Tres mil millones de latidos.
Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp yo sólo los uno a mis locas ideas.
Summary: Sakura jamás ha logrado entender por qué el ceño de Syaoran Li esta así de fruncido cada vez que la mira… esperen, sólo la ha mirado fijamente dos veces en todos los años que llevan siendo compañeros… y pareciera que quiere asesinarla con la mirada, ¿Qué puede ser peor? Que terminen como compañeros de asiento, ¿qué tan malo es sentarse junto al gruñón y maldito Li?
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13.
Sakura POV
Estoy segura que querrán odiarme, es más, asesinarme, pero deben creer cuando les digo que cuando alguien te da un beso a la fuerza y además te toma así de desprevenida, la situación dista mucho de ser romántica o perfecta, es más, el cerebro humano entra en un estado de alarma y pánico y te hace hacer cosas que… bueno…
Sí, vale, golpeé por segunda vez a Syaoran Li, y de manera no muy sutil que digamos…
Errr…
En la nariz, sí…
Algo así como un puñetazo…
- ¿Qué demonios haces?- me gritó mientras tomaba su nariz con las dos manos.
- ¿Qué demonios es lo que tú haces, Li? – estallé, él no era nadie para venir a reclamarme nada- ¿Por qué me has besado?
Odio. En serio, en la mirada de Li había odio intenso y puro dirigido sólo a mi, sus ojos me enfocaban de una manera tan penetrante e intensa que estaba segura que en algún momento mi cabeza saldría disparada de mi cuerpo, lo cual hacía todo más confuso, ¿por qué me besaba si me odiaba? porque Li me odiaba, no podía dudarlo si quiera.
- ¡Para que te quedases callada de una buena vez!- gritó haciéndose escuchar por sobre la música.
- ¡Eres un estúpido!
- ¡Y tú una marimacha de lo peor, ahora entiendo por qué nadie ha querido darte un beso real en tu vida!
Abrí y cerré la boca en gesto mudo. Una cosa es que yo me supiera una completa novata en eso de tener novio y dar besos… y otra cosa muy distinta es que te lo gritasen en la cara añadiendo además el calificativo de "marimacha". Hice una mueca y me volteé, alejándome de ahí, sentí la mano de Li sosteniendo mi brazo pero me zafé de su agarre como pude y corrí, perdiéndome entre la gente y deseando largarme lo más pronto de ahí.
Maldito baile.
Estúpido Li…
No me detuve hasta que hubo alcanzado uno de los patios interiores del colegio, que por cierto estaba parcialmente cubierto de nieve, al parecer mientras me encontraba dentro del gimnasio había comenzado una tenue nevada. Me senté en uno de los bancos y abracé mis piernas tratando de serenarme. Casi sin darme cuenta mis manos habían ido a palpar mis labios, los mismos que él había besado con tan poca sutileza…
Había tenido mi primer beso con Syaoran Li.
¡Con él!
Humedecí mis labios e inmediatamente mi cerebro me engañó trayendo los recuerdos del instante exacto en que los labios de Li se posaron sobre los míos… Un hormigueo extraño se apoderó de mi mientras sentía mi estómago dar una leve sacudida. ¿No era que me gustase Li, cierto? Era porque simplemente había sido un beso ¿no?, los besos te dejan y se sienten así ¿cierto?
Eran demasiadas preguntas y con cada una me enredaba más y más. Li me había besado –para callarme- pero lo había hecho de todas formas, sus labios habían alcanzado a atrapar los míos, acariciándolos… inevitablemente me puse a pensar qué hubiese ocurrido si yo no me hubiese alejado golpeándolo… ¿Li hubiese continuado besándome?
Li te besó para hacerte callar…
- ¡Te dijimos que te mantuvieses alejado de él!
Me volteé rápidamente y nuevamente las gorilonas estaban casi encima mío, aunque esta vez fui más rápida y me levanté de un salto, poniendo al menos unos metros de separación entre ellas y yo. ¿Qué les ocurría a las chicas de instituto? ¿De pronto eran matonas profesionales y todo por un chico?
- Te has besado con él, lo hemos visto…- chilló una de ellas, la que parecía más intimidante que las tres.
- ¿En serio? – pregunté mientras trataba de mirar disimuladamente hacía dónde tendría que correr para escapar de ellas.
- No te hagas la estúpida, Kinomoto.
- Bien…- respondí mientras trataba de calcular el salto que debía dar por sobre los setos para alcanzar el jardín y así escabullirme hacia el otro pasillo y volver- Pues entonces supongo que vieron el puñetazo que le di después de eso…
No supe si llegaron a ver eso o no, porque en un movimiento rápido me di el impulso y salté por sobre unos arbustos cayendo de lleno en el jardín, la escasa nieve mojó por completo mi vestido y el aterrizaje algo forzoso raspó una de mis manos, llenándome de tierra y algo más de nieve, pero no me importo, me eché a correr con todas las fuerzas sin detenerme ni un segundo en mirar atrás, después de todo ellas eran tres, no iba a arriesgarme. Corrí hasta alcanzar nuevamente la entrada del salón del baile, sin embargo no entré, lo único que quería era irme de ahí, me asomé ligeramente hacia el interior y alcancé a divisar a la escultural figura de Meiling Li bailando con un chico, pero ni rastro de Tomoyo, ni mucho menos de…
- ¿Qué te ha ocurrido, Kinomoto?
Dios. ¿Por qué de nuevo él?
Me volteé rápidamente encontrándome con un ceñudo Syaoran Li, pero parecía que su ceño estaba dirigido al ver mi aspecto y no directamente el verme a mi… si saben a que me refiero.
- ¿Te has hecho daño? – volvió a preguntar, y esta vez no me corrí cuando sentí su mano tomando la mía y mirando la rasguñadura que tenía en la palma al haber caído afirmándome en ella.
- No es nada…
- Y tu ropa…- arrugó más su ceño y me miró directamente- Kinomoto…
- Oh, no, de nuevo ellas.- me quejé al ver a las tres gorilonas a unos metros detrás de Li.
Esta vez fui yo la que lo tomó de la mano y tiró de él antes de echarme a correr fuera del instituto con Li siguiéndome los talones (no creerán que corrimos tomados de las manos, ¿verdad?). Y no me detuve hasta muchísimas cuadras después, luego de haber alcanzado el famoso parque pingüino. Seguro llamábamos la atención, los dos vestidos de gala y corriendo como locos por las calles de Tomoeda levemente nevadas.
Me detuve afirmando mis manos en mis rodillas, tratando de recuperar mi respiración, sentí a Li detenerse junto a mi.
- ¿Fueron ellas, no?- preguntó luego de un rato. Asentí.- ¿Te golpearon?
- No me hicieron nada, Li.- aclaré finalmente.- He quedado así luego de saltar unos arbustos escapando de ellas…
Y entonces pasó algo extraño, Li estalló en risas lo que me obligó a voltearme a mirarlo, los dos hoyuelos en sus mejillas estaban en su máximo esplendor mientras reía observándome, y sin saber por qué terminé sonriendo yo también.
- Tienes un aspecto fatal, Kinomoto…- concluyó aún riendo levemente.
Arrugué el ceño tratando de parecer enfadada.
- Pues anda a ser perseguido por tres gorilas a ver cómo terminas tú…
- Seguro que mejor que tú.
- Sí, claro… en tus sueños Li.
- En la realidad también.
- ¿Siempre tienes que quedarte con la última palabra?
- ¿Siempre tienes que rebatir lo que digo?
- Sólo cuando tu ego amenaza con asfixiar a la mitad de la población de Tomoeda…
- Pero que considerada, Kinomoto…
Volvíamos a hablar con nuestros rostros a un palmo de distancia, sin embargo esta vez ninguno de los dos parecía enfadado, la sonrisa ladina de Li me lo decía, él estaba disfrutando esto.
- Anda, ven a mi casa… así te aprovechas de secar y curar esa herida…- dijo de pronto.
Lo miré algo atónita. Hacía una hora estábamos gritándonos en medio del salón de baile ¿y ahora él me invitaba a su casa? ¿Se supone que tenía que entender?
- Puedo irme a casa, Li…
- ¿Y caminar todo este trecho? ¿estás loca? No caminaré hasta tu casa, estamos más cerca de la mía, luego yo te llevo en mi auto.
- No necesito que me acompañes.- tercié.
- No te estoy preguntando si quieres mi compañía o no, ahora vamos.- dijo mientras tomaba mi brazo y comenzaba a caminar.
- Puedo hacerlo sola…- me quejé mientras trataba de soltarme.
- Bien…
Veinte minutos y otros encontrones verbales después me encontraba en medio de la sala de la inmensa casa Li, con una manta sobre mis hombros y una caliente taza de té entre mis manos.
- Gracias…- dije luego que él se sentase a mi lado, sosteniendo también una taza.
- De nada…
Miré el vapor que desprendía del té, de pronto me sentía demasiado nerviosa estando a solas con él, sabía que Meiling no estaba porque yo misma la había visto en el gimnasio, por lo que nos encontrábamos realmente solos…
Silencio.
Ninguno de los dos habló mientras bebíamos el té, cosa que agradecí, y es que mi cabeza era un hervidero de preguntas y todas relacionadas con el chico que en esos instantes se encontraba a mi lado. Las actitudes tan dispares e impredecibles de Li tenían mi cabeza dada vuelta, nunca sabía qué pensar sobre él, a instantes parecía un chico realmente agradable y hasta me planteaba la posibilidad de poder ser buenos amigos, pero de pronto sacaba a relucir un lado de él realmente desagradable y exasperante, que lo único que me hacía desear era envolverlo en una caja y mandarlo sin retorno a una isla solitaria en medio del Atlántico.
Alcé mi rostro y observé su perfil, parecía perdido en sus pensamientos, lo sabía porque su rostro no emitía ninguna mueca, se encontraba sereno y calmo, mientras sus ojos se perdían en algún punto en la lejanía. Observé su nariz y con culpabilidad me percaté que había una protuberancia que antes no creía haber visto. ¿Eso había sido por mi golpe? Esperaba que no… algo muy parecido a la culpabilidad se había instalado en medio de mi pecho.
Li me había besado sin mi permiso, sí… pero básicamente no me había dañado de ninguna forma física al menos, en cambio yo…
- Hablaré con esas chicas el lunes…
Las palabras dichas por él me sacaron de mis pensamientos abruptamente.
- ¿uhm?
- Las tres chicas de último año que te persiguieron hoy… -asentí en silencio- y si es necesario hablaré con el director, no pueden estar acosándote de esta manera…
- Ellas nos vieron… - no, no pude decir "besándonos", esa palabra parecía trancada en mi garganta, inmediatamente sentí mis mejillas enrojecer, y de manera más intensa aún cuando Li enfocó sus ojos en mi rostro.
- Es probable… muchos lo vieron…
Agradecí que tampoco se refiera a eso del b… esperen… ¿Muchos?
- ¿A qué te refieres con muchos? – pregunté algo alarmada. Dios ¿qué había pasado?
- Eriol se acercó luego que tú desapareciste, él y Tomoyo lo vieron, ella trató de salir tras de ti pero nunca te encontró…
Se me hizo un nudo en la mitad del estómago, quise preguntar "¿Quién más?" pero se me hacía inútil preguntar lo obvio, en ese gimnasio estaba más de la mitad de la escuela. ¿Y ahora qué pasaría? Yo no era de las chicas que andaba por la vida besando a otros, ¡vamos que había dado mi primer beso esa noche! ¿Qué dirían en la escuela? Mi estómago se retorció nervioso y de pronto me sentí enferma.
- Siento haberte… ya sabes… besado…
Y como era de esperar en él, cada vez lograba sorprenderme más…Li se estaba disculpando y yo sólo podía enrojecer hasta el pelo y asentir en silencio, porque si abría la boca sabía que saldría un chillido agudo y no palabras concretas.
- Siento haberte golpeado…- dije luego de unos segundos.
Él asintió también en silencio.
- Golpeas bastante fuerte, Kinomoto…- dijo sonriendo torcidamente.
- Lo siento mucho de verdad…- dije acercándome un poco para ver su nariz.- Está un poco hinchada…- concluí con culpabilidad.
- Lo se…
- Deberías echarte alguna pomada.- sugerí.
- Ven, vamos al baño, tú también debes limpiarte esa mano.- dijo apuntando la rasguñadura que aún tenía.
Me levanté del sillón siguiéndolo en silencio por el pasillo a lo que parecía ser el baño que ocupaba él mismo, lo infería por los utensilios y cosas que saltaban a la vista: desodorante de hombre, espuma de afeitar, una rasuradora… Le vi abrir el botiquín y sacar algodón, gasa, un desinfectante de heridas y dejarlo todo sobre el amplio lavamanos que parecía ser de mármol por lo firme y lujoso.
- Bien… tu mano.
Lo miré algo perdida. ¿En serio iba a curarme él la mano cuando podía hacerlo perfectamente yo?
- Li, es una herida pequ…
- Tu mano, Kinomoto…- dijo esta vez de manera mucho más ruda y mandona, mucho más "él".
Tendí mi mano sin dejar de mirarlo ceñuda, cosas como esas eran las que me descolocaban en él, nunca sabía que esperar. Observé como con cuidado limpiaba el raspón antes de poner un trozo de gasa y fijarlo con una cinta especial.
- No tenemos parche curita, lo siento.- se disculpó luego que hubo terminado.
- No hay problema, muchas gracias…
Alcé el rostro y me encontré con sus ojos, desearía no haberlo hecho, porque esa misma posición fue como un deja vu de lo ocurrido en el gimnasio, y mi mente una maldita traicionera al hacerme rememorar el instante exacto en que los labios de él y los míos se habían encontrado.
Enfócate, enfócate.
- Tú nariz… - dije en susurros. Ni siquiera sabía por qué estaba hablando tan bajo.- Deberías ponerte… algo…- dije recuperando esta vez un poco más el habla.
- ¿Qué? Ah, sí… Pero primero te iré a dejar a casa, Kinomoto…- replicó encaminándose hacia el pasillo.
- No…
- ¿No? – preguntó deteniéndose en el dintel de la puerta y mirándome confundidamente.
- Quiero… quiero hacerlo yo…- no supe cómo fui capaz de decir eso sin que mi cabeza explotara debido al sonrojo.
Le vi alzar las cejas antes de adoptar una pose perpleja –y debo decir que nunca le había visto así-, varios segundos de silencio y completa incomodidad de mi parte antes de acercarse nuevamente al botiquín para terminar sacando un tubo blanco con letras naranjas que me tendió aún observándome extrañamente.
- Es mejor que… te sientes… - dije apuntando el inodoro.- Ya sabes… eres más alto…
Li se sentó en absoluto silencio mientras no quitaba su mirada de encima, poniéndome realmente nerviosa. Me acerqué a él y abrí el tubo sacando un poquito de la mezcla dejándola en mi dedo índice antes de acercarlo a su nariz.
- ¿Esto no es una táctica para golpearme de nuevo o si? – preguntó en el instante exacto en que estaba apunto de alcanzar su piel.
Me sonreí y agradecí que se tomase la molestia de bromear y así aligerar un poco el ambiente.
- Me has atrapado…- respondí antes de esparcir con cuidado extremo la crema sobre su tabique; inmediatamente le vi hacer una mueca y me sentí más culpable aún, la nariz le dolía, rogaba a todos los dioses que no se le pusiera morado, ¿qué tan fuerte le había golpeado?
Me dediqué a poner crema en toda su nariz y en la zona de las ojeras, sólo por si acaso, hubo un instante en que Li cerró los ojos y pude observar con toda libertad su rostro, debía reconocer que era condenadamente guapo, sí, lo era… era un creído porque tenía con qué creerse. Sus rasgos eran finos pero masculinos, sus pestañas grandes y abundantes, su cabello de un atractivo color y su piel…
Me encontré nuevamente con sus ojos, los cuales me observaban fijamente, mi estómago dio un vuelco por tercera vez en esa noche.
- Lamento lo que dije luego que me golpearas… no lo dije en serio…
¿Era un sueño o qué? ¿Li nuevamente se estaba disculpando por algo? Y entonces lo comprendí… realmente él no era el chico pedante que yo creía conocer… podía ser un cabezotas, un sujeto realmente alterante y exasperante cuando quería pero en el fondo era ese chico que me defendía de tres gorilonas, que me curaba una herida de la mano, que me hacía un té y me traía una manta, era el chico que me regalaba una pulsera de plata para navidad… que se disculpaba de sus errores…
- Lo se…- dije sonriéndole sinceramente al asimilar sus palabras.- y yo siento haber sido tan mala compañera de baile…- dije tratando de mantener ese nuevo ambiente de fraternidad nacido entre los dos.
- Para eso tenemos otros bailes…
Y con eso… no se por qué pero sentí que realmente no sería la última noche en que Syaoran Li fuese mi acompañante en una de esas fiestas escolares…
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Me odian xD yo se que me odian y las entiendo… yo también me odiaría si fuese ustedes… pero han pasado un montón de cosas… las que me tienen en facebook han sabido que me mi vida ha andado a full de muchas cosas… buenas y malas… y mucho estrés y dedicación a mis estudios porque me titulé este año y me consumieron los estudios y el ermitañismo en niveles extremos.
Se que no hay justificaciones que les sean válida, porque se que sólo quieren leer… pero bah… soy persona, tengo vida y también bajones de inspiración… ahora he vuelto con este capi que espero hayan disfrutado.
Consideren este capítulo mi regalo de navidad...
FELIZ NAVIDAD MIS QUERIDAS LECTORAS
ESPERO PASEN UNA NOCHEBUENA EXCELENTE CON SUS SERES AMADOS Y LES REGALEN COSAS GENIALES XD
Las amo demasiado… por seguir leyéndome.
Un besazo
Magda.
