DEVUELVEME MI CORAZON

Capítulo 14

En la mansión, Elroy comentaba con Archie y con George, lo que le había pasado a Albert y que por esa razón Candy se quedaría unos días en la cabaña a cuidarlo, le dijo a George que pasara a la clínica a liquidar la cuenta, Archie se quedo demasiado pensativo y no pudo evitar preguntar -

- Tía ¿No tiene miedo de que algo suceda entre esos dos?

- No te entiendo Archie, explícate mejor.

Archie con los dedos entrelazados no sabia como explicarle a su tía a que se refería, no quería sonar imprudente.

- Tía, creo que esta de mas decirle que esos dos están muy enamorados y pues… ¿No se le hace demasiado arriesgado que estén los dos solos?

- Archie, William es un caballero y Candy una dama, así que no te permito que pienses mal de ellos y no quiero hablar mas del tema – Menciono Elroy levantándose de la sala y dirigiéndose a su recamara.

Cuando Elroy entro a su recamara, estaba muy nerviosa esperaba que William se comportara, si bien era cierto que había mandado la botella de Chardonnay, era solamente para que Albert preparara una rica cena romántica, se le declarara a Candy y brindaran por su amor, pero nada mas.

Jamás le paso por la mente que las cosas podrían salirse de control y eso que no estaba enterada que George le había ordenado a Dorothy lo de las sabanas y los cojines, así como el tocadiscos.

Elroy dijo en voz alta para convencerse - No, William es un caballero, estoy segura de que sabrá comportarse, además lo acaba de picar un arácnido y Candy solamente fue para cuidarlo – Se decía tratando de tranquilizarse.

Mientras en la cabaña Albert y Candy no dejaban de acariciarse y decirse cuanto se amaban, entonces Albert la recostó con cuidado en el sofá luego se levanto y le dijo –

- Espérame un momento preciosa, enseguida regreso

- ¿A dónde vas? - Pregunto Candy con el corazón acelerado y los ojos de un verde mas intenso

- Voy por una sorpresa – Contesto Albert con una coqueta sonrisa.

Albert se dirigió a la cocina, saco la tarta de chocolate, sirvió un poco en un plato regreso a la sala y lo dejo sobre una mesita y se volvió a regresar a la cocina, pero esta vez fue por la botella de Chardonnay y dos copas que también coloco sobre la mesita, le sonrió a Candy y vio que esta lo observaba con curiosidad para luego preguntar -

- ¿Y eso?

- Vamos a brindar por nuestro amor – Menciono Albert sonriendo.

Entonces volvió a recostar a Candy de nuevo en el sofá con cuidado y comenzó a ponerle un poco de chocolate sobre los labios y también en el cuello, para entonces comenzar a quitarlo lentamente con su lengua, Candy empezó a temblar, sentía como sus entrañas estaban ardiendo, entonces Albert comenzó a deslizar su mano izquierda por debajo del vestido de ella y comenzó a acariciar suavemente su pantorrilla para luego empezar a subir muy lentamente hasta sus muslos, Candy entreabrió las piernas y Albert la acaricio un poco por encima de las braguitas, ella sin darse cuenta soltó un leve gemido seguido de un suspiro, pero Albert de repente se detuvo y Candy lo miro suplicante con los ojos totalmente obscurecidos de deseo –

- No pares por favor, sigue Albert

- Candy, yo no quiero que vayas a pensar que quiero aprovecharme – dijo Albert con la voz enronquecida y los ojos de un azul mas intenso

- Yo jamás pensaría eso de ti mi amor – Decía Candy acariciando la espalda de el y mordisqueando juguetona el lóbulo de su oreja, fue entonces que se apretó mas a su cuerpo.

Candy estaba demasiado excitada, Albert se podía dar perfectamente cuenta de eso cuando lentamente con sus dedos comenzó a explorarla y la sintió húmeda, con la otra mano Albert aprovecho para rozar los pechos de ella y sintió como los pezones de Candy estaban endurecidos, Candy comenzó a moverse al compás de los dedos de Albert, fue entonces que el decidió detener el movimiento de sus dedos, para enseguida subir sus manos y poder tomar los pechos de Candy y así comenzar a acariciar sus pezones con los pulgares, después comenzó a besar el fino cuello de ella y comenzó a bajar sus labios hasta el escote para así poder acariciar con su lengua los pechos de ella hasta rozar uno de sus pezones sonrosados, fue entonces cuando Candy deslizo su mano hacia la parte baja de Albert y pudo sentir la excitación de el, se quedo asombrada y lo miro fijamente, Albert tomo la mano de Candy y comenzó a indicarle como tocarlo, Candy sin dudarlo comenzó a acariciar su miembro y Albert soltando y fuerte suspiro dijo -

Ahhh Candy, no sabes cuanto te amo.

Entonces Candy tomando una de las manos de Albert la puso de nuevo sobre su parte intima y lo miro con ojos de deseo, Albert enseguida comprendió que era lo que Candy le estaba pidiendo sin decir una sola palabra y el gustoso la complacería, así que introdujo de nuevo sus dedos en la parte intima y húmeda de Candy, ella comenzó a moverse de nuevo al ritmo de los dedos de Albert hasta que sintió como una sensación húmeda y deliciosa recorría todo su cuerpo, casi enseguida de Candy, Albert también sintió como un liquido caliente salía de su cuerpo.

Después se miraron fijamente para comenzar de nuevo a besarse apasionadamente, sus lenguas se entrelazaban y entendían bastante bien, hasta que por fin Albert la aparto un poco y le dijo –

- Candy, mi querida y amada Candy, no sabes cuantas noches he soñado con estos momentos, al fin puedo decirte sin temor a ser rechazado cuanto te amo y cuanto te deseo

- Yo también te amo mucho Albert eres mi todo, por ti vivo, por ti respiro, por ti supe lo que es el amor verdadero e incondicional

- ¿Qué te parece si brindamos por nuestro amor?

- Me parece una estupenda idea, aunque no se si te haga daño por la inyección que te pusieron

- No lo creo – Decía Albert a punto de destapar la botella de vino.

Albert de pronto se detuvo y le dijo a Candy que lo esperara un momento y que enseguida bajaba, se dirigió a la recamara y se metió enseguida al cuarto de baño para darse una ducha rápida, después de unos minutos Albert bajo mas fresco y Candy apenada dijo -

- Albert, debo verme espantosa, permíteme refrescarme un poco por favor

- Estas bellísima Candy, pero si quieres refrescarte ve, aquí te espero, solamente… no tardes mucho ¿Quieres?

- No tardare te lo prometo.

Cuando Candy apenas iba a subir las escaleras recordó que no había bajado su maleta del auto y Albert le pregunto –

- ¿Pasa algo Candy?

- Es que acabo de recordar que mi maleta se quedo en el auto

- No te preocupes mi amor, enseguida te la llevo a la recamara

- Gracias Albert, te prometo que no voy a tardar y bajare enseguida – Decía Candy con el rostro totalmente sonrojado.

Cuando Candy subía las escaleras sentía que iba flotando, Albert le había dicho que la amaba, también lo decía en la carta que acababa de leer hacia apenas algunas horas, todavía no asimilaba el momento tan intimo que habían compartido juntos, ¿En que momento perdió la cabeza para actuar de una manera tan atrevida? Entro a la recamara y se sentó por un momento sobre la cama y comenzó a acariciarla, fue entonces que pensó - ¿Cómo será hacer el amor? Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escucho que Albert tocaba a la puerta y preguntaba –

- ¿Puedo pasar? Aquí traigo tu maleta

- Claro, pasa por favor

- Bueno mi amor aquí esta tu maleta, te espero abajo y recuerda no tardes.

Candy empezó a buscar algo cómodo para ponerse, pero la verdad es que todos los vestidos que llevaba eran muy elegantes y además vio que de pijama llevaba solamente baby dolls, definitivamente no se pondría un baby doll para dormir ahí, mejor saco un vestido strapless amarillo que más o menos le pareció sencillo, se ducho rápido y se cambio, opto por dejarse el cabello suelto, decidió ponerse solamente un poco de perfume y brillo en los labios, bajo y observo que Albert sostenía algo entre las manos, el al sentir la mirada de ella volteo y sonriéndole le dijo –

- ¡Wow! pero si estas para comerte a besos mi pequeña

- Albert por favor, me apenas

- ¿Pero porque? Si estas bellísima con tu cabello suelto, ven ahora si vamos a brindar - Le dijo Albert entregándole la copa con Chardonnay

- Por nosotros y por nuestro amor mi princesa

- Por nuestro amor.

Ambos chocaron sus copas para después saborear el delicioso liquido, cuando de repente Albert le dijo a Candy –

- Vamos a bailar ¿quieres?

- ¿Y música de donde?

- Espera, me mandaron esto de la mansión - Decía mientras dejaba su copa en la mesita, luego señalaba el tocadiscos y ponía el disco de Fausto Papetti .

Entonces comenzó a sonar Stranger in the night y Albert se acerco galantemente a Candy para invitarla a bailar, ella sonrió, dejo su copa también y gustosa tomo la mano que le ofrecía Albert para empezar a bailar, la música sonaba deliciosa y Albert la apretaba de la pequeña cintura y bajaba su rostro para rozar con sus labios los hombros descubiertos de Candy, ella podía escuchar y sentir el corazón de Albert un tanto acelerado, aspiro su aroma a sándalo y se apretó mas a el.

Albert estaba bailando muy relajado a su lado hasta que empezó a sonar Samba pa ti, esa melodía siempre le hacia soñar con Candy cosas maravillosas y excitantes, después de dudarlo por algunos segundos, puso a Candy de espaldas a el sin dejar de bailar, ella se volvió por un segundo y lo miro con ojos interrogantes, el por respuesta le susurro al oído – No dejes de bailar mi amor - Nuevamente la tomo por la pequeña cintura y empezó a rozar con sus labios los hombros y la espalda de Candy, ella comenzó a moverse al ritmo de la música y Albert estaba mas que excitado y comenzó a pegarse mas al cuerpo de ella, Candy tenia los ojos cerrados y Albert comenzó a tocar de nuevo los pechos de ella y ambos seguían moviéndose al ritmo de la música, pero Albert con su otra mano comenzó a levantar el vestido de Candy para que pudiera sentir su excitación, fue entonces que ella al sentirlo, gimió y Albert le susurraba con la voz enronquecida -

- Mira como me pones Candy, quisiera hacerte el amor en este mismo momento, quisiera hacerte mía

- Ahhhh Albert por favor hazme el amor, hazme tuya

- Candy yo… ahhhh te deseo tanto – gemía Albert sin dejar de acariciarla y apretarle los glúteos

- Albert por favor, ya no me hagas esperar y hazme el amor.

Eso ya era demasiado, Albert de verdad no podía mas, no era posible controlarse cuando tenia a su lado a la mujer que amaba y ella le decía que le hiciera el amor, de cualquier forma el quería que la primera vez de Candy fuera especial, ella se merecía eso y mas, así que haciendo un esfuerzo sobrehumano, la aparto un poco y la volteo para mirarla y soltando un fuerte suspiro le dijo -

- Candy, tu ni siquiera te puedes imaginar como añoro que seas mía, pero quiero que sea especial para ti

- Perdón Albert yo, yo no se que decir, debes de pensar cosas horribles de mi – Dijo Candy al borde de las lagrimas y con el rostro totalmente sonrojado por la vergüenza

- No pequeña, mi amor no quiero que te sientas mal, ven vamos a tranquilizarnos.

Cuando se sentaron en el sofá, Candy tenía el rostro agachado y sonrojado, sentía que le ardía la cara de vergüenza, Albert le tomo por la barbilla y lentamente levanto su rostro para comenzar a besar tiernamente sus ojos y después le dijo –

- Candy, por favor no te pongas así, no tienes por que sentir vergüenza conmigo, yo jamás pensaría mal de ti ¿Sabes por que? Porque te conozco pequeña y se que eres una reyna, una dama, eres el amor de mi vida y cuando dos seres como nosotros se aman… pues es normal que reaccionemos de esta manera

- Pero es que yo jamás me he comportado de esta manera Albert, te lo juro, de verdad no se que me paso, hace rato perdí totalmente la cabeza y me da tanta vergüenza contigo, será mejor que regrese a la mansión

- No por favor Candy, no te vayas, te prometo que me voy a comportar – Dijo Albert en tono desesperado.

Candy lo miro por un momento y por fin asintió, aunque realmente sus sentimientos estaban totalmente confusos respecto a quedarse, la realidad era que le hubiera gustado que Albert continuara y le hubiera hecho el amor, pero por otra parte agradecía infinitamente que se hubiera detenido, eso le demostraba que la respetaba y amaba por sobre todas las cosas., Albert no dejaba de observarla, hasta que por fin dijo –

- Candy soy un egoísta, solamente estoy pensando en lo que yo siento y quiero, si no te sientes cómoda te llevare de regreso a la mansión, pero antes quiero platicar muy seriamente contigo

- Albert si me quiero quedar, disfruto mucho tu compañía, es solo que… me siento como una tonta.

Albert la tomo de las manos y comenzó a decir –

- Candy, quiero que vuelvas a ser una Andrew

- ¿Cómo dices? – Interrogo Candy confundida

- Se que no es la manera mas romántica ni correcta de pedirte esto pero… ¿Quieres ser mi esposa? ¿Aceptas ser la Sra. de Andrew? - Preguntaba Albert con el corazón acelerado

- Albert ¿De verdad me estas proponiendo matrimonio?

- Si Candy, quiero que seas mi esposa, la madre de mis hijos, solo contigo quiero formar una familia, te he esperado por tanto tiempo…

- ¿Pero y la Sra. Elroy? ¿Y el consejo? ¿Qué tal si no lo aprueban?

- Candy a mi la única aprobación que me interesa es la tuya, ¿Qué dices aceptas?

- Si mi amor, acepto con toda mi alma y mi corazón

- Gracias Candy, gracias por devolverme de nuevo mi corazón, por devolverme las ganas de vivir

- ¿Por qué dices eso Albert?

- Porque tu te habías llevado mi corazón Candy y tu como buena enfermera, deberías de saber que una persona sin corazón no puede vivir por mucho tiempo – Bromeo el

- Pues entonces los dos somos un par de tontos – dijo Candy sonriendo

- ¿Porque dices que somos un par de tontos?

- Pues porque mientras yo tenia tu corazón, tu tenias el mío aquí contigo y ninguno de los dos nos habíamos dado cuenta y ambos estábamos sufriendo por no aclarar las cosas

- Tal vez seamos un par de tontos, pero ahora somos un par de tontos muy felices ¿No te parece pequeña? - Le dijo Albert dándole un pequeño beso en los labios

- Así es mi amor.

Entonces Albert de nuevo sirvió un poco de vino y le entrego una copa a Candy para brindar.

- Albert no hemos comido nada y estamos tomando demasiado vino ¿No te parece?

- Tienes razón pequeña, vamos a comer algo

- Mira, traje esa sopa que preparo Dorothy, enseguida vuelvo.

Candy se levanto y tomo la olla con la sopa para llevarla a la cocina a calentar, Albert la siguió para ayudarle a sacar los manteles y colocarlos en el comedor.

En la mansión Elroy no dejaba de dar vueltas en el jardín, George y Archie estaban trabajando en la biblioteca, de pronto George miro hacia el ventanal y vio a Elroy con semblante muy preocupado, fue entonces que George le dijo a Archie -

- Joven Archie ¿Por qué le insinuó a su tía que podría pasar algo entre la Srita. Candy y William?

- Vamos George, tu sabes de sobra que eso es cierto, cuando dos personas se aman tanto como esos dos y aparte han guardado sus sentimientos por tanto tiempo es mas que lógico que pase algo ¿No crees?

- Joven Archie Ud. ama mucho a la Srita. Britter verdad?

- Así es George, pero ¿Eso que tiene que ver con Candy y con Albert?

- Acaso Ud. por amar tanto a su novia ¿Ha dejado de comportarse como un caballero con ella?

Archie sintió que los colores se le subían al rostro y por un momento no supo que contestar, entonces por fin dijo algo nervioso –

- Desde luego que no George, ¿Cómo se te puede ocurrir semejante idea?

- Bueno pues entonces, no veo el porque William no se comporte como un caballero con la Srita. Candy ¿Qué le parece si mejor descansamos un poco y le hace un poco de compañía a la Sra. Elroy? así se tranquilizara un poco

- Tienes mucha razón George, saldré a platicar un rato con la tía Elroy.

En la cabaña tanto Albert como Candy, estaban terminando de disfrutar de una rica sopa y no dejaban de lanzarse miradas llenas de amor y ternura, entonces Albert decidió confesarle a Candy la indiscreción que había cometido de leer su carta y dijo un poco avergonzado -

- Candy , no quiero que te vayas a molestar conmigo pero… necesito confesarte algo

- Albert me asustas ¿Qué hiciste?

- Recuerdas que hoy que salimos a caminar después de que jugueteamos un poco en el rio te quedaste profundamente dormida?

- Si, lo recuerdo ¿Qué paso? - Pregunto Candy algo nerviosa

- Es que… tu comentaste que traías en tu bolso un peine, así que decidí tomarlo prestado y abrí tu bolso.

Candy tenía los ojos abiertos como platos y comenzó a sospechar que era lo que Albert quería confesarle y mordiéndose el labio inferior pregunto -

- ¿Viste lo que cargaba en mi bolso?

- Si, me gusta mucho que conserves contigo mi insignia

- ¿Nada más viste la insignia verdad?

- En realidad no Candy

- ¿Leíste la carta?

- Perdón Candy, pero no pude evitarlo.

Candy se levanto y comenzó a caminar de un lado a otro molesta diciendo –

- ¿Pero como te atreviste a leer algo que era únicamente mío?

- En realidad la carta venia dirigida a mi Candy, por eso me atreví a leerla

- Pues si Albert pero…

- Pero nada, mira Candy, de cualquier manera antes de leer esa carta yo ya estaba dispuesto a enamorarte, es mas ven quiero mostrarte algo.

Entonces Albert se levanto y la tomo de la mano, para luego dirigirse al pequeño estudio, entonces se acerco al escritorio para tomar las llaves y abrir el cajón donde el guardaba la carta que había escrito.

Candy se sintió culpable, pero no se atrevía a decirle a Albert que también ella había cometido la indiscreción de leer su carta y la de ella si que lo había sido, porque tan siquiera Albert había abierto el bolso para buscar un peine, pero ella por curiosa anduvo hurgando entre sus cosas, fue entonces que ella también decidió confesar su falta y dijo -

- Albert espera, yo se lo que quieres mostrarme – Decía con el rostro ardiendo de vergüenza

- ¿Cómo dices?

- Es que… yo ya se lo que guardas en ese cajón

- Ay Candy ¿Como vas a saberlo?

- Pues… ¿Recuerdas que cuando volvimos de la clínica yo te iba a preparar la comida en lo que tu te dabas una ducha?

- Si, lo recuerdo perfectamente, así como también recuerdo que cuando baje no habías preparado nada y me preguntaste que si creía que era buena idea que te quedaras aquí en la cabaña

- ¿Y no se te hizo raro que te hiciera esa pregunta? - Interrogó Candy mordiéndose los labios

- Ahora que lo mencionas… Candy ¿Viste lo que hay dentro de este cajón?

- Si Albert, yo también leí tu carta.

Albert soltó una sonora carcajada y le dijo a Candy –

- Pero que par de indiscretos somos los dos ¿Eh?

- Pues si ¿Verdad? Jajajajajajaja

- No Candy, pero tu lo eres mucho mas que yo, porque yo abrí tu bolso por accidente, ¿Pero y tu? No puedes evitar ser demasiado curiosa ¿Verdad?

- Pues ¿Que te puedo decir amor? es mi naturaleza – Decía Candy sin dejar de sonreír

- Me fascina verte sonreír mi pequeña – Decía Albert mientras la tomaba de la cintura y le daba un apasionado beso al que ella correspondió gustosa.

Albert sin dejar de besarla tomo la carta y se recargo en el escritorio apretando fuertemente a Candy de la cintura, así estuvieron por largo rato besándose hasta que por fin Candy se retiro un poco y sonriendo le dijo –

- ¿Acaso planeas comerme?

- Mmm no seria mala idea, porque sabes deliciosa, pero ven vamos a caminar un poco, todavía hay algo de luz y nada me gustaría mas que compartir nuevamente un atardecer juntos

- Me encanta la idea, pero espera un momento - Candy se dirigió a la sala y tomo de su bolso la carta.

- Albert la miro y le sonrió tendiéndole la mano.

- ¿Ahora si podemos irnos? – Interrogo Albert

- Si Albert, vamos.

Caminaron por un largo rato hasta llegar a un frondoso árbol y Albert le dijo a Candy –

- Preciosa ¿Todavía recuerdas como trepar un árbol?

- Por favor Albert ¿Con quien crees que estas hablando? - Decía Candy mientras se colocaba las dos manos sobre la cintura.

Entonces se comenzó a quitar las zapatillas y le dijo a Albert que se volteara un poco porque iba a trepar al árbol, este obedeció y dijo -

- Esta bien, veremos que tan buena sigues siendo en…

- Listo, ya estoy aquí arriba ¿Y tu? Mira que te estas viendo demasiado lento ¿eh?

Albert enseguida la alcanzo y se coloco a su lado y dijo –

- Pues mira que sigues siendo muy buena trepando árboles Candy.

Entonces Albert le paso un brazo por encima del hombro y finalmente le entrego la carta diciéndole –

- Creo que esto es tuyo pequeña

- Y esto también es tuyo Albert – Dijo Candy entregándole la carta

- Ahora si están donde pertenecen - Menciono finalmente Albert volviendo a besarla.

CONTINUARA…

Gracias chicas por su apoyo y por seguirme leyendo.

CONTINUARA…