Capítulo 14:
Discusión
Cuando la jornada escolar finalizó la mayor parte de los estudiantes estaba aun dedicado a preparar los festivales que venían. Aprovechando la distracción de Sora, que junto a sus amigas planeaban sus trajes de gitana, Ken se fue corriendo por el pasillo hacia los salones de primer año. Una vez allí descubrió que los alumnos salían lentamente, pero que sin embargo Paola y Takeshi se habían quedado dentro del aula.
-Hola –saludó el portero japonés, sentándose en una silla cercana- ¿Qué hacen?
-Terminando esta lista de competidores –explicó Paola sin quitar, o sin querer quitar, la vista del papel en el que escribía
-Si quieres yo la paso a limpio en mi computadora –ofreció Takeshi
-No Takeshi, gracias –contestó su amiga secamente, asustando al joven- Mi letra es lo suficientemente comprensible como para que quede bien así
-Pero...
-¡Pero nada!
-Takeshi tiene razón –apoyó Ken al notar las evasivas de Paola- No es por ofender tu letra, pero a mano no estaría tan presentable
-Mira... –iba a argumentar la germano japonesa
-Como somos dos contra una , me llevo la lista –concluyó Takeshi, llevándose rápidamente el papel- Hasta mañana...
Takeshi desapareció tras la puerta y dejó a Paola aun con la mirada fija en su escritorio.
-¿Te colgaste o qué? –se burló Ken
-¿Por qué siempre se alían para fastidiarme? –refunfuñó la joven, metiendo con violencia sus cosas en su mochila y saliendo
-¡Oye, espera! –pidió el chico, saliendo tras de ella
-¿Y bien? Qué querías decirme –indagó Paola toscamente, sin mirarlo ni detener su marcha
-¿Por qué sigues evitándome? –preguntó Ken frunciendo el ceño, cortándole el paso
-No te evito –explicó ella tranquilamente- Es sólo que tengo muchas cosas qué hacer
-¿Y yo te estorbo?
-Bueno...no tanto como eso –aclaró Paola apenada- Pero...
-Pero qué
-Pero nada, olvídalo. Qué querías decirme –volvió a preguntar la joven, mejorando su tono de voz
-¿Por qué te noto tan diferente conmigo?
-No sé, ideas tuyas –lo evitó Paola, evadiéndolo y caminando aprisa
-Has cambiado, y no creas que me refiero a lo físico, pero últimamente casi no te reconozco –confesó Ken, deteniendo abruptamente a la chica
-¿Y por qué, eh?
-Antes hablabas y bromeabas conmigo como con cualquiera de los muchachos –explicó él melancólico- Pero desde hace poco descubrí que me evitas e incluso estás algo hostil
-Mira Ken –replicó Paola con soberbia- No sé de dónde sacaste eso, pero créeme que a mi manera de ver, yo no cambié contigo. Quizás tú deberías autoevaluarte y descubrir si el que cambió no eres realmente tú
-¿Yo?
-Ahá, desde que llegó la Barbie has cambiado tanto que no te reconozco: pareces un zombie cada vez que ella aparece –añadió Paola sentida
-Eso no es cierto –alegó Ken avergonzado, sabiendo que mentía
-¡Claro que lo es! Cada que ella se muestra tú pareces volar a otro planeta lleno de sus réplicas de maracas huecas, donde te sientes como rey –lo atacó la Wakabayashi- ¿Y sabiendo eso me dices que yo soy la que cambió?
-¡Obvio que cambiaste! –se defendió el muchacho- Desde que llegó el idiota peludo ése, te la pasas sonriéndole y haciéndole ojitos como si tuvieras conjuntivitis ¡y ni qué decir de tu cambio de vestuario!
-¡Qué tiene mi vestuario!
-¡Que no parece el de una chica de 15 años!
-¡Pues lo es aunque no lo creas! –gritó Paola, mientras algunos los miraban asustados, ya que su volumen de voz se incrementaba cada vez más
-¡Pues no lo creo!
-¡Allá tú con tus cosas! Por qué no me dejas vivir y te dedicas a tu Barbie y tu vida ¿eh?
-¡Porque me importa mucho lo que te pase!
-¡Entonces que no te importe! –estalló Paola mirándolo fijamente- Porque no te lo pedí... –agregó ácidamente
Y sin decir más la muchacha se fue, dejando a Ken boquiabierto sin una réplica lista en la boca.
Durante la cena, como siempre, la mesa de los jugadores del Toho era una de las más reventadas, con risas y bromas de todos contra todos. En la mesa que compartía con Sora, Ken jugaba desganado con su comida, mientras la chica y sus amigas hablaban de ropa. Casualmente el aburrido muchacho desvió su mirada y descubrió a Paola riendo a más no poder con Okano, que al parecer también disfrutaba de su compañía.
-¿Te pasa algo querido? –preguntó Sora melosamente, tomando a Ken del rostro
-No, nada –contestó él secamente
-Pues no parece –comentó Amai burlona
-Amai, no lo molestes –pidió Sora al ver los ojos de pistola de su novio- Seguro está cansadito. Pero no te preocupes, que ahorita mismo te acompaño a tu habitación para que descanses, porque mañana tienes que estar fresco como lechuga para las competencias
-No, está bien –respondió Ken poniéndose de pie- Mejor voy solo, tú sigue entreteniéndote con tus "divertidas" charlas de ropa. Hasta mañana
Sora quedó boquiabierta y lo vio irse.
-¿Es mi impresión o me dijo superficial? –se indignó la muchacha
-¡Claro que no! –contestó su amiga- Yo creo que está muy de acuerdo con que te preocupes tanto por cómo te ves
-¿Eso crees?
-¡Obvio!
Minutos después de llegar a su habitación Ken notó el ingreso de Kojiro.
-No sabía que ya estabas aquí –comentó su amigo, quitándose la camiseta y los zapatos
-Pues ya ves...
-¿Es mi impresión o estás de malas? –inquirió Kojiro sarcástico
-¡Y cómo no lo voy a estar! –exclamó Ken indignado, sentándose en su cama como impulsado por un resorte- ¡No sabes lo que me pasó!
-¿Sora es lesbiana?
-¡Eso no!
-¿Entonces?
-¡Discutí con Paola por culpa de Okano!
-Eso sí es nuevo –se burló Kojiro, sacándose los pantalones y acostándose en su cama
-Es que...¿lo puedes creer? ¡la niña dice que no tengo por qué preocuparme por ella!
-No entiendo
-¡Dice que jamás me pidió que me preocupara por ella! ¿acaso tengo que pedirle permiso para eso?
-Pues no –respondió Kojiro divertido por los aspavientos de su mejor amigo, tomando un libro de su mesita de noche
-¡Pero claro! Como ella cree que el peludo ése es de fiar...
-Ahá... –murmuró el tigre japonés, hojeando su libro
-¡Y no creas que no me di cuenta que Sora no le simpatiza!
-¿Ah no?
-¡No! Incluso le inventó un horrible apodo
-¿Barbie?
-¡Sí, ése! ¿puedes creerlo?
-Cómo crees... –murmuró Kojiro más atento en su libro
-Aunque debo reconocer que me apoyó y todo para que me le declare a Sora ¡pero eso no quita que ella no le agrada!
-Ahá...
-¡No por estar con Sora ella dejará de ser mi amiga!
-Ahá...
-Es mi mejor amiga...
-Ahá... –continuó murmurando Kojiro, viendo a su amigo de reojo y notando que se calmaba de a poco
-Yo la quiero mucho
-Ahá...
-¿Crees que debería volver a hablar con ella?
-Ahá...
-¡Kojiro, deja de decir sólo "ahá"! –se quejó Ken indignado
-Ahá...digo, bien, lo siento –se disculpó su amigo, bajando el libro
-¿Entonces?
-Ve y habla con Paola, no creo que a ninguno de los dos le agrade estar peleados –sugirió al fin el capitán del Toho
-Tienes razón, gracias amigo –contestó Ken sonriendo, saliendo de su habitación
-Ahá...cuando quieras –murmuró Kojiro, retomando su libro
¿Notaron lo buen amigo que resultó Kojiro? XD
Buuu, ni modo, tuve que hacer que Paola le grite al tiernosito de Takeshi ¡pero qué injusta fue! --
