Disfruten el cap (:


14

Alice continuaba revisando todo el trabajo que me había predispuesto a realizar, su pequeña figura ocupaba lugar en el sofá de mi despacho con todos los papeles esparcidos. Se veía bastante concentrada en su labor, tampoco podía esperar menos de ella, por algo resultaba ser mi abogada. Intenté volver, a lo que se supone, es mi trabajo, me enfoqué en los inversionistas nuevos y las nuevas producciones, las cosas comenzaban a salir como ya las había previsto y en muy poco tiempo entraría más acciones a la empresa.

Entre cada revisión y reuniones de improvisto, el tiempo laboral iba terminando, dejando tanto a Alice como a mi, agotado mentalmente por tanto trabajo acumulado.

- Alice. – la pequeña se volvió para verme mientras recogía sus cosas. - ¿Recuerdas los nuevos documentos que te he pedido?

- Sip. Todo está listo, pero te los entregaré después.

- ¿Por qué no ahora?

- Edward. – me miró con una expresión de cansancio.- te dije que me encargaría de todo. No te preocupes.

- De acuerdo.

- Junto con Jasper, haremos una pequeña reunión. ¿Te apetece ir? – aún a estas alturas de mi vida, no comprendía por qué Alice siempre se tomaba la molestia de invitarme a reuniones familiares, sólo por mera cordialidad era lo que suponía, pero con sólo ver la cara de Jasper me bastaba para dejar una brecha profesional entre nosotros.

- Lo consideraré.

- Estará divertido, espero que puedas ir. Si te lo pierdes te garantizo que no volveré a trabajar contigo jamás. – se notó tan sincera que una pequeña sonrisa a traición brotó de mis labios.

La pequeña mujer salió de mi oficina dando saltitos que, en ella, quedaban agradables, sólo cuando cerró la puerta pude relajarme completamente y observar a NY desde mi piso. Todavía quedaba muchísimo trabajo por hacer, pero mis prioridades habían dado un pequeño giro inesperado desde que conocí a Isabella, aunque no lo quería admitir, ella ocupaba mi mente la mayor parte del día, hecho que comenzaba a notarse en el rendimiento de mi trabajo.

Estaba cansado de continuar con pensamientos inútiles, debía distraerme un poco, pero las cosas no eran tan sencillas. Tomé asiento de nuevo para terminar con mi labor, a estas alturas del proyecto, sabía perfectamente que era cuestión de tiempo para que Carlisle llamara de nuevo.

Papeles, papeles y más papeles durante una hora, cuando escuché un par de golpes en la puerta respondí de manera automática.

- Adelante.

- ¿Todavía ocupado Cullen?

- Terminaré en un segundo.

- Bien.

Ahora sentía la presencia de Emmett ya que, sin ser invitado, entró y se fue directo al sofá, hacia ruidos extraños además de golpetear el piso con su pierna que no dejaba de moverse. ¿Quién me habrá mandado a dejarle entrar? se ponía de pie y caminaba por todos lados ¿es que no podía comportarse por un segundo?

- Emmett – llamé cansado. - ¿Puedes quedarte quieto durante esos segundos?

- ¿Podemos hablar?

- No. Estoy ocupado.

Probablemente me habrá hecho algún gesto de repruebo, pero seguí inmiscuido en el ordenador durante un par de minutos más, terminando por fin el último documento del día. Al finalizar, comencé a recoger mis cosas mientras le daba una mirada a Emmett, estaba entretenido leyendo algún libro de la biblioteca que se encontraba en mi oficina. Me puse de pie para tomar un poco de Whiskey, le ofrecí al chico y me senté de nuevo en mi silla.

- ¿Qué querías Emmett?

- ¿Recuerdas, por casualidad, el viaje a Europa que debes hacer?

- Sí. Pero eso será en semanas.

- Vale. – Emmett parecía ansioso, bebió un poco más del liquido y se acercaba a la silla que tenía delante del escritorio.

- ¿Qué pasa? – insistí al observar que estaba pensando demasiado. Cosa muy poco común en él. – Dudo mucho que ese viaje sea el motivo por el cual hayas decidido esperarme.

- Edward, no quiero molestarte con esto…

- Entonces no me digas nada. Si no quieres que me moleste posiblemente lo haga.

- Pero – continuó con el mismo tono de voz, como si no le hubiese dicho nada. - ¿Recuerdas, por casualidad, lo que pasó en el Club?

- Si. - ¿cómo iba a olvidar mi último encuentro con Bella?- ¿Vamos a hablar de eso?

- Amigo ¿Qué sientes por esa mujer?

- ¿Cómo dices?

- Bella. ¿Qué rayos te pasa con esa mujer?

Su pregunta me dejó atónito durante unos instantes ¿qué se tramaba bajo esa pregunta? Di vueltas en mi cabeza buscando una respuesta, pero me sorprendí a mi mismo al percatarme que lo único que salía de ella era… nada. No sabía con exactitud una respuesta concreta para Emmett, pero tampoco sabía el motivo de su pregunta.

- Es entretenido. – respondí sorbiendo un poco del vaso.

- Me parece más que "entretenido".

- ¿A qué quieres llegar Emmett? – necesitaba saber que escondía bajo esas palabras que llevaban un doble significado.

- Edward, somos amigos. ¿Verdad? – asentí lentamente tratando de descifrar cada palabra como si fuese un código. – Bien, como tu amigo, debo decir que me sorprendiste en cuanto te vi con esa mujer, lo que pasó fue… extraño.

- ¿Me lo dices porque es primera vez que estás en un trío? Vamos Emmett, se supone que a ti te encanta experimentar cosas nuevas.

- Me refiero a ti, te conozco desde hace muchísimo tiempo Cullen y conozco la mayor parte de tu vida. Y por eso puedo decir con seguridad que, la manera en que miraste a esa chica en cuanto llegamos, sólo la he visto una sola vez en mi vida. Cuando estabas con Irina.

Sentí que la sangre escapó de mi cara de manera brusca al escuchar ese nombre, no podía creer que Emmett la mencionara de nuevo. Mis manos temblaron y los latidos de mi corazón retumbaban fuerte en mi cabeza, como si de una mal broma se tratara, mil imágenes comenzaron a invadirme, mil imágenes de ella. Mi estado se vio opacado por la cólera y miré de nuevo a Emmett.

- ¡No te permito, Emmett, que vuelvas a mencionar ese nombre!

- Lo siento Edward, pero, tenía que decirlo. Me he estado matando la cabeza buscando una manera correcta de decírtelo y tu reacción siempre será la misma. Debes terminar de superarlo.

- ¡Lo he superado! – espeté con brusquedad.

- Obviamente que no. – traté de respirar un par de veces más ante su respuesta. – Edward, eso pasó ya hace mucho tiempo, debes dejar el rencor.

- Si necesito consejos, Emmett, mejor se los pido a mi almohada.

- Como prefieras. – se puso de pie y caminó hacia la puerta. – Mejor que pienses bien las cosas Cullen, porque lo que sea que esté pasando por tu cabeza, Bella no tiene la culpa de TU pasado con Irina.

Salió dando un fuerte portazo. Quedé donde me encontraba repitiendo esas últimas palabras. Quedé solo y con las imágenes de esa mujer esparciéndose por mi cabeza. Quería correr repentinamente, como si eso me ayudara a alejar todo el caos que tenía dentro de mi, pero también, quería correr detrás de Emmett y gritarle, gritarle por haber desbloqueado mis recuerdos.

-o-o-o-

Desde el día anterior no supe más del grandulón, no había mensajes de algún plan para el fin de semana, ni tampoco comentario que colmarían mi paciencia. Terminé de hacer mi trabajo en casa, y continuar mi día en la misma.

- Joven Cullen, ya debo irme.

- Está bien, señora Emily.

- Edward ¿Te ocurre algo? – su mirada se volvió maternal, tranquila, esperando por mi respuesta.

- No ocurre nada que no pueda controlar.

- Ese es el problema hijo, hay cosas que no se pueden controlar. – sonreí sin ganas al ver su esfuerzo por entenderme, con un pequeño asentimiento prosiguió. – Entiendo. Bueno, me iré. Llama a tu madre, tienes tiempo que no hablas con ella. Oh y Carlisle llamó mientras estabas fuera. – le miré con asombro ¿cómo pudo olvidarse de decirme eso?

- ¿Qué quería? – procuré sonar tranquilo, era la señora Emily quién tenía en frente.

- Dijo que le llamaras en cuanto puedas.

Tomé el teléfono y en menos de un segundo Carlisle contestó.

- ¿Edward?

- ¿Me habías llamado?

- Así es. – la señora Emily se despidió con un gesto el cual devolví, quedando con mi padre al otro lado de la línea. – He recibido un mensaje de Aro Vulturi.

- ¿Y qué quería?

- Se ha enterado que viajarás por Londres y desea que pases por su oficina. Es conveniente que asistas a cualquier reunión de nuestra principal competencia comercial. Yo no podré asistir, así que te encargo las tonterías que tenga para decir.

- Estaré encantado de ir. – dije con sorna.

- Confirmaré tu asistencia. Por cierto, ¿cómo ha estado Esme?

- ¿Esme? – repetí, qué cosas tan raras pasaban últimamente ¿Carlisle preguntando por mi madre? Vaya novedad. – Está bien. – quise cortar el tema antes de que se volviera algo incómodo.

- Salúdala de mi parte. Bueno, hasta pronto Edward.

- Hasta pronto.

Colgué el teléfono aún con la intriga de Carlisle preguntando por Esme, aunque sin duda eso significaba que Leah no estaba cerca de él. En fin, tomé mi tiempo en preparar los documentos que le entregaría a Carlisle, como siempre, un pequeño resumen de los proyectos, él quería seguir inmiscuyéndose en las labores de la empresa, y aunque me sacara de quicio, se las daría, pues él me puso a cargo con esa única condición.

Justo entrada el anochecer, las palabras de Emmett molestaban mi existencia, así que salí con una sola idea en la mente. Isabella. Había pasado el suficiente tiempo y ahora quería verla de nuevo.

Me llevó menos de lo que creí llegar al Club, bajé del auto para caminar hasta la entrada, pasando primero por la parte trasera del Fantasy ya que me había estacionado en un lugar mucho más cerca. Mis pocos pasos se detuvieron al reconocer a Isabella que pasaba corriendo por mi lado con esa terrible chaqueta que le delataba, le seguí con la mirada con una sonrisa en el rostro que desapareció en cuanto vi a Paul abrir la puerta trasera y tomaba la mochila de la chica, se estaban diciendo algo pero cuando Paul se inclinó para besar sus labios, sentí… irritación.

Entre al lugar y pasé por una bebida antes, esperé paciente a Isabella que no aparecía por ningún lado. No sé cuánto tiempo en sí le esperé, pero mientras tanto iba caminando por el lugar con la esperanza de toparme con ella. De un pequeño pasillo oscuro, salió Isabella con una expresión de preocupación en el rostro, estaba pálida y miraba fijamente al piso.

- ¿Te encuentras bien? – fue lo primero que dije.

- ¡Ay no! – respondió desfigurando su rostro al verme. - ¡Ésta sí que no es mi noche!

- Es un gusto verte también.

- No puedo decir lo mismo. – sonreí abiertamente ante sus expresiones. - ¿Y qué quieres? ¿Vas a estar fastidiando mi existencia de nuevo? ¿Qué tal tu grandulón, no viene contigo?

- ¿Hubieses deseado que sí?

- Preferiría no verte, pero ya sabes, no se puede tener todo en la vida. No en la mía. – asentí ante su comentario, pero Bella no paraba de hacer expresiones ansiosas. - ¿Y bien? – continuó ante el silencio.- ¿Qué deseas ahora?

- Que estés conmigo. – sin rodeos me parecía una buena idea.

- Está bien. Vamos.

- Pero no aquí. -Isabella frunció el entrecejo de manera bastante preocupante.

- ¿A qué diablos te refieres?

- Quiero que vengas conmigo a un hotel de verdad.

- No puedo. – respondió rápido.

- Claro que sí puedes.

- No está en mi esa decisión.

- Entonces llévame con la persona a quien debo referirme.

La castaña se puso más ansiosa, pasaba constantemente sus manos sobre sus cabellos y repetía la acción mientras pensaba. Tardó un par de segundos en soltar todo el aire que contenía y caminar de nuevo hacia el poco iluminado pasillo que estaba detrás de ella. Nos detuvimos frente a una puerta que estaba custodiada por dos hombres altos y bastantes musculosos, creo que hasta Emmett se vería diminuto frente a esos hombres.

- Él quiere hablar con Marcus. – le dijo la pequeña mujer a uno de los hombres.

- Sabes que Marcus no admitirá esto Bella. Evita otro problema. – respondió el hombre con una voz bastante tétrica.

- Éste hombre está loco, y quiere hablar con Marcus.

El hombre soltó el aire para entrar al pequeño cuarto que custodiaba y en unos segundos salió invitándonos a pasar. Mi primera impresión fue ver una asquerosa oficina sucia; olía terriblemente a tabaco y años de falta de limpieza, pero lo peor fue apreciar a un hombre de mayor edad sentado detrás de su escritorio con una insistente mirada hacia nosotros, escaneándome de arriba abajo y volviendo su mirada a Bella como si estuviese queriendo decir algo. El hombre no se tomó la molestia de decir nada en absoluto, bebió del vaso que tenía encima de su escritorio para hablar con una voz ronca y profunda.

- ¿Qué significa esto Bella?

- Veras Marcus… - Bella tembló un poco a mi lado e intrigado observé al hombre que tenía en frente; baja estatura con el cabello largo y un poco canoso, su piel daba señal de que estaba enfermo pero su dura expresión brindaba el temor de Bella, sentí una terrible ganas de protegerla pero si era su jefe esto sería diferente. – El señor aquí presente deseaba hablar con usted directamente.

- ¿Y tú quién eres?

- Vengo a proponerte algo. Quiero que Bella me acompañe a un hotel esta noche.

- ¿Y qué me darás a cambio?

- ¿¡Es en serio Marcus!? – respondió la castaña a mi lado. – No puedes si quiera considerar eso. Me habías dicho desde un inicio que éste maldito lugar brindaría mi seguridad, no puedes pretender que salga de aquí con éste hombre.

- Cállate Bella. – gruño el viejo, no me pude creer la manera en que se refirió a mi Bella y cómo ella tembló a mi lado, tragándose sus palabras inmediatamente. – no eres apta para opinar. Fuera de aquí.

La chica se dio vuelta y cerró la puerta, miré al hombre que se puso de pie con aire de superioridad, caminó hasta el frente de su escritorio mientras me volvía a escanear, me mantuve firme a mi postura e hice lo mismo. Por la reacción de Isabella y la manera en cómo la trataba me aseguraban que debía tener mucho cuidado y calma al hablar con ese hombre, cualquier cosa que saliera de mi boca la podría perjudicar a ella.

- ¿Y bien niño?

- Para empezar me encantaría saber qué estás dispuesto a aceptar.

- ¿Estás consciente de lo que me estás diciendo? Tú eres quién desea llevarse a mi chica y sólo una buena suma de dinero me convencerá.

- ¿Cuánto?

- 10mil no estaría mal.

- 10mil para que la dejes conmigo y no le vuelvas hablar de esa manera en mi presencia.

- ¿Me vas a decir cómo debo tratar a mis empleados?- se acercó amenazador pero me mantuve firme, sonriendo por entro, estaba acostumbrado a tratar con ese tipo de personas. - ¿No sabes con quién estás tratando mocoso?

- Tú no sabes con quién hablas. Así que sería bueno para ti hacer lo que te digo.

- Puedo ahora mismo ordenar a que te rompan el rostro.

- Hazlo. Será interesante saber cómo terminará para ti. – el hombre retrocedió y miró con una extraña expresión, después de un minuto, sonrió.

- Tienes cojones mocoso. Está bien, llévate a la chiquilla, haz lo que quieras con ella.

Me ahorré las palabras que querían brotar de mi boca, cancelé lo que debía y salí del lugar, ese hombre evidentemente representaba un peligro para Bella y sin mediar palabra, solo un precio, decidió dejar salir a su empleada con esa última oración. Cuando salí caminé por el pasillo para toparme con Bella entre los brazos de Paul.

- Ya podemos irnos.

- ¿QUÉ? – gritó la chica.

- Ella no se irá a ningún lado contigo. – respondió Paul por ella.

- Sí que lo hará. He pagado por sus servicios.

- ¿Eres un imbécil de verdad? ¿Cómo puedes estar diciendo eso?

- Limita lo que es tu trabajo. Tu jefe me concedió el permiso, puedes hablar con él. – señalé el pasillo pero me fijé que venían los hombres que custodiaban la puerta de Marcus.

- ¿Todo está bien por aquí? – preguntó uno de ellos.

- No pueden estar hablando en serio. No pueden dejar que ella se vaya con él. – decía Paul frente al hombre.

- Es decisión del señor Marcus. Deja que Bella haga su trabajo ahora, como tú también deberías hacer el tuyo.

- Estoy haciendo el mío. – la voz de Paul se volvió un poco más fuerte frente a los hombres. – Mi deber es proteger a las chicas y no puedo dejar que Bella se vaya con este tipo.

- Esa decisión la he tomado yo, Paul. – Marcus aparecía de la nada detrás de sus hombres. – Y si no vuelves a tu puesto de trabajo ahora mismo estarás en problemas.

- Por favor Marcus. – suplicó el chico, me reí en su cara ¿ahora andaba suplicando?

- Largo Paul. – fue la última palabra de Marcus y Paul abrazó a Bella para marcharse con pasos pesados. – Y tu – se refirió a la castaña que quedó patidifusa y temblorosa después de que Paul abandonara su agarre, me sentía mal por ella, no quería verla en esa situación pero ya había armado el suficiente alboroto como para dejar todo a un lado. – el joven ha pagado muy bien, mucho más de lo que en sí vales. Así que espero verlo de nuevo por aquí. ¿Me has entendido?

A pesar de los pequeños espasmo de la pequeña mujer, asintió de forma automática. Se dio vuelta para encaminarse a la parte trasera del Club y le seguí inmediatamente. Me estaba arrepintiendo de haber conseguido esa reacción en ella, además no sabía en sí lo que había ocasionado hablando con Marcus, pero Bella estaba temblando mientras caminaba, por lo que me coloqué a su altura y le sostuve de la cintura. Al salir la fría noche golpeó mi rostro, así que quité mi chaqueta para entregársela a Bella que seguía muda y temblorosa, accedió a tomarla sin mirarme para después conducirla hasta mi auto.

- Bella no quiero que estés mal. – le dije antes de abrir la puerta. – yo no te haré ningún daño.

- Lo haces. – respondió con una voz apagada.

- ¿Puedes confiar en que no te lastimaré?

- Si quieres mátame. Has pagado "más de lo que en sí valgo."

- No haré eso.

Me incliné a su rostro, tomando con más cuidado de lo que me creí capaz, su barbilla para depositar un beso en sus labios, me sentía terrible por como Bella estaba reaccionando ante mi, me temía, pero temía mucho más a Marcus. Quizás Emmett tenía razón, estaba llegando demasiado lejos con esta mujer. Pero no podía evitar querer verla y mucho menos dejar de desearla.


Hey!

qué les parece? En el próximo cap estará un poco interesanre. Como siempre espero sus opiniones, me encanta leerles xD Gracias y hasta la próxima.

*Flexer, te he dejado un msj pero veo que no te llegó. He conseguido por fin el libro! En cuanto pueda lo empiezo y ya hablaremos xD Eric pinta prometedor :D