Ninguno de los personajes del fic(salvo los OC's que llegue a hacer)son míos, todos le pertenecen a Takahashi Rumiko-sensei
Diálogo: blablablabla
Pensamiento: blablablabla
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Cambio de escena o de hora: -I-I-I-I-I-
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~The Maidens of the Bloody Moon~
Capítulo XIII
Al llegar a la aldea, InuYasha comenzó a olfatear alrededor para detectar la presencia de algún Youkai, pero por el momento no detectaba nada solamente el olor a lobo.
- Debe ser el macho de la niña. -pensó-
Siguió el rastro del lobo, hasta llegar al mismo río donde había salvado a los niños el día de ayer y pudo encontrar lo que buscaba.
- ¿Espiando a tu futura hembra? -dijo InuYasha-
- ¡¿Quién...?! -exclamó el acosador-
Al voltearse vió que tenía tras de él a InuYasha con una expresión burlona y con los brazos cruzados.
- Hola.
- ¿Y tú quién eres Hanyou? -pregunta-
- Tú debes ser Kai ¿Cierto?
- ¿Quién te ha dicho mi nombre? -lo cuestiona sin bajar la guardia-
Kai era el joven lobo, macho de Yuki quien la reclamó al nacer; era alto, apuesto, fuerte, y de complexión delgada, su cabello era corto de un frio tono celeste casi siendo blanco y unos bellos ojos azules, tipicos de su clan, usaba una delgada banda que cruzaba su frente y vestía pieles de lobo.
- Tu suegra. -le dijo InuYasha sin más- No te preocupes lobo, no vengo a lastimarte a ti o a la niña. Vengo a ayudarles.
- ¿Ayudarnos? No necesito de tu ayuda, yo puedo hacerme cargo de todo. -respondió Kai malhumorado y soberbio-
- ¿Tanto así que te importó más tu clan, que ella? -pregunta con saña InuYasha-
- Eso no te importa. -Kai le da la espalda-
- Me dijo tu suegra que, aún no asimilas del todo el hecho de que reclamaste a una doncella Sangrienta. -dice InuYasha- Es normal ¿Sabes? Yo también me sentí igual con la mía. -se refiere a Kagome- Pero ya después de asimilarlo lo ves como algo normal, y te agrada la idea.
A pesar de ignorarlo, Kai escuchaba las palabras de InuYasha y trata de asimilarlas; tenían sentido, porque en ningún momento sintió vergüenza con su situación.
- ¿Y dime, cómo está ese sarnoso de Kouga? -pregunta InuYasha ya estando a su lado, viendo a Yuki y a Hayate-
- ¿Tú conoces a nuestro líder? -pregunta el joven-
- Claro... ¿O es qué acaso no les dijo, que yo le di la paliza de su vida hace 20 años? -pregunta InuYasha con burla y sátira-
En eso Kai recordaba que habían rumores desde hace años y que aún están latentes, de que Kouga había perdido una pelea contra un Hanyou por una Doncella de la Luna Sangrienta, recién nacida, y que había terminado muy mal herido.
- ¿Entonces los rumores son ciertos? ¿Tú eres ese Hanyou? -pregunta Kai, a lo que InuYasha solo asiente con una sonrisa arrogante-
- ¿Ya se repuso de su derrota?
- Sólo se molesta cuando escucha los rumores, pero si te refieres al aspecto de pareja, pues desde hace años que él ya tiene a su hembra, Ayame nuestra matriarca y son muy felices. -reveló- Incluso ya tienen a su primer cachorro Souma, que será nuestro futuro líder.
Cuando escuchó a Kai, nuevamente un sentimiento de envidia se plantó en él; aunque salió vencedor en esa batalla por Kagome hace 20 años, ahora Kouga ya tiene una hembra y un cachorro, además de que son felices. Todas esas cosas que él desea, pero que no tiene, al menos por el momento.
- ¿Porqué me siento como un perdedor? -pensó él-
- ¿Y tienes alguna idea de quién es ese Youkai? -Kai interrumpe los pensamientos de InuYasha-
- Tengo una sospecha.
InuYasha relata lo sucedido hace 50 años y sobre los Youkais asesinos de Doncellas Sangrientas; pero para Kai, aquella descripción de los Youkais no correspondía con la del que atacó la aldea la otra vez.
- El Youkai qué atacó la aldea, no coincide con los que me estás contando.
- ¿Y cómo era entonces? -pregunta el Hanyou-
- Era un zorro enorme de pelaje plateado, con 3 colas y ojos en color verde. -le da la descripción- Pero los Youkais que me describes, tienen apariencia humana y por el momento, no han aparecido youkais así.
Aquello le resultó raro al Hanyou, porque Jinenji, Myouga o Shizu le contaron sobre un Youkai así.
- Muéstrame donde apareció aquél Youkai. -le dijo a Kai-
- Está bien.
Ambos se levantaron del suelo, y corrieron hasta la zona donde había aparecido por primera vez ese zorro.
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En otra parte de la aldea, en el Santuario específicamente, se encontraba Tsubaki en su guarida frente a un caldero donde ponía diferentes cosas como esqueletos de bellas aves, hierbas venenosas, raíces podridas de Goshinbokus, y corazones sangrantes de diferentes animales.
- Ya empezaron a buscar mi rastro. -dijo Tsubaki refiriéndose a InuYasha y a Kai- Debo estar preparada. -dijo mientras con su mano pasó sus dedos por sus mechones vanos de cabello-
Juntó ambas manos en señal de oración, y empezó a recitar un conjuro; el caldero donde puso todos esos ingredientes, comenzó a emitir un brillo maligno. Tras terminar de rezar, apareció la marca en el ojo de Tsubaki y este brillo igualmente.
- Ah... -exclamó al sentir el poder salir de su ojo- Perfecto...
Entonces un ente extraño salió de su ojo, directamente al caldero brillante, donde tras una pequeña explosión y una nube de humo, el caldero ya estaba vacío, o al menos ya no tenía aquélla mezcla, porque ahora había una presencia maligan en ese caldero.
- Ahora ve mi pequeño, y dale la bienvenida a ese Hanyou. -le ordenó- Pero no lo mates, solo tráeme su deseosa y bien parecida presencia ante mi. -señaló ella hacía un punto, para que fuera a acatar su orden-
El ente salió del caldero, y fue a cumplir la orden de su ama y señora.
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InuYasha y Kai, ya habían llegado al terreno donde había aparecido aquél zorro; estaba en las afueras de la aldea, pero no era tan lejos.
- ¿Entonces fue aquí?
- Sí, fue aquí donde sentí su presencia por primera vez. -le explica el lobo-
- ¿Y dónde termina el rastro? -pregunta InuYasha-
- En la aldea, pero después de que fuese destruido el olor desapareció de la aldea. -explica- Ya solo se siente un poco aquí.
- Mierda, será difícil sentir el olor. -dijo frustrado-
Entretanto ambos estaban siendo observados por el ente de Tsubaki, que no tardó en aparecer a escena para atacarlos.
- ¡Cuidado!
- ¡Tsk! -músito InuYasha esquivando-
Kai se puso en posición de batalla, mientras que InuYasha saco a Tessaiga para pelear igual.
- ¿Pero qué mierda?
- ¿Y tú quién carajos eres? -dice InuYasha-
- Hanyou...
Aquél ente tenía forma humana, pero estaba hecho de enredaderas espinosas y sus ojos eran rojos; el olor que despedía era nauseabundo, a pudredumbre y veneno.
- El olor de esta cosa... No es igual al de esos Youkais. -pensó InuYasha, al sentir su aroma- Pero es parecido al que hay en esta zona.
- No sé que sea, pero huele igual al zorro de la otra vez. -dijo Kai-
- Tú... Hanyou.
- ¿Qué quieres de mí? -pregunta agresivo InuYasha-
- ¡A ti!
El ente los ataca, lanzando sus enredaderas a InuYasha para capturarlo, pero no lo logra ya que el Hanyou es más rápido; aprovechando esto Kai se acerca para atacarlo, pero con una enredadera atrapa el pie del lobo y lo lanza acerca.
- ¡Ah!
- Tu hora aún no llega, joven lobo. -dijo el ente-
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Tsubaki veía la batalla, desde su espejo.
- Mmm... Mi hermoso lobo, por el momento te dejaré en paz. -dijo mientras acariciaba el espejo con su dedo, que reflejaba la imagen de Kai- Ahora quiero al Hanyou. -su voz denotaba deseo- Mimenka, deja a Kai a un lado, ahora tráeme solamente al Hanyou.
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- Sí... -Mimenka lanzó lejos a Kai-
Ahora estaban solos InuYasha y Mimenka.
- ¡No sé qué quieras de mi! -se lanzó a atacar- Pero no vas a tenerlo.
Mimenka también atacó, pero InuYasha logró cortar sus enredaderas con Tessaiga, aunque con ello hizo que el líquido que tenían estás saltara; era de color verde con pequeñas gotas de sangre. Aquél líquido al caer al suelo, derretía incluso la tierra y el olor que soltaba era muy picoso y quemante.
- Es una especie de ácido. -dijo InuYasha- ¡Ah! -exclamó de dolor-
Se alejó de Mimenka, y vió que su brazo izquierdo había sido herido por ese extraño ácido venenoso; ese ácido quemó la manga de su suikan, hasta crearle un agujero que llegó hasta su piel y le causó una gran quemadura en su antebrazo.
- Está cosa es muy fuerte, y me pica la nariz y los ojos. -dijo InuYasha tallando se la cara- De no ser por mi suikan, me hubiese derretido el brazo por completo... Tengo suerte. -volvió a ponerse en guardia estando lastimado- Debo acabarlo en un solo ataque, sin llamar tanto la atención de la aldea... Si uso el Kaze no Kizu, causare mucho escándalo, pero si uso...
- ¡Vendrás conmigo! -volvío atacar Mimenka con sus enredaderas-
InuYasha dió un gran salto esquivando las enredaderas y en eso aparece Kai, por detrás de Mimenka y lo patea haciéndolo tambalear.
- ¡Ahora! -gritó Kai-
- ¡Kongosouha! -fue así que Tessaiga se cubrió de diamante, para después con un mandoble de InuYasha, este se desprendiera de la cuchilla en forma de lanzas-
- ¡Noooo! -gritó Mimenka-
Así las grandes lanzas de diamantes, atravesaron a Mimenka matándolo de forma inmediata y a pesar de que salió aquél ácido, ni eso pudo deshacer el fuerte mineral de las lanzas.
- Lo acabaste. -dijo Kai cansado-
- Sí. -dijo InuYasha guardando su katana- Ahora debemos saber de dónde proviene.
Ambos se comenzaron a acercar al cadáver de Mimenka con el Kongosouha, pero al acercarse una neblina verdosa comenzó a salir de su cuerpo.
- ¡¿Qué pasa?! -exclama InuYasha-
- ¡No lo sé!
Entonces el cuerpo de Mimenka explota, dejando en el radio de su explosión aquél ácido, y algunos restos de diamante alrededor; el ácido deshizo los troncos de varios árboles y piedras, mientras que los diamantes hicieron lo mismo. Por suerte InuYasha y Kai, lograron esconderse antes de que explotara y no resultaron con heridas, salvo por unos pocos rasguños en rostro y brazos.
- ¡Oye niño ¿Estás bien?! -pregunta InuYasha saliendo de su escondite-
- ¡Sí! -Kai también sale de su escondite-
Ya sin peligro, vuelven a acercarse al cadaver, pero ven que no hay nada más que un agujero en el suelo, causado por el ácido venenoso, restos de diamantes y pequeños trozos de las espinas del ente.
- Es igual. -dice viendo a su alrededor- Esto también pasó con el otro Youkai zorro.
- ¿En serio? -dice InuYasha-
- Sí, y después su olor ya no se pudo sentir en el ambiente, salvo en el lugar donde apareció por primera vez.
Y era verdad, aquél olor picoso y quemante, ya no sentía en el ambiente, solamente el olor del bosque estaba presente. InuYasha se agachó y tomando una de las espinas, decide conservarla para buscar más pistas con respecto a aquél ser.
- Ése Youkai no era común y corriente. -piensa InuYasha-
Mientras seguían ahí, los mismo ojos rojos que habían acechado a InuYasha antes, estaban nuevamente acechandolo.
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En la guarida de Tsubaki.
- Que mala suerte, y yo que me había esforzado tanto con ese Youkai. -dice Tsubaki fingiendo tristeza- Pero ahora veo, que es un macho fuerte y vigoroso... ¿Serás así en la cama? -lamió la yema de su dedo, con la cual había acariciado el espejo antes-
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Pasó el día, y trataron de buscar más rastros de youkais, pero Kai e InuYasha no encontraron nada más.
- Ya hemos buscado por todas partes y no hay nada. -dijo Kai, viendo el atardecer-
- Es como dijiste antes, no hay rastro.
- Lo mejor será buscar mañana.
- Sí.
Kai se dispuso a irse del lugar hasta su manada, no sin antes ver a Yuki por última vez.
- ¡Oye! -le gritaba InuYasha a Kai, mientras éste se alejaba- Salúdame al sarnoso de tu jefe. -se refiere a Kouga de forma burlona-
Kai sólo le hizo mala cara, para luego irse del lugar.
El atardecer daba a lugar al anochecer, e InuYasha fue al bosque para dormir teniendo en su mente a Kagome.
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Mientras que en otra parte, Kagome ya estaba dormida, pero en esta ocasión no dormía en la habitación sino en otro cuarto, sobre un futon con Shippou abrazado.
Sin embargo la bella sacerdotisa, no podía conciliar el sueño; el pensamiento de que InuYasha no estaba en la casa o por los alrededores, la dejaba intranquila.
- ¿Qué me pasa? Quiero dormir, pero no puedo. -piensa ella mientras se removía en la cama- Debería sentirme bien, ahora qué él no está aquí, pero... ¡Uuyy! ¡Como me molesta esta sensación!
- Uuhh... Queee riiiico... -musitaba Shippou entre sueños- Fruutaa...
- Oh... Ojalá y las cosas cambien, cuando él vuelva. -dijo Kagome tratando de dormir otra vez-
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A la mañana siguiente, InuYasha con ayuda del trozo de espina del cadáver de Mimenka, busco por los alrededores de la aldea rastro de otros youkais.
- Con este olor quizás pueda sentir algo... -dijo recordando aquél ácido picante- En donde sienta que me piquen los ojos y la nariz, será ahí donde estarán los otros youkais.
Mientras seguía saltando, veía que había un poco de ruido en la aldea; para prevenir que fuese otro Youkai, decidió acercarse, pero estando oculto en un árbol.
Escondido pudo ver como un grupo de sacerdotes, junto con un sacerdote de mayor rango y una sacerdotisa de cabello canoso y ropajes oscuros, iban caminando por la aldea junto con un carruaje.
Los aldeanos hacían una reverencia, al ver pasar al grupo en especial a aquella Sacerdotisa.
- ¿Porqué se irán de la aldea? -se preguntaba-
Mientras los seguía viendo, pudo ver como Tsubaki desvió su mirada por el rabillo del ojo, justo en la dirección en que InuYasha estaba escondido en el árbol y le sonrió.
- ¿Pero, qué mierda? -se sorprendió- ¿Acaso ella...? No, no es posible... Ni de coña ella puede saber dónde estoy, me encuentro muy lejos... ¿O ella es tan capaz?
La mirada de Tsubaki volvió al frente, dejando de ver a la dirección de InuYasha, pero teniendo en mente que logró causar sorpresa en el Hanyou.
- Hm-hm-hm... -se reía- Sé que cause algo en ti...
- ¿Qué es tan gracioso, Tsubaki? -dijo el gran sacerdote-
- Nada, no me haga caso. -respondió ella- Me hubiese gustado ver tu cara, apuesto Hanyou.
El grupo de Tsubaki y los sacerdotes junto con la caravana, era una entrega de un lote de ropa, alimentos, entre otros víveres para las aldeas vecinas, en especial para los más pobres, que son aquellos que hayan sido atacados por las guerras, o por youkais.
Al ver que se fueron, InuYasha retomó su búsqueda con el olor, y en esta ocasión fue ahora a los alrededores del santuario, que ya no contaba con sus inquilinos.
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En el borde de los muros del santuario, InuYasha trató de buscar algún residuo del olor, pero sin éxito; sin embargo cuando se acercó totalmente al muro en el ala Este, pudo sentir un poco de molestia en sus ojos y nariz.
- ¡Este es el olor, del Youkai! -exclamó- ¿Pero, porqué viene de aquí? De un santuario sagrado.
Aquello desconcertada a InuYasha, una aura Youki que se siente dentro de un sitio sagrado, no tenía mucho sentido para él; quizás era debido a su ascendencia Youkai.
Saltó el muro y se adentró en el santuario, desafortunadamente para él, al ser un lugar sagrado, sentía aquella misma y horrible pesadez que sentía en el Templo Higurashi, pero era más fuerte.
- Debo soportarlo. -pensó-
Con cuidado pasó por las edtanciad, hasta llegar al lugar exacto donde se sentía peor aquel olor.
El lugar era una estatua que estaba tras uno de los edificios, era un Jizo de piedra; InuYasha trató de tocarlo, pero al hacerlo le dió una descarga que le caló.
- Es una barrera protectora... -pensó- ¡Keh! Esto no me va a detener.
InuYasha sacó a Tessaiga, y en esta ocasión, el filo de la katana se tornó de un color rojo sangre; y con un solo toque en la cabeza de la estatua, está brillo y las chispas que se formaron tenían forma de cristales, dando a entender que aquella barrera se había disipado.
- ¡Hmph! Fue demasiado fácil. -InuYasha guardo a Tessaiga-
Ahora sin esfuerzo ni impedimento, InuYasha mueve la estatua dando pasó a un agujero donde habían unas escaleras; una pequeña brisa salió de ese agujero y junto a eso, el aroma de aquél ácido.
- Grrr... Es aquí. -pensó tapándose la nariz con la manga de su suikan-
Bajó por las escaleras de aquél oscuro abismo, guiándose solamente por su olor y por la poca luz que se filtraba, aunque la verdad él podía ver muy bien en la oscuridad, con aquella poca luz era más que suficiente.
Al llegar al fondo vió una puerta abierta, pero tenía sellos, obviamente para impedir el paso a los intrusos. Nuevamente InuYasha sacó a Akai Tessaiga, y atravesando la entrada con la espada, la barrera se rompió.
InuYasha al entrar a aquella estancia, ya no sintió aquélla pesadez del santuario, podía moverse con total libertad.
Viendo mejor la estancia, vió que estaba lleno hierbas venenosas, cráneos de animales y humanos, raíces podridas, y vasijas extrañas con olor a sangre y viseras. Habían cuchillos, máscaras de oni, collares de tipo ancestral, y pergaminos; en el centro de la estancia había un gran caldero negro y en un altar estaba un espejo redondo.
- Este lugar... Es una madriguera, sin lugar a dudas, pero no parece la madriguera de un Youkai. -InuYasha revisó todo el lugar- Pero aquí huele igual, que al Youkai del otro día.
Él se acercó al caldero negro que era donde provenía el olor, al acercarse pudo ver un líquido sobrante; teniendo cuidado, saco el trozo de espina que tenía guardado y lo arrojó al líquido, pero este no se deshizo.
- Así que de aquí vino ese Youkai. -dedujo- Pero él fue creado aquí... Entonces lo que sea que viva aquí, está creando Youkais.
Con lo que acababa de descubrir, InuYasha se fue del lugar y puso nuevamente la estatua Jizo en su lugar y se fue del santuario.
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Al volver a la aldea fue directamente a la choza de la madre de Yuki y Hayate, para hablar de lo sucedido.
Por suerte la encontró arreando la tierra de la cosecha, y fue hacía ella.
- ¿Eh? Ah... Eres tú. -dijo la mujer parándose, y limpiandose su kimono- ¿Ocurre algo?
- Sí. -le respondió- Dígame una cosa ¿Aquí en la aldea, tienen conocimiento de algún Youkai especial, o de algún tipo de hechicero o bruja?
- No, claro que no. -respondió inmediato- El único Youkai que merodea por aquí es Kai, pero algo sobre lo que me dices... No, no sé nada. -estaba ella desconcertada- ¿Porqué lo preguntas?
- Porque acabo de descubrir la madriguera de un ser, que crea youkais. -mostraba miedo la cara de la mujer- Y no solo eso, esa madriguera está debajo del santuario.
- ¡Por los dioses! -exclamó ahora horrorizada- Debo decírselo a Tsubaki-sama cuando vuelva.
- ¡No! -le indicó- Es mejor que nadie se entere, porque de ser así aquél ser estaría alerta para atacar.
- Es cierto, tienes razón.
- Lo que debemos hacer ahora, es esperar para ver en qué momento volverá a actuar. -le comenta- Por eso vigilare ese santuario hasta que vea algo raro.
- Bien, por favor dile también esto a Kai. -InuYasha solo asiente-
- Juntando todo, me hace pensar que este ser, crea esos Youkais con el fin de matar o bien de apoderarse de tu hija, pero no sé con qué fin. -dedujo- Pero no puedo decir si es un Youkai o un humano, no puedo distinguir bien el olor.
- Tendré que cuidar mejor a Yuki.
- Lo mejor será que le digas a tu yerno, que mientras yo vigilo el santuario, él se encargue de cuidarla a ella. -la mujer sólo asiente-
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Al caer la noche, Tsubaki, el gran sacerdote y los otros junto con la caravana, volvían a la aldea tras haber terminado su labor; los pocos aldeanos que estaban ahí afuera de sus casas, los saludaban.
Mientras caminaban Tsubaki, desvió la mirada en la choza donde vivían Yuki, Hayate y su madre; estaba oscuro por dentro, lo que daba a entender que ya estaban dormidos.
- Muy pronto pequeña, tu sangre será mía. -pensó maleficamente-
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En el bosque Kai e InuYasha hablaban, sobre lo que el Hanyou había descubierto en el santuario y eso solo puso más alerta al lobo.
- Así que hay algo, que crea a esos Youkais.
- Sí, y por lo que parecía ser conoce muy bien las artes oscuras. -dice InuYasha- Hay que tener cuidado.
- Bien me quedaré aquí a partir de ahora, para cuidar de Yuki y tú te encargas del santuario ¿Cierto? -el Hanyou asiente-
En aquél momento InuYasha recordó el nombre de la sacerdotisa encargada de la aldea, y a la que vio temprano; ella debía ser la tal Tsubaki.
- Dime una cosa. -llamó InuYasha la atención del joven lobo- ¿Qué tanto conoces a la sacerdotisa de esta aldea?
- ¿Quién? ¿Te refieres a Tsubaki? -la pregunta le extraño a Kai- Bueno no mucho la verdad, solamente sé que es en realidad una anciana que no te engañe su apariencia, pero como está bendecida por los dioses, o algo así no envejece y conserva su juventud y belleza.
- ¿Bendecida, eh?
- Sí, pero la verdad no me gusta tener mucho trato con ella me da miedo.
- ¿Te da miedo una mujer? -aquello le causó gracia a InuYasha-
- Claro que sí, mi instinto siempre está alerta cuando la veo o se encuentra cerca, ella nunca me da buena espina. -le explica- Además me mira de una forma muy rara, que no me gusta.
- He escuchado que él instinto de los lobos, es el mejor de todos los Youkais y que sería muy raro que fallace. -pensó- Aunque creo que será buena idea hacerle caso, a mi tampoco me agrada esa mujer.
Tras haber acordado, ambos se separaron y se fueron a sus lugares; Kai con Yuki y su familia, e InuYasha con el santuario y la misteriosa Tsubaki.
- Oye una última cosa... ¿Kouga me manda saludos?
- Dijo que te fueras al infierno y te pudieras ahí, por siempre.
InuYasha solamente se rió, y ambos se separaron para cumplir su labor.
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En el santuario, ya había llegado el grupo sacerdotal y estaban en sus correspondientes habitaciones; pero cuando la noche ya estaba en su punto máximo, Tsubaki salió de su habitación, y fue directamente a la otra ala del lugar.
Al ir atras del edificio, iba a mover la estatua Jizo que guardaba la entrada de su guarida, pero al ver la estatua Tsubaki se dio cuenta de que estaba diferente.
- Que raro... -músito acercándose a la estatua- Algo aquí no cuadra.
Sacó su shikigami, la serpiente blanca con cuernos, y rodeo la estatua, dándose cuenta de que en verdad estaba diferente.
- ¡La barrera desapareció! -pensó alarmada-
Con sus poderes, Tsubaki movió la estatua y entró rápidamente a su guarida, dándose cuenta de que también ahí habían quitado la barrera extra que puso; en la guarida al verla toda, se sintió más tranquila porque nada estaba fuera de lugar.
Pero sabía que alguien había no solo quitado sus barreras sino también, descubierto su guarida y sus "costumbres"
- No debo confiarme. -pensó- Alguien vino aquí, y descubriré al intruso quien quiera que sea. -sonaba decidida- Nadie va a arruinar mis planes.
Y fue así que Tsubaki de inmediato, comenzó a laborar nuevamente a otro Youkai para esta labor, porque con esto su juventud, belleza, prestigio y vida dependían de un hilo.
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parte 2 del maraton lessssto :D!
si aún tienen dudas con el maratón vayan a mi one shot black Sabbath ahi viene la info n.n
con respecto a kai es el joven lobo de kanketsuhen que con tretas de byakuya trata de quitarle los fragmentos a kouga secuestrando a su hermano menor :3
