::: De noches interesantes :::
Natsuki POV´s
Han pasado un par de meses desde que salgo con la chica más deseada de toda la universidad, y estoy sumamente feliz por cómo se fueron dando las cosas. Si bien desde un inicio el club de fans de Mi Shizuru, se siente genial decirlo, se portaron como las arpías mas cabronas de todo el universo, al final terminaron aceptándolo, sea por lo que fuere, eso sucedió de un día para otro, incluso juraría que alguna que otra se apartaba de mi camino con un claro terror en los ojos, sepa Dios porque. Y tenía mis sospechas, después de todo andaba con la futura heredera Viola, pero prefería no meterme en esos asuntos y podría salir muy mal parada. Como decía, han sido meses geniales, mi madre y Shizuka-san han retomado su relación desde donde la dejaron, casi podría jurar que les falta poco para mudarse juntas. Hablando con mi hermana y con Mi novia, amo como se escucha eso, llegamos a la conclusión de que eso no tardaría demasiado en suceder. Aun que nos ponía un poco de nervios el vivir todas juntas en la misma casa, en dado caso de que nuestras madres quisieran juntarnos en la misma casa.
Había pasado algunas noches en casa de Shizuru, y debo decir que casi muero de paros cardiacos con esos malditos conjuntos de dormir que ella usaba. ¡Eran de puro encaje y para colmo, trasparentes!. Shizuka-san me había advertido desde la primera noche, que su hija era una bromista descarada y sin remedio, casi tanto como ella, lo cual me puso nerviosa hasta la medula. De haber sabido aquello, creo que nunca habría aceptado dormir en la mansión Viola. ¡Qué va! Aun así habría aceptado, las bromas de Shizuru pese a ser vergonzosas y a que me ponían nerviosa, también me excitaban en cierta medida, era divertido. Algún día me encargaría de vengarme de cada una de ellas.
Puedo recordar esa maldita/bendita noche. Shizuka-san se había retirado aquel viernes por la noche para ir donde mi madre la había citado. Se había vuelto una costumbre para ellas salir todos los viernes, ¡Incluso se escapaban de sus respectivos trabajos las muy irresponsables! En innumerables ocasiones la secretaria de mamá me llamo al móvil preguntando por su jefa, argumentando que dejo más de la mitad de su agenda sin cumplir y muchos pacientes molestos. Pero ya me fui por la tangente, como decía, después de que Shizuka-san se fuera, Mi novia y yo nos quedamos en la sala de la mansión viendo algunas películas hasta pasada la media noche. Cuando creímos conveniente apagamos todo y nos fuimos a preparar para ir a la cama. Yo aun no tenia la suficiente confianza en mi misma como para dormir en la misma habitación que Shizuru, muy pese a las insistencias de mi novia y mi férreo deseo de cumplirle cada unos de sus caprichos. Es así como termine en la habitación junto a la de mi novia, cepillándome los dientes después de haber tomado una deliciosa ducha caliente. Mi corazón dio un brinco acelerado cuando noto que la puerta se abrió lentamente dejando ver a mi novia completamente empapada, con una diminuta toalla de baño cubriéndole apenas lo necesario, con una sonrisa picara en el rostro y goteando agua por todos lados. Paso de largo y tomo una barra de jabón del pequeño armario de baño y salió de ahí con una mirada depredadora en aquellos ojos carmín que, juro me puso a temblar. Muy para mi vergüenza, por la impresión que me había dado, apenas y recordé que no tenia nada que me cubriera mas que una blusa de tirantes y una pantaleta. Con toda la pena del mundo termine de asearme y me fui a la cama. Con lo que no conté fue que a mi amada novia le apeteciera irme a dar las buenas noches.
Me encontraba recostada en la mullida cama, escuchando un poco de música en mi móvil y pensando en mi próximo escrito, tan metida estaba en mis pensamientos que ni siquiera note la presencia de mi amada amatista adentrándose a la estancia. Para cuando reaccione, ya la tenia postrada encima de mi, delineando cada centímetro de mi rostro con aquellos ojos que tanto amaba. Y sin mas, me beso. Aquel beso se torno caluroso, y de no haber sido por mi terrible timidez quizá habríamos pasado mas allá de un candente beso y fogosas caricias hambrientas. Sin duda fue una grandiosa noche. Desde entonces, cada que me quedo en la manion Viola, terminamos compartiendo cama, alguna que otra caricia necesitada y demasiados besos hambrientos.
En esta ocasión, me encontraba nuevamente en la mansión Viola. Mi madre había pasado a recoger a Shizuka-san hacia solo unos minutos atrás. Himiko, la novia de mi hermana mayor y prima de mi amada novia, había regresado a casa de sus padres a petición de su hermana gemela, Himeko, quien tenia la necesidad de pasar una noche entre hermanas en conjunto con su pequeña hermana menor, Nagisa. Tanto Shizuru como yo, estábamos completamente estresadas por la terrible semana de exámenes que por fin habían terminado ese mismo dia. Por lo que ahora mismo tan solo estábamos disfrutando de la luz de la luna en los jardines de la mansión, bebiendo un par de copas de vino tinto. Había resultado gracioso como aparecían de la nada copas y copas de vino, uno muy delicioso por cierto, pese a que no acostumbraba a beber alcohol, o quiso era solo que el grado alcohólico por fin había hecho efecto y no notaba cuando la servidumbre las llevaba, puesto que era lo mas lógico.
No se que rayos paso esa noche, pero a la mañana siguiente desperté con tremendo dolor de cabeza, en la habitación de mi novia, quien por cierto tenia una tremenda sonrisa de satisfacción en el rostro, y para culminarlo, ambas completamente desnudas. De inmediato, mi amada novia comenzó a despertarse, y al hacerlo, me beso como nunca lo había hecho en todo ese tiempo. Después de que casi me asfixiaran de la forma mas sublime del mundo, Shizuru me sonrió coquetamente con aquella mirada lujuriosa que tanto me aterraba adornando sus labios.
De haber sabido que mi Natsuki perdía el control con un par de copas de vino, lo habría hecho antes. – me susurro mi novia mientras besaba alguno que otro punto sensible en mi cuello.
Esta había sido la noche de las primeras veces, sin duda alguna. Ahora solo esperaba que mi novia no se tomara por costumbre embriagarme un poco para repetir lo que sea que paso hacia solo unas horas atrás, pero también, rogaba al cielo recordar que rayos había hecho como para que mi novia tuviera aquella expresión radiante en el rostro.
