Hikari recibe una llamada que la pone alegre y a la vez la sorprende un poco.

Satoshi-san, su jefe del restaurante en la playa, le dice que si le gustaría ir a visitarlos como agradecimiento por la ayuda brindada a su hermano. Ella no cree que deba aceptar la oferta pero él le propone que lleve a sus amigos. Hikari está un poco dubitativa respecto a la invitación pero finalmente acepta, sería una buena oportunidad para hacerse amiga del resto de compañeros de los Okumura pero tenía que preguntarles a los chicos si estaban disponibles.

—¿Quién era? Preguntó Yukio ya que Hikari hablaba con mucha cortesía.

—Mi jefe de la ciudad de Miyako. Me invitó a ir unos días a la playa, como agradecimiento y me dijo que podría invitar a mis amigos.

—¿El del restaurante?

—Si, también tiene un Hostal administrado por su esposa, dijo que nos podríamos quedar ahí.

—Ya llegamos. —Dicen Shiemi y Rin.

—¿A dónde vas a ir? Un curioso Rin le pregunta.

—El dueño del restaurante en el que trabajé me invitó como agradecimiento.

—¿Él de la playa? —pregunta Shiemi.

—Sí, me dijo que ayudé mucho a su hermano, me dijo que podía llevar a mis amigos.

—¿Ustedes pueden?

—Si, la próxima semana será el festival ame ame, dura cinco días. Le dice Shiemi con una apacible sonrisa.

—¿Qué es?

Festival de la lluvia, no se acostumbra asistir a clases y muchos trabajadores descansan. En ese festival les damos gracias a los dioses por la lluvia.

—Yo quiero terminar unos pendientes. Dice Yukio acomodándose lo lentes.

—Deberías tomarte un descanso Yuki chan, haz trabajado mucho. Dice Shiemi preocupada.

—Sí, además usted me ayudó mucho para mi examen, quiero agradecerle de alguna forma.

—¿Le vas a decir que no a Shiemi? Le pregunta Rin directamente a Yukio.

—Bueno, si ella quiere ir tendré que pedir permiso.

—Llamare a los chicos, dice Rin entusiasmado.

—Shiemi, ¿que día empieza el festival?

—El martes.

—Bueno, llamaré a Satoshi-san para decir que vamos, sale de la habitación se dirige al baño de mujeres.

—Mephisto, necesito que me ayudes. Quiero que Rin y los demás podamos ir a la prefectura de Iwako los días que dura el ame ame. Y libera a Yukio para que no ponga trabas para ir. Si es posible danos desde este domingo.

—¿Por que esa petición?

—Un conocido me invito, además, me faltaron recolectar unas pistas, es el pretexto perfecto.

—Está bien. Te mueves rápido, eso me agrada.

—Tengo que hacerlo, mi vida depende de ello. Cuelga.

—Ahora a llamar a Satoshi san.

Se comunica con el y le dice que llegarán el martes en la tarde, si llegan antes le avisan.

Todos los chicos pueden ir y a Yukio le dieron permiso. Su superior le dijo que se lo tomara como vacaciones, por lo que no tenía que estar conectado con ellos. Si una situación de gravedad se llegara a presentar, le llamarían.

Todo fue arreglado y pudieron salir el domingo. Tomaron el tren bala y luego rentaron un coche para dirigirse a la playa de Jodogahama.

Al llegar los recibe Len, el hijo de Satoshi...

—Hola, Hikari, que bueno que ya llegaste! La toma de las manos.

—Hola Len. El es el hijo del dueño, Len. —Haciendo un ademán. Ellos son Moriyama-san, Kamiki-san, Rin, Suguro-san, Miwa-san, Okumura-san y el pelirosado solo es Shima. Lo dice mientras los señala.

—¿Solo? ¿Por que solo a mi no me presentas con onirificos?! Lanzando un alarido.

—Shima es Shima, dijo encogiendose de hombros.

—Pasen, deben de estar hambrientos. Los invita Len.

Entran y al restaurante y el señor Satoshi les da la bienvenida y ordena que les sirvan de comer.

—Gracias por invitarnos, Satoshi San, dice Hikari inclinándose. Los demás al ver su ademán también se inclinan.

—Je je, no me agradezcas a mi, agradecele a Len. El fue el de la idea. Yo pensaba mandarte un presente pero el me dijo que mejor de invitara a venir.

—Sí, disculpa mi atrevimiento, quería darte un regalo de cumpleaños pero pensé que era mejor en persona y se me ocurrió que podrías venir a vacacionar.

—¡Cumpliste años! ¿Por que no nos dijiste? Le pregunta Rin algo ofendido.

—Nunca me preguntaron.

Yukio no puede evitar reírse.

—Lo siento, tiene razón.

—¿Cuándo es tu cumpleaños? , pregunto Shiemi.

—29 de mayo.

—Nos hubieras dicho cuando llegaste, te hubieramos hecho una fiesta de cumpleaños.

—Lo siento, nunca he celebrado mi cumpleaños y la verdad a mi siempre se me pasa la fecha.

El resto de la comida tuvieron una conversación muy animada, después fueron a sus habitaciones, las chicas estarían separados de los chicos, acomodaron sus cosas y se dieron un baño para después salir un rato a pasear, cada quien por un lugar distinto.

Yukio y Shiemi fueron a dar un paseo por la playa, Shima, Izumo y Rin fueron a explorar el pueblo y Konekomaru y Bon fueron a ver los arrecifes. Querían ver si era posible aprender algo de ese ambiente que les sirviera para sus prácticas.

Por su parte, Hikari decidió ir a la tienda de dulces antes de que cerraran pero lo usó como pretexto para investigar las cosas que le había faltado la vez anterior. Ella estaba en lo correcto. Era un enorme rompecabezas lo que tenía que armar pero estaba más tranquila, tenía más tiempo y, a su pesar, ayuda.

Cuando llegó al hostal, vio que los demás no habían vuelto así que fue a la habitación compartida donde había un televisor y se acostó boca arriba.

Estaba a punto de dormirse cuando escuchó una voz que le susurraba.

—Shhh, ¿estás aquí?

Abrió los ojos y se sobresaltó, casi se golpea la frente con Len.

—¡No hagas eso! Mientras ella se incorpora.

—¿Qué? Acercándose peligrosamente a su rostro. Ella gira el rostro para ya no estar con su cara frente a él.

—¿Te pongo nerviosa?

—No, solo es desagradable.

—¿En serio? Dice esto a la vez que sonríe maliciosamente y logra que caiga recostada sobre el tatami.

—¿Me vas a negar que el beso que nos dimos no te gustó?

Hikari se quedó inmóvil, el se había disculpado pero lo estaba haciendo de nuevo.

—Ya te dije que tu... Ella hablaba tranquilamente pero Len no dejó que terminará lo que iba a decir y la besó a la fuerza.

Yukio pasaba por la salita, pues regresó por su celular, cuando escuchó lo del beso. Se quedó inmóvil, pensó que había escuchado mal y siguió avanzando pero como escuchaba ruidos extraños, sin pensarlo, se asomó y vio a Hikari en el suelo con Len encima de ella, a causa de lo que parecía, un beso.

—... Ya veo... Pensó para sus adentros. Presenciar tal escena hizo que se le olvidara para qué había regresado. Sólo atinó a dirigirse a la salida para ir con Shiemi. De alguna manera eso lo había trastornado.

Como Yukio salió por la puerta trasera, Rin no vio que salía, ya que el entró por la puerta del frente.

Rin esa noche estaba muy apacible, estaba calmado y sereno. Caminaba casi tan sigiloso como un gato, iba a dormirse, se sentía extrañamente cansado. Al entrar a la habitación, escuchó voces en la salita:

—Eres ruda y eso hace que me gustes mucho más. Pero no te olvides que sigues siendo una mujer.

—¡Tsk! ¿Vas a seguir con eso?

—Deja de fingir, yo se que te gusto. Ese beso que nos dimos significó algo, yo no he podido sacarte de la cabeza desde entonces.

Rin no pudo escuchar más y mejor salió de la habitación, por alguna extraña razón no le gustó lo que escuchó.

Se dirigió a la cocina y se preparó un té.

—Ella... ¿Tiene novio?

No entendía, pero parecía que tenían algo profundo. Estaban ellos dos solos y Hikari no quiso ir con ellos, ahora sabía por qué.

Rin siguió pensativo hasta que los demás llegaron y fueron a la salita.

—Qué sea mujer no significa que puedas hacer lo que quieras conmigo. Le contesta incorporándose.

—Ya lo hice. A la vez que le quita el listón que sujetaba su peinado.

—¿Ves? Eres bonita, si sólo dejaras de actuar como marimacho tendrías a los hombres a tus pies. Pero a mi me gustas así.

—¡Tu! Iba a darle una bofetada pero se detuvo en seco.

—No te atreves a golpearme. Dijo triunfante.

—No lo hago por ti si no por tu padre. No quiero ser descortés con él.

—Sí no aceptas ser mi novia lo serás. Sabes que mi papá es de los hombres más ricos de la región. El hará lo que sea por su hijo.

—Tu no puedes conmigo. Si no he hecho nada es porque no quiero.

En ese momento escuchan las voces de los demás dirigirse a donde estaban ellos.

—Piénsalo, querida, te conviene. —Le dice a la vez que le sujeta la muñeca para darle un beso en la mejilla y después le sonríe.

Después se sienta a su lado y toma el control de la televisión y cambia de canal.

—Hola, ¿aquí estaban? Les pregunta Shima con una risita pues ambos estaban muy juntos.

—¡Ah! ¡Sí! Le contesta Hikari un poco nerviosa. Al advertir la distancia tan próxima se levanta y se acerca a ellos.

—¿Tiene mucho que llegaron?

—No, todos nos encontramos en la entrada, contesta Izumo.

—¡Tu cabello se ve hermoso suelto! Nunca le había visto. Lo tienes lacio y sedoso.

—Aunque lo tienes teñido he de reconocer que es bonito, le dice Izumo.

—Eh... Si, gracias.

—Pues a mi se me hace extraño que lo tengas suelto. Dices que lo odias así y hoy lo soltaste.

—Se me desató el listón. Se apresuró a decir advirtiendo para donde iba Shima.

—Hace calor, ¿no? Diciendo esto salió y se dirigió a la cocina por una bebida.

—No se que hubiera pasado si ellos llegaban antes. Piensa a la vez que toma su bebida. —Bajé la guardia.

En ese momento entra entra la madre de Len y le dice que lleve la jarra de limonada a los muchachos.

En la habitación...

Cuando Hikari se levantó se sintió victorioso, Estaba ejerciendo presión y estaba funcionando.

Mientras tanto, los hermanos estaban abstraídos en sus pensamientos, Yukio, por su parte, pensando en qué tan lejos habia llegado ese par, el listón le decía muchas cosas pero decidió dejar de pensar en eso, pues no era su asunto. Mientras que Rin seguía sin creer lo del beso, ella no parecía que fuera de las que se besan con cualquiera, algo no encajaba. Dirigió su mirada a Len y vio como guardaba algo en la bolsa del pantalón.

—Bueno chicos, los dejo descansar, se levantó e hizo una reverencia para después salir.

Al dirigirse a su habitación, vio a Hikari salir de la cocina. Y fue tras de ella.

—Adiós, princesa, que tengas dulces sueños. Y se fue a su habitación riendo por lo bajo.

—No lo soporto, ¿desde cuando se volvió tan pesado?

Cuando ella recién llegó a trabajar con ellos, se llevaban muy bien, se le hacía un chico muy agradable, era solo un año mayor que ella pero se entendían muy bien. Días antes de irse empezó a comportarse extraño y un día antes de viajar a Estados Unidos le robó un beso. Le dijo que descubriría el por qué nunca se puso un traje de baño, y le intentó quitar la bermuda pero ella lo golpeó en la pierna, haciendo que el perdiera el equilibrio. Corrió lo más que pudo hasta llegar a una tienda de dulces típicos y se quedó buen rato.

Llegó a la habitación y les ofreció limonada, que todos aceptaron gustosos. Hikari estaba muy seria, parecía que buscan algo con la mirada. Rin lo notó y preguntó:

—¿Pasa algo?

Ella instintivamente tocó su cabello y se limitó a negar, siguió observando un poco más y al final decidió irse a dormir. No encontraba su listón, si mañana seguía sin el seguro les parecería extraño.

Una hora después todos fueron a dormir.

Rin se despertó a media noche, no podía dormir así que salió.

Al salir al patio se encontró con Yukio.

—¿Insomnio? Si, un poco... ¿Y tu, nii san?

—El calor no me deja dormir.

—Nii san... ¿Ya no estás enojado conmigo, ya sabes, por lo de Shiemi?

—Yukio, no estaba molesto contigo, era conmigo. Tengo envidia de tu posición. Pero Shiemi te quiere a ti y si eso la hace feliz yo también lo seré. Y si estuve molesto ya no lo estoy.

—¡Nii san! ¿En serio? Yo me sentía mal porque sabía que a ti también te gustaba.

—Sí, pero me di cuenta de que yo estaba mal gracias a Hikari...

—¡Ah! Ella...

Ambos hermanos se quedaron mudos, no pudieron evitar recordar la conversación que escucharon ente Hikari Y Len.

Rin rompe el silencio.

—¿Qué harías si una persona que conoces no es lo que aparenta?

Está pregunta le cayó como un valde de agua fría a Yukio, le hizo recordar a Hikari y en la comprometedora posición que la vio con Len.

—¿Yukio?

—Perdón, pues esa persona tendrá sus motivos para ocultarlo. Tal vez sea algo que los demás no deban saber.

Había abierto la boca de más pero esto pasó desapercibido por Rin.

—Je je, tienes razón, además todos tenemos algún secreto. Bueno, creo que ya me está dando sueño. No te quedes tanto tiempo aquí afuera.

Se dirigió a su futón y pudo conciliar el sueño pensando que tal vez ella ocultaba su relación con Len porque era algo importante que protejer.

Yukio se despeinó el cabello y río para si mismo. –¿En qué estoy pensando? Hikari, aunque tiene quince años, ya es dueña de sus acciones y el muchacho es de su misma edad, no debe de haber problema. Por más que me incomode debo aceptarlo. No es como si ella nos debiera cuentas de su vida privada. Con este pensamiento Yukio fue a dormir.