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Aquí y Allá, Inseparables
Colección de drabbles y viñetas Iwaizumi x Oikawa
Disclaimer: personajes no son míos
XIV. Cumpleaños Sorpresa
Summary: mejor sin guirnaldas
—¿Por qué nunca me han hecho una fiesta sorpresa? —Oikawa, quien llevaba quince minutos intentado inflar el mismo globo, no había dejado de quejarse—. Vengo diciendo desde hace tres años lo mucho que me gustan las sorpresas ¡Pero nada!
Makki, algo exasperado, le arrebató el globo a Oikawa y le pasó unas guirnaldas.
—Nadie quiere aumentar más tu ego. Tienes novia, sales en revistas, sacas buenas notas, ¿qué más quieres?
—Además —agregó Mattsun—. Siempre celebras tus cumpleaños. En cambio Iwaizumi nunca. Eso no puede ser. Es el ace del equipo. Se merece que le festejen como se es debido.
Oikawa no tenía nada contra Mattsun, pero le molestaba que señalara cosas obvias. Es inaceptable que Iwa-chan no fuese de celebrar cumpleaños. Pero, si vas a celebrar un cumpleaños sorpresa, mierda ¡hazlo bien y no improvises en el camino! Ese era el pensamiento de Oikawa.
Recibió la guirnalda con malos ojos pero ni modo, se encaramó en una silla para enredarla en las taquillas. Era una guirnalda reciclada de navidad ¡qué cutres! Tenía que existir un método de enrollar la guirnalda sin que se viese tan vulgar.
Oikawa ya había comprado esa enciclopedia de dragones para su amigo, y el plan era entregárselo en el camino a la escuela como todos los años. Pero a eso de las diez de la noche, Kindaichi recordó, Makki se entusiasmó, y Mattsun dirigió de la peor manera. Era todo «trae lo que puedas» sin dar ni una orden directa. Por una razón no era el capitán del equipo.
A Oikawa molestaba no habérsele ocurrido a él primero la idea.
Y mientras lo pensaba, más estúpida le parecía la guirnalda.
Watacchi llegó corriendo a la sala del club de vóley cargando una torta entre sus brazos. Sudaba el que más. Compró el pastel en una tienda de congelados a tres calles del instituto. Tenía cara de saber a yeso.
—¡Kindaichi se las arregló para retrasar a Iwaizumi-san pero no por mucho tiempo! —avisó. Dejó sobre la mesa que había al lado de las taquillas, algo que se asemejaba más a un bloque de concreto que a un comestible—. ¡Rápido, las velas!
—¿Pero tan luego? —Makki estaba uniendo los globos con una cinta en ese momento.
—¡Estamos hablando de Kindaichi!
Makki asomó la cabeza hacia el pasillo
—Tsk ¡Joder con Kindaichi! ¡Ya vienen! ¡Todos terminen lo que están haciendo y a sus puestos!
Oikawa movió la cabeza de un lado a otro. Iwa-chan quien es tan poco detallista, creería que se trataría de una fiesta genial, y le daría igual que las guirnaldas estuviesen desfazadas con la estación, o que la torta les quebrase los dientes. Oikawa, él seguramente habría organizado algo mejor.
Pero trata de sonreír un poco, intentaba convencerse Oikawa.
Makki sacó un encendedor de su bolso y con ayuda de Watacchi, prendieron las velas; Mattsun bloqueó las ventanas con papel de diario a velocidad sónica; Kunimi-chan hizo lo posible por terminar de pintar el lienzo.
—¿Feliz cumpleaños «Iwa»? Da igual, no da tiempo a terminar.
Entre Mattsun y Kunimi-chan colgaron el lienzo que empezó a chorrear el exceso de pintura celeste. Apagaron la luz, y todo el mundo aguardó con sus gorros en forma de conito, sus silbatos, y su papel picado. Makki observó rápido al grupo. Solo faltaba una persona. Y claro, quien no otro si no el imbécil de Oikawa.
—¡Y una mierda! ¡Ya termina con esa guirnalda!
Entonces ocurrió la desgracia.
En el preciso momento en que la puerta se abría y un estruendo dejaba sordo a Iwa-chan, por sus pupilas se grabó la secuencia que jamás olvidaría: su disque mejor amigo arruinando su primer cumpleaños sorpresa.
Oikawa cayó de espaldas sobre la mesa que estaba al lado de las taquillas.
El tablón inestable se levantó.
La torta voló por los aires, se estrelló contra las taquillas, y una de las velas alcanzó la guirnalda.
La navideña e inflamable guirnalda que Oikawa sujetaba del otro extremo.
La playera de nylon de Oikawa se prendió con las llamas y toda la habitación de iluminó. Así fue.
—¡F-fuego!
Makki, Mattsun y Yahaba corrieron hasta Oikawa y lo pisaron, pero las llamas allí seguían.
—¡Oikawa-san! ¡Ruede! —gritaban los kohai, Oikawa solo gritaba.
Iwaizumi volvió en sí. Examinó su entorno con rapidez, y vio las botellas de agua mineral de tres litros. Tomó una, la agitó con fuerza y apuntó a Oikawa.
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—Feliz cumpleaños Iwa-chan —murmuró Oikawa en el local de ramen al que pasaron después del entrenamiento. Su camisa estaba chamuscada, y temía haberse lesionado la espalda. Sabía que Yahaba le pisoteaba con buena intención, pero no estaba seguro de Mattsun o de Makki. Le tocó asumir toda la cuenta del equipo, y no se pudo negar—. Y… lo siento.
Iwa-chan estrechó su vaso con el de Oikawa.
—¿Tú no te aburres de ser el protagonista incluso en mi cumpleaños?
—Pero a que no te lo esperabas.
—No, no me lo esperaba. Para la próxima, mejor sin guirnaldas.
Notas: Es tan cliché pero ¡meh! ¡Feliz cumpleaños Iwa-chan! Dedicado a quienes se esfuerzan por celebrarle los cumpleaños a sus amigos, a Watacchi por comprar el pastel, a Yahaba por pisar a Oikawa, y a Oikawa por estropear fiestas ajenas.
