Disclaimer: Bleach y Fairy Tail son propiedad de Teti Kobu y Mishama Hori-senpai-desu, ya ustedes saben el resto.


"El amor es un humo que sale del vaho de los suspiros; al disiparse, un fuego que chispea en los ojos de los amantes; al ser sofocado, un mar nutrido por las lágrimas de los amantes; ¿qué más es? Una locura muy sensata, una hiel que ahoga, una dulzura que conserva."

[William Shakespeare- Romeo y Julieta 1. º Acto, escena I]


(Hace un día atrás…)

/A las afueras de Traia, cercanías a la Ciudad Real/

El escritor y periodista Gajeel se encontraba manejando a alta velocidad una motocicleta mágica en medio del desierto que separaba al pueblo de Traia de la Ciudad Real. Su apuro se debía a que había descubierto algo muy perturbador, algo que podría definir no solo el destino de su amigo rey, sino el futuro de toda Edolas.

La arena y rocas eran empujadas hacia un lado dando paso a las gruesas ruedas del vehículo, Gajeel aceleraba cada vez más, aproximándose bruscamente a la velocidad límite de la moto. La aguja del velocímetro danzaba de derecha a izquierda, pareciendo querer detenerse antes de llegar a la máxima velocidad a razón de seguridad de su piloto.

Debo llegar a tiempo, Ichigo debe saber que está en peligro…todos lo están. El enemigo estuvo entre nosotros durante todo este tiempo, solo que nosotros fuimos lo bastante tontos como para no notarlo desde un principio.

Fue sacado de sus pensamientos al ser golpeado por una leve tormenta de arena, cubrió sus ojos y lentes con su antebrazo izquierdo, involuntariamente aceleró más para escapar de la repentina tormenta. Soltó un leve gruñido al ser bombardeado no solo por arena, sino por pequeñas rocas también, cuando por fin logró escapar de las fauces de la naturaleza, observó a la distancia una figura negra, no pudo evitar tener un ataque de ansiedad al ver a la lejana y poco reconocible figura.

No necesitaba estar frente a frente para saber lo que era, ya podía imaginárselo, su mismo ser podía sentir qué era, su intelecto era demasiado afinado como para ser engañado, estaba perfectamente seguro de lo que era, eran las garras de la muerte que se cernían sobre él en esa soleada tarde.

Un haz de energía rojiza se dirigía hacia él a toda velocidad, demasiado grande como para no ser notada, demasiado rápida como para poder detallarla. Pudo maniobrar su vehículo para esquivarla a tiempo por tan solo centímetros, en la simple milésima de segundos que pasó a su lado, sintió el gran calor que emanaba la concentrada energía.

El proyectil al hacer contacto con el suelo ocasionó una gigantesca explosión, la arena y rocas formaron una ola. La onda expansiva lo golpeó y casi pierde el control de su vehículo, pero logró recuperarlo a tiempo. El periodista frenó y permitió que su moto siguiera la corriente de la ola en lugar de resistirse a ella.

Al haberse superpuesto a la ola de arena, logró dejar que ésta pasara delante de él y pudo acelerar nuevamente.

Ya estaba más cerca de la negruzca figura, pudo distinguir lo que era. Un hombre portando una armadura negra, su armadura era más negra que cualquier cosa que haya visto antes, quizás zangetsu era comparable a la oscura tonalidad. Aunque no solo era el color, o la carencia de él, había algo más, era algo que le daba cierta cualidad siniestra y oscura más allá de si el conjunto era negro o no.

Gajeel aceleró mucho más, la resistencia del aire arrojó sus lentes hacia un lado, ya no podía mantener sus ojos completamente abiertos, pero esa figura negra seguía allí parada en medio de la nada, aún podía verla a pesar de tener sus ojos casi cerrados, esa acosadora figura.

Se inclinó hacia adelante para reducir la resistencia del aire y poder adoptar una posición más aerodinámica. Seguía en línea recta pero ese caballero negro no se movía, no parecía dudar de sus capacidades defensivas, no se inmutaba en lo absoluto.

El caballero dragón se movió por fin. Se movió hacia adelante, hacia el reportero que manejaba a toda velocidad, caminó calmadamente, creando un sonido de pistones girando que contrastaba con el rugido del motor mágico de la motocicleta.

Los sonidos hacían eco en el deshabitado desierto casi como si fuera una melodía de batalla. Ambos se dirigían el uno hacia el otro, al estar a punto de ser chocado, el negro caballero levantó su pie derecho y obstruyó la rueda delantera del vehículo. La llanta estalló como si de un globo se tratara, el resto de la rueda quedó aplastada, Gajeel fue disparado hacia adelante, el chasís junto al manillar se deformaron y se hundieron totalmente.

Antes de que pudiera aterrizar en el suelo y subsecuentemente ser pisado por su propio vehículo, Gajeel fue atrapado por el nuevo caballero dragón quien lo haló por su corbata, la motocicleta pasó a un lado de él y terminó estrellándose contra una gran roca.

El escritor se estaba ahorcando con su propia pieza de indumentaria, la corbata estaba apretando su cuello y no podía hacer nada al respecto al no poder tocar tierra firme. Aunque agitándose por la desesperación de tener su cuello oprimido, no apartó su mirada de esa persona que tenía enfrente.

El nuevo caballero dragón era radicalmente distinto al anterior, ya no se trataba de un gigantesco dragón mecánico como el Dorma Anim original. Este en realidad sí parecía ser un caballero, medía unos dos metros con diez centímetros. Su armadura era de un negro tan absoluto que ni siquiera la luz del sol se reflectaba en el metal, su cuerpo estaba recubierto por completo con el oscuro material. Su yelmo se asemejaba a la cara de un dragón con las fauces cerradas, la semejanza se reforzaba mucho más con dos brillantes luces rojas que parecían ser los "ojos" del dragón junto a cuatro protuberancias alargadas con forma de cuernos que salían de los laterales de su cabeza y apuntaban hacia atrás, los dos superiores siendo más largos que los inferiores. El torso estaba decorado con dos franjas rojizas que a su vez también parecían los ojos de un dragón, en sus hombreras tres piezas metálicas se curvaban hacia arriba para parecer más "cuernos" de dragón.

La punta de los dedos de sus guanteletes se extendían dándole apariencia de "garras", los codales y rodilleras poseían una pieza curva similar a sus hombreras, la diferencia siendo que estas tenían filo. Toda la armadura estaba decorada con grabados ornamentales parecidos a escamas, cadenas y pernos. En ciertas secciones como los brazales, el dorso de las manos, las espinilleras y la espalda había reactores energéticos de varios tamaños con forma de círculos lumínicos de un fuerte color rojizo.

El caballero mecánico soltó la corbata del periodista y esta vez lo tomó por el cuello, Gajeel podía sentir como las afiladas garras perforaban superficialmente su piel a pesar de que su captor no estaba haciendo presión alguna.

–Parecías apurado… ¿Vas a algún lugar en particular, reportero?– dijo con una voz mecanizada.

–Uuugggh…s-s-sí…., i-i-iba a avisarle a Ichig-go…s-sobre ti…

–No puedo permitirte hacer eso, tú bien lo sabes.

Gajeel sonrió a pesar de estar privado de oxígeno, sabía lo que sucedería, estaba consciente de que era su final, pero no pudo evitar sonreír.

–H-hay m-muchas co-cosas que desearía…ha-haber hecho… Nunca pude e-escribir ese artículo s-sobre los huérfanos de las purgas…o esa entrevista a I-Ichigo…

–…..–

–Él…te de-detendrá ¿Lo s-sabes?, yo estoy seguro d-de que lo ha-hará…

–Quizás sí, más probablemente no– respondió el caballero negro antes de romper el cuello del escritor.

Liberó su agarre, él cayó bruscamente al suelo, extendió sus manos hacia el cielo en un fútil reflejo por recuperar el aire, se retorció ante la falta de oxígeno, tras unos largos y agónicos segundos, falleció en ese vacío desierto. El caballero dragón se marchó, dejando a su adversario para ser enterrado por la arena y devorado por los insectos.


(Tiempo actual…)

/Ciudad Real-Palacio del rey/

Ichigo caminaba imponentemente a través de los pasillos de su castillo, su ceño estaba más fruncido de lo usual, su mirada reflejaba una inconmensurable ira. A sus lados caminaban Lucy Heartfilia, el Exceed azul Happy, y las dos Erzas junto a un grupo de soldados que cargaban al mago de creación de hielo y a los Dragon-slayers.

–Llévenlos a la enfermería para que les suministren tratamiento médico, cuando despierten asígnenles habitaciones para que se hospeden mientras arreglo todo este desorden– ordenó el rey de Edolas en un tono de voz que jamás había usado antes, un tono verdaderamente demandante, digno de un monarca de su nivel.

–S-sí, señor…cómo usted ordene…

Los soldados se retiraron apresuradamente, el "rey de las hadas" era conocido por los habitantes del palacio como alguien que a pesar de siempre llevar el ceño fruncido y parecer molesto, en realidad actuaba de forma cortés y rara era la vez que utilizaba los beneficios de su cargo, prefiriendo "pedir" que "ordenar". Pero en esta oportunidad era distinto, el verlo actuar como un rey dando órdenes con verdadera severidad había intimidado a todos en el lugar, incluso los sirvientes estaban atemorizados de dirigirle la palabra al regente.

– ¿DÓNDE DEMONIOS ESTÁ DAN?– bramó enfurecido.

–E-e-e-e-e— tartamudeó un joven vasallo que tuvo la mala suerte de estar en el pasillo en ese mismo instante.

– ¿"E-e-e-e-e" qué? No te estoy pidiendo que me recites el abecedario, estoy preguntando dónde está mi jefe de estado– replicó con un grito.

Los magos de Fairy Tail se miraron entre ellos, descontentos por la actitud del adolescente, particularmente Scarlet quién seguía renuente a confiar en él.

–N-no lo sé, s-su majestad.

–Entonces busca a alguien que lo sepa. Cuando encuentren a ese imbécil, díganle que vaya al salón del trono, lo estaré esperando.

–S-sí, señor– dijo soltando unos sacos de alimento que parecía estar llevando a las cocinas.

– ¿Te sientes bien? Pareces poseído por un rey– comentó sarcásticamente la guarda real, sólo causando que el joven regente le dirigiera una mirada de molestia.

El Shinigami se encaminó hacia su salón del trono, los magos y su guardaespaldas lo siguieron. Al ingresar dejó a zangetsu reposando a un lado del asiento real, luego tomó su corona que descansaba sobre una almohada aterciopelada en un pedestal. Se la colocó junto a una capa blanca con un peculiar "pelaje" negro en los bordes, al tener puesta sus vestiduras reales, se sentó en su trono viendo hacia los magos.

–Entonces, según lo que me dijeron, ustedes son de la dimensión paralela a Edolas, Earthland. Su pueblo y gremio fueron convertidos en lacrima y ustedes fueron enviados aquí en una misión de rescate por un tal "Mystogan"…

–Aye.

Ichigo quien tenía su pierna derecha cruzada sobre la izquierda y su cabeza descansando sobre su puño, dirigió su atención al gato azul.

–Eso no explica el por qué hay un Exceed entre ustedes.

Lucy miró momentáneamente a Happy para enseguida dirigirse al soberano de cabello naranja.

–Eso no es importante, lo que importa es si puedes devolver a nuestros amigos a la normalidad.

–Lo haré, pero primero quiero descubrir quién reactivó el Anima.

–Devolver a Magnolia y a nuestros compañeros a su estado original es más importante que tus investigaciones internas– replicó Earth-Erza.

–No eres muy inteligente, ¿No es así, "mujercita"? ¿Qué harás si se niega, lo atacarás? En este momento estás sujeta a nuestras leyes y condiciones, ninguno de ustedes está en posición como para exigir algo– respondió Knightwalker quien estaba recostada en una esquina del salón.

Titania la miró con el ceño muy fruncido a lo que la militar respondió con una sonrisa sardónica.

–Suficiente, Erza.

–Mystogan nos habló del Anima, dijo que era una máquina creada para robarle magia a Earthland– agregó la Heartfilia tratando de desviar la atención lejos del conflicto entre las mujeres de cabellera escarlata.

–Eso es exactamente lo que es, de hecho yo no soy nativo de Edolas, al igual que ustedes, fui traído en contra de mi voluntad por el Anima que confundió de alguna forma mis poderes con magia.

– ¿¡También eres de Earthland!?– preguntaron el Exceed y la maga de espíritus estelares al mismo tiempo.

–No exactamente, soy de "otro" lugar, un lugar mucho más lejano. Aunque sí conozco a alguien de Earthland al igual que ustedes– dijo pensando en su aprendiz.

–Entonces comprendes a la perfección nuestro deseo porque nuestros amigos sean liberados pronto– habló la Scarlet subiendo dos peldaños del trono.

Knightwalker se enderezó y apretó ligeramente el asta de su lanza al ver que la caballera de Fairy Tail se había acercado más al rey.

–Sí, lo comprendo mejor que nadie, pero también deben entender que necesito castigar primero al que hizo esto para que no vuelva a suceder– respondió inclinándose hacia la mujer.

Las puertas se abrieron atrayendo la atención del grupo, el jefe de estado bostezaba mientras ingresaba al salón.

– ¿Qué sucede, Ichigo? Me dijeron que era algo…

Dan miró perplejo a las dos Erzas.

–Importante… Oh por el rey, se están multiplicando.

–Muy gracioso, veamos si seguirás siendo gracioso una vez que te arranque la lengua–respondió Knightwalker irritada ante el comentario.

–Necesito hablar con Dan…a solas– dijo Ichigo levantándose de su trono.

La guarda real giró los ojos irritada aunque acató la orden y salió, Earth-Erza le hizo señas a Lucy y Happy para que también salieran, una vez que las puertas se cerraron hubo silencio absoluto en el salón.

–Ichigo, no entiendo que– trató de decir el peli-rojo pero fue forzado a cohibirse al ser tomado por su suéter y ser presionado contra la pared.

– ¿CREES QUE ES GRACIOSO, DAN? ¿Crees que es divertido que te saquen sin consentimiento de tu hogar y te traigan aquí por la fuerza?– exclamó oprimiendo más al muchacho contra la pared.

–Ichigo, no sé de qué-

– ¿No sabes de qué hablo? ¿Quieres que te diga de qué hablo? ¿Sabes por qué hay dos Erzas, dos Lucy, dos Natsus y dos Gray?-

–Espera, ¿¡Hay dos Erzas y dos Lucy!? ¡Eso es aterrador!

–No estoy jugando, ellos son de Earthland, son como versiones opuestas de mis compañeros, son raros, alocados y orgullosos, pero son magos de Fairy Tail también. No permitiré que sean víctimas de la estúpida obsesión que todos comparten en este lugar por la magia eterna.

–Como tú, no quieres que sean víctimas como tú… ¿Eso es lo que quieres decir y no puedes?

El rey naranja soltó a su jefe de estado y bajó la mirada.

– ¿Fuiste tú?

–Claro que no fui yo, Ichigo. El Anima ha permanecido sellada desde que ordenaste su desactivación.

– ¿Entonces quién?

–Si te calmas un poco, podremos averiguarlo juntos, Ichigo…

El adolescente se acercó a su trono y se sentó, apretó sus parpados con los dedos índice y pulgar de su diestra, tenía una expresión abatida.

–Necesito castigar a quien hizo eso, debe pagar por lo que les hizo.

–Eres demasiado imparcial, Ichigo. Comprendo que los apoyes, tú más que nadie puede entender a la perfección por lo que están pasando, pero le estás echando demasiada culpa a la persona que reactivó el Anima. Tú no entiendes lo que sentimos las personas normales, los que estamos abajo en la cadena alimenticia, no todos tenemos poderes como los tuyos y la única ventaja que tenemos sobre otras especies está desapareciendo lentamente, es lógico que alguien busque una forma de arreglar eso.

Ichigo volvió a mirar al muchacho, pero esta vez con una mirada muy fría. Dan sonrió nervioso ante la mirada.

–Hablas como si estuvieras buscándote excusas por lo que hiciste…

–Estás paranoico, Ichigo. Sólo te estoy pidiendo que también veas desde la otra perspectiva.

– ¿Cuál "otra" perspectiva? ¿La perspectiva de alguien que toma la vida de los demás como una perversa fuente de energía? ¿O quizás la perspectiva de alguien que arranca a otra persona de su hogar y le roba sus poderes para usarlos en su contra?

–Así que sí tengo razón, todo esto se trata de eso. No todos somos culpables porque te hayan traído aquí, Ichigo.

–No estoy molesto por eso, imbécil. Estoy molesto porque intento hacer lo correcto por primera vez desde que me convertí en rey y TÚ vienes y me dices que me calme para "ver desde la otra perspectiva".

– ¿Ahora hablamos de lo que es correcto hacer como rey? Bien, hablemos de lo que es correcto hacer como un rey ya que pareces ser un experto en la materia. Vamos a dejar de lado por un momento el hecho de que te desapareciste durante casi un día entero. Hablemos mejor de como destruiste gran parte del castillo y la ciudad en tu lucha contra Fausto, no parece la gran cosa, es solo apilar piedras hasta que la ciudad quede reconstruida ¿no es así? Pues te equivocas, necesitamos recursos para reparar la ciudad, dinero, al igual que lo necesitamos para reparar tu "campo de entrenamiento" que terminas destruyendo a diario. ¿Cómo conseguimos ese dinero? Elevando los impuestos, cosa que no sólo causaría descontento entre la población general sino que también daría una mala imagen a un rey recién nombrado. ¿Con qué alegras a un pueblo y distraes su atención? Con lo que más le gusta, en este caso, magia.

– ¿Esa es tu excusa para convertir un pueblo entero en lacrima? Según tú, ¿la razón por la que debería pasar por alto que hayan reactivado el Anima es porque "mantiene al pueblo contento" y los hace más fácilmente manipulables?

–Te preguntaré esto, Ichigo, y quiero que me lo respondas con la mayor sinceridad posible. ¿Cuál es el deber de un rey?

–Proteger a su pueblo– respondió sin dudar ni por un segundo.

–Te equivocas, no eres "el guardián de Edolas" como te llaman, no eres un justiciero o algo por el estilo. Eres un rey, el deber del rey es gobernar, si quieres que el pueblo esté protegido, para eso está la milicia. Gobernar significa darle a tu pueblo no lo que pide sino lo que realmente necesita. Nunca has visto el verdadero panorama porque siempre has estado distrayéndote jugando con la generala Erza y la señorita Mirajane, no sabes gobernar, no sabes ser un rey. ¿Crees que un buen rey es aquel que "protege" a su pueblo? ¿El reino prospera con la "protección"? ¿Come con la "protección"? ¿Cuál es tu concepto de "proteger"? Proteger a un pueblo como un rey no es cuidarlos de gatos voladores, es darles lo que necesitan, algo que no has hecho ni una sola vez desde que te coronaron.

El Kurosaki bajó la cabeza al ser acribillado por las duras palabras de su jefe de estado, tomó a su zanpaku-to y la ajustó en su espalda, la empuñadura sobresaliendo entre el espacio de su shihakusho y su capa.

–Tienes razón, no sé ser un rey, pero en mi defensa, nunca pedí esto, cuando vine esa noche a detener a Fausto no vine con la idea de "conquistar" Edolas, sólo quería proteger al gremio que me dio cobijo cuando tuve frío y compañía cuando me sentí solo.

El Shinigami sustituto removió la corona de su cabeza y la extendió hacia Dan.

–Si tanto sabes sobre cómo ser un buen rey, entonces se tú el rey. Yo igual los enviaré a su hogar y destruiré el Anima con mis propias manos para que nadie más tenga que pasar por esto– dijo entregando la preciada corona al muchacho y saliendo del lugar.

–Ichigo, espera, Ichigo– exclamó sólo para ser ignorado.

El jefe de estado miró la corona en sus manos, suspiró y la colocó en el pedestal al que pertenecía.

El peli-naranja caminó hacia sus aposentos, su mente estaba agobiada, estaba sufriendo de un enorme cansancio mental.

– ¡Rey!

Al mirar a su lado, vio a su energética ayudante, Coco.

–Hola, Coco…pensaba que estabas dormida.

– ¡Estaba! Ya desperté.

–Deberías descansar un poco más, anoche estuviste festejando toda la madrugada con los Exceeds.

– ¡Estoy un poquito cansada, pero estoy bien!– exclamó la alegre chica mientras corría alrededor del joven Shinigami.

–Oye, ¿Viste a donde se fue Erza y los magos de Earthland?– preguntó dirigiéndose a un guardia.

El hombre se puso firme e hizo una salutación.

–Los magos de Earthland fueron a las instalaciones médicas para ver a sus compañeros, señor.

– ¿Y Erza?

–No lo sé, su majestad.

–Gracias.

–Sabe que no necesita dar las gracias, señor, estamos para servirle.

El peli-naranja continuó caminando, Coco lo siguió, corriendo de lado a lado como siempre.

–Su majestad, ¿Por qué se ve triste?– preguntó la chica.

–No estoy triste, Coco…solo estoy agotado.

– ¿No durmió bien ayer?

–No, no es eso. Es otro tipo de agotamiento.

– ¿Quiere que le busque una rebanada de pastel de chocolate cuádruple? Eso siempre lo pone de buen humor.

Ichigo le dirigió una sonrisa agotada a su ayudante y colocó una mano sobre su cabeza, ella lo miró curiosa ante el gesto.

–Hoy no, Coco. Gracias, sólo…sólo quiero estar solo durante un rato, tengo muchas cosas que pensar… Encárgate de que le den cualquier cosa que los magos de Earthland necesiten. Si alguien me busca, estaré en mi habitación, diles que estoy indispuesto.

La ayudante se quedó parada allí viendo al rey seguir a través del pasillo, lo miró con suma preocupación al no estar acostumbrada a verlo en ese estado.

Ichigo entró a sus aposentos deseando descansar. Desbrocho su capa y la arrojó a su cama, desajustó a zangetsu para dejarle reposar sobre una mesa que estaba cerca de unas ventanas. Seguidamente se sentó en el borde de su cama y llevó sus manos a su cabeza cubriendo sus ojos con la zona del monte de venus de sus palmas, apoyando sus codos de sus rodillas.

Tras apretar su dentadura con mucha fuerza, relajó su mandíbula y suspiró profundamente. Se levantó para desvestirse, primero desanudando el cinto de su obi, luego abrió su kimono y se lo quitó, no muy atrás le siguió el kosode, luego las hakamas juntos a sus medias y sandalias.

Se aproximó a su baño para que el agua caliente quizá relajara su mente y lo desviara de sus preocupaciones. Una vez entró a su ducha, dejó que el agua limpiara el sudor, sucio e impurezas de su cuerpo, dejando que la regadera golpeara directamente su nuca y lomos.

El vapor invadió todo el baño, levantó su cara permitiendo que la lluvia purificadora diera directo en su rostro, así permaneció durante unos largos minutos.

Después de remover los restos de jabón, se sumergió en una inmensa bañera, aun pensativo sobre todo lo que ha estado aconteciendo. Nunca había tenido que preocuparse por tantas cosas al mismo tiempo, nunca fue una persona de preocuparse de algo que no fuera la seguridad de sus seres queridos, pero ahora tenía a dos gremios de los qué cuidar, una odiada raza, una aprendiz, un amor y un reino entero.

Ahora estando recostado dentro de la bañera, levantó su mano derecha y miró su muñeca, más específicamente las marcas de los remanentes de su fullbring. El ver esa equis negra en su mano le trajo los recuerdos de cómo había recuperado sus poderes, como Rukia, Renji, Kenpachi, Byakuya, Toshiro, Ikkaku, su padre, Urahara, el capitán comandante y el resto de la Sociedad de Almas le habían legado la oportunidad de recuperar sus poderes.

¿Y si…qué habría pasado si ese día hubiese podido llegar a la Sociedad de Almas? ¿Habría podido detener la invasión Quincy? ¿Los habría podido salvar…? ¿Aun así habría podido conocer a Fairy Tail…a Mira?– se preguntó así mismo.

–Fairy Tail…– pensó en voz alta mientras se sumergía.

Dos Fairy Tails…dos gremios con los mismos miembros pero con personalidades distintas…bueno, y con una Erza…una Erza que no actúa como si sufriese de dolores menstruales permanentemente. Me pregunto cómo será el Fairy Tail de Earthland, ¿Pelearán por cualquier tontería al igual que nosotros lo hacemos? Si hay una versión paralela de cada uno de nuestros miembros… ¿Habrá otra Mira? ¿Cómo será ella…?

Oye, hablando de otros Fairy Tails, últimamente he tenido un sueño recurrente– comentó el Hollow blanco.

No estoy hablando contigo, ¿Podrías no escuchar mis pensamientos?

No. Como decía, tengo un recurrente sueño desde hace un tiempo.

Espera, ¿tú sueñas?

Claro que lo hago, pero a diferencia de ti, va más allá de tener sueños húmedos con Mira.

¡Cállate! ¡Eso fue solo una vez y esas sabanas estaban mojadas por sudor!

Claaaaro, "sudor", había mucho "sudor" en tus pantalones esa noche.

Púdrete.

Como decía, tengo un sueño recurrente. Sueño que todo esto, todo lo que vivimos no es más que una historia amateur escrita por un adolescente alcohólico que no tiene nada más útil que hacer que fastidiarnos la vida. Y no solo eso, no somos los "únicos".

¿A qué te refieres con los "únicos"?

También sueño que hay "otros", otro tú, otra Mira, otro yo. Todos personajes de más historias amateur. También sueño con un "Guardián rojo" ¿O era amarillo? ¡Ah! escarlata, un tal "Guardián Escarlata". Otro de mis sueños es con un sujeto parecido a ti pero en lugar de ser un Shinigami es un Quincy y es ya sabes...menos niña.

Vete al demonio, Shiro.

¡Cierto! Hablando de demonios, me recordaste a otro, a un cazador de demonios con cabello plateado cuya historia muere pero los fans la continúan reviviendo.

Tienes serios problemas ¿Sabías?

Sé que los tengo, ¿Eso que tiene que ver con mis sueños?

Que tus sueños son los de alguien con graves problemas mentales.

¡Hey! Yo no soy el único que sueña cosas raras aquí, pregúntale al viejo, él sueña que tiene una mascota llamada "Haschwalth."

Por lo menos sueña con algo normal, una mascota, tú en cambio sueñas basura metafísica de realidades distintas y esa clase de tonterías.

¡Algún día verás que tengo la razón! ¡Cuando ese día llegue, seré el protagonista de mi propia historia!

–Sí, sí, lo que tú digas– respondió mientras salía de la bañera y se cubría con una toalla.

Después de secarse el cuerpo y el cabello, tomó sus ropajes y se vistió de nuevo. A pesar de lo refrescante que fue la ducha, aún seguía muy estresado, decidió sentarse frente a la ventana principal simplemente observando la ciudad desde arriba.

–Mira allí abajo…todos ellos, todas esas personas son mi responsabilidad…ellos me ven como su rey…y yo ni siquiera sé lo que necesitan, no sé cómo gobernarlos…su confianza en mí es en vano…

No pienses eso, Ichigo. Solo hablas como una persona molesta consigo misma. Nadie nace conociendo todo, así como aprendiste a ser un Shinigami para proteger a tus seres queridos, así mismo podrás aprender a ser un rey para tu pueblo– expresó Zangetsu, tratando de reconfortar a su portador.

– ¿Acaso es posible aprender a ser un rey?

Claro que lo es, cuando la necesidad lo requiere, puedes aprender cualquier cosa si verdaderamente lo intentas. Ser un rey no es tan difícil como parece, tienes la fuerza, tienes la disposición, lo único que te falta es conectarte más con tu pueblo para poder entender sus necesidades.

Qué curioso que digas eso, pareciera que tienes mucha experiencia en eso de ser soberano, ¿eh?

Zangetsu le dirigió una mirada de disgusto al Hollow ante su comentario.

–Ese es el problema, viejo...ellos no son mi pueblo… Yo ni siquiera pertenezco a este lugar. No sé qué pensaba cuando acepté esto, en lugar de mantener seguros a mis amigos, lo único que logré fue colocarlos en el ojo del huracán.

El afligido Shinigami levantó su mirada y en ese momento vio la lacrima gigante que flotaba por encima de la ciudad, Magnolia y el gremio de Earthland Fairy Tail yacían allá arriba. Era como un doloroso estigma que demostraba que falló en hacer cumplir su autoridad como rey. Apretó con mucha fuerzas sus puños ante esa vista.

Los devolveré a su hogar, no puedo dejar que personas inocentes sufran por mi culpa.

Un toqueteo en la puerta junto a un llamado lo sacó de sus pensamientos.

–Ichigo, ¿Puedo entrar…?

Cabeceó de lado a lado al darse cuenta de que Coco hizo exactamente lo opuesto a lo que se le ordenó.

–Mira, sí, puedes entrar.

La albina abrió la puerta e ingresó a la habitación, el Kurosaki aún sentado giró su cuerpo para verla.

– ¿Te encuentras bien? Coco me dijo que te veías triste.

El muchacho volvió a observar hacia la ventana.

–Sí, Mira…estoy bien– respondió secamente.

–Oí lo de los magos de Earthland, cuando estaba en la plaza juré por un segundo que ellos eran los chicos.

–No, son personas traídas por el Anima. Te sorprendería lo distintos que son a los chicos que conocemos. ¿Qué sucedió con Lisanna?

–Ella…no lo sé, está muy deprimida, se encerró en su habitación y no ha querido salir. Pensé que tú podrías hablar con ella pero parece que tampoco estás en condiciones como para levantarle los ánimos a alguien.

–No, parece que no lo estoy…

–….–

–…–

– ¿Quieres…quieres que te deje a solas?

–Yo…yo…no por favor…ésta vez no quiero estar solo…– respondió bajando la cabeza, su cabello cubriendo su mirada.

La mayor de los Strauss se adentró más en los aposentos reales y se sentó en el borde de la cama.

Ambos permanecieron en silencio durante un largo tiempo, hubo un gran sosiego en el lugar. El joven rey miraba perdidamente hacia afuera, casi como sí en el fondo quisiera escapar de ese lugar, escapar de ese cargo, escapar de todo por un tiempo, o por lo menos hasta que pudiera aclararse la mente. La hermosa maga albina lo observaba sin saber qué decir o si debía decir algo en lo absoluto. Siempre intentó apoyarlo, siempre estuvo para él pero por alguna razón, no sabía cómo ayudarlo a lidiar con sus depresiones, era como si él fuera un libro encriptado en un indescifrable código, no podía ser leído a menos que quisiera, no lo podía ayudar aunque lo intentara, eso causó un leve dolor en el pecho de Mirajane.

–Y-ya sé, ¿Te gustaría que te cortara el cabello? Hace unas cuantas semanas que no lo hago.

El rey naranja asintió sutilmente en respuesta. Ella se puso de pie y se aproximó a una pequeña mesa de noche a un lado de la cama, al abrir una de las gavetas sacó unas tijeras y un peine.

La maga se aproximó a él, al estar sentado en una silla no hizo falta que se acomodara. Las tijeras y el peine comenzaron a hacer su trabajo casi a voluntad propia, los mechones naranjas caían a su alrededor, desprendiéndose al ser podados por las afiladas hojas del instrumento.

–Levanta un poco la cabeza.

El adolescente siguió la directriz, levantó su cabeza para facilitar la labor de la mujer, ella continuó cortando su cabello con una delicadeza y entrega envidiable.

Mirajane sonrió levemente al recordar cómo él le había comentado que Yuzu solía hacer esa labor ya que detestaba que otras personas le hicieran preguntas incómodas sobre la veracidad de su color de cabello. También recordó la primera vez que le pidió que le cortara el cabello, sobre todo lo avergonzado que parecía al pedir algo así, eso le hizo soltar una pequeña risita mental.

– ¿Sabes? A pesar de que te guste llevar el corto, siempre pensaré que te verías muy atractivo con el cabello largo.

–Una vez lo llevé así, a causa del entrenamiento había durado tres meses sin poder cortármelo, mi cabello era un desastre– comentó en respuesta.

– ¿Nunca vas a recapacitar lo del largo del cabello, cierto?

–No, soy un malhumorado no un emo.

– ¿Un qué?

–Nada, no quieres saberlo de todas formas.

Tras unos cuantos rápidos cortes, ya la labor estaba terminada, no era necesario cortar demasiado tampoco y el definirle las patillas fue relativamente sencillo. Él sacudió su shihakusho para remover los pelos, soltó un pequeño gruñido al pensar que tendría que bañarse otra vez para poder sacar los restos de pelos de su cuerpo.

Iba a levantarse de la silla pero fue detenido por la albina quien rodeó sus hombros con sus brazos y lo abrazó de espaldas, luego apoyó ligeramente su cabeza contra la de él.

–Aún tienes las tijeras en la mano, es peligroso que me las acerques tanto a la cara…– dijo viendo fijamente al afilado instrumento.

–Oh vamos, no exageres. Puedes atrapar una afilada espada con tus manos desnudas ¿y te preocupan unas tijeras?

–No me preocupa unas tijeras, sólo digo que es peligroso.

– ¿Entonces qué te preocupa?

Ichigo suspiró ante la astucia de la bella maga, y pensar que todo lo de cortarle el cabello tan repentina y naturalmente fue para hacerlo hablar, si así era sin que siquiera hayan empezado a salir, no quería imaginársela siendo su esposa. Un ligero rubor inundó sus mejillas al recapitular sobre esa palabra, "esposa".

–Yo…hablé con Dan hace rato.

– ¿Discutieron por lo de nuestra ida a Nueva Extalia?

–Sorpresivamente no, apenas mencionó lo de nuestra partida.

– ¿Entonces sobre qué discutieron?

–Nunca dije que hayamos discutido, ¿qué te hace pensar que lo hicimos?

–Porque de otra forma no estarías en el estado en el que estás.

–Últimamente se te está haciendo muy fácil conjeturar esa clase de cosas.

–Conjeturar esa clase de cosas no es tan difícil desde que he estado viviendo casi un año entero junto a ti, ya te conozco bastante bien…aunque no tanto como me gustaría.

–Dan y yo discutimos sobre los magos de Earthland, él defendió a la persona que activó el Anima, luego todo escaló de nivel y comenzamos a discutir sobre los deberes de un rey…

– ¿Y qué sucedió entonces?

–Él…él dijo que soy un mal rey, que no he gobernado ni una sola vez desde la coronación…lo que más me molesta de todo esto es que…tiene razón…

La Strauss lo abrazó con más fuerzas.

–No eres un mal rey, sólo te falta experiencia, apuesto a que Fausto tuvo los mismos problemas que tú cuando heredó la corona.

–No es solo la falta de experiencia, Mira. No tengo el don natural ni la predisposición para la política, tampoco me agrada pegar mi trasero todo el día a un trono sin hacer nada más, yo no sirvo para esto. Me gustaría que las cosas fueran más simples, cómo cuando llegué aquí, estuve con el gremio, hacía trabajos, no tenía tantas preocupaciones.

–Excepto por las preocupaciones de ser perseguidos por el gobierno y tener un reino entero como enemigos.

–No te olvides de la parte de ser considerados los peores criminales de toda Edolas– agregó en un tono jocoso.

Mira hizo un silencio que causó incomodidad en el Shinigami.

–Lo siento, fue una mala broma.

Apenas escuchó eso, la chica comenzó a reír.

–Sí, si lo fue, aunque no sé por qué me dio gracia– comentó entre pequeñas y según Ichigo "tiernas" carcajadas.

–No debes preocuparte tanto por eso, sí tú no eres rey entonces nadie más podría serlo

–Hay una larga lista de personas que no están de acuerdo contigo, Mira.

–Una larga lista de personas que no son tú, tontito.

– ¡Hey! No soy un "tontito".

–Claro que sí, eres mi tontito.

–Entonces tú eres mi…uhh…umm…ahhh…ehhh…

Mi salvaje tigre de bengala– dijo Shiro dentro de la mente del joven rey.

Mi musa de estrambótica melena blanca– agregó también Zangetsu.

–Mi salvaje musa melena de bengala blanca estrambótica…

Otro silencio incómodo sobrevino al lugar.

Que… ¿¡Qué rayos acabo de decir!?

No lo sé, creo que aquí es donde abandonamos la nave. ¡Espérame, Leonardo, aún hay espacio para los dos en esa tabla!

Yo creo que también iré un rato a…a hacerle cariñitos a mi Golden Retriever, Haschwalth.

¡Oigan, ustedes me metieron en este lío!

–No estoy segura de si eso fue un cumplido o alguna extraña forma que aún no comprendo de ofenderme…

–Es un…intento desesperado de ponerte un apodo gracioso acorde a la situación.

–No importa, valoro el esfuerzo.

Hay tanta lástima en ese comentario que duele…– pensó el Shinigami.

De un momento a otro un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Ichigo al sentir un resoplido de la Strauss en su oreja.

–Oye, Ichigo…– susurró en un tono muy seductor.

– ¿S-s-s-s-s-s-s-s-si…?

–Se me acaba de ocurrir que podríamos continuar las cosas donde las habíamos dejado el otro día.

–Uhhhh…

– ¿Recuerdas donde las habíamos dejado?- preguntó soltando la tijera, rodeando la silla y sentándose en el regazo del peli-naranja.

–Hu uh– respondió mientras asentía torpemente.

Ambos estaban cara a cara, el cuerpo de Mira estaba pegándose mucho al del regente.

– ¿Entonces…?

– ¿Entonces…qué?

–Ya sabes…

–Uhhh…no, no sé.

– ¿Oh, dices que no sabes? No me dejas más opción que enseñártelo.

Mirajane tenía un leve rubor en su rostro en contraste con el gran sonrojo que tenía Ichigo, su cara estaba completamente roja.

La albina acercó sus labios a los de él pero permaneció durante un par de segundos sin tocarlos, los mantenía separados por milímetros, provocándole deseo al muchacho, táctica que rindió frutos a la perfección.

Ambos pudieron sentir sus respiraciones al ser exhaladas por sus bocas, el corazón del Shinigami había comenzado a latir con muchas fuerzas, el de Mira igual.

Las manos del Kurosaki subieron hasta las caderas de la maga como sí lo hicieran por voluntad propia. Apretó levemente su cintura, ella desplazó más de su peso hacia abajo a propósito, haciendo que él soltara un pequeño quejido.

Cuando por fin se tocaron sus labios, ninguno supo quién fue el que rompió esa brecha de distancia, sólo pudieron sentir lo que podría describirse como una inmensa explosión de éxtasis total. Lo que primero comenzó como leves y fugaces besos, ascendió hasta ser apasionados arrebatos, el adolescente podría haber jurado sentir electricidad recorrer su cuerpo, las sensaciones que estaba teniendo en ese momento eran muchísimo más intensas que las que tuvo la primera vez.

Mirajane abrazó el cuello del rey naranja, él no quedándose atrás rodeó la cintura de ella con sus brazos y la apretó con fuerzas.

A causa de las estocadas de la lengua del muchacho, Mira se inclinó hacia arriba dejándose llevar por la pasión. Sin preámbulos, se dejó caer, el peli-naranja la apretó con más fuerzas al sentir como ella caía sobre su miembro.

Otro "quejido" escapó de su boca debido a lo anterior, aunque este pareció sonar más como un gemido placentero que como un quejido de molestia. La Strauss sonrió entre besos al notar la reacción que causó en el adolescente.

Inesperadamente, Ichigo separó sus labios de los de ella en un último esfuerzo por conservar algo del pudor que lo caracterizaba.

– ¿Qué…?

–Debería…deberíamos detenernos…– murmuró mientras recuperaba el aliento.

– ¿Por qué?

–Porque esto no está bien, ni siquiera hemos comenzado a salir juntos ¿Qué hay de nuestra cita?

–Nuestra cita sucederá, pronto…esto es ahora– habló para seguidamente acercar sus labios otra vez a los de él.

El recatado adolescente esquivó el furtivo beso de la maga y colocó su cabeza a un lado de la de ella, luego reposó su mentón sobre su hombro, sus manos también las quitó de su cintura para colocarlas más arriba en un abrazo convencional.

–Deberíamos parar por ahora…quiero que las cosas avancen lentamente, primero vayamos a muchas citas, nos divirtamos, nos conozcamos más y cuando llegue el momento…que suceda de forma natural. No quiero que esto termine siendo solo pasión y lujuria, eres la primera persona por la que me he sentido así, es por eso que quiero que las cosas sean especiales…

– ¿Qué tiene de malo la pasión y lujuria?– replicó en un tono berrinchudo.

–La pasión y lujuria son impulsos, instintos primarios, no somos animales, Mira, podemos controlar algo así.

–Tal vez deberías ser un poco más impulsivo.

–No… Sé que cuando deje de contenerme a mí mismo y comience a actuar de forma impulsiva, terminaré haciendo algo estúpido.

– ¿Esto es algo estúpido?

–No, pero-

– ¿Pero?

–Pero…

–Pero no tienes argumentos a tu favor.

– ¿Tú Enserio quieres hacer esto?

– ¿Tú no…?

–No he dicho que no quiera, es solo que…

–Déjate llevar por tus impulsos aunque sea sólo por esta vez.

– ¿Estás segura?

Mira respondió mordisqueando ligera y juguetonamente la oreja del Kurosaki, otro intenso escalofrío recorrió su cuerpo.

Sin mediar más palabras, Ichigo aflojó el agarre en Mirajane, luego tomó el cursor de la cremallera del traje de la albina, comenzó a deslizarlo haciendo el característico sonido de zíper. Los corazones de ambos latieron con más fuerzas al darse cuenta de que ya no había marcha atrás.

Una vez que la cremallera estaba totalmente bajada, metió una mano dentro del traje de cuero y rozó con la yema de sus dedos la espalda de la maga, notó lo suave y agradable que era al tacto. Toda la espalda de la maga sufrió de piel de gallina al sentir esos dedos tocándola, sin poder evitarlo, gimió muy levemente.

Su mano derecha subió por toda la espalda hasta llegar a la nuca, donde la apretó con delicadeza. Ya sin tener que preocuparse más por vergüenza o decoros, agarró la parte trasera del muslo de Mira con su mano izquierda mientras seguía tomando su nuca con la derecha, la pegó más contra su cuerpo y la levantó, ella rodeó y apretó con el resto de sus extremidades libres el cuerpo del adolescente.

Así la cargó hasta llevarla a su cama adonde la dejó caer con cuidado, ahora él estaba encima de ella, ambos se miraron a los ojos durante unos segundos más, casi como un gesto para terminar de establecer su conexión.

Ichigo cerró sus ojos y aproximó sus labios a lentamente a los de su amada, esto mientras ella aflojaba el cinto del obi del peli-naranja.

En esa soleada tarde típica de la Ciudad Real el rey de las hadas se llegó a la maga de cabellera blanca.