(K-ON! y sus personajes son propiedad de Kakifly)

Skin-deep Love

Capitulo 14: Lazos

"Una respuesta indecisa que solo nosotras buscábamos, mis sentimientos que eran difíciles de adivinar. Tu simple sonrisa, pero tú falso amar. Me irritaba que cada día que pasaba menos te iba amando solo por el hecho de que nuestro amor ninguna de las dos lo correspondía."

Se encontraba en el suelo. Miraba de reojo aquellos ojos ambarinos, sonrojada ante la idea de lo que cometería. Tenía miedo y se reflejaba tal cual y tan igual en esos mismos ojos. La castaña sonrió de manera seductora mientras apretaba un poco más alrededor de las muñecas de la pequeña que se encontraba bajo su cuerpo.

-Es solo un poco de diversión, no te preocupes que nadie sabrá de esto, ni siquiera tu novia. – Agrego con una perfecta sonrisa enmarcada en sus labios. Bajando lentamente para mordisquear el cuello de la pequeña que daba pequeños respingos evitando chocar contra el mismísimo cuerpo de la guitarrista. – ¿He? Así que quieres resistirte ¿podrías aguantar un poco más? Te aseguro que esto no lo sabrá tu novia. – Volvió a repetir volviendo a lamer el cuello de la pequeña, que esta vez dejo escapar un suave suspiro que sonó más bien como un gutural gemido, bastante erótico y que encendía la viva llama en el cuerpo de la ambarina. - ¡Oh, esto es perfecto!

-Espera… detente por favor ¡hermana! – Grito su acompañante.

Devolviéndola a la realidad, la castaña abrió sus ojos aturdida por aquel sueño que acababa de tener. Sus aturdidos pensamientos, su miedo a dañar a su pequeña hermana y más aún. Aquello, ese beso que le había dado, provocativo, sensual y que jamás debió haber existido. Se había dañado internamente sin haberse dado cuenta y tenía el presentimiento de que no había sucedido lo mismo con Ui. Se levanto de su cama y comenzó a caminar a hurtadillas en la oscuridad de la casa. Necesitaba averiguar aquello antes de seguir atormentándose ante sus sueños. No podía culpar a la pequeña, ella le había obligado y la había besado forzosamente.

Al frente de la puerta de la joven, se detuvo a pensar – Quizás esté durmiendo, de todas maneras es muy tarde. ¿Y si la molesto? Es verdad, mejor me voy a dormir, ya mañana tendré tiempo para hablarle de esto. – La castaña comenzó a avanzar cuando la puerta de aquella habitación se abrió y una suave voz la nombro.

-¿Hermana, qué estás haciendo despierta a estas horas? – Pregunto la pequeña de ojos ambarinos iguales a los de Yui, frotándose suavemente uno de ellos.

-Ah, Ui, este, es que, pues veras yo estaba por ir a… - No finalizaba ninguna frase debido a que a cada momento recordaba el beso que le había dado y aquel sueño – Yui, eres una torpe ¿Por qué hiciste eso? Debiste haber pensado bien antes de actuar. ¿Qué hago ahora? – La joven no dejaba de pensar, cuando alcanzo a visualizar que la pequeña la agarraba de la mano y la conducía hasta su habitación. - ¿Ui?

-Si estás actuando extraño debe haber sucedido algo extraño, me tienes que contar todo o no creo que podré dormir está noche. Más aún si tengo dudas de que le hiciste algo a mi querida novia – Recalco esto último observando de reojo a los ojos a la guitarrista que trago saliva al instante de pensar en Azusa. Ui encendió la pequeña lamparita que se encontraba sobre su escritorio, iluminando de manera tenue la habitación de esta. – Muy bien, creo que debería dejar de tratarte como hermana en este pequeño y reducido espacio.

-¿He? – La castaña alzo su vista y entorno su mirada en sus ojos reflejados en los de su Ui.

-Dejémonos de rodeos Yui – Inquirió evitando usar el carácter de hermana mayor - ¿Qué es lo que está pasando contigo?

-¡A eso te referías con dejar de tratarme como hermana! Gracias al cielo, que alivio – Repuso colocándose una mano en el pecho, mientras dejaba escapar un suspiro. La pequeña le miro extrañada.

-Yui estás más extraña que de costumbre. ¿Qué es lo que sucede?

-Ui, tuve un sueño – Concluyo ante todas las preguntas de su pequeña hermana – Soñé contigo, e hice algo que no debía – Aclaro y la pequeña castaña se sonrojo de su respuesta.

-¿A qué te refieres con 'algo que no debías hacer'? – Pregunto evadiendo esta vez la mirada de Yui.

-… Mordí… tu cuello – Respondió apenada, bajando la mirada mientras juagaba con sus dedos. – Me hizo recordar el beso que te di pero… ¡Ui siento que te dañe! Necesito que me perdones por eso, jamás debí haberlo hecho. – Explico avergonzada mientras se acercaba a su hermana.

-Pero… lo hiciste – Inquirió la pequeña sin dejar de mirar al suelo. Avergonzada cada vez más de pensar que el beso que le había proporcionado en aquel momento su hermana, le había gustado. Había sido una nueva experiencia. Un extraño sabor, una mezcla entre madurez e inexperiencia, llena de pasión y envuelta por una delicada ternura. Ese beso la había dejado volando en las nubes y no podía quitárselo de la mente. Era como un beso adictivo distinto a los de Azusa, pero adictivo como la sangre lo es para un vampiro. – Jamás me molesto… ese beso… ¡jamás me molesto Yui!

-¿He? – Yui le miro sonrojada, jamás había visto como se sonrojaba su hermana y más aún. - ¿Así me veo sonrojada? – Pensó al instante lanzándose sobre la chica de manera impulsiva – Ui, esta vez quiero hacer algo bien – Agrego de manera seductora contra la oreja de la pequeña quien respiro pesadamente mientras se intentaba alejar del cuerpo que atraía en ese momento toda su atención. - ¿Me dejas dormir contigo? – Pregunto dulcemente mientras cerraba sus ojos y formaba una sonrisa en sus labios. La pequeña castaña le miro sorprendida y asintió con una misma sonrisa, cerrando sus ojos y acurrucándose un poco más al abrazo de su hermana.

-Esto jamás podrá arreglar la situación que tenemos por Azusa.

-Claro que no – Aclaro aún con una sonrisa en sus labios la castaña mientras acariciaba suavemente a su hermana.

"Y esas palabras que giraron en mi cabeza a causa de tu resentimiento. Mi corazón que late en esta colina que no llega a ti. ¿Es mi cansancio o es esta canción que dedico al ser vacío?"

Bajo aquellas sabanas de esa gran y majestuosa cama, se revolvía entre pensamientos la teclista que aunque intentara dormir entre sus sueños aparecía aquella chica de cabellos castaños y ojos melosos. Recriminándola con su mirada, no había razón para confesarle que realmente quería a Sawako, su amada profesora. Pero aún así le incomodaba la idea de que Yui simplemente hubiera aclarado de tal manera desinteresada el tema de Mio y Ritsu.

La rubia se sacudió en su cama antes de volverse a tomar su celular y comenzar a teclear un mensaje de texto.

"¿Azusa-chan, cómo estás? Espero te encuentres bien. Me preguntaba si mañana tienes que hacer algo. Si estás desocupada por favor ven a verme a mi casa, necesito aclarar unas cosas y decirte algo. Sé que en estos momentos eres tú a quien más le puedo confiar esto. – Tsumugi."

Después de enviar el mensaje se quedo mirando hacia el vacío de su habitación. No tenía sentido que sufriera por la baterista, de todas maneras la había usado durante la mayor parte del tiempo, aún así su pecho ardía ante la idea de pensar en Ritsu con Mio, ella desde que las había conocido tenía plena conciencia del amor profundo que existía entre ellas, sin que ninguna de las dos se diera cuenta. Solo que está vez tenía el triste presentimiento de que haría sufrir a ambas chicas que tanto quería. En ese momento su celular comenzó a vibrar y lo recogió instantáneamente mirando que le había respondido la pequeña.

"Estaré en tu casa temprano. – Azusa."

Al ver la respuesta tan rápida sintió un poco más de calma, tenía el extraño sentimiento de que al confesarle todas las cosas a la pequeña de ojos marrones sentiría que su corazón estaba menos pesado y más abierto para decir la verdad. – Si, todo saldrá bien si le digo esto al menos a Azusa-chan.

-¿No puedes venir a verme? – Preguntaba suavemente a través del altavoz la pequeña Ui, que conversaba amenamente con Azusa.

-Trataré de ir más tarde, perdóname Mugi-senpai me mando un mensaje ayer en la noche que necesitaba conversar conmigo y creo que… no le puedo fallar – Confesó sintiendo alegría en su pecho la pequeña, al escuchar la suave risilla de su novia por el altavoz.

-Azusa es porque tienes un lindo corazón que no le puedes fallar a la gente. Está bien esperare a que vengas, sino me enojare contigo – Repuso suspirando largamente – Y me quedare esperando a que me des un largo beso y te perderás un centenar de besos en tu punto débil. – Agrego de manera coqueta pero con un tono dulce e inocente. Lo cual provoco que la morena se sonrojara con solo recordar la primera vez que Ui había descubierto su punto débil.

-¡Cielos Ui! No me hagas esto, que soy capaz de devolverme por mi camino y llegar a la puerta de tu casa en tan solo 13 segundos – Inquirió de manera cómica – Ya llegué a la puerta de la casa de Mugi-senpai, te veré más tarde lo prometo.

-Está bien, te amo Azusa-chan – Agrego de manera dulce.

-Yo también te amo Ui – Contesto alegrándose con aquel dialogo de su pequeña y dulce novia.

Al guardar su celular, llamo a la puerta y al recibir respuesta de la pequeña criada de Tsumugi, entro siguiendo a aquella pequeña criada que se parecía mucho a su rubia amiga. Cuando entró en la habitación de esta se sorprendió de ver tal desastre y noto lo apenada que se encontraba la pequeña criada por esto.

-He, disculpa…

-Saito Sumire – Intervino dando a conocer su nombre la criada de ojos azules y cabello rubio como el de su Ojou-sama.

-Saito-san ¿desde cuándo está así Mugi-senpai? – Pregunto la morena mirando a un punto fijo, sobre la cama, aún vestida en pijamas se encontraba la teclista.

-Desde ayer en la noche, llego extrañamente desconsolada de su salida con la señorita Hirasawa, aún no lo comprendo – Pero fue eso, Azusa acababa de comprender a que podía estar refiriéndose en el mensaje la rubia.

-Está bien, Saito-san deja que me encargue de Tsumugi – La pequeña asintió afligida, marchándose de la habitación y cerrándola tras de sí. Azusa miro directamente a la cama y comenzó a avanzar hacia ella – Mugi-senpai, exactamente ¿me podrías explicar que fue lo que te afecto de la conversación que tuviste con Yui-senpai? – Pregunto directamente sentándose sobre la cama.

-No es lo que conversamos… es sino más bien lo que me dijo cuando se junto conmigo. Azusa-chan debo decirte la verdad. Tú siempre tuviste la razón respecto de mis sentimientos hacia Sawako-sensei, siempre sentí temor de no ser correspondida por ella ya que siempre ha sido muy popular entre muchas de las estudiantes de la preparatoria y no solo con estudiantes, también entre los profesores. Creo que he tenido miedo durante tanto tiempo, que así termine equivocándome y dañe a mis amigas.

-¿Mugi-senpai? – Azusa no podía reaccionar ante la confesión.

-Pensé que si tenía el afecto y amor de Ritsu sería más feliz, después de todo… ella siempre me ha gustado, pero ahora no se qué hacer. Azusa-chan, no sé porque ahora tengo tanto miedo de perder a Ritsu, esto comenzó solo como un juego para olvidarme de la tristeza que sentía al confesarle mis sentimientos a Sawa-chan y que ella no me correspondiera, pero así dañe a Mio-chan y a Yui-chan, también a ti y por sobre todo he dañado a Ritsu, porque yo fui quien les dijo a ustedes que subieran cuando sabía perfectamente que Mio-chan estaba sufriendo por tener miedo a perder a Ritsu, ella solo lloraba por eso y nuestra querida Yui-chan la estaba consolando y diciéndole que jamás Ritsu podría evitarla. Fue toda mi culpa…

-Pero no fue tu culpa que Mio-senpai fuera besada por Yui-senpai en ese momento – Interrumpió mirando fijamente a la rubia. – Mugi-senpai a mi no me has dañado tú, yo simplemente no acepte el amor que tenía por Yui-senpai cuando ella se declaro simplemente por pensar que seguiría siendo siempre la segunda opción.

-¡Eso no es cierto Azusa-chan! Desde que apareciste en nuestras vidas, Yui-chan ha cambiado mucho, ella brilla más y…

-Ahora soy yo quien tiene miedo de dañar a Ui porque siento que me estoy enamorando cada día más de ella. – Agrego con su voz quebrándose y sus ojos marrones llenándose de lágrimas – Creo que solo pensé en acercarme a Ui, solo para estar más cerca de Yui-senpai, sentir que bajo el mismo techo puedo sentir las alegrías más intimas de ella, los recuerdos y su propio crecimiento – Profeso intentando limpiarse las lágrimas que habían corrido. – Recuerdo que Ritsu-senpai me hizo una pregunta la primera vez que vimos a Yui-senpai y Mio-senpai abrazándose, ella me pregunto cómo se sentía ver a la persona que realmente quería estrechando a otra con tanto amor.

-… ¿Cómo se siente? – Pregunto mirando a la pequeña que rompía en llanto.

-Aún siento dolor porque estoy eternamente enamorada de Yui-senpai – Respondió forzadamente sin aire en los pulmones al sentir que las lágrimas acababan con todo su aire – es la primera vez que esa pregunta me daña tanto. Siempre estuve mintiéndole a Ritsu-senpai con esa pregunta. – La teclista miraba afligida a su pequeña amiga, jamás había notado cuanto quería Azusa a Yui, siempre había demostrado cierto interés por la castaña y ella era la única que podía notar la felicidad que sentía la pequeña con los acosos de la guitarrista. La rubia se acerco para abrazar a la pequeña que no contenía sus lágrimas.

"Y con este canto, nuestra melodía tomara un ritmo diferente. Una alegre tonada, para una romántica situación, en la que nuestros corazones de llenan de amor y sonrió ante tu majestuosa y delicada sonrisa."

Lentamente comenzó a abrir sus grisáceos y observo poco a poco que el viento se calaba delicadamente por su ventana que estaba un poco abierta. Se levantó un poco desperezándose y observando hacia el reloj. Eran las 10:00 de la mañana, y la fiebre le había bajado. Miro toda la habitación intentado rastrear algún signo de que la castaña aún seguía en casa. Todo parecía más ordenado y se sorprendió – Durante el tiempo en que estuve dormida, te dedicaste a ordenar mi habitación, también me preparaste la comida y me cuidaste durante toda la noche. No sé qué podría hacer sin ti Ritsu. – Bajo su mirada levemente, esta vez no estaba allí y se sentía sola – Tal vez esto es a causa de que tengo aún un poco de fiebre pero… no quiero estar sola. – Se sentó sobre su cama aferrándose sus piernas mientras se tapaba el rostro. Sentía que las lágrimas querían comenzar a escapar, pero en ese momento la puerta de la habitación se abrió. Y una desordenada y energética chica entre disparada hasta llegar a zancadas a la cama de la bajista.

-¡Mio! – Se acercó hasta el cuerpo de la bajista y le rodeo mientras respiraba aceleradamente – Perdóname, fui a comprar lo más rápido posible remedios y algo para darte desayuno. Pero me encontré con Ui y me quede conversando…

-¿Has estado preocupada por mí durante toda esta mañana? – Pregunto, interrumpiéndole.

-Claro que si Mio. ¿Qué es lo que te sucede? Si hasta dormimos juntas y tuve que limpiarte el sudor. – Agrego mirándole seriamente, a lo que la bajista solo pudo enmudecer sonrojándose por completo. Pensar que la castaña la había desvestido y la había limpiado por completo y luego se había quedado a dormir a su lado, todos y cada uno de esos pensamientos volvieron a marearla.

-¡Oye Mio! ¿Estás bien? – Pregunto sorprendida.

-¡¿Cómo crees que voy a estarlo? – Exclamo sonrojada por completo – Además me limpiaste y… me tocaste y… - Comenzaba a hablar bajito avergonzada por completo. Lo que noto la baterista que comenzó a sonreír.

-¿Así que era eso? ¡Mio, seré la única que toque tu cuerpo de esta manera! – Sentenció con una sonrisa determinada.

-¿Cómo se te ocurre decir esto así tan tranquila? – Inquirió mirándole, y en ese momento comenzaron a reír juntas mientras pensaban en todo ello.

-Pero es verdad Mio – Inquirió amablemente mientras dejaba de reír la baterista – Seré la única que te vea así y te toque así, porque aunque aún estés con Yui y yo esté con Mugi… nuestros corazones están unidos – Agrego mirándole soñadoramente con aquellos melosos, provocando un centenar de emociones en la bajista que se aferro del cuello de la castaña y comenzó a besarla alegremente.

"Y con una sonrisa… fue el principio para prometernos amor…"

-¿Azusa? ¿Dónde estás? Aún te sigo esperando – La voz dulce de la pequeña traspaso el altavoz.

-Creo que deberías abrir la puerta de tu casa… - Se abrió la puerta de la casa de los Hirasawa - perdón por llegar tarde – Inquirió por el altavoz mirando a la pequeña castaña sonreírle mientras cerraba su celular y saltaba a abrazarle.

-Azusa te ves muy linda el día de hoy – Inquirió provocando que la pequeña morena se sonrojara y sintiera su pecho arder latiendo a toda velocidad.


Notas de Autora:

Buaaah ! Pensaba alcanzar a subirlo para el cumpleaños de la gran Tainaka Ritsu, pero me pase de hora _

En fin, ¿qué les parecio este capitulo? La verdad a mi me dejo muy confundida y muy extrañada en la conversación de Azusa y Mugi. Podría decirse que este capitulo tuve grandes confesiones como muy buenos momentos. Aunque no le tome tanto cariño como a los otros muchos capítulos espero les agrade, estaré deseosa de saber que les parece. Si quieren matarme por algo estoy dispuesta a sus amenazas. Presiento que llegaran por motivo alguno. Pero bueno, no hay nada más que decir, que simplemente prometo no demorarme con el próximo capitulo, ya que últimamente subo capitulo cada dos semanas. Capitulo 15, voy por ti ! :D

Bueno, espero estén más que bien y tengas muchos excelentes días. Nos leemos pronto.

Ne~chan!