Mis pequeños demonios
Capítulo 14: El campamento.
Pasó todo el curso escolar y llegaron las notas. Fue un curso duro y muy largo para Esme y Carlisle. Alice y Jasper se apañaban por su cuenta para estudiar, el problema, como siempre era Emmett que tenia ciertas dificultades en Matemáticas, Lengua y Geografía.
Carlisle le ayudaba todo lo que podía, pero el pequeño no siempre respondía con toda su concentración.
-Venga Emmett, una vez más: -repetía Carlisle con su eterna paciencia sentados en torno a la mesa del comedor- ¿Cuál es la capital de París?
-Disneyworld. –contestó Emmett mirando de reojo la televisión sin atender a su sacrificado padre.
-¿Te lo quieres tomar en serio? –le decía Carlisle sintiendo como perdía su ilimitado tiempo.
-Lo siento Carlisle –decía Emmett levantándose y cerrando el libro- pero tengo una cita pendiente. Dentro de diez minutos empieza mi videoconferencia con tito Aro.
Y sí, tito Aro y Emmett se habían vuelto inseparables. De hecho, Aro se había comprado un portátil y a escondidas de sus hermanos hablaba una vez por semana con Emmett.
El pequeño, por su parte, no paraba de dar la lata con que este verano lo quería pasar en Volterra.
-Ni de broma –contestaba siempre Esme. Y ante esto Emmett lloraba, hacia una pataleta y no comía más en lo que quedaba de día.
Y el día de ir a recoger las notas llegó y fue un día muy largo… Además parecía que el instituto y el colegio de primaria se hubieran puesto de acuerdo porque todos entregaban las notas del mismo día.
Carlisle se había puesto su mejor traje y había pedido libre en el hospital. Esme llevaba un vestido verde oliva de tirantes que se le ceñía a la cintura y se ampliaba en una gran falda que le llegaba hasta las rodillas.
Mientras todos los mortales comían su rico desayuno, empezaron los nervios por las notas. Y no era que pasaran pena de suspender una a dos asignaturas, porque sabían que Carlisle y Esme eran comprensivos. Ahora bien, el premio si aprobaban que les habían prometido también era muy grande y valía mucho la pena.
-¿Vamos a ir todos a buscar las notas? –preguntó Jacob mientras engullía su gran plato de tostadas con huevo y bacón.
-No cabemos todos en un coche –objetó Jasper con su preciosa cara de ángel medio dormido.
-Eso lo sabemos –contestó Carlisle forzando a Emmett a desayunar- ¿Quieres hacer el favor de comer?
-Yo solo desayuno ricas tortitas con ajo y pimiento al estilo Aro –gritó Emmett derribando el zumo de naranja que tenía delante.
-Déjalo Carlisle –dijo Esme entrando en la cocina y guardando en su bolso unos bocadillos que había hecho por si les entraba hambre a sus hijos.- Es muy pronto para discutir y hoy será un día muy largo.
Carlisle se encogió de hombros y se sentó junto a su hermosa mujer.
-Aún no nos habéis contestado como nos distribuiremos para ir a buscar las notas –repitió Jasper muy preocupado por sus calificaciones.
-Jazz mi vida –dijo Esme peinando su rubia melena- Primero os vais a vestir lo mejor posible para dar buena imagen al profesorado. Y luego nos meteremos en el coche.
-¿Habéis alquilado un autobús? –río Jacob y luego se atraganto con un trozo de pan.
-Pues claro que no –contestó el siempre paciente Carlisle- unos iréis en el coche de Esme y otros iréis conmigo.
-¡YO VOY CONTIGO! –Gritó Emmett- Conduces rápido.
-¡A vestirse! –dijo Esme cuando vio que casi todos (es decir, todos menos Emmett) ya habían terminado de comer.
Alice bajó la primera con un vestido azul corto de tela vaporosa y unas sandalias de tacón que combinaban perfectamente. Jasper por tu parte llevaba unos pantalones claros y una camisa de manga corta blanca, de manera que eran más evidentes sus ojos azules y su melena rubia reluciente. Hacían una pareja que seguro que daba mucho de qué hablar en su instituto.
Bella, fiel a su estilo, llevaba una camiseta negra de tirantes y unos vaqueros. Edward también llevaba vaqueros y una camisa azul, seguramente elegida por su esposa que adoraba ese color. Reneesme, la adorable Nessie, había elegido un vestido color aguamarina palabra de honor con unas sandalias al estilo egipcio. Jacob, que era como era, llevaba vaqueros cortos y una camisa un poco hippie que no combinaba en absoluto.
Y Emmett… simplemente llevaba su inseparable camiseta rosa de Bob Esponja, regalo de Aro desde Italia.
Emmett, Bella y Edward se fueron con Carlisle, mientras que Jasper y Alice y Jacob y Nessie ocuparon el coche de Esme.
Primero irían al Instituto de Bella y Edward. La verdad es que estuvieron muy poco tiempo, básicamente porque el profesor de Edward no tuvo nada que decirles, estaba simplemente encantado. Ahora bien, Bella suspendió cálculo contra todo pronóstico ya que Edward le había estado dando clases particulares.
Acto seguido se dirigieron al otro instituto donde pasaron un rato más. Edward y Bella tuvieron que cuidar de Emmett mientras sus hermanos iban a buscar sus notas.
-Jajajajajajajajajajaja –reía Emmett- Has suspendido, has suspendido.
-Emmett… -intentó tranquilizarle Edward porque prevenía un pronto enfadado por parte de su esposa.
-Y lo mejor es que le diste clases particulares –siguió riéndose Emmett mientras señalaba a Edward- Un momento… ¿de que eran esas clases, pillines? ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!
-¡Cállate, Emmett! –le espetó Bella de mal humor.
-Seguro que eran otro tipo de clases particulares, ¿eh? –gritó Emmett mientras Edward y Bella le empujaban hacia el coche con modales bruscos. -¿Me queréis hacer caso? ¿Hola?
Edward abrió el lujoso coche de Carlisle y sentó a Emmett de copiloto mientras Bella le ponía el cinturón de seguridad. En medio segundo, antes que Emmett pudiera reaccionar, estaba dentro del coche, atado y Edward y Bella estaban fuera "dándose besitos."
-Oíd -dijo Emmet desde su asiento- Mucha velocidad y mucho celebro de vampiro pero si abro la ventana os puedo seguir molestando…
-Vencidos por una ventana –ironizo Edward antes de seguir besando a Bella con pasión.
-¿Pero me queréis hacer caso? –gritó Emmett. Por suerte los demás llegaron en seguida y todos se apresuraron a subir a los coches.
-¿Cómo ha ido? –preguntó Edward a su padre mientras reanudaban la marcha hacia la escuela de primaria.
-Pues muy bien –confesó Carlisle- Han sacado muy buenas notas. Alice todo matrículas, aunque era de esperar. Y Jasper tiene enamorados a todos sus profesores. Nessie no ha sacado tan buenas notas pero lo ha aprobado todo. Ahora bien, Jacob ha suspendido cinco asignaturas…
-Pufff… pues si que habéis estado mucho tiempo! Habéis tardado una eternidad –confesó Bella- Ya no sabíamos qué hacer con Emmett.
-Bella ha suspendido porque Edward le daba clases de repaso de anatomía –se chivó Emmett mientras le sacaba la lengua a Bella por el retrovisor.
Carlisle no dijo nada, simplemente se limitó a sonreír.
-Y además se han estado dando besitos –se chivó Emmett a su padre para acabar de vengarse de sus hermanos mayores.
-Bueno Emmett –contestó Carlisle parándose ante un semáforo en rojo- Las parejas que se quieren se dan besitos, como tú dices.
-¡CARLISLE Y ESME SE DAN BESITOS! –empezó a gritar Emmett como un poseso. Al ver que los ocupantes del asiento no le hacían ni caso, Emmett recuperó un antiguo enemigo de los vampiros: la ventana y empezó a gritar locamente mientras los ciudadanos desprevenidos lo miraban confusos haciendo avergonzar al famoso doctor Cullen.
-Bueno Emmett- dijo Bella mientras bajaba del coche- A ver tus notas… ya sabes la gran recompensa que está en juego.
-Sí, ¿eh? –se sumó Edward al abuso- Si no apruebas no te llevarán al campamento de verano… Una lástima porqué irán todos los niños del pueblo.
-¿Emmett, por qué no nos haces caso? –le preguntó Bella imitando al pequeño para hacerlo rabiar.
Emmett se tapó las orejas y fue corriendo hasta donde estaban Carlisle y Esme y se agarró a la mano de su padre que le miró sorprendido.
Como era de esperar, Emmett suspendió Matemáticas y Lengua, aunque aprobó Geografía gracias a la ayuda incansable de Carlisle.
-Buenos días –les dijo el profesor Haggendazz cuando los padres de Emmett entraron a recoger las notas de su hijo.- ¡Los señores Cullen! Que recuerdos… ¡No me muerdan! Que ya sé que ustedes son unos vampiros aterradores.
-Buenos días –se limitó a contestar Esme con su sonrisa perfecta mientras miraba de reojo a Carlisle que se reía por lo bajo.
Las notas de Emmett no fueron malas, pero suspender más de una era sinónimo de no ir al campamento, una cosa que Emmett hacia meses que preparaba.
Cuando llegaron a casa Emmett estaba demasiado triste y se fue a su cuarto resignado mientras sus hermanos subían a hacer las maletas para el campamento. Los que no se iban de campamento como Bella y Edward, se iban de vacaciones a París para disfrutar de una vigésimo novena luna de miel.
Alice estuvo estresada toda la tarde.
-Esme ¿Qué bañador crees que es el mejor para Jasper? –preguntó por octava vez en media hora.
-Los rojos- contestaron Carlisle y Esme al unísono.
-Se me hace extraño pensar que mañana la casa va a estar vacía –confesó Esme mientras preparaba la cena, una sopa de verduras para los pequeños de la casa.
-No durante mucho tiempo, mi amor –dijo Carlisle abrazando a su mujer.- Piensa que solo estarán fuera dos semanas y que luego tenemos que ir a ver a Aro.
-¿Qué tal le va, por cierto? –preguntó Esme con curiosidad.
-Pues ayer llamó a Emmett –contestó Carlisle cruzándose de brazos y sentándose sobre la mesa del comedor.- Y creo que se ha sacado el título de profesor de aerobic y ahora ha abierto un gimnasio en Volterra. Creo que hace de profesor…
Esme y Carlisle se miraron unos segundos a los ojos y rompieron a reír sin parar.
-Pues… -comentó Esme sin poder parar de reír- cuando vayamos a Volterra quiero ir a una de sus clases.
-Te traumatizaría… -comentó Carlisle sobreprotector.
-Estoy dispuesta a correr ese riesgo. Siempre y cuando tú seas mi psicólogo–dijo Esme picaronamente acercándose a su marido.
Carlisle se bajó de la mesa y rodeó la cintura de su mujer con sus fuertes y seguros brazos acercándola hacia sí.
-¿Y qué otros riesgos piensas correr? –le preguntó Carlisle seductoramente al oído. Esme se rió y le contestó besándole el cuello a su médico preferido.
-Mamá –dijo una vocecita a sus espaldas.
-¿Pero por qué siempre tienen que venir en los momentos menos apropiados…? –pensó amargamente Esme mientras quitaba sus labios del cuello de Carlisle.
-Dime Jasper –dijo Esme separándose de Carlisle y mirando Jasper que tenía los ojos empapados en lágrimas.
-¿Qué te pasa hijo? –preguntó Carlisle cuando las lágrimas empezaron a caerle por su hermoso rostro.
Jasper corrió a abrazarse a la falda de su madre y empezó a llorar con fuerza.
-Es que… es que… -decía Jasper entrecortadamente- Os voy a echar de menos durante el campamento.
Esme le dio un sonoro beso a su hijo en la frente y lo abrazó.
-Pero vas a estar con Alice –le dijo Esme- ella va a cuidar de ti.
-Pero voy a estar semanas sin veros –dijo Jasper más calmado.
-Te llamaremos cada día –le prometió Carlisle.
-¿De verdad? –preguntó Jasper incrédulo secándose las lágrimas.
-Te lo prometo –le dijo Carlisle con una gran sonrisa. Esme en ese momento tenia ganas de comérselo vivo… ¡que buen padre que era!
-¿Y cuidaréis de Blit? –preguntó Jasper- Es que si Emmett se queda en casa le hará daño…
-¡EMMETT! –pensó Esme alertada. No había pensado más en el en toda la tarde… Y no era de extrañar con lo silencioso que estaba todo.
-Cuidaremos de Blit –le prometió Carlisle- Y ahora ve con Alice antes de que sufra una crisis nerviosa y vuelva a deshacer las maletas.
Y Jasper se fue corriendo escaleras arriba. Carlisle miró a su esposa que tenía un toque malicioso en la mirada.
-Tengo una idea –dijo Esme juguetona mientras le colocaba bien la corbata a su marido.
-Dispara, amor –contestó Carlisle jugando con su cabello caramelo.
-¿Y si enviamos a Emmett al campamento…? –dijo Esme mirando a los ojos miel de su esposo y esperando una reacción.
-¿Sí…? –contestó Carlisle con una enorme sonrisa animando a su mujer a que terminara la pregunta.
-Y tú y yo nos quedamos unas semanas solos… -acabó Esme mordiéndose el labio y mirando a otro rincón con vergüenza.
-Uhmmm –contestó Carlisle simulando que se lo pensaba- ¿Tú y yo? ¿Solos durante semanas? Creo que eso no ha pasado nunca…
-¿Es un plan descabellado? –preguntó Esme abrazando a su esposo.
-Podría funcionar… -dedujo finalmente Carlisle.
Dos segundos más tarde, Carlisle y Esme llamaban a la puerta de la habitación de Emmett
-Hijo… -dijo Carlisle entrando en la habitación- ¿Cómo estás?
-Uhmmm… -contestó Emmett
-Mira cariño –dijo Esme sentándose en la cama al lado de Emmett- hemos decidido que puedes ir al campamento.
-Pero si he suspendido dos asignaturas –se quejó Emmett
-Correcto –atacó Carlisle- pero nos has demostrado que este curso has trabajado mucho y te has esforzado… ¡un montón! –dijo Carlisle intentando sonar animado.
-Por eso, como recompensa te mereces ir al campamento –le contestó Esme
-Pero si yo me voy al campamento… -empezó Emmett- ¿Quién cuida de vosotros?
Carlisle y Esme se miraron unos segundos. ¡Maldito Emmett! Les había descubierto…
-No te preocupes por nosotros –contestó Esme- Tú ahora a dormir que mañana te vas de campamento.
-¡Buenas noooooooches! –le dijo Carlisle contento cerrando la puerta de la habitación
-¡No he hecho la maleta! –gritó Emmett desde el interior de la habitación.
Esme y Carlisle se miraron y empezaron a reír mientras cada uno por su lado empezaba a imaginar un verano sin hijos, solos. Una ocasión que no se repetiría en cientos de años.
Continuará…?
Bueno, aquí el capitulo 14. Mañana me voy de viaje (sí, mañana a las 5 de la mañana) y cuando vuelva el lunes… ¡aún no habré visto Eclipse! Me muero de ganas de ver a Carlisle en acción. Y la verdad es que la nueva estética de Esme (por lo que he visto en las fotos) me encanta. Es muy natural y juvenil.
En fin, espero que os guste la película para los que podáis verla este fin de semana y espero también que este capítulo os guste. ¿Qué harán Esme y Carlisle solos en casa? Uhmmm… ya lo veremos.
Un besazo y millones de gracias por vuestros reviews. Sois maravillosas. Os quiero.
