi cuello con sus brazos, a ratos acercándome más a sí mismo.
Si bien sabía que Francis estaba en algún tipo de relación con Arthur desde hace años, y digo tipo porque probablemente ni ellos saben qué son el uno del otro, pensar en Lovi compartiendo el día a día con él hacía que se me revolviera algo dentro. Estaba acostumbrado a tener a Lovi sólo para mí, a lo más compartirlo con su abuelo o hermano, pero nadie más. Sé que es algo egoísta pero no puedo evitarlo.
Podría colarme a su cita de alguna manera, si, eso es una buena idea, así podría cuidar de Lovi en todo momento.
—Antonio... —dijo en un suspiro.
—Lovi. —Lo besé en el cuello, logrando que soltara otro suspiro— Estaba pensando...
—¿S-si...? —Las mejillas de Lovi estaban completamente rojas, hasta su respiración iba más deprisa.
Luego de una pausa hablé—: Quería acompañarte el sábado.
—Pensé que nunca... Espera, ¿qué? —Se alejó un poco de mí y se quedó mirándome.
—Quiero acompañarte el sábado en tu cita con Francis. —Sonreí.
—¿Qué? ¿Para qué?
—Pensé que sería bonito... —Entornó los ojos.
—Pero te aburrirás, sólo iremos a ver cosas relacionadas con pastelería.
—A mí también me gustan los dulces.
—Te gusta comerlos, no prepararlos.
—Sé hacer churros.
Me miró fijamente durante varios segundos, luego de un suspiro habló.
—Hablaré con Francis.
—¡Sí! —Le abracé y besé por todo el rostro— Gracias Lovi.
Entre risas pidió que me detuviera, pero no lo hice, seguí mimándolo y mientras más reía más disfrutaba hacerlo.
Ya el sábado en la mañana fui hasta la casa de Lovi a buscarlo para luego salir juntos. Decidí ir hasta su allí porque de esa forma podría tenerlo sólo para mí durante un rato.
—No le has dicho nada a Feliciano, ¿cierto?
—Ni una palabra —dije levantando mi pulgar y sonriendo—. ¿Cómo va la sorpresa?
—Francis ya me enseñó a preparar el pastel que quiero. —A pesar de que Lovi mantenía su actitud seria, lograba notar la emoción en sus ojos— Incluso ya lo preparé una vez, aunque no salió tan bien como esperaba...
—No te preocupes Lovi. No todo sale al primer intento.
—Por eso es que ahora iremos a comprar más cosas por nuestro lado. Los proveedores de la tienda sólo van cada fin de mes y nos quedamos sin algunas cosas en particular... —De pronto se quedó en silencio y me observó— ¿Por qué sonríes tanto?
—Ah, porqué preguntas... Me alegra verte tan feliz y emocionado por todo el tema. —El rostro de Lovi se coloreó de un intenso rojo en un segundo.
—¡No estoy emocionado! Es sólo... Es por el cumpleaños...
Lovi es demasiado adorable incluso cuando no quiere. Le hace mal a mi corazón.
Cuando salimos de la estación vimos a Francis esperándonos. Junto a él, dándole la espalda, otra persona que no reconocí a primera vista, pero que al acercarnos logré identificar.
—Hola chicos —dijo Francis cuando llegamos a su lado.
—Hola Francis —respondió Lovi.
—¿Qué tal, Fran? —dije animado. Nos abrazamos— Ha sido un tiempo.
—Claro que sí. He estado ocupado con la tienda, ya sabes.
—Por supuesto que lo sé. —Sonreí, a lo cual Francis se vio incómodo.
—Nunca me ha gustado esa sonrisa tuya.
—Eso también lo sé. —Ambos reímos un poco. Miré a un lado— Hacía tiempo que no te veía, Arthur.
Se giró hacia nosotros, con un rostro calmado. Estrechamos nuestras manos.
—Hola Antonio. Desde la fiesta de Gilbert, ¿no?
—Más o menos. —Sonreí y froté mis manos, emocionado— Entonces, ¿es una cita doble?
—¡No es una cita! —dijo Arthur molesto—. Sólo vine porque también necesitaba comprar unas cosas.
—Ya —dije sin emoción alguna. Miré a Francis quien sólo subió los hombros— Ah, Arthur. Él es Lovi. —Tomé a Lovi por los hombros acercándolo a nosotros.
—Sí, lo recuerdo. Es tu novio, ¿no?
Escuchar eso de alguien más me hizo sentir realmente feliz, por ello no pude evitar reír un poco. Por otro lado, Lovi se veía muy avergonzado.
—Sí, es mi novio. —Volví a reír un poco.
—Deja de comportarte como un chiquillo de quince —dijo Francis, al instante miró a Lovi—. Sin ofender.
—Tengo dieciséis.
—Una gran diferencia —añadió Francis, luego sonrió divertido.
Lovi le dio un golpe en el brazo, se notó que fue sin más intención que de molestar. Luego ambos compartieron un par de segundos riendo.
Me sentí un poco apartado de aquella interacción. Miré a un lado y Arthur tenía un rostro lleno de insatisfacción.
—¿Qué mierda es esto? Pensé que eran profesor y aprendiz nada más... —susurró Arthur. Lo quedé mirando y él lo notó— ¿Lo dije muy alto? Lo siento, no es que estén cuestionando su relación ni nada... —Coloqué una mano sobre su hombro. Él me miró con extrañeza.
—En este mismo momento te considero un aliado. Espero reciprocidad.
Arthur sonrió y asintió con la cabeza.
Fui hasta Lovi y le tomé de una mano, obligándolo a caminar un poco.
—Pues ya estamos todos, vamos —dije animado.
Arthur se acercó a Francis y le agarró con poca delicadeza del brazo.
—Vamos idiota.
—Con más cariño Arthur —se quejó Francis.
—No te pongas exigente. —Francis sonrió con cansancio.
Sin prisa comenzamos a caminar con Francis a la cabeza, puesto que él era el único que sabía la ubicación de la tienda a la cual íbamos. Esta de más decir que se distraía fácilmente y terminábamos parados frente a tiendas de vestuario y otras relacionadas. De vez en cuando parábamos en librerías a pedido de Arthur, quien al parecer buscaba un libro en específico.
Cuando nos detuvimos en una librería en particular, tanto Arthur como Francis aprovecharon de revisar unos cuantos libros. Con Lovi también fuimos hasta el apartado de ofertas sólo para pasar el rato y esperar a los demás.
—Realmente esto parece una cita ahora —dije en voz baja, pero Lovi, que estaba a mi lado, alcanzó a escuchar.
—¿Esos dos están saliendo? —Rápidamente hice un gesto para que bajara la voz. Lovi me miró confundido— ¿Qué?
—No digas eso tan fuerte. Arthur es capaz de armar un escándalo por ello.
—¿Pero lo están o no?
Me quedé unos segundos en silencio, ladeando mi cabeza de un lado a otro, intentando dar con la respuesta.
—Es algo difícil de decir...
—¿Pero han salido alguna vez o no? —insistió.
—Sí, cuando estábamos en el instituto.
—¿Y no siguen ahora?
—Eeh... No. Creo.
—No pareces seguro.
—Créeme que ni ellos lo están. —Lovi sonrió un poco.
—Qué extraño. —Reí también.
—Sí, la verdad es que si.
Tanto Francis como Arthur se nos acercaron. Arthur venía con una bolsa en las manos.
—Ahora que hemos terminado aquí, podemos seguir con lo nuestro —dijo Francis. Lovi asintió y salimos de la librería.
Cuando llegamos a la tienda que queríamos, tanto Lovi como Francis se emocionaron, sólo que uno lo demostraba más que otro, y rápidamente entraron y ya dentro los perdimos. Arthur y yo preferimos quedarnos fuera de la tienda, esperando.
—A veces me dan ganas de aprender a hacer dulces también —dije desanimado—. Así podría compartir más con Lovi.
—Yo aunque lo intente Francis siempre me deja fuera. Según el sigo cocinando horrible.
—Ah, pero es que tu cocina...
—Cállate. He mejorado este último tiempo.
—Mm, ya. —Arthur me miró con el ceño fruncido— No me culpes, tú fuiste el único culpable de tu propia reputación.
—Idiota —murmuró.
Estuvimos unos minutos en silencio, luego de pensarlo un poco, me atreví a hablar.
—Lovi tenía la duda de si estas saliendo con Francis.
—¿Por qué no sólo lo preguntas tú? Te escudas en un niño —respondió de inmediato, con fiereza. Era algo esperable, ya que siempre se comportaba así cuando se trataba de estos temas.
—Bueno, quizá yo igual esté un poco curioso, después de todo Francis es mi amigo... Y tú también. Sólo quiero que sean felices.
Arthur no respondió, y pensé que no lo haría, hasta que pasado un momento lo hizo.
—No estamos saliendo.
—¿Pero han salido en una cita o algo?
—No sabría si llamarlo cita.
—Francis dijo que sí. —Arthur pareció sorprendido, luego frunció el ceño.
—Entonces si sabías.
—No te enojes. Francis estaba muy emocionado y necesitaba contárselo a alguien. —Me pareció ver las mejillas de Arthur un poco más rojas de lo normal antes de que girara la cabeza hacia otro lado.
Luego seguimos hablando de cosas triviales como los estudios, la familia y otros temas. Me preguntó por João así como yo por sus hermanos, todos están saludables así que no hay nada que lamentar. Pasados unos minutos Francis y Lovi salieron de la tienda con algunas bolsas, ambos se veían felices.
—¿Les fue bien? —pregunté.
—Sí, conseguimos todo —respondió Francis—. Ahora nos vamos a la cafetería. ¿Nos acompañarán?
—Por supuesto —respondí de inmediato. Todos miramos a Arthur, quien solo asintió levemente con la cabeza. Me acerqué a Lovi—. Déjame llevar las cosas por ti.
—No están pesadas.
—Dame el gusto de ayudarte. —Lovi se sorprendió y luego se sonrojó, sin más peros me dejó llevar las bolsas. Le sonreí y él solo bajó la mirada.
—Eeh, que envidia. Ojalá alguien me llevara las cosas —dijo Francis.
—Estás lo suficientemente viejo para hacer las cosas por ti mismo —respondió Arthur.
—¡No estoy viejo! Solo tengo veintitrés. —Se limpió las imaginarias lágrimas que salieron de sus ojos y luego miró a Lovi— Ojalá tener un novio como el tuyo.
—No te atrevas —respondió de inmediato Lovi. Me pareció que estaba bromeando, pero al ver su rostro lleno de seriedad, me sorprendí.
Tanto Francis como yo nos quedamos en completo silencio. No me esperaba algo así, para nada. Miré a Francis, quien tenía una gran sonrisa en el rostro; no pude evitar sonreír también, si hasta sentía mi corazón latir más deprisa.
—La verdad es que quiero mucho a Toño, pero no de esa manera. Así que no te preocupes Lovi —dijo colocando una mano sobre su cabeza, cariñosamente.
Me pareció ver una sonrisa en el rostro de Lovi, pero al encontrarse nuestras miradas giró la cabeza al instante y comenzó a caminar, llevándose a Francis con él.
—Deja de sonreír así, es desagradable —me dijo de pronto Arthur.
—No sé de qué estas hablando... —Luego me afirmé en sus hombros— Siento que desfallezco...
—Cálmate... ¿Eres idiota? —dijo sonriendo. Se notaba que se estaba aguantando la risa.
—Por Lovi lo soy.
—Eso no te hace un mejor idiota y lo sabes. —Ambos reímos y luego seguimos a Lovi y a Francis.
Puesto que estábamos cerca de la cafetería no nos demoramos demasiado tiempo en llegar. Francis abrió el lugar y nos dejó pasar. Ya dentro, Lovi y Francis pasaron a la cocina, diciendo que prepararían algo para comer. Nosotros nos sentamos en una mesa cualquiera a esperar.
Arthur sacó el libro que había comprado y luego de observar un rato la portada y contraportada, comenzó a leer.
—No leas —dije, Arthur me miró extrañado—, es como si estuviera sólo aquí.
—Y eso es malo porque...
—Me aburro.
—Bueno allá tú.
—No seas así.
Luego recordé que un compañero de la universidad me había recomendado un juego para el móvil, y algo me decía que a Arthur también le gustaría.
—Mira. —Saqué el teléfono y abrí la aplicación. Le enseñé la pantalla a Arthur.
—¿Qué tengo que ver?
—¡Es un juego!
—Puedo notarlo. —Arthur no parecía mostrar interés. Suspiré.
—Es la versión digital del juego Battleship. —Al escuchar el nombre noté que sus ojos brillaron por un instante. Sonreí, ya lo tenía— Es muy divertido. Y se puede jugar entre dos.
—Dime el nombre y lo descargo ahora mismo —dijo apartando el libro a un lado y sacando su teléfono.
En un momento ambos teníamos el juego en los teléfonos y jugábamos entre nosotros. Está demás decir que estábamos tan concentrados que no notamos el paso del tiempo, al menos hasta que una tarta se nos impuso de pronto en medio de los dos. Al mismo tiempo ambos levantamos la mirada y nos encontramos con Lovi y Francis a su lado.
—¿Cuándo piensan poner atención? —preguntó Lovi, con evidente molestia.
—Lo siento Lovi —dije sonriendo. Me tomó de una mejilla y comenzó a tirarla—. Lowi no... —balbuceé.
—Por no escucharme. —Siguió molestándome durante un rato, pero parecía divertirse con ello, así que dejé que lo siguiera haciendo.
Francis volvió a la mesa esta vez con cuatro tazas, dos con café y dos con té y las repartió en la mesa. Pronto estábamos todos sentados comiento la tarta que habían traído.
—¡Esto está delicioso! —dije entusiasmado— ¡Te ha quedado espectacular, Francis! —Mi amigo tosió un poco, y con señas me indicó a Lovino. Me costó entender en un principio, pero luego lo hice— ¡¿La preparaste tú, Lovi?!
—No es gran cosa.
—¡Claro que sí! —Le rodeé por el cuello y le planté un beso en la frente— ¡Esto está tan exquisito! No sabía que podías hacer dulces tan ricos. —Noté que Lovi intentaba ocultar su sonrisa, así que por unos minutos más le seguí haciendo cumplidos. Francis sonreía ampliamente, por otro lado, Arthur escondía su sonrisa detrás de la taza mientras bebía té.
El resto del día pasó rápidamente, y cuando se puso el sol decidimos con Lovi irnos del lugar, dejando a Francis y Arthur solos. Le deseé suerte a Arthur, que solo me respondió con un pequeño golpe en el brazo y un entrecejo fruncido, habitual en él.
—Al final —comencé a decir, Lovi me prestó atención. Ambos caminábamos hacia la estación de metro—. No están saliendo. —Lovi estuvo en silencio durante unos segundos, parecía intentar descifrar de qué hablaba— Me refiero a Francis y a Arthur.
—Ah, sí, ya lo sé. Le pregunté a Francis cuando entramos a la tienda.
—Yo también le pregunté a Arthur en ese momento. Estamos sincronizados —dije agarrando con fuerza su mano.
—No digas tonterías. —Su rostro enrojeció en un segundo. Yo solo pude sonreír— Francis me contó todo.
—¿Todo?
—De que habían estado saliendo, luego cuando él se fue a estudiar a Francia y Arthur se quedó acá, y bueno, todo.
—Ese todo. —Guardé silencio un momento, luego suspiré— Pero al menos parecen estar superando las cosas ahora —dije sonriendo—. Estoy muy feliz por eso; se nota que Francis ha estado de mejor humor, e increíblemente Arthur también. Por lo que noté hoy.
—Eres extrañamente perceptivo.
Sonreí a la vez que cerraba los ojos y colocaba mis manos a cada lado de mis caderas— Es una de mis habilidades.
—Bastante inútil.
—¡Eh! ¡No digas eso! —Me acerqué a Lovi pero me esquivó— No te escapes. —Comencé a perserguirlo y a su vez el corría de mí— ¡Oye!
—¡Ni creas que dejaré que me atrapes! —gritó, comenzando a correr más rápido.
Estuvimos corriendo durante un rato, incluso pasamos de largo la estación.
Lovi corría sabiendo exactamente en qué lugares debía girar o detenerse, parecía conocer bien los alrededores, a diferencia de mí. De alguna forma terminamos llegando a una pequeña plaza, que estaba vacía de momento.
Lovi se detuvo de pronto y al no prestar suficiente atención, terminé chocando contra él y, por el impulso que llevaba, caímos al pasto. Por suerte alcancé a cubrirlo, dejando que él cayera sobre mí.
—¡¿Eres idiota?! —preguntó separándose un poco de mí.
—Lo siento Lovi…
—¿Te has herido o algo? —Tomó mi rostro y lo inspeccionó. A su vez, con sus manos acariciaba mi cabeza— No pareces haberte golpeado muy fuerte.
—Estoy bien. —Sonreí. Lovi suspiró.
—Debes tener más cuidado… —Lovi se incorporó y quedó sentado sobre mí. Noté que me miraba fijamente y su rostro se había puesto un poco colorado.
—¿Qué sucede Lovi? ¿Te dio calor la maratón?
—Algo así… —balbuceó en voz baja.
—Si quieres puedo ir a comprar algo para beber…
—¡No es necesario! —exclamó rápidamente, sorprendiéndome— Sólo quédate aquí.
Lovi se veía extraño, parecía más nervioso de lo normal, me atrevería a decir que hasta se veía incómodo. ¿Se habría molestado por haberlo botado al suelo? ¿O seguiría molesto porque no le puse atención en la cafetería? ¿O quizá alguna otra cosa que no noté?
—¿Pasa algo Lovi?
—No, no es nada… —Entrelazó sus manos con las mías, lentamente— Solo pensé… —Me mantuve en silencio, escuchándolo atentamente— Que quería pasar más tiempo contigo a solas… —Sentí mi rostro arder al momento— Y si íbamos pronto a casa estaríamos con mi hermano y el abuelo… Por eso… Corrí hasta acá… —Lo último fue casi apenas audible, puesto que había bajado la cabeza, escondiendo su rostro y disminuyendo el volumen de su voz.
A pesar de que fuese algunos años mayor que Lovi y por ende, más adulto, mentiría si dijese que este tipo de situaciones no me colocaban nervioso, aunque fuese un poco. Habían pasado unos años desde la última vez que había estado en un tipo de relación así que, que se comportanse con una actitud tan cariñosa y vergonzosa hacia mí, solo lograba inquietarme aún más rápido de lo normal.
—A mí también me gustaría pasar más tiempo a solas… —Los ojos de Lovi se abrieron más de lo común— Pero ahora ya se está haciendo tarde, si no vamos-…
Lovi unió sus labios a los míos. Y a pesar de pillarme por sorpresa, le correspondí de inmediato.
Mientras nos besábamos, a ambos nos pareció escuchar unas voces a lo lejos, por ello Lovi se tensó e intentó alejarse de mí, pero no se lo permití. Lo acerqué más hacia mí, presionando con una mano su espalda y con la otra su nuca, profundizando el beso. A pesar de que se quejó un poco en un principio, pronto volvió a concentrarse sólo en nosotros, olvidando lo demás.
Cuando nos separamos, ambos nos incorporamos un poco.
—No es una mala idea arrancarse de vez en cuando —dije divertido—. Si es algo como esto podríamos hacerlo más seguido.
—No te acostumbres…
—¿Eh? ¿Por qué no? Es divertido. —Sonreí.
—No es muy de mi agrado este tipo de demostraciones en público.
—Pues, yo tengo un departamento, sabes… —Una mano me cubrió todo el rostro, empujándome hacia atrás.
—¡Cá-cállate idiota! —Lo tomé por la muñeca y lamí un poco su palma. Fue divertido ver como su rostro enrojecía en un solo segundo— ¡¿A-Antonio…?! —De un manotazo se soltó y se alejó de mí— ¿Qué…?
—Pensé que te agradaría.
—¡Como si eso fuera posible, imbécil! —respondió al instante. Comencé a reír, entretenido. Lovi se enfureció más— ¡No te rías!
—Lo siento, es que… Jaja…
—Es que qué —repitió demandante.
—Es que eres tan lindo que no puedo evitar hacerte ese tipo de bromas.
—No me llames lindo.
—Pero lo eres.
—Que no. —Suspiré.
—Está bien. —Lovi se puso de pie— ¿Nos vamos ya? —Lovino asintió con la cabeza— Eeh, yo quería más cariño.
—Te dije que no te acostumbraras.
—Bueno… Ayúdame a ponerme de pie —dije estirando mis manos hacia Lovi.
Sin pensárselo mucho se me acercó y me tomó las manos, al instante hice fuerza y lo traje hacia mí, cayendo nuevamente al suelo. Aproveché para abrazarlo fuertemente.
—¡Antonio! —protestó mientras intentaba escapar del agarre.
—Solo un poco más…
Lovi pareció calmarse, entonces apoyó su cabeza sobre mi pecho y nos quedamos así durante un rato, en silencio.
—Tu corazón…
—Late rápido, ¿no? Es por tu culpa. —De reojo miré a Lovi, quien volvía a sonrojarse completamente.
—Querrás decir que es gracias a mí.
—Las dos formas son correctas —dije divertido. Hubo un pequeño silencio, pronto volví a hablar—: Iré a verte todos los viernes a la cafetería.
—¿Ah? —Lovi me miró— No es necesario.
—Quiero hacerlo. —Le devolví la mirada— Puedo, ¿cierto?
Intercambiamos miradas durante unos segundos, luego Lovi cerró sus ojos y sonrió.
—Está bien. Aunque te dijese que no, irías de todas formas.
—Oh, ya me conoces.
—No es que requiera de tanto esfuerzo.
—Oye. —Lovino rió divertido, yo también lo hice.
Nos quedamos en la plaza durante un rato más. Finalmente, cuando oscureció, decidimos volver a casa.
No hay excusa que valga, así que solo me disculparé :v Lo siento ;A; No estaba en mis planes demorarme tanto, pero se juntaron cosas y eso. Lo siento otra vez uvu Espero que les haya agradado el capítulo.
Respuestas a reviews
Lovi love: Me alegra romper esquemas (?) Haha, y pues, Antonio es fuerte también, así que no os preocupéis (?) Por supuesto que Lovi lleva las riendas de la relación, he's the man. ¡Lo siento por haberme retrasado tanto y espero te haya gustado la continuación!
Guest: Que bueno que ames a Lovi con Toñito, porque son un amor ;A; Debo confesar que a veces hasta a mí me dan soponcios escribiendo esto (¿)
Yuu: Si quedas con ganas de más significa que he cumplido mi misión a la perfección (¿) Me alegro que te guste la historia ;A; Espero no decepcionar uvu
Bueno, eso es todo por ahora uvu Muchos saludos y que estén excelente. Adiós uvu
Ah, casi lo olvido, si ven cualquier error de ortografía, tipeo, etcétera, etcétera, por favor háganmelo saber, que a pesar de que leo el capítulo para corregir, demás que alguno se me pasa y después cuando vuelvo a leer el capítulo pasados unos días, encontrarme con faltas de ortografía o tipeo me hace sentir avergonzada y relativamente mediocre :c Muchas gracias de antemano.
