~N/A: ¡Feliz Navidad! Como dije, actualizaría muy pronto. Espero que os guste mi regalo. El capítulo de hoy es clave, porque corresponde al baile de Netherfield.
Este capítulo es para todas las personas que me leen, y en especial para aquellas que me comentan, ya sea mucho o poco. ¡Felices fiestas, chicas! N/A~
DIARIO DE UN ROMANCE ACCIDENTADO
XIV. Medias verdades
Las personas en las que más confiaba Hermione eran su mejor amiga y su hermana mayor. Lo habitual era que hiciera planes con una o con la otra, porque ambas sentían que se inmiscuían si quedaba con ambas a la vez. Excepto cuando tenían que discutir temas importantes. Y después de que Luna y Ginny leyeran la última entrada del blog de Hermione, Draco Malfoy y Ron Weasley se habían convertido en un tema a tratar de inmediato. Sobre todo teniendo en cuenta que la fiesta de Theo era esa misma noche y Malfoy y Ron se encontrarían allí.
Luna, como siempre, abogaba por la diplomacia y por no juzgar sin saber.
―¿¡Cómo que no tenemos pruebas!? ―exclamó Hermione con crispación―. Confío plenamente en lo que ha contado Ron.
Miró a Ginny para que la apoyara, pero la pelirroja se había quedado pensativa.
―No entiendo por qué nunca nos pidió ayuda. Su padre y mi madre no tenían mucha relación, pero la familia es familia ―reflexionó―. Pero sí ―añadió ante la mirada de Hermione―, Malfoy fue cruel.
Luna, sin embargo, seguía en sus trece.
―Yo solo digo que no sabemos con exactitud qué pasó, porque ninguna estábamos allí. No me mires así, no estoy insinuando que Ron mienta, pero no conocemos la versión de Malfoy. No clavemos el último clavo de su ataúd.
Hermione torció el gesto.
―Eres demasiado buena, Luna.
Su hermana arrugó la nariz. Se cruzó de brazos y se sentó más recta sobre su silla de escritorio. No estaba dispuesta a dar su brazo a torcer.
―No es verdad, lo que pasa es que a vosotras os gusta juzgar sin saber. ¡Además, Draco Malfoy no es tan horrible! Me niego a creer que sea tan mala persona. Y menos si tenía unos padres tan buenos como los que describió Ron.
―SI los hijos se parecieran a los padres, una de nosotras ya estaría casada y la otra… yo qué sé, trabajando de crupier en Las Vegas ―replicó Hermione con los ojos en blanco. Se cruzó de brazos―. Además, dime una sola cualidad que tenga ese estirado, si es que eres capaz ―la retó.
Ginny rio al ver la expresión de frustración que se extendía por el rostro de Luna.
―Es… ―se quedó pensando―. Es… Bueno, es…
―¿Ves?
―¡Es alto! ―soltó Luna―. Draco Malfoy es alto ―terminó diciendo con satisfacción.
Su hermana enarcó una ceja.
―Mañana escribiré en mi blog: «Señores, si lo único bueno que Luna Granger tiene que decir de vosotros es que sois altos, algo tenéis que estar haciendo mal con vuestras vidas».
Luna tuvo que reír en contra de su voluntad.
―Bueno, tiene otras cualidades, estoy segura. Lo que pasa es que como es reservado, no hemos llegado a conocerlo tan bien como para saber…
―Nada, Luna, déjalo ―le dijo Ginny sonriendo―. Al menos lo has intentado. ¡Hablemos de cosas más alegres! ¿Qué le has comprado a Theo? ―le preguntó a la rubia.
Esta enrojeció adorablemente.
―Un disco de vinilo de The Rolling Stones. Me dijo que le encantaban los artículos antiguos y que en casa tiene un gramófono, así que…
Hermione le pellizcó un brazo.
―¡Ay! ¿Qué haces?
Hermione entrecerró los ojos.
―Comprobando si sois reales. No me he convencido del todo todavía.
―¡Chicas! ―La voz de Parvati las interrumpió. Las tres miraron hacia la puerta cerrada―. ¿Bajáis ya? ¡Llegar tarde está bien, pero si seguimos así, cuando lleguemos ya no quedará comida!
―¡Ni bebida! ―añadió Lavender.
Hermione frunció el ceño y se miró el reloj.
―Pero si todavía falta una hora.
―Bueno… ―Luna se encogió ligeramente―. Quizás le haya prometido a Lav que podría maquillarnos para la fiesta.
―Que podría usarnos de conejillo de indias, querrás decir ―señaló Ginny.
Antes de que Hermione pudiera protestar, Luna argumentó:
―Fuiste tú quien la animó a que se apuntara al curso, así que ahora no puedes hacerle este feo. Corre, vístete y baja al salón.
Hermione salió del cuarto de Luna arrastrando los pies y se metió en el suyo con desgana. Si por ella fuera y teniendo en cuenta los ánimos y la motivación actuales, el pijama de ositos que llevaba ya era demasiado bonito para aquella fiesta.
Abrió su armario y sacó el vestido que había escogido para la ocasión. Sabía lo que diría Lavender en cuanto la viera: «¡¿Negro!? ¿¡A un cumpleaños!? ¡Loca!», pero le daba igual, porque ese vestido le encantaba: era discreto y elegante, y además se ceñía a su cuerpo pero también le permitía respirar.
Finalmente, puso todo el modelito menos los zapatos ―ni muerta iría por dentro de casa con tacones― y bajó al salón.
¿Salón? Quería decir caos.
Luna y Ginny ocupaban sendas sillas, y estaban rodeadas por dos, no, tres cajas de maquillajes, pinceles, brochas, neceseres… Al parecer, el armario que tenían Lavender y Parvati en su habitación daba a Narnia, porque si no no se explicaba dónde guardaban todo aquello.
―¡Hermione! ―exclamó Parvati―. ¡Por fin! Eres la que más cuesta y encima te haces de rogar ―le reprochó su hermana. Cogió otra de las sillas del salón y la arrastró hasta colocarla al lado de Ginny―. Venga, siéntate, que no tenemos toda la tarde.
Hermione obedeció a su hermana y miró a Ginny, quien se encogió de hombros.
―Vale, vamos a ver ―dijo Lavender; sonaba tan seria que no parecía ella―. Yo os maquillaré a vosotras dos ―señaló a Luna y Ginny― porque sois más fáciles. Parv, ¿te encargas tú del pelo de Hermione?
La aludida miró a sus hermanas con cara de pánico.
―¿Cómo que «pelo»?
Lavender se quedó con la brocha a medio camino del rostro de su hermana mayor y miró a Hermione como si estuviera diciendo puras tonterías.
―¿No querrás que te dejemos ir con los mismos pelos de loca que siempre? ―Lanzó un rápido vistazo al resto de su cuerpo―. ¿Qué droga tomaste el día que decidiste que ese vestido era buena idea? ¡Es una fiesta, no un funeral!
Parvati rio ante el comentario de su hermana, pero Hermione la fulminó con la mirada.
―Es por si acaso. ―Lavender frunció el ceño―. Ya sabes, por si alguien muere esta noche ―dijo, enfatizando el «alguien» en un tono dulce.
―Si no eres más simpática, haré que aparezcas en la fiesta pintada como un payaso ―replicó su hermanita―. Sé que te cuesta, pero haz el esfuerzo.
Hermione bufó, pero cerró el pico durante lo que duró la sesión de belleza. Prefería no jugársela, porque sabía que Lavender podía ser muy vengativa si se lo proponía. Ya se imaginaba una foto suya en Facebook llena de burlas. Se estremeció cuando Lavender empezó a maquillarle los ojos.
Mientras tanto, las demás no paraban de parlotear.
―Luna, ¿sabes exactamente cuánta gente seremos?
La rubia se encogió de hombros ligeramente.
―Según Theo, unos cincuenta, pero…
Lavender bufó.
―¡Qué pocos! (Hermione, levanta la barbilla). ¿No ha traído amigos suyos de San Francisco o qué? (Ahora gira la cabeza hacia la izquierda).
Hermione estornudó cuando Lavender, que estaba prestando más atención a la conversación que a ella, le metió media brocha de polvos matificantes por la nariz. Entre eso y que Parvati le tiraba del pelo cada vez que cogía un mechón para planchárselo, estaba perdiendo los estribos.
―Bueno, ya está, ¿no? ―preguntó―. Tampoco hace falta que te pases, Lav.
Lavender frunció los labios y puso en blanco los ojos enmarcados en pestañas postizas larguísimas. Si parpadeara muy rápido, crearía un vendaval.
―Claro, porque seguro que no quieres ponerte sexy para cuando veas al bomboncito pelirrojo. ―Miró a Ginny―. El otro, no tú. Sin ofender.
La chica se encogió de hombros con una sonrisa.
―Le viene de mi parte de la familia.
―Es verdad ―suspiró Parvati―. ¿Cómo está Bill? ¿No viene? ―preguntó, sin siquiera intentar sonar desinteresada. Todo el mundo sabía que la tercera de las Granger tenía debilidad por el hermano mayor de los Weasley. Nadie podía culparla: Bill era un dios hawaiano pelirrojo.
Hermione chasqueó los dedos, llamando la atención de todas.
―En primer lugar, yo no tengo por qué ponerme sexy para nadie. Y en segundo lugar, no me he vestido así para él.
Luna soltó una risita.
―¿Entonces te has puesto sexy o no?
Hermione abrió y cerró la boca varias veces, pero terminó por cruzar los brazos y las piernas en posición defensiva. Odiaba cuando alguien la hacía quedar mal usando sus propias palabras.
―Traicionada por mi propia sangre…
Lavender cogió uno de los neceseres.
―Bueno, ¿Pure Society o Acme? ―preguntó. Ante la expresión confusa de Hermione, sacó dos pintalabios rojos y los agitó delante de su rostro―. ¿Este o este? ―Hermione, que se sintió valiente, eligió el más oscuro.
―Perfeeecto. ―Lavender dio dos pasos atrás y analizó a Hermione; asintió, satisfecha―. ¡Pero si estás guapa y todo! ―exclamó.
―Gracias, supongo ―respondió su hermana, poniéndose en pie. Tuvo el impulso de ir al baño a comprobar cómo había quedado, pero prefería no saberlo.
―¿Ya estáis? Vamos a llegar tarde. ―Padma, que había aparecido de la nada, se plantó delante de sus hermanas. Lavender abrió la boca para ofrecerse a maquillarla, pero Padma levantó un dedo, interrumpiéndola―. Ni lo intentes.
Desde el momento en que la casa se hizo visible para ella, Hermione contó a quince personas pasando por la puerta. Y sospechaba que dentro habría casi cien, por todo el barullo de gente y música que alcanzaba a escuchar.
Lavender y Parvati intercambiaron una mirada emocionada.
―¡Gente! ―chillaron.
Hermione y Ginny intercambiaron una mirada resignada.
―Dejadlas disfrutar ―les susurró Luna―. Van ser ellas mismas te guste o no ―le dijo a Hermione, entrelazando un brazo con el de su hermana.
Cuando entraron en la casa, vieron a Theo y Pansy recibiendo a los invitados como buenos anfitriones. Theo chocaba manos y abrazaba a todo el mundo, mientras que Pansy permanecía de pie con una sonrisa invariable. En cuanto vieron a las Granger plus Ginny, Theo se acercó para saludarlas. Parecía pletórico, tanto que abrazó a Luna y la alzó en volandas.
―¡Ya pensaba que no vendríais!
―¿Y perdernos esto? ―Lavender contempló a un grupo de jóvenes que pasaron por su lado con expresión voraz―. ¡Ni muertas!
―Una fiesta es una ocasión perfecta para conocer gente nueva, ¿verdad? ―La voz de Pansy era dulce, pero Hermione pudo leer en sus ojos que despreciaba la frivolidad de la chica.
―Para eso, sería más coherente que la gente hablara más y bebiera y bailara menos ―señaló Padma.
Pansy parpadeó varias veces, como si acabara de darse cuenta de que las Granger eran cinco hermanas.
―Sí, pero en ese caso no sería una fiesta ―replicó en tono cortante.
―¿Por qué no vamos pasando? ―sugirió Ginny, terminando así con la tensión―. Tengo la garganta seca.
―Sí, vamos ―apoyó Hermione.
Desde el momento en que había entrado, sus ojos habían empezado a escanear lo que podía ver de la casa en busca de Ron. Le había mandado un mensaje esa mañana diciéndole que iría por su cuenta porque había quedado con unos amigos antes para tomarse unas cervezas y le parecía feo cancelar los planes. Hermione suponía que todavía no había llegado, pero no podía resistir el impulso de buscarlo; él era uno de los pocos motivos que la habían llevado allí.
Pasaron dos horas. Ron no aparecía y Hermione iba por su tercer cubata en su intento porque la noche pasara de forma más liviana. Ginny estaba hablando con no sabía quién, Padma se había marchado a casa en cuanto vio la oportunidad, Parvati y Lavender estaban en el jardín ―eso era dedicación, con el frío que hacía― cotorreando con un grupo de futuros médicos de San Francisco y Luna se había perdido con Theo casi desde el principio de la velada.
Hermione estaba sentada al pie de las escaleras, removiendo su vaso con dos pajitas. Le había mandado tres mensajes a Ron, y se puso a valorar si era aceptable mandarle otro o ya rayaba el patetismo. En aquellos momentos, lo único que le impedía irse era que no recordaba dónde había dejado su abrigo y no quería llegar a casa con hipotermia. Además, aquel abrigo le gustaba mucho. Y necesitaba despejarse un poco, porque las escaleras empezaban a moverse.
―Vale que no quieras ser simpática, pero las escaleras no tienen la culpa ―dijo una voz.
Hermione vio a Lavender, que se acercaba a ella con paso tambaleante.
―¿Adónde vas? ―preguntó.
Lavender se acercó a ella y se sentó a su lado. Apoyó la cabeza en la pared.
―Solo necesito un minuto… Oye, ¿te acuerdas de dónde está el baño?
Hermione señaló la bifurcación que iba hacia la izquierda y Lavender asintió, como si de repente todo quedara claro.
―¿Qué haces aquí? ―le preguntó.
Hermione se encogió de hombros. Levantó su cubata.
―Beber ―respondió.
―¿Sabes que existen más chicos en el mundo, verdad? No es como si Ron fuera el único. Además, si te ha dejado plantada no merece que pierdas el tiempo aquí. No con tantos hombres macizos ahí fuera. Hay uno, Johnny…
―¿El alto con el pelo largo? ―preguntó Hermione; su hermana asintió―. Creo que se llama Tom. ―Estaba teniendo la primera conversación civilizada con Lavender en meses, y solo habían necesitado emborracharse para conseguirlo.
―Da igual, está igual de bueno, se llame como se llame. ―Se giró a Hermione con los ojos muy abiertos y una sonrisa, como si acabara de ocurrírsele un plan maestro―. ¿Quieres que le diga a un amigo que le hackee a Ron su Facebook? Podemos hacer que se lo cierren por publicaciones indebidas.
Hermione negó con la cabeza.
―Seguro que aparecerá. O me llamará.
―Bueno, mientras tanto quizá puedas divertirte un poco ―dijo. Ante la mirada confundida de Hermione, señaló con la cabeza hacia delante―. Mira qué dios griego se nos acerca.
Hermione siguió su mirada y, si su vista no la engañaba ―pidió al cielo haberse vuelto miope de repente y que quien se aproximaba a ellas no fuera quien ella creía―, Draco Malfoy caminaba con paso decidido hacia las escaleras. ¿Dios griego? Ja.
―Quizás solo quiere subir ―aventuró Hermione.
Lavender puso los ojos en blanco y meneó la cabeza. Se levantó y, después de palmear la cabeza de Hermione, se alejó por el pasillo, en busca del baño.
Hermione siguió removiendo su cubata con aire casual, esperando a que Malfoy pasara de largo, pero no tuvo suerte, pues el hombre se plantó justo delante de ella. Hermione separó la vista de su ginebra con limón para levantarla lentamente y posarla en él.
―¿Bailas conmigo? ―preguntó Draco, mirándola con impasibilidad desde su altura imponente.
―Eh… ―Hermione se quedó en blanco―. Sí.
―Bien. ―Y Malfoy se marchó por donde había venido.
Hermione observó con incredulidad su figura vestida de negro volver al salón principal. Hasta que no pasaron unos segundos, no asimiló lo que acababa de suceder. Y empezó a maldecirse internamente de todas las formas que sabía. ¿¡En qué demonios estaba pensando para decir que sí!? ¡Pero si lo odiaba!
Siguió insultándose mientras se levantaba y se encaminaba lentamente hacia el salón. Cuanto antes bailara con él, antes podría marcharse y no tener que ver esa cara arrogante durante más tiempo.
Tuvo que meterse entre tres personas que obstaculizaban la puerta. Cuando entró, apenas reconoció la sala normalmente impoluta que era ese salón. Ahora, cualquier superficie horizontal servía para dejar bebidas o bailar. Habían reducido la luz a la mitad y habían puesto unos altavoces enormes en cada esquina.
Buscó a Malfoy con la mirada; no fue complicado encontrarlo, con ese pelo casi blanco y el metro noventa de altura. Desde luego, destacaba allá donde iba. Él la vio y se acercó a ella. Justo cuando estaban a medio metro de distancia, empezó a sonar una canción lenta.
―Genial ―musitó Hermione.
Él pasó las manos en la cintura y Hermione rodeo su cuello con las suyas. Era una postura rara para dos personas que apenas se soportaban, pero bailar de otra manera hubiera quedado raro.
―Cuánta gente ―comentó Hermione. Tal vez conversando pasara el tiempo más rápido.
―Sí ―respondió él.
Su silencio resaltaba en medio de las conversaciones y risas de los demás bailarines. Por no decir que el hecho de que los dos fueran de negro y tuvieran cara de mala leche les hacía parecer dos ángeles de la muerte.
―No pensaba que cupiera tanta gente aquí ―volvió a intentarlo Hermione.
―Esta casa es grande.
Más silencio. Mientras tanto, ellos seguían meciéndose al ritmo lento de la canción.
―Te toca a ti hablar ahora ―señaló Hermione.
Él la miró a los ojos. Estaban tan cerca que tenía que levantar la cabeza para mirarlo; en otro momento se hubiera sentido incómoda, pero el alcohol prevenía cualquier vergüenza.
―¿De qué quieres hablar?
Hermione sonrió con cinismo.
―Creo que esa respuesta me basta.
―Dime ―Draco viró hacia la izquierda de forma brusca, evitando así chocar con otra pareja―, ¿tienes por costumbre hablar cuando bailas?
―Oh, no, prefiero ser antisocial y taciturna. Así se disfruta más ―replicó con sarcasmo.
―¿Te refieres a ti misma o es una indirecta?
Hermione se encogió de hombros y sonrió de forma enigmática.
―No lo sé. ¿Crees que se aplica a ti? Intento hacerme una idea de tu carácter.
―¿Y qué has descubierto hasta ahora?
―Muy poco. ―Respondió Hermione―. Oigo tantas versiones de ti que no sé cuál creer.
Draco enarcó una ceja.
―Espero poder iluminarte un poco más en el futuro.
Hermione frunció el ceño, intentando comprender el sentido de aquella frase, pero él ya había apartado la mirada, así que ella hizo lo mismo. De repente, su cerebro fue consciente de lo que estaba haciendo y con quién estaba bailando, y su cuerpo se tensó. Miró a su alrededor. ¿Y si llegaba Ron y la veía bailando con el hombre que le había amargado la vida?
―Él no va a venir. ―Sintió el aliento cálido de Draco acariciando la piel de su oreja.
Hermione levantó la cabeza para mirarlo y sus rostros quedaron a centímetros de distancia, pero Hermione le lanzó tal mirada de odio que él apartó la cabeza y volvió a su posición.
Pero no iba a darle el gusto de verla enfadarse con él delante de todos.
―Vaya, una pena, me cae bien.
―Ya lo veo ―respondió él. Sonaba ofendido, aunque Hermione no entendía por qué podría estarlo―. Ron siempre ha tenido talento para hacer amigos, aunque no queda tan claro que sepa conservarlos.
―Lamento que haya perdido tu amistad ―replicó ella con sarcasmo.
―Y yo lamento que te guste tanto. Dime, ¿te ha mandado un mensaje avisando de que llegaría tarde? ¿O ni a eso se ha dignado?
Hermione apretó los dientes con fuerza. ¿Quién se creía ese imbécil para hablarle en ese tono condescendiente? Después de todo lo que le había hecho a Ron, no tenía derecho a hablar así de él.
Por suerte, la canción se acabó en ese instante, y se ahorró tener que responderle. Lo soltó de golpe y se echó para atrás. Él dejó caer las manos, cerradas en sendos puños, a los costados.
―Un placer ―dijo Hermione, haciendo una reverencia.
Sin darle tiempo a nada más, dio media vuelta y fue a buscar su abrigo. Por el camino, se encontró con Ginny, que salía del baño.
―Oye, ¿has visto a Luna? ―le preguntó.
La pelirroja negó con la cabeza.
―Debe de estar con Theo por alguna parte… ―Vieron al mencionado en ese preciso instante, que salía de la cocina cargando con una botella de champagne― O no. Ni idea entonces. ¿Quieres que te ayude a buscarla?
Hermione negó con la cabeza. Decidió buscarla en el salón más pequeño; tal vez estaba con sus hermanas pequeñas. Cuando había dado los primeros pasos hacia allí, vio a su hermana, que, junto con Pansy, cargaba a un chico por los hombros en dirección al otro baño que había en la planta baja.
Hermione suspiró. No le apetecía correr tras Luna, así que decidió mandarle un mensaje y marcharse a casa de una vez.
Mientras recorría las solitarias calles, revisó su móvil una última vez para ver si Ron le había escrito. Nada.
~N/A: Bueno, bueno, bueno, la tensión. ¿A alguien más le habría gustado que se besaran? Sorry, not happening... yet. Por cierto, los pintalabios que menciona Lavender son reales: estuve investigando en la página web de Nyx, una marca de cosméticos que me encanta. Ya quisieran mis profesores que hiciera tanto research para sus trabajos xD. Sé que es Navidad y todas tenemos cosas que hacer y comidas familiares que atender, pero espero que cuando tengáis un ratito, podáis dejarme review. Sería un gran regalo de Navidad :) ¡Que paséis buenas fiestas!
Sobre el fic: Este es el último capítulo que publico en mucho tiempo. Necesito un tiempo para planificar y escribir los siguientes caps y entre eso, exámenes, un viaje y el inicio de las clases, no creo poder actualizar hasta marzo. ¡Pero tranquilas, que el 7 de marzo me tenéis de vuelta! N/A~
¿Reviews?
MrsDarfoy
